Seis
reflexiones sobre periodismo impreso
y periodismo digital
Rubén
Darío Buitrón *
1.
La esencia del periodismo no cambia
Cuando
hablamos de nuevos enfoques en los contenidos
informativos por Internet, en medio del vértigo
que velozmente lleva al mundo por la autopista de
la información, los periodistas debemos tener en
cuenta un primer asunto fundamental en el que
quiero ser concluyente: no existe la oposición
periodistas digitales vs. periodistas de prensa,
no existe periodismo blanco vs. periodismo rojo,
no existe periodismo occidental vs. periodismo
oriental y no existe periodismo
militante vs. periodismo
objetivo. Lo único que existe es
periodismo bueno y periodismo malo. De este
último hay mucho.
Y ese periodismo
bueno -o malo- se lo hizo en el pasado desde las
duras teclas de una vieja máquina de escribir
Remington o se lo hará en el futuro desde la
más poderosa y veloz laptop de última
generación y enorme capacidad de memoria.
Se trata de un
periodismo que no puede olvidar su esencia, su
deber ser. Un periodismo en el cual no es posible
hacer oposiciones y antónimos ni hablar de que
la tecnología traerá nuevas formas de asumirlo
como un oficio al servicio del público: el buen
periodista, antes, ahora y en el futuro, se
define como un profesional éticamente
responsable, debe servir a sus lectores, ser
sensible con sus necesidades, reflejar sus
tendencias de vida, ayudarlos a tomar decisiones
para mejorar su existencia, entregarles
antecedentes, consecuentes y contextos para que
los lectores entiendan mejor la parte de la
realidad que les está contando, ser útil a los
ciudadanos, prestarles servicios.
En otras
palabras, el buen periodista es aquel profesional
capaz de orientar al lector en sus dudas y en sus
tribulaciones, desde las más domésticas y
simples hasta las más decisivas para el lector
como individuo y para la sociedad a la que
pertenece.
Tampoco se puede
hablar de que existen innovadoras especialidades
académicas como el periodismo de precisión y el
periodismo de investigación, cuando estas dos
supuestas especialidades son, justamente,
elementos esenciales del periodismo de siempre,
del buen periodismo de toda la vida: ético,
riguroso, detallado, balanceado y puntual (es
decir, preciso). Inteligente, persistente,
batallador, sagaz, profundo, concreto y revelador
(es decir, de investigación).
El buen
periodista es un profesional atento a las
necesidades del público, fiel y exacto en la
descripción de los hechos y del rol que juegan
cada uno de los actores activos y pasivos de esos
hechos.
Solamente ese
buen periodismo ha sido, es y será, supongo que
para siempre, la base y soporte de la calidad de
los contenidos de cualquier medio de
comunicación, desde el teletipo y los viejos
periódicos hasta las casi infinitas
posibilidades del Internet para la información
noticiosa del presente y el futuro.
Solamente ese
buen periodismo será capaz de entregar a sus
lectores información en las condiciones más
adecuadas, independientemente de cuál sea el
medio a través del cual la emite.
Por eso quiero
recordar ahora los atributos que un buen lector
espera de su periódico (noten que no hay ninguna
diferencia en cuanto a si es impreso o digital):
1. Es
agradable de leer.
2. Está escrito
para gente como yo.
3. Me brinda las
noticias que yo quiero.
4. Sabe juzgar lo
que es más importante.
5. Comprende y
expone adecuadamente los problemas locales.
6. Tiene periodistas
que saben lo que hacen.
7. Contiene
información precisa.
8. Cuando presenta
una controversia, muestra todos los lados y todas
las opiniones.
9. Está bien
escrito.
10. Es equitativo en el
cubrimiento de la noticia.1
Entonces, con la
certeza de que no existen periodistas
digitales y periodistas de prensa escrita. Solo
existen periodistas,2 asumimos que frente a
las nuevas tecnologías informáticas, los
periodistas no debemos ser distintos en
esencia (en nuestra manera de asumir ética y
profesionalmente el oficio) sino que, sea cual
fuere el medio a través del cual emitimos
nuestros contenidos, no debemos cambiar los
fundamentos del buen periodismo, como rezan los
postulados de la prestigiosa cadena mundial BBC
de Londres:
La
precisión, la responsabilidad, la imparcialidad,
la independencia y la transparencia informativa
son las bases de todo el periodismo que hace la
BBC, independiente del medio que utilicemos para
llegar a nuestro público.3
2.
Un contenido, varios lenguajes
Entendidas las
bases filosóficas del oficio, el tema que
queremos abordar ahora es la necesidad de
encontrar caminos para la cobertura,
investigación, reportería y presentación al
lector de los contenidos informativos en un
periódico digital.
Si bien son
imprescindibles aquellas pautas éticas para el
ejercicio del periodismo informativo de calidad,
en cualquier medio que se lo haga, hemos
reiterado que los recursos humanos, tecnológicos
y de lenguaje con los que funciona un medio son
distintos a los que necesita otro medio.
Entonces, los
contenidos o el mensaje son los mismos (por
ejemplo, una noticia relacionada con un decreto
presidencial que conmociona al país o un alerta
a la población que habita en las zonas bajas del
litoral frente a probables inundaciones en el
invierno de la Costa), pero cada medio
presentará la información con una técnica, una
manera y un lenguaje específicos.
Una rápida
comparación de los diarios digitales con los
diarios impresos nos muestra de forma clara las
diferencias básicas entre uno y otro medio:
1. El
lector digital necesita que el medio jerarquice
las noticias.
El lector del impreso tiene varios puntos de
entrada a las páginas, aunque puede ser influido
por la tipografía, el tamaño de los títulos y
el espacio dado a determinada información.
2. El lector digital
necesita conocer la hora de la actualización de
la información.
El lector del impreso sabe que está leyendo
noticias de ayer.
3. El lector digital
tiene la posibilidad de elegir inmediatamente,
sin salir de su computador.
El lector del impreso no puede abandonar con un
click el periódico y debe someterse a los
contenidos que le impone este medio.
4. El lector digital
no tiene mucho tiempo: el contenido debe ser
rápido, directo, fluido, totalizador.
El lector del impreso tiene tiempo para leer,
necesita profundidad, contextos, referentes.
Tiene el hábito de volver a leer lo que le ha
interesado. El lector del impreso utiliza el
periódico como un documento cuando lo considera
necesario.
5. El lector digital
necesita selección adecuada de contenidos, no
abundancia.
El lector del impreso quiere mucho material para
leer, prefiere seleccionar él lo que le ofrece
el menú del periódico.
6. El lector digital
ya piensa en la multimedia: texto, audio, video,
animación.
El lector del impreso privilegia el texto escrito
y la fotografía como elementos principales de la
información.
7. El lector digital
necesita rapidez, contundencia y economía de
lenguaje.
El lector del impreso acepta inconscientemente
las repeticiones de ideas porque las páginas de
un periódico de papel están diseñadas con el
concepto de entradas múltiples.
8. El lector digital
no tiene límites: su periódico se actualiza
permanentemente y no cesa de entregarle nueva
información.
El lector del impreso tiene un límite: la
edición que tiene en sus manos se cerró a
determinada hora y siempre estará desactualizada
en relación con el medio digital.
3.
Dificultades de convivencia
Uno de los
problemas más visibles en las empresas
periodísticas donde existen los dos medios, el
impreso y el digital, es el de las dificultades
de convivencia entre unos y otros.
La irrupción
del Internet como medio de comunicación dentro
de otro medio de comunicación tradicional ha
sido una de las revoluciones más drásticas y
sorprendentes en las empresas periodísticas.
Los periodistas
del medio tradicional empiezan a preguntarse
cómo hacer para sobrevivir y cuentan los meses y
los años que les quedan frente a lo que llaman
la amenaza informática, cuando lo
que en realidad deberían estar preguntándose es
qué deben hacer ellos y su periódico impreso
para lograr sobrevivir.
Y una de las
primeras cosas que deben hacer para sobrevivir es
aceptar la irrupción del Internet, aprender su
uso, captar toda su potencialidad y tender
puentes entre uno y otro medio para llegar a la
complementación.
El periódico
impreso puede ganar calidad y profundidad con la
ayuda del Internet, la mejor herramienta para
conseguir antecedentes del hecho, cronologías,
contextos, temas relacionados.
Y el periódico
digital también puede ganar con la ayuda del
impreso aprendiendo de su experiencia, su oficio,
su prestigio, su credibilidad, sus fuentes y sus
contactos.
No obstante
estas ideas optimistas y esperanzadoras, que
hablan de una posible convivencia racional y
simultáneamente provechosa, un problema actual
para la gran mayoría de los periódicos
digitales parecen ser que sus editores no logran
despojarse de la influencia y el lenguaje de los
diarios impresos, en especial cuando ambos
pertenecen a la misma empresa periodística.
La estructura
humana y material del diario digital aún depende
demasiado, en su configuración y en sus planes
de trabajo cotidianos, de lo que haga la
redacción del diario impreso.
De hecho, aún
en nuestras redacciones prácticamente se
difunden los mismos materiales informativos en lo
impreso y en lo digital, sin tomar en cuenta
aquella premisa básica ya citada en este trabajo
en relación con iguales contenidos pero
distintos lenguajes.
Es posible que
una de las razones para el diario digital tenga
que depender de lo que produce el diario impreso
sea que muchas empresas periodísticas todavía
no apuestan con mayor riesgo a invertir en el
periódico digital como si fuera un nuevo medio
al cual hay que apoyarlo con una fuerte
inyección de capital (un canal de televisión,
una radiodifusora, otro periódico impreso).
A los
empresarios les cuesta decidir esas inversiones y
más bien, cuando lo deciden, lo hacen con
extremada prudencia, quizás porque en nuestros
países pobres no ven una luz cercana para el
éxito de los nuevos medios y, más bien,
destinan sus recursos económicos a crear medios
de comunicación de éxito previsible.
Por tanto, aún
es difícil la contratación de periodistas de
buen nivel (hay que recordar siempre que el
periodismo de calidad cuesta dinero) o la
dotación de infraestructura y logística propias
para el periódico digital, pese a que esta es la
única manera de que vaya logrando autonomía y
sea capaz de generar sus propios contenidos, en
competencia leal con su medio fraterno.
En esa línea,
también resulta difícil convencer y estimular a
los redactores del impreso para que compartan sus
noticias con la redacción de Internet de la
propia empresa.
Los prejuicios y
temores parten de la tradición de mantener en
secreto la noticia exclusiva o el golpe
periodístico hasta su publicación en la
edición impresa del día siguiente, sin tomar en
cuenta que son diferentes lenguajes, incluso
diferentes públicos (en el caso de El
Universo, los lectores de la edición
digital son, en su mayoría, emigrantes que no
tienen acceso al impreso).
Tampoco toman en
cuenta que los dos medios pueden complementarse
incluso para crear expectativa en uno y en otro.
Existen maneras
de difundir información (ganchos periodísticos,
pastillas, adelantos) que, por un lado, levanten
el interés para que mañana los lectores compren
o busquen el diario impreso y se enteren de los
detalles de la información exclusiva y que, por
otro lado, al poner la noticia en el diario
digital, sin esperar al día siguiente, despierte
la reacción inmediata de fuentes que pueden
enriquecer el hecho informativo, lectores que
pueden aportar opiniones o datos relevantes para
profundizar la noticia, gente que pueda dar
pistas, etcétera, con lo cual, a su vez, el
medio impreso gana profundidad en sus contenidos.
4.
El proceso de independencia
En un escenario
esperanzador para los periódicos digitales, una
vez que el empresario decide invertir capital en
el proceso de autonomía o independencia del
diario en Internet viene la toma de conciencia de
directivos y editores para dejar a un lado las
rutinas tradicionales de la prensa escrita y
buscar en el trabajo diario modos propios para
transmitir esos contenidos informativos y
noticiosos a unos lectores cibernéticos
que, quizás en un alto porcentaje, son muy
distintos a los lectores tradicionales del diario
impreso.
La
mala utilización de los recursos del diseño
impreso para presentar textos en Internet está
afectando negativamente la efectividad de muchas
páginas de inicio en la red, en particular las
de los periódicos, lo que hace ineficiente la
entrega de información.4
El periodista
colombiano Guillermo Franco Morales, autor del
documento Usted tiene mi atención. ¡Por
favor, no me lo repita!, plantea que
existen muchos elementos del periodismo impreso
(los títulos, los antetítulos, los sumarios,
los leads) que, según muestran las experiencias
de importantes periódicos del mundo,
están llegando a ser cosa del pasado
al momento de aplicarlos, sin ninguna
innovación, en los diarios digitales.
Según Franco,
quien establece como principal recurso del diario
impreso la repetición de ideas en títulos,
antetítulos y leads,
el efecto neto de
utilizar estos recursos, tal como fueron
concebidos para publicaciones impresas, es la
repetición de información y el aumento
innecesario (
) del desplazamiento
vertical en la pantalla. En otras palabras,
una forma ineficiente de presentar
contenidos. Desafortunado resultado si se
tienen en cuenta las dificultades de leer en
línea.5
Franco precisa varios errores que,
según él, cometen los editores de periódicos
digitales estructurados como si fueran impresos:
- Uno, creer que el lector lee
palabra por palabra todos los elementos
principales de la noticia.
- Dos, ignorar que los elementos gráficos de un
periódico impreso no pueden ser trasladados
exactamente al digital.
- Tres, castigar al lector con la repetición de
contenidos.
- Cuatro, que si el lector scanner no
encuentra toda la información que requiere en el
menor tiempo, abandona ese sitio web y busca otro
que le informe mejor.
- Cinco, la falta de contexto y de referentes en
el sentido de creer o dar por sentado que el
lector sabe todo lo relacionado con esa noticia.6
El proceso de
autonomía empieza por allí, por cambiar los
ejes y dejar atrás el facilismo de la tradición
y enfrentar la necesidad de crear nuevos
lenguajes, nuevas formas de decir las noticias y
de contar las historias.
Gumersindo
Lafuente, director de la edición digital de
diario El Mundo, de España, sintetiza
de la siguiente manera el proceso de
independencia y autonomía al que llegó el
diario a su cargo:
Lo mejor
que hicimos en El Mundo fue manejar con
pericia la transición entre el papel y la red y
tender sin estridencias un puente entre la
redacción tradicional y su versión online.
Hemos sabido llevar con cautela la tensión que
suele existir entre los diarios digitales y sus
organismos madre, los diarios de papel.7
Lafuente asegura
que uno de los problemas que aún persisten es la
actitud de quienes proveen información.
Todavía,
las fuentes subestiman un poco a las versiones
digitales de los diarios para privilegiar el
papel. Es decir, las fuentes creen que hablar
para el online es algo menor, pero esa
percepción, al menos en España, está cambiando
a toda velocidad. Los protagonistas se están
dando cuenta de que una noticia publicada en un
medio online de prestigio tiene cada vez más
lectores y que esos lectores tienen muchísima
influencia sobre la sociedad. Y entonces hacen
clic y dicen: Internet no solo existe, sino que
tiene poder.8
No obstante,
cuando a este periodista online español le
preguntan cuáles son los problemas más graves
que deben superar los diarios digitales para
consolidarse como opción informativa, él
responde lo que afirmaría cualquier editor de un
medio en cualquier circunstancia y en cualquier
época:
Para que
los diarios digitales sean competitivos y
rentables, la clave es el rigor informativo y
llegar con la mejor información antes que
nadie.9
En definitiva,
para hablar de nuevos enfoques en las coberturas
informativas en Internet, que es el tema de mi
presentación, hay que volver a la esencia del
buen periodismo:
- Contar la realidad
- Ser leal con los ciudadanos
- Verificar toda información antes de que se la
vaya a publicar
- Mantener la independencia en relación a
quienes se cubre
- Ser fiscalizadores independientes del poder
- Desarrollar foros y espacios para la crítica y
la opinión del público
- Hacer que lo significativo sea interesante y
relevante para la sociedad10
5.
Los temas que interesan al lector
El presente y el
futuro de la tecnología son asombrosos. Cada vez
la ciencia y la técnica nos sorprenden con
productos fascinantes y extraordinarios,
fácilmente aplicables y adaptables a la
informática.
Hasta hace pocos
años, cuando en las redacciones de los
periódicos impresos escuchábamos hablar del
perfil del periodista del mañana, nos invadía
una doble sensación: por un lado, la del
escepticismo -porque uno, aunque lo proclame
abiertamente, no cree que el futuro esté tan
cerca o, peor, es reticente a aceptarlo-; por
otro lado, la del asombro -porque uno tomaba como
una maravillosa pieza de ciencia ficción aquello
de que para hacernos conocer los hechos de manera
inmediata al periodista del mañana le bastará
un teléfono satelital o un videófono, una
cámara digital y un computador portátil o
laptop donde no solo pueda escribir sino
hacer infografías, gráficos e
ilustraciones.
Quizás, en el
fondo, era una manera de no pensar en lo que se
venía y era, también, una estrategia inútil
para evitar que quienes crecimos con el papel
impreso como el gran referente de nuestras vidas,
nos sintamos arrasados por la tecnología y
excluidos de lo que ahora se define como:
Un tren
que está en marcha, que va a toda velocidad y
que no sabemos bien dónde va a parar, pero en el
que estamos subidos.11
El reto está
ahora en asumir los nuevos ritmos y la nueva
dinámica de este tren del cual no podremos
bajar. Y ese reto se sintetiza en la necesidad de
reconstruir los antiguos puentes tendidos por
nuestros abuelos y nuestros padres cuando les
tocó abordar trenes quizás menos rápidos pero
igualmente desafiantes e innovadores como lo
fueron, cada uno a su tiempo, el periódico
impreso, el cine, la radio, la televisión
abierta y la televisión por cable.
El debate
actual está en cómo llegar a la gente a través
de ellos, dice Ricardo Roa, editor general
adjunto del diario Clarín de Argentina.
Los diarios impresos hacen cada día enormes
esfuerzos por acercarse a la gente, por
representarla, por mostrarla, por hacerle sentir
que está ahí adentro, en esas páginas, por
hacerle sentir que es protagonista de historias
conmovedoras, aleccionadoras, bien contadas, por
ofrecerle servicios, por entregarle opciones y
alternativas para que tome decisiones que tengan
como fin mejorar su vida.
El mismo
esfuerzo, o quizás mayor, demandan los diarios
digitales. Primero, les toca armar un equipo de
calidad y mística, comprometido con la misión
de informar y dispuesto a correr el riesgo y
hacer el enorme esfuerzo de abrir nuevos caminos.
Segundo, construir una base de credibilidad y
verosimilitud, lo que a la larga le dará
prestigio y lectores fieles. Tercero, les toca
ser eficaces en el manejo informativo logrando
una sinergia entre la velocidad para poner la
información en el sitio web y la precisión, la
exactitud y el rigor periodísticos.
La redacción
online no puede quedarse en el escritorio. Tiene
la obligación de salir a conocer sus públicos,
de aprovechar las posibilidades para interactuar
con sus lectores, mantener contactos permanentes
y enriquecer infinitamente las fuentes de
información.
La redacción
online debe aprehender la realidad y transmitirla
con calidad periodística, multiplicar voces y
democratizar los espacios, ser sensible a las
nuevas tendencias y ponerlas en escena, saber
escuchar de qué está hablando la gente, en qué
anda, qué come, qué necesita, qué información
le es útil, qué preferencias de lectura tiene,
qué desea mirar más allá de la rutina y de su
entorno, qué clase de historias quiere leer.
Si muchos
diarios impresos se han estancado, han perdido la
sensibilidad social o han caído en la rutina,
los periódicos digitales están en la
obligación de llenar los vacíos que han dejado
aquellos medios y cumplir el rol que muchos de
aquellos diarios olvidaron: ayudar al mundo a
comprender lo que es el mundo.
6.
El lector digital y el periodista universal
¿A qué lector
deben dedicarse los esfuerzos de la redacción
online para satisfacerlo y conocer qué nuevos
enfoques son necesarios en las coberturas
informativas en Internet? Aunque aún está en
proceso la definición de un perfil del lector de
Internet, ya se conocen ciertas pautas y puede
hacerse un boceto de aquel perfil:
- Tiende a
ser más especializado. Tal vez el periódico
encuentre su círculo de lectores no en el
mismo lugar físico, sino que se encontrarán
distribuidos en el planeta. Será parte de
una comunidad virtual, personas que comparten
los mismos intereses aunque estén
localizados a grandes distancias uno del
otro.
- Busca sólo las noticias que le interesan.
Quiere tener la oportunidad de elegir, entre
una amplia oferta, aquella información que
le afecte según sus condiciones y
aspiraciones personales.
- Tiene conocimientos de multimedia, sabe
algo de informática, le interesa las nuevas
tecnologías.
- Gusta descubrir cosas: no es pasivo y
explora Internet hasta encontrar las páginas
que más le atraigan a sus inquietudes de
información y entretenimiento. Demanda
innovación permanente.
- Es joven o tiene actitud joven. Es una
generación menos lectora o refractaria a la
solución monomediática de lo impreso y es
más abierta a códigos visuales, diseño,
interactividad, efectos tecnológicos, etc.
- Se siente más cercano al equipo de
redacción de los periódicos digitales. La
interactividad y la inmediatez que ofrece el
Internet le da la posibilidad de sentirse
parte de la redacción, de charlar con los
editores, cuestionar su trabajo y ser parte
del periódico al proporcionar información.
- Lee Internet en forma discriminada. Sólo
entra y se queda en aquello que le interesa.12
Muchas veces se
dice o especula que las nuevas tecnologías, como
Internet o la multimedia, terminarán desplazando
a los periodistas y marcarán la muerte de los
editores. Pero no es así. El buen periodismo, el
que no pierde su esencia ética ni sus principios
de calidad y responsabilidad social, el que tiene
la capacidad de visión y perspectiva de la
realidad y del mundo, estará siempre vigente,
sea cual fuere el medio a través del cual le
corresponda transmitir sus noticias.
Termino con una
cita del maestro periodista británico David
Randall:
Sean
cuales sean nuestras predicciones sobre el
futuro, el de los buenos periodistas será más
brillante que el de muchas personas que auguran
nuestra desaparición. La información se podrá
transmitir sobre papel, a través de ondas,
mediante cables de fibra óptica, vía satélite
o por telepatía, pero, en todo caso, alguien
tendrá que filtrarla, investigarla, comprobarla,
cuestionarla, escribirla y presentar unos
resultados tan dignos de confianza como sea
posible. ¿Quién se encargará de estas tareas?
El periodista universal
13
Guayaquil, 26 de
noviembre del 2003
________________
Citas y bibliografía:
(1)
Investigación del Media Management Center
(Illinois, EU.)
(2) Fernando Jáuregui, español, director
del diario Directo, en el Congreso de
Periodismo Digital organizado por el diario Clarín
de Argentina.
(3) Nigel Chapman, subdirector del
Servicio Mundial de la BBC.
(4) Guillermo Franco Morales, en
Usted tiene mi atención. ¡Por favor, no
me lo repita!
(5) Guillermo Franco Morales, en
Usted tiene mi atención. ¡Por favor, no
me lo repita!
(6) Guillermo Franco Morales, en
Usted tiene mi atención. ¡Por favor, no
me lo repita!
(7) Gumersindo Lafuente, citado por
Clarín.com.
(8) Gumersindo Lafuente, citado por
Clarín.com.
(9) Gumersindo Lafuente, citado por
Clarín.com.
(10) Rosental Calmon y Bruno Patiño,
seminario en Cartagena, Colombia, mayo del 2003.
(11) Dicho por alguien del público en el
Congreso Iberoamericano de Periodismo Digital
organizado por el diario Clarín de
Argentina.
(12) John Sturm, presidente de los Diarios
de América, citado por la BBC.
(13) David Randall, El periodista
universal. Siglo XXI Editores.
*
Rubén Darío Buitrón es editor General del diario El Universo en Guayaquil, Ecuador. Es colaborador
de Sala
de Prensa. Esta
ponencia fue presentada en el Seminario
Internacional sobre Periodismo Digital,
organizado por CIESPAL en Quito, del 24 al 28 de
noviembre del 2003.
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