Un oficio
lleno de misterios
Ryszard
Kapuscinski *
En octubre de 2001, Ryszard
Kapuscinski estuvo en México para impartir un
taller organizado por la Fundación Nuevo
Periodismo Iberoamericano, el Banco
Interamericano de Desarrollo y la Universidad
Iberoamericana. La versión libre de sus palabras
salpicada de algún diálogo proviene
del citado taller y de una comida realizada
durante su segunda visita al país en menos de un
año, luego de 23 de no pisar estas tierras.
¿Qué
canción recuerdas, Ricardo?
Paloma Negra, con Lola Beltrán (a quien
conoció). Y esta otra de cutu...
Cucurrucucú paloma...
Esa.
|
* * *
En la guerra, la única manera que tiene un
reportero de saber si lo que le dicen es cierto
es ir directamente al lugar de los hechos. Muchas
veces me informaban que tal o cual lugar había
sido tomado, ya por la fuerzas del gobierno, ya
por los guerrilleros. Casi siempre sucedía lo
contrario. (...) Si se hubiera creído en los
reportes oficiales, Israel hubiera perdido tres
veces su ejército y Egipto cinco veces el suyo
durante la guerra de 1967.
* * *
(Sobre Ruanda) Mandaban a periodistas a
lugares que ni siquiera sabían dónde estaban.
Era, con todo, una guerra "muy
racional", era por la tierra, una guerra de
agricultores versus ganaderos en un
pequeño país. (...) Era un conflicto de la
economía real, por la supervivencia. Y llegaron
los corresponsales de todo el mundo para decir de
los habitantes: esos negros locos
irracionales, que son tontos, que son
idiotas. (...) Todo para mostrar que Africa
es tierra de tontos, tierra de idiotas. No
sabían dónde estaban. Y lo primero que hacían
era usar sus teléfonos celulares.
* * *
Para entender algo hay que entrar en otra
cultura. Nunca es posible al 100%, pero hay que
intentarlo. Para captar esa otredad hay que estar
abierto, dispuesto.
***
(En el periodismo) no hay reglas de
hierro. Son algo elástico. (...) Se mezclan en
la decisión la ética y el sabor nuestro (cómo
lo sentimos).
* * *
¿El periodista inevitablemente se
vuelve cínico?
No creo. Lo que pasa es que a nuestro
oficio entra gente que ya es cínica de por sí,
gente que entra por motivos de dinero, de
carrera, que no tiene nada que ver con nuestra
vocación. Nuestra profesión nos hace cada vez
más sensibles y vulnerables.
* * *
Es importante tener el sentido de no saber. Es
una cosa natural en un mundo cada vez más
complicado, más nuevo. (...) Si el texto tiene
preguntas no es malo. El lector contemporáneo
también vive en un mundo complicado.
* * *
Los reporteros somos cazadores furtivos de otros
campos, tenemos que sacar las cosas de otras
ramas, de la sociología, la historia, la
antropología... Tenemos que lograr que el lector
sienta que el autor tiene una formación
profunda.
* * *
Inspiración, entusiasmo, es un fuego que con el
tiempo se apaga. Si no estamos preparados para
ese momento nos podemos perder. Hay que
prepararse para ese momento ya. Leer, leer, leer.
Interesarse. (...) Muchos amigos que para mí
eran los dioses de la profesión desaparecieron,
nadie sabe dónde están. Ellos no se
desarrollaban por sí mismos, no leían, no
participaban en discusiones, pensaban que todo lo
tenían en sí mismos.
* * *
Si los periodistas nos limitamos a nuestros
deberes cotidianos estamos perdidos. |
 |
Ryszard
Kapuscinski
(1934
- 2007)
El periodista y escritor polaco Ryszard
Kapuscinski, considerado el reportero de toda una
época, murió en Varsovia el martes 23 de enero
a los 74 años de edad, luego de una
intervención quirúrgica el sábado anterior, a
consecuencia de un grave padecimiento.
Kapuscinski
era considerado un eximio representante del
reportaje literario y uno de los periodistas más
destacados a nivel mundial, pues sus textos sobre
acontecimientos en numerosos países bordaban con
frecuencia el nivel de ensayo, al tiempo que
posibilitaron reflejarlos con una visión más
amplia al incorporar en ellos a actores
tradicionalmente marginados en la información.
También efectuó sensibles descripciones de las
condiciones de vida de las personas en el Tercer
Mundo y de los conflictos y guerras civiles en
Africa y Latinoamérica.
Viajero
infatigable, Kapuscinki fue uno de los autores
polacos más traducidos en todo el mundo, con
ediciones en más de 30 países. Entre sus
novelas y reportajes más famosos figuran El
Negus, El Sha, El Imperio, Ebano,
La Guerra de Angola, El extraño emperador de
Etiopía y Mis viajes con Herodoto.
Nacido
el 4 de marzo de 1932 en Pinsk, en la actual
Bielorrusia, estudió Historia y Arte en la
Universidad de Varsovia; sin embargo, se dedicó
al periodismo a lo largo de su vida. Se
desempeñó como reportero de la agencia de
noticias polaca PAP, para la que trabajó como
corresponsal desde Africa.
Con
sus reportajes trascendió las fronteras de
Polonia. Tuvo colaboraciones en publicaciones
periódicas como Time, The New York
Times y Frankfurter Allgemeine Zeitung.
Fue corresponsal de guerra para Polish Press
en África, Asia y América Latina desde 1958 a
1981. Durante esos años, Kapuscinski cubrió 17
revoluciones en 12 países diferentes.
El
escritor, honrado con diversos galardones como el
Príncipe de Asturias de Comunicación y
Humanidades en 2003, trazó retratos de poderosos
como El Sha o la desmesura del poder.
También fue citado en varias ocasiones para el
Premio Nobel de Literatura. En 1997 obtuvo el
doctorado Honoris Causa por la Universidad de
Silesia.
|
* * *
Como representantes de esa nueva rama de la
literatura (el periodismo) tenemos dos
grandes enemigos: Los escritores de ficción que
no quieren admitir a los reporteros en su casa; y
los periodistas puros, la gente que
mueve todo el mundo de los medios, pero que por
varias razones no tienen esta gana de hacer algo
que no sea pura noticia, pura información. Son
los que tratan el periodismo simplemente como una
manera de ganarse la vida o pasan con la edad a
ser funcionarios o empresarios. (...) Claro, no
todo el periodismo es literatura. El primer
criterio es la calidad del texto.
* * *
El periodismo es una profesión muy paradójica.
El reportero es un solitario, que siempre está
en contacto con gente nueva, en lugares nuevos y
por otro lado siempre depende de los demás.
* * *
Al reportear, el primer contacto siempre es
importante; 15 minutos de nuestro comportamiento
definen qué vamos a hacer. El primer contacto
tiene que ser de una relación muy intensa.
* * *
El comportamiento del reportero tiene que ser
sencillo, sincero y humilde. La gente es muy
susceptible ante la arrogancia. Nuestro
interlocutor es primero un ser humano, no es
nuestro tema, es alguien que tiene su propio
mundo.
* * *
Estoy contra las entrevistas agresivas. Prefiero
que se cree una situación de confianza, quiero
escucharlo si él quiere decirme.
* * *
Nuestro oficio está lleno de misterios frente a
los cuales no tenemos respuesta. Siempre
empezamos de nuevo. Siempre estamos en una
situación de aprendizaje. No hay maestros.
* * *
La fuerza del texto está en la tensión entre lo
que está escrito y lo que no... como una
cantante de ópera, a quien apreciamos porque
sabemos que siempre su potencial es mayor. (...)
En cierto sentido lo que no se escribe es tan
importante como lo que se escribe. Cada texto es
una composición, una creación.
* * *
Para escribir Ebano tenía una biblioteca
de 220 libros... y una experiencia de 40 años.
* * *
Los poderosos nunca me interesaron mucho. Es un
tipo de gente que no te puede decir nada
interesante, sólo te dice cosas burocráticas.
* * *
Los reporteros somos un grupo muy especial, gente
que dedica su tiempo, atención, ambiciones, a
cumplir con las exigencias de nuestro oficio.
(...) Es un trabajo que requiere seriedad,
concentración y reflexión permanente. (...) Con
el tiempo se puede aspirar a pertenecer a cierta
aristocracia, pero este trabajo no da dinero.
* * *
¿Un buen reportaje? Se puede escribir máximo
uno por mes y eso es muy poco dinero. Hacer
dinero sólo es posible al costo de la calidad.
(...) La experiencia es que ganan quienes
prefieren su trabajo sin dinero, los que
prefieren hacer su lector.
* * *
Para citar entre comillas casi se necesita que
sean frases geniales. Uno siempre es mejor
narrador que el entrevistado.
* * *
(La grabadora) es un instrumento que
requiere mucho cuidado. Frente a la grabadora la
gente del pueblo trata de hablar de una manera
muy oficial, no es un lenguaje natural.
Prácticamente perdemos contacto con este ser
natural. (...) Cuando un periodista usa demasiado
la grabadora no se concentra en lo que el otro
dice. Cuando se desgraba resulta que 90% es
basura. Escuchando, selecciona las cosas más
importantes. Con la grabadora sentimos que no
necesitamos este trabajo.
Que no necesitamos cerebro
completa Gabriel García Márquez.
* * *
Muchas veces me limitaba en mis descripciones
porque el lector iba a decir eso no es
posible, por eso omitía cosas horribles.
No es más que realidad pero es menos que la
realidad, que es mucho más terrible... El
silencio dice más a veces. No es ocultar. Es
expresar lo mismo mediante otro recurso, a
través de una atmósfera que expresa todo el
horror.
* * *
La agencia (de noticias) es una fábrica
de esclavos. No hay ninguna libertad, el manejo
del idioma es muy pobre. Por eso empecé a
escribir los libros. Los despachos de la agencia
eran de 600 u 800 palabras, con un lenguaje
oficial. (...) Cada libro mío es en realidad el
segundo tomo de un primero que no existe: las
notas que escribí para la agencia.
* * *
En alguna ocasión sólo tenía 100 dólares y
tuve que escribir sobre un golpe de Estado. El
télex costaba 50 centavos por palabra. Dónde,
qué fuerzas, qué pasó, todo lo tuve que
escribir en 200 palabras.
* * *
En la agencia trabajaba como loco. Tenía que
pagar ese precio para escribir mis reportajes.
Estaba conciente de que así era.
* * *
El reportero tiene que moverse con mucha
concentración. Tratar de memorizar todo. Pensar:
Posiblemente este es el único momento de
mi vida en que voy a encontrarme con este hombre,
con esta mujer, el único momento en que estoy
aquí. Por eso hay que ser muy intenso.
* * *
La tradición periodística anglosajona se funda
en la objetividad. En cambio, en la
escuela europea, el periodista es alguien que
toma parte. (...) En la tradición anglosajona se
concibe al periodismo como el otro
poder y esa es la razón por la que no
puede tomar parte. De ahí la diferenciación, en
el periodismo norteamericano, entre el reportero
y el columnista. (...) En Europa esa diferencia
no existe, porque la europea nació como una
prensa partidista. Y la posición que asume se
dice claramente, no se esconde nada: el
periodista tiene que tomar parte y ser activo
miembro de su sociedad. (...) La prensa
anglosajona, por supuesto, también toma partido,
pero no lo hace abiertamente, lo esconde. (...)
En América Latina, los dueños de los grandes
medios van por el lado del periodismo objetivo,
porque con eso no se critica, no se expresa
ningún desacuerdo con las políticas oficiales.
* * *
Todo septiembre (de 2002) estuve en Nueva York.
Me sorprendió ver la enorme unanimidad de los
grandes medios estadunidenses; me recordó los
tiempos en que el Comité Central del PCUS
controlaba toda la información.
* * *
Paradójicamente, leemos muy poco. Por eso nos
critican muy a menudo, porque escribimos o
sabemos sobre todo. Un día de
agricultura, otro de guerra, otro de deportes. Es
preciso tratar de especializarse en algo por dos
razones: para tener su grupo de lectores o
construir su grupo de fieles lectores. Pero más
importante: en el mundo de hoy hay montones de
libros sobre cualquier tema. Es muy difícil
encontrar algún tema nuevo. Es una civilización
que llegó a sus límites en muchos sentidos.
(...) Hay que saber lo que ya está escrito. Si
queremos algo nuestro, tenemos que empezar con
lecturas. (...) Si escribimos es para decir algo
realmente nuevo y de una manera distinta a otros
autores.
* * *
Si se escribe todo lo que se sabe el resultado
será muy malo, muy flaco. Se debe escribir 5% de
lo que se sabe. (...) Para escribir El
Imperio usé 5% de lo que sabía.
* * *
Un libro se escribe en tres planos:
1) Queda en la mente pero necesita tiempo para
madurar.
2) Empezamos a pensar más concretamente sobre el
tema. En mi caso: leer mucho, buscar testigos.
También puede llevar años.
3) Escribir. Muy concreto, en mi caso. De mucha
concentración y sin hacer pausas. Lo más
importante es encontrar el buen ritmo. Una vez
encontrado, el ritmo se hace como las olas del
mar.
* * *
Al escribir la primera página (del texto que
se convertiría en El Emperador) me di
cuenta de que ese reportaje ya lo había escrito
muchas veces. Tengo que decir esto de otro modo.
No sabía qué hacer. Pasaron dos meses sin que
pudiera hacer nada. El jefe de redacción me
perseguía porque se acercaba la Navidad y ellos
querían publicar el reportaje en una de sus
ediciones especiales de esas fechas. Entré en
una depresión, casi de suicidio, estaba muy
desesperado. (...) Cuando estoy en esa
situación, tratando de entender, paso de un
libro a otro, pero nada. (...) Tengo una
costumbre: cuando no sé cómo comenzar un libro
trato de escoger la sentencia más sencilla que
se pueda imaginar, como de libro para niños: a
la manera de Alicia tiene un gato.
(...) Un día de repente recordé que vi al
emperador en varias ocasiones con un pequeño
perro siempre en su regazo. Y escribí la primera
sentencia: "Ese era un perro de raza
japonesa. Se llamaba Lu." Cuando escribí
esa frase pensé que tenía el libro.
* * *
Del montón de notas saqué solamente las que
cabían en mi libro. Mis notas políticas,
económicas y militares perdieron todo sentido y
valor. Y con estos cortos relatos construí este
cuadro. El libro (El Emperador), claro, es
construcción mía, pero las voces son
auténticas.
* * *
Cada semana entregué un pedazo (del texto que
se convertiría en el libro El Emperador).
Y ahí felizmente comenzó el problema. Todos
estaban sorprendidos porque esperaban un
reportaje clásico y de repente
apareció el perro de Haile Selassie y estaban
muy insatisfechos. A la segunda semana el editor
me preguntó: ¿Cuándo empieza a escribir
el reportaje? Pero algunos empezaron a
entender: poder, dictadura... y comenzaron las
llamadas del Comité Central: ¿Qué están
publicando? La gente lo leyó como un
retrato de la elite gobernante polaca. El
Emperador se agotó en una noche.
* * *
Kapuscinski escribe a mano. Aunque de su pluma
han salido más de 20 libros dice: Escribo
muy poco. Frase que pongo en el papel ya no se
cambia, así va a la imprenta.
* Ryszard
Kapuscinski (1934-2007)
fue autor de una veintena de libros que se
caracterizan por una estructura originalísima.
En 1999 fue nombrado como el mejor
reportero del siglo XX y fue un constante
candidato al Nobel de Literatura. Este es el
último de sus artículos que publicó el pasado
24 de enero Gazeta
Wyborcza, diario
polaco del que era colaborador habitual. (Texto
publicado el 11 de mayo de 2003, en el número
281 del suplemento dominical Masiosare, de La Jornada.)
|
|