A propósito de la Cumbre de la
Sociedad de la Información:
Derechos
de comunicación en Chile y en el mundo
Lidia
Baltra M. *
La
cumbre APEC realizada en noviembre de 2004 en
Santiago reunió empresarios y gobernantes para
discutir cómo hacer mejores negocios con
nuestras economías. En Ginebra, en diciembre de
2003, la Cumbre de la Sociedad de la Información
reunió también gobernantes y empresarios de las
Comunicaciones para discutir cómo hacer mejores
negocios con lo que es la materia prima de la
democracia: la información y la comunicación.
Tanto en la APEC como en la CMSI, el reparto del
negocio se hace entre los poderosos y a la
ciudadanía sólo le resta mirar la pompa del
encuentro, hasta que los personajes entran al
salón o al comedor y nos cierran la puerta.
Se dice que
vivimos en la sociedad de la
información porque, con el vertiginoso
desarrollo de las tecnologías para transmitirla,
es tan inmensa la cantidad que circula
electrónica y digitalmente en forma de
imágenes, sonidos, textos o datos que aquellos
que no entren al circuito quedarán más
marginados que antes de los beneficios del
crecimiento económico mundial.
La Sociedad de
la Información se presenta como la gran
conquista del siglo XXI a la que hay que acceder
para contar en este mundo globalizado. Pero
¿qué sociedad de la información es la que se
estaría construyendo? ¿Quién pone los
contenidos? ¿Quién controla su producción y
difusión? ¿Para beneficio de quiénes?
Ya lo dijo
Eduardo Galeano: Nunca tantos han sido tan
incomunicados por tan pocos. Cada vez son más
los que tienen el derecho de escuchar y de mirar,
pero cada vez son menos los que tienen el
privilegio de informar, opinar y crear.1
Aumenta
la concentración
La
concentración del poder de las comunicaciones en
pocas manos es un problema en nuestro país y a
nivel mundial. Es la tendencia, nos
tratan de convencer como que fuera una realidad
irreversible. En el último decenio, unas pocas
compañías controlan los medios audiovisuales y
escritos más poderosos e infuyentes del Primer
Mundo: AOL-Time Warner, News Corporation, General
Electric, Sony, Televisa, Globo y Clarín, por
mencionar a las más conocidas.
A nivel
latinoamericano, News Corporation del magnate
australiano de las comunicaciones Rupert Murdoch,
que opera la empresa de televisión por satélite
Sky, compró hace un año su homóloga Direct TV,
ambas operando en nuestro país. Con ello se
produce una nueva concentración a nivel de
televisión por cable.
En octubre de
2004, el Tribunal de Defensa de la Libre
Competencia aprobó la fusión futura de dos
empresas de televisión por cable: VTR y
Metrópolis-Intercom (años antes se habían
fusionado Metrópolis e Intercom). La propiedad
final es de la empresa estadunidense Liberty
Media, que con ello domina el 88 % de la
television pagada y el 50 % de la banda ancha.
Quienes aplaudieron esta fusión la estiman
positivo para que esta nueva y única empresa en
su campo pueda enfrentar en el campo de la
telefonía fija a la transnacional Telefónica o
CTC, que hoy controla el 78 % de este mercado.
Como se ve, la pelea es entre perros
grandes, y los usuarios seguimos mirando.
Lo mismo sucede
con los medios de comunicación tradicionales:
prensa, radio, televisión. En la prensa escrita,
tenemos el oligopolio del grupo Edwards con El
Mercurio, Ultimas Noticias y La
Segunda en Santiago y 13 diarios en
regiones; y del grupo Saieh, con COPESA que
publica La Tercera, La Cuarta, Qué
Pasa y comprço el semanario
concertacionista Siete Más Siete, lo
que ha sido, a mi juicio, el mazazo final. Cada
vez tenemos menos alternativas para mirar la
realidad. Lo hemos visto con la forma en que los
medios de estos conglomerados informaron sobre
nuestra Marcha de Inicio del Foro Social Chileno:
gran destaque para los disturbios de último
minuto, y escasa mención de las dos horas de
alegría democrática de la ciudadanía
rechazando a Bush y pidiendo otro manera de
conducir el mundo.
En radio, dos
grandes empresas transnacionales lideran el dial:
Consorcio Radial de Chile, del grupo español
Prisa y del colombiano Caracol; e Iberoamerican
Radio Chile, del grupo Claxon, donde participan
el venezolano Cisneros y otros. En televisión,
de las cinco cadenas nacionales, cuatro
pertenecen a empresas privadas y en tres de ellas
hay capitales transnacionales latinoamericanos
como Televisa (Megavisión), Cisneros
(Chilevisión) y el magnate mexicano Angel
González (Red TV). Es decir, todas llevan el
signo empresarial de la derecha económica. Sólo
el canal público, Televisión Nacional, ofrece
una leve alternativa puesto que su directorio es
tan pluralista como nuestro Parlamento (lo que no
es mucho decir).
El resultado es
inevitable: un país, y el mundo, es menos
democrático mientras más reducido es el grupo
de quienes emiten los mensajes. La
dictadura de la palabra única y la imagen
única, mucho más devastadora que la del partido
único, está imponiendo un modo de vida que
tiene por ciudadano ejemplar al consumidor dócil
y al espectador pasivo dice Eduardo
Galeano (
) Los medios dominantes de
comunicación, que muestran la actualidad como un
espectáculo fugaz, ajeno a la realidad y vacío
de memoria, bendicen y ayudan a perpetuar la
organización de la desigualdad creciente.2 Y este mensaje único se
verá billones de veces multiplicado, en cantidad
y velocidad, por el avance creciente de las
nuevas tecnologías de la información y de la
comunicación (TIC) manejadas por el capital y el
mercado. Es lo que requiere la globalización del
modelo hegemónico para eternizarse.
La Cumbre de
Ginebra sobre la Sociedad de la Información fue
convocada por Naciones Unidas bajo la
organización de la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (UIT), organismo con 189
estados miembros y un Consejo Consultivo que
reúne a 660 empresas privadas, muchas de ellas
transnacionales propietarias de tecnologías que
necesitan promover. No fue sorpresa para nadie,
entonces, que se aprobara, por ejemplo, que los
países tercermundistas deben crear los ambientes
adecuados para el ingreso de inversiones
extranjeras en estas tecnologías, ahora que el
mercado en los países del primer mundo está muy
próximo a la saturación. Rechazaron en cambio
la iniciativa presentada por Senegal, de crear un
Fondo de Solidaridad Digital para ayudar a los
países tercermundistas a manejar esas
tecnologías y postergaron la discusión sobre
quién dirigirá Internet, con Estados Unidos
tratando de circunscribirla únicamente a los
países del Grupo de los 8. Poco se avanzó en la
segunda etapa de esta Cumbre, en marzo de 2005 en
Túnez.
La convocatoria
de la CMSI en Ginebra llamaba a cómo utilizar
mejor el poder de la tecnología de la
información para el desarrollo. Para Naciones
Unidas, se trataba fundamentalmente de ver modos
de acortar la brecha digital, es
decir, el abismo que existe hoy entre el uso y
apropiación de las TIC en el mundo desarrollado
y aquél en los países tercermundistas. Vale
decir que, para los efectos de esta Cumbre, la
Sociedad de la Información se entiende como
aquella de quienes tienen acceso a las TIC en
calidad de consumidores de informática y
telecomunicaciones, todo ello regido por el
capital y el mercado.
La
sociedad civil y la campaña CRIS
Previendo el
rumbo que tomaría la Cumbre de Ginebra, las ONG
representantes de la sociedad civil y de los
paises en desarrollo se prepararon con mucha
anticipación para presentar una visión más
amplia, tratando de cambiar, en primer lugar, el
concepto de informacion por el de
comunicación. Pero no fueron
aceptadas en las mesa de debates y debieron
organizar su foro aparte, paralelo a la Cumbre.
Su propuesta Construyendo sociedades de la
información para las necesidades humanas
ha sido difundida por la gran red y es un
documento de 25 páginas donde se plantean muchas
ideas para que otra comunicación sea
posible.
Fue el resultado
concreto del Foro Mundial sobre el Derecho a la
Comunicación, coordinado por la campaña CRIS (
por su sigla en inglés: Communication Rights in
the Information Society) que a su vez es
promovida por la WACC (Asociación Mundial para
la Comunicación Cristiana), desde su sede de
Londres. El foro tuvo como objetivos: 1)
demostrar y documentar la importancia de los
Derechos de Comunicación para la gente y las
comunidades en una Sociedad de la Información.
2) Contribuir al nacimiento y comprensión del
concepto de Derecho de Comunicación. Y 3)
promover dicho concepto, su reconocimiento y su
realización.
Al término se
emitió también la Declaración sobre los
Derechos de Comunicación que se ha
difundido ampliamente a través de internet3 presentada por el
experto holandés Cees Hamelink. El texto coloca
bajo este nombre a un número de derechos humanos
relacionados con la información y la
comunicación, comenzando por aquel de la
Declaración Universal de Derechos Humanos
inherentes a la condición humana. Ellos son:
derecho a la Libertad de expresión y
opinión (art. 19 de la misma); derecho a la Inclusión
(acceso universal a la información y a los
conocimientos, a la educación, a la protección
de la vida cultural de las comunidades y el
intercambio equitativo en avances científicos y
tecnológicos); derecho a la Diversidad en
lo cultural, de información, lingüística,
biológica y comunicacional; y derecho a la Participación,
es decir, a que los puntos de vista de todos sean
tomados en cuenta especialmente los de las
mujeres y grupos minoritarios y marginalizados.
La declaración recalca el papel esencial de la
comunicación en los procesos de toma de
decisiones políticas.
Para la campaña
CRIS es importante que se lo reconozca como
derecho, pues de este modo, cualquier individuo o
grupo social puede exigir del Estado que se
constituya en garante de su ejercicio y de este
modo se pondría una fuerte barrera a la
situación actual de sistemas de medios
monocordes promoviendo un pensamiento
único, como ha dicho Ignacio Ramonet.
Algunos ya han
advertido que con la Cumbre sobre la Sociedad de
la Información se está volviendo el antiguo
debate sobre políticas de
comunicación de los años 70 y 80, cuando
la meta era establecer sistemas de comunicación
más democráticos.
Una
política de comunicaciones democrática
Hace 30 años,
este debate se realizó en el seno de UNESCO.
Pero aquel Nuevo Orden Mundial de la
Información y la Comunicación (NOMIC)
terminó en el año 81 por el chantaje de Estados
Unidos y Gran Bretaña, los principales
sostenedores económicos de UNESCO, que
amenazaron con retirarse del organismo si la
discusión continuaba. Y en adelante, el tema de
las comunicaciones en las Naciones Unidas quedó
radicado en la UIT.
Nosotros
reprodujimos ese debate en Chile en los 80, con
seminarios de periodistas, comunicólogos y el
movimiento social entonces en lucha contra la
censura y falta total de libertades bajo la
dictadura. Y elaboramos una propuesta de
Política Nacional de Comunicaciones para la
Democracia que acabó en agosto de 2003 con la
Ley de Prensa, en cuya elaboración primero y
debate parlamentario después, se perdieron
muchas iniciativas para democratizar nuestro
sistema comunicacional con las consecuencias que
hoy sufrimos.
Nuestra
propuesta era notablemente más avanzada que la
de la antigua democracia chilena previa al golpe
de estado (1973), cuando el sistema
comunicacional estaba también en un marco
mercantil y donde la libertad de expresión
consistía solamente en libre empresa de medios.
Se basaba en el derecho a la libertad de opinión
y expresión de la Carta de Derechos Humanos
cual es el derecho de todas las personas a
expresarse y a difundir públicamente, a buscar y
recibir informaciones y opiniones, pero
perfeccionada con los aportes del NOMIC. Sus
principios básicos eran: 1) La comunicación es
un servicio a la ciudadanía, no una
mercancía. 2) El modelo comunicacional
democrático requiere de un tipo de sociedad
democrático en los planos político, económico,
social y cultural. Y 3) Las personas deben
internalizar y llevar a la práctica el Derecho a
la Comunicación.
¿Cuáles eran
estos derechos a la Comunicación que
promovíamos?
- el derecho
a ser informado veraz, completa y
oportunamente
- el derecho
a emitir sin restricciones mensajes
individuales y colectivos
- el derecho
a participar en la propiedad, gestión,
orientación y programación de los
medios de comunicación y en general de
todos los recursos destinados a la
comunicación
- el derecho
a la generación, puesta en práctica y
finascalización de políticas nacionales
de comunicación
- el derecho
al acceso a la información sobre asuntos
públicos y al funcionamiento de la
estructura estatal, de manera de mostrar
a la comunidad la forma en que se está
ejerciendo el poder
Era la
democratización del poder de emisión a través
del derecho a emitir nuestros mensajes en los
medios establecidos y a tener medios propios. En
breve, pluralismo en el sistema de medios y
dentro de cada medio.
Otra iniciativa
importante que promovimos fue organizar a
lectores, auditores y televidentes como sujetos
activos. La idea consistía en incorporar en los
planes de educación metodologías que les
permitieran desarrollar una actitud crítica y
activa ante la propuesta de contenido de los
medios, lo que era clave para enfrentar la
censura y tergiversaciones de los medios de
entonces. Este objetivo tampoco se ha logrado.
Con la llegada
de nuestra pálida democracia o
democracia de baja intensidad
la suerte de las comunicaciones estaba sellada:
se había adoptado el sistema neoliberal legado
por la dictadura y por lo tanto, el modelo
comunicacional debía serle funcional. Hubo un
influyente asesor del Gobierno de la
Concertación de Partidos por la Democracia que
dijo que la mejor política de
comunicaciones es la que no existe. Pero
siempre hay una política comunicacional, en este
caso, la que hoy rige es que el mercado decide.
También es parte de esa política la Ley 19.733
sobre Libertad de Información y Opinión y
Ejercicio del Periodismo o Ley de Prensa, más
las medidas administrativas que toma el Poder
Ejecutivo. Y esas medidas generalmente tienden a
no causar disgusto a los propietarios de los
medios de comunicación.
Campaña
CRIS
¿Qué se puede
hacer?
Aunque
marginadas en Ginebra, las ONG que nos
representan fueron invitadas a participar en la
segunda etapa de la Cumbre, que se constituye en
el primer espacio para colocar este tema a nivel
mundial. Su tarea principal en estos meses ha
sido trabajar la Campaña por Derechos de
Comunicación o Campaña CRIS, con el patrocinio
de la Fundación Ford, y que tiene como objetivo
apoyar la emergencia de estos derechos a nivel
nacional en los distintos países. Se está
llevando a cabo actualmente en Africa, América
Latina, Sudeste de Asia y Europa.
Nuestra
visión de la Sociedad de la Información
afirma CRIS se basa en los Derechos
de Comunicación como la manera de fortalecer los
derechos humanos y la vida social, económica y
cultural de las personas y las comunidades.
Crucial en esto es que las organizaciones de la
sociedad civil se agrupen para ayudar a construir
una sociedad de la información basada en
principios de transparencia, diversidad,
participación, justicia social y económica, e
inspirada por perspectivas igualitarias de
género, cultura y regionales.
Ya está en
marcha en Italia, Bolivia, Colombia; Uruguay y
Estados Unidos. En Ecuador partió a mediados del
año pasado dentro del Foro Social de las
Américas, donde las ONG latinoamericanas de
comunicación emitieron la Declaración
Otra Comunicación es Posible. En
Chile estamos atrasados. Las organizaciones
sociales chilenas deben movilizarse para conocer,
hacer suyos, difundir y más tarde exigir
nuestros derechos de comunicación.
Sólo cuando
todos los exijamos, estaremos en condiciones de
cambiar la actual política de comunicaciones
basada en la ley del mercado, por otra que
garantice el pluralismo y la igualdad de
oportunidades para la difusión de todas las
ideas.
_____
Notas:
1 Eduardo Galeano, Apuntes sobre
los medios de incomunicación, Congreso
WACC ´95, México, octubre 1995.
2 E. Galeano, Apuntes sobre los
medios de incomunicación, Congreso
WACC ´95, México, octubre 1995.
3 www.comunicationrights,org/statement
__________
Bibliografía:
- Media Development,
4/2002, Journal of the World Association for
Christian Communication, WACC, London.
- Media Development, 3/2004, WACC, London.
- Action, Number 255, March 2004, WACC,
London.
- Otra Comunicación es Posible, CRIS
Bolivia, Memoria I y II Encuentro Nacional,
Diciembre 2002, Enero 2003, La Paz, Bolivia.
- La Comunicación en los 80, Alternativas y
Perspectivas, Informe Seminario de
Comunicaciones, 23-27 noviembre, Serie Estudios
Ainavillo, Santiago, Chile, 1983.
- Hacia una nueva comunicación para Chile,
II Seminario Internacional de Comunicación, El
Tabo, noviembre 1983, Ediciones ICECOOP, Chile.
- Comunicaciones hoy y futuro, III
Seminario Nacional de Comunicaciones,
agosto-noviembre 1985, Santiago, Ediciones
ICECOOP, Chile.
- Ley de Prensa. Ley Nº 19.733 sobre
Libertades de Opinión e Información y Ejercicio
del Periodismo. Editado por Colegio de
Periodistas de Chile. Impreso por Editorial
Pachakuti Ltda., Santiago, Chile, 2001.
- Diario El Mercurio, Santiago de Chile,
diversas ediciones 2002-2004.
______________
Sitios en Internet:
- www.communicationrights. org
- www. wacc.org.uk/modules
- www.wacc_al
- www.forosocialchileno.cl
* Lidia
Baltra Montaner es
periodista titulada en la U. de Chile (1965),
dirigenta del Colegio de Periodistas (1981 a 1994), presidenta del Tribunal Nacional de
Etica y Disciplina del
mismo (1997-2004) y miembro de la Asociación Mundial para
la Comunicación Cristiana (World Association for
Christian Communication-Región A. Latina,
WACC-AL) a la que pertenece
desde 1989.
|