Reporteando
desde la ciudad más violenta del mundo
Esther
Vargas *
Más
de 2,600 personas fueron asesinadas el año
pasado en Ciudad Juárez, México. Allí, donde
pocos quisieran estar, camina Judith Torrea, una
periodista española que decidió abrir un blog
ante la necesidad de contar su amor y dolor por
esa tierra que hoy se desangra. Y aunque todavía
no maneja todas las herramientas digitales que
quisiera, los primeros pasos ya están dados.
Torrea es una
experimentada periodista especializada en
narcotráfico, crimen organizado, pena de muerte,
inmigración y política en la frontera de
México con Estados Unidos. Es becaria de la
Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano, y
ha publicado en diversos medios como El Mundo, El
País, Agencia Efe, entre otros.
Gracias a un
tweet de Ramón Salaverría llegué a su blog, un
espacio desgarrador que retrata Ciudad Juárez,
la más violenta del mundo,
oscuramente célebre por sus mujeres muertas y
desaparecidas. Es preciso añadir que sus
textos se publican actualmente en el
servicio en español de la agencia alemana DPA y
en la revista mexicana Letras Libres.
Acabamos
este año con 2.657 asesinatos bajo el
imperio de la impunidad, en la llamada guerra
contra el narcotráfico. La fuente de los
muertitos como los llaman
aquí- es la Subprocuraduría de la Zona
Norte. El peligro en Ciudad Juárez está en
estar vivo. Si eres periodista, el peligro
aumenta. Si investigas, más. Y si eres freelance,
como yo, este peligro aumenta
vertiginosamente. Uno no sabe exactamente
quién es el enemigo. Está en todos los
frentes: militares, narcos, autoridades.
Hasta en algunos periodistas locales que
reciben el llamado chayote o
soborno del Cártel de Juárez. Sabes que
sales de tu casa, pero no sabes si
regresarás
como el resto de los que
vivimos en Juárez. Te enfrentas a que te
secuestren, roben o te maten y que nadie haga
nada. Sobre todo, en estos 21 meses que
comenzó la llamada guerra contra el
narcotráfico. La impunidad es el mejor caldo
de cultivo para el crimen organizado y para
el común.
¿Cómo se puede
seguir adelante en estas circunstancias? Lo que
anima a Judith es ver tanta injusticia sin
reportar, su deber como periodista, y su amor
profundo a Ciudad Juárez. Pero la fortaleza a
veces se quiebra: Hay días que son duros,
sobre todo cuando regresas a tu casa, y no te
acuerdas de si hoy viste 7 o 10 muertos, y
comienzas a recordar los gritos de las familias,
y te preguntas muchos porqués y quiénes son los
culpables. Creo que la tragedia peor -más que en
los muertos- está en los vivos. En los que se
quedan. En los 10 mil niños huérfanos sólo en
este año y en esta guerra, en esta ciudad de 1
millón 300 mil habitantes, que poco a poco va
desapareciendo del mapa, en un paisaje de
negocios incendiados por no pagar las
extorsiones, de casas abandonadas o en
venta.
El
silencio del miedo y las órdenes del narco
Los
medios locales no investigan, como medida de
protección. Incluso, los periodistas no van
a los lugares de los hechos. Quienes si van
son los camarógrafos y los fotógrafos. Lo
que reportan es una sucesión de hechos, sin
analizar. Tampoco creo que sería posible
investigar tantos muertos. La media de
asesinatos es entre 10 y 15 al día. A esto
se suma las directrices que algunos editores
y periodistas reciben de los narcos. Muchas
veces, cobrando. La mayoría de los
periodistas de medios internacionales -por no
decir todos- vienen de visita, por unos
días. Se hospedan en El Paso, Texas, la
segunda ciudad más segura de EE.UU. que se
encuentra cruzando uno de los puentes
fronterizos que separan la muerte de la vida.
Y, muchos de ellos, siguen los tours de las
autoridades, cuenta Judith, valiente,
desde la orilla del fuego, donde ser
periodista es una profesión de alto
riesgo.
En su blog
revela su experiencia durante un curso de manejo
de armas de fuego, una de las tantas ironías con
las que se topa a diario en esa ciudad minada:
Se
trataba de un curso de periodismo de alto
riesgo, en la teoría, en la universidad. Fui
de casualidad, de oyente, porque un colega me
invitó en el último momento y pensé que
sería genial aprender nuevas herramientas
para ejercer mi oficio. Pero nunca pensé que
la primera clase fuera dedicada a cómo
aprender a manejar armas de fuego. Ni que los
militares estuvieran desfilando en el recinto
acompañando a las máximas autoridades.
Quizá estaba contaminada por los buenos
maestros del periodismo y compañeros
geniales que acababa de conocer en el
seminario de narcotráfico y violencia en
Latinoamérica de la Fundación de Nuevo
Periodismo Iberoamericano, fundada por
García Márquez, del que fui becaria.
Durante nueve
años ha cubierto la frontera. Y después de tres
años en Nueva York regresó a Ciudad Juárez,
la ciudad que hizo que al pisarla por
primera vez hace 12 años, me enamorara
profundamente de México. Con el
sentimiento que transmite en cada uno de sus post
afirma que no podía ver en la distancia
que la ciudad se desmoronaba bajo la llamada
guerra contra el narco del presidente Felipe
Calderón con el Ejército, y que nadie contara
realmente lo que estaba pasando. Viajaba cada
tres o cuatro meses pero sentía que debía de
estar ahí.
Siento
un amor con mucho dolor por mi querida Ciudad
Juárez, quizá inexplicable. Esta ciudad no
posee una belleza objetiva, como otras
ciudades de México. Está en el desierto y
en el invierno te congelas y en el verano,
desearías huir. La mayoría de las calles
están sin pavimentar, no tiene una
estructura urbanística, pero esta ciudad
tiene a un pueblo fantástico, con un
carácter de lucha y de sobrevivencia
infinito. Es una ciudad, sobre todo, de
mujeres y muchos sueños. De madres solteras,
que al emigrar desde el sur del país para
trabajar en la industria maquiladora,
encontraron su libertad económica, su
independencia como mujeres, y a la vez, la
muerte del hombre que no tolera. Esta
realidad me atrapó. Y no ningún hombre
fantástico, si es que estás pensando
eso
Ja, ja, ja
Tras
la muerte
En 1998 se
convirtió en la primera periodista española en
asistir a la ceremonia de la pena de muerte en
Estados Unidos. (Muerte en directo,
Crónica. El Mundo).
-¿Es la muerte
todavía un triste espectáculo? ¿Qué es la
muerte y los muertos para un periodista?
pregunto.
-Cuando decidí
hacer la solicitud llevaba 6 meses entrevistando
a reos en el Corredor de la Muerte de Tejas.
Desde culpables arrepentidos a inocentes. Eso
sí, todos pobres. Cuando llegué a Tejas de
Francia (donde había trabajado en los
informativos de Euronews), lo primero que me
sorprendió fue descubrir al día
siguiente que llegué-, una pequeña nota en el
Austin American Statesman -el periódico de la
capital de Tejas- en el que se informaba de una
ejecución. Era una nota de AP, de unas 8
líneas, escondida en una de las páginas. Yo no
sabía que existía la pena de muerte en Estados
Unidos. En aquel momento, no había un debate
fuerte sobre ese tema. Me surgieron mil
preguntas, comencé a investigar y descubrí, en
resumen, que si tienes dinero puedes salvarte de
la pena de muerte, en el país que dice ser tan
democrático. Me fascinaba también la figura del
entonces gobernador George W. Bush -un hombre
encantador al que veía todos los días en las
ruedas de prensa pero que a la vez se había
convertido en el gobernador que más ejecuciones
había firmado en la historia de Tejas y de
Estados Unidos-. Después de haber estado todos
los miércoles entrevistando a diversos reos,
pensé que mi siguiente paso para explicar la
realidad de la pena de muerte era mostrar la
ceremonia ejecutoria. No fue fácil conseguirlo.
Y cuando me llamaron para decirme que fuera, por
un segundo pasó por mi cabeza la idea de qué me
pasaría después de verla, si seguiría siendo
la misma Judith. Era muy joven, tenía 25 años.
Al segundo siguiente, pensé en mi deber como
periodista. La duda se disipó en un instante y
me fui sin decírselo a nadie. No lo dije hasta
que ya tenía el texto escrito. Quizá en el
fondo temía a no ser capaz de escribir. Y creo
que es uno de los mejores reportajes que he
escrito. También te digo que esa experiencia me
ayudó a crecer como ser humano y como
periodista. Te cuento todo esto para intentar
explicarte que uno no se levanta un día y decide
ver una ejecución. Al menos, no fue mi caso.
-¿Qué es la
muerte y los muertos para un periodista?-insisto.
-¡Qué
preguntas me haces! A ver si soy capaz de
contestarte: soy una persona apasionada por la
vida. Aprovecho cada instante en todo tipo de
circunstancias, quizá por respeto a los que ya
no pueden o porque también pienso que la vida es
un instante fantástico que se puede acabar en
cualquier segundo. La muerte no me gusta. Es
más, me asustan los muertos. Nadie la elige, ni
como periodista. Pero, a veces, te tienes que
enfrentar a ella, como periodista. La muerte
provocada es el exponente máximo de la
injusticia. Y este universo, está lleno de
ellas. El periodismo es mi pasión y soy
periodista para intentar devolver la voz a
quienes se les arrebata cada día. El poder tiene
su poderosa voz y ya cumplí con esa etapa de mi
vida como periodista.
El
poder del blog
En setiembre
nació Ciudad Juárez, en la sombra del
narcotráfico, el blog que el profesor
Salaverría recomendó por Twitter. Le pregunto a
Judith cómo se animó a pasar a la plataforma
digital, y si le costó adaptarse al blog. La
respuesta es simple: surgió de la necesidad de
contar, y de reportar más allá de un medio
convencional.
- Por fin, puedo
ser una periodista independiente y eso significa
mucha libertad, pero también muchos retos. Hay
veces que no consigo publicar mis temas, aunque
tenga la exclusiva. Lo genial es que he
descubierto el poder de un blog. Y que me han
contactado editores para publicar algunas
historias de mi blog, como tú me contactaste
para esta entrevista. También, me ha permitido
experimentar con mi escritura, es como hacer
radio y televisión a la vez, pero escribiendo. Y
esto es fantástico, porque me encantan todos los
medios. Me siento más cercana a mis lectores.
Todavía tengo que aprender y mejorar muchísimo
mi blog, quiero empezar a subir reportajes de
vídeo de máxima calidad, pero ahí estoy,
poniéndome al día con la fascinante
tecnología.
-¿Te has
involucrado con el periodismo digital más allá
del blog? ¿Usas las redes sociales para difundir
tu trabajo?
-Utilizo
Facebook, pero tengo que comenzar con el
resto
¡Todos los días me regañan mis
amigos por eso! Espero que no me regañes tú. A
ver si me pongo al día en tu página. ¿Te
parece?
*Esther
Vargas es
periodista peruana, editora de la sección Ciudad
de Perú.21, autora del blog clasesdeperiodismo.com y colaboradora de SdP.
|