La prensa
diaria se muere
Ignacio
Ramonet *
El
siniestro es descomunal. Decenas de diarios
están en quiebra. En Estados Unidos ya han
cerrado no menos de ciento veinte. Y el tsunami
golpea ahora a Europa. Ni siquiera se salvan los
otrora "rotativos de referencia": El
País en España, Le Monde en Francia, The
Times y The Independent en el Reino
Unido, Corriere della Sera y La Repubblica en
Italia, etc. Todos ellos acumulan fuertes
pérdidas económicas, derrumbe de la difusión y
hundimiento de la publicidad (1).
El prestigioso New
York Times tuvo que solicitar la ayuda del
millonario mexicano Carlos Slim; la empresa
editora de The Chicago Tribune y Los
Angeles Times , así como la Hearst
Corporation, dueña del San Francisco Chronicle,
han caído en bancarrota; News Corp, el poderoso
grupo multimedia de Rupert Murdoch que publica Wall
Street Journal , ha presentado pérdidas
anuales de 2.500 millones de euros...
Para recortar
gastos, muchas publicaciones están reduciendo su
número de páginas; el Washington Post cerró su
prestigioso suplemento literario Bookworld ;
el Christian Science Monitor decidió
suprimir su edición de papel y existir sólo en
Internet; el Financial Times propone
semanas de tres días a sus redactores y ha
cercenado drásticamente su plantilla.
Los despidos son
masivos. Desde enero de 2008 se han suprimido
21.000 empleos en los periódicos
estadounidenses. En España, "entre junio de
2008 y abril de 2009, 2.221 periodistas han
perdido su puesto de trabajo" (2).
La prensa
escrita diaria de pago se halla al borde del
precipicio y busca desesperadamente fórmulas
para sobrevivir. Algunos analistas estiman
obsoleto ese modo de información. Michael Wolf,
de Newser , vaticina que el 80% de los
rotativos norteamericanos desaparecerán (3).
Más pesimista, Rupert Murdoch pronostica que, en
el próximo decenio, todos los diarios
dejarán de existir...
¿Qué es lo que
agrava tan letalmente la vieja delicuescencia de
la prensa escrita cotidiana? Un factor
coyuntural: la crisis económica global que
provoca una mengua de la publicidad y una
restricción del crédito. Y que, en el momento
más inoportuno, ha venido a acrecentar los males
estructurales del sector: mercantilización de la
información, adicción a la publicidad, pérdida
de credibilidad, bajón de suscriptores,
competencia de la prensa gratuita, envejecimiento
de los lectores...
En América
Latina se añaden a esto las necesarias reformas
democráticas emprendidas por algunos Gobiernos
(Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela) contra
los "latifundios mediáticos" de grupos
privados en situación de monopolio. Lo cual
desencadena, contra esos Gobiernos y sus
Presidentes, una sarta de calumnias difundidas
por los despechados medios de comunicación
dominantes y sus cómplices habituales (en
España: el diario El País , que de
paso carga contra el Presidente José Luis
Rodríguez Zapatero) (4).
La prensa diaria
sigue practicando un modelo económico e
industrial que no funciona. El recurso de
construir grandes grupos multimedia
internacionales, como se hizo en los años 1980 y
1990, ya no sirve frente a la proliferación de
los nuevos modos de difusión de la información
y del ocio, vía Internet o los teléfonos
móviles (5).
Paradójicamente,
nunca han tenido los diarios tanta audiencia como
hoy. Con Internet, el número de lectores ha
crecido de manera exponencial (6). Pero la
articulación con la Red sigue siendo desdichada.
Porque establece una injusticia al obligar al
lector de kiosco, el que compra el diario, a
subvencionar al lector de pantalla que lee
gratuitamente la edición digital (más extensa y
amena). Y porque la publicidad en la versión de
la web no cunde, al ser mucho más barata que en
la versión de papel (7). Pérdidas y ganancias
no se equilibran.
Dando palos de
ciego, los rotativos buscan desesperadamente
fórmulas para afrontar el hipercambio, y
sobrevivir. Siguiendo el ejemplo de iTunes,
algunos piden micropagos a sus lectores para
dejarles acceder en exclusiva a las informaciones
on line (8). Rupert Murdoch decidió
que, a partir de enero de 2010, exigirá pago por
toda consulta del Wall Street Journal mediante
cualquier tecnología, ya sean los teléfonos
Blackberry o iPhone, Twitter o el lector
electrónico Kindle. El buscador Google está
pensando en una receta que le permita cobrar por
toda lectura de cualquier diario digital, y
revertir una fracción a la empresa editora.
Bastarán esos
parches para salvar al enfermo terminal? Pocos lo
creen ( léase artículo de Serge Halimi
"El combate de Le Monde diplomatique" ).
Porque a todo lo anterior se suma lo más
preocupante: el desplome de la credibilidad. La
obsesión actual de los diarios por la inmediatez
les lleva a multiplicar los errores. La
demagógica solicitud al "lector
periodista" para que cuelgue en la web del
periódico su blog , sus fotos o sus
vídeos, incrementa el riesgo de difundir
engaños. Y adoptar la defensa de la estrategia
de la empresa como línea editorial (cosa que
hacen hoy los diarios dominantes) conduce a
imponer una lectura subjetiva, arbitraria y
partidaria de la información.
Frente a los
nuevos "pecados capitales" del
periodismo, los ciudadanos se sienten vulnerados
en sus derechos. Saben que disponer de
información fiable y de calidad es más
importante que nunca. Para ellos y para la
democracia. Y se preguntan: ¿dónde buscar la
verdad? Nuestros asiduos lectores conocen (una
parte de) la respuesta: en la prensa realmente
independiente y crítica; y, obviamente, en las
páginas de Le Monde diplomatique en español
.
Notas:
(1) Inés Hayes, "En quiebra los principales
diarios del mundo", América XXI, Caracas,
abril de 2009.
(2) Según la Federación de Asociaciones de
Periodistas de España, Madrid, 13 de abril de
2009.
(3) The Washington Post, 21 de abril de 2009.
(4) Sobre los ataques de El País contra
Zapatero, léase Doreen Carvajal, "El País
in Rare Break With Socialist Leader", The
New York Times, 13 de septiembre de 2009.
Versión en español: www.internautas.org/
html/5722.html
(5) Luis Hernández Navarro, "La crisis de
la prensa escrita", La Jornada, México, 3
de marzo de 2009.
(6) Léase el informe: "Newspapers in
Crisis":
www.emarketer.com/Reports/All/Emarketer_2000552.aspx
(7) En 2008, la audiencia del New York Times en
Internet fue diez veces superior a la de su
edición impresa, pero sus ganancias por
publicidad en la Red fueron diez veces inferiores
a las de la edición de papel.
(8) Léase: Gordon Crovitz, "El futuro de
los diarios en Internet", La Nación, Buenos
Aires, 15 de agosto de 2009, y El País, Madrid,
11 de septiembre de 2009.
*
Ignacio Ramonet es
director de Le
Monde diplomatique,
especialista en geopolítica y estrategia
internacional y profesor de teoría de la
comunicación en la Universidad Denis Diderot de París. Ramonet es doctor en
semiología y en historia de la cultura por la
Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales,
donde fue alumno de Roland Barthes. Es también
fundador de Attac (Asociación para la Tasación
de las Transacciones Financieras y la Ayuda a los
Ciudadanos), de Media Watch Global y uno de los
promotores del Foro Social Mundial de Porto
Alegre. Es autor, entre otras obras, de La
golosina visual, Marcos, la dignidad
rebelde, Un mundo sin rumbo, La
tiranía de la comunicación, Rebeldes,
dioses y excluidos, Propagandas
silenciosas y La post-television. Es
colaborador de SdP.
Este texto se
publicó en Le monde diplomatique en
español, de octubre de 2009.
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