Documentación
y periodismo
(o cómo crear valor
periodístico desde la gestión de la
información)
"La
realidad ha demostrado que el secreto del
éxito está en usar la información como
un recurso estratégico"
Alfons Cornella
"La nueva fuente de
riqueza no es material; es la
información, el conocimiento aplicado al
trabajo para crear valor"
L. Edvinsson y M. Malone (El
capital intelectual,
p. 3)
Jorge
Moreno Matos *
A
todo aquel que se pregunte en qué consiste el
trabajo en el archivo de un diario o de un medio
de comunicación cualquiera, puede resultarle
interesante la siguiente historia: A un costo
asombroso de casi 100 millones de dólares, en
1998 la película Impacto Profundo atraía
grandes cantidades de público a las salas de
cine del mundo entero. La película, como muchos
recordarán, cuenta de manera casi verosímil la
ficción de un asteroide gigantesco a punto de
chocar con la tierra. En una escena de ésta,
cuando el presidente de Estados Unidos explica al
mundo la razón de la inevitable tragedia, se
arma un alboroto tremendo en la sala de
redacción de un canal de noticias. Hay un
instante brevísimo en esta parte de la
película, cuando el presidente pronuncia la
palabra asteroide, en que una
periodista grita exasperada: "¿De qué
tamaño fue el meteorito que mató a los
dinosaurios?".
Resulta
frustrante constatar, una vez más, cómo para la
gran mayoría del público (y cada vez con mayor
y alarmante frecuencia entre jóvenes
periodistas) pasa inadvertido por completo un
detalle aparentemente insignificante: lo que
está haciendo la periodista de manera tan
desesperada es demandar información al personal
del centro de documentación sobre el asteroide
de diez kilómetros de diámetro que se estrelló
en lo que hoy es México y que la huella de su
choque hace 65 millones de años, el
impacto profundo de la película,
formó lo que ahora conocemos como el cráter
Chicxulub de 200 kilómetros de diámetro en la
Península de Yucatán.
En
realidad la historia va más allá de la
anécdota. Para hacer la película, los
productores, al igual que la periodista,
acudieron a los expertos en información, además
de a otros, por supuesto, para documentarse
sólidamente y hacer creíble la historia. En la
actualidad no existe actividad humana que no
requiera de información, aunque sea en su
mínima expresión, para ser llevada a cabo
eficientemente. Como estos, hay decenas de
ejemplos, como las hay de preguntas que a diario
resuelven los responsables de las unidades de
información de empresas, instituciones, centros
de enseñanza, etc. y, claro está, las de
periódicos, revistas, radios, televisoras. Esa
es la razón de nuestro trabajo. Pero los tiempos
cambian, el mundo y el negocio de la
información, también.
Hoy
no basta con tener los datos más
extraordinarios, escurridizos o insólitos para
convertir la información en un recurso
estratégico, que es la verdadera naturaleza de
la información. Y no basta por la sencilla
razón de que hay miles, millones de ellos. Cómo
acceder y cómo administrarlos para sacar
provecho de ellos, es la misión del
documentalista, del gestor de información en
nuestra época. En otras palabras, saber
enfrentar el "aluvión informativo" y
no sucumbir ante la "infoxicación"
de la que habla Alfons Cornella es el
verdadero desafío que enfrenta el documentalista
de prensa en la actualidad.
En
la resolución de este reto, el documentalista de
prensa ha sabido perfilar no sólo las
habilidades inherentes a su profesión que los
nuevos tiempos reclaman, sino que además ha
redefinido sus funciones de modo tal que aporten
un valor agregado a la información que antes era
exclusividad de los periodistas. Nuevas
funciones, nuevas habilidades, valor agregado.
Conceptos, todos, que buscan el mismo objetivo de
aquellos que dirigen los medios de comunicación
y que últimamente están preocupados por el
futuro de los mismos: hacer una historia
interesante, rica en contenidos, atractiva al
lector por la información datos que
suministra. Resulta increíble comprobar que
todavía existan directivos que se nieguen a
aceptar que la documentación muchas veces puede
ser la solución a sus problemas. Claro, la
información inteligentemente gestionada.
Por
ejemplo, a mí me gusta creer que la siguiente
circunstancia es deudora de esa gestión
eficiente de la documentación periodística de
la que hablamos (y si no lo es, pues debiera
serlo): en una excelente crónica publicada en la
revista Gatopardo, Martín Caparrós
afirma que el sistema penitenciario de Estados
Unidos destina anualmente 40 mil millones de
dólares a las cárceles de su país; que éste
es el sector de la economía estadounidense más
sólido; que su oferta laboral es la de mayor
crecimiento constante. Datos, sin duda, que
encierran una realidad todavía más inquietante,
más trascendente.
Visto
así, no resulta ocioso ni exagerado, ni mucho
menos pretencioso, hablar de la ventaja
competitiva que representa para los medios de
comunicación contar con centros de
documentación el viejo archivo de recortes
es ya cosa del pasado en donde la
eficiencia y la rentabilidad de la información
se mida no sólo ya por la actualidad y
fiabilidad de la misma, sino también por el
valor agregado que el documentalista le ha
conferido con su gestión eficiente de los
millones de datos que hay y administra.
* Jorge
Moreno Matos ha
realizado estudios de documentación en España y
de documentación periodística en Chile. Es
docente en la escuela de Periodismo de la Universidad Particular
San Martín de Porres,
donde imparte el curso de Nuevas Tecnologías de
la Información y Comunicación, en donde
también ha concluido la Maestría en Periodismo.
Actualmente es Coordinador del Archivo
Periodístico del diario El Comercio de Lima, Perú. Esta es su primera
colaboración para Sala de Prensa.
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