Abuso de publicidad oficial y
otras formas de censura indirecta en América
Latina
El
precio del silencio
Asociación
por los Derechos Civiles, Iniciativa Pro-Justicia
de la Sociedad Abierta, Open Society Institute
I.
Resumen ejecutivo
El
presente informe analiza una tendencia creciente
en América Latina: la interferencia tras
bambalinas que ejercen los gobiernos sobre
la libertad de expresión y la independencia
editorial de los medios de comunicación y los
periodistas. Tales abusos, que hemos
conceptualizado como censura
indirecta o sutil, no son
totalmente nuevos. Aquello que los diferencia de
otras violaciones más obvias y frecuentemente
documentadas tales como el acoso judicial o
actos de violencia e intimidación contra
periodistas es que en gran parte permanecen
invisibles para el público en general, mientras
proyectan una amplia e insidiosa sombra sobre la
libertad de expresión. En particular, este
informe documenta la utilización abusiva que
hace el gobierno de sus facultades financieras y
regulatorias sobre los medios, como por ejemplo
aquellas relacionadas con los procesos de
asignación de la publicidad oficial y
adjudicación de licencias, así como también
otras interferencias ejercidas sobre los
contenidos. También describe diversas formas de
presión gubernamental que pueden ser muy fuertes
y directas tales como la amenaza de
despedir a periodistas que expresan abiertamente
su opinión pero que han permanecido
ocultas e incuestionadas.
Dado que los
activistas y las agrupaciones de defensa de
derechos generalmente han hecho foco en los
métodos de interferencia más tradicionales y
duros, el monitoreo sistemático que existe sobre
la censura indirecta es aún escaso. El presente
informe apunta a llenar ese vacío de
información en la región, y constituye una
actualización del documento que fuera publicado
por la Iniciativa Pro-Justicia y la ADC en 2005:
Una censura sutil: abuso de publicidad oficial y
otras restricciones a la libertad de expresión
en Argentina. Dicha publicación reveló la gran
cantidad de formas sutiles aunque no por
ello menos poderosas a través de las
cuales los funcionarios públicos ejercen su
influencia sobre los medios de comunicación en
Argentina, desde el uso indebido de la publicidad
oficial a las presiones tras
bambalinas sobre reporteros y editores.
Los siete
países que abarca el presente estudio son
Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras,
Perú y Uruguay. La investigación para el
informe fue realizada, en su mayor parte, entre
enero y octubre de 2007, con actualizaciones
posteriores hasta el momento del cierre.
Un patrón
recurrente que se aborda en este trabajo es la
utilización abusiva de la publicidad oficial y
sus servicios relacionados para asegurar
coberturas periodísticas favorables y desalentar
los enfoques críticos. En la mayoría de los
países analizados, hemos encontrado un abuso
constante por parte de los funcionarios, que
manipulan la distribución de publicidad con
fines políticos y personales en una clara
violación de las normas internacionales y
regionales que protegen la libertad de
expresión. Los efectos de tales abusos son
particularmente insidiosos cuando la publicidad
del sector público resulta fundamental para la
supervivencia económica de los medios de
comunicación, una realidad que se constata sobre
todo en los medios locales. De hecho, hemos
hallado que los gobiernos provinciales utilizan
sistemáticamente el control de los recursos
publicitarios a modo de zanahorias o
garrotes (premios o castigos), ya sea
para perjudicar financieramente a una
publicación molesta o para influir indebidamente
en su contenido. Algunos gobiernos nacionales, en
particular distintas administraciones en
Honduras, también han ejercido esta práctica.
En contraste,
son menos los medios nacionales que dependen de
la publicidad oficial para sobrevivir. Sin
embargo, ello no impide que los gobiernos
nacionales asignen la publicidad utilizando
criterios de favoritismo y/o abierta represalia.
Suele abusarse de los pagos por publicidad
efectuados directamente a periodistas
individuales u otros productores de contenidos
una práctica generalizada con el
objetivo de socavar su independencia. Además, en
algunos países, altos funcionarios de gobierno
presionan e intimidan regularmente a dueños de
medios, editores e incluso periodistas
individuales para adaptar las coberturas a su
gusto. Las presiones financieras y editoriales
ejercidas por actores privados tales como grandes
empresas también son frecuentes y resultan
preocupantes. De todos modos, son los estados los
que tienen el deber fundamental de respetar y
garantizar efectivamente el pleno ejercicio de la
libertad de expresión.
Abusos
relacionados con la publicidad oficial
Nuestra
investigación reveló que muchos gobiernos de la
región utilizan sistemáticamente los contratos
publicitarios para recompensar o castigar a los
medios por sus contenidos, apuntando por lo
general a controlar lo que se publica o se emite.
Los funcionarios que cometen tales abusos
raramente están infringiendo las leyes locales,
que en su mayoría permiten una discrecionalidad
casi total a la hora de asignar publicidad
oficial. No existen normas en los países
abarcados por este estudio que prohíban
específicamente la discriminación ejercida
sobre la base del punto de vista del medio
un riesgo inherente a la asignación de
publicidad oficial, que por ello debe ser
considerada como diferente a cualquier otro tipo
de compra del Estado.
De hecho, los
marcos jurídicos que rigen la compra de
publicidad por parte del Estado en todos los
países bajo análisis resultan insuficientes e
inadecuados: carecen de las reglas y criterios
que asegurarían asignaciones publicitarias
transparentes y justas, y no logran establecer
las garantías necesarias en contra de posibles
abusos. La falta de transparencia que existe en
el proceso de contratación de la pauta oficial,
en especial si se combina con una centralización
de la toma de decisiones en la persona de
funcionarios designados políticamente, conduce a
abusos políticamente motivados en la asignación
de publicidad oficial y a un control mínimo o
inexistente por parte de los ciudadanos y la
sociedad civil.
A lo largo de
toda la región, mientras se gastan decenas de
millones de dólares por año en contratos
publicitarios, los procesos de contratación
abiertos y competitivos constituyen una rara
excepción. En Argentina, Chile, Colombia, Costa
Rica, Honduras y Uruguay, la publicidad oficial
se rige por el mismo régimen contractual que el
resto de las adquisiciones del Estado, sin una
normativa específica que establezca criterios o
procedimientos a seguir.
Sólo Perú
posee una ley que se refiere específicamente al
manejo de la pauta oficial, pero sus
disposiciones son tan vagas y generales que la
vuelven inefectiva tal como se evidencia en
los abusos cometidos por los funcionarios
peruanos que se documentan en el presente
informe.
Cuando este
texto entraba en proceso de edición, la
gobernadora de la provincia argentina de Tierra
del Fuego emitió un decreto que regula la forma
en que el Poder Ejecutivo provincial distribuye
su presupuesto publicitario1.
En la
actualidad, algunos o todos los países relevados
por este informe están signados por una variedad
de abusos en materia de publicidad oficial, entre
los que se encuentran:
Uso indebido
de la publicidad oficial para condicionar
contenidos. Nuestra
investigación reveló numerosos casos de
gobiernos a nivel local y nacional que utilizan
la publicidad oficial para influir sobre aquello
que se difunde en los medios.
En 2004, por
ejemplo, el entonces presidente de Costa Rica,
Abel Pacheco, ordenó a los miembros de su
administración que dejaran de pautar en La
Nación, el principal diario del país, en
represalia por sus coberturas críticas. En 2007,
el vicepresidente de ese país renunció luego de
un escándalo que incluía propuestas
hechas por él y por otro alto
funcionario de utilizar los contratos
publicitarios para asegurarse una cobertura
periodística favorable durante una prolongada
batalla política por la firma de un tratado de
libre comercio con Estados Unidos.
En septiembre de
2007, la Corte Suprema de Argentina determinó
que el gobierno de la provincia de Neuquén
había violado el derecho a la libre expresión
del diario Río Negro, al retirarle la pauta
publicitaria en represalia por sus coberturas
críticas, lo que constituyó un acto de censura
indirecta. El tribunal ordenó al gobierno de
Neuquén que cesara en su práctica de asignar
fondos por publicidad oficial en forma
discriminatoria. Se trata de la primera vez que
un tribunal superior de América Latina decide en
forma inequívoca que las manipulaciones en la
asignación de publicidad oficial como represalia
son violatorias de la libertad de expresión.
En 2006 y 2007,
el ministro de Vivienda de Perú utilizó
contratos publicitarios del gobierno para comprar
una cobertura favorable a su ministerio y a su
persona en tres periódicos nacionales y el
presidente Alan García se negó a condenar este
abuso. El presente informe describe numerosos
casos similares, en los que gobiernos locales de
Perú y Chile utilizaron fondos de publicidad
oficial para obtener coberturas favorables.
El abuso de la
pauta oficial para influir en los contenidos se
verifica en toda la región. En palabras del
periodista hondureño Rodolfo Montalván:
Aquí el gobierno pretende darte un
contrato de publicidad para callarte la boca. El
criterio que utiliza el gobierno es el silencio
del periodista o el medio. Aquí no es que te
compran el anuncio, te compran la conciencia, tu
visión como periodista. Y ese es el mayor
problema que se está dando en este momento...
una sola persona que no es el secretario de
prensa sino el secretario privado es el que
maneja toda la publicidad, el que sabe a quién
darle o no y cuánto.
Pagos por
publicidad efectuados directamente a periodistas.
En varios de los países estudiados en este
informe hemos documentado la existencia de pagos
publicitarios hechos directamente a periodistas
individuales en concepto de servicios
publicitarios reales o ficticios que se
utilizan de modo abusivo para adquirir coberturas
periodísticas favorables o silencio frente a
temas conflictivos. En Honduras, por ejemplo, los
pagos a periodistas constituyen una práctica
institucionalizada. Los funcionarios incluso
requieren a los periodistas que firmen contratos
que los obligan a realizar una cobertura
favorable de las actividades oficiales. Si estos
no proveen la cobertura esperada, por lo general
los funcionarios simplemente suspenden los pagos.
Este sistema, y otros similares encontrados en la
región, tienen éxito, en parte, porque muchos
periodistas carecen de un trabajo que les brinde
un ingreso adecuado, y algunos dependen de lo que
reciben en concepto de publicidad para poder
sobrevivir.
En varias
regiones de Colombia, hemos verificado que se
encuentra muy extendida la práctica de solicitar
contratos publicitarios a funcionarios de
gobierno. Los salarios de los periodistas suelen
ser mínimos o inexistentes esto es
particularmente así en el caso de los
periodistas radiales y la mayor parte de
sus ingresos provienen de los espacios
publicitarios que ellos mismos logran vender al
gobierno. Tal como nos reveló una periodista
radial de la ciudad de Barranquilla, Colombia,
Yo llamo al funcionario por la mañana para
preguntarle por información, y a la tarde lo
llamo para venderle [publicidad].
En Argentina, el
gobierno nacional suele hacer pagos generosos en
concepto de publicidad a periodistas que escriben
en medios gráficos nacionales influyentes pero
que tienen programas de radio o TV por cable con
bajos niveles de rating.
Asignación
discriminatoria de publicidad oficial a medios
favoritos y aliados políticos. Aun en
aquellos casos donde no existe un evidente o
inmediato quid pro quo, la asignación de
publicidad oficial suele ser abusiva, poco
transparente y/o fundada en motivaciones
políticas.
Nuestra
investigación detectó numerosos casos en los
países estudiados, y confirmó también que
muchos de los casos de Argentina que se habían
documentado en Una censura sutil han persistido a
lo largo de los años. Por ejemplo, mediciones
hechas en 2005, 2006 y 2007 mostraron que el
gobierno del presidente colombiano Álvaro Uribe
realizaba asignaciones publicitarias regulares y
sospechosamente elevadas al periódico económico
La República, que suele ser favorable a las
políticas de dicho gobierno y, en cambio, no se
encuentra entre los primeros puestos de
lecturabilidad. En 2007, el gobierno municipal de
Barranquilla otorgó aproximadamente un 34% del
presupuesto publicitario correspondiente al
primer trimestre del año a dos periodistas
radiales a pesar de tener bajos niveles de
audiencia.
Nuestra
investigación indica que la asignación
injustificada de publicidad oficial al periódico
argentino de alcance nacional Página/12
realizada durante los años 2004 y 2005 que
documentáramos en Una censura sutil
persistió a lo largo de los dos años
siguientes. En 2006 y 2007, el gobierno nacional
volvió a otorgar a Página/12 un monto altamente
desproporcionado de publicidad oficial que no
puede justificarse por la circulación de dicho
matutino ni por cualquier otra ventaja
competitiva. Desde que el ex presidente Kirchner
asumió el poder en mayo de 2003, Página/12
adoptó, por lo general, una línea editorial
pro-gobierno, aparentemente como resultado de su
afinidad ideológica con dicha gestión. El
gobierno de Néstor Kirchner también realizó
asignaciones publicitarias excesivamente
generosas a una variedad de medios en la
provincia de Santa Cruz (de donde fuera
gobernador entre 1991 y 2003), propiedad de Rudy
Ulloa, su ex chofer.
Utilización
de la publicidad oficial con fines
propagandísticos. La publicidad del sector
público ha sido utilizada también para
promocionar la imagen de funcionarios o
candidatos oficiales. Además de constituir una
malversación de los recursos públicos, los
pagos publicitarios hechos con tales fines se
prestan para la asignación abusiva y, en última
instancia, afectan la libertad de expresión.
Las leyes en
Argentina, Chile, Colombia y Perú imponen
restricciones al gasto publicitario que se
realiza durante las campañas electorales.
Asimismo, Colombia, Chile y Perú disponen
límites al uso de fondos publicitarios con fines
propagandísticos. Por ejemplo, la ley que regula
la publicidad en Perú (del año 2006) prohíbe
expresamente a los funcionarios aparecer en
aquellos materiales que fueron comprados con
fondos publicitarios del gobierno, así como todo
aviso que beneficie a cualquier partido político
o candidato a un cargo electivo. No obstante,
resulta común que funcionarios locales en
Argentina, Colombia y Perú utilicen fondos
oficiales para publicar avisos en periódicos
nacionales muchas veces con fotografías de
sí mismos que promocionan los supuestos
logros de sus gestiones. La investigación
también ha detectado aumentos significativos en
el gasto publicitario de los gobiernos durante
los períodos de campaña electoral. El ejemplo
más impactante ocurrió en Honduras, donde el
presupuesto publicitario de la Presidencia fue 30
veces más alto en 2005 (el año de elecciones
presidenciales) que en 2006. La utilización de
fondos publicitarios con fines propagandísticos
es un síntoma de los niveles excesivos de
discrecionalidad que tiene un gobierno para la
asignación de publicidad, de los groseros abusos
que rodean a tales asignaciones, y de su impacto
perjudicial sobre la libertad de expresión.
Otras
formas de censura indirecta
La publicidad
oficial no es la única herramienta de censura
indirecta que utilizan los gobiernos de los
países estudiados y del resto de la región. El
presente informe documenta cómo se hace abuso de
otras facultades financieras y regulatorias para
amordazar a los medios. Algunos de estos abusos,
tales como la denegación selectiva del acceso a
la información pública o a las licencias de
radio y TV, son sutiles o bien se encuentran
disimulados bajo un velo de supuesta legalidad.
Otros, como la censura telefónica,
pueden ser mucho más directos.
Presiones a
periodistas y dueños de medios para modificar
los contenidos. La primera investigación
realizada en Argentina reveló que altos
funcionarios del gobierno sistemáticamente
procuraban interferir con los contenidos de los
medios, presionando a sus directores o editores,
y en ocasiones contactando directamente a los
periodistas. En la continuación de dicha
investigación que llevamos a cabo a nivel
regional, encontramos que tales presiones están
generalizadas en otros países también. Por
ejemplo, el presidente de Colombia y su jefe de
prensa efectuaron llamados telefónicos a
directores de medios para interferir con la
cobertura periodística. Aunque las presiones
editoriales en Uruguay han disminuido bajo la
administración actual, altos funcionarios de ese
país se han contactado con directores de medios
para influir en el contenido de sus publicaciones
especialmente con aquellos que son
relativamente menos críticos de su gestión.
También en Costa Rica se ha detectado la
existencia de funcionarios que hacen llamadas
preventivas a los periodistas en relación con el
contenido de sus informaciones. Las presiones
directas que ejercen los altos funcionarios
pueden ser incluso más intensas a nivel local,
tal como lo ilustra el despido, en 2006, de la
periodista televisiva Wendy Guerra (en Santa Rosa
de Copán, oeste de Honduras) en respuesta a la
presión de varios miembros del ayuntamiento que
estaban molestos con una de sus coberturas.
Negativa de
acceso a las instituciones y a la información
pública como represalia. Otra forma de
censura indirecta se produce cuando los gobiernos
le niegan el acceso a la información pública a
un determinado medio en particular, en represalia
por haber efectuado una cobertura crítica. Por
ejemplo, el editor de uno de los periódicos más
importantes en Honduras, donde esta práctica
está particularmente extendida, nos manifestó
que a sus periodistas se les solía negar el
acceso a la información en poder del gobierno y
se los trataba de modo diferente a otros medios.
Asimismo, Radio América, una de las radios
líderes del país, fue incluida en una lista
negra por los anunciantes oficiales en represalia
por su decisión de demorar el anuncio del
triunfo, en noviembre de 2005, del presidente
Manuel Zelaya Rosales. El gobierno de Honduras
también hace uso de las invitaciones a
acompañar al presidente en sus viajes, como una
forma de recompensar o castigar a los
periodistas.
Asignación
inequitativa de licencias de radio y TV. La
libertad de expresión se ve seriamente afectada
cuando se hace abuso de los procesos de
adjudicación de licencias con el fin de
beneficiar a los aliados políticos o silenciar a
las voces independientes. En algunos casos, los
funcionarios aprovechan la amplia
discrecionalidad existente en los procedimientos
para la asignación de licencias por parte del
Estado. En otros, el marco jurídico crea
barreras estructurales para una adjudicación
equitativa, tales como el requisito de una
inversión financiera elevada, que terminan
beneficiando a los medios más grandes y
suprimiendo a un amplio espectro de voces y
actores. Las emisoras comunitarias, en
particular, y otros operadores sin fines de
lucro, suelen ser objeto de una denegación
injusta y sistemática del acceso al espacio
radioeléctrico que por lo general es el
resultado de una combinación de intencionalidad
política, exclusión sistemática y presiones
comerciales.
En la mayoría
de los países examinados, los marcos
regulatorios para la emisión de radio y TV son
inadecuados, y se encuentran por debajo de los
estándares básicos establecidos por los
instrumentos de protección de los derechos
humanos del Sistema Interamericano. En Uruguay,
por ejemplo, hasta hace muy poco tiempo la ley
carecía de garantías para evitar que el Poder
Ejecutivo otorgara licencias de radio y TV en
forma arbitraria y discriminatoria. Las normas
referentes a los procesos de adjudicación de
Argentina, Colombia y Perú poseen deficiencias
similares. A pesar de la existencia de
disposiciones que favorecen a las estaciones
radiales sin fines de lucro, hasta la fecha son
pocas las radios comunitarias a las que se les
otorgó acceso a frecuencias en los países bajo
análisis.
Otras formas
de censura financiera. Otros ejemplos de
interferencia que examina el presente informe
incluyen la suspensión del servicio telefónico
a una radio en Honduras y el cierre de una
imprenta en Argentina, ambas en represalia por
coberturas críticas. Estos incidentes revelan
que la censura indirecta se produce de muchas
formas distintas, todas ellas dirigidas a evitar
que los medios y otros actores expresen
abiertamente sus puntos de vista.
Los
efectos perjudiciales de la censura indirecta
Los abusos
financieros y otras interferencias con la
autonomía editorial que se describen en este
informe tienen graves y persistentes efectos
sobre la libertad de expresión y el debate
democrático en general. Numerosos testimonios
recogidos por nuestros investigadores revelan
cómo las presiones que ejercen los gobiernos
sobre los dueños de medios y los editores
generan olas de autocensura que inhiben a
redacciones enteras y que son capaces de acallar
incluso a los periodistas más valientes en
casos extremos, sacándolos del aire o
directamente despidiéndolos.
Haciendo
referencia a los pagos que efectúa el gobierno a
los periodistas para que viajen al exterior con
el presidente, un periodista radial de Honduras
nos expresó: Sí, conozco casos de
periodistas que cambian su línea editorial por
la paga que reciben: un compañero que fue
impuesto en un programa noticioso hizo una
oposición férrea al gobierno, pero cambió
luego de un viaje presidencial a Europa;
uno debe replantear sus posiciones,
me dijo.
El periodista
radial Carlos Hurtado, de Cartagena, Colombia,
describió los manejos relacionados con la
publicidad oficial: Las entidades que
pautan son muy pocas, y las que hay, están muy
competidas [por periodistas que solicitan pauta].
Entonces, el periodista que aspire a decir que
las entidades están haciendo algo mal, se
abstiene de sacar la información (
) Uno
tiende a ablandar la crítica.
Reformas
de leyes y prácticas en materia de publicidad
oficial
Mientras los
abusos en materia de publicidad oficial y otras
formas de censura indirecta se mantienen
constantes en América Latina, existen signos
alentadores de que estas prácticas están
recibiendo una mayor atención y una actitud
crítica por parte de la sociedad. Hemos dedicado
un capítulo de este volumen a la corriente en
pos de reformas legales que está cobrando
relevancia en la región. Perú sancionó una ley
de publicidad oficial en el año 2006 que, aunque
con imperfecciones, representa un paso en la
dirección correcta. En Chile, en 2007, una
investigación parlamentaria sobre prácticas en
materia de publicidad oficial documentó varios
problemas e hizo un llamamiento a encarar
enérgicamente una reforma legal en dicho país.
En Uruguay,
altos funcionarios de la gestión de Tabaré
Vázquez han expresado públicamente su
compromiso de reformar las normas de
contratación de publicidad oficial y, a
principios de 2008, el ministro de Industria de
ese país puso en marcha una ronda de consultas
con importantes actores para desarrollar un
proyecto de reforma. En tanto, varios organismos
han dado pasos para reducir la utilización de la
publicidad oficial con motivos políticos.
Algunos gobiernos locales en Colombia han
adoptado los llamados Pactos por la
Transparencia que incluyen compromisos para
reformar los procedimientos de contratación de
publicidad oficial. Y en Argentina, una
multifacética campaña por la reforma legal ha
aumentado la visibilidad del tema y derivado en
la presentación de varios proyectos legislativos
tanto a nivel nacional como local y en un
decreto que establece criterios objetivos para la
asignación de publicidad oficial en la provincia
de Tierra del Fuego, donde la ADC y la Iniciativa
Pro-Justicia han estado presionando por cambios
legales desde la publicación de Una censura
sutil en 2005.
Acceso
a la información y cuestiones de transparencia
En el curso de
nuestra investigación, entre los abusos
analizados, también hemos documentado la
existencia de barreras para la obtención de
información pública. En todos los países
examinados encontramos, con escasas excepciones,
una persistente resistencia oficial ante nuestros
intentos por esclarecer las prácticas en materia
de publicidad oficial y otras cuestiones
contempladas en este informe incluso en
países que cuentan con regímenes formales de
acceso a la información, tales como Chile y
Perú. En numerosos casos, nuestras solicitudes
de información fueron sencillamente ignoradas, y
en otros la información fue recibida demasiado
tarde, en forma parcial o con dificultades para
ser procesada. Aquellos casos en los que no hubo
una respuesta adecuada a las solicitudes formales
de información o directamente no hubo
respuesta sugieren que no existe voluntad
política para enfrentar el déficit de
transparencia dentro de los organismos de
gobierno que correspondan. Asimismo, parecen
indicar que la censura indirecta prospera en un
ambiente de relativo secreto.
Conclusiones
por país
Argentina
El gobierno
nacional abusa sistemáticamente de sus
facultades en materia de publicidad, lo que
incluye la asignación excesiva de pauta en favor
de medios afines y su retiro o denegación como
represalia por coberturas críticas. Tales abusos
son aún más marcados a nivel local, donde, como
regla, los medios dependen en mayor medida de la
publicidad provincial y municipal. Muchos de los
casos de castigo y discriminación contra
determinados medios que fueron documentados en
Una censura sutil han persistido desde la
publicación de dicho informe. A pesar de ciertas
restricciones legales que rigen para la
publicidad oficial en períodos de campañas
electorales, la gestión del ex presidente
Néstor Kirchner aumentó su gasto total en 2007
y dedicó generosos fondos a financiar avisos
para promocionar su imagen en un año electoral
en el que su esposa se postuló para y
ganó la Presidencia de la Nación. Sumado
a ello, los gobiernos a nivel nacional y
local en ocasiones realizan pagos directos
a periodistas en concepto de publicidad para
facilitar coberturas favorables. Existen algunos
signos, sin embargo, de que la situación está
comenzando a cambiar. En septiembre de 2007, la
Corte Suprema resolvió, en un caso que sienta un
importante precedente, que el gobierno de la
provincia de Neuquén había violado el derecho a
la libre expresión del periódico Río Negro, al
haberle retirado la pauta oficial en represalia
por sus coberturas críticas. En tanto, los
esfuerzos llevados a cabo por la sociedad civil
aumentaron la visibilidad del tema y derivaron en
la presentación de diversos proyectos
legislativos; en febrero de 2008, la provincia de
Tierra del Fuego emitió un decreto estableciendo
criterios objetivos para la adjudicación de
contratos publicitarios por parte del Estado.
Otras manifestaciones de censura indirecta
incluyeron el cierre de la imprenta que editaba
un periódico provincial en represalia por sus
coberturas críticas del gobierno local en 2007.
Diversos grupos de la sociedad civil siguen
reclamando insistentemente por una nueva ley de
radiodifusión que renueve el actual marco
jurídico, vigente desde la última dictadura
militar. El proceso de adjudicación de licencias
ha permanecido injustificadamente restringido en
ciertas áreas, aunque una importante reforma
legal reciente estipuló que las organizaciones
sin fines de lucro pueden recibir licencias de
radio y TV.
Chile
El grueso de la
publicidad oficial en Chile se dirige a un
puñado de medios gráficos y audiovisuales de
alcance nacional. Las asignaciones están
plagadas de prácticas arbitrarias, a pesar de la
implementación de un sistema que opera a través
de Internet, diseñado para brindar una mayor
transparencia y equidad al proceso de
adquisiciones del Estado en general. Los
gobernadores provinciales, alcaldes y empresas
del Estado utilizan sistemáticamente los
contratos publicitarios para comprar coberturas
favorables, y suelen indicar a los medios o a los
periodistas qué es lo que pueden o no publicar.
El gasto en concepto de publicidad oficial a
nivel nacional y local se ha incrementado
sospechosamente en los últimos años, en
particular durante períodos eleccionarios. Una
investigación parlamentaria especial, llevada a
cabo en 2007 como respuesta a las preocupaciones
por la falta de pluralismo en los medios,
concluyó con un llamamiento para que se efectúe
una reforma exhaustiva de las leyes y políticas
que rigen el manejo de la publicidad oficial. Se
espera que el gobierno presente el proyecto de
reforma en la segunda mitad de 2008.
Colombia
Nuestra
investigación reveló una distribución
irregular de publicidad oficial entre la prensa
escrita a nivel nacional y numerosas asignaciones
inadecuadas a nivel local. Estas incluyen los
pagos directos a periodistas y otros productores
de contenidos en concepto de publicidad, con el
objetivo de debilitar su independencia. Varios
alcaldes y gobernadores han firmado Pactos
por la Transparencia que contemplan un
compromiso efectivo de establecer procedimientos
para la asignación justa y transparente de
publicidad oficial pero hasta el momento su
impacto ha sido escaso. Jefes de prensa de altos
funcionarios colombianos llaman a los
periodistas, editores y dueños de medios para
influir sobre los títulos o los contenidos de
determinadas noticias, o para solicitar que no se
publique alguna información en particular.
Incluso el presidente y su jefe de prensa han
interferido de este modo con la actividad
periodística. Recién en marzo de 2008, diez
años después de adoptada la nueva legislación
en materia de radiodifusión, y a pesar de las
múltiples intervenciones hechas por las radios
comunitarias y otras organizaciones de la
sociedad civil, el gobierno abrió un proceso de
otorgamiento de licencias para las emisoras
comunitarias en las capitales departamentales.
Costa
Rica
En Costa Rica,
la mayor parte de la publicidad oficial es
contratada por organismos autónomos, tales como
universidades públicas, bancos del Estado y
empresas prestadoras de servicios públicos.
Algunas de estas entidades parecen utilizar
criterios neutrales para la asignación de su
pauta. Sin embargo, el gobierno central no
resulta inmune a abusos graves en la materia. En
2004, por ejemplo, el entonces presidente Abel
Pacheco ordenó a los miembros de su gobierno que
dejaran de pautar en La Nación, el periódico
más importante del país, como represalia por
sus coberturas críticas. Bajo su mandato, que
concluyó en 2006, la publicidad oficial
generalmente se otorgó a los amigos del
gobierno, particularmente en el caso de los
medios regionales o de ciertos periodistas
radiales individuales. Algunas asignaciones por
motivos políticos parecen persistir bajo la
gestión actual, aunque en menor grado. El
vicepresidente de Costa Rica renunció en 2007,
luego de un escándalo en el que él y otro
funcionario de alto rango propusieran utilizar
los contratos publicitarios para procurarse una
cobertura periodística favorable durante una
larga batalla política por el referendo para la
ratificación de un tratado de libre comercio con
Estados Unidos.
Honduras
Las decisiones
acerca del manejo de publicidad oficial en
Honduras están por lo general centralizadas en
la figura del secretario privado del presidente,
y se utilizan sistemáticamente para comprar
coberturas periodísticas favorables o silenciar
a las voces críticas. Los pagos directos del
gobierno a los periodistas por dudosos servicios
de comunicación son una práctica
institucionalizada. Este sistema se ve facilitado
por el hecho de que los funcionarios locales
pasan por alto los procedimientos licitatorios y
realizan contrataciones directas con los medios
de su preferencia. Los abusos están muy
extendidos a nivel provincial. Por ejemplo, en la
ciudad de El Progreso (al norte del país), el
gobierno municipal lleva a cabo asignaciones
discriminatorias de publicidad, paga a los
periodistas a cambio de coberturas favorables, y
niega el acceso a la información pública en
represalia por las coberturas críticas. En un
flagrante ejemplo de revanchismo oficial, la
empresa nacional de telecomunicaciones cortó el
servicio telefónico a una radio nacional luego
de que esta realizara críticas a un funcionario
de dicha empresa.
Perú
Perú aprobó
una ley de publicidad oficial en 2006. Sin
embargo, sus disposiciones carecen de la claridad
y especificidad necesarias para que resulte
efectiva. En 2006 y 2007, el ministro de Vivienda
utilizó contratos de publicidad oficial para
obtener una cobertura periodística favorable
hacia su ministerio y su persona en tres
periódicos de alcance nacional. Las prácticas
publicitarias a nivel local continúan siendo
informales y están plagadas de manejos abusivos.
Los funcionarios locales hacen pagos directos a
periodistas y medios individuales para comprar
cobertura favorable más que publicidad genuina,
y las asignaciones de pauta son en ocasiones
discriminatorias. Como resultado de una
combinación de distintos factores, incluyendo la
necesidad de una elevada inversión financiera y
la excesiva discrecionalidad con que el gobierno
maneja este proceso, sólo unas pocas radios
comunitarias han obtenido su licencia de
radiodifusión.
Uruguay
Los abusos en
materia de publicidad oficial fueron
generalizados en administraciones previas y
algunos funcionarios han sido procesados por
tales prácticas. Nuestra investigación muestra
que actualmente la asignación abusiva no
constituye un patrón de comportamiento del
gobierno. Funcionarios de alto rango han apoyado
la elaboración de una nueva ley que reforme las
regulaciones para la contratación de publicidad
oficial, que se presentaría a fines de 2008, y
varios organismos dieron pasos hacia la
implementación de nuevos procedimientos que
reduzcan la utilización de publicidad oficial
con motivos políticos. Mientras tanto, la falta
de un marco jurídico claro posibilita el uso de
criterios que derivan en asignaciones
publicitarias arbitrarias y cuestionables. Si
bien medios independientes y opositores
manifestaron la ausencia de presiones editoriales
por parte del gobierno, algunos funcionarios de
alto rango han llamado a directores de medios
para influir indebidamente en los contenidos de
su publicación. El marco general regulatorio de
la radiodifusión resulta inadecuado; en
consecuencia, a los grupos comunitarios se les ha
denegado sistemáticamente el acceso a las
frecuencias de radio. Sin embargo, en diciembre
de 2007, el Congreso aprobó una amplia ley de
radiodifusión comunitaria, que por primera vez
reconoce a las emisoras de radio y TV
comunitarias y requiere que el Estado promueva su
viabilidad.
Resumen
de recomendaciones
A todos los
gobiernos y en particular a los de
Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras,
Perú y Uruguay
1. Comprometerse
pública y efectivamente en todos los
niveles de gobierno a no utilizar la
publicidad y otras presiones financieras o
indirectas para interferir con la libertad e
independencia de los medios. Demostrar dicho
compromiso investigando las denuncias creíbles
sobre dichas interferencias.
2. Adoptar e
implementar leyes claras y específicas que
establezcan procedimientos de contratación
justos, competitivos y transparentes para todas
las áreas de gobierno. Tales leyes deben
garantizar la asignación imparcial de todo el
gasto relacionado con publicidad, de manera que
se respeten y se aseguren plenamente la
independencia y el pluralismo de los medios.
3. Asegurar que
las decisiones en materia de asignación de
publicidad oficial no se encuentran concentradas
en manos de funcionarios designados
políticamente, sino a cargo de individuos con la
capacidad técnica adecuada.
4. Abstenerse de
utilizar la publicidad oficial directa o
indirectamente con fines electorales,
partidarios o de promoción personal. Deben
adoptarse los mecanismos apropiados para
prevenir, investigar y sancionar tales abusos, en
especial durante períodos eleccionarios.
5. Incrementar
la transparencia de la pauta oficial, publicando
información oportuna sobre el gasto en concepto
de publicidad, tanto en versiones impresas como
online de boletines oficiales o publicaciones
similares, durante todas las etapas del proceso.
6. Aumentar la
transparencia de la publicidad del sector
público requiriendo a todas aquellas entidades
estatales que publicitan que den a conocer
informes detallados y periódicos como
mínimo anuales de sus actividades en
relación con la publicidad y de los
procedimientos utilizados para asignar las
contrataciones. Estos informes deben ser de
fácil comprensión para el público en general y
estar estandarizados para todos los organismos y
dependencias oficiales.
7. Publicar en
Internet los presupuestos publicitarios anuales y
el informe de gastos de todos los organismos de
gobierno. Estos deben ser claros y resultar
fácilmente comprensibles para el público en
general; y no deben incluir más de tres o cuatro
rubros para el gasto en publicidad.
8. Empoderar a
los organismos de investigación y contralor para
que inspeccionen con diligencia las prácticas
ilegales en el proceso de contratación de
publicidad por parte del Estado, y en particular
cualquier acusación de aplicar un sesgo
político o personal al criterio de asignación.
9. Requerir a
los organismos de contralor pertinentes que
lleven a cabo y publiquen un informe de
auditoría anual sobre los gastos y prácticas
del gobierno en materia de publicidad.
10. Garantizar
que todos los subsidios oficiales a los medios
sean otorgados a través de organismos
independientes, según criterios y procedimientos
justos, transparentes y previamente establecidos.
11. Desistir de
toda interferencia indebida con los contenidos
editoriales y la autonomía de los medios,
incluyendo la negativa de acceso a la
información pública en represalia por
coberturas críticas, los intentos por evitar la
publicación de noticias críticas del gobierno y
otras formas de hostigamiento e intimidación.
12. En
particular, los gobiernos de Argentina, Chile y
Uruguay deben priorizar el estudio de las
propuestas existentes para la reforma de los
regímenes en materia de publicidad oficial.
13. Todos los
países deben adoptar e implementar una
legislación integral acerca del otorgamiento de
licencias de radio y TV a organizaciones
comunitarias y cuestiones relacionadas, en
cumplimiento con los estándares básicos en
materia de libertad de expresión y pluralismo de
medios establecidos por los instrumentos de
derechos humanos del Sistema Interamericano.
14. El gobierno
de Colombia debe tomar medidas para asegurar que
sus leyes en materia de radiodifusión
comunitaria se implementen de manera justa y
apropiada.
Al gobierno
de Perú
15. Adoptar
regulaciones claras, específicas y exhaustivas
para la implementación de la ley de publicidad
oficial sancionada en 2006. Asimismo, empoderar
al organismo pertinente para que investigue
prácticas ilegales en la contratación de
publicidad por parte del gobierno y aplique las
sanciones establecidas por la ley.
A los
gobiernos de Argentina, Colombia, Costa Rica y
Uruguay
16. Aprobar una
ley exhaustiva en materia de acceso a la
información pública, basada en principios de
apertura y divulgación máxima al público.
A los
gobiernos de Chile, Honduras y Perú
17. Asegurar que
se cumpla plenamente con las leyes existentes en
materia de acceso a la información en poder del
Estado.
A los
Relatores Especiales para la Libertad de
Expresión de las Naciones Unidas y de la
Organización de Estados Americanos
18. Monitorear y
efectuar reportes periódicos sobre los abusos
relacionados con la publicidad oficial, el
otorgamiento de licencias de radio y TV y otras
formas de presión financiera o indirecta.
19. Documentar
con regularidad tanto casos específicos como
abusos sistemáticos en estas áreas y exhortar a
los gobiernos a que los enfrenten adecuadamente.
20. Formular
pautas rectoras o recomendaciones específicas y
promover la adopción de reformas legales
pertinentes para prevenir y sancionar las
diversas formas de censura indirecta.
A las
organizaciones de la sociedad civil a nivel
nacional, regional y local
21. Monitorear
sistemáticamente las prácticas de censura
financiera e indirecta y continuar presionando
para lograr la rendición de cuentas
(accountability) en la materia, incluso por medio
del litigio, la asistencia legal a profesionales
de los medios y el uso de las leyes de acceso a
la información.
A los medios
de comunicación y las agrupaciones de
periodistas
22. Apoyar
activamente la reforma de las leyes y prácticas
en materia de publicidad oficial, y denunciar
todos los abusos y presiones financieras
relacionados con ellas.
23. Elaborar y
adherir a un código de ética que contenga
compromisos para lograr un régimen de publicidad
oficial justo y transparente e independencia para
los medios y los periodistas. En particular, los
periodistas y otros productores de contenidos no
deben participar en la negociación de pauta
publicitaria, que debe ser llevada a cabo por
gerentes o representantes de marketing de las
empresas periodísticas.
24. Lograr un
acuerdo abarcativo acerca del empleo formal y
legal de los periodistas y otros profesionales de
los medios, que garantice sus derechos laborales
fundamentales.
II.
Introducción
El
ministro de Vivienda de Perú utiliza fondos de
la publicidad oficial para comprar noticias
favorables a su persona y a su ministerio.
Gobernadores e intendentes de países como Chile,
Honduras y Perú actúan del mismo modo, pagando
estas sumas directamente a los periodistas. El
gobierno de Argentina se niega a otorgar
publicidad oficial a un importante periódico y a
una revista, en represalia por sus coberturas
críticas. La empresa estatal de
telecomunicaciones de Honduras responde a la
difusión de información crítica sobre un alto
funcionario de la empresa suspendiéndole el
servicio telefónico a una emisora de radio de
alcance nacional. Salvo raras excepciones, a las
organizaciones comunitarias de Perú se les niega
el acceso a las frecuencias de radio, a pesar de
las reformas legales diseñadas para garantizar
que obtengan licencias. Funcionarios públicos,
desde presidentes hasta intendentes, y sus
encargados de prensa realizan llamados
telefónicos presionando a los propietarios de
medios y a los periodistas para que cambien los
contenidos editoriales.
En los últimos
años, un número cada vez mayor de gobiernos de
todo el mundo ha recurrido a este tipo de censura
indirecta sobre la prensa. Para ello, utilizan
métodos de silenciamiento tras
bambalinas, que generalmente incluyen
presiones financieras y regulatorias, para
moldear a su gusto o directamente silenciar las
coberturas periodísticas. Estas técnicas son
particularmente frecuentes en aquellos países
que atraviesan transiciones políticas, donde los
gobiernos ya no tienen margen para suprimir por
completo la libertad de prensa, pero aún no se
encuentran preparados para reconocer el derecho
de los medios de comunicación y del público a
hacer que los funcionarios públicos rindan
cuentas de sus actos. Y tales métodos se
volvieron más efectivos, dado que las formas
tradicionales de censura intimidación
física, encarcelamiento ilegal y acoso
judicial concitaron mayor escrutinio y
condena internacionales. Ni siquiera las
democracias de larga data resultan inmunes a la
manipulación secreta del gobierno sobre los
medios y la opinión pública. En Estados Unidos,
la administración Bush ha sido acusada de pagar
a periodistas para que escribieran artículos de
propaganda encubierta, tanto en medios
estadounidenses como iraquíes.
Por lo general,
la censura indirecta combina una apariencia de
legalidad con métodos claramente ilegales y el
objetivo de influir indebidamente en los
contenidos de los medios y otras formas de
expresión política. Tales métodos de censura
indirecta o suave son, por su propia
naturaleza, difíciles de catalogar, pero suelen
agruparse en tres categorías amplias:
Abuso de
fondos públicos y monopolios. Estas formas
de censura indirecta abarcan desde la asignación
abusiva de la publicidad o los subsidios
oficiales hasta la denegación arbitraria del
acceso a las imprentas del Estado o los pagos
directos en efectivo a periodistas por servicios
dudosos o no declarados. Se trata de prácticas
doblemente perjudiciales, ya que se usa y abusa
del dinero de los contribuyentes y del erario
público para promocionar intereses partidarios o
personales.
Abuso de la
autoridad regulatoria y de inspección. Este
tipo de interferencias ocurren bajo el amparo de
la ley o las reglas del mercado: los procesos de
otorgamiento de licencias de radio y TV son
manipulados para beneficiar a los aliados
políticos o económicos y silenciar las voces
independientes; los medios críticos se
encuentran sujetos a un aluvión de selectivas y
agotadoras inspecciones fiscales, laborales o de
cualquier otro tipo de regulación; en ocasiones,
los aliados del gobierno toman posesión de estos
medios, cuando los propietarios legítimos son
presionados para que cedan el control. A los
dueños de medios que también poseen negocios de
otros rubros se les suele dejar en claro que sus
otras empresas sólo podrán prosperar si sus
medios de comunicación se muestran amigables con
el gobierno de turno.
Presiones
extralegales. En el extremo más delictivo
del espectro, funcionarios y políticos utilizan
el poder y métodos claramente ilegales para
comprar influencias o silenciar el disenso:
presionan a las empresas privadas a anunciar o no
en determinados medios, interfieren abiertamente
con el criterio editorial (por medio de la
llamada censura telefónica) o
directamente procuran sobornar a reporteros y
editores2.
En un encuentro
celebrado en mayo de 2006 por la Iniciativa
Pro-Justicia de la Sociedad Abierta y la ADC,
defensores de derechos provenientes de doce
países de América Latina concluyeron que todas
las formas de interferencia mencionadas se
encuentran presentes, en distintos grados, en los
países de la región y son más graves en las
provincias, donde los medios y los periodistas
resultan más vulnerables a las presiones
financieras y políticas. Las presiones
financieras y editoriales ejercidas por actores
privados tales como grandes empresas también son
frecuentes y resultan preocupantes. Sin embargo,
son los estados los que tienen la responsabilidad
fundamental tanto de respetar como de garantizar
la libertad de expresión. Hasta hace poco
tiempo, muchos activistas de derechos humanos se
encontraban más enfocados en los métodos
tradicionales de injerencia en la prensa, y hasta
la fecha eran escasos los monitoreos
sistemáticos sobre censura indirecta.
En 2003, el
Relator Especial para la Libertad de Expresión
de la Organización de Estados Americanos (OEA)
llevó a cabo un estudio exhaustivo acerca de un
aspecto particular de la censura financiera en la
región: la asignación discriminatoria de
publicidad oficial. El Relator Especial encontró
una tendencia general de regímenes regulatorios
deficientes, que otorgan excesiva
discrecionalidad a los funcionarios encargados de
manejar la publicidad y demandan muy poca
transparencia o rendición de cuentas
(accountability). Lógicamente, los regímenes de
control inadecuados derivan en violaciones
generalizadas de las regulaciones publicitarias a
lo largo de toda la región, tal como lo
evidencian las múltiples acusaciones de abuso
detalladas en el informe del Relator Especial3.
En diciembre de
2005, la ADC y la Iniciativa Pro-Justicia
publicaron Una censura sutil: abuso de publicidad
oficial y otras restricciones a la libertad de
expresión en Argentina. Dicho informe reveló la
gran cantidad de formas sutiles aunque no
por ello menos poderosas en las que los
funcionarios públicos ejercen su influencia
sobre los medios de comunicación en Argentina,
desde el uso indebido de la publicidad oficial a
la presión tras bambalinas sobre
reporteros y editores. Este informe aumentó la
visibilidad de la censura indirecta en la prensa
nacional y local en Argentina, así como en la
prensa internacional. El documento también fue
utilizado por activistas y expertos en medios que
impulsan reformas legales o mejoras en las
prácticas en países como Chile, Colombia y
Uruguay.
El precio del
silencio es una continuación y ampliación
de Una censura sutil, y analiza las
prácticas de censura indirecta en siete países
latinoamericanos: Argentina, Chile, Colombia,
Costa Rica, Honduras, Perú y Uruguay4. Un enfoque fundamental
del estudio es la influencia financiera ilícita
que pueden ejercer los organismos de gobierno
tanto a nivel local como nacional a
través del uso y abuso de sus facultades para
asignar publicidad del sector público5. En toda democracia, el
Estado maneja un amplio espectro de publicidad
oficial que resulta fundamental tanto para la
prestación de servicios públicos como para el
funcionamiento del propio sistema político
tales como, por ejemplo, información sobre
programas de vacunación de emergencia, sobre los
candidatos a la Corte Suprema y la participación
pública en su selección, o sobre la oferta de
contratos con el gobierno. No obstante, cuando la
asignación que hace el Estado de estos recursos
publicitarios es manipulada con fines políticos
y personales, constituye una amenaza a la
independencia editorial.
El precio del
silencio analiza patrones de abuso que
incluyen pagos a medios en concepto de publicidad
oficial a cambio de una cobertura favorable de
las actividades del gobierno o de poder ejercer
control sobre la línea editorial, y también
relata importantes avances en la lucha contra
estas tendencias. También examina el modo en que
los gobiernos de varios países realizan pagos
por publicidad directamente a periodistas
individuales a cambio de un control sobre los
materiales que publican. El informe estudia la
manera en que los gobiernos ejercen un
favoritismo financiero con determinados medios,
colmando a sus aliados políticos y personales
con redituables contratos publicitarios. El
precio del silencio considera numerosos casos en
los que los altos gastos de publicidad oficial en
años de elecciones se utilizan con fines
electorales o partidarios, a pesar de que las
leyes en distintos países disponen restricciones
específicas sobre el gasto y los contenidos de
la publicidad oficial durante las campañas
electorales.
Por motivos
relacionados con la estructura de la industria de
medios y otros factores, los medios de
comunicación de muchos países (en particular a
nivel provincial) son frágiles económicamente y
particularmente vulnerables a las presiones
indirectas descriptas en este informe. La
publicidad oficial representa un porcentaje
desproporcionadamente grande de los ingresos
totales por publicidad de muchos medios en
América Latina especialmente los locales y
regionales6. Si bien son menos los
medios nacionales que dependen de la pauta
oficial para sobrevivir, el porcentaje de
ingresos por este concepto que reciben muchos
medios de parte de los gobiernos de todos modos
puede resultar significativo. Por ejemplo, en uno
de los principales diarios nacionales de
Argentina, la pauta oficial constituye cerca de
un tercio de la pauta total7.
Estos abusos
financieros no sólo privan a determinados medios
de un ingreso muy necesitado, sino que también
socavan la competencia justa en el mercado de
medios ya sea por incrementar el
costo de libre expresión para los
medios independientes o por otorgarles una
injusta ventaja competitiva a aquellos medios
favorables a las autoridades. Los marcos
jurídicos de la región están plagados de
vacíos legales que permiten a los funcionarios
públicos hacer uso de los presupuestos
publicitarios para interferir con la libertad de
expresión sin estar necesariamente violando la
ley. En la mayoría de los países, tales
presupuestos aumentaron significativamente
en algunos casos, en forma
impresionante en los últimos años, y la
posibilidad potencial de cometer abusos ha
crecido con ellos8.
Además del
abuso que hacen los gobiernos de sus facultades
en materia de publicidad, este informe documenta
otras formas relacionadas de interferencia que
influyen indebidamente en la tarea informativa,
incluyendo presiones sobre reporteros, editores y
dueños de medios para que modifiquen los
contenidos, e incluso intentos abiertos de evitar
la publicación de ciertos medios. Los métodos
pueden ser tan simples y sin embargo,
poderosos como el llamado de un alto
funcionario a un editor, quejándose por una
noticia ya publicada o a punto de serlo. En
muchos países, la libertad de expresión y el
pluralismo se ven comprometidos cuando los
procesos de otorgamiento de licencias de radio y
TV, en los cuales los funcionarios gozan de una
amplia discrecionalidad, son utilizados para
beneficiar a los aliados políticos o acallar a
las voces independientes. Este informe examina
cómo muchos de los marcos jurídicos existentes
institucionalizan barreras estructurales para un
proceso justo de otorgamiento de licencias, que
termina beneficiando a determinados medios y
conglomerados económicos generalmente los
de mayor tamaño y suprimiendo a un amplio
espectro de voces y actores.
También se
describen ejemplos de otros tipos de
interferencias financieras y regulatorias, tales
como la clausura de una imprenta en represalia
por el contenido crítico del diario que se
imprimía en ella.
Diversos casos
de manejo abusivo de la publicidad oficial han
sido denunciados a lo largo de toda la región,
incluso en países que no fueron contemplados por
este informe. Por ejemplo, en septiembre de 2007,
la revista mexicana Proceso denunció al gobierno
de Felipe Calderón por discriminación en su
contra, al haber efectuado grandes recortes en la
publicidad que se le asignaba y utilizar el
dinero público para castigar y presionar o para
premiar y favorecer a los medios de
comunicación, según su línea editorial9. En julio de 2007, la
Oficina del Relator Especial para la Libertad de
Expresión de la OEA expresó su preocupación
acerca de la decisión del gobierno de Guyana de
retirar su pauta oficial al periódico Stabroek
News, en noviembre de 2006, aparentemente como
represalia por la línea editorial de esta
publicación, crítica del gobierno10. En septiembre de 2007,
el periódico paraguayo ABC denunció al gobierno
de ese país por utilizar generosos contratos
publicitarios para evitar coberturas
periodísticas críticas11.
Casos que
involucran otros tipos de presiones financieras
han sido denunciados en distintos países. Por
ejemplo, en octubre de 2007, la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP), con sede en
Miami, expresó su preocupación al presidente de
Nicaragua Daniel Ortega, porque el gobierno
estaba restringiendo en forma discriminatoria el
acceso de los periódicos al papel para
impresión, además de manejar en modo abusivo
las asignaciones de publicidad oficial para
beneficiar a los medios favoritos12. Asimismo, en diciembre
de 2007, la SIP expresó su inquietud ante la
sospecha de que el plan del gobierno boliviano de
auditar impositivamente a los medios de
comunicación podría tener motivaciones
políticas, dada la cobertura periodística que
se estaba realizando en el marco de la tensa
situación política del país13.
Periodistas y
expertos en medios de toda la región destacan
que las presiones indirectas una
multiplicidad de formas de censura
sutil son particularmente
efectivas debido a las precarias condiciones
laborales que sufren la mayoría de los
periodistas: las oportunidades de trabajo son
escasas, muy pocos periodistas tienen contratos
que les garanticen estabilidad y condiciones
laborales decentes, y los salarios tienden a ser
bajos. Además, muchos periodistas son
contratados por los gobiernos locales al mismo
tiempo que cubren hechos locales, lo que
compromete significativamente su independencia.
Las prácticas
de censura indirecta no son nuevas en América
Latina, pero El precio del silencio es quizás el
primer esfuerzo exhaustivo por investigar e
informar sobre esta cuestión en profundidad. Los
desafíos de revelar la censura indirecta son
considerables, porque la presión suele ser sutil
y disimulada. Las investigaciones requieren, por
lo general, saberes especializados que
comprenden, por ejemplo, un conocimiento
detallado de la legislación en materia de
contrataciones públicas o las normas de
telecomunicaciones. En todos los países
abarcados por este informe, hemos encontrado
numerosos obstáculos al requerir información
pública respecto de la publicidad oficial y
otros temas relacionados. Los directores y
editores de medios suelen ser reticentes a
comentar sus delicadas negociaciones con
funcionarios vengativos, y a los periodistas se
los desalienta a mencionar estos asuntos
internos. Y en cuanto a los dueños
de los medios, desafortunadamente algunos de
ellos en ocasiones se encuentran demasiado
felices de jugar el juego de garrotes y
zanahorias financieros que les plantea el
gobierno.
Este informe
presenta nuestro análisis de determinadas
tendencias e información sobre censura indirecta
en base a casos ilustrativos claramente
documentados. Para obtener mayor información y
detalles, sugerimos al lector que consulte
informes a nivel nacional, disponibles en varias
de las organizaciones que participaron de la
investigación para este proyecto14.
Además de
describir las prácticas de censura indirecta,
este informe examina la corriente en pos de
reformas legales que está cobrando un creciente
impulso en la región. En 2006, Perú aprobó una
ley de publicidad oficial que, aunque presenta
deficiencias, constituye un paso importante en la
dirección correcta. En 2007, una investigación
parlamentaria realizada en Chile, además de
documentar el fenómeno de la censura indirecta,
concluyó con una significativa presión por la
reforma legal en ese país. Funcionarios
uruguayos han expresado públicamente su
compromiso de reformar las normas y regulaciones
de contratación de publicidad, y varios
organismos avanzaron hacia la implementación de
nuevos procedimientos diseñados para reducir la
discrecionalidad de los organismos estatales y
evitar la utilización de la publicidad con
motivos políticos como un premio o un castigo
hacia los medios de comunicación. Algunos
funcionarios locales en Colombia han adoptado los
llamados Pactos por la Transparencia,
que implican compromisos de diseñar e
implementar procedimientos para la contratación
de publicidad oficial. Y en Argentina, una
multifacética campaña por la reforma legal ha
aumentado la visibilidad del problema de la
censura indirecta, con algunos resultados
tangibles. Varios proyectos legislativos fueron
presentados tanto a nivel nacional como local, y
en la provincia de Tierra del Fuego, en una
decisión sin precedentes, se dictó un decreto
que establece criterios objetivos para la
adjudicación de contratos publicitarios por
parte del Ejecutivo provincial.
El precio del
silencio se basa en una investigación
llevada a cabo, en su mayor parte, entre enero y
octubre de 2007, y fue actualizado con cambios
importantes y nuevos acontecimientos hasta el
momento de su cierre.
Este informe se
estructura de la siguiente manera: el Capítulo
IV describe abusos en el manejo de la publicidad
oficial, tales como la utilización de pagos por
publicidad para influir en los contenidos, pagos
inapropiados efectuados directamente a
periodistas, asignaciones discriminatorias de
pauta a favoritos políticos y el uso de la
publicidad con fines propagandísticos, y
contiene una breve reseña de antecedentes para
cada uno de los países estudiados. El Capítulo
V aborda otras formas de censura indirecta, tales
como las presiones a periodistas para modificar
los contenidos y la adjudicación inequitativa de
licencias de radio y TV. El Capítulo VI
documenta los efectos perjudiciales de todos los
tipos de censura indirecta. El Capítulo VII
trata acerca de los esfuerzos realizados para
lograr reformas legales en materia de publicidad
oficial, y el Capítulo VIII discute cuestiones
referentes al acceso a la información.
Finalmente, en los tres anexos puede encontrarse
información de contexto acerca de los países
examinados, detalles sobre sus respectivos marcos
normativos y prácticas en cuanto a publicidad
oficial, y ejemplos de falta de transparencia en
el manejo de la información pública.
_____
Notas:
1 Para una discusión detallada
de las leyes y prácticas presentes en cada país
relevado, ver Anexo B.
2 Esta clasificación fue tomada de Open Society
Justice Initiative, The Growing Threat of Soft
Censorship: A Paper on Indirect Restrictions on
Freedom of Expression Worldwide, 12 de diciembre
de 2005, disponible en inglés y español en
www.justiceinitiative.org/db/resource2/fs/?file_id=103048.
3 Informe de la Relatoría Especial para la
Libertad de Expresión, en
Annual Report of the Inter-American Commission on
Human Rights (2003), OEA/Ser.L/V/II.118, Doc. 70
rev. 2, (29 de diciembre de 2003) 179-200.
4 Estos países fueron seleccionados básicamente
por su diversidad geográfica, política y
temática y por nuestras posibilidades para
llevar a cabo la investigación.
5 Publicidad del sector público aquí se refiere
a toda la publicidad, incluyendo anuncios de
servicios públicos y otras comunicaciones,
colocada en los medios de comunicación por todas
las ramas del gobierno en todos los niveles
(nacional, provincial y local), como así
también aquella que asignen sus organismos
subordinados. Esto abarca todos los avisos
pautados por empresas estatales y organismos
públicos autónomos, estén o no sujetos al
control de las leyes de contratación pública.
Además de los costos de publicación, el gasto
en publicidad incluye el costo del diseño y la
producción. Los conceptos de "publicidad
oficial/estatal/del gobierno" y
"publicidad del sector público" se
utilizarán de aquí en adelante de forma
equivalente.
6 Las estimaciones del porcentaje promedio de la
publicidad oficial (en contraposición con la
publicidad privada) para los medios nacionales en
Colombia son aproximadamente: 8% para la
televisión, 10% para los medios gráficos y la
significativa cifra de 50% para las radios.
Entrevista con Irma Villalobos y Judith Osorio,
ejecutivas del departamento de marketing del
semanario
El Espectador, 7 de junio de 2007, Bogotá,
Colombia. Entrevista con Darío Fernando Patiño,
director de noticias de Caracol TV (de Colombia),
20 de marzo de 2007, Bogotá, Colombia.
Entrevista con Álvaro Sierra, jefe de editores
de El Tiempo, 22 de marzo de 2007, Bogotá,
Colombia. Asimismo, en Uruguay, la publicidad
oficial representa del 5 al 8% para algunas
emisoras, y hasta el 50% para algunos medios
gráficos. Ricardo Peirano, director del
periódico El Observador, afirmó que los
ingresos en concepto de publicidad oficial nunca
exceden el 5% en este diario, pero reconoció que
la Asociación Uruguaya de Agencias de Publicidad
estima que el promedio de publicidad oficial en
los medios gráficos es de un 25% de la pauta
total. Entrevista a Peirano, 23 de marzo de 2007,
Montevideo, Uruguay. Entrevistas con otros
dueños, directores o gerentes de marketing de
los siguientes medios arrojaron las siguientes
estimaciones: periódicos El Observador (5%), El
País (8%), Últimas Noticias (entre 30 y 55%),
semanario Brecha (60%), Radio El Espectador y
Radio Sarandí (aproximadamente 8%), Canal 12
(5%). Algunas de las personas entrevistadas
fueron: la directora de Canal 12, Andrea Curcio,
2 de febrero de 2007, Montevideo, Uruguay; el
director de marketing de Radio El Espectador,
Eduardo Varela, 14 de febrero de 2007; y
Sebastián Ruvira, de Radio Sarandí, 24 de abril
de 2007, Montevideo, Uruguay. Estas estimaciones
son similares a los datos que obtuvimos con
nuestras propias mediciones de la publicidad
oficial del 1º al 15 de marzo de 2007. Según
dichas medidas, el monto de pauta del gobierno
para los cuatro periódicos nacionales fue, en
promedio, del 15%.
7 En nuestro análisis de la publicidad en el
diario Página/12 para el período del 13 al 27
de junio de 2007, en cm2, la publicidad oficial
alcanzó el 31% de la publicidad total con
un 21% correspondienteal gobierno nacional. Datos
archivados en la ADC.
8 En el Capítulo IV se encontrará información
acerca de este aumento en Argentina, Chile y
Colombia. Uruguay y Perú, donde el gasto del
gobierno ha disminuido en los últimos dos años,
constituyen la excepción a esta tendencia.
9 Proceso señaló que durante el primer semestre
del gobierno de Calderón recibió
aproximadamente $25.600 en ingresos por
publicidad oficial, en comparación con los $131
mil que había recibido el año anterior bajo la
gestión del entonces presidente Vicente Fox.
Proceso alega que, aunque se trata de la revista
política más importante del país, desde enero
a junio de 2005 se situó en el último lugar del
ranking de todas las revistas semanales en
términos de ingresos por publicidad oficial. Ver
al respecto el alerta de International Freedom of
Expression (IFEX), del 5 de octubre de 2007.
Disponible en inglés en
www.ifex.org/en/content/view/full/86772 y en
español en
www.ifex.org/es/content/view/full/86773.
10 El informe de prensa, fechado el 25 de julio
de 2007, puede consultarse en inglés en
www.cidh.org/Relatoria/showarticle.asp?artID=703&lID=1
y en español en
www.cidh.org/Relatoria/showarticle.asp?artID=703&lID=2.
11 "La prensa independiente, enemiga de los
gobiernos autoritarios", Medioslatinos.com
(serviciode noticias online),
www.medioslatinos.com/modules/news/article.php?storyid=399.
12 "Prensa en Nicaragua denuncia actitud
hostil por el gobierno", La Nación, 11 de
octubre de2007,
http://nacion.com/ln_ee/2007/octubre/11/mundo1271454.html.
13 El informe de prensa de la SIP, fechado el 10
de diciembre de 2007, puede consultarse en
inglés en
www.ifex.org/en/content/view/full/88358 y en
español en
www.ifex.org/es/content/view/full/88359.
14 Las ONG que participaron en la investigación
para este informe son la Asociación por los
Derechos Civiles (www.adc.org.ar), de Buenos
Aires, Argentina; el Instituto Prensa y Sociedad
(www.ipys.org), de Lima, Perú; el Instituto de
Prensa y Libertad de Expresión
(www.iplexcr.org), de San José, Costa Rica; la
Fundación para la Libertad de Prensa
(www.flip.org.co), de Bogotá, Colombia; la
organización Pro Acceso www.proacceso.cl), de
Santiago, Chile; la Asociación de la Prensa
Uruguaya (www.apu.org.uy), de Montevideo,
Uruguay; y la oficina en Montevideo de la
Asociación Mundial de Radios Comunitarias
(www.amarcuruguay.org).
.
* El informe completo
está disponible en esta dirección:
http://www.justiceinitiative.org/db/resource2/fs/?file_id=20050
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