Newsweek:
Noticias que matan
Las
disculpas presentadas por la revista
estadunidense Newsweek, una semana
después de publicar un artículo que denunciaba
supuestas profanaciones del Corán, reforzarán
el descrédito de la prensa de este país, pues
aun antes de este nuevo escándalo mediático, la
sociedad estadunidense ya mostraba un elevado
escepticismo.
Según un
informe publicado el pasado 17 de mayo, la
opinión pública estadunidense y los medios de
comunicación del país parecen distanciarse cada
vez más, ya que seis de cada diez encuestados
aseguran que la cobertura informativa es
tendenciosa. El público y los representantes de
los medios discrepan sobre el uso de fuentes
anónimas, una práctica inadmisible según 53%
de los ciudadanos, quienes se mostraron
partidarios de no publicar los artículos con
fuentes no identificadas. Sólo 14% de los
reporteros frenaría la impresión de una
historia que incluya fuentes confidenciales,
según el diario argentino Ámbito Financiero.
"Equivocación"
El estudio de la
Universidad de Connecticut salíó a la luz el
mismo día que el número de la revista Newsweek
en el que la publicación reconoce haberse
equivocado al informar que soldados de Estados
Unidos profanaron el Corán.
La revista cayó
en un error denunciado por un comité de expertos
creado por el diario The New York Times
para lidiar con sus propios problemas de
credibilidad: confiar excesivamente en fuentes
anónimas.
Newsweek
se basó en una entrevista con una fuente
anónima del gobierno, "antigua y
confiable", para afirmar en su edición del
9 de mayo que un informe del mando sur de las
fuerzas armadas de Estados Unidos decía que los
agentes habían profanado el Corán en la base de
Guantánamo como método de presión durante los
interrogatorios.
El reporte,
escrito por el periodista Michael Isikoff,
aseguró que los agentes habían colocado el
libro sagrado musulmán en el inodoro e incluso
tiraron un volumen por la cañería.
El reporte
provocó un rechazo generalizado en el mundo
musulmán y violentas manifestaciones en
Afganistán y Pakistán, donde 17 personas
murieron en enfrentamientos con la policía. En
ambos países, los insultos al Corán y al
profeta Mahoma son considerados una blasfemia y
castigados con la pena de muerte.
Según
trascendió, días después de la publicación,
Isikoff habló con su fuente de nuevo. El
funcionario dijo que recordaba
"claramente" haber leído informes que
mencionaban el uso inadecuado del libro sagrado,
entre ellos el incidente del inodoro.
Una semana
después, en un editorial, el director de Newsweek,
Mark Whitaker, dijo lamentar que "cualquier
parte" del reporte "esté
equivocado" y extendió su pésame a las
víctimas.
"Lamentamos
los errores del artículo y expresamos nuestras
condolencias a las víctimas de la violencia y a
los soldados estadunidenses afectados por
él", se disculpó Whitaker, sin detallar
dónde residían sus dudas o sus certezas sobre
el artículo firmado por Michael Isikoff. Aclaró
que la información procedía de una "fuente
bien informada del gobierno" y que, antes de
decidir la publicación de la noticia,
contactaron otros dos funcionarios del Pentágono
para buscar confirmación. "Uno rehusó
darnos una respuesta; el otro cuestionó otros
aspectos de la información, pero no rechazó la
acusación del Corán", dijo.
Horas después,
Whitaker debió ir más allá en un segundo
comunicado, de apenas una oración: "Basados
en lo que ahora sabemos, nos retractamos de
nuestro artículo original", dijo en
referencia a la supuesta investigación militar
interna del Pentágono sobre la profanación del
Corán en la base Guantánamo.
Una
semana
antes, la revista había afirmado que un
funcionario, al que no identificó, reveló que
en la base militar de Guantánamo, devenida en
cárcel de supuestos terroristas, los guardianes
arrojaban ejemplares del Corán -el libro sagrado
del Islam- a los inodoros para quebrar a los
musulmanes y que éstos aportaran datos sobre sus
camaradas en combate. La fuente agregó que los
abusos se relataban en correos electrónicos
internos del FBI.
Pero con el
correr de los días se diluyó la supuesta
veracidad de la nota, hasta forzar la disculpa de
Newsweek, que la Casa Blanca calificó
de "insuficiente" y el Pentágono de
"lamentable".
"Es
extraño. Aunque Newsweek ahora reconoce
que los datos que obtuvo eran erróneos, se
resiste a retractarse de la historia",
acusó el vocero del presidente George W. Bush,
Scott McClellan. "Este artículo tuvo serias
consecuencias. Personas han perdido sus vidas. Se
ha dañado la imagen de Estados Unidos en el
extranjero."
La difusión de
los supuestos ultrajes al Corán causó
incidentes en Jalalabad, una ciudad del este de
Afganistán, que se extendieron a otros puntos
del país, con 17 muertos y 120 heridos. También
hubo incidentes en otros países de la región.
Para el
Pentágono, los redactores de Newsweek
obviaron varias prácticas profesionales sin
preocuparse por sus consecuencias sangrientas en
el Líbano, Paquistán, la Franja de Gaza, Yemen
y Afganistán, en particular.
Este caso es el
último episodio de dos malos años para la
prensa de Estados Unidos, que se iniciaron con el
escándalo de Jayson Blair -el reportero del
diario The New York Times que inventaba
la información de sus artículos-, y continuaron
con un caso similar en el diario USA Today.
Sin
vuelta atrás
"Lo
lamentable de esto es que no se puede volver
atrás, retractarse o deshacer el daño que han
provocado, no sólo a este país, sino también a
aquellos que fueron afectados, heridos y algunos
incluso muertos como resultado de esas
denuncias", dijo el vocero del Pentágono,
Bryan Whitman.
No obstante, el
Departamento de Defensa no hizo alusión a que en
Guantánamo hubieran ocurrido los mismo abusos
relatados por Newsweek. De hecho,
algunos de los 520 detenidos durante la ofensiva
contra Al-Qaeda y los talibanes en Afganistán
han denunciado este tipo de abusos en la base
militar, aunque no han sido confirmados.
En medio del
escándalo, el intercambio de acusaciones entre
funcionarios y medios estadunidenses fue
interpretado en el mundo islámico como un matiz
en una supuesta campaña de Estados Unidos por
difamar y atacar sus creencias.
Los 22 países
que integran la Liga Arabe reclaman una
investigación imparcial y, de ser cierta la
versión de Newsweek y los exprisioneros
de Guantánamo, una disculpa oficial de la Casa
Blanca, lo que también es requerido por
Paquistán, uno de los aliados centrales de Bush
en la región.
Pero a su vez,
para los medios estadunidenses, lo ocurrido con
el artículo de Newsweek dista de ser un
caso aislado en su lucha cotidiana por mantener
su credibilidad.
Un error similar
al de Newsweek con una fuente no
confiable le costó el puesto dos meses atrás a
Dan Rather, el presentador estrella de la cadena
CBS durante 24 años, que emitió un reportaje en
el que concluía que Bush gozó de privilegios
especiales mientras servía en la Guardia
Nacional gracias a las conexiones políticas de
su familia.
En 2004, el
periódico USA Today despidió a uno de
sus periodistas más prestigiosos, Jack Kelly,
por haber plagiado parte de sus artículos, lo
mismo que ocurrió en 2003 con Jayson Blair en The
New York Times y con columnistas de los
diarios Sacramento Bee y Detroit
Free Press.
"El caso de
Newsweek es sintomático del modo en que
los medios, en especial los grandes medios,
tienden a usar sin cuestionar las fuentes
anónimas y oficiales", estimó Robert
Boynton, director del departamento de
"revistas" de la Facultad de Periodismo
de la Universidad de Nueva York. "Si oyes
que los principales medios anunciaron sin
cuestionar nada que había armas de destrucción
masiva (en Irak) o que las denuncias sobre los
abusos con el Corán no son verdad, no es
difícil imaginar que su credibilidad
caiga".
Según otro
estudio reciente del Centro de Investigación Pew
-una organización no gubernamental
estadunidense-, alrededor del 45% de los
estadunidense no cree en "nada" o
"casi nada" de lo que lee en los
diarios. Citando estos datos, un comité interno
de The New York Times recomendó un plan
para reforzar la credibilidad del diario, entre
los que estaba precisamente la limitación del
uso de fuentes anónimas.
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Edición de SdP.
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