María Teresa Ronderos:

El
periodista tiene que verificar y verificar
Genaro
Rodríguez Navarrete *
Una
de las tareas fundamentales de la prensa es
controlar el poder, vigilar el poder, es
denunciar aquello que está mal, es hacerse de la
voz de los que no tiene voz para poderle hablar
duro al poder, razón por la que algunos
gobiernos reaccionan identificando a los
periodistas no como aliados, sino como enemigos,
comentó María Teresa Ronderos en entrevista.
Advirtió que no
existen argumentos para que los periodistas se
corrompan, por lo que aquellos que usan como
disculpa los bajos ingresos que perciben se
están mintiendo a sí mismos.
La ética
periodística no depende de qué tan buena
persona sea un periodista, aclaró,
sino de qué tan bien se usen las técnicas
básicas del periodismo.
María Teresa
Ronderos preside la Fundación para la Libertad
de Prensa y es directora de semana.com,
edición online de la revista Semana
de Colombia. Estudió ciencia política y
periodismo en la Universidad Internacional de la
Florida y en la Universidad de Syracuse. Ha
dictado cursos para la Fundación Nuevo
Periodismo Iberoamericano y es autora, entre
otros libros, de 5 en humor (Aguilar,
2007).
A los
periodistas que realizan su trabajo en medio de
sociedades en conflicto, Ronderos recomendó
proteger la libertad de información, controlar
su ego y jugar limpio para no incurrir en
problemas con las fuentes.
* * * * *
¿Cómo se
encuentra actualmente la situación de la
libertad de prensa en América Latina?
El caso tremendo
es México, porque han sido asesinados unos 40
periodistas en los últimos años. Es el caso
más dramático porque no se trata de un
gobierno, se trata de organizaciones criminales
que se ensañan contra los periodistas que tratan
de contar lo que está pasando. Es el caso más
difícil. En Colombia sigue siendo un caso
difícil porque por el conflicto armado termina
en el fuego cruzado. Aunque el año pasado
tuvimos la buena noticia de que no hubo un solo
periodistas asesinado. En el caso de
Venezuela y Ecuador, se han registrado
presiones de los gobiernos contra periodistas. No
podemos decir que los han agredido físicamente,
pero sí ha habido públicos rechazos, insultos y
repudios de presidentes contra periodistas con
nombre y apellidos. Esto produce, en medio de los
niveles de polarización y fanatismo por razones
políticas, un riesgo altísimo para el
periodista o para el medio, porque obviamente la
turba ataca al periodista. En Nicaragua ha habido
el intento por inventarles crímenes a
periodistas opositores; crímenes que no ha
cometido, que buscan enlodarlos y ese tipo de
cosas. Pero esto lo único que hace es
desprestigiar a los presidentes. Ellos creen que
con eso acallan a la oposición, pero lo
único que hacen es desprestigiarse.
¿Esto
significa que los gobiernos del hemisferio están
viendo a los periodistas como a enemigos?
Bueno, en algunas
partes sí ven a los periodistas como enemigos
porque son críticos, pero ese es el rol de la
prensa. Una de las tareas fundamentales de
la prensa es controlar el poder, vigilar el
poder, es denunciar aquello que está mal, es
hacerse de la voz de los que no tiene voz para
poderle hablar duro al poder. Y, por supuesto,
esto al poder no le gusta. Pero en gobiernos
democráticos hay un mínimo manejo de esto, en
contraste con gobiernos autoritarios donde las
cosas pasan a mayores, pasan a los insultos.
En medio de
esta compleja situación, ¿qué recomienda a los
periodistas?
A los
periodistas que realizan su labor en medio de
sociedades polarizadas con violencia, creo que
deben armarse de tres puntos fundamentales: El
primero, que es muy importante, es proteger la
libertad de la información. Esto no se hace a
costa de héroes porque un periodista heroico
hoy, mañana ya no puede informar, entonces no
sirve. Pero sí es muy importante que se tome en
cuenta. ¿Cómo se protege la libertad de
información? Existen muchas estrategias; por
ejemplo, se informa junto con otros medios, todos
al mismo tiempo; muchas veces los periodistas
apelan a sus mejores o más cercanas fuentes para
poder informar. El segundo punto, que es
fundamental, es lo que llamo: bala o
ego. Uno tiene que bajarse del ego. Si uno
quiere firmar todas las historias y contar
historias de narcotráfico en México, no las va
a poder contar por mucho tiempo. Uno no tiene
que firmar, se debe bajar del ego y decir
esto es un trabajo colectivo, hacer la
investigación colectivamente, porque es mucho
más difícil y difumina el riesgo para el
periodista y para el medio. Y la tercera cosa que
debe hacer el periodista es jugar muy limpio.
Entre más peligrosa es la fuente, más limpio
tiene que jugar. ¿Qué quiere decir esto? Jamás
mentirle a una fuente, jamás prometer cosas que
no le puede cumplir. A veces un periodista novato
le dice a un narco o a algún amigo de un narco,
mira es que yo te saco tu versión, te saco
esto o aquello. Es decir, como tratando de
ganarse la fuente. Con esto, que no pasaría nada
en una fuente normal, con una fuente de éstas,
armadas o peligrosas, eso no se puede hacer
porque ellos se la toman literal y después te lo
van a cobrar con una bala. Este tercer punto es
fundamental. La transparencia siempre es
importante en todos los casos del periodismo,
pero cuando hay violencia y polarización es
mucho más importante.
¿Tales son
sus recomendaciones para llevar a cabo la tarea
periodística en sociedades en conflicto?
Sí. Son algunas
recomendaciones básicas que salen de la
experiencia de muchos periodistas en Colombia y
que en la Fundación para la Libertad de Prensa
hemos acogido, hemos protegido y hemos escuchado.
Hay otro punto que es muy importante: los
periodistas sufren mucho de una cosa que ha sido
estudiada por los psicólogos que le llaman el
estrés postraumático. Este estrés se genera
después de vivir situaciones de riesgo, después
de haber presenciado muertos, descabezados, este
tipo de cosas que creemos que es lo normal. Pero
no es normal y tiene efectos muy duros en la
psicología de las personas. Ya existen manuales
para ello y apoyo psicológico de ayuda a los
periodistas. Eso no lo hace más débil ni menos
buen periodista. Se les enseña, por ejemplo, a
manejar unas técnicas de respiración que le
pueden servir.
Entiendo que
desde la fundación que preside no han dejado de
insistir en que el periodista debe conocer y
utilizar las técnicas básicas del periodismo de
la mejor manera posible.
Es algo que es
fundamental. La ética periodística no depende
de que tan buena persona sea un periodista. La
ética periodística depende de qué tan bien use
las técnicas del periodismo. Por ejemplo, al
comparar esto con un cirujano: un cirujano puede
ser un gran tipo, que quiere realmente hacer bien
su trabajo al sacarte el apéndice. Y quiere
acertar. Pero si no sabe manejar bien el bisturí
y no sabe cómo poner la anestesia, no sabe hacer
bien su trabajo, entonces te puede matar. Es lo
mismo en un buen periodista: un periodista puede
ser una buena persona, puede tener buenas
intenciones; pero si no sabe manejar las
herramientas del oficio se puede equivocar
tremendamente y no le puede causar la muerte a
una persona, sino a muchas. Esto puede ser muy
peligroso. ¿Cuáles son esas herramientas? La
primera y más básica es la verificación. El
periodista tiene que verificar y verificar. Si
tiene una versión de las cosas, pregunte por la
otra. Tiene una acusación de alguien,
pregúntele al acusado qué opinión tiene al
respecto. La segunda herramienta que tiene el
periodista es usar muchas fuentes, contrastar y
comparar las fuentes. Cualquier evento, así sea
el más sencillo, como un accidente aquí en la
esquina cuando un automóvil estrelló a otro, la
única manera de saber qué paso es consultar con
muchas personas. Y la tercera tiene que ver con
contarles a los lectores de dónde salió la
información. Es muy importante ser leal con los
lectores y decirles que esa información la
saqué de tales y tales sitios en Internet. Así
no puedas mencionar una fuente, por lo menos hay
que mencionar la entidad a la que pertenece. Si
uno cumple con esas tres normas en el periodismo,
está del otro lado. Es muy probable que haga
buen periodismo.
¿Qué tan
importante es el proceso de contextualizar?
Es muy
importante contextualizar. Y puede ser una cuarta
norma fundamental. Tiene que ver con que las
cosas no se pueden informar solas, las cosas
sueltas, fuera de contexto... es casi
desinformar. Si uno dice, por ejemplo, que un
militar cometió un error, mató a unas personas
por error. Si uno no cuenta cuál es el contexto,
con qué miedo actuaba ese oficial, cuáles eran
las circunstancias difíciles, si había neblina
o cuáles eran las circunstancias históricas,
geográficas, políticas del momento, entonces se
puede entender todo mal y el periodista en lugar
de informar, desinforma.
¿Qué hacer
ante los nuevos tipos de censura?
Creo que hay
tres tipos de censura en el nuevo orden mundial:
La primera y más brutal es el terrorismo. Es la
censura más directa y más brutal: la que te
calla con una amenaza o con una bala. El segundo
tipo es la censura económica, que a alguien le
quiten la publicidad, que por atreverse a hablar
lo despidan de su trabajo porque no conviene a
los dueños del medio. Esa censura es difícil de
denunciar, es invisible, se está combatiendo con
los nuevos medios electrónicos porque ahora la
gente puede publicar lo que quiera en cualquier
parte del mundo en su blog, más allá de los
medios tradicionales. Por lo que los periodistas,
a quienes se les quiera controlar o censurar,
después van a encontrar otros canales. Y la
tercera forma de censura es más complicada: es
la censura del periodista. Esa censura es la
ignorancia. Cuando no se atreve hablar de algo
porque no lo conoce, no lo ha estudiado, mejor no
lo cuenta. Entonces termina por esconder mucha
información para el público. Esa es una
desventura tremenda.
¿Qué
opciones se vislumbran sobre los bajos ingresos
que perciben, en general, los periodistas?
Pienso que los
periodistas no tienen disculpa para corromperse.
Un periodista que percibe bajo sueldo lo puede
compensar vendiendo empanadas o puede conseguir
otro sueldo dando clases; pero no corromperse.
Los que usan como disculpa sus bajos salarios se
están mintiendo a sí mismos. Se quieren
corromper porque se quieren corromper. Esto no
quiere decir que sí es muy grave que haya
salarios tan bajitos. Sobre todo cuando hay
empresas con rentabilidades tan altas y cuando
podrían pagar mejores sueldos. Igual tendrían
no sólo buenas rentabilidades, sino mejores
rentabilidades porque serían mejores medios con
mejores periodistas. Ese es el círculo virtuoso
del que hay que convencer a los dueños de los
medios: si se pagar mejor, el periodista trabaja
con más gusto, se va a hacer mejor periodismo,
no será presa fácil de ese tipo de presiones, y
el empresario va a terminar vendiendo más
periódicos o más rating en la
televisión y va a ganar más plata. Pero no va a
ser fácil convencer a los dueños de los medios.
Más en estos tiempos de crisis que no sabemos
hacia dónde van las entregas periodísticas.
¿Qué
recomendaría a los periodistas en estos tiempos
de crisis?
El periodista
tiene que prepararse ya no para buscar trabajo o
un puesto, tiene que empezar a prepararse para
crear su propia empresa. Para montar su empresa o
unirse con colegas y montar empresas nuevas. Es
un momento muy emocionante para el nuevo
periodismo, para el periodismo online,
para el periodismo que investiga. Hay muchas
maneras diferentes maneras de financiarlo. Es
difícil. Es una lucha. Pero estamos un poco como
estuvieron los pioneros de la prensa escrita hace
doscientos años cuando empezaron a inventarse
periódicos con dos pesos y los hacían en los
sótanos y como podían. Nosotros estamos en ese
momento. El momento más emocionante en que puede
estar un periodista porque puede ser
perfectamente creativo, imaginativo, y ya el
mercado está dándole premios y haciéndole
ganar millones a aquellos que son más creativos.
Lo estamos viendo con sitios como politico.com
en Estados Unidos, que en poco tiempo se volvió
un éxito porque fue un grupo de gente
emprendedora e inteligente que supo hacer las
cosas.
* Genaro
Rodríguez Navarrete es
egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), donde
cursó la Licenciatura en Ciencia Política y
Administración Pública (con especialidad en
Ciencia Política). Estudió la Maestría en
Periodismo Político en la Escuela de Periodismo
Carlos Septién García (EPCSG).
Ha sido funcionario público, consultor privado,
investigador y profesor de diversas materias..
Esta es su primera colaboración para SdP.
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