Vox amenaza el fortín del PP en la España vacía

El mapa electoral de la España interior puede probar un notable cambio de cara a las elecciones generales del próximo veintiocho de abril. Las provincias menos pobladas han sido desde la Transición un fortín prácticamente inconquistable a cargo del bipartidismo. Singularmente, del Partido Popular. No obstante, los resultados del último barómetro del CIS lanzan un claro retroceso para el partido que lidera Pablo Casado. No solo perdería la hegemonía a cargo del Partido Socialista Obrero Español en territorios como Valladolid, en los que lleva imponiéndose desde 1986, sino ve de qué manera Vox y Ciudadanos conminan con quedarse con una buena parte de su botín.

La España interior, que engloba las circunscripciones inferiores a 5 escaños, reparte prácticamente cien miembros del Congreso de los Diputados en los comicios. En dos mil dieciseis, el Partido Popular sumó cincuenta y tres escaños en esta una parte del territorio nacional, seguido de Partido Socialista Obrero Español (veintinueve), Podemos (quince) y Ciudadanos (tres). El avance del Partido Socialista que presagia el CIS resulta increíble. Se transformaría en la fuerza más votada, incluido en provincias como Burgos, León, Huesca y Albacete. El ascenso del Partido Socialista contrasta con el hundimiento de Unidas Podemos, que perdería sus escaños en las 2 Castillas y solo conseguiría un acta por Zaragoza.

Sin embargo, la resistencia de los populares deja al bipartidismo preservar su dominio en las provincias con menos habitantes, si bien con una diferencia substancial con respecto a precedentes convocatorias: la llegada de Vox y la subida de Cs.

El partido de la ciudad de Santiago Abascal le asestaría un duro golpe al Partido Popular. A su penetración Cataluña y en provincias en los que prevalece la cuestión migratoria, Vox conseguiría un miembro del Congreso de los Diputados en Zaragoza, León, Salamanca, Valladolid, Urbe Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo. Este resultado materializaría un cambio tectónico en las bases del voto conservador en España. Pues, a sus esperanzas en la meseta y Aragón, el partido de derecha radical uniría 8 escaños en Andalucía. Tras el genial resultado que cosechó en las autonómicas andaluzas, Vox ha hecho del campo y las tradiciones 2 ejes de su estrategia, con singular incidencia en los campos cinegético y taurino.

Por su lado, Ciudadanos asimismo conseguiría abrir el candado del disputado voto rural, singularmente codiciado tras las últimas manifestaciones en la villa de Madrid para protestar por la sangría demográfica. La capacitación naranja tendría 2 miembros del Congreso de los Diputados en Aragón, 3 en Castilla y León y otros 3 en Castilla-La Mácula. Albert Rivera lleva semanas visitando el interior para impulsar en estas áreas a un partido cuyos orígenes y cuadros líderes proceden mayoritariamente de circuitos urbanos. A lo largo de la presentación de la aspirante de Cs por Guadalajara -una labradora independiente que, a juzgar por el pronóstico del CIS, se quedaría fuera del Congreso-, Rivera se retrató subido a un tractor. Entonces comprometió una rebaja fiscal para combatir la despoblación que incluye bonificaciones para las mujeres autónomas, ayudas para emprendedores y una reducción del sesenta por ciento del IRPF en los ayuntamientos de menos de cinco mil habitantes.

Evidentemente, el resultado que concreta el organismo que encabeza José Félix Tezanos puede padecer perturbaciones de acá al próximo veintiocho de abril. Mas, teniendo presente lo costoso que sale un miembro del Congreso de los Diputados en provincias, difícilmente podría darse de alta un seísmo.

Un caso paradigmático es el de la ciudad de Guadalajara. En esta circunscripción, el reparto tradicional de escaños es de 2 para el Partido Popular y uno para el Partido Socialista Obrero Español. Este fue el resultado en las generales de dos mil dieciseis. El sondeo del CIS da ahora 2 miembros del Congreso de los Diputados a los socialistas y uno a Vox. El Partido Popular, en consecuencia, se quedaría sin representación en una plaza en la que lleva siendo primera fuerza desde mil novecientos ochenta y dos. Para conseguir un miembro del Congreso de los Diputados por la provincia alcarreña, una candidatura precisa escalar, cuando menos, hasta el dieciocho por ciento de los sufragios. Esto desea decir que cabe la posibilidad de que se modifique la fotografía del CIS y haya un empate a uno entre Partido Socialista Obrero Español, Partido Popular y Vox. En cambio, difícilmente van a poder conseguir representación Cs y Podemos, que son cuarta y quinta fuerza política. Este esquema, con alteraciones locales, es extrapolable al conjunto de provincias en las que están en juego solo 3 escaños.

Fuente: ELMUNDO