Estadísticas: instrumentos de precisión para la administración de empresas

Deducir resultados que pudiesen afectar tanto positiva como negativamente a una empresa no es algo imposible. A través de la estadística, rama de la matemática que recoge, analiza e interpreta datos específicos, muchas organizaciones han logrado alcanzar el éxito financiero, pues por medio de esta ciencia, se pueden cuantificar realidades para coadyuvar a la toma de decisiones basándose en predicciones con cierto grado de exactitud.

Incluso reconocidas empresas a nivel global como Microsoft, Apple o Amazon –que son las tres corporaciones más grandes del mundo según un estudio realizado por el portal web de economipedia a principios de año-, se valen de este tipo de herramientas para continuar ascendiendo o expandiéndose cada vez más.

En este sentido, las estadísticas ofrecen la posibilidad de anticiparse a caídas financieras, adelantar el crecimiento económico que pudiese tener una organización en determinado tiempo, analizar el avance de la competencia y cómo la afecta dicho proceso, o simplemente deducir a través de la interpretación de muestras de datos, aquello que hace falta para que alguno de sus productos, marcas o servicios pueda tener éxito.

Ahora bien, ¿cómo funcionan realmente las estadísticas en la administración de empresas?

Esta rama de las matemáticas tiene varios tipos, pero las más recurrentes suelen ser las descriptivas y las inferenciales, ya que la primera recolecta, detalla y resume la información de un conjunto de datos sin la posibilidad de generalizar a partir de ellos; mientras que la segunda puede extrapolar los resultados de una muestra y pronosticar situaciones futuras, incluyendo un margen más amplio de datos aunque no hayan sido estudiados en su totalidad.

Utilidad de las estadísticas en empresas

Peter Drucker, también conocido como el “padre del management”, ya había hecho énfasis en la importancia que tienen las mediciones para el crecimiento de empresas. Y es que a través de las estadísticas se puede tener un control total de dichas mediciones.

Aplicar análisis estadísticos es una manera excelente de estudiar qué tan bien va la empresa en cuanto a negocios e identificar aquellas medidas necesarias para mejorar. Por ejemplo, se puede averiguar si en el mes actual hará falta un incremento de productividad o proyectos, para alcanzar o superar la meta de ingresos.

Asimismo, al obtener estadísticas del rendimiento anual de la empresa, se puede deducir si ha bajado o subido su capacidad para generar ingresos. Igualmente, existen métodos similares para descifrar otros puntos importantes, tales como la realización de estadísticas para proveedores, que ayuda a determinar cuáles compañías ofrecen mejores servicios que respondan a las necesidades de la organización.

Adicionalmente, las estadísticas en análisis financiero son una buena opción para averiguar si algún cliente pudiese pagar una deuda en un lapso específico de tiempo, estrategia comúnmente desarrollada por entidades bancarias. En la misma línea se encuentran las estadísticas en el marketing, con las cuales se pueden precisar rangos de precios, canales de distribución o promoción de productos a fin de calcular el retorno de inversión que brinda la posibilidad de evitar pérdidas.

No obstante, el procedimiento para calcular el margen de riesgos en una inversión, va a depender de dos factores importantes: la varianza y la desviación estándar.

La varianza

Al hablar de que es la varianza en términos estadísticos, nos referimos a la medida que indica cómo se van alejando los datos (medidas de dispersión) respecto a la función que asigna un valor numérico a los posibles resultados de un experimento (variable aleatoria), considerando el promedio del subconjunto que conforma una población (muestra).

En otras palabras, la varianza sirve para identificar los posibles riesgos de que los resultados de algún procedimiento puedan ser distintos a la meta esperada por la administración de una empresa, lo cual implica que a la estima de un mayor rendimiento, el peligro de esta medida también puede aumentar.

Con esta medida de dispersión de una variable aleatoria, se puede llegar a tomar decisiones importantes a la hora de materializar una inversión, así que al arrojar una alta varianza, se tendrá un certero indicio de obtener resultados negativos en el negocio a ejecutar.

Desviación estándar

Esta desviación representa el valor de dispersión o concentración tanto de las variables de razón, como las variables de intervalo, es decir, con ella se puede calcular los datos referentes a la media aritmética, la cual constituye el promedio de la muestra.

La desviación estándar es otra manera de identificar riesgos al desarrollar alguna inversión, sobre todo cuando los datos de la media aritmética se refieren a peso, altura o kilometraje, que en dado caso se describiría la desviación estándar en kilogramos, centímetros y metros, respectivamente.

La también conocida desviación típica, aplica en publicidad, el área de mercadeo y en finanzas, así como en economía, donde se pueden evaluar indicadores de precios que determinen las proyecciones de próximas ventas.

En resumen, tanto la desviación estándar como la varianza conforman dos polos de suma importancia dentro del mundo de las estadísticas, pues más allá de recolectar y analizar datos, estas medidas contribuyen a superar posibles obstáculos y encaminar a las empresas hacia la vía del éxito.