Hipertexto
y redacción periodística:
¿un nuevo campo de investigación?
Javier Díaz Noci *
Resumen: Si en una
modalidad se materializa de forma cotidiana
el empleo del hipertexto, es en el
periodismo. A pesar de que la teoría
hipertextual surge en torno a la literatura
de ficción, es en el ciberperiodismo donde
encuentra sus verdaderas posibilidades de
desarrollo, tanto práctico como teórico.
Las facultades iberoamericanas, donde los
estudios de comunicación se hallan
implantados desde hace décadas, se
encuentran igualmente en situación de
ventaja para ofrecer hallazgos conceptuales
en torno a las nuevas posibilidades que
ofrece este nuevo lenguaje, que sólo ahora
comienzan a vislumbrarse. Tanto en lo que se
refiere a la investigación de este nuevo
fenómeno desde el punto de vista de la
construcción del discurso y el mensaje
desde, a su vez, perspectivas
diversas como en su aplicación
docente, la Universidad iberoamericana se
halla frente a un reto al que, nos parece, no
llega tarde esta vez. Este texto realiza
algunas reflexiones sobre la necesidad de
analizar las dimensiones hipertextuales del
nuevo mensaje periodístico, y se aventura
incluso a intentar identificar las
características definitorias del nuevo
medio. Palabras clave:
Ciberperiodismo. Hipertexto.
Introducción
El
periodismo está presente en la Universidad
española, como lo está en la de Estados Unidos
y en Latinoamérica (de habla portuguesa y
española). Por lo que respecta a Iberoamérica,
son más antiguas las facultades de comunicación
americanas que las españolas, país que
con la excepción de la antigua Unión
Soviética hasta hace muy recientemente era
el único de la Europa occidental que ofrecía
estudios de Periodismo, aunque hay otros países
del continente donde también se enseñan
materias de Comunicación. A pesar de su juventud
(las primeras facultades de Periodismo en España
datan de los 70), hemos prestado, hasta cierto
punto, una considerable atención a los aspectos
teóricos del Periodismo y de la Comunicación.
De hecho, hemos tenido desde el principio de
nuestros estudios universitarios de Periodismo
dos tendencias, dos tradiciones que sólo ahora
están comenzando a recibir frutos mutuos: la
primera, más teórica y europea, que presta más
atención a materias como la Sociología de la
Comunicación, la Semiótica o la Teoría de la
Comunicación, en deuda con un modo de pensar
más bien europeo (quiere decirse, francés e
italiano); y la segunda, más práctica y
empírica, una tradición estadounidense,
preocupada especialmente por la formación
profesional de los periodistas y representada, en
el primer momento, por la importación y
adaptación de los clásicos de la redacción
periodística americana, como Mencher o incluso
Warren.
La
aparición de la World Wide Web, en la década de
1990, y la eclosión, en apenas una década, de
una miriada de medios digitales, ha puesto sobre
la mesa un reto para quienes nos dedicamos
profesionalmente a la formación de periodistas y
a la investigación en Comunicación: determinar
cuáles son las características definitorias del
nuevo medio y hasta qué punto y
cómo se está conformando una nueva
retórica, un nuevo lenguaje y una nueva manera
de hacer las cosas. Se trata de una nueva,
incipiente, inmadura, si se quiere, realidad,
pero este nuevo paradigma informativo ha
provocado un nuevo objeto de estudio, así como
nuevas técnicas que se enseñan ya en nuestras
facultades.En la Universidad española que
tampoco pretendo sea la más avanzada en estos,
como en otros, aspectos, pero que es la que
fundamentalmente conozco comenzamos a
trabajar para responder a este nuevo reto en
1994, justo cuando comenzaba a haber algunos
medios que decidieron dar el salto a la Red, y el
primer libro, hoy sonrojante por muchas cosas1,
conseguimos darlo a la luz en 1996.
Intentamos
no perder un nuevo tren que nos hiciese depender
en exceso de la producción científica de otros
países, como Estados Unidos. La propia
condición global e instantánea de Internet nos
permitió estar al tanto de muchas cosas, y, en
estos momentos, no creemos que la universidad de
lengua española o portuguesa esté por detrás,
ni en calidad ni en cantidad, de la que se
decanta por el inglés como lengua de
comunicación. La propia tradición europea, si
se quiere más teórica, ha hecho que buena parte
de nuestros estudios se vaya escorando hacia este
tipo de reflexión, que ha encontrado en la
ciencia del hipertexto, igualmente incipiente, un
terreno aún muy virgen en el que adentrarse.
Sabemos,
por supuesto, que la teoría del hipertexto no es
excluisvamente europea, y que en este viejo
continente estamos en deuda con, por ejemplo,
George Landow, cuyos libros han sido traducidos
al español y son de uso común entre todos
aquellos que trabajamos en este campo, y, no hace
falta decirlo, por pioneros como Vannevar Bush o
Theodor Nelson. Diría, no obstante, que ha sido
en Europa donde la teoría del hipertexto ha
tenido éxito. Disponemos de alguna literatura
académica sobre ello en España. Me gustaría
mencionar al pionero en este campo, el profesor
de la Universidad Carlos III de Madrid Antonio
Rodríguez de las Heras, que escribió un libro
seminal sobre el tema, Navegar por la
información. Ha intentado igualmente
convertir la teoría en práctica con un libro
digital, El libro de arena, título
prestado de un libro de Jorge Luis Borges,
accesible en Internet. Es cierto que la teoría
del hipertexto se ha desarrollado, en un primer
momento al menos, en torno a la literatura de creación2.
Sin negar los avances que, por ejemplo, en el
campo de la novela se hayan podido producir, es
en otro tipo de literatura, más prosaica quizá,
donde se ha desarrollado de forma más completa y
cotidiana: en las obras enciclopédicas, en los
repertorios de legislación y, sobre todo, en el
periodismo. La esencia del quehacer informativo,
con sus prisas cotidianas, su necesidad de
fórmulas estables y bien conocidas a través de
las cuales dar a conocer los hechos relevantes,
han impulsado la reflexión teórica acerca del
hipertexto aplicado al periodismo. Nos parece que
es sólo el principio: el ciberperiodismo se
encuentra aún en mantillas, como le ha pasado a
todo medio nuevo, y está en proceso de
emanciparse de los precedentes, de forjar su
propia retórica. En esa encrucijada y en ese
diálogo entre las necesidades profesionales y
los esfuerzos teóricos de los académicos ha de
situarse un punto de encuentro, un territorio
común en el que la docencia encontrará sus
mejores frutos.
En
este breve texto pretendemos solamente exponer
algunos aspectos que nos parecen destacables
acerca de la investigación sobre la teoría
hipertextual aplicada al periodismo. Serán sólo
unos breves apuntes que nos dibujen un panorama
que, a nosotros al menos, nos parece francamente
prometedor, a pesar de lo mucho que aún queda
por desbrozar.
1.
Perspectiva lingüística: la teoría del
(hiper)texto
La
primera perspectiva que nos interesa destacar es
la lingüística. No porque pretendamos ceñirnos
al lenguaje, en sentido estricto, sino porque
creemos que conviene contemplar el hipertexto
desde la teoría del texto, como nivel
estructurado en que se manifiesta el acto
comunicativo. Si la narratolología, la
pragmática o incluso la vieja e injustamente
denostada retórica se ocupaban de un artefacto
que hemos dado en llamar texto, y ha aplicado
determinadas metodologías con resultados
excelentes, ¿por qué no hacer lo mismo con el
hipertexto?3 Si éste
se define como una superación del texto en
cuanto, por ejemplo, a su unilinealidad,
parece claro que las nuevas características
intrínsecas del hipertexto traen consigo una
nueva manera de hacer las cosas.
Se
trataría, en primer lugar, de determinar cuáles
son esas características que el discurso
hipertextual posee y que, al menos en conjunto,
no pueden ofrecer el resto de los discursos
informativos (la prensa o el audiovisual). Hay
quienes, como las profesoras Cristina Fiebich y
Nora Paul, de la Universidad de Minnesota, hablan
en sus Elements of Digital Storytelling4
de características como media, acción,
relación, contexto y comunicación5.
Son, nos parece, un tanto heterogéneas aunque,
con otro nombre, coinciden básicamente con las
que propone Kevin Kawamoto, para quien las
características que definen esta nueva práctica
informativa son la hipertextualidad, la
interactividad, la no linealidad (¿no es esta,
en realidad, a su vez una característica del
hipertexto?), la multimedialidad, la convergencia6
y la personalización. Nosotros, en cambio, a la
hora de discernir cuáles son los rasgos propios
de los nuevos productos periodísticos preferimos
hablar de:
1)
Criterios hipertextuales, que incluyen el
análisis de sus elementos constitutivos, es
decir, los nodos y los enlaces7.
En cuanto al análisis de los nodos y los
conjuntos y estructuras que forman,
un primer punto de partida es la teoría de la
coherencia intranodal, internodal e
hiperestructural, expuesta por el profesor Martin
Engebretsen en su tesis doctoral8
y en otros artículos. Por lo que respecta a los
hipervínculos, es importante trazar una
tipología de los mismos, especialmente teniendo
en cuenta las funciones gramaticales que cumplen,
al articular las estructuras nodales con un
sentido global, es decir, como unidades de
significación en sí mismas, punto de partida en
el que coincidimos con la teoría del texto. La
búsqueda de la eficacia en la producción de
sentido es tarea de la retórica, ciencia
renovada y rescatada para la ciencia sobre todo a
partir de las investigaciones del Grupo _, por un
lado, y de Chaïm Perelman y Lucie
Olbrechts-Tyteca, por otro. Existen ya estudios
sobre retórica aplicada a la lógica
hipertextual, por supuesto9.
La referencia a los topoi predominantes en
cada texto ya ha sido ensayada como criterio de
clasificación tipológica de los géneros
literarios por, por ejemplo, Héctor Borrat10.
En nuestra opinión, a los textos narrativos,
interpretativos y argumentativos habría que
añadir los dialógicos, categoría, por otra
parte, muy empleada en la teoría de los géneros
literarios. Preferimos reservar el término
interactivos, que también se ha
empleado con similar significado, para explicar
otro tipo de características de los cibertextos11
periodísticos que incluyen otros aspectos como
la participación del lector o incluso la
personalización como método de respuesta del
sistema a las demandas de los usuarios.
2)
Criterios de multimedialidad: en un principio, el
hipertexto es una combinación de nodos textuales
que ofrece itinerarios diversos al lector, que
configura así su propio relato. Sin embargo, la
dimensión meramente textual ha sido superada por
la multimedialidad, o posibilidad de integrar en
una misma estructura hipertextual nodos visuales,
sonoros, o de otro tipo. En este mismo campo
puede incluirse el estudio de la interfaz como
medio semiótico, si se quiere de
relación entre el lector y el sistema, o mejor,
entre el lector y el autor. El estudio reciente
de Carlos Scolari12
es modélico, en este sentido. Lejos de separar
el estudio de los aspectos gráficos, visuales,
de lo que se ha conocido como redacción
periodística, el estudio del mensaje debe
incluir, en nuestra opinión, ambos aspectos como
un todo.
3)
La interactividad: fue definida como la
posibilidad de que, a demandas del usuario, el
sistema responda adaptando el mensaje a sus
necesidades. En realidad, eso sería el resultado
de una serie de disposiciones técnicas
también desde esa perspectiva puede
estudiarse la interfaz al servicio de la
participación. La interactividad es el principal
rasgo que subvierte la inmutable distinción
entre autor y lector, ya que se supone que, en
teoría, el hipertexto permite a este último
adquirir una dimensión igualmente autorial,
puesto que participa en mayor o menor medida de
decisiones que afectan al resultado final del
discurso. han resumido en esta frase lo que
habría de ser la interactividad en los
cibermedios: Seleccionar qué información
desean los lectores y en qué orden; interactuar
con miembros de la redacción y otros usuarios y
hasta contribuir (aunque sea potencialmente) en
la generación de contenidos13,
lo que daría lugar al denominado periodismo de
código abierto. A su vez, Anne Light,
investigadora inglesa de la Universidad de Sussex
(1998, 1999)14 ha
distinguido dos tipos de interactividad, la
inclusiva, en la que la audiencia, en una medida
u otra, colabora en la obtención del producto
informativo, y el modelo autorial, en el que se
permite participar a los usuarios pero no hasta
el punto de intervenir en la confección del item
noticioso. Esto, naturalmente, entronca con la
estética de la recepción. Y tiene otra
derivación, a tener igualmente en cuenta: a
pesar de esos cambios en la autoría que
desembocarían en el periodismo participativo, la
profesión periodística sigue siendo necesaria.
No el periodista multitask, multitarea15,
probablemente, sino el que desarrolla habilidades
colaborativas, el que sabe trabajar en equipo. Y
eso, innegablemente, tiene influencia en las
técnicas que enseñamos al futuro
ciberperiodista.
4)
Temporalidad: Creemos fundamental también tener
en cuenta los aspectos temporales de los
cibertextos que se producen para Internet. En
realidad, se trata de una característica que
proporciona, más que el hipertexto, la técnica
de las redes telemáticas que permite una
renovación constante del mensaje y que éste sea
accesible desde cualquier lugar del globo con
conexión a Internet. Como pone de manifiesto
Jerónimo Alayón, el texto impreso se basaba
necesariamente en una lógica y una
retórica diacrónicas, tanto en su
creación como en su decodificación, mientras
que el hipertexto juega más con una
polifurcación sincrónica, además
de tener, al contrario que el texto impreso,
necesariamente lineal, una lectura alineal
y varios niveles estructurales16.
Las características del nuevo medio han hecho
que los tiempos de producción y de recepción se
hayan alterado sustancialmente.
2.
La perspectiva docente: ¿es posible aplicar la
teoría del hipertexto a la enseñanza del
periodismo?
Somos
conscientes de que probablemente sea mejor no
hablar de redacción17,
aunque el vocablo castellano comprensa un
significado más amplio que el inglés newswriting,
en el sentido de que Redacción es más que
escribir textos, y sea mejor dar otra
definición, tal vez construcción del
discurso, puesto que el nuevo discurso
periodístico consta de texto, imágenes,
sonidos, bases de datos, pero también de
interfaces, diseño, motores de búsqueda y
lenguaje de programación. Algunos (nuestros
colegas gallegos, por ejemplo) tienden a
incluirlo en un término más comprehensivo,
arquitectura de la información, es
decir, tratan sobre estructuras (la teoría
hipertextual que manejamos y tratamos de
desarrollar se centra especialmente en las más
eficientes y, por tanto y cada vez más, típicas
estructuras) y organización. Se trata, en el
fondo, del problema de la representación del
esquema complejo de la información, es decir, de
mapas conceptuales que se traducirán en
diagramas de flujo hipertextuales, primer paso a
la hora de diseñar una información que pretenda
aprovechar las posibilidades del hipertexto
y, en general, de la adecuada representación del
modo en que se supone que piensa el ser humano,
es decir, tiene de algún modo que ver con las
propuestas de la lingüística cognitiva y de
Vannovar Bush: Como debemos pensar.
Ésta
sería una primera aproximación a nuestro
empeño: en parte, estructuralismo, aunque
sabemos bien que, aunque no sea una teoría
totalmente olvidada, no es hoy en día demasiado
popular. De cualquier manera, no podemos afirmar
que seamos totalmente estructuralistas. Como
ocurre en Lingúística y Filología, donde
al menos en el dominio de lengua española-
se acusa a los libros de estilo de los medios de
ser los últimos reductos del
normativismo en Gramática, es
necesaria una combinación de tradición en
innovación, de prescripción en el sentido
de dar normas- e investigación. No
podemos olvidar el enorme papel que los
videojuegos están desempeñando en la educación
de los futuros lectores, y cómo las estructuras,
características, técnicas de los mismos están
preparando el camino a un lenguaje realmente
multimedial, interactivo, hipertextual, el camino
al hipermedia. En nuestra opinión, están
surgiendo nuevos géneros: por ejemplo, la
infografía18.
Disponemos,
por el momento, de un manual que es una síntesis
de lo que hemos sido capaces de hacer hasta
ahora, el Manual de redacción
ciberperiodística. Basado en el trabajo
inicial de un grupo de investigación compuesto
por miembros de las universidades españolas de
Santiago de Compostela, Navarra, Málaga y País
Vasco, tratamos de trazar un mapa de la mayoría
de los profesores que trabajan en España
actualmente sobre estas cuestiones y enseñan la
asignatura (Ciberperiodismo, Periodismo digital,
Periodismo en Internet, pues todos estos nombres
recibe esta nueva práctica) y ofrecerles un
capítulo de un libro que pudiese ser usado como
punto de partida para futuras investigaciones y
como base de la docencia.
Dividimos
nuestro libro en tres partes:
1)
La primera se dedica a una aproximación
teórica: primero, las características de la
información digital: multimedialidad,
interactividad, etc., un capítulo escrito por
Elvira García de Torres y María José Pou, de
Valencia. En segundo lugar, proponíamos una
breve teoría y modelos del hipertexto aplicado
al Periodismo, especialmente una tipología de
estructuras, basada en los elementos esenciales,
los nodos (o lexias) y los hipervínculos, tal y
como ensayó Martin Engebretsen (es una pena que
su tesis doctoral, probablemente la primera
dedicada íntegramente a este tema, se publicase
sólo en su lengua materna, el noruego), pero
también en las teorías de, por ejemplo, el
profesor italiano Luca Toschi. En tercer lugar,
Lluís Codina que viene del campo de la
documentación- explica la composición y
características de un documento hipertextual, y
propone un modelo para evaluar sitios web, que
normalmente nos da una visión preliminar de la
calidad de los medios que investigamos. Y cuarto,
Manuel Gago, Xosé López y Xosé Pereira se
ocupan de la arquitectura y organización de la
información.
2)
La segunda parte del libro trata del lenguaje,
estilo y retórica del Ciberperiodismo. El
español es un lenguaje extendido, el tercero en
lo que se refiere a hablantes y uno de los
primeros en lo que se refiere a países donde es
lengua oficial, y también muy importante en
Internet. El punto de vista de Francisco Yus, un
lingüista de la Universidad de Alicante, basado
en la Pragmática (una corriente especialmente
importante en el área lingüística inglesa,
donde David Crystal, por ejemplo, trabaja sobre
ello), es, en nuestra opinión, especialmente
atractivo. Los cambios que la Red está
produciendo en la lengua, más profundo de lo que
probablemente pensamos, son otro campo de
investigación.
3)
Finalmente, dedicamos la tercera parte de nuestro
libro a los diferentes géneros
ciberperiodísticos. Hemos de confesar que no
hemos sido capaces, ni hemos querido, romper del
todo con el precedente modelo impreso, el
clásico. Sin embargo, hemos practicado algunos
cambios en los criterios que hemos escogido para
clasificar los géneros, basada en los topoi retóricos
y que hemos mencionado supra. Sin embargo,
creemos que haría falta reconsiderar la actual
teoría de los géneros periodísticos y verla a
la luz de las nuevas característica, que hemos
también expuesto brevemente, para conseguir
así, más que una teoría de géneros, una
tipología de los cibertextos periodísticos.
3.
Conclusión
La
teoría va probablemente más adelantada que la
práctica; uno de los miembros de nuestro grupo
de investigación, el profesor de la Universidad
de Navarra, aplicando los conceptos que hemos
explicado aquí, ha intentado determinar hasta
qué punto los cibermedios españoles desarrollan
estructuras hipertextuales complejas. En el III
Congreso Internacional Comunicación y Realidad,
celebrado en la Universidad Ramon Llull de
Barcelona en mayo de 2005, presentó una
comunicación cuyo título lo dice todo:
Hipertexto periodístico: mito y
realidad19. Y,
sin embargo, el tema del mencionado congreso
resume el punto exacto en el que nos encontramos
ahora: La utopía digital en los medios de
comunicación: de los discursos a los
hechos. Nuestra labor y nuestro objetivo,
como hemos intentado poner de manifiesto en esta
breve comunicación para esta V Bienal
Iberoamericana de Comunicación, es precisamente
que dicha utopía no lo sea tanto la
profesión, y nuestros alumnos, nos demandan una
educación bien real y que, investigando
los discursos como artefactos (o sea, como hechos
que pueden ser estudiados del mismo modo que
pueden ser producidos, aplicando técnicas
diversas), podamos ya enseñar las rutinas
profesionales de producción de eficaces
hipertextos informativos. Es el reto del que
hablábamos al principio de esta comunicación y
el punto, abierto, en que queremos concluirla.
Notas
bibliográficas:
1 ARMAÑANZAS, DÍAZ
NOCI, Javier; MESO, Koldo (1996). El
periodismo electrónico. Información y servicios
multimedia en la era del ciberespacio.
Barcelona: Ariel.
2 En España, podemos mencionar los estudios de
MORENO, Isidro (2002). Musas y nuevas
tecnologías. El relato hipermedia.
Barcelona: Paidós; PAJARES TOSCA, Susana (2004).
Literatura digital. El paradigma hipertextual.
Cáceres: Universidad de Extremadura; VEGA, Maria
José (2003). Literatura hipertextual y teoría
literaria. Barcelona: Mare Nostrum; Véase
también CLEMENT, Jean (1995). Du texte à
lhypertexte:vers une épistémologie de la
discursivité hypertextuelle <http://hypermedia.univparis8.fr/jean/articles/discursivite.htm>;
hay traducción española : CLEMENT, Jean (2000).
Del texto al hipertexto: hacia una epistemología
del discurso hipertextual. Espéculo. Revista
Electrónica Cuatrimestral de Estudios Literarios
<http://www.ucm.es/info/especulo/hipertul/clement.htm>.
3 GARCÍA GARCÍA, Francisco (1999). Estructuras
narrativas y nuevas tecnologías de la
información. En LÓPEZ, Xosé; SOENGAS, Xosé
(eds.). A comunicación audiovisual na era
dixital. Santiago de Compostela: Imprenta
Universitaria, 90-92.
4
<http://www.inms.umn.edu/Elements/index.php>.
Ha sido traducido al castellano, bajo el título Los
cinco elementos de la narrativa digital, por
Guillermo Franco, de la revista El Tiempo de
Colombia, y puede hallarse en la dirección web
<http://200.41.9.40/ente_secc/ente_inte/noticias/ARTICULO-WEB-1001940-2051645.html>
5 PAUL, Nora (2004). 'New News' retrospective: Is
online news reaching its potential?. Online
Journalism Review. March
<http://www.ojr.org/ojr/stories/050324paul>.
6 Véase, por ejemplo, el estudio de HUANG,
Edgar, et al. Converged journalism and
quality: A case study of the Tampa Tribune news
stories. Convergence, vol. 10, number 4,
winter. Luton: John Libbey, 2004, 73-91.
7 Una referencia inexcusable en España es el
trabajo pionero del documentalista Lluís Codina:
CODINA, Lluís (1996). El llibre digital. Una
exploració sobre la informació electrònica i
el futur de l'edició. Barcelona: Generalitat
de Catalunya.
8 ENGEBRETSEN, Martin (2001). Nyheten som
hypertekst. Tekstuelle aspekter ved møtet mellom
en gammel sjanger og ny teknologi. Oslo:
Norwegian Academic Press.
9 ALAYÓN GÓMEZ, Jerónimo (2004). Retórica y
discurso hipertextual. Observatorio para la
Cibersociedad, en
<htpt://cibersociedad.rediris.es>; también
ALBALADEJO, Tomás (2001). Retórica y propuesta
de realidad (la ampliación retórica del mundo).
Tonos Digital. Revista Electrónica de
Estudios Filológicos, 1, marzo
<http://www.um.es/tonosdigital/znum1/estudios/albada.htm>.
10 BORRAT, Héctor (2002). Paradigmas
alternativos y redefiniciones conceptuales en
comunicación periodística. Anàlisi, 28.
Barcelona, Universidad Autónoma, 55-77.
11 Texto se emplea generalmente para
describir el producto de un acto de habla o
de, obviamente, escritura, es decir, como
un constructo teórico. Cibertexto se
emplea, consecuentemente, para definir aquel tipo
de producto discursivo y no meramente
compuesto, de forma necesaria y única, por
palabras producido a partir de las
herramientas y técnicas propias del hipermedia.
12 SCOLARI, Carlos (2004). Hacer clic. Hacia
una semiótica de las interacciones digitales.
Barcelona: Gedisa.
13 MILLÁN PAREDES, Tatiana; FRASCAROLI, Manuel
Alfredo (2004). Comunicación y digitalización.
Nuevos paradigmas sociales frente a ciertas
prácticas de la interactividad en los medios online.
Observatorio para la Cibersociedad <htpt://cibersociedad.rediris.es>.
14 LIGHT, Ann (1998). Representing the producer:
the use of semiotic analysis to inform the design
of interactive components in networked media.
<http://www.dcs.gla.ac.uk/~johnson/papers/dsvis_2001/light/>.
15 De esos aspectos se ha ocupado,
fundamentalmente, John Pavlik. Véase su último
texto, PAVLIK, John. A sea-change in journalism:
Convergente, journalists, their audiences and
sources. Convergence, vol. 10, number 4,
winter. Luton: John Libbey, 2004, 21-29.
16 ALAYÓN GÓMEZ, Jerónimo (2004). Retórica y
discurso hipertextual. Observatorio para la
Cibersociedad, en
<htpt://cibersociedad.rediris.es>.
17 Aunque, seguramente por no romper con una
tradición que tiene un innegable peso
específico, el último manual en castellano
sobre la materia, del profesor Ramón
Salaverría, se titula precisamente Redacción
periodística en Internet. Pamplona: Eunsa,
2005.
18 CORES, Rafael. Shaping hypertext in news:
multimedia infographics. Towards new media
paradigms. Content, producers, organisations and
audiences, II COST A20 International Conference
Proceedings. Pamplona (Spain), 27-28 June 2003.
Pamplona: Eunate, 2004, 27-46.
19 El carácter hipertextual del
ciberespacio ha abierto grandes posibilidades
para la renovación del texto periodístico
[
]. Sin embargo, estas posibilidades
teóricas chocan con una realidad mucho más
modesta: los cibermedios actuales muestran una
marcada tendencia a reproducir en el ciberespacio
los formatos textuales que empleaban en otros
soportes, asegura el profesor Salaverría.
* Javier
Díaz Noci es periodista, doctor
en Historia y profesor en el Departamento de
Periodismo II de la
Facultad de Ciencias Sociales y de la
Comunicación, en la Universidad
del País Vasco. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.
|