El despliegue militar de Estados Unidos en la región elevan la tensión con Irán

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, niega que haya planes para enviar más tropas a Oriente Próximo.

La tensión entre los países de Irán y Estados Unidos va aumentando con los días. El nuevo buque de guerra enviado por parte de Washington el viernes pasado y los dimes y diretes de una probabilidad en cuanto a que EE.UU envíe un despliegue militar han sido suficientes para encender todas las alarmas.

Según The New York Times, el lunes por la noche se publicó que el Pentágono había discutido un plan en el que podían enviarse hasta 120.000 efectivos a Oriente Próximo si Irán atacaba o aceleraba el desarrollo de armamento nuclear, lo que revertiría la tendencia de repliegue en la zona de los años anteriores. Pero Trump lo desmintió el martes. Pero, la forma en que lo hizo, deja dudas: “Creo que es mentira, ¿de acuerdo? Ahora, ¿que si lo haría? Por supuesto, pero no lo hemos planeado. Y, si lo hiciéramos, enviaríamos muchas más tropas que esas”.

El artículo del periódico hablaba de una reunión que se había mantenido con el objetivo de actualizar el plan militar sobre Irán a petición de John Bolton, consejero de Seguridad Nacional, lo que no dejaba claro si Trump había sido o no informado de ello. Sin embargo, para Bolton la obsesión de Irán viene de lejos, y eso hace que la guerra resuene en Estados Unidos.

Por otro lado, Teherán no se queda atrás. Si ya el mes pasado amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz, un lugar estratégico en el comercio global de petróleo en caso de que Estados Unidos siguiera aplicando más sanciones a su crudo, a primeros de mayo anunció que reduciría sus compromisos en cuando al cumplimiento del pacto nuclear que se alcanzó en 2015 con seis potencias. Según este acuerdo, se comprometían a congelar su programa atómico a cambio del freno a las sanciones.

A pesar de que Trump abandonó ese acuerdo cuando llegó al poder, tanto Reino Unido como Francia, Alemania, Rusia y China siguen manteniéndolo. De hecho, Hasan Rohaní, presidente, concretó que se ignorarían los límites a las reservas de uranio enriquecido y agua pesada y daba un plazo de 60 días a los países para que buscasen una fórmula por la cual Irán siguiera vendiéndoles petróleo y realizando transacciones bancarias.

La Unión Europea rechazó el ultimátum impuesto, aunque esto ha abierto varias grietas. Por ahora, España ha sido la que ha movido ficha, retirando la fragata Méndez Núñez del grupo de combate de EE.UU en el golfo Pérsico.

Fuente: ElPaís.