Carta a los
futuros periodistas
Señor
Director:
Junto
con la primavera empezó la oferta de las
universidades. Fruto de la economía de mercado,
todas están en competencia: privadas y
públicas, nuevas o tradicionales. El marketing
da, por cierto, para todo, incluyendo tentadoras
ofertas para futuros periodistas. Por este
motivo, el Consejo Nacional del Colegio de
Periodistas acaba de emitir una declaración en
la que advierte que "a falta de estudios
más rigurosos, el Colegio de Periodistas sólo
puede recomendar, muy encarecidamente, a los
futuros estudiantes y a sus padres que revisen
con cuidado los programas que se ofrecen, los
profesores que los imparten y el equipamiento con
que cuentan las respectivas escuelas. Aunque la
acreditación, nacional o internacional, no es
obligatoria para las escuelas, es un buen
indicador que conviene tener en cuenta".
El periodismo
chileno, como en todas partes del mundo, sufre el
impacto -y así lo dice también la declaración-
de "la proliferación de posibilidades que
entregan las nuevas tecnologías, (que) ha
abierto espacios inéditos a todos los ciudadanos
de Chile y del mundo". Hace poco más de
medio siglo, los fundadores de las escuelas de
Periodismo en Chile (y de su correlato, el
Colegio de Periodistas) soñaban con un
periodismo de mayor calidad, más responsable y
firmemente anclado en la noción de servicio
público.
Aunque hay
ejemplos sobresalientes y a veces heroicos de
quienes egresaron de las aulas universitarias, es
evidente que no se han logrado todas las metas.
No sólo influyen las nuevas tecnologías;
también se ha registrado un profundo cambio
social y se ha impuesto esa prevalente idea de
que hoy todo es posible y todo puede decirse.
Hoy el
"muro de la canalla" no es
necesariamente la muralla: hay miles de paredes
virtuales que se pueden rayar a gusto y donde,
además, se pueden "postear" videos e
imágenes de todo tipo, falsas o verdaderas, sin
consideración alguna de la intimidad y dignidad
de las personas. No todo es perversión. Internet
es, sin duda, la mejor herramienta que han tenido
las personas y los periodistas en todos los
tiempos. Pero su manejo exige preparación y, si
se quiere hacerlo de manera profesional en este
mundo nuevo, la formación de los periodistas -en
el oficio, en el uso tecnológico y, sobre todo,
en cuanto conciencia ética- debe ser abordada
con seriedad. De ahí la preocupación de la
orden, que no es nueva, pero cuyo énfasis
pretende ser muy positivo. Después de todo, ni
este colegio ni las escuelas o los medios van a
decidir por sí solos el sistema de comunicación
e información que queremos para nuestra
sociedad. Es una tarea más vasta, que compete a
todas las organizaciones sociales, incluyendo
legisladores, educadores y, por cierto, a las
familias.
Mientras se
avanza hacia un necesario debate en ese sentido,
vale la pena subrayar la conclusión de la
declaración citada: "Tenemos grandes
ejemplos de periodistas que incluso perdieron la
vida en el cumplimiento de su deber profesional.
En homenaje a ellos, confiamos en que cada
estudiante de periodismo entienda que ésta es
una carrera que impone grandes sacrificios y que
a su vez deben ser muy exigentes a la hora de
elegir la escuela o universidad en la cual se van
a formar".
Abraham
Santibáñez
Presidente del Colegio de Periodistas de Chile
* Texto de la carta al director de El
Mercurio enviada por Abraham
Santibáñez,
presidente del Colegio de Periodistas, publicada el 12 de octubre de 2008 en
la sección "Cartas al Director".
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