Diseñando el periodista digital
(II)
Etica
y deontología periodística
en la Sociedad de la Información
Quim
Gil *
En la Sociedad
Industrial los Medios de Comunicación ocupaban
una posición intermedia entre los poderes
públicos y las sociedades democráticas. El
"cuarto poder" se definía como una
herramienta de control al servicio de la
ciudadanía, que obtenía una información
transparente e imparcial a través de los medios
y se integraba a través de la opinión pública.
Los medios de comunicación eran, pues, el
elemento imprescindible para poder fundamentar el
corolario de la libertad y el control sobre los
abusos de poder en las democracias liberales.
No entraremos a
analizar la aplicación concreta de estas
formulaciones. Baste decir que bajo esta
inspiración los medios de comunicación fueron
siempre reacios a la creación de códigos
jurídicos que pudieran menoscabar su libertad e
independencia frente al Estado, fomentando
conceptos alternativos como los códigos
deontológicos -o códigos éticos- y la
autorregulación. Estos códigos recaen en la
conciencia del periodista profesional y esta
autorregulación recae sobre la conciencia y la
ética de las empresas dedicadas a la
información.
En las
sociedades democráticas actuales el periodista
no es un profesional sin más. Su actividad
informativa tiene una trascendencia social
reconocida y explicitada en el reconocimiento de
derechos como la cláusula de conciencia y el
secreto profesional. El respeto a estos derechos
de los periodistas, la independencia de los
medios y la pluralidad informativa constituyen
uno de los pilares fundamentales del Estado de
Derecho.
Pero todo este
marco entra en crisis con la progresiva
implantación de la Sociedad de la Información.
Los medios de comunicación tradicionales dejan
de ser el único medio de comunicación
entre los organismos públicos, las
organizaciones privadas y los ciudadanos. Los
periodistas dejan de ser los únicos individuos
con posibilidad de informar. Las comunicaciones
se establecen entre ciudadanos de diferentes
estados, sujetos a diferentes jurisdicciones
legales, a diferentes valores éticos, a
diferentes referentes culturales.
Todo esto
complica la aplicación real de unas
autorregulaciones y unos códigos deontológicos
que siempre han estado envueltos de controversia,
incluso en el seno de la profesión
periodística. Dado que hemos considerado vital
para el futuro de la profesión periodística la
asunción explícita de un código ético y de
una autorregulación, será necesario dar un
repaso a los actuales códigos deontológicos
para intuir sus posibles integraciones en el
marco de la Sociedad de la Información.
Los códigos
deontológicos de la profesión periodística
inciden en los siguientes aspectos:
1 - Aceptación
explícita del código deontológico
El periodista debe asumir el código, debe
cumplirlo, no puede mantenerse impasible ante
infracciones y puede aplicar la cláusula de
conciencia cuando sea incitado u obligado a
desviarse de él. Este punto requiere un
compromiso ético muy alto. Por ello mismo es el
principio más vulnerado por la propia profesión
periodística. Pero posiblemente en un futuro
este sea justo el punto que diferencie
periodistas de otros profesionales de la
comunicación. Podemos imaginar incluso un
compromiso que vaya más allá de la ética y
penetre en ámbitos jurídicos, ya sea frente a
la justicia pública o frente a las normas de una
asociación profesional de periodistas.
Para que la
(auto)regulación de este apartado sea efectiva
es imprescindible disponer de una identidad
certificada, una garantía para el receptor de la
información que quien firma estos contenidos es
un sujeto real, identificado y avalado por una
tercera parte. En el periodismo tradicional esta
identidad y existencia real viene avalada por el
medio que contrata el periodista y/o por una
asociación profesional. En la Red son necesarias
más garantías. De la misma forma que el
comercio electrónico requiere "servidores
seguros", posiblemente la comunicación
digital requerirá "informadores
seguros" y organizaciones de certificación
periodística, que a la vez puedan regular y
servir de amparo ante abusos al periodista
"certificado".
2. El
periodista debe explicar la verdad.
La mayoría de códigos éticos asumen que la
verdad, la objetividad y la imparcialidad no
existen de forma absoluta. No obstante, sí que
existen procedimientos que permiten aproximarnos
a informaciones veraces, o cuando menos a
alejarnos de informaciones deformadoras o falsas.
Es recomendable trabajar recogiendo testimonios
de diversas fuentes, contrastando informaciones,
documentando la información, rectificando cuando
se pone de manifiesto un error y otorgando
derecho de réplica a los sujetos de la
información. La especialización también ayuda,
aunque no es garantía de por si.
El periodismo
convencional se encuentra con limitaciones de
tiempo y espacio que limitan las recomendaciones
anteriores. El periodismo electrónico no asegura
de por sí más tiempo al periodista para
elaborar su información, pero sí le permite
disponer de todo el espacio que desee a la hora
de documentar una información, así como de un
factor temporal más flexible a la hora de
añadir contenidos tales como ampliaciones de
información, nuevos testimonios, comentarios de
lectores, réplicas de fuentes, etc.
Otra rutina
periodística propia del medio digital que
incrementa las posibilidades de contraste de
información es el establecimiento de enlaces con
otras versiones de dicha información presentes
en la Red. Explicitar el proceso de creación y
gestión de la información también
acrecentaría la credibilidad.
3. El periodista
debe respetar a las fuentes y a los sujetos de la
información.
En la mayoría de legislaciones el derecho de
información queda limitado por otros derechos
fundamentales de los ciudadanos: derecho del
honor, de la intimidad, de la propia imagen, de
la presunción de inocencia, así como derechos
especiales hacia la infancia y la juventud.
Los periodistas
no están exentos de estas limitaciones, aunque
su libertad de información se ve ampliada
respecto el resto de la ciudadanía en
determinados casos, cuando una información es de
"interés público" y/o cuando su
protagonista es una "persona pública".
Ni que decir tiene que este matiz, difícilmente
cuantificable, ha generado múltiples conflictos
entre supuestas personas públicas, periodistas y
juristas.
Otras
consecuencias del trato especial a la relación
entre periodistas y fuentes son el derecho al
secreto profesional, el respeto al "off the
record" y al silencio de las fuentes.
La esencia de
estos derechos no varía por el hecho de estar
trabajando en un medio digital. Lo que sucede es
que la difusión transnacional de los contenidos
informativos, pone en juego múltiples
apreciaciones éticas y legislaciones sobre el
honor, la intimidad y el carácter público de
las personas.
Un ejemplo:
Digamos que
Fulano de Tal puede ser un absoluto desconocido a
nivel social en Alemania, país donde reside.
Investigar detalles de su vida privada y
publicarlos en Der Spiegel sin su consentimiento
sería claramente sancionable. Pero la situación
cambia si Fulano de Tal es el líder carismático
de una comunidad digital ecologista de 500
miembros y un periodista publica en una web sobre
temas medioambietales que Fulano tiene acciones
en empresas deforestadoras del Amazonas y que el
último regalo a su mujer fue un abrigo de piel
de foca. La información está contrastada y es
veraz. Pero le ha comportado la ruina social a
Fulano, quien además ha sido despedido de su
trabajo, una agencia de relaciones públicas.
Para acabarlo de complicar, el periodista es un
freelance de nacionalidad argelina y residente en
Suiza, publicación digital que ha comprado la
información al freelance es australiana y
tiene la web hospedada en un servidor de Estados
Unidos. ¿Quién y cómo debe regular esto?
Hace unas
décadas era improbable encontrarse con una
situación así. Hoy parece plausible y cada día
será más factible encontrar casos como éste.
4. El periodista
no debe mezclar información y opinión.
La legislación deja claro que la libertad de
expresión y la libertad de información no deben
confundirse. Los libros de estilo de todo medio
también marcan una clara distinción entre
información y opinión. En la práctica, esta
división no está tan clara, lo que ha generado
y genera un gran debate en facultades de
periodismo y redacciones.
Este principio
adquiere una gran relevancia desde el punto de
vista clásico de los medios de comunicación.
Los periodistas representan "el cauce de
información" hacia la ciudadanía. Si
mezclan información objetiva con información
subjetiva están condicionando la veracidad de la
información y, por tanto, están limitando la
libertad de los ciudadanos.
Pero en un marco
de abundancia de información la función del
periodista digital casi se desplaza a al extremo
opuesto. Los ciudadanos nadan en información, y
algunos casi se ahogan. Uno de los papeles del
periodista digital es precisamente el de
seleccionar información, priorizarla y descartar
fuentes. Y lo hará bajo un criterio subjetivo,
por supuesto. Por tanto, la opinión del
periodista pasa de ser un elemento secundario,
cuando no sobrero, a constituir el factor
principal, el motivo por el cual un periodista
tiene los lectores (o interactores) que tiene.
Esto ya sucedía con determinado tipo de prensa e
información, pero en el medio digital la
opinión explícita de los periodistas puede ser
una de las formas de mantenerse a flote.
5. El periodista
no debe mezclar información y publicidad.
Las Ciencias de la Comunicación consideran
información y publicidad como elementos
diferentes, los profesionales de los medios de
comunicación tradicionales los perciben casi
como antagónicos, las caras opuestas de una
misma moneda. Concretamente, de la moneda que
hace rentable el negocio de la comunicación de
masas. La frontera entre información y
publicidad también se viene discutiendo
enardecidamente desde hace décadas, mucho antes
de que nada parecido a Internet existiera.
Pero en la Red
esta distinción se complica aún más, a causa
de tres motivos esenciales:
- Vivir sólo de
la publicidad.
Si la economía clásica de los medios repartía
los ingresos entre la venta de información, la
venta de publicidad y la financiación pública
(directa o indirecta), en las mayoría de
publicaciones electrónicas los lectores no pagan
por obtener la información, mientras que los
organismos públicos sólo sustentan sus propias
publicaciones. Lo que deja todas las inversiones
en manos de la publicidad. La mayoría de
publicaciones digitales tienen una base
financiera tan mínima como su capacidad de
negociación con los anunciantes, por lo que
aplicar estrictamente esta norma puede comportar
la muerte de la publicación.
Hay otro factor
remarcable, y es que un buen porcentaje de los
directivos de estas publicaciones no se sienten
implicados o afectados por ningún Código
Deontológico de la Profesión Periodística. Ni
pertenecen a un colectivo periodístico que les
pueda sugerir autorregulación alguna. Esto no
sólo afecta a los profesionales de dichas
publicaciones, sino a los periodistas de la
competencia, que por más ética periodística
que tengan deben obtener sus ingresos de los
mismos anunciantes que impondrán las mismas
presiones.
Este proceso ya
se ha detectado en los últimos años en la
prensa, radio y televisión. Si medios potentes y
cabeceras de prestigio los periodistas están
cediendo, no se puede esperar un expediente
éticamente impecable por parte de los miles de
microempresas que configuran el grueso de
publicaciones digitales.
- Se puede
informar sobre productos comerciales.
En los orígenes del periodismo estaba claro: la
visita de una autoridad era información, los
detalles de un restaurante eran publicidad. Pero
la implantación de la Sociedad de Consumo i la
mediatización de la política han puesto en
cuestión esta clara distinción. Se puede
informar sobre restaurantes a lectores que piden
esta información y se puede encuadrar una visita
de una autoridad en una operación de imagen y
marketing. A partir de los años 70 la
información sobre productos comerciales se ha
ido incrementando, en parte respondiendo a una
demanda, en parte fruto de la presión de los
fabricantes y anunciantes ya mencionados. Las
posibilidades de Internet permiten convertir
cualquier producto -comercial o no- en fuente de
comunicación.
¿Cómo
diferenciar información de publicidad? No
siempre es sencillo, posiblemente la garantía de
información no publicitaria se encuentre en los
criterios de veracidad comentados en el apartado
2.
- Los productos
comerciales también son información
Recordemos que técnicamente todo lo que penetra
en la Red se convierte en información. Hemos
visto que en el ciberespacio incluso nosotros
mismos somos información. Lo que nos lleva a
comprobar que la confusión no sólo estriba ya
entre información y publicidad, sino entre
información y los propios productos
publicitados, que también están presentes en un
formato de información. No se trata ya de que el
Periodismo y la Publicidad se estudie en
facultades comunes, es que los comerciantes
están adquiriendo capacidades informativas,
mientras que periodistas y publicistas se ven
empujados a "vender". En muchos casos,
literalmente.
Uno de los
principales retos actuales del periodismo en el
medio digital es el de mantener una personalidad
propia frente a la información publicitaria y la
información destinada a vender.
6. Los
periodistas deben respetar los derechos de autor.
La profesión periodística censura el plagio y
el hecho de que la comunicación digital lo
simplifique no provoca que sea menos censurable.
Lo que sucede es que si en los medios analógicos
la tendencia se encaminaba hacia no copiar (o
plagiar y atenerse a las posibles consecuencias),
en los medios digitales la reproducción es
extremadamente sencilla, por lo que la tendencia
se dirige hacia el enlace o hacia la copia
textual citando la autoría original.
La problemática
relativa a los derechos de autoría y
reproducción se tratarán más adelante. Pero el
compromiso del periodista a actuar lícitamente
se mantiene invariable en el medio digital. Al
fin y al cabo, como autor es el primer
interesado.
7. Los
periodistas no deben obtener provecho económico
de sus informaciones
Al margen de su sueldo, se entiende. No está
permitido recibir regalos, favores,
compensaciones económicas, etc, que puedan
influir en el trabajo del periodista. Tampoco
puede hacer un uso empresarial de las
informaciones que obtiene en su condición de
periodista.
Dejamos aquí de
lado los frecuentes regalos navideños, las
comidas y viajes pagados. El hecho de publicar en
un medio digital no varía la condición ética
de estas prácticas. Tampoco es propio del medio
digital otro asunto que ha levantado una gran
polémica en Estados Unidos. Tradicionalmente los
periodistas no pueden tener inversiones colocadas
en las empresas de la cuales informan. Esto era
absolutamente lógico hace unas décadas, cuando
el típico inversor tenía un perfil muy
diferente al actual y los periodistas no
invertían en bolsa.
Hoy los
periodistas, al igual que cualquier profesional
pueden tener interés en colocar parte de sus
ahorros en la bolsa. Pero los periodistas
especializados en nuevas tecnologías se
encuentran con la situación de que no pueden
invertir en las empresas de la nueva economía
digital, el segmento de mercado que está dando
unos mayores rendimientos. Puede parecernos una
cuestión secundaria, pero este punto ha sido el
que ha iniciado el debate sobre la ética
periodística en Estados Unidos.
8. Los
periodistas deben combatir los monopolios
informativos y las concentraciones.
Gran proclama a favor de la libertad, riqueza y
variedad informativa. Pero si en los medios
tradicionales queda poco claro cómo puede
combatir el periodista estos procesos, en el
medio digital, contemporáneo a una época de
grandes concentraciones, la frase queda aún más
en entredicho. No por su formulación sino por su
aplicación real. Una acción en pro de la
diversidad informativa que sí que está de la
mano del periodista es la eliminación del propio
monopolio informativo mantenido por la profesión
periodística. Contribuyendo a la riqueza
informativa de las fuentes, a la credibilidad de
fuentes no periodísticas y al acceso a la Red de
fuentes que por sí solas no pueden hacer llegar
sus informaciones al medio digital. El código
ético de la Sociedad de Periodistas
Profesionales de Estados Unidos recoge este
espíritu con la frase "Dale voz a los que
no tienen voz" (Give voice to voiceless).
*
* *
Cumplir a
rajatabla estos principios no sólo tiene unos
costes morales, sino también unos costes
económicos evidentes. Crear contenidos bajo
estos parámetros implica una mayor dedicación
de tiempo y de dinero, por lo que asumir este
código puede convertirse no sólo en una
cuestión de ética periodística, sino también
de profesionalidad. Asumir este código tendrá
unos costes, y si se pone en marcha los asumirán
periodistas y medios que vayan a obtener unos
ingresos y unos beneficios adicionales por el
hecho de ser un periodista explícitamente
certificado y autorregulado.
Ello dependerá
sobretodo de que haya una demanda por parte de
los no-periodistas (lectores, usuarios, fuentes,
interactores, etc) de disponer de una
información creada bajo este código
deontológico. Si esta necesidad no existe, o no
se genera, el periodismo puede evolucionar hasta
llegar a unas formas de comunicación que hoy no
admitiríamos como periodísticas. Puede llegar a
su disolución como profesión.
Y si la sociedad
deja de necesitar a un grupo profesional
periodístico con un código deontológico
explícitamente asumido puede ser a causa del
buen trabajo informativo que estén llevando a
cabo los múltiples profesionales y aficionados a
la comunicación. O puede ser porque la propia
sociedad haya llegado a prescindir de una ética
de la comunicación, dejando la regulación a las
denominadas leyes del mercado.
Lecturas
y sitios recomendados:
Ética
periodística
Navarro, V.
" La veracidad, como límite interno del
derecho a la información". Texto de base
académica y jurídica sobre la ética de la
informacón. Interesante...
http://www.ull.es/publicaciones/latina/a/56vic.htm
Código Deontológico de la Federación de
Asociaciones de la Prensa de España
http://www.aprensa-cantabria.org/apc_1_41.htm
Código Deontológico de la profesión
periodística en Catalunya
http://www.periodistes.org/es/html/body_codigo.html
Déclaration des devoirs et des droits des
journalistes. Documento aprobado por las
asociaciones de periodistas de la Comunidad
Europea, Suiza y Austria en 1971
http://www.globenet.org/snj/deontologie/munich.html
Códigos éticos periodísticos en Europa
http://www.uta.fi/ethicnet/index.html
Código ético de la Sociedad de Periodistas
Profesionales de Estados Unidos
http://spj.org/ethics/code.htm
Otros códigos éticos periodísticos en Estados
Unidos
http://www.asne.org/ideas/codes/codes.htm
Asociaciones
profesionales
Grup de Periodistes Digitals (Catalunya)
http://www.intercom.es/gpd/
Asociación de Periodistas Digitales (Chile)
http://www.periodistas.cl/
JListe (Francia)
http://www.multimania.com/jliste/
Danish Online News Association
http://www.eona.org/donadk/donadk.htm
Europe Online News Association (en proceso de
formación)
http://www.eona.org/
Online News Asociation (Estados Unidos)
http://www.onlinenewsassociation.org/
Sports Editors (Estados Unidos, para periodistas
especializados en deportes)
http://www.sportseditor.com/
*
Quim Gil es un periodista español y consultor
en el curso de posgrado de Periodismo Digital en
la Universitat
Oberta de Catalunya . Este
texto es la segunda parte de su primera
colaboración para Sala de Prensa.
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