Internet ya
es cuarentona
Carlos
Enrique Orozco *
La
cosecha de 1969 fue muy buena para la ciencia y
la tecnología. El ser humano llegó a la Luna,
pero también empezó Internet, este maravilloso
invento que ha trastornado nuestras vidas y la
forma en que nos comunicamos.
Un texto
publicado en la revista The Economist,
(www.economist.com/sciencetechnology/displayStory.cfm?story_id=14391822)
nos recuerda que un 2 de septiembre de 1969 en el
laboratorio de Leonard Kleinrock, en la
Universidad de California en Los Ángeles (UCLA)
una computadora transmitió datos a otra por
medio de un pequeño cable. Este fue el inicio de
ARPANET, un proyecto de red de telecomunicaciones
impulsado por el Pentágono para comunicarse con
investigadores diseminados por todo Estados
Unidos. Unas semanas después, para diciembre, ya
estaban operando los primeros cuatro nodos de
esta nueva red: la UCLA, el Stanford Research
Institute, la Universidad de California en
Santa Bárbara y la Universidad de Utah. En
1983, después de varias dificultades
técnicas y muchas pruebas, ARPANET adoptó la
tecnología TCP/IP que agilizó los envíos, pero
no fue hasta 1991 con la invención de la World
Wide Web por Tim Berners-Lee y Robert
Cailliau del Laboratorio Europeo de Física de
Partículas (CERN) en Ginebra con lo que Internet
empezó su enorme expansión para llegar a ser lo
que conocemos actualmente.
Las cifras de
Internet son espectaculares e inimaginables hace
sólo dos décadas: 1.1 miles de millones (billions
en inglés) de personas usan la red para buscar
información, mandar mensajes instantáneos o
comunicaciones más extensas; comprar, vender o
rentar bienes y servicios, escuchar música, ver
películas completas, videos y programas de
televisión; leer diarios, revistas y libros,
ubicar sitios en el mundo, jugar en escenarios
virtuales, usar redes sociales, reservar en
hoteles, viajes y todo lo que se nos pueda
ocurrir. Sólo You Tube transmite en
tres meses la información que todas las
estaciones de radio y canales de televisión del
mundo hacen en un año. Creo que no hay actividad
humana que no haya sido tocada, en todos los
sentidos de la palabra, por esa gigantesca
telaraña de computadoras conectadas entre
sí.
Internet llegó
unos años después a México, pero todavía
sigue creciendo. Según el informe Hábitos
de los usuarios de Internet en México (mayo
del 2009) realizado por la AMIPCI (Asociación
Mexicana de Internet), somos 27.6 millones de
usuarios mayores de 6 años; de los cuales 22.7
vivimos en ciudades y 4.9 en zonas no urbanas. La
cifra total implica una tasa de penetración del
29.7% de la población mayor de 6 años. El
índice de crecimiento con relación al año
anterior ha sido 27.6 % en 2008; 23.9% en 2007 y
20.2 en el 2006. El número de computadoras en
2008 era de 18.2 millones y la mayoría (62%)
tienen acceso a Internet.
¿Qué hay sobre
los internautas en México? Poco más de la mitad
(56%) son hombres, pero el porcentaje de mujeres
cada vez es mayor por lo que se espera que en un
futuro próximo se igualen las cifras. Un
dato significativo para un paìs con grandes
desigualdades como México es que el grupo
socioeconómico de bajos ingresos (D en la jerga
de los mercadólogos) es el que tuvo el mayor
crecimiento entre 2007 y 2008 al pasar del 24% al
33% en la tasa de penetración.
Como es de
imaginarse, los jóvenes (12-19 años) son los
mayores usuarios de Internet con el 63% del grupo
poblacional de esa edad y va disminuyendo la tasa
conforme aumenta la edad; entre 20 y 24 años
(55%); entre 25 y 34 (35%); entre 35 y 44 (24%) y
entre 45 y 54 (19%).
El estudio
clasifica tres tipos de usos de la red: sociales,
recreativos y consumo de medios de comunicación.
En el uso social, lo más requerido es el correo
electrónico (70%); le sigue el chat (58%); los chat
room (41%) y el compartir fotos y videos con
34%. Bajar música es lo más usado en la
modalidad recreativa (49%); le siguen las
páginas de humor (32%) y los juegos en línea
(30%). Con relación a los medios de
comunicación, la lectura de periódicos fue la
que tuvo mayor frecuencia con 22%, seguido por
escuchar música (11%).
El hogar es el
principal espacio de acceso a la red con 48% y le
siguen los beneméritos cibercafés con 34% (por
cierto, espero que algún día se les reconozca
el decisivo rol que han tenido como difusores de
esta tecnología) y el lugar de trabajo (19%) y
de estudio (11%). El tiempo promedio de conexión
en México es de 2.54 horas y el horario estelar
(prime time en términos televisivos) es de 4 a 6
de la tarde entre lunes y viernes.
Algunos
analistas dicen que la Internet cuarentona está
pasando por su crisis de la edad madura. Su
rápido crecimiento ha superado muchas de las
expectativas iniciales que se tenían,
pero ha tenido que cambiar para adaptarse a
las nuevas circunstancias.
Su futuro está
en juego. En los últimos años se ha discutido
si la forma igualitaria de tratar los flujos de
información en la red continúan o si se
modifica para darle prioridad a los grandes
paquetes informativos. El actual protocolo usado
para el envío de datos trata por igual a los
paquetes de información de las grandes empresas
de telefonía y video que los de los pequeños
usuarios. Esto se conoce como la neutralidad de
la red y parece muy justo; sin embargo, también
es un tanto ineficiente porque tienen que
competir por el mismo carril de la autopista los
pequeños autos un tanto lentos junto con los
bólidos diseñados para competencias de alta
velocidad. Para seguir con la metáfora, los
fabricantes de los autos más poderosos y
rápidos están solicitando privilegios en la
carretera para que no les estorben
los pequeños coches y ganar ventaja sobre
ellos. Por esta razón, las grandes
empresas propusieron que se modifique la
neutralidad de la red para favorecer un trato
diferenciado por pago en el tráfico por la red.
Los argumentos de quienes están a favor de
mantener la neutralidad de Internet se pueden
consultar en el sitio savetheinternet.com,
mientras que las razones en pro del tráfico
diferenciado por pago están en
handsoff.org/blog. La cuarentona, pero todavía
atractiva, va a tomar sus decisiones.
*
Carlos Enrique Orozco es académico y periodista. Es jefe del
Departamento de Estudios Socioculturales en el ITESO, donde trabaja desde 1982. Ahí fundó
y fue el primer coordinador (1998-2002) de la
Maestría en Comunicación de la Ciencia y la
Cultura. Este texto lo publicó en su blog El cierzo, enfocado en la ciencia y la cultura y
lo reproducimos con autorización expresa del
autor, como su primer aporte para Sala de Prensa.
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