Garganta Profunda
El precio de un misterio
J.
Jesús Esquivel *
WASHINGTON,
D.C.- El
poder del dinero es ilimitado y en Washington, la
capital de los Estados Unidos y del capitalismo,
acabó con un misterio que por 33 años fue el
gran secreto del periódico The
Washington Post: la identidad de Deep
Throat (Garganta Profunda), el funcionario
del gobierno federal que a partir de 1972 ayudó
a los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein a
deshilar la madeja de corrupción y espionaje
electoral del Partido Republicano y la Casa
Blanca conocido como el escándalo Watergate y
que desembocó el 8 de agosto de 1974 con la
renuncia de Richard Nixon a la presidencia.
Woodward y
Bernstein hicieron un acuerdo verbal con Garganta
Profunda: Sólo revelarían su identidad el
día de la muerte del misterioso personaje quien
indirectamente lanzo a la fama a los dos
reporteros del Washington Post y los
convirtió en periodistas
millonarios, a causa de las regalías que
recibieron de su libro Todos los hombres del
presidente, publicado en 1974 y llevado al
cine por Alan Pakula con las actuaciones de
Robert Reford y Dustin Hoffman y con la cual Garganta
Profunda alcanzó un nivel de mito y
misterio.
Entrampados
entre el acuerdo y la ética periodística,
Woodward y Bernstein nunca pensaron que por 10
mil dólares, la revista Vanity Fair, en
su edición de julio, acabaría con uno de los
secretos más intrigantes y mejor conservados de
Washington: W. Mark Felt es Garganta Profunda,
publicó la revista.
La noticia, que Vanity
Fair adelantó el martes 31 con la
distribución a los medios de comunicación vía
fax de las 9 páginas del artículo revelador,
conmocionó y sorprendió no sólo a los
círculos políticos de Washington sino también
a Woodward, Bernstein y a los directivos más
importantes del Washington Post.
Una versión
asegura que la revelación se dio porque Joan
Felt, la hija única de W. Mark Felt, consideró
injusto que su padre, a los 91 años de edad, no
hubiera obtenido un solo centavo siendo la fuente
más importante en el caso Watergate. Sobre todo,
luego de que Woodward pasó de ser un simple
reportero de la sección Metropolitana del Post,
a ser uno de los periodistas más reconocidos e
influyentes y ganador, junto con Bernstein, del
codiciando Premio Pulitzer. Sin embargo, lo que
más envidia le causa a Joan es que Woodward se
convirtiera en millonario gracias a la venta de
los libros que ha escrito a raíz del caso
Watergate.
Al respecto, hay
muchas versiones encontradas. Mark Felt, quien
era subdirector del Buró Federal de
Investigaciones (FBI) durante el escándalo de
espionaje electoral en el gobierno de Nixon,
sufre el deterioro físico de los anos y tiene
problemas de coordinación mental. Por esa
razón, en la redacción del Washington Post
circula el rumor de que su hija se aprovechó de
la situación para desenmascarar a su padre.
En el Post se
rumora que si Felt no tuviera problemas de
coordinación mental es muy posible que se
hubiera ido a la tumba con el secreto.
Proceso
intentó en varias ocasiones obtener una
entrevista con Woodward para saber si sentía
traicionado por Garganta Profunda o por su
familia, pero su asistente Kim Kimsley respondió
a la petición explicando que el señor
Woodward estaba muy ocupado y por el momento no
daría entrevistas a medios extranjeros.
Ya sea por
traición o por interés, lo cierto es que Vanity
Fair, siendo una publicación mensual y hasta
cierto punto frívola, se le adelantó a Woodward
y a la poderosa maquinaria de The Washington
Post, uno de los periódicos más importantes
e influyentes de los Estados Unidos y del mundo
entero.
Los 10 mil
dólares que recibió la familia Felt por el
artículo en Vanity Fair, redactado, por
cierto, por su abogado John D. OConnor, no
son una suma importante pero sí representan la
promesa de mayores ingresos monetarios para más
adelante.
En Hollywood, la
Meca del cine estadunidense, varias productoras
están interesadas en la vida de Felt y se sabe
que le han ofrecido a Joan hasta 10 millones de
dólares por permitirles hacer una versión
actualizada de la historia de Garganta
Profunda. Esto sin contar con la oferta de 2
millones de dólares que recibió por la
publicación de un libro sobre la vida de W. Mark
Felt.
Aun cuando Joan
y Vanity Fair tomaron por sorpresa a
Woodward, el reportero del Washington Post
ya tenía escrito el libro en el que revelaba la
identidad de Garganta Profunda. Simon
& Schuster la casa editorial que le ha
publicado todos sus libros-- ya había llegado a
un acuerdo con el reportero estrella del Post
para publicarlo una vez que muriera Garganta
Profunda. Ahora, ante la gran sorpresa que
les propinó Vanity Fair, la editorial ya
lo mando imprimir y el libro saldrá a la venta
el próximo julio.
El escándalo
Watergate, con el paso del tiempo, se convirtió
en uno de los capítulos más negros de la
historia política de Estados Unidos y uno de los
ejemplos más representativos del periodismo de
investigación; sin embargo, el caso de Garganta
Profunda llevó a una guerra no declarada
entre medios de comunicación e historiadores
para ver quién lograba identificar al misterioso
personaje que en 1976 interpretó Hal Holbrook en
la cinta Todos los hombres del presidente.
En Washington
existía la certeza de que sólo tres personas
sabían la identidad de Garganta Profunda:
Woodward, Bernstein y Benjamin Bradlee, editor
ejecutivo del Post.
En 1999, al
cumplirse 25 años de la renuncia de Nixon,
Woodward viajó a Santa Rosa, California, para
visitar a su amigo Mark Felt, quien vivía en esa
ciudad acompañado por su hija Joan. Woodward
regresó a Washington confiado en que por la
integridad que Felt había demostrado en sus
largos años de amistad iniciada en 1970
gracias a un encuentro fotutito en los sótanos
de la Casa Blanca-- no existía ningún riesgo de
que ni siquiera la hija de Felt conociera el
papel que su padre había jugado en el escándalo
que sacudió a la Casa Blanca en 1974.
Woodward se
equivocaba. Pocos días después de su visita,
recibió un correo electrónico de Joan, en el
que le explicaba su interés por colaborar con
él, a través de OConnor, en la escritura
de un libro donde se revelara la identidad de Garganta
Profunda. En ese momento, el reportero del
Post cayó en cuenta que un amplio grupo de
personas sabía quién era en realidad Mark Felt.
Por más de tres
décadas se especuló en torno a la posible
identidad del informante. Se habló de muchos
funcionarios públicos que trabajaron en el
gobierno de Nixon: Henry Kissinger, Patrick
Buchanan, John W. Dean III, y Leornard Garment,
entre otros.
Sorpresivamente
fue el propio Nixon el primero que mencionó la
posibilidad de que Felt fuera Garganta
Profunda. Primero, en octubre de 1972, y
después en febrero de 1973, Nixon, de acuerdo
con las audiograbaciones en poder de la
Biblioteca del Congreso de las conversaciones que
sostuvo el presidente con varios miembros de su
gabinete durante el escándalo Watergate,
señaló a Felt como el potencial responsable de
filtrar la información a los dos reporteros del Washington
Post.
H. R. Bob
Haldeman, jefe del gabinete de Nixon, habló en
octubre de 1972 con el presidente sobre Felt:
¿Es católico?, pregunta Nixon a
Haldeman. No, es judío, responde.
¿Por qué el hijo de perra del FBI colocó
ahí a un judío?, concluye Nixon.
El 28 de febrero
de 1973, en una conversación con Dean, su asesor
personal, Nixon vuelve a hablar de la posibilidad
de que Felt fuera Garganta Profunda: Felt
puede ser la fuente de información, le
dice Dean al presidente. Suponte que Felt
sale y cuenta todo. ¿Qué le pasara a él?...
Él estaría en una situación muy
peligrosa
Los informantes son despreciados
en nuestra sociedad, de todas maneras eso es algo
que no apoya la gente... Ellos dirán: bueno ese
hijo de puta fue el informante. No lo quiero por
aquí, anota en esa conversación el
presidente de Estados Unidos.
En 1992, James
Mann, en ese entonces reportero investigador de
la revista Atlantic Monthly, y hoy
reportero del Post, escribió un artículo
en el que insinuaba que Felt podría ser Garganta
Profunda, debido a que se sintió traicionado
por Nixon en mayo de 1972 cuando, días después
de la muerte de J. Edgar Hoover, director del
FBI, nombró L. Patrick Gray III como su
reemplazo y no a él.
Además, Felt
sentía que Nixon estaba arruinando la integridad
e independencia del FBI al tratar de encubrir sus
actos de corrupción y espionaje electoral contra
el Comité Nacional del Partido Demócrata, cuyas
oficinas centrales se encontraban en el hotel
Watergate.
En el año 2000,
otro periodista, Chase Culeman-Beckman, escribió
que uno de los hijos de Bernstein le había dicho
que Mark Felt era Garganta Profunda, pero
el asunto quedó en el aire y nunca se aclaró.
Hace un par de años, William Gaines, profesor de
historia e investigador de la Universidad de
Illinois, recopiló y analizo miles de documentos
y audiograbaciones desclasificadas sobre el caso
Watergate y, de manera concluyente, aseguró que Garganta
Profunda no era otro que Fred F. Fielding,
exconsejero de Richard Nixon.
Poco después de
que Woodward rechazara la propuesta de Joan para
trabajar juntos en un texto sobre Garganta
Profunda, la hija de Felt intentó en varias
ocasiones conseguir que una casa editorial
publicara un libro sobre el gran secreto de su
padre. De acuerdo con The Washington Post,
nadie se atrevió a hacerlo a causa de que Mark
Felt tenía serios problemas de coordinación
mental tras del ataque de embolia que había
sufrido 10 años atrás.
Una vez que
circuló en todo el mundo la revelación del gran
misterio que escondía el escándalo Watergate,
la fascinación con este mítico personaje
recobró fuerza. En 1979, un año antes de que
una Corte Federal encontrara culpable a Felt del
delito de conspiración y violación de los
derechos civiles contra los miembros de a
presunta agrupación terrorista Weather
Underground, a la que había investigado la
década de los setenta; acusación por la cual
recibió el perdón presidencial por parte de
Ronald Reagan; Garganta Profunda escribió
un libro sobre su paso por el Buró Federal de
Investigaciones: La pirámide del FBI desde
adentro.
El volumen fue
un fracaso editorial y paso inadvertido para el
público estadunidense, tal vez porque en esos
años existían más mitos y leyendas en torno a
la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que al
FBI. El libro escrito por Felt hace 26 años ya
no se encuentra en las librerías, pero Joan
posee varias decenas de ejemplares y subastó
algunos a través del sitio de internet eBay. Uno
de estos ejemplares se cotizó, el pasado viernes
3, en 2 mil 623 dólares. Cuando salió a la
venta su precio de portada original era de tan
sólo 8 dólares.
Varios expertos
en publicidad consideran que la familia Felt
podría obtener ganancias superiores a los 30
millones gracias a la revelación de la identidad
de Garganta Profunda, sobrenombre
proveniente de una célebre película
pornográfica hoy también de culto
de los años setenta que Woodward, Bernstein y
Bradlee le dieron a la fuente de información que
logró que por primera vez un medio de
comunicación derribara a una de las
instituciones políticas más poderosas del
planeta, la presidencia de los Estados Unidos.
* J.
Jesús Esquivel es
corresponsal en Washington de la revista mexicana
Proceso. Este texto se publicó en el número
1492, de junio de 2005, y se reproduce con la
autorización expresa del editor de la sección
Internacional.
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