Alfredo Pérez Rubalcaba fallece tras un infarto cerebral no superado

Alfredo Pérez Rubalcaba, exvicepresidente del Gobierno y antiguo secretario general del PSOE falleció el viernes a la edad de 67 años tras la no superación de un infarto cerebral que le sobrevino la tarde del miércoles.

El PSOE pierde así al último líder del viejo PSOE, que desplegó su influencia y poder en la última década del siglo XX y principios del XXI y que dejó el partido en 2014 tras tres décadas de experiencia, poder e influencia.

En julio de ese año, tras el Congreso del PSOE y el último al que asistiría, comentó: «El PSOE no me debe nada. Yo se lo debo todo al PSOE». Una lealtad que le hizo evitar declaraciones públicas contra Pedro Sánchez, con quien no compartía la línea de la dirección política. Sin embargo, el malestar que sentía era conocido, más aún cuando rechazó ser el candidato a la alcaldía de Madrid.

El Gobierno aprobó un Real Decreto por el que se oficializaba el luto con motivo de su fallecimiento y, desde las 20 horas del viernes y todo el día del sábado, la bandera española ondea a media asta en los edificios públicos y buques de la Armada. La capilla ardiente ha sido instalada en el Congreso de los Diputados donde acogerá los restos de Rubalcaba hasta las 14 horas de ese sábado.

La Casa del Rey se ha manifestado por la pérdida como «hondamente entristecidos» y al que le agradecían «su permanente y profunda visión institucional y su alto sentido del Estado en su vida política de servicio a España». Los propios líderes del resto de partidos, Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias, han transmitido su pésame a la familia.

Una vida dedicada al PSOE

Rubalcaba se afilió en 1974 al Partido Socialista Obrero Español, al que se dedicó en cuerpo y alma. Dentro de sus filas, había admiración y animadversión, algo que se repetía en el resto de partidos rivales. Pero ha quedado demostrado que el pésame y la sensación de tristeza ha invadido a todos los partidos políticos por igual haciendo que el arranque de la campaña electoral del 26.M se viera suspendida en Madrid por luto.

Su trayectoria comenzó en la Secretaría de Estado de Educación en 1986 hasta el final, donde lo que más le han recordado es el papel protagonista en la lucha contra la banda terrorista ETA. «Su principal obsesión fue la de acabar con ETA y, pese a las múltiples dificultades, lideró este complicado proceso y lo logró».

Lo único que le faltó a Rubalcaba fue la presidencia del Gobierno. Fue ministro de Interior de 2006 a 2011 donde lidió contra ETA, su gran obsesión. De hecho, muchos reconocen que guardaba en su despacho dos habanos para cuando Txeroki y su sucesor fueran detenidos. Un logro que también tuvo sinsabores y episodios cuestionables. Una de las frases más conocidas y demoledora, sobre todo para el PP, fue cuando el 13 de marzo de 2004, tras los atentados del 11-M, pronunció «los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta».

Su cargo como ministro de Interior y como vicepresidente hizo que su fama de maquiavélico y conspirador se incrementara.

Tenía dotes para la comunicación, lo que le sirvió para sobrevivir al partido. Fue felipista, aunque después apoyó a José Bono en el Congreso en 2000. Sin embargo, fue Zapatero el que lo convirtió en portavoz y sucesor. Fue Ministro de Educación y portavoz con Felipe González en la última parte del mandato. Fue quien afrontaba las ruedas de prensa de los viernes donde le preguntaban incesantemente por la crisis económica, Roldán, corrupción, GAL, etc. Pero se mantuvo firme. Fue ministro de Interior, vicepresidente y portavoz con José Luis Rodríguez Zapatero. Y fue candidato de un partido que ya tenía las elecciones perdidas. Sin embargo, en las malas situaciones, el partido siempre ha recurrido a él.

Destaca su papel en la transición del reinado de Juan Carlos I a Felipe VI. Tras los malos resultados de las elecciones europeas de 2014, dimitió como secretario general del partido. Sin embargo, supo alargar el proceso para evitar un momento de inestabilidad y un proceso de división interna.

Una muerte lenta

Gregorio Martínez, jefe del gabinete de Rubalcaba, compadecía a las 15:30 horas de la tarde del viernes ante los medios de comunicación que estaban en las puertas del Hospital Puerta de Hierro Majadahonda, donde comunicó la noticia y trasladó el agradecimiento en nombre de Pilar Goya, esposa de Rubalcaba, y del conjunto de su familia, compañeros de la universidad, alumnos y conjunto de la familia socialista. Ya a primera hora de la mañana, fuentes médicas anunciaban su estado de «extrema gravedad» que apuntaba a que todo se decidiría en 48 horas.

Esa misma mañana, fuentes del entorno habían comentado que no había mejoría y que solo cabía esperar el desenlace. El propio Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones decidió modificar su agenda y suspender la visita a Barcelona para permanecer en Madrid y seguir su estado.

Minutos antes de conocerse la noticia, la propia Isabel Celaá, portavoz del Gobierno, comparecía después del Consejo de Ministros, para destacar a Rubalcaba como «una persona excepcional, un hombre de Estado».

Este fue el adjetivo que más se ha repetido en los recuerdos de la figura y trabajo de Rubalcaba, ya fuera por su compañeros de partido como por los rivales. Uno de los dirigentes socialistas se refería a él como una persona que «ha estado en la vida de todos nosotros. Como aliado, como padrino o como rival interno. Pero siempre como un referente». Fue el propio Rubalcaba el que se refirió al pacto con Podemos y con los independentistas como el «Gobierno Frankenstein».

Fuente: ABC.