10 Mitos sobre alimentación infantil que necesitan ser desmitificados

Conozca 10 mitos sobre alimentación infantil que pueden estar dañando la salud de su hijo y sepa la verdad en nuestro artículo.

Al igual que en la alimentación en general, también sobre la alimentación de los niños circula, sobre todo en los medios de comunicación, mucha información errónea, constituyendo los llamados mitos sobre la alimentación infantil.

Actualmente, la obesidad infantil es un verdadero problema de salud pública y una epidemia mundial urgente de resolver.

En este sentido, es crucial desmitificar los mitos sobre la alimentación infantil que podrían contribuir a agravar este problema.

De hecho, hay alimentos o hábitos alimenticios que muchos padres consideran saludables, pero que pueden contribuir a aumentar el peso del niño.

Veamos entonces cuáles son los mitos más grandes asociados con la alimentación infantil.

10 Mitos sobre alimentación infantil

Mito 1: La cena es fundamental

Tras el nacimiento, el niño tarda unos meses en adquirir un horario de comidas similar al de los adultos. Pero a partir de los seis meses, la cena puede retirarse.

No significa que esté prohibida, pero sólo debe darse si el niño lo pide o si ha pasado al menos dos horas desde el final de la cena, y el niño no debe ser despertado a propósito para comer o «beber leche».

Entre otras cosas, la ingestión de cualquier alimento, incluida la leche, por la noche se queda en la superficie de los dientes, lo que facilita la aparición de caries, especialmente en niños pequeños que aún no se lavan bien los dientes.

Mito 2: Los zumos de fruta son tan saludables como la fruta en la naturaleza

Uno de los mitos sobre la alimentación infantil más persistente. Muchos padres piensan que como la fruta es saludable, los zumos de frutas son una opción igualmente buena.

Sin embargo, los zumos de frutas tienden a tener un valor energético mucho mayor, ya que están compuestos por varias piezas de fruta y apenas contienen fibra, ya que ésta se pierde en el proceso de elaboración del zumo.

Mito 3: Los cereales son la mejor opción para un buen desayuno

Los cereales son a menudo la opción más fácil para el desayuno de los niños, ya que son rápidos en la preparación y en la ingestión y siempre hay una variedad que sea del gusto del niño.

Sin embargo, prácticamente todos los cereales infantiles contienen una gran cantidad de azúcar y/o grasa y no son opciones saludables para que el niño empiece el día.

El pan o las tostadas son versiones mucho más interesantes para el desayuno del niño.

Mito 4: El yogur es un postre saludable

Este es otro de los grandes mitos sobre la alimentación infantil. El yogur se considera a menudo como un postre saludable para las comidas principales.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el yogur es un alimento rico en calcio y que el calcio es un inhibidor de la absorción de hierro en la carne o el pescado, se puede deducir fácilmente que inmediatamente después de una comida no es el mejor momento para ingerir yogur.

La fruta, por el contrario, sobre todo las más ricas en vitamina C, como los cítricos, potencian la absorción del hierro y es una opción mucho mejor para el postre de los niños.

Además, los padres suelen tener mucho miedo de dar a los niños yogures delgados, ya que creen que no tienen edad suficiente para comer lácteos delgados.

Por tanto, los yogures que comen los niños contienen hasta un alto contenido de carbohidratos y azúcar, lo que hace que esta opción sea relativamente desequilibrada.

Mito 5: el huevo debe acompañar a la carne o al pescado

Los huevos son excelentes fuentes de proteínas, por lo que no deben considerarse como un acompañamiento de la carne y del pescado, sino como un sustituto.

De hecho, los padres suelen pensar que una comida a base de huevos es insuficiente para satisfacer las necesidades nutricionales de sus hijos, lo que constituye un verdadero mito.

En efecto, el huevo, además de ser tan buen proveedor de proteínas como la carne y el pescado es rico en minerales (como el hierro, selenio, fósforo) y vitaminas (vitaminas del complejo B, vitamina A, vitamina D y vitamina K), siendo, por tanto, un alimento muy completo.

Mito 6: El primer alimento sólido del bebé tiene que ser el papa

El primer alimento del bebé no tiene que ser necesariamente el papa. Para todo el proceso de diversificación alimentaria, aunque existen recomendaciones, no hay reglas absolutas.

En la actualidad, es cada vez más frecuente iniciar la diversificación de alimentos por medio de la sopa en detrimento de la avena, ya que es nutricionalmente más completa y tiene un menor valor energético.

Una de las razones de esta elección es la pauta de crecimiento deseable durante el primer año de vida y el aumento de la prevalencia de la obesidad infantil, y es especialmente importante iniciar la diversificación alimentaria con las sopas en el caso de los bebés con sobrepeso.

Mito 7: Si el niño rechaza el mismo alimento dos veces, debes renunciar

Este es otro mito sobre la alimentación infantil. ¡No debe rendirse ni al primer ni al segundo intento! Es natural que el niño rechace algunos alimentos cuando los prueba por primera vez, que se derivan de la sorpresa por el nuevo sabor y no del hecho de que no le guste.

Aun así, si el niño rechaza un alimento, no presione e intente de nuevo unos días más tarde. Pero inténtalo.

La evidencia científica más reciente ha demostrado que hay que intentarlo unas ocho veces antes de asegurarse de que al niño no le gusta.

Mito 8: Si el niño no come todo lo que se le sirve, se le debe forzar

Es importante que no presione a su hijo a comer. Los niños tienen necesidades diferentes a las de los adultos y tienen una mayor capacidad para respetar la sensación de saciedad y los estímulos que el organismo les da.

Mientras el niño crezca sano y según los percentiles, no debería preocuparse de que coma más de lo que ella pide.

Por último, no debe utilizar los alimentos como castigo o recompensa. ¿Cuántas veces se oye»si te comes el pescado, te dejo comer un chocolate al final»?

Se trata de un concepto erróneo que priva a los alimentos de su valor real, atribuyendo una connotación negativa a determinados alimentos sanos como las verduras o el pescado.

Mito 9: El niño debe comer todo hecho puré hasta que tenga dientes

Los dientes empiezan a salir a los seis meses. Pero pueden aparecer antes o después, dependiendo del desarrollo del niño.

Por otra parte, a partir de los seis meses, el niño puede empezar a comer algunos alimentos además de leche, papas o purés, como trozos de pan o banana.

Para estos alimentos, de fácil masticación, el niño utiliza las encías, no los dientes, estimulando los movimientos de la lengua y la mandíbula y fomentando el desarrollo de la dentadura.

Por lo tanto, la prolongación de una alimentación en forma de papas o purés está contraindicada, añadiendo el hecho de que si el niño no aprende el proceso de masticación, más tarde rechazará la alimentación normal de la familia, como por ejemplo la sopa no pasada.

Sin embargo, hay que señalar que no debe dejar sola al niño mientras come, ya que, como se ha mencionado, seguirá siendo un proceso de desarrollo y aprendizaje.

Mito 10: Todos los niños deberían tomar suplementos vitamínicos

Este es uno de los más grandes mitos sobre alimentación infantil. De hecho, si el niño tiene una alimentación sana, variada y equilibrada, no necesita ningún suplemento, ya que puede extraer de los alimentos las cantidades de vitaminas y minerales que necesita.

La única excepción puede ser la vitamina D, una vitamina importante para mantener la salud ósea y que se obtiene a través de la dieta o la exposición solar de la piel.

De hecho, en los estudios se ha observado una deficiencia de esta vitamina en la población portuguesa, especialmente en los niños.

Por lo tanto, los niños pueden estar en riesgo de una ingesta inadecuada y puede ser necesario el suplemento, especialmente en los meses de invierno (con menor exposición solar).

Sin embargo, antes de darle cualquier suplemento a su hijo, consulte a su médico o nutricionista.