De la
tribuna impresa al ciberfeminismo

Apuntes para una apropiación de
la Internet como herramienta política
Elsa
Lever M. *
Recuerdo
cuando hace más o menos diez años sonaba
todavía absurda la posibilidad de la extinción
de los medios impresos. Sin embargo, ahora no
sólo ya no es absurda, sino palpable. Los
periódicos comienzan a enfrentar la fuerte
disminución de lectores y anunciantes, pues los
primeros prefieren leer contenidos en línea o
mantenerse enterados a través de otros medios
como la radio y la televisión, y los segundos
prefieren invertir en estos otros medios. Una de
las soluciones ha sido que los diarios impresos
se lancen al ciberespacio colocando sus
contenidos en versiones online, donde se han
reencontrado con lectores que abandonaron los
impresos y, además, se han encontrado con nuevos
consumidores.
Por
ejemplo, en 2007 un diario de Suecia (Post Och
Inrikes Tidningar) decidió retirar su
versión impresa, que databa de 1645, para
publicar sólo el diario en línea.1
Asimismo, los directivos de Los Angeles Times
dieron a conocer una reestructuración del diario
para darle a la versión electrónica prioridad
por sobre la edición impresa. Y el New York
Times vendió su canal de televisión para
enfocarse a Internet.2
En
México, algunos de los grandes diarios le han
puesto cada vez más atención a Internet,
mientras sus ediciones impresas han sufrido
reestructuraciones que han acabado en reducción
de contenidos, de papel, paginación e incluso de
personal. En cambio, la versión online es
siempre dinámica gracias a los recursos de
interacción incorporados como los blogs, chats,
foros de discusión y videos.
Negar
que el ciberespacio sea ya el escenario de la
nueva competencia informativa sólo retardará un
proceso en evolución que, al hacerlo, también
demorará sus beneficios y ventajas. Por ejemplo,
en Internet se puede publicar información casi
en tiempo real. El impreso, en cambio, requiere
de todo un proceso de edición y producción.
Ahora
bien, ¿qué posibilidades tiene el feminismo en
este contexto? ¿Puede el periodismo feminista
apostar a la red de redes como medio de
comunicación y difusión? Mis respuestas son: El
periodismo feminista tiene todas las
posibilidades para desarrollarse y permanecer en
el ciberespacio, y éste no sólo representa un
medio de comunicación y difusión, sino también
un medio para el activismo y la acción política
desde el género y el feminismo.
Desde
mi experiencia como creadora de una
ciberpublicación periodística feminista, puedo
afirmarles que la transición de la tribuna
impresa al ciberperiodismo feminista no sólo es
factible, sino necesaria y cada vez más urgente.
Aunque, claro, tampoco quiere decir que estemos
partiendo de cero, ya que las páginas web
feministas ya tienen años en la red. Sin
embargo, ahora hay un fenómeno en este contexto
que ha venido a abrir el acceso a la posibilidad
de terminar con los obstáculos de género que se
nos han impuesto para incorporarnos de lleno y de
forma activa a la producción de contenidos. Me
refiero a los blogs, también llamados bitácoras
o weblogs, que son un recurso mediático del que
se han agarrado propios y extraños para la
generación, difusión y crítica de contenidos.
La
influencia de esta nueva forma de interacción es
tal, que si se crea o ya se tiene una revista o
diario, ya no basta con la versión impresa. Es
casi obligado, dados los nuevos tiempos, crearle
su página web o su versión online. Y además,
también habrá que añadirle un blog a esa
página web, que permita hacer un seguimiento de
un tema y la expresión de opiniones de manera
inmediata.
Por
eso es que, al igual que negarse a arribar al
ciberperiodismo es un error, también lo es
negarse a introducirse y apropiarse de la
herramienta social, periodística y política que
representa el blog, pues estaríamos minimizando
un medio con alcances que sólo habíamos
imaginado.
Es
cierto que las investigaciones que se han
realizado alrededor de la recepción y de la
representación de las mujeres en los medios de
comunicación y nuevas tecnologías de la
información arrojan resultados todavía
adversos. Nos revelan que la reproducción de
estereotipos sexistas no cesa; que no hay
interés alguno por visibilizar la participación
de las mujeres y su poder como agentes sociales
en las esferas política, económica, educativa y
cultural; que las mujeres en los medios son
protagonistas sólo como víctimas, esposas o
madres, y no como protagonistas de la vida
política y social.
También
nos dicen que la violencia contra las mujeres, la
prostitución y la pornografía han aumentado a
través de la Internet, y que ésta es un arma
para consolidar las desigualdades de género,
pues pone de manifiesto una brecha digital que no
sólo tiene que ver con el acceso a la Internet y
frecuencia de uso por parte de las mujeres (en
México, del 20 millones 173 mil usuarios, las
mujeres representan 42% por ciento),3 sino
también tiene que ver con las diferencias en la
educación, conocimientos, aprendizaje y
organización, condiciones relacionadas con la
pobreza y marginación social a las que han
estado sujetas las mujeres históricamente,4 y tiene
además que ver con la relación de las mujeres
con la ciencia y la tecnología, área negada
también durante mucho tiempo dando por resultado
el estereotipo de mujeres tecnofóbicas. Sin
embargo, en la verdad de esos resultados es donde
radican los campos de acción del feminismo desde
el ciberperiodismo, pero sobre todo desde los
blogs como recurso del ciberperiodismo.
Uno
de los argumentos más fuertes para explicar la
subordinación, discriminación y estereotipos de
las mujeres en los medios es su marginación en
ellos como propietarias, directoras, editoras,
reporteras, periodistas y productoras, y las
barreras que tienen que enfrentar para
desarrollarse en ellos como el acoso sexual,
rutinas creadas por y para los hombres,
desigualdades en salarios y reconocimiento, y el
techo de cristal.5
Bueno,
pues con el arribo a los blogs, al hecho ya no
sólo de consumir o intervenir a medias, sino
también de producir información, experiencias y
conocimientos, las mujeres están despojándose
de temores, estereotipos y tabúes. Y esto es
así porque sin duda existe una relación
directa entre la propiedad del medio y los
contenidos que son producidos.6
Crear
un blog es una de las nuevas formas de conjurar
todos estos males, porque de inmediato, en unos
minutos, las mujeres pueden volverse dueñas de
un espacio en la web desde el cual informar y
opinar lo que les parezca mejor. Y en la medida
en que más contenidos tengan y se den tiempo
para generarlos de manera organizada y
comprometida, en esa medida se convierten en
directoras, editoras y reporteras de su propio
medio. Son ellas frente a la computadora, sin
tener que pedir autorización para publicar tal o
cual información, con tal o cual enfoque, o con
tal o cual extensión.
Ya
no hay que esperar a que una autoridad les
permita o no imprimirle una visión de género a
la información. Ahora, en cualquier momento, en
cualquier computadora, pueden contribuir a que
las ideas que fluyen en el ciberespacio sean cada
vez más propositivas.
La
importancia del arribo de las mujeres a las
tecnologías de la información, considerando
Internet como el medio por excelencia, radica en
los valores cuantitativo y cualitativo que
representa. Es decir, si hablamos de un avance
cuantitativo, quizás no parezca mucho. Tal vez
se diga que las mujeres que utilizan Internet,
las que editan o colaboran en un sitio web, aún
son un porcentaje muy bajo. Sin embargo,
considerando contextos y condiciones, en realidad
han conseguido una gran presencia en el
ciberespacio.
Ahora
bien, si hablamos de un avance cualitativo, es
todavía mayor, pues esta presencia femenina
representa la oportunidad de llevar otra forma de
ver y pensar al mundo, si bien no lo garantiza
todavía. Es la oportunidad de mostrar otras
maneras de pensar; de desmontar los estereotipos
de género que no nos permiten crecer como
humanidad; de difundir una verdadera forma de
vivir en equidad y, con ello, contribuir al
cambio social.
Quedarnos
con la idea de que estamos de nuevo frente a una
tecnología que sirve como instrumento de poder
de subordinación, o incluso re-subordinación,
sólo fomenta el estereotipo de las mujeres
tecnofóbicas. Es decir, como se supone que la
tecnología es campo masculino e
Internet espacio público, entonces
también se supone que las mujeres deben
rechazarlos en automático, condenarlos y
confrontarlos. Pero con ello sólo nos estamos
negando la oportunidad de apropiarnos de Internet
como recurso social, político e incluso
económico.
Creo
que ese ver a las TIC como instrumentos de
perpetuación del poder masculino sobre las
mujeres es negar e invisibilizar la
participación femenina en la red de redes, y
además daña al feminismo porque no permite a
las mujeres tomar al ciberespacio como una nueva
esfera pública dónde difundir, debatir y
construir retos y alcances.
Por
todo lo anterior, creo firmemente en la
posibilidad de que explorar la red de redes
brinda grandes promesas sin precedentes para las
mujeres, y más si la labor se impulsa desde el
periodismo. Pero es necesario, primero, adquirir
una conciencia de género que nos permita
detectar necesidades y compromisos; diseñar y
gestionar estrategias con perspectiva de género;
plantear y difundir un sustento político, para
entonces después darnos a la tarea de
deconstruir; de desmontar los estereotipos que
amplifican las diferencias hasta llevarlas a la
desigualdad.
Sin
embargo, esta conciencia de género requiere de
tiempo, y de paciencia. Porque, como ya lo
mencioné, el ciberespacio aún está inundado de
inequidades e injusticias. Las mujeres no somos
mayoría, ni siquiera la mitad de cibernautas. Y
si a eso le agregamos que no todas las mujeres
que exploran la red de redes, que administran
sitios web, que tienen periódicos electrónicos
o gestionan información o negocios, lo hacen con
una perspectiva feminista o visión de género,
entonces presencia y campo de acción se reducen.
El uso de la tecnología por parte de las mujeres
ha sido de alguna manera pasivo y temeroso,
quizá influidas por su exclusión de otros
espacios de poder y toma de decisiones. La
tecnología sigue siendo, mayoritariamente,
diseñada por hombres y muy pocas mujeres ocupan
posiciones de liderazgo en el mundo electrónico.
Por
ello es que desde el ciberperiodismo debemos
interesarnos en una agenda política, feminista,
activista, enmarcada en los derechos humanos y
pro-teórica. Mientras no sea así, el resultado
será sólo la reproducción y la recirculación
carente de crítica de las imágenes sexistas y
estereotipadas que se producen tanto de las
mujeres como de los hombres.
Creo
que estamos justo en un momento en que hacemos
esfuerzos individuales en la red. Estamos
conociendo la red, y midiendo nuestras
capacidades. Estamos, poco a poco, perdiendo el
miedo a exponer nuestras ideas y a generar
información. Pero aún nos hace falta
articularnos entre nosotras, sustentándonos en
un ciberproyecto político, feminista, activista.
Pero
sin duda, cada vez más nos agrupamos en redes,
nos damos tiempo de intercambiar esfuerzos
cibernéticos. Conformamos cibercomunidades,
conectamos lo distante. Tejemos alianzas en la
red, compartimos experiencias y vislumbramos una
netopía más factible que utópica. Hemos dado
pie a un ciberfeminismo, desarrollado por Donna
Haraway y que Sadie Plant utilizó para definir
la cooperación liberadora entre mujer,
máquina y nuevas tecnologías". Un
activismo feminista que usa a los nuevos medios
de comunicación tecnológicos como herramientas
políticas.
Participar
en grupos, listas o foros de debate y otros
sitios de encuentro con perspectiva feminista,
así como crear y gestionar proyectos tipo
wikipedia o comunidades virtuales, blogs o
videos, abona este camino. Sólo así lograremos
hacer de la red de redes un instrumento de
comunicación, gestión y participación,
condiciones básicas para dar lugar a una
sociedad y una cibersociedad más
justa y equitativa.
Sin
duda las mujeres tenemos presencia en la
blogosfera, aunque se hable de menos de o de la
mitad de los bloggers,7 aunque
ello no implica que todas estén posicionadas
desde el feminismo. Pero la existencia y
aparición diaria de bitácoras publicadas por
mujeres feministas ha ido en aumento; el trabajo
en la red también; hay destacadas iniciativas
individuales, pero también muchas publicaciones
colectivas y comprometidas por la equidad e
igualdad de género en Internet.
Tenemos
que hacer nuestro el derecho a la comunicación,
y a comunicar, para así garantizarnos una
representación más adecuada de nuestras
perspectivas y acciones, y una mayor autonomía
en la producción y el consumo de contenidos.8 A
través de Internet, y los blogs, podemos colocar
temas de la agenda que desde nuestro punto de
vista como periodistas feministas son
fundamentales, y darles cauce, vía y solución.
En tanto mujeres se dice en la
Declaración de la Conferencia de Bangkok
que trabajamos en la comunicación, encaramos
nuestro rol como el de asegurar que los intereses
de las mujeres, sus aspiraciones y visiones sean
ubicados centralmente y diseminados.9
La
comunicación es un derecho también de las
mujeres; tenemos derecho a expresarnos, a ser
escuchadas, reconocidas, a ser proyectadas con
dignidad, a recibir información con base en la
transparencia, la diversidad, la participación y
la justicia social y económica.
Considero
que tres de las oportunidades que Internet nos
brinda a las mujeres son: la posibilidad de
difundir la causa feminista; enseñar a ver el
mundo desde una perspectiva feminista y
establecer redes solidarias más allá del
tiempo, el espacio y las fronteras. Estas
posibilidades quedan englobadas en el
ciberfeminismo, ya que éste ayuda a crear una
mayor concientización sobre la necesidad de
establecer una relación más equitativa entre
los géneros y la tecnología de la información.
Y también una posición política, quizá la
parte más omitida, desdeñada o temida.
Cuando
conciliemos por mayoría y no como
excepciones la concientización, la
posición política y la tecnofilia femenina,
podremos hablar de un ciberespacio en el cual no
se resubordine, pero ahora con nuevas formas de
poder y control. Por ello tenemos que
autoformarnos, con y entre nosotras. Hacer
ciberfeminismo; cuestionar siempre para
deconstruir, y sobre ello, reconstruir.
Por
qué no preguntarnos siempre: ¿Quién tiene
acceso a las tecnologías de la información y
por qué? ¿Quién tiene el poder y quién lo
controla, y por qué? ¿Los intereses de quién
están representados en el ciberespacio, y por
qué? ¿Qué esta pasando con las mujeres, como
cuerpos y mentes, reales y virtuales? ¿Dónde
están las mujeres, en el ciberespacio?
¿Haciendo qué, y por qué? Responder, o aunque
sea ensayar posibles respuestas, nos ayudará a
tomar conciencia de la oportunidad de transformar
desde el ciberespacio, y de la responsabilidad de
reeducar a los y las demás, empezando por
nosotras mismas.
Deconstruir
es actualmente también labor del ciberfeminismo.
Y acceder al uso y aprovechamiento de los blogs
es una de las nuevas formas de comunicación que
debemos promover, ya que alientan al diálogo y
al debate; la creatividad y la difusión de los
conocimientos de las mujeres. Con los blogs se
logra, en cierta medida, que las mujeres sean
sujetos y no sólo objetos como parecía ser la
regla. Aun cuando en el uso del ciberespacio hay
muchos problemas que afectan a las mujeres, es
importante resaltar que los blogs son una
herramienta para el activismo feminista, la
difusión de la información con perspectiva de
género y para deconstruir estereotipos.
Deconstruir estereotipos nos llevará a superar
las diferencias de género. Nos permitirá
arribar a una era posgénero. Deconstruir la
historia y por qué no plantear una
nueva genealogía
científica-tecnológica de las mujeres. Es
momento ya, insoslayable e inaplazable, de
concientizarnos, deconstruir estereotipos y
articularnos políticamente en un ciberfeminismo.
_____
Notas
1 Islas, Octavio.
La academia en la remediación del
periodismo, en Revista Mexicana de
Comunicación Año XX, núm.106,
Agosto-Septiembre 2007, México.
2 Ídem
3 El estudio
Hábitos de los usuarios de Internet en
México, realizado por segundo año por
Investigación de Mercados de AMIPCI indica que
en 2003 el 67 por ciento de los usuarios en
México eran hombres y 33 por ciento mujeres, y
en 2006 58 por ciento correspondió a hombres y
42 por ciento a mujeres, lo que revela una
tendencia creciente al uso de la Internet por
parte de las mujeres. Los resultados generales
fueron descritos por Octavio Islas, en la Revista
Mexicana de Comunicación Año 19, núm. 103,
Febrero-Marzo 2007, México.
4 La Dra. Aimée Vega
expone un panorama muy completo al respecto en
Género y Comunicación. Las claves de una
agenda académica, política y personal de
investigación, ponencia presentada en la
50 Conferencia Internacional de la Asociación
Internacional de Investigación en Medios y
Comunicación (IAMCR), París, junio de
2007.
5 Ídem
6 Vega Montt el, Aimée.
Género y Comunicación. Las claves de una
agenda académica, política y personal de
investigación, ponencia presentada en la
50 Conferencia Internacional de la Asociación
Internacional de Investigación en Medios y
Comunicación (IAMCR), París, junio de
2007.
7 Notimex, en la nota
Es significativa la participación de las
mujeres en el fenómeno blog,
en febrero de 2007, menciona que, de acuerdo con
un estudio de Pew Internet & Life, alrededor
de la mitad de quienes tienen un blog son
mujeres. Para leer la nota entrar a
http://mujeresnet-feminismos.blogspot.com/2007/02/es-significativa-la-participacin.html
8 Vega Montiel, Aimée,
obra citada.
9 Documento La
comunicación como fuente de poder para las
mujeres, de la Declaración de la
Conferencia de Bangkok, febrero de 1994. Material
proporcionado por la Dra. Aimée Vega en el
Diplomado Feminismo, Desarrollo.
* Elsa Lever es periodista con maestría en
Comunicación por la FCPyS-UNAM,
diplomada en Estudios de Género por el PUEG-UNAM
y en Feminismo por el CEIICH-UNAM, colaboradora
free-lance en algunos medios y directora de MujeresNet.Info. Es colaboradora de SdP.
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