Hacia un
defensor de la audiencia en los medios peruanos
Rosa
Zeta de Pozo *
La
autorregulación es un tema que siempre ha estado
presente en la mentalidad de los dueños,
directivos y periodistas de los medios de
comunicación peruanos, esencialmente por el
riesgo de pérdida de libertad de información
que puede derivarse de las leyes externas, sobre
todo si provienen de gobiernos que las dictan con
objetivos concretos, en defensa de sus intereses
políticos y sin atender el bien común y el
derecho universal a la información que es el fin
último de ésta.
Pero los medios
de comunicación también pueden cometer excesos,
no respetar derechos, lesionar el honor, el
prestigio, la imagen de las personas (Pasco
Cosmópolis, 2003). Los afectados por estas
conductas indebidas deben contar con mecanismos
de defensa que les permita lograr que el daño
que pudiera habérseles causado sea revertido o
al menos atenuado. Por eso pensamos con Rey que
la autorregulación parecería el camino más
coherente para unir sin tropiezos e intromisiones
la libertad de información con la
responsabilidad social (Rey, 2002).
Sin embargo,
también es verdad que esa autorregulación
propuesta por los medios no siempre cuenta con
los instrumentos necesarios y los criterios
claros o -si se tienen- no siempre se aplican
correctamente para hacer realidad ese autocontrol
en condiciones idóneas.
En el Perú,
como en todos los países del mundo, el
surgimiento de los diversos mecanismos de
autorregulación ha sido motivado por situaciones
de crisis de credibilidad de los medios. Así,
por ejemplo, The New York Times
asumió la figura del ombudsman en
diciembre de 2003, después de los críticos
acontecimientos con su reportero Jayson Blair,
que le hicieron deponer esa resistencia mantenida
hasta ese momento. En el Perú la mayoría de
instrumentos de regulación datan del segundo
gobierno de Fujimori (1995-2000), durante el cual
se dieron diversidad de situaciones irregulares
en las relaciones prensa-gobierno.
Gustavo Romero
(1999) afirma que el autocontrol se hace
necesario en el Perú, ante las críticas sobre
la credibilidad de la actividad periodística,
como un mecanismo ágil para canalizar y atender
los reclamos del público, frente a los excesos
de la prensa y ante las intimidaciones y acosos a
la prensa y a los periodistas de parte del poder
político. Cabe resaltar que los mecanismos de
autorregulación son característicos de los
gobiernos democráticos y que el Perú lucha en
estos últimos años por ser reconocido como tal.
El Perú posee
diversos mecanismos de autorregulación a los que
podríamos clasificar de la siguiente manera:
1.
Mecanismos generales a nivel profesional
a) El Consejo de
la Prensa Peruana (CPP)
b) Códigos de
Ética Periodística
Colegio de
Periodistas del Perú (CPP)
Asociación Nacional de Periodistas (ANP)
Código de Ética Unificado de la Industria
de la Comunicación
2.
Mecanismos internos desde los propios medios
a) Libros o
Manuales de Estilo
b) Principios
rectores
c) Cartas a los
lectores
d) Cláusula de
conciencia
3. Otros
mecanismos de participación social
a) La Veeduría
Ciudadana de la Comunicación Social
Desarrollaremos
sobre todo los mecanismos internos, porque el ombudsman
o defensor de la audiencia es uno de ellos.
En este caso, son los medios los que incorporan
sus propios mecanismos con los que se van a
identificar de una manera singular. El
Comercio es el medio de comunicación que
cuenta con más mecanismos de autorregulación.
En concreto, dispone de Libro de Estilo, de los
Principios rectores del diario y de la Carta a
los lectores.
Libros o
Manuales de Estilo
El Libro de
Estilo de El Comercio data de 1998. Es una
obra conjunta de directores, editores y
periodistas y su cumplimiento es obligatorio para
sus periodistas. Consta de cinco partes: la
primera es un marco ético del periodista y de la
información; la segunda corresponde al contenido
y abarca la información, las fuentes, el
tratamiento gráfico, la información patrón; la
tercera se refiere al uso del idioma, la cuarta a
la presentación y la quinta a la publicidad. Por
su parte, el diario El Peruano también
cuenta con un Manual de Estilo, aunque no ha
hecho pública su difusión como El Comercio.
Principios
rectores
Los principios
rectores del grupo El Comercio para sus
diarios y revistas datan de noviembre de 2003.
Son 20 principios rectores, clasificados en
cuatro categorías. Los valores son la
independencia, la veracidad, el entretenimiento,
la cultura y el espíritu, la innovación, el
servicio, la información publicitaria y los
valores. Pertenecen a la línea editorial la
defensa de la democracia, de los derechos
humanos, de la libertad de expresión y de la
calidad de vida. A la categoría periodistas y
sus medios, les pertenecen los siguientes
principios rectores: la responsabilidad
periodística, la autonomía informativa, el uso
responsable del poder, el cumplimiento de la ley,
la objetividad y la subjetividad, la privacidad y
la intimidad, las fuentes, la rectificación y la
réplica. Las dos últimas categorías son
operativas: el negocio y el cumplimiento de los
principios rectores.
Carta a
los lectores
La Carta a los lectores es una
sección iniciada por el diario El Comercio
al cumplirse el 165 aniversario de su fundación,
el 4 de mayo de 2004. En ella el decano informa a
sus lectores sobre situaciones discutidas que
considera necesario aclarar.
Cláusula
de conciencia
La cuestionada
relación entre el poder político y algunos
medios de comunicación hizo que en el Perú se
empezara a debatir sobre la cláusula de
conciencia del periodista, una institución
vigente en el ámbito ético, pero desconocida
desde el ámbito jurídico y por lo tanto no
observada.
Las Facultades
de Comunicación y de Derecho de la Universidad
de Piura realizaron el Foro Hacia la
cláusula de conciencia en el Perú, el 28
de septiembre de 2001. El objetivo era debatir
académica y jurídicamente sobre la cláusula de
conciencia como instrumento al que podían
acogerse los periodistas en caso de que se les
quisiera obligar a seguir una política contraria
a la ética y a los intereses de la sociedad
misma, que tiene derecho a conocer la verdad sin
condicionamientos de ninguna especie. El Código
de Ética del Colegio de Periodistas del Perú la
contempla, pero por naturaleza, se queda en ese
rango, el ético; y aunque trascendente, no tiene
alcance jurídico (Zeta, 2002).
Incluso
podríamos decir que el debate académico y la
presentación del Proyecto de Ley número 0786
sobre el tema han dado lugar a la incorporación
de la cláusula de conciencia en la Ley de Radio
y Televisión número 28278 aprobada el 15 de
julio de 2004. El artículo 34 refiere que el
Código de Ética de los medios debe incluir
disposiciones relativas a la regulación de la
cláusula de conciencia, y la primera
disposición complementaria lo contempla de
manera concreta:
PRIMERA.-
Cláusula de Conciencia
En los
contratos de trabajo o de locación de
servicios que celebren quienes ejerzan la
actividad periodística con el titular de un
servicio de radiodifusión regirá la
Cláusula de Conciencia.
En
virtud de esta Cláusula de Conciencia todo
el que ejerza la actividad periodística
tendrá derecho a solicitar la resolución de
su contrato o el término de su vínculo
laboral cuando hubiese sido conminado u
obligado a realizar trabajos contrarios a su
conciencia o al Código de Ética establecido
por el titular del servicio
Dado que los
mecanismos de autorregulación son
complementarios, y permiten trabajar más
finamente por la calidad informativa lanzamos la
siguiente propuesta:
Perfil
de un potencial defensor de los medios de
comunicación en el Perú:
1) Ser
periodista o, cuando menos, conocer de alguna
manera el trabajo periodístico. En cualquier
caso, debería contar con gran trayectoria
profesional, con veteranía y experiencia. Entre
sus cualidades, además de la independencia,
imparcialidad, autonomía en su trabajo, criterio
y calidad moral, precisaría de una permanente
actitud de centinela.
2) Ser un
defensor interno, a tiempo completo, porque la
exclusividad que permite esta fórmula le permite
conocer mejor al medio y a su audiencia y tener
un mayor contacto con el público, al poder
contestar directamente las llamadas.
3) Disponer en
cualquier caso de una oficina o asistente que le
faciliten las labores administrativas de
recepción y registro de las quejas atendidas. En
este sentido, sería deseable que dedicase 20
horas semanales a responder entre el 50 y el 75%
de las llamadas y que, en cualquier caso,
atendiese personalmente las quejas más
importantes a fin de captar el sentir de la
audiencia respecto a la recepción de su medio.
4) Sistematizar
su trabajo en informes -preferentemente de
periodicidad semestral- que contribuyan a
consolidar la figura con el paso del tiempo.
Además de estos informes, sería deseable que
una vez por trimestre se reuniese con los
directivos y periodistas para informarles de las
quejas, críticas, sugerencias y demandas de la
audiencia.
5) Mantener
encuentros con la audiencia o la ciudadanía en
general. En este punto, la interactividad que
ofrecen las nuevas tecnologías -el chat,
por ejemplo- hace de éstas un buen aliado para
organizar estos encuentros de manera rápida y
económica.
6) Tener
funciones al interior y al exterior de la
redacción. Entre las primeras, la más
importante la de revisar la oferta del medio y
entre las segundas la de estar a disposición de
la audiencia para que ésta le haga llegar sus
quejas y demandas. A este respecto, consideramos
que el defensor debería utilizar la mayor
cantidad posible de recursos para que la
audiencia pudiese ponerse en contacto con él.
Eso incluye los medios tradicionales -carta, fax,
teléfono- y más recientemente el uso de las
nuevas tecnologías, muy especialmente del correo
electrónico y del chat.
7) Ser nombrado
por la directiva del medio con la participación
de una posible cuota de periodistas ya que éstos
serán los más afectados por las decisiones del
defensor. Lógicamente el defensor debería
contar con un amplio respaldo y apoyo por parte
de la dirección del medio. En cuanto a su
duración, creemos conveniente que ésta sea de
un año renovable por un periodo adicional.
8) Contar con
instrumentos que faciliten su independencia y
autonomía a la hora de llevar a cabo su trabajo.
Entre ellos, de manera preferencial, el Estatuto
del Defensor así como otros documentos del medio
como su Libro de Estilo o sus principios
editoriales.
9) Tener
competencia sobre todo el medio; es decir, por
ejemplo, sobre un diario y sobre sus productos
adicionales si bien sus competencias no deberían
en ningún caso extenderse a la opinión. En los
medios audiovisuales, consideramos conveniente
que el defensor extienda también su labor a los
contenidos de ficción, especialmente los
programas y series emitidos por el canal.
10) Tener
relación con otros defensores y estar integrado
en asociaciones de defensores, ONO, la red
latinoamericana de defensores, etc. Esto
facilitaría el intercambio de experiencias y
contribuiría por tanto a consolidar la figura.
__________
Bibliografía:
- EL COMERCIO (1998), Libro
de Estilo, Empresa Editora El Comercio, Lima.
- GRUPO EL COMERCIO (2003), Principios
rectores para sus diarios y revistas, Empresa
Editora el Comercio, Lima.
- PASCO C, M. (2003), ¿Es útil un
tribunal de Ética para la Prensa?, en
Boletín del Tribunal de Ética del Consejo de la
Prensa Peruana.
- REY, G. (2003), El defensor: un oficio en
construcción, en Sala de Prensa,
núm. 53, en la dirección electrónica:
http://www.saladeprensa.org/art426.htm, fecha de
consulta: 9 de octubre de 2003.
- ROMERO UMLAUFF, G. (1999), El autocontrol
y el Consejo de la Prensa Peruana en la
dirección electrónica:
http://www.pulso.org/Espanol/Archivo/consejo.htm,
fecha de consulta: 23 de agosto de 2004.
- ZETA, R. (2002), Hacia la Cláusula de
Conciencia en el Perú, Universidad de Piura,
Piura.
* Rosa
Zeta de Pozo
es Doctora en Comunicación Pública por
la Universidad
de Navarra (España),
es profesora de la Facultad de
Comunicación de la Universidad de Piura, en Perú. Es colaboradora de Sala de Prensa. Esta es la ponencia que presentó
en el Congreso Anual La
autorregulación en los medios: el ombudsman como
una alternativa viable,
organizado por la Facultad de Comunicación de la
Universidad
de Piura (Perú), en Lima
los días 27 y 28 de octubre de 2004.
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