Libertad de Prensa 2008

RSF: Un
mal clima, aunque mejores cifras;
la represión se desplaza a Internet
Vista general
Las
zonas de Asia-Pacífico y Maghreb-Oriente Medio
siguen siendo las más letales para la prensa.
Después de Irak (15 asesinados), Pakistán (7
asesinados) y Filipinas (6 asesinados), son los
dos países donde más periodistas perdieron la
vida en este año. La hecatombe continúa en
México, donde asesinaron a 4 periodistas por
motivos profesionales. El descenso del número de
muertos en Africa (3 en 2008, 12 en 2007) se
explica sobre todo por la renuncia de muchos
profesionales a seguir ejerciendo su oficio, lo
que con frecuencia les ha llevado a emprender el
camino del exilio, así como por la progresiva
desaparición de medios de comunicación en las
zonas en conflicto (especialmente en Somalia).
Los
arrestos y detenciones (más allá de 48 horas de
privación de libertad) son particularmente
numerosos en Africa, donde las comisarías
resultan un lugar de paso obligado para muchos
reporteros que «molestan» a los gobiernos
establecidos, y franquean las líneas rojas
trazadas por ellos. En Irak (31 detenciones), el
ejército norteamericano sigue gestionando la
seguridad, llegando en ocasiones a encarcelar a
los colaboradores de medios extranjeros, o a
periodistas locales. En China (38 detenciones),
el año olímpico sirvió de excusa para muchos
encarcelamientos. En Birmania (17 detenciones),
muchos periodistas o bloggers críticos han
pagado con su libertad la rigidez de la Junta.
| Reacción de
Reporteros sin Fronteras: "Es
cierto que las cifras son menos elevadas
que el año anterior, pero el descenso
oculta muy mal una generalización de la
intimidación y la censura, también en
Occidente, así como un endurecimiento de
los gobiernos más autoritarios. Aunque,
efectivamente, algunas situaciones han
mejorado cuantitativamente, hay que tener
en cuenta que a veces se debe al
desaliento de los propios periodistas,
que emprenden el camino del exilio o
renuncian a su trabajo. En este contexto
no podemos decir que cerca de sesenta
asesinatos, cientos de detenciones y
actuaciones de censura generalizadas,
sean un motivo para sentirse
optimistas."
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La represión se desplaza
a Internet
En
el año 2008 mataron o detuvieron a menos
periodistas de medios de comunicación
tradicionales. Pero, sin embargo, eso no
significa que haya mejorado en el mundo la
situación de la libertad de prensa: ahora, a
medida que se van transformando la prensa escrita
y audiovisual y que la blogosfera adquiere una
envergadura mundial, la predación se ejerce en
Internet.
A
este respecto, las cifras hablan por sí solas.
Por primera vez, en 2008 mataron a un hombre
cuando efectuaba un trabajo de «periodismo
ciudadano»: al empresario chino Wei Wenhua le
golpearon hasta matarle unos oficiales
municipales ("chengguan") el 7 de
enero, después de que grabara un altercado con
manifestantes en la ciudad de Tianmen (provincia
de Hubei). En treinta y siete países se han
verificado actuaciones de censura en la Web,
sobre todo en China (93 sitios censurados), Siria
(162 sitios censurados) e Irán (38 sitios
censurados). Pero tampoco las democracias se
quedan cortas en lo que se refiere a la
vigilancia y represión del Net: en Tailandia o
Turquía, los tabúes del rey o el ejército son
tan pertinaces que la policía vigila y castiga
cada vez más a los usuarios poco delicados del
ciberespacio. Los sitios de vídeos compartidos,
como YouTube o Dailymotion, han sido uno de los
objetivos preferidos de los censores oficiales.
Cada vez son más frecuentes los bloqueos y
filtrados en el momento en que tal, o cual,
autoridad considera «ofensivo» alguno de sus
contenidos.
Esa
reacción epidérmica de algunos gobiernos hacia
los sitios «colectivos» empieza a generar
fenómenos de «censura masiva», sobre todo en
las redes sociales. La censura de un sitio como
Twitter (en Siria) o Facebook (bloqueado en Siria
y Túnez, filtrado en Turquía y en los Emiratos
Arabes Unidos) tiene como consecuencia una
cascada de bloqueos que, si se añaden a las
medidas habituales de control, multiplican el
resultado por diez.
La
cárcel es, en fin, la respuesta cada vez más
frecuente de los gobiernos a las críticas
formuladas en los blogs. En China detuvieron a
diez ciberdisidentes, a 31 les agredieron o
amenazaron y la justicia dictó condenas para al
menos tres. En Irán, Reporteros sin Fronteras ha
contabilizado dieciocho detenciones, 31
agresiones y diez condenas. En Siria (8
detenciones, 3 condenas), Egipto (6 detenciones)
o Marruecos (2 detenciones, 2 condenas), la libre
expresión en Internet resulta muy problemática.
La máquina de triturar la libertad en Internet
fue particularmente severa en Birmania, donde la
Junta hizo que condenaran, en condiciones
vergonzosas, al blogger y actor Zarganar y al
joven ciberdisidente Nay Phone Latt, a penas de
cárcel increíblemente graves (59 años para el
primero, 20 años para el segundo). Estos dos
hombres se han sumado a los muchos otros presos
políticos birmanos, 16 de los cuales son
periodistas.
| Reacción de
Reporteros sin Fronteras: "El
aumento de la influencia y las
potencialidades de Internet va
acompañado de una mayor vigilancia de
algunos gobiernos, que ya tenían fuertes
tendencias en materia de seguridad. Los
países represivos se dotan cada año de
nuevas herramientas que les permiten
llevar a cabo la caza de datos y
vigilancia de la Re, que poco a poco
está convirtiéndose en el campo de
batalla de ciudadanos con espíritu
crítico o de periodistas
censurados ; y justamente por eso
representa una amenaza para los
poderosos, acostumbrados a gobernar a su
antojo, y con toda impunidad."
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Mal clima, mejores cifras
Este
aumento de la represión de Internet se produce
en un contexto en que los medios de comunicación
tradicionales, incluidos los de las grandes
democracias occidentales, se ven sometidos a
nuevas presiones. Las leyes antiterroristas, o
«post-11 de septiembre», colocan a los
periodistas de investigación en una situación
muy delicada. Los enviados especiales tienen que
enfrentarse a una hostilidad creciente si
proceden de países aliados a la «coalición
antiterrorista» de Estados Unidos, o
equiparables.
Sin
embargo, e incluso aunque la situación es
globalmente mala, las cifras no son tan
alarmantes como en años anteriores. La
represión se desplaza y diversifica. Algunos
gobiernos autoritarios ya no están en el poder.
Hay que decir que el 24% menos de detenciones no
significa que el envío de la policía a una
redacción, o al domicilio de un reportero, no
siga ocurriendo con demasiada frecuencia, incluso
en Francia. Figuras del periodismo o de la
libertad de expresión, como Hu Jia, preso
"olímpico" de un gobierno chino
siempre igual de intolerante, empiezan el año
2009 en la cárcel.
El
optimismo no es oportuno. Siguen sucediéndose
los asesinatos de periodistas, con un ligero
descenso (86 en 2007, 60 en 2008, es decir un 22%
menos), y ahora se concentran en zonas
"calientes" donde los conflictos
armados, la violencia político-mafiosa o el
terrorismo, afectan a todos los civiles (Irak,
zonas tribales paquistaníes, Filipinas,
México). Les secuestros, eficaces fuentes de
ingresos y presiones políticas, cada vez son
más frecuentes en Afganistán (7 periodistas o
colaboradores secuestrados), Somalia (5
secuestros), México (5 secuestros) o Irak (4
secuestros).
Finalmente,
la censura es una herramienta que es cierto ha
experimentado una ligera deflación (una tercera
parte de diferencia entre 2007 y 2008), pero que
sigue siendo un arma utilizada diariamente en
muchos países, con similar reparto en todos los
continentes (Sudán: 4 medios de comunicación
censurados; Guinea: 5; Somalia: 5; Irán: 27;
Egipto: 10; Siria: 11; Rusia: 15; Bielorrusia:
18; Turquía: 13; Birmania: 85; China: 132;
Pakistán: 19; Malasia: 25; Bolivia: 20; Brasil:
14; México: 10; Venezuela: 7...).
| Reacción de
Reporteros sin Fronteras: "No
hay que creer que un descenso de las
cifras significa una situación mejor. A
diario, o casi, asistimos al triste
espectáculo de un periodista esposado,
en todos los continentes. La cárcel
suele ser la respuesta más frecuente de
los gobiernos cuestionados. Y los
asesinatos, que todavía se cuentan por
decenas, en los que es más que probable
la implicación de las fuerzas de
seguridad, prácticamente nunca son
objeto de un proceso judicial, tanto si
ocurren en Sri Lanka como en Burkina
Faso."
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