La imagen
del poder judicial en la prensa escrita
Zenobio
Saldivia Maldonado *
Percepciones
e impresiones recurrentes
Para
el ciudadano medio que se considera parcialmente
informado, es muy frecuente considerar la tarea
judicial chilena basándose en criterios
prejuiciosos, por una parte, o en sentimientos o
impresiones inmediatas, por otra. En cuanto a lo
primero, por ejemplo, se tiende a realizar una
reducción apresurada con vistas a un esquema de
desempeño estigmatizado a priori; o bien, se
recurre a una generalización galopante que no
considera debidamente las diferencias relevantes
de la casuística.
Ahora bien, la
decantación de criterios prejuiciosos, parte
de una actitud mental imbuida de una fuerte
carga emocional que induce al sujeto a
cerrar rápidamente la estructura o el esquema
interpretativo. Y aunque de ordinario no se
conocen todos los aspectos, o al menos los más
significativos en relación a un caso, debido a
que el lector o espectador a quedado impactado
por una fase o una gestión judicial
específica, decide asentar dicha situación
referente a la justicia chilena, en una base
teórica y axiológica personal que le da cierta
confianza consigo mismo, y con ello se consolida
un hito interpretativo personal, que muchas veces
es más bien negativo. El mismo va tomando
asidero y fuerza en el sujeto, para futuras
interpretaciones sobre el desempeño judicial en
nuestro país.
En el segundo
caso, esto es, en lo referente al asentamiento en
impresiones, el individuo cree que una actuación
específica de un juez, o la determinación de un
fallo específico, es simplemente la
continuación de una política oficial de los
jueces; que ora tácita u ora manifiesta, sigue
un derrotero que a su juicio apunta al télos
imaginado con antelación, y que corresponde
supuestamente a una especie de lugar
natural de decantación de dicha conducta o
fallo judicial. Esto porque el lector
está convencido de que ese es el horizonte al
que apunta el desempeño del universo judicial
chileno. Lamentablemente, también a menudo, es
un juicio generalizado más bien negativo.
Ahora bien,
dentro de los sentimientos e impresiones que más
se observan en el imaginario nacional sobre la
percepción de la aplicación de la justicia en
Chile, está la indignación y el estupor. Esto,
porque el ciudadano medio, desearía una justicia
más punitiva y que eliminara a todas luces la
sensación de indefensión por una parte y de
falta de una efectiva reacción ejemplarizadora,
por otra. Y sobre todo, porque el sujeto
parcialmente informado, olvida que las leyes
únicamente son aplicadas por los jueces, pero
que ellos no las formulan. Por tanto, es el poder
legislativo el que delimita los horizontes
de los límites máximos en cuanto a los castigos
por delitos específicos. V. gr., recientemente
el legislativo obtuvo una nueva ley sobre
violencia intrafamiliar, que sanciona más
eficazmente las conductas que alteran la
convivencia y el derecho de los cónyuges
en cuanto a la familia en general, y por tanto, a
partir de allí los jueces tienen otro marco
teórico más amplio para su praxis.
El estupor, por
ejemplo, queda de manifiesto en la ciudadanía
cuando actos delictivos que han sido objeto de
conmoción pública, tales como violaciones con
consecuencia de muerte, o frente a la
aprehensión de supuestos ejecutores que la
sospecha popular considera de facto como
culpables y que luego la justicia los deja en
libertad porque no hay pruebas suficientes
de culpabilidad, o bien también cuando sin
existir pruebas suficientes se imputa como
culpables a ciertos sujetos. Pero tal vez, para
la mayoría de los individuos, uno de los actos
de la justicia chilena, que causó mucha
extrañeza y estupor, fue el reconocimiento
tardío de la inocencia de un supuesto
implicado en delitos tipificados, luego de
una condena de varios años. Ilustra lo anterior,
por ejemplo, el caso de José Chat y Valerio
Bravo, acusados de incendiar el 27 de Marzo del
2003, la fábrica de helados El Rey,
ubicada en pleno centro de Talca. La empresa era
de propiedad del primero de los mencionados y el
segundo, actuaba como administrador de la misma.
El local era arrendado a los hermanos Carlos y
Marcelo Zaror. Chat y Bravo estuvieron casi un
año en prisión preventiva y luego fueron
condenados a ocho años de presidio, hasta que en
virtud de las gestiones del abogado de estos
mismos empresarios imputados, se logra que la
Corte Suprema anule el juicio anterior por
carencia de pruebas.(1) Los talquinos que ya
habían quedado conmocionados con el veredicto
puesto que no percibían claramente la
responsabilidad de estos empresarios, quedaron
paradójicamente aún más molestos e
insatisfechos; en especial, porque vieron en el
desenvolvimiento de la justicia, notorias
incongruencias y un apresuramiento para la
determinación del primer fallo condenatorio.
En rigor, para
el lector crítico en general, lo más impactante
fue el hecho de que no se hubiera considerado
debidamente el derecho a presumir la inocencia de
los imputados, ante la carencia de pruebas.
Esto es, que el lector analítico se pregunta
porque en una instancia no se considera
adecuadamente el derecho mencionado y en la otra
si. Ello provoca desconcierto y denota una
descoordinación normativa o un apresuramiento
manifiesto que se presta para ser pensado, como
si hubiera algo interesado a priori, en el
ejercicio de la justicia.
Algo similar
aconteció este mismo año en Concepción y la
prensa abordó el caso como es su deber; pero con
énfasis distintos; por ejemplo en un diario de
Santiago del 24 de Junio del presente año se
lee: Nueva Justicia: mujer pasó año y
medio en prisión y era inocente. Nayadet Pereira
ayer fue absuelta de una acusación de
narcotráfico(2) Hasta ahí el titular,
enseguida el diario continúa con un dejo
levemente irónico al referirse a la amplia
difusión que ha estado haciendo el poder
judicial sobre sus nuevas virtudes. Y lo
manifiesta en estos términos: La
propaganda del nuevo sistema procesal penal
asegura que una de las bondades más claras de la
reforma es la rapidez de los juicios. Pero ese
bombardeo publicitario en los últimos días,
recibió un duro desmentido desde la octava
región. Ayer, el tribunal oral de Concepción
determinó absolver a Nayadet Pereira (24 años)
quien pasó un año y medio en prisión sin que
se pudieran probar los cargos de narcotráfico
que le levantó la fiscalía. (3)
Luego, es cierto
que la prensa debe hacer su tarea pues ello
contribuye a la búsqueda de transparencia y de
una mayor democratización en el abordaje de la
cosa pública en general, pero hay énfasis
distintos que pueden inducir a formar juicios
erróneos por la vía de las eventuales
generalizaciones apresuradas en muchos lectores
que no siempre tienen el tiempo para seguir el
derrotero de los otros casos exitosos de la nueva
reforma procesal penal.
Estos
sentimientos de estupor o de indignación se
pueden percibir también, en las peticiones
para opinar que tienen muchos medios en su
variante electrónica, y en estos casos, estos
espacios actúan como verdaderos hitos de
desahogo colectivo de una imagen de la justicia
basada en impresiones inmediatas o en los
sentimientos de asombro y de desconfianza, ya
mencionados. En otras ocasiones estas
impresiones son liderados o inducidos por
destacados agentes públicos o exponentes de
otros poderes del estado. V.gr. el caso de la
jueza María Angélica Grimberg tipifica muy bien
esa impresión. Ello porque en un momento se
observa que un ministro confirma irregularidades
de la jueza, luego se observa que una diputada de
la república canaliza las acusaciones de una
agrupación que se siente afectada por los fallos
de la jueza, y finalmente el público
recibe la noticia de que la misma presenta su
renuncia. Para lo primero por ejemplo, el diario La
Nación, señaló lo siguiente:
Investigación del magistrado determinó
que María Angélica Grimberg falló al menos 737
causas en tiempo record, obtuvo ventajas
financieras en sus intervenciones
plásticas, tiene malos tratos y efectivamente
condujo bajo efecto del alcohol.(4) Para lo
segundo, por ejemplo un diario expresa:
Más acusaciones a jueza Flash Gordon, la
diputada Saa y el abogado Fernando Leal están
ayudando a las mujeres afectadas por los fallos
de la jueza Grimberg (5) y el mismo medio
unos días después acota: La diputada Saa
se convirtió en una de sus principales
detractoras, canalizando las acusaciones de la
agrupación Madres denuncian. (6) Y
referente a la última etapa del caso, el mismo
medio acota: Con aplausos y nostalgia
reciben renuncia de jueza Grimberg. Presi del
máximo tribunal dijo que dejó como las huifas
la imagen del poder judicial. (7)
Empero,
afortunadamente no son las únicas
interpretaciones posibles, hay también un
espectro de personas más cuidadosas en sus
juicios, que esperan tener más antecedentes o
bien que deciden acotar el fallo o
hacer un corte en el fluir del quehacer judicial
chileno. Las mismas por tanto, reflejan una
percepción más positiva sobre el poder judicial
como un todo y de la imagen del juez en
particular. Estos lectores parecen ser los que
leen o rescatan de la prensa lo relacionado
con la información dura, con los hechos y
los avances de tal o cual investigación más que
centrarse en las interpretaciones o en los
titulares.
La
prensa y su articulación con la función
judicial chilena
A menudo
también, la prensa escrita sobredimensiona
y difunde eventuales situaciones negativas que
pudieran darse en el sistema judicial chileno,
con lo cual va consolidando una imagen negativa o
al menos, de una clara primacía de contravalores
existentes en el pasado o que supuestamente se
dan aun en el ejercicio actual de las tareas
resolutorias del Poder Judicial. Por ejemplo,
esto es muy frecuente en las entrevistas que
realizan algunos periodistas y que parten
indicando una situación de falta de probidad en
la totalidad del sistema judicial. V. gr., en una
revista de gran tiraje se observa el siguiente
encabezado, con respecto a una entrevista a un
destacado y exitoso abogado: Nurieldin
Hermosilla: Hay nepotismo en el poder
judicial (8) Luego se da cuenta de algunos
antecedentes sobre la vida del profesional
consultado y sus hitos profesionales; a
continuación aparece la conversación sostenida
con el profesional y la foto del mismo. Empero,
si uno observa cuidadosamente los contenidos se
percata que se le ha consultado sobre diversos
tópicos de su vida personal, del caso Spiniak,
de la reforma procesal, del caso Lavandero y
muchos otros, y entre ellos, la consulta sobre el
nepotismo.: ¿Cuánto nepotismo existe hoy
en el poder judicial? y la respuesta:
Lo hay y especialmente en el caso de
algunas familias que tienen varios parientes en
el poder judicial. (9) Como se puede
apreciar, el entrevistado simplemente da una
impresión muy general, sin ninguna pretensión
de acusar formalmente a nadie. Sin embargo esa
respuesta que no alcanza a cubrir dos líneas del
total de la entrevista, es considerada altamente
relevante para titular la conversación. Y
sabemos por las leyes de la psicología en
general o de Escuela psicológica de la Gestalt,
en especial, que esos epígrafes a grandes
titulares van quedando en el inconsciente de los
lectores e inciden en el imaginario colectivo
nacional sobre la imagen global del poder
judicial. Luego, este es uno de los aspectos que
como un todo, afecta notoriamente la percepción
social de la justicia nacional.
Los
jueces y las necesidades de información de la
población sobre la tarea judicial
Los medios de
comunicación cumplen por otro lado, una
interesante y constructiva tarea de información
hacia la ciudadanía, en cuanto al
desenvolvimiento y modernización del poder
judicial chileno. Es el caso de periódicos,
diarios y canales televisivos, que
sintetizadamente entregan las innovaciones que
viene realizando el aparato judicial chileno. V.
gr., en un diario del 9 de Mayo del 2005, se lee:
Hombres que se nieguen a examen de ADN
serán considerados padres. Un hombre demandado
por paternidad que se niegue a someterse al
examen de ADN en dos oportunidades, será
considerado como padre biológico ante la
justicia
Actualmente la legislación no
contempla sanciones para quienes no cumplan con
someterse al examen de ADN. Con la reforma, el
negarse será prueba de paternidad. (10)
Lo precedente
ilustra un aspecto relevante de la nueva ley de
filiación que actualmente considera las demandas
de paternidad en los recién instaurados
Tribunales de Familia, y la divulgación de esta
y otras facetas de la ley, permite que las
personas interesadas en este tipo de
resoluciones, sepan con antelación a que
atenerse y cometan menos errores; amén de que se
agiliza el proceso considerablemente, tanto por
los etapas operativas que contempla la nueva ley,
como porque los que requieren de esa
determinación puedan ir directamente a las
instancias pertinentes. Tal vez por ello no
resulta extraño, que unos meses después, los
santiaguinos se hayan volcado prácticamente en
este tipo de tribunales, para demandar soluciones
sobre estos temas. Así, el 2 de Octubre de
este año, en otro medio, se lee: Explosiva
demanda en tribunales de familia. Setenta y
cuatro causas se presentaron ayer en Santiago, en
las primeras cuatro horas de marcha de esta nueva
forma de impartir justicia. Alimentos y divorcio
fueron mayoritarias
era primera vez que los
actores, como el caso de los jueces y demás
funcionarios, debían enfrentarse a esta
situación
En su primer día, los
tribunales de familia de Santiago recibieron 74
ingresos. El 34% de ellos correspondió a
alimentos. Un 31% fueron divorcios. Otro 12% se
relacionó con reconocimiento de
paternidad
(11)
Lo anterior, es
altamente relevante, pues deja de manifiesto que
los medios en comento, no solamente se preocupan
de enfatizar los aspectos débiles del sistema
judicial, sino que también aluden oportunamente
a las innovaciones del mismo en su afán de
modernización y en su pretensión de satisfacer
más adecuadamente los requerimientos y
necesidades sociales; tales como las referidas en
la cita (alimentación, divorcio, paternidad).
Otro aspecto que
podemos seleccionar para ilustrar este rol,
dentro de los innumerables casos que ofrece la
prensa escrita en sus diversos formatos, es el
seguimiento que manifestaron muchos periodistas
por los avances del Ministro Muñoz, en relación
al caso Spiniak. Al respecto, en Abril del año
2004, un semanario señaló: Muñoz trabaja
con funcionarios de carabineros e investigaciones
de su entera confianza, quienes rinden
personalmente cuenta a él, y sólo a él.
Impregnado del espíritu del juez, ni siquiera
una mueca arroja una pista de sus pesquisas.
Tiempo atrás, el ministro había encargado al
equipo de carabineros, encabezado por el teniente
coronel Manuel Espinoza, jefe de inteligencia de
drogas y prevención delictual, que realizara una
completa revisión a la vida de Gema Bueno.
(12)
Ello es
significativo y muy conveniente para la
formación adecuada de una opinión pública
analítica pero respetuosa, en especial dado el
tenor de alarma pública que había generado el
caso y por ende la designación del Ministro en
visita para resolverlo.
La
retroalimentación
También los
medios de comunicación en su tarea de difundir
oportunamente sucesos acaecidos en el universo de
interacción del poder judicial, cumplen un rol
de retroalimentación del sistema y estimulan a
las autoridades del poder judicial, a una especie
de reingeniería para cubrir falencias tanto en
la infraestructura cuanto en lo referente a las
fases operativas. Es el caso muy reciente de la
fiscal J. P. que denunció el hecho de haber sido
agredida en la pasarela del Centro de Justicia de
Santiago, por parte de familiares de algunos
imputados por delitos de narcotráfico.(13) Ello
parece haber impactado a las autoridades del
Poder Judicial pues muestra una faceta débil del
proceso de la Reforma Judicial, tanto en su
aspecto de infraestructura adecuada, cuanto en lo
referente a la adecuada protección de los
fiscales y funcionarios en general del sistema.
Empero, esta situación no es nueva, toda vez que
ya en el año 2004, el fiscal de Arica. Sr.
Heriberto Reyes había denunciado en Octubre de
ese mismo año haber recibido amenazas de muerte
en su celular, mientras preparaba el juicio
contra el narcotraficante Mikel Inunciaga. Dicha
investigación fue sobreseída.(14) Ahora bien,
independientemente de las razones por las cuales
sólo recientemente se han tomado medidas por
parte del Ministerio Público, tendientes a
exigir a los funcionarios policiales un mayor
celo en su desempeño, resulta conveniente una
mayor vigilancia en los puntos de desplazamiento
de los fiscales o de otros personeros del poder
judicial, para velar por su integridad. También
de lo anterior se desprende la conveniencia de
una mayor coordinación entre la policía, los
gendarmes o vigilantes privados. Es la
conclusión que parece haber quedado de
manifiesto en virtud de los antecedentes
aportados por los medios.
También la
prensa cumple este importante rol de
retroalimentación para el sistema, cuando
difunde oportunamente acusaciones específicas
que dan cuenta de eventuales irregularidades o
formas de corrupción en los procedimientos en
los juzgados o en otras instancias del poder
judicial. V. gr., la difusión del caso de José
Fernando Yévenes, quien es conocido en los
medios judiciales por sus amplios contactos en
los tribunales, ilustra lo anterior. En efecto,
Yévenes fue contactado en Mayo del 2004 por un
periodista para aportar información sobre una
supuesta agresión cometida por Marcelo Ríos en
contra de una joven. Y al respecto, Yévenes
poseía amplia información del caso y además
fotocopias del estado del proceso. Luego, este
mismo señor parece sentir temor y de informante
se convierte en acusador del sistema. Afirma que
habría corrupción en el poder judicial y que
él habría entregado al ministro
Ballesteros, los nombres de unos diez
funcionarios del poder judicial que estarían
involucrados en irregularidades, las cuales
estarían vinculadas con el trabajo de los
tribunales de primera instancia. (15)
Por tanto, la
divulgación oportuna y cuidadosa de situaciones
como las mencionadas, son una forma de
contribución indirecta de la prensa, hacia el
sistema judicial, el que en definitiva puede
contar con dicha información, que va más allá
del simple oficio que puedan enviar las
autoridades locales y posibilita considerar mejor
las variables de interacción entre el aparato de
justicia, los funcionarios, los acusados y otros
agentes del marco social.
Conclusión
En general, de
lo anterior, se puede colegir que la prensa
escrita es una fuente importante que contribuye a
formar un imaginario colectivo nacional sobre el
desempeño del poder judicial como un todo. Dicha
visión, a nuestro juicio, no es una especie de
bloque monolítico erguido en si mismo, en un
poder desafiante y abiertamente contestatario y
obsesivo frente a los intereses del poder
judicial y de la justicia, como pudiera verse en
otros países centroamericanos o sudamericanos,
por ejemplo.
Empero, tampoco
la prensa nacional actúa como un brazo
instrumental expansivo y de amplio apoyo de los
magistrados para mostrar la efectividad y la
racionalidad de sus actuaciones.
Mas bien, la
imagen global que se desprende es el resultado de
variables tales como: un pasado conservador y
excesivamente lento del poder judicial, aires
prejuiciosos y convicciones sobre una falta de
transparencia y de autonomía existente en el
marco social, una interacción actual más
notoria entre el poder judicial y los agentes
sociales, y las recientes expectativas fijadas en
la reforma judicial. Si tuviéramos que reducirlo
a una metáfora, la visión sería como la
percepción de un camino, una especie de alameda
que se desplaza entre las categorías de los
íconos tradicionales asentados en los aspectos
negativos que aluden a una falta de transparencia
y eventual corrupción más o menos generalizada,
hasta una mirada nueva y constructiva sobre el
mismo y que busca el horizonte de la información
seria, oportuna y veraz, dentro de los
antecedentes que en cada período histórico se
tienen a la mano. Y frente a este imaginario, la
percepción de este servidor público es que
nuestra prensa escrita, en general, no se muestra
abiertamente confrontacional al poder judicial,
sino que simplemente cree sentirse expresando el
sentir popular al concentrarse más en las
carencias y debilidades del proceso, o en las
críticas, falencias y eventuales errores del
sistema judicial chileno, que en sus méritos y
en sus aciertos.
Y también nos
parece que el desempeño de la prensa
escrita aquí considerada, sugiere un enfoque
más bien mediático que largoplacista, pensado
en la obtención de un ideal de justicia que de a
cada cual lo suyo según sus méritos y según
sus necesidades. Ello seguramente por la premura
de mostrar la contingencia y acercarse al sentir
popular.
Y por cierto,
junto a lo anterior, la prensa en la mayoría de
los casos, cumple además un doble rol: tanto
informativo, hacia la sociedad chilena, como de
retroalimentación para el propio sistema de la
justicia chilena.
Además, es
posible colegir que la prensa actuaría como un
poder social instituido, que en cierta manera
ejerce presión o inducción sobre el poder
judicial, para tomar resoluciones con una mayor
prontitud, en el bien entendido de que el primero
actuaría como vocero del imaginario colectivo
nacional.
Finalmente, la
prensa parece nuclear o conducir la evaluación
en sus aspectos éticos, que sobre el
desempeño de la justicia, percibe la sociedad
chilena. Y en este aspecto lo más conveniente es
considerarla debidamente, invitarla a trabajar de
una manera más afiatada al poder judicial. Ella
no es el enemigo, simplemente es un poder tácito
de contrapeso y que cree ser el portavoz oficial
de un sentir y de un imaginario colectivo que
desea transmitir dentro de los avatares de la
contingencia y del juego democrático, su luz y
su verdad.
_____
Notas:
1. Cf. Las Últimas Noticias, 15 de Mayo
del 2005, Stgo.
2. Diario 7, 24 de Junio del 2005, Stgo.,
p.13.
3. Ibidem.
4. La Nación, 18 de Julio del 2005,
Stgo.
5. La Cuarta, 3 de Junio del 2005,
Stgo.
6. La Cuarta. 8 de Julio del 2005, Stgo.
7. La Cuarta, 24 de Agosto del 2005,
Stgo.
8. Rev. Cosas, N°760, 11 de Nov.
del 2005.
9. Ibidem.
10. La Tercera de la Hora, 9 de Mayo del
2005, Stgo., p.13.
11. El Mercurio, 02 de Octubre del
2005, Stgo.; p.C1.
12. Rev. Ercilla N° 3238, 29 Marzo-11 de
Abril del 2004, Stgo.; p. 26.
13. Cf. El Mercurio, Stgo., 13 de Nov. del
2005.
14. Ibidem.
15. Cf. Rev. Ercilla Nº 3242, 24 de
Mayo-6 de Junio del 2004, p. 38.
* Zenobio
Saldivia Maldonado es
académico e investigador de la Universidad Tecnológica
Metropolitana, en Santiago
de Chile. Comunicación presentada en la
Trigésimo Tercera Convención de la Asociación
Nacional de Magistrados del Poder Judicial de
Chile, Linares, Nov. 2005. Esta es su primera
colaboración para SdP.
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