Experiencias latinoamericanas con
resultados concretos: Colombia
La
Defensoría del Televidente del Canal RCN
Consuelo
Cepeda *
Desde
los comienzos de la televisión en nuestro país,
el público estaba obligado a ver la
programación de una forma pasiva sin encontrar
un espacio desde el cual pudiera manifestar sus
quejas, apuntes o planteamientos. Para cubrir
este espacio se creó la defensoría del
televidente, con lo cual esta institución se
convirtió a lo largo del tiempo en el puente que
une al público en general con las directivas de
los canales de televisión.
La defensoría
del televidente en sus inicios actuó de una
forma pedagógica hasta lograr que los
telespectadores comprendieran que ésta es una
institución para defender una serie de derechos
que tienen todos los ciudadanos y no una simple
caja receptáculo de quejas y opiniones.
En la primera
etapa, esta oficina se encargó de explicar, casi
en forma personalizada, qué es la defensoría y
cómo es posible usarla en beneficio de los
televidentes.
Así pues, los
seguidores del Canal RCN empezaron a conocer sus
derechos como consumidores de una serie de
productos audiovisuales. Derechos que la
defensoría del televidente tiene la obligación
de velar y hacer que se cumplan.
Poco a poco, la
teleaudiencia deseó y exigió puntualmente estar
bien informada, así como el cumplimiento de los
horarios de emisión de sus programas favoritos,
supieron a través del programa de la
defensoría, Tu Tele, que también debía
ser respetada su propia imagen, su intimidad y al
uso del derecho de petición ante alguna escena,
historia o contenido que consideran que lesionaba
su sensibilidad como televidentes.
En la medida que
avanza nuestra labor, el público del Canal RCN
descubrió una forma de televisión interactiva,
y que sí era posible encontrar una respuesta
ante cualquier inquietud, al tiempo que ellos, y
sólo ellos, como televidentes toman conciencia
de que son la causa principal de la existencia de
este controversial milagro llamado televisión.
El trabajo ha
sido arduo y sumamente enriquecedor, pues aunque
el defensor no puede programar, ordenar o multar,
sí obra a posteriori a través de
recomendaciones sobre temas específicos tanto al
público como a los ejecutivos del canal;
semanalmente habla hasta tres veces con los
directivos de programación, así como con los
principales responsables de los noticieros, y
siempre desde el diálogo y el consenso, se
recuerda a los mismos que, ante todo, la
televisión es un servicio público que asume la
alta responsabilidad de informar, entretener y
educar.
Ya han
transcurrido tres años desde el inicio de la
defensoría del televidente, trienio a través
del cual los televidentes han asumido sus
derechos como audiencia, derechos que
definitivamente los hacen sentir parte de
nuestra tele, pues todos los reclamos
no sólo han sido escuchados y analizados, sino
que también se tomaron decisiones
trascendentales dentro del Canal RCN con base en
denuncias de los telespectadores: las historias
de la vida real no se graban sin previa
autorización de sus protagonistas, las noticias
que han utilizado imágenes de colombianos del
común, se han debido modificar, aclarar o
rectificar, cuando alguno de los televidentes ha
considerado que se violó su derecho a la propia
imagen. Programas de alto contenido violento como
Unidad Investigativa o
Pandillas Guerra y Paz han sido
trasladados a horarios nocturnos con el fin de no
ofender o herir sensibilidades. Los niños y
niñas de Colombia se constituyen hoy por hoy en
los espectadores más delicados para el Canal
RCN, por lo tanto se conserva su intimidad y
anonimato en noticias que tienen que ver
directamente con ellos, cubriendo sus rostros o
manejando de una manera muy sutil su incursión
dentro de los informativos.
Si recordamos
las primeras emisiones de los informativos,
vienen a nuestra memoria aquellos planos de
muertos, heridos, y declaraciones desgarradoras
que hacían el amarillismo puro en la noticia.
Hoy, después de mucho trabajo de interacción
con la teleaudiencia y con las directivas del
canal, es imposible volver a ver este tipo de
información. Los realities, que en su
momento causaron escándalo por temas sexuales y
manejo de la vida privada de los concursantes,
hoy centran sus contenidos en sanas competencias,
unas veces para ser actores y otras -como
recientemente vimos en La isla de los
famosos- en aprender a subsistir. Atrás
quedaron las escenas de cama, los diálogos
agresivos, los planos provocadores e incitadores
al morbo.
Todos estos son
apenas una breve selección de ejemplos que
materializan los cambios que se han venido
gestando en el canal gracias a la participación
del televidente directa con la defensoría.
Igualmente y
gracias a la consolidación que los espectadores
dieron a la oficina del defensor, la
representante de esta institución ha participado
en todos los foros internacionales de ombudsmen
como los llevados a cabo recientemente en
Estambul, Estados Unidos y México.
Colombia es, hoy
por hoy, el único país en el mundo que cuenta
con espacios televisivos en los cuales se emiten
las problemáticas planteadas por la
teleaudiencia y a su vez, desde la
representatividad de la defensora del Canal RCN,
nuestra nación hace parte de la junta directiva
de los defensores del mundo ONO, (Organization
News Ombusdmen).
La defensoría
en un principio nació como un requisito legal
exigido a los canales privados; sin embargo, el
requisito se cumplió, y sobrepasó las
expectativas. En estos instantes, nuestra
televisión ya no se puede volver a pensar sin la
defensoría del televidente, institución que
refuerza un principio básico para cualquier
sistema democrático: los medios masivos de
comunicación, ante todo, deben estar al servicio
de los ciudadanos.
*
Consuelo Cepeda
tiene una amplia trayectoria como periodista y
desde 2001 ocupa el cargo de Defensora del
Televidente en el Canal RCN, de
Colombia. Esta es la ponencia que presentó
en el Congreso Anual La
autorregulación en los medios: el ombudsman como
una alternativa viable,
organizado por la Facultad de Comunicación de la
Universidad
de Piura (Perú), en Lima,
los días 27 y 28 de octubre de 2004.
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