Juan Luis Cebrián

La
industria del periodismo en la era digital
María Elena Meneses *
Juan Luis
Cebrián nació en Madrid, España, en 1944.
Estudió Filosofía en la Universidad Complutense
y se graduó por la Escuela Oficial de Periodismo
de Madrid en 1963. En ese mismo año incursionó
en el mundo periodístico como miembro fundador
de la revista Cuadernos para el diálogo
hasta 1975. Desde 1976 y hasta 1988 fungió como
director-fundador del diario El País, y
desde el término de su dirección es consejero
delegado del Grupo PRISA y presidente de su
Comisión Ejecutiva. Es consejero delegado del
dario El País y de Sociedad Española
de Radiodifusión, así como vicepresidente de
Sogecable, todas partes del grupo que preside. De
1986 a 1988 desempeñó además el puesto de
presidente del Instituto Internacional de Prensa
(IPI). Desde 1996 es miembro de la Real Academia
Española. Dirigió los Servicios Informativos de
Televisión Española.
Entre los premios
periodísticos con los que cuenta destacan:
"Director Internacional del Año",
concedido por la publicación World Press
Review de Nueva York (1980); Premio Nacional
de Periodismo de España en 1983; la Medalla a la
Libertad de Expresión de la F. D. Roosevelt Four
Freedoms Foundation; la Medalla de Honor de la
Universidad de Missouri (1986), y el Premio
Internacional Trento de Periodismo y
Comunicación (1987). Es también caballero de
las Letras y las Artes de Francia.
Juan
Luis Cebrián también se ha desempeñado como
articulista y conferenciante. Entre sus numerosas
publicaciones destaca su ensayo La red,
unos de los primeros libros sobre las
implicaciones de Internet en la vida cotidiana y
en la industria editorial; El futuro no es lo
que era (Taurus, 2001), una larga
conversación con el ex presidente del gobierno
español Felipe González. En junio 2009 lanzó
la colección de ensayos El pianista en el
burdel (Galaxia Gutenberg/Círculo de
Lectores).
MEM.
Juan Luis, has dicho que si volvieras a
fundar El País lo harías en el soporte
digital ¿En dónde quedarán los periódicos
impresos?
JLC.
Yo creo que los periódicos impresos van a
permanecer por lo menos durante muchos años,
diría que tantos como 10. Luego lo que pasé no
lo sé... el periódico es un producto muy
especial. La comunicación se hace por los
sentidos, y hay dos sentidos que por lo que sea
tienen poco prestigio en la comunicación, salvo
la comunicación erótica o estrictamente humana,
que son el tacto y el olfato, y el periódico es
un objeto que tiene que ver mucho con el tacto y
con el olfato, su olor a tinta en las
redacciones. Entonces eso pertenece a una cultura
centenaria y creo que va a permanecer por mucho
tiempo. Pero hay otras cosas del periódico que
están desapareciendo ya. Yo no creo que el
periódico sea ya el vértice o la piedra declame
de la generación de la opinión pública. Creo
que sigue siendo muy importante para la
generación de la opinión de las elites o de las
clases dirigentes, pero no para la opinión
pública, ésta se genera más a través de la
radio o de la televisión y desde luego ahora a
través de Internet si acaba la gente en internet
generando eso que conocemos como opinión
pública. Por lo tanto uno de los elementos
esenciales del periódico va a desaparecer o por
lo menos lo va a compartir con otros medios.
Luego esta idea de que el periódico, como decía
Lenin, es el mejor agitador revolucionario o
agitador social, tampoco. Es mucho más agitador
el celular, tiene mucha más capacidad de
convocar a manifestaciones que el periódico. Y
como organizador social finalmente las
comunidades virtuales como MySpace o Facebook son
mucho más poderosas. Por lo tanto hay funciones
del periódico que las realizan mejor otros
sistemas. El periódico tiene más de doscientos
años de vida, se fabrica de manera anticuada, es
muy pesado y costoso de distribuir, es por eso
que no me niego a la idea de que desaparezca el
periódico como soporte, otra cosa es el
contenido del periódico y lo que el periódico
significa a la hora de la socialización de
quienes lo leen.
MEM.
En la era de YouTube, en la era de los
ciudadanos que pueden participar reportando
hechos con sus teléfonos celulares, ¿dónde
queda el papel que las democracias le otorgaron a
los periodistas de ser "el mediador"
entre sociedad y poder político?
JLC.
Yo creo que eso se va a recuperar. Primero
estamos en un periodo de transición y andamos un
poco a ciegas. Digamos es un poco la discusión
entre la famosa democracia directa y la
democracia representativa. El periódico tiene
que ver con la creación de la democracia
representativa, eso no cabe la menor duda, pero
es que yo creo además que es muy difícil
imaginar otro tipo de democracia. Yo creo que la
democracia directa, tal y como la entiende la
gente, mucho más si es asamblearia, acaba
haciendo cualquier cosa menos la democrática y
también hay que decir que hay experiencias de
supuesta democracia directa como la suiza que
primero ni es tan directa y segundo, cuando lo ha
sido, ha servido a para retrasar el derecho del
voto a las mujeres mediante la democracia directa
con el referéndum con los hombres. Hay que tener
cuidado con el significado de las palabras.
Entonces creo que ese papel de mediador del
periodista entre la opinión pública y el poder
o entre la realidad y el individuo se va a seguir
manteniendo, pero transformándose. Hay 3 cosas
esenciales para mí en la red que no son
comprendidas suficientemente. Por un lado su
globalidad y no me refiero a la globalidad
planetaria de mercado, como su capacidad de
dirigirse a ella, sino a una especie de
globalidad interna, de asunción de la
globalidad, todo lo que pasa en todas partes a la
vez y a su vez dentro de mí por así decirlo,
una cosa un poco complicada de explicar, pero hay
aspectos totalitarios en la red en ese sentido,
un poco complejos. Segundo la convergencia
verdaderamente , es una convergencia de la
demanda, esto que conversábamos acerca de un
adolescente de 14 años ahora se encierra en su
cuarto y tiene en su ordenador conviviendo a la
vez elementos de su vida doméstica y privada,
temas de estudio, música que está oyendo y
mientras chatea con sus amigos... es decir eso
forma parte un poco de esa globalidad interna de
la red a la que yo me refería, es la
convergencia. Pero esas dos cosas no se aceptan
suficientemente, sólo teóricamente. La tercera
es que fruto de la participación y la
interactividad es que el proceso productivo se
construye justamente a partir de la demanda y
estamos acostumbrados a construirlo a través de
la oferta. Todos los planes económicos que ha
conocido el mundo, los hechos por los países
socialistas o por los poderes centrales de los
Estados, o los hechos por la compañías privadas
también, se han construido necesariamente a
partir de la oferta, incluida la creación
literaria y la producción artística. Hay una
frase de Machado: "al cabo nada debo me
debes cuanto escribo. " Es la oferta
perfecta yo hago estos esfuerzos, si me queréis
me leéis y si no allá vosotros, peor para
vosotros si no me leéis.
Yo
creo que eso va a afectar al periodismo
extraordinariamente. En dónde está el límite
entre lo que publicamos o contamos porque es lo
que quiere la gente oír y lo que publicamos o
contamos aunque le moleste a la gente saberlo.
Esto nos devuelve a los venecianos cuando
cobraban por pasar noticias que halagaban al
personal. Ya la misión de los periodistas es
contar las cosas no sólo si le molestan al
dueño del periódico, sino incluso si le
molestan al lector del periódico.
MEM.
¿Cómo toma la industria a empresas como
Google, emblemas de la supuesta economía de la
gratuidad que publica noticias y no paga
derechos?
Yo
creo que es un problema muy complicado y hasta el
momento no hemos vivido más que pequeños
símbolos. Por un lado el problema de la
propiedad intelectual en la red es un problema
mayor que afecta a los periódicos en la red pero
afecta al concepto de propiedad misma. En el
capitalismo desarrollado sólo hay propiedad para
los bienes tangibles pero no para los
intangibles. Por lo tanto no hay propiedad
intelectual sobre el software de Google;
Microsoft sí la ha defendido porque sabe que es
una manera de proteger su software. Esto es un
problema mayor. Algunos periódicos como los
belgas litigaron judicialmente con Google y le
ganaron. Los franceses han llegado a un pacto con
ellos y en España hemos tenido relaciones
similares. Hay una paradoja y una contradicción
interna. Por un lado los periódicos se quejan de
que Google no les pague la propiedad intelectual
de los materiales que utiliza, pero por otro lado
de ninguna manera están dispuestos a desaparecer
de los motores de búsqueda ni de los índices de
referencia porque desvía mucho su presencia en
la red. En España hemos tenido un diálogo muy
abierto y explícito con Google en esta materia y
he descubierto una cosa. Ni Google ni los
periódicos reclaman cuestiones de dinero, en
España los periódicos piden el pago de un
dinero simbólico por los derechos y Google está
dispuesto a pagar mucho dinero en un acuerdo,
pero lo que está discutiendo es una cuestión de
principios, si esos derechos merecen protección
jurídica o no y sobre eso es sobre lo que Google
no se pone de acuerdo. Creo que en la medida que
no avancemos en ese terreno los problemas serán
mayores en el futuro.
MEM.
¿Cuáles son los asuntos pendientes y
urgentes para proteger los derechos de autor en
la era digital?
JLC.
Primero hay un debate que es viejo entre dos
conceptos sobre los derechos diferentes a uno y
otro lado del Atlántico. Está el derecho
europeo continental más centrado en la idea de
la propiedad intelectual, de los derechos de
autor, que incluye los derechos morales del autor
y demás y por otro lado está lo que emana de
las sociedad anglosajonas, Estados Unidos,
Inglaterra, Australia, que es la idea del
copyright que no es estrictamente equiparable a
la idea de la propiedad intelectual. Sobre eso no
nos hemos puesto de acuerdo todavía, el derecho
de autor pertenece al autor, el copyright
pertenece a la compañía. Por lo menos en
España todavía hay muchos conflictos internos
entre los periodistas y los gestores de las
empresas que son más elocuentes o evidentes en
el caso de los fotógrafos y dibujantes, que
reclaman mucho más sus derechos de autor por la
reproducción en la web que los autores de
artículos o noticias. Yo creo se ha avanzado muy
poco en esto y que en un futuro tendremos dolores
de cabeza mayores aunque se irá resolviendo como
se está resolviendo en parte en el tema de la
música.
MEM.
Uno de los síntomas o rasgos de la Sociedad
de la Información es la abundancia de
información. ¿Los ciudadanos están mejor
informados por ello? ¿Abundancia es igual a
calidad? ¿Cómo abordar este debate?
JLC.
Evidentemente más información a seas no
significa mejor información sino simplemente
más información. Lo que pasa es que más datos
acumulados uno tras de otro no tienen por qué
significar una mejor participación de los
ciudadanos en la toma de decisiones o una mejor
configuración de la opinión pública. Por lo
tanto, más información puede significar más
confusión si no hay un análisis o una
comprensión mejor de la información que se
facilita. Yo creo que por ejemplo hay mucha
información sobre conflictos internacionales,
etc. Y hay poca comprensión de cómo esos
conflictos globales afectan a la vida diaria del
ciudadano de a pie de cualquiera de nuestras
sociedades. O sea ¿hasta qué punto la actividad
de un inversionista en Londres está
condicionando el salario mensual de un brasero en
México? No hay conciencia suficiente ya no en
las clases menos letradas, sino en las clases
dirigentes.
MEM.
Otro de los rasgos en la Sociedad de la
Información es la concentración de las marcas
periodísticas, Prisa es un ejemplo de ello
¿Acaso no implica una estrechez en términos de
pluralidad, de diversidad de voces?
Los
medios se están concentrando y se van a
concentrar más, creo que estamos al principio
del proceso. Yo viví mayo del 68 activamente en
La Sorbona, estaba trabajando como periodista.
Pero en Estrasburgo primero en mayo 68 estudiando
un curso sobre concentración de empresas
periodísticas, ya hace cuarenta años esta era
una cuestión que estaba sobre la mesa. El curso
estaba simbolizado por el hecho de que dos
periódicos franceses se concentraban en uno
solo. Yo creo que es inevitable, es una ley
coherente con la evolución del capitalismo
post-industrial que tiene que ver con la
generación de capital bruto y la generación de
rentabilidades de otro género, más con las
nuevas tecnologías. Para atender al mercado
global es preciso contar con empresas globales.
En el caso de Prisa nos queda muy claro que si no
hacemos nosotros una empresa global la harán los
gringos y eso tendrá consecuencias finalmente.
Es muy costoso hacer una empresa global, Prisa en
este momento está muy endeudada fruto del
esfuerzo que estamos haciendo, y gana mucho
dinero en este momento Prisa como empresa, pero
todo el crecimiento lo hemos hecho con deuda,
fruto de que creemos preciso contar con grupos
globales que por lo menos sean más afines a la
cultura latina o la cultura hispana. Por lo tanto
creo que es un proceso que desde hace ya cuarenta
años discutimos y que va a progresar. Que esto
afecta o puede afectar a la pluralidad
inicialmente no existe ninguna duda porque la
democracia implica la difusión del poder y la
separación de poderes como ya explicó
Montesquieu, por lo tanto la concentración del
poder genera un riesgo sobre el pluralismo
democrático. A veces no es tan así, a veces la
pertenencia a un grupo de medios mayor provoca
una mejor defensa de algunos medios locales que
no pueden defender su independencia, quiero
decir, para un periódico local de una ciudad
pequeña es muy difícil resistirse a los poderes
locales de esa ciudad mientras que si está
incluido en una organización mayor le puede
resultar más fácil el amparo de esa
organización. Esto pasó por cierto en Nueva
York con el Village Voice, el periódico de The
Greenwich Village que estaba en la quiebra, éste
lo compró Rupert Murdoch, no soy un entusiasta
de sus métodos, pero la voz de la Village Voice
era una voz pequeña. Por lo tanto puede y debe
haber pluralismo en el interior de los
conglomerados de medios pero claro, es preciso
que no quede a la buena voluntad de los
propietarios sino que es preciso trazar reglas
que garanticen la autonomía de las redacciones y
la capacidad de decisión autónoma de los
periodistas.
MEM.
En la Sociedad de la Información no hay un
modelo ideal para ejercer el periodismo en los
conglomerados, ponías el ejemplo del Chicago
Tribune que tiene prácticamente periodistas
multiusos y otros mantienen sus líneas de
producción por medios separados, ¿tú por cuál
te pronuncias?
Chicago
Tribune tenía, porque ya acabó con todos ellos.
Podrían decir las mujeres que los hombres no
pueden hacer dos cosas a la vez, y suele ser
verdad, pero incluso si es hombre, yo creo un
periodista puede hacer varias cosas a la vez,
aunque sea un poco más complicado. Para mí todo
es un problema conceptual. Comunicar significa
decirle algo a alguien o contarle algo alguien,
entrar en relación con otro. Las tecnologías ni
las técnicas son inocentes, ni respecto a los
contenidos ni respecto a los objetivos de la
comunicación, por lo tanto yo creo que un
periodista puede hacer una tarea par ale
periódico y volverla a hacer para la red, sin
embargo yo no creo que uno se comunique igual a
través del periódico que a través de la radio
que a través de la red. Además creo que el
periodista individual es un personaje que rara
vez existe, tiene que ver más bien con el
columnista o con el articulista. Es decir los
periódicos y los sistemas de información son
obras colectivas que tienen una personalidad
colectiva también. Por lo tanto incluso para
decir lo mismo uno no escribe igual si es para El
País que si escribe Reforma o la ABC porque
va a un público diferente aunque uno diga lo
mismo, por lo tanto estos aspectos interactivos
de la comunicación hay que tenerlos en cuenta.
Esto me lleva a la conclusión de que hay que
tener una coordinación en las redacciones pero
que el hombre orquesta del periodismo que hace
todos para todos los medios o esta idea también
de la factoría central de las noticias como el plastic
foot que luego se va repartiendo, yo no creo
en ellas. Hay una teoría muy vieja que dice que
si uno tiene una cadena de restaurantes hay una
parte de restaurantes de lujo, otros de medio
pelo etc., al final la cocina puede ser la misma
y el filete el mismo pero cuidando un poco la
diferencia de matices de calidad digital. Yo dudo
que esto sea posible, creo que eso más que la
concentración en sí de la propiedad de los
medios conspira contra la pluralidad de los
contenidos.
MEM.
Finalmente te pregunto, ¿cómo miras tú el
ecosistema mediático en este siglo XXI y cómo
miras a los periodistas del futuro?
JLC.
Yo creo que hay una tendencia a suponer que la
importancia de los medios en la configuración
social es cada vez mayor. Lo que pasa es que
también hay una extensión de los medios mismos.
Yo lamento mucho que McLuhan no viva en esta
época porque creo que es la persona que mejor ha
conceptualizado y ha entendido el mundo de los
medios. Sobre todo fue el primero que nos avisó
que los medios de comunicación son muchos y muy
variados y habló del dinero y del automóvil
como medios de comunicación tan importantes o
más que los medios de comunicación
tradicionales que llamamos "media". Es
verdad que la centralidad que están ocupando los
medios tradicionales y ahora internet es muy
fuerte y yo desde luego no tengo la respuesta ni
el modelo incluso pienso que no hay un modelo
probablemente, pero me gusta fijarme en lo que ha
hecho Obama en su campaña electoral. Él ha
sabido utilizar como ningún otro internet a la
hora acercarse a las generaciones jóvenes a los
que nunca habían votado, a los sectores
minoritarios o marginados de la sociedad y a los
individuos también a la hora de reclamar
individuo por individuo diez, ocho, cinco
dólares para la campaña. Yo creo que ha sido de
una genialidad tan absoluta, ha dado prioridades
a la comunicación por la red frente a la
comunicación en los medios tradicionales, fue la
red la primera que dio la noticia de la victoria
de Obama antes de su comparecencia en una rueda
de prensa. Bueno, yo debo decir que estoy
completamente entusiasmado y alucinado porque he
visto que efectivamente hay gente que piensa que
entiende y que comprende que el mundo de la red
es un mundo diferente y por lo tanto debemos
saber integrarnos en él, aprender las lecciones
del mundo de la red. Esto no lo estamos haciendo
los periodistas de los medios tradicionales,
probablemente porque tenemos miedo, los
empresarios tenemos todavía más miedo y los
dueños de las empresas ellos tienen un pánico
cerval porque una de las grandes mentiras que se
han contado a través de la historia es que la
prensa era un negocio al que había que ayudar y
proteger, etc. La prensa ha constituido uno de
los negocios más formidables en la historia de
la humanidad y puede dejar de serlo, y al bajar
además los márgenes se necesita más tamaño y
nuevamente volvemos al tema de la concentración
pero en el tema de la concentración desaparece
la propiedad unifamiliar o unipersonal y aparecen
grandes conglomerados con inversores de todo
género. Cambia el ecosistema en definitiva de
los medios de comunicación y cambia el
ecosistema de los periodistas. Primero tenemos
que saber que está cambiando, segundo tenemos
que aceptar que en principio los cambios si se
controlan y saben dirigir son a mejor aunque todo
puede empeorar también pero en fin, y tercero no
debemos resistirnos al cambio, tenemos que saber
dirigirlo, controlarlo, pero nunca resistirnos a
él.
La
entrevista con Juan Luis Cebrián tuvo lugar el 2
de diciembre de 2008 en la Ciudad de México,
luego de ofrecer un curso sobre Periodismo en la
era digital en el Tecnológico de Monterrey,
Campus Ciudad de México a invitación de la
Cátedra Alfonso Reyes.
*
María Elena Meneses es profesora e
investigadora del Departamento de Estudios
Culturales, Tecnológico de Monterrey, Campus
Ciudad de México. Este texto fue publicado en el
No. 1 de la revista Virtualis.
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