El desfío
de la prensa inglesa y europea
LONDRES.-
Los diarios ingleses respondieron en su edición
del viernes 8 de julio a los atentados en Londres
cometidos el jueves 7 con una mezcla de dolor y
desafío, prometiendo que los británicos no
dejarán que los terroristas amenacen su modo de
vida, escribió la agencia AFP en el cable que
describía los titulares británicos del día
después. La agnecia ANSA, por su parte, dijo que
los medios ingleses reacionaron conmocionados por
los atentados del jueves en Londres, con
titulares que fueron desde "Bastardos",
hasta "No nos doblegarán. Justicia por los
muertos del 7/7".
La prensa
inglesa, en efecto, fue cuidadosa en el manejo de
imágenes y eligió un discurso patriótico.
"Nuestro
espíritu no será jamás destruido",
explicaba en su portada el diario inglés The
Sun, el periódico más vendido del país, y
sentenció: en nombre de "Nueva York,
Washington, Bali, Nairobi, Madrid y ahora
Londres, buscaremos vengarnos y hallaremos
justicia".
El mundo está
"unido en su condena de actos brutales y
cobardes", afirma el diario inglés Times
en su edición del viernes, el día después de
los atentados con bomba el jueves en Londres, que
según The Sun "no harán más que
reforzar la determinación de los británicos a
luchar contra el terrorismo.
"Nosotros
los británicos no seremos jamás vencidos",
anuncia el Daily Express, mostrando la
foto de un vagón de metro destrozado ante un
hombre con el rostro ensangrentado, rescatado del
"túnel de la muerte".
"56 minutos
de infierno, un túnel de sangre", titula The
Sun, que presenta también en su portada la
cara tapada y ensangrentada de una víctima.
La red
terrorista "Al Qaida lleva el terror hasta
el centro de Londres", titula por su parte
en primera página el Daily Telegraph.
El
"7/7" es una fecha de la que los
británicos se acordarán como los estadundienses
del 11 de septiembre de 2001, cuando Al Qaida
golpeó Nueva York y Washington, matando a más
de 3.000 personas, añade The Sun. En
Londres cuatro atentados en una hora punta el
jueves, tres en el metro y uno en un autobús,
mataron al menos a 37 personas e hirieron a otras
700, según el último balance de víctimas
oficial. Pero "nuestra moral no será
vencida (...) Si los terroristas quieren una
pelea, Dios sabe que les daremos una",
explica The Sun en su editorial.
"La capital
hizo frente a dos décadas de atentados de los
locos del IRA, y el ultraje, ayer, de los
fanáticos de Al Qaida -el 11 de septiembre de
Gran Bretaña- no tendrá más que una sola
consecuencia: reforzar la determinación de esta
nación" de luchar contra el terrorismo.
"Los que
quieren violar nuestra manera de vivir no
ganarán jamás", prosigue el diario.
Por su parte, el
Times evoca las palabras
"revulsión y determinación" en su
editorial, instando a la "mayor
vigilancia" por parte de los servicios
secretos, tras los "innobles atentados
terroristas del 7/7".
"Los
atentados terroristas coordinados a través de
Londres vinieron de ninguna parte, no hay ninguna
advertencia previa de los servicios secretos que
prevenga de la inminencia de un ataque",
anota el Times, presagiando una
polémica sobre la eficacia de los servicios de
seguridad.
"A pesar de
la conmoción, el horror y la atrocidad, la calma
mostrada en Londres fue ejemplar", prosigue
el editorial del periódico inglés.
Cierre de filas
La prensa
británica no dudó en cerrar filas en torno a su
gobierno y jugar con interpretaciones que
matizaban el golpe recibido y cubrían la espalda
de Blair.
El Daily
Star eligió para su portada una foto de
heridos graves cuando eran sacados de una de las
estaciones de metro afectadas, con el titular
"Bastardos", mientras que en su
interior escribió en el editorial que la
población "no será quebrada tan fácil,
buscaremos todos la verdad".
La brutalidad
policiaca que se vivió después fue anticipada
por el Daily Mail, que, tras citar la breve
fiesta por la designación de Londres como sede
olímpica, advertía: "En pocas horas, esa
confianza quedó destruida, la euforia doblegada.
Pero que nadie se equivoque, este país
certeramente tendrá que sacrificar algunos de
sus derechos más antiguos si quiere proteger a
sus ciudadanos", opinó el Daily Mail.
"El
contraste entre triunfo y repentina
vulnerabilidad no podría ser mayor",
escribió el Daily Telegraph, que
eligió para su portada una foto de una mujer con
el rostro quemado, cubierto con una máscara.
Por su parte, The
Times repitió la fallida estrategia de
Aznar y escribió en su editorial que "si
hay gente que vincula los atentados de ayer en
Londres con la intervención en Irak, está
haciendo un razonamiento muy erróneo. Al Qaeda y
sus ramas subsidiarias no necesitaban de la
salida de Saddam Hussein del poder en Bagdad como
un incentivo extra. Londres fue atacada porque
extremistas quieren generar la llamada 'Guerra
Santa' entre ellos y la sociedad
democrática".
Una de las pocas
voces discordantes en el cierre de filas
mediático fue la del el columnista político de The
Independent, Robert Fisk, quien opinó que
"estaba clarísimo que Gran Bretaña sería
la próxima ciudad atacada, desde que Tony Blair
decidió unirse a la llamada 'guerra contra el
terrorismo' de George W. Bush y apoyar la
invasión a Irak".
"Ellos no
están tratando de destruir 'lo que más
apreciamos', ya que nosotros habíamos sido
advertidos de estos ataques", agregó Frisk.
Para el Independent,
los terroristas "están tratando de obtener
el apoyo de la opinión pública contra Blair
para que retire las tropas de Irak, de su alianza
con Estados Unidos, y de su posición de
cercanía con las políticas de Bush". En
ese sentido, el diario The Express
expresó que "la participación británica
en Irak nos hizo blanco más vulnerable de los
extremistas de Oriente Medio".
"Pero no
debemos olvidar que estamos luchando por la
democracia y la libertad contra la tiranía. Este
es un ataque en la maravillosa diversidad de la
vida y cultura británica", concluyó ese
periódico.
En tanto, el
diario financiero de la City de Londres Financial
Times llamó a crear consenso mundial que
analice de qué forma lidiar con los
"problemas de Oriente Medio".
"Un
expandido G8 debería dedicar una cumbre
solamente a estos problemas", sugirió el
diario, que eligió para su portada una foto de
heridos siendo rescatados de la estación de
metro de King's Cross.
Por su parte el
diario liberal de izquierda The Guardian
pidió a la población "que no se gasten
energías ni se permita que los terroristas
crezcan". Mientras, para el Daily Mirror,
los aplausos deben ir "a la policía, los
equipos médicos y los bomberos", por el
trabajo "destacado y distinguido" que
hicieron lidiando con los heridos y muertos.
Dejà
Vu
Una semana
después, al repetirse los atentados en Londres,
la prensa europea se mostró más que preocupada
por la vulnerabilidad ya no sólo de Londres,
sino de todo Occidente..
El Handelsblatt,
de Düsseldorf, opinó: "La primera vez, los
ciudadanos podían decirse que las fuerzas de
seguridad se habían visto sorprendidas. Pocas
semanas antes de los atentados del 7 de julio,
los servicios secretos habían llegado a la
conclusión de que no había grupos terroristas
con la intención ni la capacidad de la capital
británica. Pero esta vez fue diferente. La
policía se encontraba en máxima alerta. (...)
La repetición de un atentado en tan poco tiempo
supone un ataque a la resistencia de los
británicos y de Occidente. Es una demostración
de fuerza de los terroristas y de que no existe
defensa ante ellos. Las fuerzas de seguridad y
los políticos de Europa deberían verlo como una
exhortación a avanzar más rápido por el camino
emprendido desde el 7 de julio. El diálogo de
las religiones y las culturas deben proseguir. La
red de seguridad debe volverse tan global como la
red del terrorismo. Y la ciudadanía debe saber
que la lucha será muy prolongada."
Il Messaggero,
de Roma, apuntó: "El hecho de que los
ataques contra el sistema de transporte de la
capital británica afortunadamente no hayan
tenido esta vez las mismas consecuencias
trágicas de los primeros atentados, no los
vuelve menos graves ni menos preocupantes. Ocurre
lo contrario, porque revelan con más claridad la
estrategia de sus instigadores: ellos determinan
los objetivos y eligen a quienes asumirán la
tarea de poner las bombas. El objetivo es sembrar
el pánico en el corazón de la ciudad más
multicultural de Europa y alterar el ritmo de
vida cotidiano y las costumbres de millones de
personas. Pero se registra además un profundo
cambio con respecto a los atentados de Nueva York
y Madrid: en ese entonces, los terroristas
llegaron desde el exterior a territorio
estadunidense y español. En Gran Bretaña, en
cambio, la policía y los servicios secretos
están convencidos de que el mayor peligro
proviene de dentro, es decir, de la segunda
generación de inmigrantes islámicos."
El Kurier, de
Viena, comentó: "Es la repetición lo que
confiere a estos hechos un carácter tan
tenebroso y deja a los habitantes de Londres y a
todo el mundo sumido en el desconcierto, el temor
y la rabia. Rabia contra los criminales que
malinterpretan su religión y siguen a falsos
predicadores. (...) A uno le gustaría decirles:
'si no les gusta nuestro modo de vida, váyanse.
Nosotros rechazamos su ideología tanto como
ustedes la nuestra'. La respuesta que se impone a
Occidente es: no permitiremos que las bombas
acaben con nuestra cultura y nuestro sistema
político. Nos defenderemos. Sólo se puede
discutir acerca de las formas de esa
defensa."
El periódico holandés Trouw
señaló: "Esta forma de terrorismo
provoca nuevas preocupaciones. En el primer caso,
los terroristas se inmolaron y se registró un
alto grado de organización. Ello refuerza la
esperanza de que semejantes atentados no puedan
ser perpetrados con demasiada frecuencia. Nadie
puede afirmarlo con plena certeza, pero el precio
de tales atentados también es alto para los
terroristas. La nueva forma de poner bombas, en
cambio, puede convertirse en algo cotidiano. Por
paradójico que suene, este segundo atentado
podría exigir a los británicos aún más
autocontrol que el primero."
Extremos
mediáticos
La prensa
española de mayor tirada, al día siguiente de
los atentados en Londres (8/7/2005), confirma que
nosotros somos los buenos de la película y que
el terror y el crimen están fuera de occidente,
escribió Javier Adler en Rebelión.org. "En
efecto, los países occidentales representamos la
civilización, la paz, el respeto, la democracia
y la tolerancia. Nosotros repartimos felicidad y
diseminamos democracia por doquier, combatimos el
hambre y la pobreza, garantizamos los derechos
humanos. A cambio de eso, tenemos que sufrir unos
bárbaros ataques terroristas, producto de mentes
fanáticas y enfermas que nos odian precisamente
por ser tan buenos", dijo.
La descripción
de los atentados en la prensa agota los
adjetivos, "otro infierno",
"matanza", "plan diabólico para
causar la máxima mortandad posible",
"carnicería terrorista",
"masacre", "crimen bárbaro",
"asesinato en masa", ... y los
testimonios, "todas las heridas que un
médico puede ver en una vida, las he visto en
unas cuantas horas" (El Periódico).
"Fue como un sueño surrealista. Horroroso,
como una película de desastre" (El
País). "Vi un hombre: parecía que
había que había ardido completamente y volado
desde el techo del autobús", "había
gente sin manos ni piernas" (El Mundo).
El editorial de La Vanguardia nos
muestra en qué radica la maldad de los
terroristas: "Sus atentados, dirigidos
contra población civil inerme, son de una
crueldad pavorosa, puesto que se cometen en
lugares de alta densidad de personas donde no
existe opción para escapar. La logística de la
muerte de este tipo de terrorismo es implacable y
fría".
Según Gustavo
de Arístegui (ABC), se trataría de una
"Guerra Santa total", y según Fernando
Reinares (El País), lo que se persigue
es "la unificación política del mundo
musulmán (...) algo así como un imperio
político islámico". Valentí Puig (ABC)
va más allá: "El ataque a Londres, en
coincidencia con la reunión del G-8 en
Edimburgo, da la pauta del reto: las sociedades
abiertas se reúnen, entre otras cosas , para
buscar soluciones para la gran precariedad
africana, sociedades abiertas fundamentadas en el
derecho y en la tolerancia, al tiempo que las
redes de Al Qaeda urden la muerte y el
exterminio."
Vaya un dato
como colofón:
Un estudio
realizado por el analista político de la
Universidad de Chicago, Robert Pape, basado en el
análisis de las vidas de 462 terroristas
suicidas entre 1980 y 2004 (incluyendo 71 de Al
Qaeda), concluyó que el 95% de los ataques
suicidas no tienen en común la religión sino un
objetivo estratégico claro: obligar a las
democracias occidentales a retirar sus fuerzas
militares de sus países de origen. (SdP, con datos
de AFP, ANSA y Rebelión)
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