Los dueños
de la palabra
Martín
Becerra y Guillermo Mastrini *
Una
de las preguntas recurrentes en los debates
públicos sobre la concentración de medios es:
¿qué tan concentrada está la comunicación que
circula, industrialmente, en nuestra sociedad?
¿Es novedoso el grado de concentración de los
medios? Desde hace años, nuestro trabajo de
investigación procura responder estos
interrogantes, con datos empíricos. Por ello,
hemos publicado el libro Los dueños de la
palabra: acceso, estructura y concentración de
los medios en la América latina del siglo XXI (Prometeo).
La convergencia
tecnológica, de servicios y mercados, y la
dinámica de actuación supraestatal de buena
parte de los actores corporativos agregan una
gran complejidad al funcionamiento de los medios
de comunicación y revelan la limitación de las
regulaciones que intentan artificialmente
establecer diques legales a un proceso
tecnológicamente irreversible que interpela,
entonces, la capacidad y creatividad de
orientación de las políticas.
Si la concentración de
cualquier actividad en pocas manos reduce la
diversidad, erosiona la innovación y empobrece
la dinámica de ese sector, en los medios de
comunicación se afecta, además, un derecho
fundamental. Los medios son los que vertebran en
buena medida las noticias y las concepciones que
la población construye sobre su cotidiano. Sobre
esta premisa, las constituciones modernas y los
tratados de derechos humanos han alertado acerca
de la necesidad de promover el pluralismo.
El libro Los
dueños de la palabra procura identificar la
estructura del sector de la cultura y la
información industrializadas; relevar el acceso
social a ese sector y cuantificar los procesos de
concentración de los principales actores.
El trabajo
refiere a los medios de comunicación (diarios,
radio, televisión abierta y televisión por
cable), a otras industrias culturales (editorial
gráfica, fonografía y cinematografía), a las
telecomunicaciones (telefonía básica y móvil)
e Internet. Estos sectores, por su cualidad
convergente, son aludidos como
infocomunicacionales. El trabajo de
investigación se localizó en la Argentina,
Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador,
México, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela y
España.
En un libro
previo, Periodistas y Magnates (2006),
corroboramos los niveles de concentración en la
región comparando país por país y presentando
un marco de teorías y metodologías que avalaban
el estudio. El método empleado que
continuamos en el nuevo libro permite
obtener indicadores de concentración de los
cuatro principales actores en cada una de las
industrias infocomunicacionales.
En la Argentina,
tomando en cuenta la influencia de las cuatro
primeras empresas en cada uno de los mercados,
resulta que el promedio de concentración es muy
elevado: representa el 84 por ciento por parte de
los primeros cuatro operadores, en el caso de la
facturación, y el 83 por ciento en el caso del
dominio de mercado (siempre se trata de
promedios). Los porcentajes demuestran la
consolidación de una situación estructural: las
industrias culturales y de telecomunicaciones
argentinas se hallan fuertemente controladas por
las primeras cuatro firmas. Esta situación se
agrava al contemplar los grupos a los que esas
firmas pertenecen: generalmente se trata de los
mismos dueños que están ramificados en todas
las hileras productivas en casi la totalidad de
las industrias consideradas. Particularmente los
casos de Clarín y Telefónica se destacan como
grupos dominantes, si bien en algún caso existen
grupos emergentes (como el de Vila-Manzano-De
Narváez) que aspiran en el futuro a incrementar
su participación en el mercado.
La tendencia
entre los indicadores de concentración del año
2000 y los de 2004 confirma un aumento que
profundiza la participación de menos actores en
condiciones cada vez más dominantes: de un
promedio del 78 por ciento para los primeros
cuatro operadores por dominio de mercado en el
año 2000 se pasa a un promedio de 83 por ciento
en 2004. En el caso de la facturación, la
tendencia exhibe un incremento todavía mayor: de
una participación del 73 por ciento en promedio
por parte de las cuatro primeras empresas en el
año 2000 se pasó a un 84 por ciento en 2004.
Ambas tendencias
merecen analizarse como parte de un proceso en el
que las condiciones políticas y económicas (la
historia de las medidas de los distintos
gobiernos, el mayor poderío de los actores
principales generalmente auxiliados
económicamente por el Estado y el
debilitamiento, gracias a su estrategia de
funcionamiento en escala, de las empresas y
actores más pequeños) favorecen la
concentración de la propiedad en los mercados
estudiados. Lejos de ser el resultado de un
proceso natural, la concentración en
la Argentina ha tenido causas políticas y
económicas concretas de las que dan testimonio
las últimas tres décadas. Más allá de las
interpretaciones y posicionamientos variopintos,
los índices de concentración reclaman una
atenta mirada por parte de la sociedad, ya que
están condicionando su potencial deliberativo.
*
Martín Becerra es
investigador del Conicet, doctor en Comunicación
por la Universidad de Barcelona, profesor de la
Universidad Nacional de Quilmes y de la UBA. Guillermo
Mastrini es
docente de la UBA y de la Universidad Nacional de
Quilmes. Imparte cursos de posgrado en las
universidades nacionales de La Plata, Córdoba y
Buenos Aires. En este texto, los autores comentan
los contenidos de su libro Los dueños de la
palabra, presentado a
mediados del mes pasado.
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