Hábitos
profesionales de
los periodistas latinoamericanos
Oscar
Ordóñez A. *
Trabajan
a tiempo completo. Tienen menos de cuatro horas
para entregar sus notas de prensa. Son
periodistas de escritorio más que de calle. Y
casi todos prefieren a la entrevista exclusiva
como fuente primordial de información, por
encima de una rueda de prensa o los documentos
que existan sobre el tema que escriben.
Así trabajan
los hombres y mujeres de prensa en casi toda la
región. El estudio Hábitos de trabajo del
periodista latinoamericano, investigación
impulsada por la Fundación Konrad Adenauer y el
Instituto Prensa y Sociedad (Ipys), ambas
organizaciones de Lima, Perú, lo acaba de
demostrar.
Este estudio
encuestó a 182 periodistas de 11 países:
Argentina (20), Bolivia (20), Chile (15),
Colombia (20), Ecuador (20), Guatemala (20),
México (18), Paraguay (12), Perú (10), Uruguay
(11) y Venezuela (16).
Si bien este
universo de periodistas no representa a la
totalidad de reporteros de América Latina, a
juicio de Paul Linnarz, director del Programa
Regional Medios y Democracia en América
Latina de la Fundación Konrad Adenauer,
del Perú, y encargado de comentar esta
investigación, explica que las respuestas
de esta encuesta ya contienen cierta información
valiosa, que permiten proyectar ideas
generales sobre las condiciones logísticas,
humanas y éticas de trabajo de los periodistas.
Las encuestas se
realizaron sólo en las ciudades capitales de
estos países en marzo de 2004. En el caso de
Bolivia, sólo en La Paz.
Los resultados
de este estudio, que se encuentran en un disco
compacto y cuya propiedad intelectual pertenece a
la Konrad Adenauer, se entregaron hace poco, en
la última reunión de corresponsales del Ipys,
en Lima, Perú.
De los 182
periodistas encuestados, 90 escriben para los
periódicos; 39 trabajan en radio; 37 en
televisión; nueve pertenecen a agencias de
noticias y siete se desempeñan en páginas de
internet.
Esta encuesta de
34 preguntas se dividió en tres partes, cuyo fin
trata de conocer con qué herramientas técnicas
trabajan los periodistas dentro de sus
respectivas salas de redacción; así como sus
hábitos de trabajo y sus cualidades
profesionales.
Contra
el tiempo
Este estudio
demuestra que la mayoría de los periodistas de
América Latina (84 por ciento) trabaja contra el
tiempo. Y cerca de la mitad de los encuestados
dispone de menos de cuatro horas para entregar
sus notas de prensa (43).
En Bolivia y
Guatemala, por ejemplo, todos los periodistas
(100 por ciento) dijeron que trabajan a tiempo
completo. En el caso de nuestro país, este
apunte coincide con el Retrato del
periodista boliviano, de Raúl Peñaranda,
cuando dice que menos de un tercio de los
periodistas trabaja una jornada normal de ocho
horas o menos. La jornada típica de un
periodista puede tener incluso 12 horas de
trabajo continuo.
Volviendo a la
encuesta latinoamericana, en Ecuador (95),
Colombia (95), Perú (90), Venezuela (94), Chile
(80), Paraguay (80) y Argentina (85) y México
(78) el tiempo apremia también a los
periodistas.
Uruguay, al
parecer, no refleja la realidad boliviana. El 27
por ciento de los encuestados dijo que trabaja a
tiempo completo, mientras que el 73 por ciento lo
hace a tiempo parcial.
Y cuando la
encuesta les pide que detallen de cuánto tiempo
disponen para elaborar su nota de prensa, desde
su concepción hasta la entrega final, se notan
las diferencias.
Por ejemplo,
seis de cada diez periodistas bolivianos deben
entregar sus notas de prensa en menos de cuatro
horas.
En México, en
cambio, se lo toman con más calma: sólo el seis
por ciento de los periodistas entrega sus notas
de prensa en menos de cuatro horas. Y el 61 por
ciento lo hace entre cuatro horas y una jornada
de trabajo. Un 17 por ciento entrega sus notas
entre dos y cinco días; y el resto de los
periodistas en una semana o más.
Periodistas
de escritorio
El 56 por ciento
de su tiempo de trabajo los periodistas
latinoamericanos lo pasan en la oficina. Y el 44
restante, en la calle recabando informaciones y
datos para ir a la sala de redacción y terminar
sus notas de prensa.
Sin embargo, las
diferencias entre un país y otro resultan
interesantes. Por ejemplo: los periodistas
argentinos pasan frente a su computadora el 85
por ciento de su tiempo. La diferencia la marcan
los colegas guatemaltecos: ellos reparten su
tiempo entre el 62 por ciento en la calle frente
al 38 restante en la oficina.
Más de la mitad
de su tiempo, los periodistas de México (66),
Uruguay (65), Ecuador (62), Chile (59), Colombia
(58) y Venezuela (58) permanecen en el trabajo.
Pero Bolivia registra una distribución de horas
casi equilibrada. El 47 por ciento de su tiempo
los periodistas están en la oficina y el 53
restante en la calle.
La tendencia
revela que tenemos periodistas de escritorio. He
aquí uno de los elementos para considerar que su
cansancio se deba a las largas horas de trabajo
que permanecen frente a sus computadoras. Según
el periodista polaco Riszard Kapuscinsky lo ideal
es que el periodista se interne en el mundo del
cual va a escribir. Y por lo visto eso no ocurre
con los encuestados. Además, claro está, este
estudio se llevó a cabo sólo en ciudades
capitales de los 11 países. Y el periodismo de
ciudades intermedias, provincias o pueblos, por
lo visto, no se parece al de la capital.
Así lo dice el
informe del capítulo argentino de este estudio:
El número de encuestados elegidos (20) nos
obliga a señalar que este resumen es apenas una
muestra bastante sesgada y caótica de estos
hábitos de trabajo en la ciudad de Buenos Aires,
el lugar en la Argentina con mayor concentración
de medios de comunicación, y, por ende, mayor
cantidad de trabajadores de prensa. Pero
difícilmente estos hábitos se repiten en estas
proporciones en otras ciudades, debido a la falta
de infraestructura, conectividad y a la
existencia de otros ritmos y tiempos en la
producción informativa.
La
entrevista, noticia de primera mano
Dentro de una
escala de valores (donde 0 equivale a Nunca; 1 a
Casi nunca; 2, Muy rara vez; 3, Muchas veces; 4,
Casi siempre y 5, Siempre) se pidió a los
periodistas que indiquen la importancia que para
ellos tienen las siguientes fuentes de
información: a) Nota de prensa o material
enviado por la fuente; b) Declaraciones tomadas
en conferencia de prensa; c) Entrevista exclusiva
con la fuente; d) Información background
(libros, otros artículos sobre el tema); e)
Páginas web del Estado; f) Páginas web
privadas; g) Opinión personal, reflexiones
propias; h) Análisis de cifras, balances,
estadísticas; i) Información de otros medios.
El promedio de
respuestas giró sobre la entrevista en exclusiva
con la fuente (4). Los incisos e, f, g, i tienen
un promedio de Muy rara vez (2). Y en
cuanto a los análisis de cifras, balances y
estadísticas, la respuesta gira en muchas
veces (3).
Pero la tabla de
manera independiente nos dice que en México
sopesan más las notas de prensa o material
enviado por la fuente (4); en cambio, Bolivia,
Guatemala y Perú le restan importancia a ese
tipo de información (2).
La conferencia
de prensa la valoran en Bolivia, Guatemala,
Paraguay y Venezuela (4). Y cuando se les
pregunta sobre la entrevista exclusiva con la
fuente, Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y
Venezuela la prefieren más que a nada (5).
Respecto al
inciso d) como fuente de información, México la
tiene como su favorita (5). Los periodistas de
Paraguay casi nunca recurren a la información
contenida en libros o artículos sobre el tema
(1). En el caso boliviano, los periodistas muy
rara vez recurren a este tipo de información (2)
para elaborar sus notas de prensa.
Conclusiones
Este estudio
saca a la luz que los periodistas que
apenas tienen tiempo para una investigación
fundamentada requieren de apoyo.
Para Linnarz,
los medios de comunicación deben recibir
informaciones exclusivas vía internet sobre
varios temas, y llenar los vacíos de la
demanda periodística.
Algo así como
noticias a la carta para los
periodistas. La ventaja de este servicio,
dice Linnarz, brindará una especialización en
temas concretos. Y se combatiría la poca
seriedad en el servicio de noticias que algunas
páginas virtuales vienen ofreciendo.
Así, nos
animamos a pedir a estos servidores el estofado
boliviano de la crisis política del presidente
Mesa, y saber todo cuanto se ha cocinado
sobre la agonía, muerte y entierro del Papa Juan
Pablo II. Ah, incluya fotos, por favor.
* Oscar
Ordóñez es
corresponsal en Bolivia del Instituto Prensa y
Sociedad (IPYS).
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