Estudio de caso

Del
régimen de comunicación política del
presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez
El campo del
político y del sofista es, pues, un
plano de pensamiento que se sitúa en las
antípodas del reivindicado por el
filósofo como bien propio desde
Parménides: es el plano de la
contingencia, la esfera del Kairos que no
pertenece al orden de la episteme, sino
al de la doxa. Es el mundo de la
ambigüedad.
Marcel Detienne1
Juan
Carlos Gómez Giraldo *
I.
De los regímenes de comunicación política
1. La ambigüedad de la
política
La
política mediática de hoy no es más que la
multiplicación de la ambigüedad. Pero no la
ambigüedad de la palabra de la Grecia arcaica
sino una ambigüedad más poderosa aún, la
ambigüedad de la imagen. Una imagen que fabrican
los sofistas modernos (productores) y que
mantienen los políticos de hoy (actores) para
ubicarla, no en las antípodas de los filósofos,
sino al interior mismo de los hogares de todos
los públicos. La política mediática de hoy es
más próxima, más cercana, más íntima,
más
tan íntima, cercana y próxima como
pueda ser la televisión. La política de hoy es:
televisión; es: imagen.
En el escenario,
en el ágora de los medios de comunicación,
surgen nuevas contingencias que obligan al
príncipe moderno a transformarse, a convertirse
en un actor que debe entretener con mil facetas a
esa masa que bien sabe reír y aplaudir en
directo. En la plaza pública moderna el
príncipe es el actor que con su voz mágica y su
batallón de payasos, modelos y retocadores de
imagen debe convencer, todo el tiempo, a la
pléyade de votantes que sólo acata el mandato
televisivo.
El campo del
político y del sofista de hoy es, pues, ese
mundo de las sensaciones que se sitúa en la piel
del votante lejos, muy lejos de la razón para
hacer de la política una ambigüedad, la
ambigüedad por antonomasia.
Y Colombia no
escapa a esa tendencia de la política
contemporánea. Mejor, el Presidente de la
República Álvaro Uribe Vélez, es alumno
aventajado en esa escuela de la praxis política
de la ambigüedad y aplica sus preceptos con un
renovado carisma. Con su práctica política
mediática obtiene notas meritorias que lo ubican
en los más encumbrados índices de popularidad.
Durante su mandato ha logrado cautivar y seducir
sin descanso a las masas que, de cuando en vez,
hacen sentir sus voces a través de las encuestas
de opinión.
Los altos
índices de popularidad que ha obtenido Álvaro
Uribe Vélez merecen, más que una crítica, un
análisis profundo para entender el fenómeno. La
favorabilidad, casi siempre en alza, reclama una
observación atenta que ponga de lado
señalamientos simplistas y se aproxime a su
realidad desde la comprensión teórica como
fenómeno de opinión pública, como estrategia
de comunicación política.
Por tal razón
se desarrolla esta investigación que pretende, a
través de un caso de estudio, demostrar la
existencia de una bien diseñada política
gubernamental que a través de estrategias de
comunicación busca mantener en altos niveles la
popularidad del Presidente Álvaro Uribe Vélez
para lograr el consenso necesario a la hora de
tomar decisiones trascendentales para el país.
Es lo que estudiosos de la comunicación y de la
política coinciden en denominar régimen de
comunicación política2.
2. ¿Cómo se instaura en
Colombia un régimen de comunicación
política?
Las prácticas
reales y cotidianas en la vida política de una
Nación son las que permiten hablar, en sentido
estricto, de la configuración de un régimen
político de un determinado signo o calificar un
determinado marco de relaciones entre gobernantes
y gobernados. Recordamos, por ejemplo, que
durante la instauración de los regímenes
liberales, la práctica cotidiana que marcaba las
relaciones entre gobernantes y gobernados era la
limitación del poder político a la opinión que
sobre él tenían los ciudadanos. Se puede
entonces hablar de que en esa época hubo un
régimen de opinión.
Cuando se
constituye un Estado y se diseña el sistema de
gobierno bajo esquemas universales de
participación ciudadana se habla, al menos en
teoría, de la estructuración de un régimen
democrático. Pero, cuando esas relaciones entre
los diversos actores del sistema político están
reguladas transversalmente por las estrategias de
comunicación donde los medios masivos son
elemento esencial del proceso, estamos entonces
hablando de un régimen de comunicación
política.
Algunas
evidencias que se desarrollarán en el presente
trabajo permiten afirmar que en Colombia está
instaurado un régimen de comunicación política
donde impera la intermediación de los medios de
comunicación en el proceso de relaciones entre
gobernantes y gobernados. Y a pesar de que muchos
países de corte occidental tienen regímenes de
comunicación similares, las reglas de
juego pactadas aquí distan de las de otras
naciones y la legislación se aplica de manera
diferente. Los contrastes aflorarían en
cuanto se abordara la comparación entre las
políticas institucionales de comunicación en
materia de control y participación en los medios
públicos de comunicación, de regulación de la
propaganda/publicidad electoral[
]3.
Ante esta
situación lógico es preguntarse entonces
¿Cómo funciona ese régimen? ¿Cuáles son sus
postulados y estructuras? ¿Cómo controla su
difusión pública? y ¿Cómo reacciona la
opinión pública colombiana a estas estrategias
de comunicación política?
II.
Acercamientos teóricos a las disfunciones de la
democracia mediática
1. La verdad dramatizada
Sartori4
afirma que la política tiene cada vez menos
relación con acontecimientos genuinos y cada vez
más con acontecimientos mediáticos, es decir,
hechos fabricados para ser puestos en la escena
de la televisión. Esta tergiversación
televisual de la política es peligrosa porque se
aleja considerablemente de la realidad, establece
nuevas reglas para la interpretación de los
hechos y genera una nueva manera de determinar la
verdad. Ignacio Ramonet comparte esa crítica a
la democracia mediática: ¿Qué es
verdadero y qué es falso? El sistema en el que
evolucionamos funciona de la manera siguiente: si
todos los media dicen que algo es verdad,
es verdad5. El concepto de
verdad queda pues supeditado al criterio de los
medios y no al criterio del receptor, no son
posibles el examen y la crítica, hay un retorno
a la época en la que todo era dogma.
La
televisión no sólo ha llegado a ser la
autoridad cognitiva más importante de los
grandes públicos sino que en ella se atribuye un
peso desconocido y devastador a los falsos
testimonios6. Así entendida,
las autoridades de la televisión
presentadores, periodistas, reinas,
modelos- son los nuevos referentes cognitivos,
los nuevos intelectuales, mientras que los
verdaderos pasan a un segundo plano con los
perjuicios que esta actitud trae para la
democracia. Pierre Bourdieu complementó esta
apreciación cuando afirmó que nuestros
presentadores de telediarios, nuestros
moderadores de debates, nuestros comentaristas
deportivos, se han convertido, sin tener que
esforzarse demasiado, en solapados directores
espirituales [
] que dicen lo que hay que
pensar7, que dicen lo que hay
que saber, lo que es verdad. Bourdieu
calificó este comportamiento de los medios como
anti-intelectualismo constante estructural
(muy fácil de comprender) del mundo
periodístico, que lleva a los periodistas
[
] a introducir los debates que no pueden
movilizar más que a los intelectuales
periodistas [
]8.
Así pues,
Sartori insiste en que la videopolítica favorece
voluntaria o involuntariamente- la
emotivización de la política, es decir, una
política dirigida y reducida a episodios
emocionales9, dramatización
pública que afecta los sentidos, que produce
efectos lacrimógenos, que impide pensar. Y
puesto que impide pensar, la televisión se
divierte marginando a todos aquellos que insisten
en pensar. El principio de selección que impera
en ella es la búsqueda de lo sensacional, lo
espectacular, lo excepcional; apela a la
dramatización en doble sentido: pone en escena,
en imágenes, un hecho y exagera su importancia,
la gravedad y el carácter dramático,
trágico10; la televisión
banaliza la política porque obliga a quienes la
ejercen a aparecer en ella bajo las premisas
enunciadas, premisas que tienen que ver con una
nueva configuración de la realidad bajo
postulados dramáticos que ponen de relieve el
parecer sin importar el ser y el pensar. Así
pues, la video política, la cultura de la
imagen, rompe el delicado equilibrio entre
pasión y racionalidad. La racionalidad del homo
sapiens está retrocediendo, y la política
emotivizada, provocada por la imagen, solivianta
y agrava los problemas sin proporcionar
absolutamente ninguna solución11.
2. Marketing político o
política Light
Esta televisión
necesita del marketing para establecer cuáles
son los gustos de las audiencias en materia de
contenidos, horarios, presentadores. Requiere del
concurso del marketing para conocer de manera
inmediata cuáles fueron las reacciones de sus clientes
frente a los contenidos emitidos o a los
productos ofrecidos. Y cuando la política
aparece como uno más de estos productos se
pretende presentarla liviana y comprensible para
todos, lo que implica dados los costos del
tiempo en la televisión- sacrificar el
irremplazable tiempo para la explicación.
Así mismo,
necesita del marketing el político que quiere
estar en pantalla, aquél que quiere llegar de
manera efectiva a los clientes (seguidores) para
obtener su respaldo en las urnas. Requiere de él
el gobernante que desea ganar el respaldo de la
opinión pública para sus acciones de gobierno,
y el marketing político se convierte así en la
herramienta de legitimación por excelencia de
las democracias modernas, de los regímenes de
comunicación política.
Debray al
referirse a este nuevo tipo de gestión política
como gobierno de las encuestas manifiesta:
partido, parlamento y gobierno no son ni
legítimos ni tienen fundamento para hacer otra
cosa que lo que quieren los ciudadanos12;
y remata con una consideración aún más
peyorativa: el hipnotismo de la demanda y
la obnubilación de la cifra hacen del gobierno
en la República de las encuestas un
piloto de línea que toma un boletín
meteorológico por un plan de vuelo. ¿A dónde
vamos? Adonde haya buen tiempo13.
En esta
tendencia se ponen de moda la demoscopia, los
índices de popularidad, las encuestas, los
barómetros, los sondeos; todos estos
instrumentos pueden ayudar a medir instantes en
el proceso comunicativo pero no pueden expresar
realidades completas; sirven para tomar el pulso
pero no son capaces de realizar diagnósticos.
3. Encuestas y sondeos,
usos y abusos
Toda esta
parafernalia de la democracia moderna lleva a
identificar coincidencias en el uso del marketing
por parte de periodistas y políticos; ambos lo
emplean para recoger el sentimiento mayoritario y
las preferencias del público frente a uno u otro
producto de comunicación; ambos beben de él
para satisfacer, no importa de qué manera, la
necesidad de conocimiento prospectivo. Sin
embargo, periodistas y políticos deben ser
conscientes de que las encuestas, por su
carácter estático, pueden distorsionar la
imagen real de la opinión pública. Víctor
Sampedro Blanco en su libro Opinión pública
y democracia deliberativa: medios, sondeos y
urnas, lo aclara bien cuando dice que
las encuestas proporcionan una foto aérea
y estática de la opinión pública. Describen a
grandes rasgos las tendencias mayoritarias de la
población pero no nos explican su origen, ni
predicen su evolución14. Hay
que anotar también que el éxito de las
encuestas depende de la correcta formulación de
las preguntas y de la buena aplicación de las
técnicas del muestreo. Errores en cualquiera de
estas variables incidirán directamente en los
resultados.
A pesar de los
problemas técnicos advertidos por Sampedro
Blanco en la realización de las encuestas,
políticos, gobernantes y periodistas las
utilizan sin atender a estos llamados de
atención, abusan de ellas y del público y las
convierten en verdades inobjetables: la
foto suplanta a la realidad; las encuestas a la
opinión pública [
] se está confundiendo
el instrumento de medir (la encuesta) con la
realidad medida (la opinión pública) igual que
si empleásemos termómetros para calcular la
luz15. Se dan por ciertos unos
resultados estadísticos y poco puede
argumentarse en su contra, se acatan las cifras y
se acallan las voces disonantes.
Para Sartori16
la opinión recogida en las encuestas es: a)
débil, es decir, no expresa opiniones sentidas
profundamente, b) volátil, puede cambiar en
pocos días, c) inventada en ese momento para
decir algo y, d) produce un efecto reflectante,
un rebote de lo que sostienen los medios de
comunicación, una opinión manipulada,
expresión de su poder sobre los ciudadanos que
lleva, en la mayoría de las ocasiones, a
bloquear decisiones políticas útiles o a tomar
decisiones equivocadas.
III.
Las estrategias de comunicación política del
gobierno del Presidente Álvaro Uribe
Aunque no se
reconozca abiertamente, el gobierno del
Presidente Álvaro Uribe Vélez es un régimen
donde se hace fundamental diseñar y ejecutar
estrategias de comunicación política para
establecer y mantener relaciones de mutua
dependencia con los gobernados. El Presidente y
sus asesores son conscientes de la importancia de
establecer estos nexos de comunicación y desde
el primer día de gobierno han usado diversos
mecanismos de interacción con sus gobernados.
Además de la
interacción mediática el primer mandatario se
sirve, cada que le es posible, de mecanismos de
interacción cara a cara en los denominados
Consejos Comunitarios, reuniones que realiza
periódicamente en campos y ciudades en las que
tiene la posibilidad de establecer contacto
directo con las comunidades. El primero de ellos
lo realizó en Pasto y hoy se cuentan más de
cien encuentros realizados en todas las regiones
del país y transmitidos por el canal
institucional de televisión.
En esta
estrategia de comunicación política el
mandatario aparece ante la comunidad y habla a
los ciudadanos de manera coloquial y directa,
llama a las personas por su nombre, se viste como
ellos, debate sus necesidades y establece
compromisos, como político en campaña.
Seguidores y críticos, todos han reconocido esta
particular manera utilizada por el Presidente
para comunicarse con sus gobernados.
De igual manera,
el gobierno sondea permanentemente la opinión de
los colombianos a través de encuestas, grupos
focales y demás herramientas existentes para
medir la aceptación o reprobación por parte de
los gobernados a las acciones del gobierno. Así
lo reconoce el Asesor Presidencial para asuntos
de comunicación, Jaime Bermúdez, en una
entrevista realizada en la Casa de Nariño el 28
de junio de 2005: por supuesto que hay un
contacto permanente con la gente, el Presidente
sale mucho, visita las regiones todas las
semanas, hay consejos comunales, todos esos son
termómetros que permiten calibrar qué está
pensando la gente; por supuesto hay un monitoreo
permanente de los medios de comunicación, eso
ayuda también a descubrir qué se está
excluyendo, qué se está diciendo17.
El funcionario
agregó que las encuestas y sondeos se emplean
básicamente para orientar al gobierno y no, como
piensan algunos críticos, para hacer seguimiento
a los índices de popularidad del Presidente.
Bermúdez manifestó también que el tema de la
popularidad de los presidentes suele frivolizarse
pensando que a un gobierno lo único que le
interesa es saber si el Presidente está en 60,
30 o 50 y eso es secundario. Lo importante es la
manera como los colombianos entienden, respaldan
o apoyan o comprenden las políticas del gobierno
y su gestión; la popularidad es para eso, no es
para otra cosa, no es para sentarse uno en
Presidencia y decir: no, vamos bien porque el
Presidente está en 78 o vamos mal porque el
Presidente va en 30. Para eso no sirven las
encuestas18.
Pese a estas
afirmaciones de Bermúdez, el gobierno parece
tener claro lo importante que resulta para su
gestión la adecuada administración de los
índices de opinión favorable. Por eso, cuando
en las mediciones cae su popularidad, el
mandatario produce hechos mediáticos que le
ayudan a recuperar el terreno perdido. Por lo
menos así lo demuestran los análisis que dan
cuenta de ello. El periódico El Tiempo en su
editorial del 14 de julio de 2005 afirmó por
ejemplo que la estrategia que permitió al
Presidente recuperar en junio los índices de
popularidad perdidos en abril, fue la de salir a
casar pelea mediática con sus contradictores. El
editorialista complementó su análisis afirmando
que los opositores de Uribe sufrieron el efecto
contrario: pero para los contradictores del
Presidente, alejados de su esfera política por
cuenta del polémico tema de la reelección y con
quienes Uribe casó pelea, estos tres últimos
meses representaron un cambio radical en la
percepción que tienen los colombianos sobre
ellos19.
Un análisis
similar de la encuesta de Gallup Poll realizó la
revista Semana en un artículo titulado Oponerse
sale caro. El medio afirmó que el Presidente
salió victorioso de las intensas batallas del
último trimestre, lapso en el que se presentaron
hechos políticos de profunda significación
negativa para los intereses del gobierno. La
revista comentó que la pérdida de puntos de
Uribe en la encuesta de abril llevó a que muchos
de los contendores políticos creyeran que el
teflón presidencial se había desgastado y
emprendieron ataques desde todos los
frentes. Y agregó Semana: Uribe no
se quedó quieto ante la cascada de ataques: le
aceptó la pelea a Gaviria y le respondió con
una agresividad ampliamente criticada por
editorialistas. Estas jugadas le salieron bien al
Presidente20.
Jugadas
presidenciales que no son aisladas. Más bien
responden a una elaborada estrategia de
comunicación política que desvía la atención
de hechos fundamentales y concentra la mirada de
medios y opinión pública general en asuntos de
menor importancia y de poca significación
política. Es lo que Pierre Bourdieu21
llamó Ocultar mostrando pues se pone el
acento en cosas diferentes a las importantes o se
muestra lo que hay que mostrar pero, de tal
manera, que pase inadvertido. Así ocurrió
durante la campaña de Uribe a la Presidencia
cuando la Revista Newsweek hizo eco de las
insistentes denuncias de Fernando Garavito y
publicó un artículo que señalaba posibles
nexos del candidato con el narcotráfico. Este
hecho produjo revuelo internacional y, para
contrarrestar este efecto, Uribe decidió dar a
conocer el nombre de su fórmula para la
Vicepresidencia. Desde ese momento en los medios
de comunicación colombianos sólo se habló de
Francisco Santos y la denuncia del semanario
internacional quedó relegada a un segundo plano.
En septiembre de
2004 el mandatario usó una estrategia idéntica
con el ánimo de bajar el tono a la polémica
originada en la publicación en la revista Semana
de las conversaciones entre el Alto Comisionado
de Paz, Luis Carlos Restrepo y los negociadores
de las Autodefensas en Santafé de Ralito. En las
grabaciones filtradas se daba cuenta de
compromisos que adquirió el funcionario sobre
temas tan delicados como el tratado de
extradición. En esa ocasión el Presidente
Álvaro Uribe aprovechó una visita a Estados
Unidos para recordar el vínculo del
desmovilizado M-19 con el narcotráfico en los
hechos del Palacio de Justicia en 1985. Estas
declaraciones presidenciales motivaron una
cascada de comentarios de implicados, medios de
comunicación, analistas y opinión pública en
general sobre un asunto que había ocurrido 20
años atrás, un hecho del pasado sin
implicaciones judiciales hoy. Así se desvió la
atención del asunto fundamental
negociaciones con las autodefensas- y se
puso en la agenda de los medios de comunicación
y de la opinión pública un asunto sin
trascendencia.
Pero ésta no ha
sido la única estrategia de comunicación
política que ha producido buenos dividendos al
Presidente Uribe. Los retos que le han impuesto
sus opositores han sido sorteados, con
dificultades en algunas ocasiones, en beneficio
casi siempre- de la imagen presidencial. Es
pertinente recordar que hasta una derrota en las
urnas (el referendo) no significó pérdida de
popularidad del Presidente. De igual forma,
errores en operaciones militares que ocasionaron
la muerte de secuestrados, fueron manejados de
tal manera que las implicaciones directas en los
asuntos políticos fueran favorables. Este
último es precisamente el tema escogido para
estudiar a través de un caso concreto las
implicaciones de las estrategias de comunicación
en la configuración de la opinión pública.
Pero antes de
iniciar este análisis es pertinente retomar los
elementos teóricos en los que descansa la
actividad comunicativa del gobierno colombiano.
En la reseñada entrevista, el Asesor
Presidencial Jaime Bermúdez manifestó que
dichas estrategias descansan en tres elementos
fundamentales: a) decir siempre al país la
verdad de lo que suceda, b) respetar la crítica
y, c) firmeza para derrotar al terrorismo. Si
bien la tríada expuesta no responde
necesariamente a estrategias claras de
comunicación política, sí da pistas sobre la
intención gubernamental de consolidar el que
hemos llamado régimen de comunicación
política.
Dentro de los
esquemas informativos tradicionales Ignacio
Ramonet22 destaca el papel que cumplen
los periodistas como intermediarios entre el
acontecimiento y el público receptor de la
noticia. Allí el periodista protagonizaba el
proceso cuando buscaba la información, analizaba
y filtraba los datos obtenidos y cuando los
publicaba los hacía repercutir. En el esquema
instaurado en el régimen de comunicación
política de Uribe, el Presidente, en compañía
de asesores, ministros y funcionarios protagoniza
los hechos; el gobierno planea y escribe la
información de acuerdo con un código diseñado
por él verdad, respeto a la crítica y
firmeza- y la entrega a los ciudadanos
directamente cara a cara- o a través de
los medios de comunicación interacción
mediática-. Así las cosas, el papel del
periodista desaparece y hasta podría llegar a
desaparecer el periodista23.
El Presidente
Uribe, en virtud de su estilo de gobierno,
prefiere eliminar intermediarios y asume las
funciones del periodista en los procesos de
comunicación con sus gobernados; indaga,
entrevista, busca la verdad y la presenta su
verdad- de la manera más transparente
posible para que sus audiencias se informen,
para que sus receptores crean, para que la
opinión de sus gobernados sea favorable.
IV.
Los índices de popularidad del Presidente
Álvaro Uribe Vélez
1. La voz de las encuestas
Las empresas
encuestadoras con asiento en Colombia lo
pregonan: la popularidad del Presidente Álvaro
Uribe no tiene precedentes en la historia
reciente del país, no sólo porque supera el
60%, sino porque se ha mantenido estable salvo
ligeras variaciones, situación que muy pocos
mandatarios (en el mundo) pueden contar. Así lo
planteó el periódico El País de Cali al hacer
un análisis de los resultados de una encuesta de
Gallup Poll: La aceptación del Presidente
Álvaro Uribe por parte de los ciudadanos se
mantiene en el 69%, la más alta para un
mandatario en su tercer año de gobierno24.
Éste, al menos
en apariencia, es un gran capital político que
el gobierno ha sabido atesorar a través de las
estrategias de comunicación política
reseñadas. Sin embargo cabe advertir, como
también se dijo con anterioridad, que las
encuestas y sondeos de opinión son sólo fotografías
que no evidencian los dinamismos y la evolución
de la opinión pública. Son simplemente
resultados coyunturales de hechos políticos
fabricados estratégicamente para influir en la
opinión.
En marzo pasado,
por ejemplo, una encuesta realizada por el
Opinómetro y contratada por la emisora radial La
W y por el periódico El Tiempo25,
señalaba que si las elecciones presidenciales
hubieran sido ese día, el Presidente Uribe
hubiera ganado con un amplio margen en una
primera vuelta. Ese mismo mes Gallup Poll
manifestaba que el 72% de los colombianos tenía
una opinión favorable del Presidente26.
El Partido Liberal, colectividad que está en
abierta oposición al mandatario, contrató una
encuesta con la empresa de Napoleón Franco que
fue publicada por El Tiempo27 el 26 de
junio de 2005 en la que la imagen de Álvaro
Uribe mostraba una favorabilidad del 77%.
Otra encuesta
publicada ese mismo día por el periódico El
País de Cali28 y realizada por las
firmas encuestadoras Yanhaas, Opinómetro y
Centro Nacional de Consultoría tomó como
universo a empresarios de todo el país que
manifestaron satisfacción con la gestión del
Presidente en un 76.7%.
Durante la
semana comprendida entre el 17 y el 23 de julio,
todos los medios de comunicación del país
dieron cuenta de los resultados de la
investigación realizada por la empresa Gallup
Poll. El Tiempo29 publicó el 14 de
julio los resultados que indicaban que el señor
Uribe Vélez tenía una opinión favorable del
69%. Resultado que mostró una leve disminución
de la aceptación de Uribe con relación a la
medición de esa misma empresa en el mes de
marzo. La revista Semana hizo un análisis de la
encuesta de Gallup Poll similar al de El Tiempo y
manifestó que ya se había detectado que
al Presidente Uribe no lo afectan el ejercicio
del poder ni las dificultades. Es el consabido
mandatario de teflón, a quien no se le pega nada
malo, y cuyo carácter tiene encantados a los
colombianos que están convencidos de que están
gobernados por alguien que quiere acertar y no
hace nada diferente a trabajar30.
Estos análisis,
aunque plantean comportamientos similares de las
cifras de popularidad, son necesariamente
visiones coyunturales como coyunturales son las
encuestas y los sondeos de opinión. Lo que está
claro por ahora es que los medios de
comunicación analizan hechos coyunturales y los
aplican a fenómenos dinámicos como dinámica es
la opinión pública, situación que beneficia la
imagen de los regímenes de comunicación
política, sistemas en los que se dramatiza la
política en pro de la imagen de quien gobierna.
2. Fotografías
en secuencia.
La fotografía
es estática, inanimada, sin dinamismo. Aunque se
tomen varias secuencias seguidas, la fotografía
conservará su estatismo, su inmovilidad. Quienes
viven en el mundo de la imagen conocen
perfectamente esta limitación de la fotografía.
Un asesor de una reina de belleza, por ejemplo,
procura que su pupila siempre esté bonita, cada
foto con un maquillaje y un vestido diferente...
así evoluciona positivamente su imagen.
Ese mismo asesor
en un régimen de comunicación política
procurará permanentemente que el gobernante sea
siempre la imagen, que sus actuaciones públicas
sean siempre dignas de una foto, que sean asuntos
de los que todos hablen para que los medios de
comunicación registren el hecho político puesto
en escena y lo difundan con amplitud. Y cuando
muchos hablan, poco queda; mejor dicho, sólo
queda el recuerdo de la imagen, no de lo que se
dijo. Así, cuando se indaga a la opinión
pública general sobre lo que piensa, el primer
recuerdo que llega a la mente es la imagen de
quien dijo algo, aunque no lo que dijo.
Esto es lo que
ocurre en Colombia, en este régimen de
comunicación política donde el Presidente
Álvaro Uribe Vélez protagoniza permanentemente
hechos políticos mediáticos que producen
controversia. La opinión pública general
comenta las actuaciones presidenciales y luego de
los comentarios sólo quedan recuerdos vagos del
asunto fundamental e imágenes vivas de la
actuación del mandatario. Hoy se recuerda poco
sobre el contenido del referendo pero la mayoría
de los colombianos sí recuerda cómo el
Presidente libró una férrea batalla para lograr
el consenso que no obtuvo. Cuando se debatió se
oyeron muchos argumentos a favor y en contra
tal vez por eso fue derrotado, por la
amplia discusión-; hoy, sin importar el fracaso
del referendo -el asunto-,
la imagen que en ese momento proyectó Uribe
Vélez sigue presente en la mente de los
colombianos.
Y ahí están
las empresas de investigación de la opinión
pública listas para tomar la foto, una o
muchas; revelada en laboratorio o instantánea;
panorámica o de detalle; no importa cómo, se
tienen la técnica y la capacidad para hacerlo de
acuerdo con las necesidades del comprador.
Una de estas
empresas, Gallup Poll, ha hecho un seguimiento a
la imagen presidencial desde el inicio de su
gobierno a través de una secuencia de fotografías
tomadas cada tres meses para conocer lo que
piensan los colombianos sobre diversos aspectos
de la gestión del mandatario.
El Presidente y
sus asesores en asuntos de comunicación saben
muy bien, como se ha dicho de manera insistente-
cuáles son las estrategias que mejor funcionan
en un régimen de comunicación política para
mantener esos altos índices de popularidad en
las mediciones de los sondeos y de las encuestas.
Por tal razón, y antes de que la empresa
encuestadora tome la foto, él se alista:
se prepara, produce hechos políticos mediáticos
para que en el momento de la obturación su
imagen aparezca reluciente ante la opinión
pública general, ante la masa de colombianos
expectantes.
V.
Un caso para el estudio de las estrategias para
la configuración de opinión pública favorable
en el régimen de comunicación política del
gobierno de Álvaro Uribe Vélez
Esta
argumentación teórica reclama pues una
comprobación práctica. Para el efecto se
escogió un hecho trascendente de comunicación
política ocurrido durante el actual gobierno con
el fin de analizar las estrategias del régimen y
sus efectos en la configuración de la opinión
pública colombiana.
1. Reconstrucción del
hecho
El 21 de abril
de 2002, última parte del mandato del Presidente
Andrés Pastrana, el gobernador de Antioquia
Guillermo Gaviria31 y su Comisionado
de Paz Gilberto Echeverri encabezaron la
Marcha por la Convivencia y la
Reconciliación32 seguidos por cientos
de habitantes del departamento. Próximos a la
población de Caicedo, la acción pública se vio
interrumpida por el frente 34 de las Farc que
asaltó a los manifestantes tomando secuestrados
a los dos líderes políticos e incurriendo así
en una grave falta al DIH (Derecho Internacional
Humanitario).
Guillermo
Gaviria era entonces el abanderado en Colombia
del movimiento por la No Violencia; su labor fue
reconocida al punto que mereció una postulación
al Premio Nobel de la Paz en 2003. Tal
distinción la compartió con su esposa la
señora Yolanda Pinto de Gaviria33.
El 5 de
septiembre del mismo año los guerrilleros
enviaron un video con pruebas de supervivencia de
los secuestrados en el cual justificaron el
hecho, afirmando que no se trataba de un
secuestro de civiles sino de la retención de
presos políticos e invitaron al gobierno a
considerar la posibilidad de un canje
humanitario en donde se lograra el
intercambio entre los militares, policías y
políticos secuestrados, con aproximadamente 500
insurgentes presos en las cárceles colombianas34.
El cambio de
gobierno no influyó en la posición estatal
respecto al canje; por el contrario, el discurso
del Presidente Uribe se centró en las acciones
militares en contra de los subversivos y no dio
pie a consideraciones de negociación a corto
plazo.
El 5 de mayo de
2003 el ejército intentó rescatar a los
secuestrados después de que la investigación de
inteligencia lograra identificar, tres meses
atrás, la posición del campamento guerrillero
donde tenían a los secuestrados en cercanías al
municipio de Urrao en el Departamento de
Antioquia. Allí estaban el Gobernador Guillermo
Gaviria y el ex ministro Gilberto Echeverri35.
Durante este
periodo, inteligencia militar había recibido
diferentes informes sobre los posibles lugares en
los cuales pudieran estar retenidos lo
secuestrados pero semanas antes al 5 de mayo, la
IV Brigada del Ejército Nacional recibió una
información precisa36 con la cual se
diseñó el operativo que pretendía, por medio
de la presencia militar, disuadir a los
guerrilleros de enfrentar a la tropa y así
garantizar la vida de los secuestrados37.
Se seleccionó
un grupo de militares de alto rendimiento que
estuvieran en capacidad de llevar a cabo el
operativo38. No obstante, el resultado
de la acción fue dramático y el gobernador y el
ex ministro murieron a manos de sus captores,
momentos antes de que los soldados los
encontraran.
En declaraciones
posteriores al hecho, tanto el Presidente Álvaro
Uribe como el General Ospina enfatizaron en que
no hubo enfrentamiento y que de hecho, al planear
la acción militar, éste estaba descartado pues
la táctica consistía en fatigar a los
guerrilleros al momento de que sintieran su
presencia39. Cuando los soldados
llegaron al campamento lo único que encontraron
fueron los cadáveres que el grupo guerrillero
había dejado40.
El ruido de los
helicópteros y las previas sospechas de que se
iba a llevar a cabo el operativo alertaron a los
insurgentes para tomar la decisión de liquidar a
los secuestrados41. Según
declaraciones del mismo presidente Uribe, alias
El Paisa42, comandante de
la columna guerrillera de las Farc, fue quien dio
la orden de matar a los secuestrados.
El grupo
guerrillero de las Farc justificó el asesinato
del gobernador Guillermo Gaviria y del Asesor de
Paz Gilberto Echeverri, junto con ocho de los 11
militares que los acompañaban en cautiverio43.
Tres militares cautivos lograron sobrevivir a la
matanza porque hicieron creer a los subversivos
que estaban muertos44.
Los militares
secuestrados que murieron en el operativo fueron:
Alejandro Ledesma Ortiz, Teniente de Infantería
de Marina; Wagner Tapias Torres, Teniente del
Ejército; Héctor Duván Segura, Sargento
Viceprimero del Ejército; Francisco Negrete
Mendoza, Cabo Primero del Ejército; Jairsinio
Navarrete, Cabo Primero del Ejército; Mario
Alberto Marín Franco, Cabo Primero del
Ejército; Jean Peña Guarnizo, Cabo Segundo de
Infantería de Marina y Ernesto Cotes Samuel,
Cabo Primero quien quedó herido y falleció
durante el traslado al hospital.
La fallida
operación de rescate fue llevada a cabo por
miembros de la Fuerza de Despliegue Rápido
Fudra-, quienes apostados en la base de
Tolemaida en el Departamento del Tolima45,
no conocían los detalles de la misión que les
iba a ser encomendada, ya que esto hacía parte
de la política discrecional que rodeó la
operación.
El requerimiento
llegó el 28 de abril. En una reunión de los
Comandantes del Estado Mayor del Ejército con
los Comandantes de los Batallones de inteligencia
militar y la tripulación de las aeronaves fue
definida la operación diurna. El 29 de abril se
escogieron los pilotos y técnicos de aviación y
los batallones participantes. El miércoles 30 en
la mañana se inició el traslado de la tropa
hacia la base de Rionegro y se hicieron los
primeros sobrevuelos en Urrao. Los días
siguientes las tropas esperaron en la base la
orden de desembarco cerca del punto señalado.
El lunes 5 se
dio la orden a las 4 de la madrugada. Los
primeros helicópteros que partieron desde
Rionegro, Rapaces y Arpías, diseñados para
ablandamiento de terreno, conocieron las
coordenadas del lugar, sólo diez minutos antes
de su partida. A la hora acordada, 75 hombres
descendieron de los aparatos por sogas rápidas a
cinco metros de altura. La orden que recibieron
los pilotos fue la de volver a la base y estar
atentos para regresar al sitio por un grupo de
personas. Este llamado vendría 45 minutos
después, y fue precisamente para evacuar unos
heridos.
Las tropas en
tierra esperaban desde su descenso que fueran
atacados con artillería mediana, cilindros bomba
y ráfaga de ametralladora, lo cual explica la
sorpresa al llegar al lugar y encontrar todo en
silencio; esto hizo pensar en una posible trampa,
pero el grito desesperado del Sargento
Viceprimero del Ejército, Pedro Guarnido Ovalle,
sentó a las tropas en la realidad (El Tiempo,
Bogotá 7 mayo 2003) la operación que pretendía
rescatar con vida al Gobernador Gaviria, al Ex
ministro Echeverri y once secuestrados más
había fracasado.
2. La alocución
presidencial
El régimen de
comunicación política encarnado en el
Presidente Uribe y sus asesores presentó su
versión su verdad mediatizada- del
evidente fracaso en la acción militar. La
estrategia de comunicación fue rápidamente
diseñada para contrarrestar el efecto negativo
que para la imagen presidencial se veía venir si
los medios de comunicación recogían la idea de
que el de Urrao fue un operativo fallido de la
fuerza pública.
El gobierno no
dio tiempo a que los medios reaccionaran como lo
reconoce el Asesor de Uribe Jaime Bermúdez:
digamos que una reacción tradicional y
normal de un gobierno en una situación de esas
hubiera sido simplemente: bueno pues fallamos y
ya, que los medios cuenten lo que pasó. Pero por
esas consideraciones que le he hecho y por la
actitud y el carácter del presidente y el
gobierno la decisión estratégica fue salir a
reconocer los errores, aceptar la crítica pero
continuar con la política46. Y
así lo hizo el Presidente: salió en
televisión, contó la verdad de los hechos y
manifestó que su gobierno aceptaba la crítica
pero que seguiría actuando con firmeza en la
defensa de su política de seguridad
democrática: Tan pronto conocimos el
asesinato de tantos y tan apreciados colombianos,
tomamos la decisión de proceder de la siguiente
manera: 1) que se le diga toda la verdad al país
y de una vez, nada de verdades a traguitos, 2)
que tengamos todo el respeto por la crítica y 3)
que tengamos toda la firmeza y convoquemos a los
colombianos para templarnos más en la fortaleza
necesaria para derrotar el terrorismo que tanto
maltrato le ha causado a nuestra patria47.
Según Jaime
Bermúdez los resultados de la estrategia están
ahí: mi balance final es que gracias a
Dios se hizo de esa manera; gracias a Dios se le
informó al país inmediatamente; gracias a Dios
el Presidente apareció; gracias a Dios los
Generales dieron ese informe, gracias a Dios, si
bien fue un día lamentable, crítico, devastador
para las familias, para el país y para el
Presidente incluso, porque era una persona muy
allegada, lo que se le mostró al país fue un
gobierno que le pone la cara y el país así lo
entendió. El gobierno aceptó las equivocaciones
operativas, pero lo que permitió eso fue
reforzar el respaldo a la política de seguridad.
El balance final para mí es que se neutralizó
incluso cualquier posibilidad de que hubiera una
reacción en contra de la política de seguridad
democrática, en contra de la obligación del
Estado de continuar en esa tarea. En últimas, el
Presidente salió fortalecido de una situación
tan crítica como ésta48.
3. Las encuestas de
opinión: Lo que dijo la opinión pública
general
La estrategia de
comunicación política ofreció al régimen los
réditos respectivos de manera inmediata. La
opinión pública general respaldó al Presidente
y agradeció su firmeza para derrotar a los
violentos. Por lo menos así lo evidencian las
cifras de la encuesta de Gallup Poll que por esos
días tomó una foto para la secuencia que
trabaja desde el inicio del gobierno Uribe.
En enero de 2003
la opinión general de los colombianos sobre el
Presidente registraba 66 puntos de favorabilidad.
La revista Semana, en un análisis de los
índices señalados afirma que esta disminución
(8 puntos con relación a la medición de
noviembre de 2002) se debe básicamente a que
la reforma laboral que elimina las horas
extras y otros beneficios para los trabajadores y
el impuesto al patrimonio han golpeado lo más
sensible de los colombianos: el bolsillo49.
El análisis del medio agrega que los proyectos
legislativos del gobierno, aprobados en la
víspera de Navidad, implicaron cambios en la
edad de jubilación, congelaron los sueldos de
los funcionarios públicos y crearon nuevos
impuestos. El embrujo parecía empezar a decaer.
En la medición
de Gallup hecha en abril se mantiene esa leve
tendencia a la baja de los índices de
popularidad de Uribe y registra 65% de opinión
favorable, hecho que se puede explicar por las
acciones bélicas de la guerrilla. El 7 de
febrero de 2003 las Farc realizaron uno de los
atentados terroristas más grandes de la
historia: la bomba del Club El Nogal que dejó 33
muertos y casi 200 heridos50.
Pese a las graves consecuencias del ataque de las
Farc este hecho no menguó, al menos de manera
significativa, la imagen del Presidente. Lo que
sí pudo haber influido fue la renuncia del
Ministro de Hacienda Roberto Junguito y el
anuncio de su remplazo, Alberto Carrasquilla, de
crear más impuestos para tapar el profundo hueco
fiscal del país.
Las dos fotos
parecían mostrar una evolución negativa en los
índices de popularidad presidencial pero, la
medición hecha en julio de ese mismo año,
después del hecho que se estudia, borraron las
sombras que se presentían. El flash fotográfico
de Gallup registró una opinión favorable del
70% y allí se mantuvo, y hasta con índices
superiores, durante más de un año. El asesinato
del Gobernador de Antioquia, su Asesor de Paz y
de los miembros de la fuerza pública
secuestrados, permitió a Uribe reforzar su
actitud y la inversión en su política de
seguridad democrática fue notoria. Así lo
registró Semana: Durante este año se
crearon dos brigadas móviles, tres nuevos Gaula
y dos batallones de Alta Montaña en Los
Farallones (Valle) y Chiscas (Boyacá). Entraron
10.000 nuevos policías y se vincularon 15.000
soldados campesinos. Con estos refuerzos, según
datos del Ministerio de Defensa, la Policía
volvió a hacer presencia en 79 municipios, la
mitad de los que estaban desprotegidos antes de
que asumiera el mando51. Según
la Federación Colombiana de Municipios,
alrededor de 120 alcaldes amenazados volvieron a
gobernar a sus pueblos y disminuyeron varios
índices de violencia: los secuestros se
redujeron en una tercera parte; los retenes
ilegales, en más de la mitad; los ataques a las
poblaciones, en 78 por ciento y el homicidio en
16 por ciento. El tránsito por las carreteras se
multiplicó por tres con las Caravanas Vive
Colombia.
Según las
encuestas que registraron la opinión general se
evidenció que las estrategias de comunicación
política brindaron los mejores resultados al
régimen. Su imagen se mantuvo pese a los hechos
que, desde una perspectiva académica más
amplia, eran significativamente negativos para el
gobernante. Es evidente que los errores en las
estrategias política y militar, no causaron
daño a las estrategias de comunicación
política que buscan mantener en altos índices
de popularidad la imagen del Presidente.
4. La opinión publicada:
Lo que dijo la opinión pública ilustrada
La contundencia
de los resultados de la consulta de lo que piensa
la opinión pública general nos obliga a
contrastarlos con los resultados de una
investigación que determina cómo piensan, al
respecto, los sectores de la sociedad con mayor
capacidad crítica. Para conocer dicho
pensamiento es necesario recurrir a las secciones
editoriales de los periódicos y revistas para
buscar en ellas los conceptos expresados por los
medios de comunicación y por los líderes de la
opinión pública, representantes idóneos de lo
que se llama opinión pública ilustrada.
Metodología
El efecto de las
estrategias de comunicación política de Uribe
en la opinión pública ilustrada se medirá a
través del seguimiento a los editoriales y
columnas de opinión publicadas en los
periódicos El Tiempo, El Espectador, El
Colombiano, El País, Vanguardia Liberal, El
Heraldo y La Tarde y en las revistas Semana y
Cambio, durante los treinta días siguientes a la
ocurrencia del hecho. El seguimiento incluye la
aplicación de un instrumento que cuantificará
las piezas de comunicación producidas y la
posición en ellas adoptadas a favor o en
contra del Presidente-, la calidad de la opinión
expresada y las posiciones ideológicas asumidas
por los editorialistas y columnistas.
Variables para el análisis
Las variables
utilizadas en el estudio son las siguientes:
- Determinar
la cobertura geográfica del medio de
comunicación en el cual se publicó la
opinión.
- Conocer el
género argumentativo utilizado por el
medio para expresar la opinión sobre el
hecho que nos ocupa.
- Determinar
si en el texto periodístico el autor
expresa su opinión sobre el gobierno del
Presidente Uribe en general. Saber si esa
opinión expresada es o no favorable al
gobierno.
- Establecer
si en el texto periodístico el autor
expresa su opinión sobre la actuación
del gobierno en el hecho particular que
nos ocupa. Si se expresa esa opinión,
determinar si es o no favorable al
gobierno.
- Medir la
calidad de la argumentación de quienes
opinan a través de indicadores.
- Conocer
cuáles son las herramientas utilizadas
por los editorialistas y columnistas para
sustentar sus argumentos.
- Determinar
si en las piezas periodísticas
analizadas se vislumbran posiciones
políticas o ideológicas y medir su
tendencia.
- Evidenciar
las invitaciones que a tomar posiciones
hacen los autores al público lector.
- Conocer los
referentes ideológicos de la opinión
publicada sobre el hecho que se estudia.
- Saber si la
opinión publicada coincide con los
planteamientos centrales de este trabajo
que afirman que en Colombia existe un
régimen de comunicación política.
VI.
Resultados de la investigación
1. Tabulación y
graficación de los resultados
Después de
realizar el proceso de investigación con los
artículos de opinión publicados en los
periódicos de circulación nacional y regional
se presentan los resultados obtenidos.
Número de
artículos analizados 121
Artículos
publicados en periódicos y revistas de
circulación nacional 42
El
Tiempo 22
El
Espectador 15
Semana 3
Cambio
2
Artículos
publicados en periódicos de circulación
regional 79
El
Colombiano 28
El
País 20
Vanguardia
Liberal 12
El
Heraldo 8
La
Tarde 11
2. Análisis de los
resultados y conclusiones generales
La
investigación alcanzó un amplio cubrimiento
geográfico y consultó la opinión publicada en
los más importantes periódicos y revistas de
circulación nacional y regional. Así se logró
equilibrio en el análisis de los artículos, con
el 35% de ellos publicados en medios escritos
nacionales y el 65% restante en medios
regionales.
Artículos
de opinión publicados según cobertura del medio
| Variables |
Frecuencia |
% |
| Nacional |
42 |
35 |
| Regional |
79 |
65 |
| Total
artículos |
121 |
100 |
|
La
prensa escrita del país nacional y
regional- ofreció un gran despliegue a la
información y expresó ampliamente su opinión
sobre el asesinato del Gobernador de Antioquia,
Guillermo Gaviria Correa, su Asesor de Paz
Gilberto Echeverri y los miembros de la fuerza
pública con ellos secuestrados. El 21% de los
artículos de opinión fueron editoriales, hecho
que demuestra claramente el interés en el
acontecimiento.
Editorialistas y
columnistas del país aprovecharon las
circunstancias para manifestar su opinión sobre
la gestión en general del gobierno de Álvaro
Uribe Vélez. El 60% de los artículos analizados
contiene elementos de análisis a este respecto.
Y el 72% de esos artículos expresó una opinión
favorable de la gestión en general del
Presidente. Cabe destacar que la prensa de
cobertura nacional tuvo un comportamiento un
tanto diferente en este aspecto al de la prensa
de cobertura regional. La opinión favorable de
la prensa nacional está expresada en el 65% de
los artículos y en la prensa regional en el 76%
de las piezas periodísticas.
¿La
opinión que se manifiesta es a favor o en contra
del gobierno del Presidente Uribe en general?
| Variables |
TOTAL |
BOGOTÁ |
REGIONES |
| F |
% |
F |
% |
F |
% |
| Favorable |
52 |
72 |
17 |
65 |
35 |
76 |
| Desfavorable |
20 |
28 |
9 |
35 |
11 |
24 |
|
Los
líderes de opinión también expresaron su
pensamiento sobre la manera como actuó el
gobierno en el hecho particular que nos ocupa en
este estudio de caso. En el 59% de los artículos
así quedó escrito. Sin embargo, la prensa de
circulación nacional fue la que más expresó su
opinión sobre el particular con 71%, mientras
que la prensa de circulación regional lo hizo en
un 52% de los editoriales y columnas. Cabe
destacar que esta fue la oportunidad que muchos
articulistas aprovecharon para criticar la
actuación gubernamental. La favorabilidad de la
gestión en general bajó significativamente
cuando expresó la opinión sobre la actuación
particular, medición que alcanzó sólo el 52%.
Los periódicos y revistas nacionales, en su
mayoría, cuestionaron duramente la gestión de
los entes gubernamentales incluido el
Presidente- el 67% de los artículos que hablaron
de la coyuntura expresaron su desaprobación;
mientras que la prensa regional mantuvo su
respaldo al Presidente, el 66% de editorialistas
y columnistas manifestó una opinión favorable a
Uribe.
¿La
opinión que se manifiesta sobre este hecho en
particular es a favor o en contra del gobierno
del Presidente Uribe?
| Variables |
TOTAL |
BOGOTÁ |
REGIONES |
| F |
% |
F |
% |
F |
% |
| Favorable |
37 |
52 |
10 |
33 |
27 |
66 |
| Desfavorable |
34 |
48 |
20 |
67 |
14 |
34 |
|
Al
hacer un análisis más detallado de las
respuestas a las dos preguntas anteriores,
podría pensarse que en este caso la opinión
publicada se comportó de manera más crítica
con el gobierno de Uribe en asuntos coyunturales
mientras que, al analizar la gestión a largo
plazo, ofrece mayor respaldo al Presidente. Esta
conclusión se puede complementar cuando se
estudia la calidad de la argumentación. Vemos
aquí que el 62% se puede catalogar como
estructurada pero, un 38% restante de esa
opinión publicada se cataloga como débil,
ligera y estereotipada. En esta misma línea los
hechos -86% de los artículos- se convierten en
el principal elemento utilizado para soportar la
argumentación y poco se recurre a testimonios,
citas o datos.
Los
argumentos expuestos están basados en:
| Variables |
TOTAL |
BOGOTÁ |
REGIONES |
| F |
% |
F |
% |
F |
% |
| Hechos |
117 |
86 |
42 |
80 |
75 |
89 |
| Datos |
1 |
1 |
1 |
2 |
0 |
0 |
| Citas |
8 |
6 |
5 |
10 |
3 |
3 |
| Testimonios |
6 |
4 |
4 |
8 |
2 |
3 |
| Ninguno |
4 |
3 |
0 |
0 |
4 |
5 |
|
En
muy pocas piezas escritas se vislumbra alguna
tendencia política o ideológica -37%- y la que
más se manifiesta tiene tendencia hacia la
derecha (49%) por su abierto respaldo al
Presidente y su enérgica posición en contra de
la guerrilla y lo que se le parezca.
Por otro lado la
opinión publicada se interesa poco en guiar y
orientar ideológicamente a sus lectores: sólo
en el 25% de los artículos se hace algún
llamado para que la opinión pública tome
partido y, cuando lo hace, la invitación que se
destaca es a que los colombianos rodeen al
gobierno.
Como se
mencionó en párrafos anteriores, la opinión
publicada sobre el hecho en cuestión no reconoce
expresamente su soporte ideológico y, sólo el
4% de los artículos estudiados manifiesta alguna
coincidencia con los planteamientos centrales de
esta investigación que afirman que en Colombia
existe un régimen de comunicación política.
¿El
autor cita alguna escuela política o
ideológica?
| Variables |
TOTAL |
BOGOTÁ |
REGIONES |
| F |
% |
F |
% |
F |
% |
| Sí |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
| No |
121 |
100 |
42 |
100 |
79 |
100 |
|
Queda
así establecido que en Colombia está instaurado
un régimen de comunicación política que tiene
como objetivo fundamental mantener, a través de
estrategias bien diseñadas, altos índices de
popularidad del Presidente Álvaro Uribe Vélez
en la opinión pública general e ilustrada. Un
régimen en el que se privilegian, por encima de
consideraciones filosóficas y políticas, las
estrategias de comunicación política, esas
maneras particulares de establecer diálogos
políticos para configurar una opinión pública
favorable a los intereses del poder político que
domina.
Cabe entonces
preguntarse con Dader: ¿Hasta qué punto
el poder consiste en el poder de acceder a
la información, controlar su difusión pública
y administrar su secuencia, de una manera mucho
más decisiva que el acceso directo a los centros
clásicos de poder? ¿En qué medida los centros
clásicos de poder lo continúan siendo mucho
más por la administración y control de la
información que por el hecho de disponer de la
fuerza coercitiva, el aparato legal o las
disponibilidades económicas?52.
Y la respuesta no es otra: la administración y
control de la información son la principal
herramienta de trabajo en un régimen de
comunicación política.
Y, como en todo
régimen de comunicación política, la
administración de los medios juega un papel
fundamental, por eso el Presidente Uribe produce
permanentemente hechos políticos diseñados y
estructurados para que los medios hagan eco de
ellos, los publiquen, los comenten y para que,
una vez se cumpla el proceso de difusión, la
opinión pública los haga propios y reaccione
favorablemente a las intenciones del régimen.
Así se
evidencia en los sondeos de opinión que realiza
la empresa Gallup Poll, estudios que dan cuenta
de los réditos que ofrece al gobierno y a sus
asesores esta estrategia en los ámbitos de la
opinión pública general. La popularidad de
Álvaro Uribe alcanza hoy índices cercanos al
80%, cifra insospechada para gobernantes en la
recta final de sus mandatos.
Además, al
menos en este caso de estudio, la opinión
pública ilustrada, aquella que tiene la
posibilidad de expresar de manera crítica su
pensamiento en las secciones editoriales de
periódicos y revistas, también cerró filas con
el Presidente y acogió favorablemente su
estrategia de comunicación política. Así pues,
la política mediática del régimen es inmune a
la crítica o, mejor dicho, no tiene quién lo
critique; está a prueba de error y a prueba de
experiencia. Es un régimen sin oposición que
logra su estabilidad en el beneplácito de la
opinión general que no sabe distinguir entre el
ser y el parecer y, cuando la
persuasión no persigue la verdad, sino tan sólo
la apariencia de verdad, el que manda
permanece, pero la dialéctica entre
el mando y la obediencia no crea una comunidad
política en la que los hombres viven
de lo que las cosas son, de la verdad de las
cosas, sino una apariencia de comunidad, una
comunidad despótica53.
El régimen
construye la realidad y esa realidad
es aceptada sin reparos por la opinión pública
tanto general como ilustrada-; el régimen
es un constructo ideológico que no
permite realidades diferentes a las fabricadas
por él, no acepta realidades por fuera de sus
intereses. Son éstos los tres elementos en los
que basa su estrategia: a) hay que decirle la
verdad al país (construcción de la realidad),
b) aceptar la crítica (hacer que la opinión
pública exprese una crítica favorable) y, c)
firmeza en nuestra política de seguridad
democrática (sólo se opina sobre lo que el
régimen dice).
La popularidad
del régimen es para muchos un capital político
invaluable que el Presidente Álvaro Uribe ha
administrado con base en las mediciones de
Gallup. Cuando los índices están altos anuncia
medidas impopulares (una nueva reforma
tributaria, por ejemplo). Cuando las cifras son
bajas, sale a cobrar por ventanilla y produce
hechos mediáticos que causan conmoción (nombra
como Embajador en Estados Unidos al Ex Presidente
Andrés Pastrana). Con sus jugadas hace que todos
hablen o todos callen y así, sin correr muchos
riesgos políticos, se acerca a la meta final:
cuatro años más en la Casa de Nariño.
______________
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--------. Los media y la modernidad. Una teoría
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_____
Notas:
[1] DETIENNE, Marcel. Los maestros de verdad en
la Grecia arcaica. Madrid: Taurus, 1983. p. 123.
[2] DADER, José Luis. Tratado de comunicación
política. Madrid: Cersa. Madrid, 1998. p. 4.
[3] DADER, Op. Cit., p. 4
[4] SARTORI, Giovanni. El homo videns. La
sociedad teledirigida. Madrid: Taurus, 1998. p.
113.
[5] RAMONET, Ignacio. La tiranía de la
comunicación. Madrid: Temas de Debate, 1998. p.
51.v
[6] SARTORI, Op. Cit., p. 114.
[7] BOURDIEU, Pierre. Sobre la televisión.
Barcelona: Anagrama, 1994. p. 66.
[8] Ibid., p. 84.
[9] SARTORI, Op. Cit., p. 115.
[10] BOURDIEU, Op. Cit., p. 25.
[11] SARTORI, Op. Cit., p. 115 - 116.
[12] DEBRAY, Regis. El Estado seductor. Las
revoluciones mediológicas del poder. Buenos
Aires: Manantial, 1995. p. 150.
[13] Ibid., p. 151.
[14] SAMPEDRO BLANCO, Víctor. Opinión pública
y democracia deliberativa. Medios Sondeos y
Urnas. Madrid: Istmo. 2000. p. 175.
[15] Ibid., p. 176.
[16] SARTORI, Op. Cit., p. 73 - 74.
[17] ENTREVISTA con Jaime Bermúdez, Asesor de la
Presidencia, sobre las estrategias de
comunicación política del gobierno del
Presidente Álvaro Uribe Vélez realizada
por Juan Carlos Gómez, autor de esta
monografía, el día 28 de junio de 2005 en
Bogotá.
[18] Ibid.
[19] EL TIEMPO. Editorial: En la última encuesta
de opinión, baja la imagen de los opositores del
Presidente Uribe. En: El Tiempo, Bogotá.
(14, julio, 2005).
[20] SEMANA. Oponerse sale caro. ¿Por qué se
desplomaron todos los presidenciales menos Uribe?
En: Semana, Bogotá. (julio 17 - 23 de
2005).
[21] BOURDIEU, Op. Cit., p. 24.
[22] RAMONET, Op. Cit., p. 49.
[23] Ibid., p. 49.
[24] EL PAÍS. Encuesta: Repunta optimismo de los
colombianos. En: El País. Cali. (22,
julio, 2005).
[25] EL TIEMPO. Si primera vuelta de las
elecciones fuera hoy, Álvaro Uribe ganaría por
amplio margen. En: El Tiempo, Bogotá.
(13, marzo, 2005).
[26] GALLUP POLL. Bimestral. Bogotá. (marzo de
2005).
[27] EL TIEMPO. 54% de los colombianos cree que
la reelección de Uribe sería positiva. En:
El Tiempo, Bogotá. (junio 26, junio, 2005).
[28] NIETO LOAIZA, Rafael. Empresarios mantienen
fe en Uribe. En: El País, Cali. (26,
junio, 2005).
[29] EL TIEMPO. En última encuesta de opinión,
baja imagen de los opositores del Presidente
Uribe. En: El Tiempo, Bogotá. (14, julio,
2005).
[30] SEMANA. Oponerse sale caro. ¿Por
qué se desplomaron todos los presidenciables
menos Uribe? En: Semana, Bogotá. (17,
julio, 2005).
[31] En 1999 Gaviria fue elegido gobernador
por la más alta votación de los últimos
tiempos. Su programa de gobierno Una
Antioquia Nueva, lo construyó con base en
consultas regionales en las que por mayoría los
habitantes señalaron la falta de equidad, la
pobreza y la violencia como los problemas
básicos. Por eso buena parte de sus esfuerzos se
centraron en el apoyo de procesos regionales de
paz, a veces incluso a costa de enfrentarse a
posiciones del gobierno nacional. Diario
Nacional El Tiempo, Colombia, Martes 6 de Mayo de
2003.
[32] La Marcha de la No violencia tenía como fin
llegar al municipio de Caicedo. El gobernador de
Antioquia se solidarizó públicamente con el
Alcalde del Municipio de Tarso. Éste fue
amenazado por los grupos paramilitares porque
perteneció a una organización guerrillera y se
reincorporó a la vida civil; posteriormente
ganó en franca lid la Alcaldía de su municipio
y convocó a una Asamblea Municipal
Constituyente. Amenazado el Alcalde visitó al
gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria
Correa, para demandar su solidaridad y apoyo. El
gobernador de inmediato apoyó públicamente al
Alcalde pero no se contentó con ello: desde su
oficina organizó una gran marcha de la
solidaridad con el Alcalde amenazado y se
desplazó al frente de una gran caravana hasta
Tarso. Esto le valió el mote, por parte de los
paramilitares, de guerrillermo, con
lo cual querían expresar que el gobernador era
aliado de las guerrillas.
[33] Glen Paige, Presidente del Centro Global
para la No Violencia, radicado en la ciudad de
Honolulu, en Hawai, Estados Unidos, hizo la
postulación ante el Comité Noruego del Premio
Nobel, el pasado 29 de enero de 2003.
[34] Las declaraciones de negativa a la propuesta
fueron efectuadas el sábado siguiente en una
visita que el Presidente del momento Andrés
Pastrana hizo al departamento del Putumayo. En el
discurso Pastrana se refirió al video de las
Farc y aseguró que la única vía de solución
al problema de los retenidos era la liberación
incondicional de éstos, rechazando tajantemente
la posibilidad de canjear secuestrados por
miembros de las Farc encarcelados. (Revista
Semana, Las Farc entregan pruebas de
supervivencia pero el gobierno rechaza el canje.
Bogotá, lunes 8 de septiembre de 2002 Colombia).
[35] Los habitantes de la zona eran conscientes
de la cercanía del campamento y esperaron
siempre una acción militar como ésta en
cualquier momento. Era un operativo que
estábamos esperando, porque desde que
secuestraron hace un año al gobernador Guillermo
Gaviria y a su comisionado de paz Gilberto
Echeverri, siempre se supo que andaban por
aquí, cuenta Edilberto Ochoa, un
comerciante Urraeño (Tomado de El Tiempo, 7 de
mayo de 2003).
[36] Hace una semana la Cuarta Brigada del
Ejército de Medellín recibió información
sobre la ubicación de un campamento de la
guerrilla en el cual podrían estar varias
personas secuestradas por las FARC
(Comunicado Presidencial El Tiempo 6 de mayo de
2003).
[37] Los Generales Carlos Alberto Ospina,
Comandante del Ejército, y el Coronel Hernando
Alonso Ortiz, comandante de la Fuerza de
Despliegue Rápido (Fudra), coincidieron en
señalar que en el mismo no se presentaron
combates. (Periódico El Mundo martes 6 de mayo
de 2006).
[38] Se planeó una operación para la cual
fue seleccionada la Brigada de Fuerzas Especiales
que está entrenada, especializada y con mucha
experiencia en este tipo de operaciones en lo
profundo de la selva aseguró el General
Ospina.
[39] Los soldados hicieron uso de megáfonos
para persuadir a los bandidos de que se
entregaran y pusieran en libertad a los
secuestrados declaró el General Carlos
Alberto Ospina.
[40] En ningún momento los soldados
entraron en combate porque los bandidos de las
Farc al percatarse de su presencia asesinaron a
los secuestrados y huyeron del lugar anotó
el Comandante del Ejército General Ospina.
[41] Según algunos habitantes esa ostentación
de fuerza pudo haber sido detectada por algunos
de los muchos guerrilleros infiltrados dentro de
la población y, si bien el campamento está
ubicado a un día de camino a pie, por trocha
selvática, no se descarta el uso de
radioteléfonos. (El Tiempo mayo 7 de 2003).
[42] Los secuestrados que sobrevivieron a la
acción guerrillera (tres militares) afirmaron
que cuando se escuchó el ruido del helicóptero
un guerrillero apodado El
Paisa dio orden de asesinar a los
secuestrados.
[43] En ningún caso las unidades guerrilleras se
pueden dejar quitar los prisioneros de las
fuerzas enemigas sin respuesta militar de la
guerrilla conforme a los planes defensivos a su
disposición dijo Raúl Reyes, miembro del
secretariado General de las Farc, en un mensaje
enviado al programa informativo de televisión
Noticias Uno el 8 de mayo de 2003.
[44] El doctor Gilberto cayó encima de
mí, él gritaba y lo remataron. A mí me dieron
un tiro en la pierna pero como no me moví
pensaron que estaba muerto. A los 20 minutos
llegó el ejército. Así relató los hechos el
Cabo Primero de Marina Enrique Viellar
Hernández.
[45] Las Brigadas Móviles 1, 2, 3 y las Fuerzas
Especiales que hacen parte de FUDRA esperaban en
la base de Melgar.
[46] ENTREVISTA con Jaime Bermúdez, Op.
Cit.
[47] URIBE VÉLEZ, Álvaro. Alocución
presidencial transmitida por todos los canales de
televisión del país. Rionegro, mayo 5 de 2003.
[48] ENTREVISTA con Jaime Bermúdez, Op. Cit.
[49] Semana.com. La Popularidad de Álvaro Uribe.
[50] Ibid.
[51] Ibid.
[52] DADER, Op. Cit., p. 5.
[53] CONDE, Francisco Javier. La sabiduría
maquiavélica: política y retórica, citado por
MUÑOZ-ALONSO Alejandro. Génesis y aparición
del concepto de opinión pública: los
precedentes históricos. Opinión pública y
comunicación política. Madrid: Eudema, 1990. p.
29.
* Juan
Carlos Gómez Giraldo es magíster en Estudios Políticos de
la Facultad de Ciencia Política y Relaciones
Internacionales de la Pontificia Universidad
Javeriana, comunicador
social y periodista de la Universidad de La Sabana, con formación técnica en
mercadotecnia. Fue director (E) del programa de
la Facultad de Comunicación Social y Periodismo
de la Universidad de La Sabana. Actualmente es
profesor y jefe del Área de Comunicación
Pública, coordinador de los procesos de
Autoevaluación para la Acreditación Nacional e
Internacional del Programa de Comunicación
Social y Periodismo, investigador y director
académico del Observatorio de Medios de la
Universidad de La Sabana y asesor de la Gerencia
del Canal Capital. Esta es su primera
colaboración para SdP.
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