Un abordaje
científico y sistémico
del periodismo de investigación
Alfredo
Torre *
El
principio básico del periodismo de
investigación (PdI) consiste en transparentar
sistemas a partir de la demostración documental
y/o testimonial de que alguien oculta algo y que
ese algo afecta negativamente al escenario
público. Un recurso analítico inicial
consistiría en un abordaje de la realidad
sustentado en el conocimiento científico y en la
Teoría General de Sistemas. Esto es, comprender
a las organizaciones, personas (tangibles, es
decir, que se pueden tocar) y las normativas que
regulan determinados procedimientos (intangibles,
como las leyes) como sistemas. Es decir, un
conjunto delimitado de elementos
interdependientes. Delimitado, porque sabemos o
establecemos dónde empieza y dónde termina.
Interdependiente, por cuanto el comportamiento de
cualquiera de sus miembros incidirá directa o
indirectamente en el comportamiento del resto.
Hablamos
de sistema económico o sistema
político, amplios y complejos, para
entender desde la cotidianidad nuestro
sistema de vida, en cuanto a las
posibilidades que nos brindan los primeros para
poder acceder al trabajo, la salud o la
educación. Sobre el cuerpo humano nos referimos
al sistema nervioso, al sistema
digestivo, etc., cuando en realidad son
subsistemas de un sistema delimitado (el cuerpo
en su totalidad). Cualquier disfuncionalidad en
ellos seguramente afectará al resto.
Ahora
bien, hay ciertas cuestiones que deben quedar
claras desde el principio:
Qué sistemas tangibles e
intangibles intervienen primariamente en
la investigación y qué subsistemas lo
conforman. Por ejemplo, en el
Departamento Compras (subsistema) de un
Ministerio (sistema, pero subsistema del
Gobierno) se ha violado una normativa
provincial (sistema, pero subsistema de
toda la letra que norma la organización
y funcionamiento estatal) que regula la
compra por licitación de bienes de
capital (mesas, sillas, computadoras,
etc.), lo que de hecho podría beneficiar
a determinados proveedores del Estado
(subsistema de empresarios asociados para
repartirse las licitaciones) en
detrimento de otros (subsistema de los
excluidos dentro del sistema de todos los
posibles postulantes) con la connivencia
de jefes y empleados del mencionado
organismo (subsistema de coligados en lo
ilícito).
Qué nivel de complejidad
alcanzará nuestro trabajo. Tomando el
ejemplo anterior, podemos demostrar el
hecho y de por sí resultaría
suficiente. Sin embargo, dejaríamos sin
responder dentro de qué marco contextual
fue posible llevar a cabo esa acción:
falta de control, corrupción
generalizada, baches legales, etc.
Qué tipo de vínculos
existen entre los subsistemas del sistema
estudiado. Sin generalizar ni clasificar
de manera esquemática, podemos
distinguir la existencia (o coexistencia)
de formas a las que llamaremos lineales y
otras que denominaremos de rulos de
realimentación. En el primer caso (ver
figura 1), la dependencia de un
subsistema con respecto a los otros es
total (el 2 del 1, el 3 del 2). Esto
marca el perfil de organizaciones
-empresariales o familiares, por ejemplo-
con un fuerte componente autoritario o
vertical. Nada puede hacer la base de la
pirámide si no cuenta con la aprobación
o habilitación de la cúpula. En el
segundo caso (ver figura 2) existe un
permanente flujo e intercambio de
información, materia o energía, como
componentes básicos de todo aquello que
entra y todo lo que sale de un sistema
pero transformado de acuerdo a sus
objetivos o comportamientos. En un
diario, por ejemplo, la cantidad o
calidad de la publicidad ingresante,
puede determinar los espacios y el
contenido periodístico, o en las radios
o canales de TV el incorporar más
anuncios que los permitidos por ley puede
seguir siendo redituable aún con el pago
de multas.

Por lo expuesto
en el último párrafo, también se podría
considerar a un sistema como una relación de
entrada y salida. Necesitamos incorporar y
expeler líquido de nuestro cuerpo para vivir, e
información para sobrevivir (si toco un cable
eléctrico puedo morir, si pretendo meterme en un
sistema lineal para investigarlo, tal vez corra
peligro o sea expulsado).
El análisis de
los sistemas requieren también de un previo
conocimiento respecto al comportamiento de
ciertas reacciones previsibles ante determinadas
situaciones (agresividad o mesura), como así
también un posible límite de tolerancia ante la
presión endógena o exógena y la existencia o
no de una posible válvula de escape. Cierto
libertinaje controlado dentro de
determinados sistemas políticos suele
descomprimir situaciones de estallido social.
Otra manera de
comprender el funcionamiento de sistemas y
subsistemas es conocer las posibilidades que
brindan en cuanto a lo que llamaremos
retroacción. Es decir, como un flujo energético
que recorre sus vasos comunicantes y, ante la
detección de irregularidades, devuelve
información al sistema para su inmediata (o
retardada) corrección. Imaginemos que observamos
a través de una tomografía computada el
recorrido que un líquido fosforescente hace en
el cuerpo humano y dónde se detiene o se bifurca
de manera irregular. Hay organizaciones que son
reacias a propios autocontroles o inspecciones
externas, principalmente si provienen del
periodismo. Son en general sus oficinas de prensa
o de comunicaciones institucionales las
encargadas de negar, relativizar o borrar los
conflictos.
Por lo hasta
aquí señalado, digamos que el PdI debería
mostrar a los sistemas como si fueran cajas de
cristal, en las que quede establecido la absoluta
transparencia de su funcionamiento y las razones
que lo determinan, las acciones de los actores
intervinientes y sus roles. De no ser así, se
verá obligado a señalar su oscuridad u opaquez:
denunciar que en determinado lugar existe alguien
que permite o hace algo por lo menos irregular
que oculta y que por esa acción está afectando
a un importante número de personas (por ejemplo,
un supuesto laboratorio que ha escondido
medicamentos o presionado a sus empleados para
que no revelen la presencia de los mismos,
especulando sobre la posibilidad de un aumento de
precios y ante la desesperación de los enfermos
por las consecuencias del desabastecimiento
producido).
Una
actitud científica
La consagración
a la búsqueda intencionada de la verdad, o lo
que provisoriamente lo sería hasta que se
pudiera demostrar lo contrario, es el motor que
moviliza al PdI en un intento permanente por
vencer la duda. Esto podría ser posible si
prevalece en el periodista una constante actitud
científica como estilo de vida profesional, en
la que se pudieran plasmar en forma operativa
algunas características del conocimiento y del
método científico, como:
Ser
- general: Porque no ignora el hecho
individual, sí al hecho aislado.
- sistemático: Debido a que los
conocimientos no pueden ser dispersos e
inconexos.
- reflexivo: Tomando la reflexión
como el análisis de una imagen proyectada en
donde se puedan determinar los actores y las
acciones que presuntamente ocurren en un
escenario determinado y que son motivo de
nuestra curiosidad. Fuera de ese cuadro (como
subsistema) posiblemente haya que determinar
la existencia de otros sujetos o
circunstancias que favorecen el
comportamiento de lo que originalmente
miramos. La pregunta sería: ¿Es realmente
cierto lo que observamos? Mencionamos a
actores y escenarios, ¿será todo parte de
una tramoya similar a la teatral para
hacernos creer aquello que no es? Si la
apariencia y la esencia de las cosas
coincidieran, no habría ciencia,
diría Carlos Marx.
- explicativo: Además de indagar
cómo son las cosas, intenta responder por
qué ocurren de tal manera y no de otra.
- legal: Para explicar las
conjeturas, apela a las leyes de la
naturaleza y de la cultura. Ej.: ¿Por qué
se producen inundaciones en la región
mesopotámica? Explicaciones: Fenómeno
meteorológico (ley de la naturaleza),
fenómeno asociado a la tala indiscriminada
de árboles y a la ausencia de una conciencia
ecológica (leyes de la cultura).
- verificable: Debe pasar el examen
de la experiencia, además de establecer
previamente cuáles son los parámetros
establecidos para la comprobación. Si
decimos que Argentina está en el sur y
Canadá al norte, como planteo es
inverificable porque en el espacio no existe
ni el arriba ni el abajo, por lo tanto
necesitamos de una convención. Los mismo
sucedería cuando se cruza un juicio de valor
(lo lindo, lo feo, lo bueno, lo malo, etc.):
¿qué es un buen salario?, ¿para quién?.
Esto es posible remediarlo con cierta
sencillez cuando se establece previamente una
escala por parte del enunciador (creo
que un buen sueldo sería para tal empleo
más de x pesos mensuales).
- abierto: El conocimiento no
reconoce barreras que lo limiten y por eso es
capaz de progresar.
Esto último
tiene que ver con la liberación de la mente y la
ausencia de dogmatismo, entendido dentro de la
tendencia a aceptar la verdad por el principio de
autoridad (lo dijo el funcionario, el sacerdote,
el científico, etc.).
Por otra parte,
no habría que dejar de considerar el ámbito de
lo emocional puesto al servicio de aquello que
pretendemos indagar: el olfato
periodístico, la corazonada,
no tienen sustento científico pero son
herramientas para poner en crisis el principio de
verdad (nos referimos al tengo la
impresión de que esto tal vez no sea
así).
IP,
PdI, PdP
Intentar separar
cualquier trabajo periodístico del hecho de
investigar, por muy pequeño e insignificante que
parezca, resultaría casi imposible. Lo primero
que se enseña en todo curso de periodismo
básico es responder al qué, quién, etc. Y eso
mismo es investigar. Intentar conocer algo sobre
lo que no se tiene, precisamente, conocimiento.
En general se asocia lo que habitualmente se
rotula como investigación
periodística (IP), aquello que se supone
posee un mayor nivel de profundidad,
contextualización y análisis. Esto es, ni más
ni menos, que periodismo bien hecho y
punto. Ahora, si esto sirve para diferenciarlo de
buena parte de la labor cotidiana de las
redacciones, bienvenido sea.
¿Y que hay del
denominado periodismo de
investigación (PdI)? Esta modalidad de
trabajo descansa sobre tres principios:
- que exista
algo ocultado por alguien por alguna
razón;
- que ese
algo ocultado resulte potencialmente de
interés para un número razonablemente
importante de personas;
- que el
trabajo de indagación sea una
producción original del periodista.
Sobre cada uno
de estos puntos digamos lo siguiente:
- El hecho
del deliberado ocultamiento por parte de
una o más personas está frecuentemente
asociado a cuestiones irregulares o
ilegales. También aparece en el plano
alegal, es decir, alentado por la
ausencia de normativas.
- Existe un
público que debería enterarse de ese
ocultamiento por cuanto afectaría a sus
más diversos intereses (económicos, de
convivencia, etc.).
- La
investigación no ha sido ejecutada por
otros interesados en que los resultados
sean dados a conocer a través de la
prensa. Por ejemplo, el partido político
A investiga al partido político B. Los
resultados obtenidos perjudican a B, pero
difundirlos dando cuenta de su autoría
le impediría a futuro seguir negociando
con el dañado y, en consecuencia, busca
a quien pueda publicarlo aportando todos
los datos. Muchas investigaciones que
aparecen como originales para
el gran público son el producto de un
dictado de informaciones realizados por
otros con los que previamente en
algunos casos se ha también
pactado el precio de la divulgación.
Digámoslo
finalmente: el llamado hoy periodismo de
investigación es como se le ha
escuchado decir al periodista argentino José
María Pasquín Durán un recurso
marketinero impuesto por los medios de difusión
para hablar nada más ni nada menos
que de periodismo bien hecho, según
comentáramos párrafos atrás.
Otra modalidad
de trabajo vinculada al proceso investigativo es
el periodismo de precisión (PdI). A
diferencia de la anterior, se puede o no tratar
de información ocultada, la que en todos los
casos proviene de datos numéricos,
estadísticos, que esperan allí donde se
encuentren para ser descubiertos. Cuando decimos
ocultada nos referimos a cuando un
país por razones de seguridad no da a conocer la
cantidad del armamento que posee. O, en otro
orden, cuando un burócrata no tiene interés en
que sean publicadas cifras que demuestren su
incapacidad para la conducción.
Para saber aún
más sobre el PdP, leamos qué dice de él un
especialista español, José Luis Dader,
reporteado por la revista En Marcha
(Año IV, Nº 17, La Plata, dic. 2000):
-
¿Podría definir en qué consiste el
Periodismo de Precisión?
- Básicamente en analizar datos
estadísticos normalmente producidos por
organismos públicos para poder descubrir
tendencias sociales, características de
problemas y comportamientos que pueden ser
noticia, pero que pasan desapercibidos. Hay
una modalidad añadida que consiste también
en la búsqueda de datos empíricos, del tipo
que sea, a través de bases de datos
informatizadas. Un periodista que pueda
cruzar los datos de una base con los datos de
otra base podría encontrar diferencias o
coincidencias que sean noticia. En vez de
buscar declaraciones de personas, busquemos
datos que hablen por si mismos.
- ¿Podría señalar algunos ejemplos?
- Uno muy sencillo. En cualquier país hay
unas estadísticas oficiales sobre divorcios
o sobre suicidios. Puede ser una noticia
interesante intentar estudiar con esos datos
cuál es la distribución de los divorcios
por regiones. O de suicidios. Puede ocurrir
que la distribución sea muy simple, donde
hay más población hay más de todo. O
podemos descubrir algo insólito: que en una
región relativamente pequeña haya una tasa
de suicidios o divorcios desproporcionada. La
pregunta es: ¿y eso por qué? La respuesta
no la da el análisis estadístico, sino que
allí comienza el proceso de indagación.
Otro ejemplo.
Habitualmente cuando pensamos en problemáticas
de una ciudad que pudieran ser cuantificables,
nos podríamos estar refiriendo a la cantidad de
accidentes automovilísticos, zonas en que se
producen con más frecuencia, cantidad de heridos
o de muertos. En general, estos datos ya han sido
elaborados por organismos oficiales y no
costaría mucho trabajo hacernos de los mismos
para publicarlos. Incluso, antes de ello,
comprobar con la consulta a fuentes técnicas
(estadísticos de distintas escuelas) si el
procedimiento de registro ha sido el más
adecuado. Sin embargo, podríamos tener una
mirada distinta acerca de estos hechos. Por
ejemplo, interesarnos sobre los modelos o marcas
de los automóviles. A lo mejor nos llamaría la
atención que un número elevado de los mismos
corresponde a determinado año de fabricación o
tipo, lo que nos llevaría a suponer la
existencia de fallas de diseño como posible
causal de los siniestros. Siguiendo en el terreno
de las sospechas, a lo mejor esa empresa
automotriz hace costosas campañas publicitarias
en los medios. Por consiguiente, sería ocioso
pensar respecto a la reacción de la misma si se
publicaran los resultados de la investigación.
Otro ejemplo
más. Llevar a cabo un trabajo comparativo del
presupuesto gubernamental año tras año, y
observar si existe un incremento significativo en
determinadas partidas como gastos
reservados, o la asignación de recursos
para determinados insumos o servicios
injustificados en una repartición.
Para concluir,
digamos que una investigación no tiene por qué
encuadrar completa y rigurosamente en cualquiera
de los conceptos mencionados (IP, PdI, PdP). Bien
puede ser una mixtura de dos o de tres. Lo que se
inicia como una investigación periodística
puede ir encontrando las facetas de lo oculto
demostrado a través del cruce de información
numérica.
Bibliografía
recomendada:
- DADER, José Luis (1997): Periodismo de
Precisión. Vía socioinformática de descubrir
noticias. Madrid, Síntesis.
- GOODE, William y HATT, Paul (1986): Métodos de
investigación social. México, Trillas.
- LUHMANN, Niklas (1998): Introducción a la
Teoría de Sistemas. México, Universidad
Iberoamericana.
- MEYER, Philip (1993). Periodismo de Precisión.
Nuevas fronteras para la investigación
periodística. Barcelona, Bosch.
- MURARO, Heriberto (2000): Políticos,
periodistas y ciudadanos, Fondo de Cultura
Económica, Buenos Aires.
- REYES, Gerardo (1996). Periodismo de
investigación. México, Trillas.
- PERUZZOTTI, Enrique y Catalina Smulovitz
(2001): Controlando la política. Ciudadanos y
medios en las nuevas democracias
latinoamericanas. Temas, Buenos Aires.
- SABINO, Carlos A. (1993): El proceso de
investigación. Buenos Aires, Humanitas.
- SECANELLA, Petra (1990): Periodismo de
investigación. Madrid, Tecnos, 1990.
- SIERRA BRAVO, Restituto (1992). Técnicas de la
investigación social. Madrid, Paraninfo.
- SJOBERG, Gibson y Roger Nett (1989):
Metodología de la investigación social.
México, Trillas.
*
Alfredo Torre es
miembro del Consejo Editorial de Sala de Prensa. Periodista y profesor en Ciencias de
la Comunicación Social y licenciado en Ciencias
de la Información por la Universidad Nacional de
La Plata (UNLP) en
Argentina. Actualmente es profesor internacional
de la Maestría Comunicación Política y
Marketing Electoral de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, España, y titular del
Taller de Periodismo de Investigación
(www.perio.unlp.edu.ar/pinvestigacion) y del
Seminario de Periodismo de Precisión de la
Facultad de Periodismo y Comunicación Social de
la UNLP, en donde también tuvo a su cargo
-entre otras- las cátedras Opinión Pública y
Propaganda, Periodismo Impreso III y Medios y
Centros de Información en anteriores planes de
estudio. Además, se desempeña allí como
Investigador y también Coordinador Académico de
una de sus Extensiones Universitarias. Ha sido
Consejero Superior (UNLP) y Consejero Académico
(FPyCS). Dirige el Centro de Proyectos y Estudios
Interdisciplinarios,
organismo gubernamental de la provincia de Buenos
Aires dedicado a temas de comunicación, cultura
y patrimonio. Ha impartido conferencias, cursos y
seminarios de posgrado en distintos ámbitos
académicos de Argentina, Bolivia, España y
Estados Unidos.
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