Pluralidad,
medios y democracia
Frank
Priess *
Después
de una larga historia de limitaciones para la
libertad de expresión, gravemente afectada
durante el régimen nacional socialista entre
1933 y 1945, este derecho, que realmente
constituye la base para una democracia, se
encuentra en la "Ley Fundamental de la
República Federal de Alemania" entre
los artículos, que ninguna mayoría del
Parlamento puede cambiar.
El artículo 5
de la Ley Fundamental dice lo siguiente:
"Todos
tienen el derecho de expresar y difundir
libremente su opinión por medio de la palabra,
por escrito y por la imagen, y de informarse sin
trabas en las fuentes accesibles a todos. La
libertad de prensa y la libertad de información
por radio y cinematografía están garantizados.
No se ejercerá censura".
"Estos
derechos tienen sus límites en las disposiciones
de las leyes generales, las disposiciones legales
adoptadas para la protección de la juventud y el
derecho del honor personal"
La noción de
"leyes de aplicación general", según
Kurt Madlener, significa que las leyes en general
restringen la libertad de los medios, pero que
por el contrario, las leyes que tienen como
finalidad específica limitar esta libertad, son
anticonstitucionales. Para esclarecer esto,
Madlener menciona el ejemplo de la protección
del honor, que tiene el mismo rango en la
Constitución, donde el artículo 1, párrafo 1 y
dice:
"La
dignidad del hombre es intangible, respetarla y
protegerla es obligación de todo poder
público".
No es ahora el
momento de discutir las normas penales sobre
injurias, difamación y libertad de prensa, ni
sobre las normas éticas profesionales de
periodistas y medios de comunicación, o sobre
sus derechos de protección, como el secreto
profesional y la cláusula de conciencia, temas
muy actuales en América Latina, pero quise por
lo menos mencionar la problemática de que no
existe ninguna libertad en una sociedad
ilimitadamente.
Bajo este
criterio, prácticamente se pueden deducir todos
los reglamentos específicos que actualmente
tenemos en Alemania e interpretar con base en
ellos, los debates sobre su adaptación. Como
seguramente coincidimos todos con las
definiciones de las diferentes declaraciones y
convenios sobre la protección de los derechos
humanos, que ninguna censura debe impedir la
libertad de expresión, la ley fundamental
trasciende esto ampliamente:
En el ámbito de
la prensa escrita tradicionalmente en la
República Federal de Alemania hay un
"pluralismo externo" garantizado por un
mundo plural de ofertantes de periódicos y
revistas. En el país actualmente hay unos 140
diarios independientes, aunque muchos de ellos
tienen algo así como un cierto monopolio
regional. Casi únicamente en ciudades grandes
hay una competencia entre diferentes diarios
locales o regionales. Hay leyes
"antimonopólicas", pero ello no
pudieron impedir un proceso de concentración a
nivel regional. En la fase de más alta
concentración, entre 1954 y 1976, el número de
redacciones completas de diarios independientes
en Alemania, disminuyó de 225 a 121 unidades, un
46.3 por ciento, mientras el tiraje en el mismo
tiempo subió en un 42 por ciento, con 13.4
millones de ejemplares diarios a 19.1 millones.
Las cinco editoriales más grandes del país
llegaron en esta época a una participación en
el mercado de un 45 por ciento. A pesar de la
reunificación en lo substancial hasta ahora no
hubo muchos cambios. Sin embargo, la oferta está
enriquecida por una cierta cantidad de diarios de
circulación nacional con diferentes
orientaciones políticas, también por una prensa
alternativa muy activa.
Pero más
importante aún, después de la guerra fue
establecido un régimen de radio y televisión,
que trata de escapar de estos problemas de
concentración de poderes. La Corte
Constitucional llegó a la conclusión, de que en
estas épocas existió un muy reducido espectro
de frecuencias para radio y televisión, y
además la transmisión y reproducción tuvo un
costo tan grande que solamente pocos grupos
poderosos hubiesen estado en condiciones de
hacerse cargo de esta difusión. También uno de
los principios esenciales del régimen alemán de
radioteledifusión es la libertad de los medios
frente al Estado.
En virtud de
dicho principio en un órgano o autoridad estatal
debe influir directa o indirectamente en el
contenido de los programas de radioteledifusión.
Este debe ser de neutralidad del Estado, respecto
a los contenidos va mucho más allá de la
prohibición de la censura, recogida en el
artículo 5, párrafo 1 de la Ley Fundamental.
No sólo está
prohibido marcar pautas concretas en relación
con el contenido de los programas, sino también
promover determinados programas o emisiones
considerados propicios, mediante la concesión de
subvenciones estatales. El principio de la
libertad de los medios de comunicación, ha
repercutido a sí mismo de forma permanente en la
estructura interna de las entidades de
radioteledifusión de derecho público, cuyo
funcionamiento, además fue entregado a la
responsabilidad de los Estados Federados.
Una decisión de
la Corte Constitucional en el año de 1961
clarificó sustancialmente la distribución de
competencia en materia de radioteledifusión
entre la Federación y los Estados Federados. Son
los Estados Federados los que tienen que fijar
las líneas maestras del régimen de
radioteledifusión, la organización de
financiación de las entidades públicas de
radioteledifusión, la autorización de
operadores privados y las normas esenciales sobre
el contenido de la programación de conformidad
con los principios constitucionales.
A su vez la
federación tiene, por ejemplo, competencia
normativa respecto a todas las cuestiones
relacionadas con las telecomunicaciones,
incluyendo la reglamentación de la técnica de
transmisión de los programas de televisión, y
asimismo en materia de propiedad intelectual.
Por el
desarrollo de las nuevas tecnologías y ofertas,
la individualización de la comunicación de
masas, a través de "Home´shoeeppingi´balking",
"video on demad", etc. Tenemos un
nuevo debate sobre estas competencias, por el
momento resuelto en un acuerdo entre federación
y estados federados en una nueva "Ley de
Servicios de Información y Comunicación"
que entró en vigor el 1 de agosto de 1997.
Los Estados
Federados tienen que acordar sin embargo una
posición común, siempre lo hacen a través de "convenios
sobre el régimen jurídico de la
radioteledifusión". Los intereses entre
ellos a veces, sin profundizar en detalles son
distintos, no solamente por diferentes
orientaciones políticas de los diferentes
gobiernos federados, sino también por su
tamaño: tradicionalmente la democracia cristiana
está más abierta a la propiedad privada y su
desarrollo en el sector, mientras que la
democracia socialista es más insistente en las
cadenas de derecho público.
Puede ser, que
también tiene que ver con la percepción que los
diferentes partidos tienen sobre su apariencia en
los programas o con la orientación política de
periodistas que como en otros países, también
en Alemania se encuentra en promedio más a la
izquierda que la sociedad en sus votaciones en
general.
Entre las
cadenas públicas de los diferentes Estados
Federados además existe un acuerdo sobre
subvenciones de los más fuertes a los más
débiles o pequeños, que actualmente, frente a
una escasez de fondos, está cuestionado más y
más. Es realmente, dentro de nuestro
entendimiento de pluralidad, regionalización,
descentralización y representación de culturas,
necesario que el país del Sarre o el
país-ciudad (stadtstaat ) de Bremen tenga su
propia emisora pública o frente a los costos es
útil que ellos vinculen sus esfuerzos con
vecinos más grandes.
El control de
las cadenas públicas tradicionalmente la
agrupación de las entidades públicas de
radiodifusión de la República Federal de
Alemania (ARD) que realiza el primer programa de
televisión con las emisiones aportadas por todas
las entidades y se difunde en toda Alemania por
vía terrestre y cable. Además las entidades en
cuestión emiten por vía terrestre en su
respectiva área de emisión legalmente
delimitado, otro programa de televisión
regional, que por lo general recibe el nombre de
tercer canal. Las entidades públicas de la ARD
también emiten en su territorio asignado
simultáneamente hasta un máximo de cinco
programas de radio. Gracias a la redifusión por
cable, los programas de las distintas entidades
públicas pueden sintonizarse también en otros
Estados Federados.
Más tarde fue
fundada la segunda televisión alemana la ZDF,
cuyos titulares son todos los Estados Federados
en conjunto. Este, como el primer programa y la
mayor parte de los terceros canales, también
puede recibirse vía satélite, el ZDF sólo
emite programas de televisión. Mientras tanto
ARD y ZDF emiten conjuntamente desde el año
pasado dos programas monográficos. El Kinder
canal (programación infantil) y el canal de
eventos y documentación (Dhoenix).
Además existe
la televisión y radiodifusión internacional
alemana "Deutsche Welle" que es el lado
del programa de radiodifusión nacional.
"Deutsche Landradio" la única entidad
bajo titularidad de la federación.
Dichas entidades
públicas de radiodifusión de los Estados
Federados, son instituciones de derecho público,
es decir, son organismos públicos constituidos
en virtud del derecho de los Estados Federados o
de un convenio entre los mismos, cuyas funciones
o estructuras fija el legislador del Estado
Federado respectivo. Por tanto, no constituyen,
por ejemplo, sociedades capitalistas de
titularidad estatal.
Por muchas que
sean las diferencias de detalle, la estructura
jurídica de las entidades públicas de
radiodifusión sigue un cierto esquema básico:
al frente de la institución se haya el llamado
"intendente" que es el único
responsable de los programas emitidos por la
entidad respectiva. Su gestión es controlada por
dos órganos, un Comité de Gestión, que en la
mayoría de los casos se denomina Consejo de
Administración, encargado de supervisar la
administración y gestión financiera, y un
Comité de Control de Programación denominado
Consejo de Radioteledifusión, a quien compete
controlar la observancia de las pautas en materia
de programación. Este Consejo de
Radioteledifusión ha de garantizar el pluralismo
de opiniones dentro de la Institución, razón
por la cual está compuesto por representantes de
todos los grupos socialmente relevantes tales
como los partidos, de las iglesias, de los
sindicatos, organizaciones de mujeres, de la
juventud, del deporte, etc. Su principal función
es velar porque los programas difundidos por la
entidad no reflejen únicamente y parcialmente
los criterios de un grupo de la población o una
tendencia política. Al "pluralismo
externo" por muchos ofertantes en la prensa
escrita, corresponde entonces ser
"pluralismo interno".
La financiación
de esas emisoras consiste en parte en publicidad,
que es de cierta manera limitada (por minutos,
por hora, no hay publicidad después de las 8 de
la noche, ni los domingos, no se pueden
interrumpir programas con publicidad, etc.), pero
por otra parte por contribuciones obligatorias de
todos los radiooyentes y televidentes. Como las
cadenas están obligadas a reflejar todo el
pluralismo político, social y cultural de sus
programas, estas contribuciones garantizan un
ingreso fijo que permite independizarse hasta
cierto punto de la esclavitud del raiting en
búsqueda de mayor ingreso publicitario. De ahí
se encuentra un problema después de que llegaron
al mercado emisoras privadas.
Lo importante
aquí es mencionar que con estas cadenas hay un
suministro básico de información, orientación
y entretenimiento garantizado en base plural que
no depende de las leyes del mercado.
La tecnología
ha avanzado y a partir de 1985 también están
operando emisoras netamente privadas como
competidoras en el espectro de radio y
televisión en Alemania y, mientras tanto,
conquistaron una parte del mercado bastante
amplia. El ciudadano Barthel Scholgens tiene hoy
en día una variedad electrónica casi tan grande
como en el área de la prensa escrita. Esta
variedad contribuye a la relativización y
desautorización de cada emisora individual. La
influencia de cada emisora disminuye cada vez
más con el crecimiento de las cantidades de
canales. "De todos modos las cadenas
públicas quedaron competitivas y la oferta
privada es controlada por entidades públicas de
medios" a nivel de los Estados Federados que
en su composición son controlados igualmente
como cadenas públicas. Ellos deciden, por
ejemplo, sobre el otorgamiento de licencias de
emisoras privadas. Desde hace poco, además hay
una comisión para el control de tendencias
monopólicas, que puede intervenir cuando existe
el peligro de que un sólo dueño privado llegue
con sus emisoras a más de un tercio de la
audiencia en televisión. Si tienen más de un 10
por ciento de la audiencia, están obligadas a
dejar entrar programas "ventana" en su
emisión, producidos por terceros independientes,
seleccionados por parte de los organismos de
control. Los protagonistas actuales más
controvertidos en Alemania son los grupos Kirch
Ibertelsmann, que además de su
representación fuerte en la televisión libre,
el comercio de derechos, intereses en prensa
escrita, etc., están planeando una empresa
conjunta para el desarrollo de la televisión
digital y canales de pay-tv, proyecto que
parece ser objetado además por el control
antimonopólico de la unión europea. Frente a la
gran oferta de la televisión libre en Alemania,
oferta de pay-tv no tienen todavía la
importancia como en otros países, sin embargo,
muchos ven en esto el mercado clave del futuro.
La medalla de la
garantía de una libertad de información, en
este caso, luego tiene dos caras: un control
estricto de tendencias monopólicas y una oferta
alternativa por parte de los medios de derecho
público, donde se refleja la pluralidad de la
sociedad alemana y en el mundo,
independientemente de las oportunidades
económicas que cada programa tiene.
Obviamente hay
problemas actuales: si las cadenas públicas
quieren competir de igual a igual con las
privadas, su programa se parecerá más al de la
competencia, especialmente durante horas claves.
Para tener raiting alto hay que buscar el gusto
del público, lo que significará que muchos
argumentarán que si las cadenas públicas y las
privadas se parecen cada vez más no hay motivo
para financiar las públicas con contribuciones
obligatorias. Si por otro lado las públicas no
entran en competencia y hacen su programación
independientemente del raiting, corren el riesgo
de que su clientela cambie a las privadas, con la
consecuencia de que surja una pregunta ¿por qué
contribuir obligatoriamente con una oferta que
nadie quiere ver?. Un dilema.
En las cadenas
públicas, durante los años pasados también se
encontró el problema de una alta
burocratización y amplia influencia de los
Partidos, a pesar de su estructura pluralista.
Bajo la presión de los costos se nota que hay
cambios, pero algunos costos también son
difíciles de reducir.
Con la llegada
de tantas cadenas privadas en todo el mundo hay
un problema con la producción de suficientes
programas atractivos, recientemente se han visto
multiplicados los costos para los derechos de
transmisión , por ejemplo, de las películas de
los estudios de Hollywood. Al mismo tiempo la
producción alemana o europea es completamente
insuficiente frente a tantas horas que hay que
llenar. También subieron enormemente los costos
para personal atractivo, para las estrellas del
programa, ya sea en el área de películas, de
talk shows o de música. Los costos para la
transmisión de actividades deportivas
importantes también se multiplicaron. Financiar
todo esto es difícil y solamente posible a
través de la publicidad, lo cual, ya por su
enorme cantidad, en Alemania comienza a molestar
seriamente a los televidentes. Hasta las más
atractivas emisoras privadas tienen problemas de
rentabilidad, ni hablar de las menos exitosas.
Además el argumento de ellos es: "Bien
puede ser que somos grandes en el mercado
nacional, pero para poder competir con los
gigantes a nivel mundial nos tienen que dejar
crecer aún más en nuestro mercado de origen,
sino la voz de Alemania en el mundo se
debilitará con todas sus consecuencias. Claro
que frente a las enormes inversiones necesarias
con base al poco conocimiento sobre las
preferencias del público, en el futuro se
necesitan empresas de cierto tamaño, pero los
peligros no deben subestimarse".
Una tarjeta de
presentación de las cadenas públicas siempre
fueron sus programas de información, que
necesitan redacciones bien equipadas con recursos
para investigaciones y corresponsalías en el
exterior. Esta red les da una ventaja frente a
las cadenas privadas que más bien compran
información y filmación de ofertantes
internacionales, los cuales obviamente no pueden
brindar el mismo servicio que un corresponsal
propio en otra parte del mundo que conoce bien
las necesidades, los conocimientos y el ambiente
de su público en Alemania. Para un pluralismo de
oferta, es de enorme importancia que se pueda
mantener esta oferta independientemente también
en el futuro.
La
concentración, a pesar de toda legislación en
Alemania y Europa está plena marcha. Un
argumento mortal casi siempre es el desarrollo
tecnológico y los puestos de trabajo: para las
empresas con las posibilidades de la tecnología
actual han aumentado la posibilidad de elegir el
lugar de transmisión y de concentración de su
personal más cómodamente, y con esto pueden
presionar a los Estados Nacionales que, como en
otra partes de la economía pierden soberanía y
posibilidades de influir con sus leyes. Nadie
quiere perder un sector tan importante como la
telecomunicación, entonces cada Estado se
muestra más flexible frente a las autodeclaradas
necesidades de las empresas. Es más fácil
financiar una parte alternativa a través de
medios públicos que esperar que únicamente por
leyes se está en condiciones de garantizar la
pluralidad de oferta. Sin embargo, hay que
definir también el límite de expansión para
cadenas públicas, para que una oferta pluralista
privada también pueda seguir y no esté
aplastada por una competencia desleal con cadenas
que tienen financiación fija y obligatoria.
¿Dónde existen estos límites?, se están
debatiendo actualmente en Alemania, especialmente
frente a los deseos de las cadenas públicas, de
ofrecer también digitalmente canales de interés
especial.
Todos los
mercados y también la oferta de los medios
audiovisuales están en un proceso de fuertes
cambios. Es muy difícil pronosticar a dónde nos
llevará la investigación, por ejemplo en las
facultades de comunicación. Dudo que haya base
científica suficiente para tomar las decisiones
necesarias en los diferentes niveles de la
sociedad, en el sistema educativo o en la
política misma.
Quiero mencionar
en términos generales, algunas tendencias y
cuestiones sin profundizar:
Vemos que ante
todo, la oferta televisiva también en el área
de información se encuentra en una fase de
transformación hacia cada vez más mezcla entre
la información y la diversión. Programas de infotainment
aumentan y también programas no destinados a la
diversión son presentados bajo criterios de la
diversión, con todas sus consecuencias. Vemos
una galopante dramatización y personalización
en la información política, y ante todo, la
vida privada de actores importantes ha ocupado el
debate de la información sobre debates
programáticos. En los medios, por ejemplo las
campañas electorales se han vuelto más una
carrera de caballos estimulada por las encuestas,
que una competencia intelectual por el mejor
futuro de la sociedad. La creciente pérdida de
credibilidad de las instituciones del Estado
Democrático, a las cuales a pesar de todos sus
méritos a favor de la transparencia y control,
los medios por su logia interna de producción
contribuyen.
Vemos que en
gran escala empresas fuera del negocio de los
medios, invierten en esta área y hay tendencias
que muestran con esto, peligros para una oferta
independiente. En Estado Unidos, las grandes
redes nacionales ya están en manos de
conglomerados industriales. Ya se nota que una
cadena se disculpa oficialmente ante el gobierno
chino por declaraciones de un reportero propio de
deporte, sobre derechos humanos en China y el uso
de dopantes anabólicos de deportistas chinas,
después de una protesta oficial del ministerio
de relaciones exteriores de ese país.
No sé si esto
tiene que ver con intereses comerciales de
General Electric. El señor Murdoch elimina la
emisión de programas de la BBC de Londres de su
satélite para China, para no ofender al gobierno
y poner en peligro otros intereses suyos. Por
otro lado, grandes empresas como Chrysler ya
piden con anticipación la muestra completa de
revistas, antes de poner un aviso, para ver si un
algún mensaje podría ofender a sus clientes y
en caso supuesto, abstenerse del aviso. Esto
también puede tener consecuencias graves.
Es cada vez más
difícil distinguir entre hechos y ficción,
cuando se ve que docu-dramas como JFK mezclan
libremente documentación de la realidad y la
producción ficticia, o cuando Harrison Ford o
Michael Douglas, cumpliendo el rol del presidente
de los Estados Unidos, compiten con el presidente
real. Para nuestra salud mental también la
producción ficticia en sí, me parece por lo
menos problemática, por ejemplo, frente a la
protección de la juventud.
Personalmente,
me asusta la cantidad de "basura
cultural", de violencia y horror ante todo,
que transmite por ejemplo, la televisión
Argentina por cable. No creo que todo esto deja
sin efecto a niños y adultos, sin decir que son
la única causa para hechos lamentables de los
últimos tiempos y ciertas formas de violencia
juvenil. Pero si los responsables de estos
programas no están en condiciones de
autorregularse, es obligación de la sociedad
defenderse por reglamentaciones claras, que
además controlan y cumplen.
No carecemos hoy
en día de información, situación que estoy
aplaudiendo plenamente, pero lo que falta es
orientación: la fragmentación del público con
las nuevas ofertas debilita, de cierta manera, el
tejido social. Cada vez nos sentimos más
informados, pero en realidad nos estamos
hundiendo en un mar de noticias aisladas. Falta
en gran parte del público, empezando con la
juventud, un conocimiento básico para manejar
adecuadamente los medios de comunicación, falta
pedagogía de los medios de comunicación.
Es necesario que
el debate sobre los medios, salga de círculo de
expertos y se vuelva tema de atención en toda la
sociedad para que entre en la agenda de
prioridades de todos los sectores.
Hans Mathias
Kepplinger, ha dicho que el periodismo es el
último tabú del periodismo y yo creo que tiene
razón. Hay que lograr que los medios y el
trabajo periodístico sean objeto de la
investigación periodística.
El debate es
obviamente, más amplio que la discusión
netamente judicial frente a necesidades de
reformar leyes que tienen que ver con la
comunicación dentro de una sociedad. Hay que
crear conciencia sobre el tema. El Estado sin
embargo está en el dilema permanente de la
necesidad de regular algo pero no demasiado,
garantizar la libertad de información y de
expresión, pero también tener en mente
libertades y derechos individuales y sociales que
se encuentran en cierta competencia. Creo que
este tema es un debate actual en todo el mundo y
merece la reflexión.
*
Frank Priess
es director del Programa Medios de Comunicación
y Democracia de la Fundación Konrad Adenauer, con sede en Buenos Aires, Argentina.
Antes fue redactor político del diario Mainzer Allgemeine
Zeitung. Es maestro en
Ciencias Políticas, Comunicación y Filosofía
por la Universidad
de Maguncia, Alemania. Esta
ponencia fue presentada en la Conferencia
Internacional "El derecho de la información
en el marco de la reforma del Estado en
México", realizada en mayo de 1998 bajo los
auspicios de la Comisión de RTC de la Cámara de
Diputados, la Universidad Iberoamericana, la
Universidad Autónoma Metropolitana, la
Fundación Konrad Adenauer y la UNESCO, y se
reproduce en Sala de Prensa con autorización del presidente de la
Comisión de RTC, diputado Javier Corral Jurado.
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