El
laboratorio de nuestro futuro
Gerardo
Albarrán de Alba *
Parece una
máscara de jade. En primer plano, difuminado el
fondo, se ve un rostro ennegrecido, pero
reluciente. Es un retrato de la muerte. Es una de
las más de 200 mujeres cruelmente ultrajadas y
asesinadas en Ciudad Juárez en los últimos seis
años, según cifras oficiales (nadie sabe el
verdadero número de muertas). Es un registro de
la realidad, documentada, exhibida. Es una
fotografía periodística, parte de lo que se
conocerá como la iconografía del siglo XX.
La terrible
belleza de esta fotografía jamás
publicada en diario alguno hace lamentar la
pérdida de las miles y miles de imágenes que
los fotógrafos de prensa registran
cotidianamente. Pocas, muy pocas se difunden. Y
mientras más crudas son las imágenes, menos
suerte tienen en las mesas de edición que las
desechan, ya sea por falsos pudores o
injustificadas apreciaciones estéticas,
sobrepuestas a cualquier valoración
periodística.
Recuperar ese
trabajo, ponerlo en su contexto más amplio, es
algo que ha hecho el reportero estadunidense
Charles Bowden en su libro Juárez, the
laboratory of our future (Aperture, 1998,
Nueva York), un ejercicio de periodismo de
investigación con fuertes rasgos testimoniales
del propio autor, que a la vez hace el retrato
hablado de una docena de fotógrafos de Ciudad
Juárez esos extraños seres que se juegan
la vida por una gráfica, casi siempre por un
raquítico salario y sin reconocimiento alguno,
incluso por parte del resto de los
periodistas. Ellos aportan a esta obra las
imágenes que nunca creyeron ver publicadas:
miseria, violencia, muerte, vida... todo lo que
hace de esta ciudad (frontera entre México y
Estados Unidos) uno de los puntos de mayor
conflicto social del planeta, espacio donde
chocan desarrollo y subdesarrollo. Aquí está,
en textos y gráficas, una visión apocalíptica
de las relaciones Norte-Sur. Lo que ahí en
Ciudad Juárez ya es, se anuncia para otros
puntos del planeta.
De ahí que no
sólo se justifique, sino que brille la
reproducción de un artículo de Eduardo Galeano,
incluido en el libro, que bien podría leerse
como una sintética y actualizada versión de Las
venas abiertas de América Latina.
Y, como
prefigurando esto, otro artículo, éste ni más
ni menos que de Noam Chomsky, advierte sobre los
nuevos modelos de dominación que han adquirido
los grandes capitales financiero e industrial
internacionales.
Juárez, the
laboratory of our future.... es un libro
brutal. Bastarían las descarnadas fotografías
para describir un submundo que se desgarra a sí
mismo y que amenaza con trasminar sus heces hacia
todos los estamentos sociales del Tercer Mundo,
embozado en una versión de falso progreso.
Los tres textos
presentados en el libro (Chomsky, Bowden y
Galeano, en ese orden) se complementan entre sí,
desde la diversidad de sus posturas.
A partir del
análisis de la negociación del Tratado de Libre
Comercio de Norteamérica (Canadá-Estados
Unidos-México) Chomsky logra una interesante
abstracción de los procesos de globalización
que han desmantelado a los Estados nacionales
para ceder el poder a los mercados, regidos
éstos a su vez por las grandes corporaciones
trasnacionales. Sin perder el optimismo, Chomsky
resalta los valores de la utopía democrática
como único valladar posible desde el que las
sociedades pueden hacer frente a los amos del
poder real.
Galeano parte
del análisis de los costos sociales del
desarrollo en el Tercer Mundo para recordarnos la
trampa histórica del capitalismo salvaje, y
centra su crítica en los grupos políticos y
tecnocráticos regionales que han sometido a la
región a los dictados de un progreso que no es
para nosotros.
Bowden se
instala entre las dos categorías anteriores.
La visión de
Bowden, aunque refractaria, no deja de ser la de
un estadunidense con complejo de culpa. Es la
postura de uno de los beneficiarios de la miseria
de millones, que de pronto descubre que sus
magras comodidades clasemedieras con pretensión
pequeño burguesas se cimientan sobre la
explotación de pueblos enteros. Toda su moral,
su ética y sus valores sociales esas
trampas culturales con las que son criados y a
las que se aferran los good guys del
Primer Mundo y sus caricaturas
tercermundistas son minados por el contacto
con una realidad que como él mismo
reconoce es preferible ignorar para los de
su misma especie.
Aun cuando
Bowden no logra decodificarse para asir
parámetros que le son ajenos lo que
contamina buena parte de sus juicios de valor y
su lectura de la realidad, convirtiendo mentiras
a medias en verdades a medias, de algún
modo, sí responde las preguntas centrales que
hacen Chomsky y Galeano: las asimetrías son
mesurables, siempre que la realidad sea contada
como la mejor antiutopía.
Como sea, la
postura apocalíptica del autor más
alentada por los riesgos que representa para su
propio orden establecido que por un reclamo de
justicia elemental contrasta con el único
rasgo esperanzador que detecta en los propios
fotógrafos de Ciudad Juárez que alimentan su
trabajo: la idea de capturar la realidad en una
película, como medio para transformarla.
Descrito como un
libro sobre fotografías, y fotografías que son
sobre Ciudad Juárez, la obra es meritoria.
Como libro de
fotografías, su valor son los retratos de la
realidad. La estética del dolor, la miseria y la
muerte es fielmente registrada.
Como libro de
fotografías sobre Ciudad Juárez, su valor es la
descripción de un submundo que se abre paso
hacia la superficie hasta invadirlo todo.
Como libro que
narra la realidad de donde surgen esas imágenes,
su valor son los recuerdos del futuro, como lo
describe Galeano.
Publicado en
inglés en 1998, por el grupo Aperture (que
ofrece estas fotografías en exposición
itinerante), este libro no-ficción estuvo a
punto de ser editado este año en México y el
resto de Latinoamérica. Sin embargo, la
editorial que evaluó esa posibilidad no pudo
vencer los prejuicios de mercadotecnia que le
aconsejaban no exponerse en el mercado con un
material simplemente brutal.
* Gerardo Albarrán de
Alba es coordinador
general de Proyectos Especiales del semanario
mexicano Proceso; creador y coordinador académico del
Diplomado en Periodismo de Investigación en la Universidad
Iberoamericana; Vocal de la
Junta Directiva del Centro de Periodistas de Investigación,
A. C. (IRE-México),
y director de Sala de Prensa, web para los profesionales de la
comunicación iberoamericanos. Este artículo fue
publicado originalmente en el número 1190 de Proceso.
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