Tratamiento
informativo en televisión
de la inmigración hacia España
Pedro
Roncal Ciriaco *
RESUMEN: España se ha
convertido en pocos años en uno de los
principales países receptores de inmigrantes
hasta alcanzar los casi cuatro millones que
residen actualmente. Sin embargo, los medios
de comunicación, especialmente la
televisión, no han variado sus esquemas. La
inmigración sigue siendo vista como un
problema. Este trabajo refleja algunas
carencias de las empresas de comunicación,
aboga por erradicar la visión paternalista y
utilitarista del inmigrante y propone una
reflexión profunda que fomente, desde la
responsabilidad periodística, el mutuo
conocimiento de las culturas.
Introducción
El
título presupone que existe un tratamiento
informativo de la inmigración y que, si no
existe, debiera existir. En idéntica situación
se encuentran otros asuntos de actualidad
permanente y de gran interés social como el
terrorismo, la violencia de género, la
información sobre drogodependencias y todas
aquellas informaciones que afectan al menor.
Sin embargo, la
presunción de que los medios de comunicación
manejan unos patrones o normas de conducta sobre
los grandes temas es simplemente eso, una
presunción. Hemos visto cómo en España se ha
generado recientemente un debate nacional sobre
la telebasura y la protección del
menor que ha concluido en un código de conducta
aceptado por los principales medios de
comunicación, con entrada en vigor el pasado 9
de marzo de 2005 y que a duras penas están
cumpliendo los propios firmantes del documento.
Algo similar ocurrió el pasado año con la
violencia de género, una lacra social que en su
día se pensó que merecía un delicado
tratamiento informativo, lo que dio lugar a un
decálogo presentado públicamente del que nunca
más se ha vuelto a hablar. Son todos ellos
ámbitos informativos que generan una elevada
preocupación, cuando no alarma social, que en
algún momento, fuerza a los medios de
comunicación a tratar de establecer protocolos
de trabajo. La excepción es que sea un medio de
comunicación el que establezca su patrón de
conducta motu propio, sin que exista una
presión social.
Organizaciones
que trabajan en la inmigración, en el menor o en
las drogas, coinciden plenamente en sus críticas
a los medios de comunicación. Se pueden resumir
en las siguientes.
- Superficialidad
en el tratamiento del problema. No
cumplen con su labor formativa. El modelo
periodístico es parcial y reduccionista.
Prima lo novedoso frente a las
necesidades reales. No cumplen su
función social.
- Se habla de
estos problemas de forma genérica. Hay
una escasez de reflexión que coincide
con una visión estereotipada de la
realidad.
- La visión
estereotipada conduce en demasiadas
ocasiones a la denominada profecía
autocumplida. Si consideramos
normal que un joven beba o consuma alguna
pastilla el fin de semana, ese joven, si
realmente lo hace, pensará que está
obrando conforme a un patrón de
normalidad. Si proyectamos una visión
determinada del inmigrante, del
colombiano, del rumano, dicha visión
puede acabar afectando a la conducta. Si
planteamos la inmigración como un
problema, lo acabará siendo.
- El
alejamiento entre los medios y las
necesidades reales de sus audiencias hace
que la mayoría de informaciones sobre
colectivos considerados problemáticos se
refieran a sucesos, muertes y delitos. Es
decir, primacía casi absoluta de la
vertiente jurídico-policial, del
espectáculo informativo y escasa
presencia de informaciones que incidan en
las cuestiones de fondo.
- Los medios,
salvo en las grandes empresas, carecen de
periodistas especializados, lo que se
traduce en importantes lagunas en la
dimensión formativa. En el caso que nos
ocupa, mientras el fenómeno de la
inmigración ha evolucionado, no todos
los medios de comunicación han variado
el tratamiento mediático. Persisten
rutinas e inercias cuyo principal
síntoma es el propio lenguaje, el
escrito y el visual.
Tratamiento
informativo
Atendiendo a los
trabajos del MIGRACOM podemos hablar de un
tratamiento informativo positivo y, por tanto,
con la debida calidad a los inmigrantes y a sus
respectivas culturas, cuando se usan
adecuadamente toda una serie de elementos
periodísticos, gramaticales, textuales, visuales
y sonoros con el correspondiente contraste
metodológico y teórico que requieren.1
Sin embargo, ese
tratamiento informativo deseable choca con la
realidad de los medios de comunicación, más
aún en el caso de la televisión. Para entender
el por qué de los tratamientos informativos
debemos saber cómo se trabaja actualmente en
televisión y bajo qué preceptos. A un
informativo de televisión se le pide que informe
verazmente, respetando los principios editoriales
y empresariales, alcanzando a una audiencia
mayoritaria y, para que esto último sea posible,
entreteniendo. Es la lucha diaria por lograr la
cuadratura del círculo, aunque ello suponga
sacrificar determinados valores que hasta hace
pocos años eran la esencia del prestigio
periodístico. En el espectáculo
informativo-televisivo mandan la imagen, el ritmo
narrativo y las dotes comunicativas-dramáticas
del presentador. El valor de los contenidos queda
supeditado a la consecución del espectáculo, de
modo que, como afirma Ignacio Ramonet el
telediario no está hecho para informar, sino
para distraer. Está estructurado como una
película de Hollywood
empieza de una
cierta manera y acaba con un final feliz.
En este contexto
se inserta el tratamiento informativo de la
inmigración, sin olvidar que la televisión,
además de reproducir fragmentos de la realidad,
la moldea y la transforma.
Una
característica no solo de los medios, sino de la
propia naturaleza humana, es la necesidad de
reducir y simplificar, de buscar bandos y
culpables. Van Dik señala en este aspecto una
tendencia de los medios a asociar a los
inmigrantes del sur con amenazas socioeconómicas
y culturales, de modo que cuando se habla de
inmigración, en la mayoría de ocasiones se
habla de problemas. Incluso hay un doble lenguaje
según la procedencia del inmigrante: muchas
informaciones sobre europeos del este, africanos
y asiáticos son negativas (control de fronteras,
pateras, lucha contra las mafias, sucesos...)
mientras que aquellas otras referidas a
latinoamericanos disfrutan de cualidades más
positivas (avances en la convivencia, políticas
de empleo, medidas de acogida
).2 Esto es más grave en
televisión, donde la brevedad obliga a usurpar
datos de contexto y todo tiende a la máxima
simplificación.
Tradicionalmente
los medios han dispensado un tratamiento negativo
hacia las minorías, asociándolas a conflictos y
actos delictivos. Si decimos
narcotráfico, bandas,
mafias, blanqueo de
dinero, terrorismo
internacional, pensamos más en extranjeros
que en nacionales; el espectador lo asocia con
amenazas que vienen de fuera. Por tanto, el
propio enfoque de partida es inmigración =
problemas. Este cliché dará lugar a otros
muchos, de modo que asociamos a los colombianos
con el narcotráfico y a los rumanos con la trata
de blancas y el robo de coches de lujo. Además,
con harta frecuencia, cuando se habla del país
de origen de los inmigrantes es por causa de
alguna desgracia, lo que se convierte en otro
factor deformante de la realidad. Esta tendencia
a la simplificación se une a la ignorancia de la
realidad del inmigrante: origen, motivaciones,
aspiraciones, grado de formación, etc. Todo eso
no encaja en la dramaturgia televisiva.
La televisión
funciona por impulsos paralelos a la evolución
de las audiencias. Igual que el tsunami fue
noticia de apertura durante una semana y acto
seguido casi desapareció, informar sobre la
inmigración es un fenómeno cíclico, con picos
y valles; tan pronto los inmigrantes son
invisibles como se convierten en una amenaza para
el orden social o pasan a ser la garantía del
sistema de pensiones. Tan pronto se habla de
invasión silenciosa como se afirma
que si no fuera por los inmigrantes Madrid
quedaría paralizada. Estas posturas extremas sí
encajan plenamente en el espectáculo televisivo
hasta el punto de que los informativos, de manera
consciente o inconsciente, incluso los de mayor
prestigio, con demasiada frecuencia se convierten
en transmisores de ideas que en nada ayudan a la
comprensión del fenómeno de la inmigración y a
que la opinión pública acepte plenamente la
diversidad. Pero a pesar de que el espectáculo
televisivo es el que manda, también es cierto
que está habiendo un incremento constante de
informaciones sobre inmigración:
| Número
de noticias que incluyen las palabras
inmigración,
racismo o
xenofobia |
| |
2004 |
2003 |
| Prensa |
24.230 |
23.082 |
| Televisión |
3.413 |
3.565 |
| Radio |
4.433 |
4.909 |
| Total |
32.076 |
31.556 3 |
Este
incremento de noticias se ha unido en los
últimos años al denominado tratamiento
multipolar, es decir, se está abordando la
inmigración desde distintos puntos de vista,
pese a las inercias propias de los medios. Esta
visión multipolar se aprecia fácilmente cuando
observamos que el origen de una noticia sobre
inmigración ya no es solo la sección de sucesos
sino que puede ser el área de información
económica, social, internacional, cultural o
nacional. Sin embargo, a pesar de la tendencia a
ampliar el horizonte informativo de la
inmigración, subsiste la mirada centralizadora
o, como señalan diversos autores, estamos ante
una mirada multipolar pero demasiado
eurocéntrica. Hablamos de la inmigración a
nuestra manera, desde el prisma europeo, lo cual
genera actitudes que van desde el rechazo hasta
el paternalismo.
Según la
Secretaría de Estado de Inmigración e
Emigración, el 31 de Diciembre de 2004 había en
España 1.977.291 extranjeros con tarjeta o
autorización de residencia. Por sexo, el 54% de
los extranjeros con tarjeta de residencia son
varones y el 46% mujeres. La edad media era de 34
años, tanto en varones como en mujeres. Pero
estas cifras están muy alejadas de la realidad.
Atendiendo a los datos de empadronamiento
facilitados por el Instituto Nacional de
Estadística, España ha pasado de 924.000
inmigrantes en el año 2000 (23% de la
población) a 3.500.000 inmigrantes en 2005 (8%
de una población de 43.700.000 habitantes).
A pesar de que
las cifras son elocuentes apenas sabemos nada de
los inmigrantes. Es más llamativo en el caso de
las mujeres inmigrantes que, informativamente, no
existen a pesar de ser la mitad y de que cada vez
es mayor el flujo. Es más, cuando las mujeres
inmigrantes aparecen en la prensa lo hacen a
menudo como víctimas. En palabras de la
antropóloga Dolores Juliano la
representación de la mujer inmigrante como
víctima contrasta con la heroicidad del viaje
iniciático que tradicionalmente se ha vinculado
al varón que emigra.4 Las temáticas más
habituales referidas a mujeres inmigrantes en los
últimos años han sido la prostitución, el uso
del pañuelo y la mutilación genital. Solo en
los últimos meses se está hablando de las miles
de mujeres inmigrantes que trabajan como
empleadas domésticas y cuidadoras de ancianos.
La Fundación
Iberoamérica-Europa, en el informe anual
correspondiente a 2003, realiza una valoración
positiva sobre el tratamiento informativo de la
inmigración en España.5 Sin embargo, este
informe refleja algunos datos que inducen a la
reflexión:
- Se computaron
35.000 noticias aparecidas en prensa,
radio y televisión durante 2003. El 41%
tuvo su origen en el poder ejecutivo, es
decir, administraciones y fuerzas de
seguridad del estado.
- En el cuarto
trimestre solo el 049% de las
informaciones tuvieron su origen en los
propios colectivos de inmigrantes.
- En el caso de la
televisión, el informe contempla 1.107
noticias sobre lucha contra las mafias y
control de fronteras frente a 584 sobre
convivencia, acciones humanitarias,
inmigración regular y políticas activas
de vivienda, empleo, educación, etc.
Queda claro que
los inmigrantes participan en una mínima parte
de las informaciones y que la mayoría de las
noticias relacionadas con la inmigración son
negativas. Así lo reflejan los últimos
barómetros del CIS (Centro de Investigaciones
Sociológicas); en Enero de 2005 la inmigración
aparece como el tercer problema para los
españoles, por detrás del paro y el terrorismo
y por delante de otros como la vivienda y la
inseguridad ciudadana.
Desde las más
diversas instituciones, incluidos los medios de
comunicación, se ha alumbrado un nuevo discurso
sobre la inmigración. Tal vez por la
inexperiencia de España como país receptor,
algunos han creído conveniente justificar la
llegada masiva de inmigrantes en función de su
utilidad; algo así como la inmigración es
necesaria porque los inmigrantes hacen todo
aquello que desprecian los españoles.6 Esta visión pragmática
sigue rehuyendo la identidad de la inmigración y
el discurso, en sí perverso, puede serlo aún
más en función de los avatares económicos. En
este sentido, los medios de comunicación no
deberían contribuir a crear una justificación
coyuntural de la inmigración. Más bien, la
inmigración debería ser tratada como un
fenómeno de carácter permanente.7 Pero en la actualidad
prevalece una visión mediática demasiado
estrecha algunos de cuyos rasgos serían:
- Simplificación
de mensajes, persisten los estereotipos.
- Se alienta
lo visual y lo polémico y se silencia la
normalidad
- La
inmigración se sigue planteando como un
problema
- Se
desconoce la esencia de la inmigración,
predomina la cifra sin rostro, sin
identidad
- El
tratamiento informativo toma la
perspectiva del país receptor
- Justificación
de la inmigración por su
utilidad
- Invisibilidad
de las mujeres
En Noviembre de
2004 los agentes sociales de la Unión Europea y
del sur y este del Mediterráneo elaboraron un
documento con 20 medidas acerca de la
inmigración, varias de las cuales enfatizan en
la educación y la información. Una de las
propuestas es justamente la de llevar a
cabo una política de información y
comunicación lo más amplia posible acerca de la
aportación económica y el enriquecimiento
cultural que realizan los inmigrantes.8 En otras palabras, se
propugna favorecer un mensaje positivo que hable
de la contribución de los inmigrantes al sistema
productivo, al equilibrio demográfico y al
sustrato cultural.
Hay dos sectores
que, por su propia naturaleza, se han adelantado
a los medios de comunicación a la hora de
definir la situación en materia de inmigración
y las perspectivas de España. Uno es el sector
bancario; según datos del Banco de España, en
el periodo Enero-Noviembre de 2004, los
inmigrantes residentes en España enviaron a sus
países de origen remesas por importe de casi
3.100 millones de euros, un 189% más que
en el mismo periodo de 2003. España es la octava
potencia mundial por emisión de remesas.9 El segundo sector es el
de las agencias de publicidad, urgidas por los
anunciantes para definir los patrones de
comportamiento y de consumo de los 35
millones de inmigrantes que presuntamente residen
en España. Las agencias han invertido tiempo y
dinero para elaborar minuciosos estudios sobre
los orígenes, tipología, formación,
motivaciones, ideales y aspiraciones de los
inmigrantes; poseen un conocimiento más certero,
aunque sea finalmente para hacer valer el eslogan
consumo, luego soy.
Propuestas
de actuación
La mayor parte de las
propuestas de trabajo publicadas hasta la fecha
coinciden en determinados elementos susceptibles
de mejora. Quizás el más evidente sea el del
lenguaje: evitar palabras genéricas que puedan
perjudicar a todo un colectivo, uso adecuado de
los vocablos avalancha,
oleada, llegada masiva,
alud, brote o bien de los
adjetivos ilegal,
irregular y sin papeles,
etc.10 También se insiste en
extremar las precauciones con la selección de
imágenes que sirven para ilustrar una noticia.
Sin embargo, estas propuestas concretas deberían
estar supeditadas a un planteamiento empresarial
global, con horizontes diáfanos y trasladables a
la profesión:
-Las
empresas de comunicación deben adoptar una
actitud responsable y activa en el fomento de
la convivencia y la promoción de valores. Es
la llamada pedagogía de la diversidad, de
los valores personales y culturales, que
debería ir acompañada del abandono del
sensacionalismo. Es necesario modificar el
punto de partida de numerosas informaciones,
inmigración = problema y evitar
el vínculo que se establece entre
inmigrantes y violencia, ilegalidad,
delincuencia.11
-Esta
actitud responsable debe implicar la
formación adecuada del periodista.
-Diversificar
las fuentes, no ceñirlas a las
institucionales. Casi siempre se da la
información desde el punto de vista del
receptor de la inmigración. Los inmigrantes
carecen de un protagonismo mediático acorde
con su presencia.
-Presentar a
los inmigrantes en situaciones de normalidad,
vida cotidiana y arraigo: trabajan, compran,
leen, pasean, comparten experiencias con
nacionales, etc. Dicho de otro modo, hay que
pensar en la inmigración como en un
fenómeno permanente (no transitorio) y
prestar mayor atención, en cantidad y
calidad, a los que ya están con nosotros en
lugar de centrar el interés informativo en
los que siguen llegando.
-Ampliar los
ámbitos informativos, saber más de los
países de origen, legislación, experiencias
de integración, cultura y arte, etc.
A estas
propuestas cabría sumar otras específicas del
medio televisivo:
-Extender el
uso de géneros informativos que permitan
profundizar en los hechos.
-No abusar
de imágenes de archivo para hablar de
inmigración, menos aún de imágenes de
pateras puesto que crean la sensación de que
todos los inmigrantes están en situación
irregular.
-Vigilar el
uso de la cámara con planos que no
favorezcan la percepción de recelo,
inseguridad y desconfianza.
-Lo mismo
ocurre con la luz. Lugares poco iluminados
transmiten intranquilidad y, a la inversa, un
lugar bien iluminado transmite naturalidad,
serenidad, normalidad.
-Se da un
abuso de imágenes de inmigrantes con
vestimentas que indican baja categoría
social. Del mismo modo, existe un abuso de
imágenes de inmigrantes ociosos.
-Vigilar el
uso de imágenes de muerte. Aplicar a los
extranjeros el mismo trato y los mismos
criterios éticos que a los nacionales en
cuanto al respeto al dolor de las familias.
Pero todas estas
propuestas dependerán de que las empresas y
periodistas reflexionen profundamente sobre la
inmigración y modifiquen algunos de sus puntos
de vista. Finalmente, dependerán de que se
abandone la perspectiva de la sociedad superior
que acoge al inferior y de que se fomente el
mutuo conocimiento de las distintas culturas.
Un mejor
conocimiento de las múltiples contribuciones que
los inmigrantes hacen a la sociedad receptora
permitiría que los ciudadanos se forjasen una
opinión más objetiva sobre la inmigración y
los inmigrantes. La forma más eficaz de
conseguirlo consiste en fomentar el contacto
entre distintas culturas y favorecer el
conocimiento directo entre inmigrantes y
autóctonos, hasta que esa misma división se
diluya. Eso haría posible que, ante un hecho
negativo en el que hayan participado inmigrantes,
los ciudadanos se interesasen más por las
circunstancias del suceso que por la nacionalidad
de los participantes.12
_____
Notas:
1 Informe del MIGRACOM (observatorio y
grupo de investigación sobre Migración y
Comunicación). Barcelona, 2002. Nicolás Lorite
y Josep María Blanco.
2 Encuadres noticiosos e inmigración.
Carlos Muñiz y Juan José Igartua. Revista ZER.
2001.
3 Fuente: Instituto CIPIE para la
Inmigración y la Cooperación, perteneciente a
la Fundación Iberoamérica-Europa.
4 Citado en Las inmigrantes en la
prensa: víctimas sin proyecto migratorio,
Clara Pérez. www.pensamientocritico.org.
5 Instituto CIPIE. Informe anual 2003.
Fundación Iberoamérica-Europa.
www.informecipie.com.
6 En el mes de enero, en vísperas del
nuevo proceso de regularización de inmigrantes
en España, una de las principales televisiones
emitió un pequeño reportaje en el que se veían
imágenes de decenas de ecuatorianos esperando la
apertura del consulado. La frase que acompañaba
a las imágenes era la siguiente: En esta
cola están los que limpian nuestros hogares,
cuidan a nuestros ancianos y construyen nuestras
casas
.
7 Hasta ahora, la inmigración ha
sido positiva; pero si la economía española
continúa perdiendo competitividad, como lleva
haciéndolo desde hace 4 ó 5 años, la
inmigración se convertirá en un problema de
terribles dimensiones.Alberto Recarte, en
artículo Los retos de la economía
española, Libertad Digital. 22-II-05.
8 Artículo Los agentes sociales de
la UE y del sur y este del Mediterráneo proponen
20 medidas para luchar contra la
inmigración.www.prensa@ces.es. Noviembre
2004.
9 Las remesas de los emigrantes en
España: una oportunidad para la acción
exterior. Iñigo Moré, Real Instituto
Elcano. Documento de Trabajo. 25-I-2005
10 Inmigrante es la persona que se
desplaza de un país a otro por el plazo mínimo
de un año, pero no es la persona en sí misma la
ilegal, sino la situación en la que entra o
permanece. La infracción que comete no es un
delito sino una infracción administrativa; por
lo tanto, no cabe calificar de ilegal a un o una
inmigrante porque no es un delincuente ni un
criminal, sino que simplemente puede encontrarse
en una situación de
irregularidad
Irregular es la
forma más adecuada de referirse a esta
situación
..sin papeles no es
un término jurídico, sino que parece responder
más a la situación subjetiva de los propios
inmigrantes
. Apuntes para un
Análisis de Prensa. Fabiola Calvo Ocampo.
www.acsur.org/acsur/destacamos/ciudadania.
11 Ver Recomendaciones del Consejo
Audiovisual de Cataluña en materia de
tratamiento informativo de la inmigración
en Quaderns del CAC, número 12, pág. 70.
Enero-Abril 2002.
12 Inmigración, prioridades para
una nueva política española. Instituto
Universitario Ortega y Gasset. Real Instituto
Elcano. 2004.www.realinstitutoelcano.org.
* Pedro
Roncal Ciriaco es
periodista de plantilla de RadioTelevisión
Española, profesor del
Instituto Oficial de RTVE y profesor asociado en
la Universidad
de Navarra, donde imparte
clases de Producción y Programación
Radiofónica. Fue director de Radio 5 Todo
Noticias, canal informativo de Radio Nacional de
España, director del Canal 24 horas de
Televisión Española y director adjunto de los
Servicios Informativos de TVE. Este es el texto
de la conferencia que pronunció en marzo del
año pasado en la Escuela Diplomática, el cual
fue remitido por el autor a Sala de Prensa como su primera
colaboración.
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