Ray
Bradbury: Sin la habilidad de leer,
imposible ser parte de una civilización
Ericka Montaño Garfias *
Sin
la habilidad de leer no se puede ser parte de una
civilización, ni de una democracia. Muchos
líderes en el mundo temen a los libros porque
enseñan lo que no quieren que sea enseñado.
Pero si sabes leer, tienes una educación
completa acerca de la vida, sabes cómo votar en
una democracia; pero si no sabes leer, no sabes
cómo decidir, dice el escritor
estadunidense Ray Bradbury en un video en el que
habla de su acercamiento a la literatura y de su
obra, realizado por el Fondo Nacional para las
Artes, institución estadunidense dedicada al
apoyo y financiamiento de las artes.
Bradbury, de 89
años, fue la figura central de la Feria
Internacional del Libro de Guadalajara 2009, no
obstante que no acudiró (físicamente) al
homenaje que se le rendió aquí. Su
participación fue parte de las actividades
especiales que ofrece Los Ángeles como ciudad
invitada de este encuentro. Pero para sus cientos
de seguidores estos testimonios están
disponibles en la página de Internet
www.nea.gov/av/video/bradbury/bradbury.html, pues
hasta el momento el escritor no ha ofrecido
entrevistas a la prensa mexicana. El autor de la
ya emblemática novela Fahrenheit 451 asistió
a esta fiesta de los libros de manera particular:
a través de una videoconferencia en la que
dialogó con su biógrafo Spencer Weller.
En un principio,
se contemplaba que Weller entrevistara desde
Guadalajara al creador de Las crónicas
marcianas, quien estaría en Los Ángeles,
pero no fue así: ninguno de los dos acudió en
persona.
Ray Bradbury
nació el 22 de agosto de 1920, y se enamoró de
los libros desde que aprendió a leer, a los tres
años: Amaba las tiras cómicas, las
caricaturas del domingo; a los cinco años tuve
un libro de cuentos de hadas y me enamoré de la
lectura con historias como La Bella y la
Bestia o Jack y las habichuelas mágicas,
dice en el video que es parte del proyecto The
Big Read.
Después de los
libros llegaron las películas: El jorobado
de Notre Dame lo hizo querer ser un
jorobado, además de que, desde los seis años,
los dinosaurios marcaron su vida.
Así es
como funciona esto: algo que comienza cuando
tienes tres, seis, 10, 12 años, se encontrará
después en tus ficciones. Me hice escritor a los
12, y desde entonces no he dejado de escribir,
porque pensé que de esa manera podría vivir
para siempre.
Mientras las
fotografías, las portadas de sus libros y uno
que otro gato aparecen en la pantalla, Bradbury
mira a la cámara desde atrás de sus
característicos armazones y cuenta sus inicios
en la literatura, primero como lector, después
como visitante asiduo de bibliotecas, donde
obtuvo su educación, porque su familia no tenía
dinero para enviarlo a la universidad.
Los
profesores te inspiran, pero las bibliotecas
siempre satisfacen. En ese video están
también las semillas que dieron origen a sus
novelas y algunas de sus grandes influencias.
Una de ellas,
John Steinbeck y su libro Las uvas de la ira,
con la que aprendí a estructurar una
novela. Las crónicas marcianas tiene la
estructura de Las uvas de la ira (
)
Después, solo, en la noche, cuando tenía 12
años, miré el planeta Marte, y dije:
llévame a casa. Y el planeta Marte
me llevó a casa y nunca regresé.
Después
obtuve un trabajo vendiendo peródicos en
la esquina de una calle; ganaba 10 dólares a la
semana. Cada mañana, cuando me levantaba,
escribía historias, y en la tarde iba a la
biblioteca. Cuando tenía 19 años me hablaba a
mí mismo acerca de mi amor por la vida, y lo
puse en mis libros.
Ése es el
secreto de mi vida; gracias a Dios seguí mi
propio camino y no el que otras personas decían
que siguiera. Son las ideas lo que cuentan; una
biblioteca te puede ayudar con las ideas, porque
todos esos grandes maestros, todos esos grandes
escritores, te enseñan cuando te sientas en la
mitad de una biblioteca y los dejas
irradiarte.
* Erika
Montaño Garfias es reportera del diario
mexicano La
Jornada,
donde publicó este texto el 30 de noviembre de
2009.
|