Un
acercamiento crítico a la consideración del
Weblog
como género periodístico
Próspero Morán *
Resumen: Esta
comunicación pretende acercarnos a las
dificultades que presenta la necesidad por
definir y ajustar lo que es un weblog (blog o
bitácora) y su relación con los géneros
periodísticos partiendo de la mezcla de
características literarias además de
informativas que presenta su modelo de
comunicación. En primer lugar, ofrecemos un
acercamiento a la definición de weblog para
introducirnos a continuación en el centro
del problema y abordar la relación que con
los géneros periodísticos tradicionales
mantiene este formato de nueva creación. A
partir de ese punto intentamos dilucidar si
los webblogs pueden considerarse un nuevo
genero periodístico y llegamos a la
conclusión de que existen numerosos indicios
que niegan esa posibilidad. Palabras clave:
blog, weblog, bitácora, periodismo digital,
géneros periodísticos.
INTRODUCCIÓN
Nadie
duda que las ciencias sociales han evolucionado
enormemente en las últimas décadas ni tampoco
que lo han hecho de forma evidente las que tienen
como objeto de estudio la información. No
obstante, aún parece pronto para estudiar con
una metodología eficiente algunos fenómenos
informativos que por su caracterización
especial, en constante evolución, no permiten el
empleo de técnicas que se han manifestado
enormemente prácticas al acercarse al estudio de
los medios de comunicación de masas. Las
novedades que Internet está produciendo en el
ámbito informativo se suceden con tal velocidad
que hacen imposibles acercamientos estables a la
estructura de algunos fenómenos que nos
advierten realmente de su trascendencia futura
pero al mismo tiempo nos impiden analizar sus
aportaciones con la frialdad que permite la
distancia. Algunas propuestas, que como ya hemos
dichos en otros trabajos se nos apuntan tan
destacadas como revolucionarias en aspectos que
van de lo meramente informativo a las
características poliédricas de esta red de
redes en constante expansión, presentan
enormes dificultades para ser estudiadas de forma
conveniente sobre todo en lo que a su estructura
se refiere.
Como
afirmábamos en Un acercamiento crítico y
optimista al weblog/bitácora como fenómeno
innovador del ejercicio del periodismo, en
el V Congreso de Periodismo Digital de Huesca
2004, venimos asistiendo a una intuición que
hace prever que ese elemento al que hacemos
referencia puede traer para el periodismo
digital, el ciberperiodismo, una gran revolución
en la forma en que se crea, difunde y recibe la
información:
Por
ahora son sólo estremecimientos que la
intuición hace asociar con grandes cosas por
venir. Pero el tiempo vuela y ese algo al que nos
referimos amenaza con dotar a nuestras vidas de
mayor riqueza informativa de la que jamás
hubiéramos soñado. Ese algo, hasta ahora
innombrado en esta comunicación, como
innombrable resulta en los círculos del
periodismo tradicional salvo riesgo de cometer
herejía, es la irrupción de los weblogs, de las
bitácoras, de los blogs en cualquiera de sus
variaciones y mutaciones crecientes. Algo que
hasta ahora se ha asociado al fenómeno de la
muerte del periodismo, a la desaparición del
periodista por el proceso simple de conversión
de todos cuantos escriben en la red con la
periodicidad descrita en una bitácora (sea cual
sea, pero con una linealidad cronológica
irrenunciable) en intermediarios de
información. Pero esa asociación responde sin
duda a un error de planteamiento, porque el
periodismo en la Red hace ya tiempo que no
responde a las clasificaciones del periodismo
tradicional, poniendo en cuestión verdades como
la pirámide invertida o la clasificación en
géneros más o menos estables y de contornos muy
definidos que hasta ahora nadie había puesto en
duda durante muchas décadas. Y por tanto, la
figura de un periodista, entendido como
intermediario de una información (adquirida en
forma presencial la mayoría de las veces) ha
dejado paso hace ya tiempo a la figura del
periodista/editor, que deja de ser el
observador del hecho que después
narra empleando el género más adecuado
(crónica, reportaje, entrevista...) para pasar a
suplantar al editor/corrector, que selecciona y
escoge contenidos para además proceder a
continuación a darles la forma apropiada (no
necesariamente ortográfica y gramaticalmente
hablando, pero también) que será aquella a la
que acceda el destinatario final de esa
información, de esos contenidos.
El
problema que nos plantea la irrupción de los
weblogs a quienes ejercemos la profesión
periodística tiene más que ver, por tanto, con
la consideración del fenómeno como una amenaza
por los estamentos profesionales más asentados
que con las aportaciones que está ya ofreciendo
el fenómeno a campos como la evolución de los
géneros en el ámbito del periodismo digital o
la irrupción de nuevas técnicas de
interrelación informativa o de interactividad
con el receptor de la información. Y mientras
ese problema se acentúa, la dificultad primaria
de acotar la materia de investigación se muestra
ingente en esta ocasión por la anárquica
creación y desarrollo que está teniendo el
fenómeno y por el hecho incluso de la
tradicional dificultad hispana por traducir a
nuestro idioma con urgencia y acierto
terminologías anglosajonas, al estilo de
nuestros vecinos galos, en lugar de aceptar sin
miramientos el término extranjero sin por ello
tener que rasgarnos las vestiduras.
Weblog
es una palabra compuesta que nos habla de un
fichero (log) donde se acumulan las entradas a un
servidor para consultar un sitio web determinado
y de la Red de redes basada en el estándar
html como lenguaje. Y ha pasado a
designar un sitio web propiamente dicho que viene
a ser el log de nuestra actividad en
la red, recogiendo entradas que recopilan nuestra
visita a otras páginas o simples acontecimientos
de la vida cotidiana o profesional por nosotros
redactados o surgidos de reflexiones más o menos
profundas. Aunque si se trata de conseguir una
definición verdaderamente ajustada podemos
participar antes en auténticos debates sobre
este extremo partiendo de todo tipo de
consideraciones (teóricas, personales,
históricas, socioeconómicas, tecnoculturales,
etc..), que recuerdan a las soflamas tan
habituales en los inicios de Internet y aún
persistentes en los foros y grupos de noticias.
Ese es uno de los principales problemas de
partida: La dificultad en poner de acuerdo a los
propios bloggers, a los propios
usuarios de esta herramienta, de este formato,
sobre lo que realmente están haciendo, cómo lo
están haciendo, las características que lo
definen y su alcance social y mediático. Lo más
fácil y socorrido en ámbitos cibernéticos para
acotar la definición de weblog es
acudir a la versión hispana de la Wikipedia (un
proyecto de enciclopedia libre
surgida en mayo de 2001 a partir de un proyecto
internacional anterior administrado por
voluntarios). La definición por la que opta
nuestra hispana Wikipedia es la que nos lleva a
denominar como weblog a un sitio web donde
se recopilan cronológicamente mensajes de uno o
varios autores, sobre una temática o a modo de
diario personal". Los weblogs comparten
elementos comunes, como una lista de enlaces a
otros weblogs, un archivo de entradas anteriores,
enlaces permanentes para que se pueda citar una
anotación o una función para añadir
comentarios".
Pero
mejor aún parece ser acercarse a la definición
de blog propuesta por la propia comunidad de
internautas como la propuesta por samizdata.net:
1. nombre. Weblog, forma de
escritura en línea caracterizada en su
formato por una única columna de texto en
orden cronológico inverso (lo más reciente
arriba) con la habilidad de enlazar a
artículos individuales. Usualmente
acompañado de una barra que ofrece enlaces y
cuyo contenido es actualizado frecuentemente.
También: Warblog, Journal blog, Pundit blog,
Tech blog, Group blog.
2. verbo. Escribir un
artículo.
La
mayoría de los blogs son amateur y originados
por autores individualmente, aunque también
perviven formas de blog colectivo que quedan a
medio camino entre el diario personal
y el diario periodístico. Y parece
claro que el elemento diferenciador de un blog
con otros formatos digitales (foros, wikis, etc.)
es que los artículos principales, en oposición
a los comentarios que se añadiendo en el hilo
creado con cada uno de ellos, son escritos por el
propietario del blog y no por el público en
general.
Y
finalmente, hay una característica que se ha
impulsado desde 2004 y que no es otra que la
obligación de que, para considerarse a un sitio
web como un weblog, además de todo lo dicho,
esas páginas deben ser accesibles por la
blogosfera: si los artículos no pueden ser
enlazados por separado por un
permalink el sitio no es un blog.
Esto
significa que algunos ostensibles blogs no lo son
en realidad, más bien se envuelven en una
apariencia de blog, como luego veremos con mayor
profundidad. Por ejemplo, The Guardian, tiene 2
blogs:
Online Blog, dedicado a la tecnología es
realmente un blog, pero el blog principal,
llamado simplemente The Weblog, no era hasta el
2004, cuando se convirtió en Newsblog, una
verdadera bitácora, puesto que no
pertenecía a la blogosfera, no podía
participarse desde ella.
En
definitiva, el blog parece caminar entre su
carácter de log de nuestra actividad
en la red, recogiendo entradas que recopilan
nuestra visita a otras páginas o simples
acontecimientos de la vida cotidiana, profesional
o informativa (general o especializada)
redactados por colectivos o individuos con
intenciones literarias o informativas y su
apariencia de formato de escritura en línea
caracterizado por una única columna de texto en
orden cronológico inverso con la habilidad de
enlazar a artículos y además, usualmente,
acompañado de una barra que ofrece enlaces y
cuyo contenido es actualizado frecuentemente,
pero sin periodicidad fija.
Comunicación
literaria y comunicación periodística
En
general son escasas las aproximaciones desde el
ámbito académico al weblog y casi todas
insisten en caracterizar de forma directa o
velada a los weblogs como género. Así parece
desprenderse de afirmaciones como la de Ramón
Salaverría en su reciente Redacción
Periodística en Internet cuando afirma que
no en vano, weblogs y crónicas y
también otros géneros periodísticos de autor
que analizaremos más adelante, como las columnas
de opinión- comparten algunos rasgos
comunes. Salaverría no se implica en
caracterizar de forma contundente a los weblogs
como un nuevo género periodístico, pero reúne
numerosas opiniones sobre este extremo. Por un
lado el autor dice coincidir de forma clara con
la postura de Rebeca Blood quien encuentra
complementariedad entre los weblogs y los
géneros periodísticos informativos pero
manteniéndolos a una notable distancia. Pero por
otro lado asegura que en todo caso, nos
interesa reseñar las importantes similitudes que
existen entre escribir weblogs y redactar
crónicas. Ambos géneros comparten una
aproximación retórica similar, a medio camino
entre lo informativo y lo interpretativo.
(Salaverría, 2005: 155-157).
En
este sentido, parece que nos encontramos en
numerosos autores expertos en el tratamiento del
periodismo digital o del ciberperiodismo, como
algunos de ellos prefieren denominarlo, con dudas
constantes que se manifiestan en su redacción
sobre el carácter de género periodístico y
sobre la forma de emplear la teoría de géneros
cuando navegamos por la blogosfera.
Pero
el conflicto surge desde la caracterización
misma del weblog. Algunos autores no tienen
ninguna duda en caracterizarlo como un formato
como hace Rebeca Blood de forma clara e
indiscutible:
Journalism begins with
reporting: all of the other functions
associated with the practice have been
developed in support of this one essential
objective. The weblog format is optimized for
filtering and dissemination, but to make a
case in case in those terms for weblogs as
journalism is to confuse journalism with
influence. (Blood, 2202:19).
Y
otros prefieren acercarse a la conceptualización
de los mismos como nuevo género, incluso
trastocando o confundiendo en ocasiones el
concepto de género en su respuesta como hace la
periodista que traduce las palabras de José
Luís Orihuela en una entrevista concedida al PC
World:
-¿Existen tipos de
weblogs? ¿Cuáles son los más conocidos?
-Los principales géneros son:
Personales (autobiográficos), Tecnología,
Política, Metablogs, Artes y Humor,
Economía y Negocios, Medios, Periodismo y
Noticias, Educación, Ciencia, Viajes,
Diseño y Usabilidad.
Y,
finalmente, la noción de género está clara en
autores que conocen y han estudiado el periodismo
digital y la tipología hipertextual de su
lenguaje:
El punto de partida y de
llegada es la pirámide invertida. La
pirámide invertida es la técnica de
escritura necesaria para cualquier
periodista, la mejor forma de contar algo
rápido y bien. Con ella se aprende a
comunicar eficazmente y a tener criterio
periodístico: lo más importante al
principio. Ya lo decía Warren (Warren, 1979:
97): 'La noticia correcta comienza por el
clímax'. El enfoque periodístico se aprende
y se hace con la pirámide invertida.
También en los géneros de opinión, que
deben exponer, aunque sea brevemente, el
hecho noticioso del que parten. (María
José Cantalapiedra, 2004).
En
todo caso, parece obvio que como Ana Torresi
anticipaba en 1995 los géneros vienen
contaminándose por cuestiones que tienen que ver
con los soportes, los temas y por supuesto las
tecnologías:
es innegable que
los géneros se contaminan, es decir, toman
algunas características de otros géneros.
En el caso de los géneros periodísticos,
esa contaminación es por lo demás evidente:
la identidad de los soportes materiales, la
proximidad de los temas abordados, las
imágenes que se construyen del locutor y del
destinatario, entre muchas otras
consideraciones, revelan algunas de las
tantas vías de contaminación.
(Torresi, 1995:40)
Pero
es evidente que eso no debería hacernos caer en
la confusión entre formato y género.
El
problema principal probablemente parta
previamente de otra contaminación, o mejor
confusión: la que existe en distinguir con
claridad y separar comunicación literaria y
comunicación periodística. El lenguaje
periodístico nace del literario, aunque busque
una comunicación distinta para transmitir su
mensaje informativo. Entre otras cosas porque
busca una comunicación distinta de la del
lenguaje hablado, pero también de la del
literario o poético. Y es verdad asumida que la
responsabilidad del profesional de la
información está directamente relacionada con
la actualidad y utilidad de lo que comunica y la
verificación de los datos.
Pero
si bien parece aceptable considerar que la
actualidad y utilidad de lo que se comunica está
fuera de toda duda en los weblogs que tienen una
orientación marcadamente informativa o
periodística, el segundo supuesto plantea
numerosas dudas. Por un lado por la dificultad
misma de verificar datos en un canal como
Internet con la rapidez que demanda el formato
del weblog. Y por otro lado por el carácter de
comunicación literaria que finalmente impregna a
todos los weblogs, incluyendo los
inequívocamente periodísticos:
El discurso informativo
habla de algo, habla del mundo; el literario
hace el mundo. El discurso informativo se
juzga por la relación entre conocimiento y
hecho; el literario, sólo por la necesidad
interna de la obra. En el informativo, la
selección y valoración de lo comunicado se
realiza con criterios prácticos, pensando en
el público; en el literario no. El
informativo es un acto de responsabilidad
pública; el literario no se propone jamás
la utilidad pública en cuanto a
literatura. (Diezhandino, 1994)
Y
es aquí justamente donde parece que podemos
encontrar la dificultad primera y principal que
nos impide considerar a los weblogs como un
género periodístico propiamente dicho, salvo
que ampliemos la acotación del concepto o
definición de género hasta el infinito. Porque,
sin duda de ningún tipo, el weblog elude
generalmente la responsabilidad pública o la
reviste de pelajes que nos alejan
irremediablemente de ella. Pero aún más, el
weblog no piensa en el público, piensa en el
autor. De hecho comparte con la comunicación
literaria su principal particularidad: la
necesidad interna de la obra.
La
definición de género nos llega desde la Teoría
Literaria, anterior a la Teoría de los Géneros
Periodísticos, de la mano de René Wellek y
Austin Warren, quienes entienden éste como un
concepto regulativo, estructura subyacente
y como convención que es real y efectiva porque
moldea textos concretos en un momento
determinado. Para estos autores, la
teoría de los géneros y de los estilos
literarios es un principio de orden: no clasifica
la literatura y la historia literaria por el
tiempo y el lugar, sino por los tipos de
organización o estructura específicamente
literarias. Lo dicho por Wellek y Warren
para los géneros literarios puede ser aplicable
a los géneros periodísticos. José Luís
Martínez Albertos defiende esta idea cuando
afirma que por similitud a los géneros
literarios, tópicos en toda Perceptiva
Literaria, los estudiosos del periodismo han
señalado igualmente la existencia de
determinados géneros periodísticos (1983:
272)
Pero
aún más que los géneros mismos nos interesa
también el lenguaje y, más concretamente las
seis características de las distintas
manifestaciones del lenguaje periodístico
escrito, (Martínez Albertos, 1991: 203):
corrección, concisión, claridad, captación del
receptor, lenguaje de producción colectiva
(porque intervienen distintos coautores con
responsabilidad diferente en el texto final) y
lenguaje mixto (en el que las series
lingüística, paralingüística y no
lingüística se influyen entre sí para llegar
al producto periodístico definitivo que van a
recibir los lectores).
Y
esto nos lleva a preguntarnos si es periodístico
el lenguaje de los blogs. La respuesta es tan
obvia como puede intuirse: Tendremos blogs
periodísticos si el lenguaje empleado es
periodístico, con independencia de que lo sea su
apariencia formal o su apariencia hipertextual
(el uso de enlaces con criterios periodísticos).
Y tendremos blogs periodísticos si los textos
periodísticos en ellos recogidos han
sido creados expresamente para publicarse con
este formato o han sido adaptados expresamente
desde su concepción original a las
características del formato que nos ocupa.
Si
se denomina género a cada una de las distintas
clases en que se puede ordenar la información
periodística, esto es a la forma particular de
tratar una información periodística, no nos
costará concluir que los weblogs son ejemplos de
un nuevo formato en que la comunicación
literaria se superpone en demasiadas ocasiones a
la informativa. El blog no es tampoco un medio
informativo, en sentido estricto, porque no es,
ni pretende ser, un acto de responsabilidad
pública; es por ahora un medio literario,
plenamente literario, que se aprovecha de
elementos propios de la comunicación
periodística, de modelos informativos, pero sin
proponerse jamás la utilidad pública como
objetivo principal. Y que en ocasiones consigue
alcanzar un equilibrio entre la comunicación
literaria y la periodística que le permiten
navegar entre esas dos aguas, pero probablemente
no de forma suficiente como para caracterizarlo
ni como un género periodístico, ni como un
género literario.
¿Quiere
decir esto que no existen weblogs periodísticos?
Desde luego que no. Pero considerar que todos los
weblogs son en esencia periodísticos y que
conforman un nuevo género a partir de esa
consideración parece cuanto menos en extremo
arriesgado. Otra cosa sería considerar las
posibilidades que este formato presenta para la
creación de nuevos géneros que impongan
fórmulas de relación entre emisor y receptor
que aprovechen todas las capacidades interactivas
que el weblog presenta y que sin duda llevarán
en un futuro no muy lejano a creaciones entre las
que puede que encontremos algún nuevo género.
En
este sentido, nuestra conclusión apunta a las
enormes posibilidades que el weblog como formato
tiene de convertirse en género en el momento en
que se apliquen a informaciones de actualidad sus
características que permiten agrupar elementos
interactivos con géneros tradicionales y
combinarlos de formas diversas. En una de esas
combinaciones se construirá probablemente, en un
futuro próximo, una sólida base para edificar
un género periodístico.
Pero
la argamasa aún no parece haber comenzado a
mezclarse.
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Welle, R.; Warren, A. (1982). Teoría Literaria.
Madrid: Gredos.
* Próspero
Morán
es periodista asturiano y profesor de la Universidad Carlos III, en Madrid, España.
Esta es su primera colaboración para SdP.
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