Sala de Prensa

74
Diciembre 2004
Año VI, Vol. 3

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Esbozo histórico del periodismo guatemalteco

Ismael Avendaño Amaya *

¿Quién conoce la que, dicen, es la primera crónica periodística de América?

Dice así:

“Sábado, a diez de septiembre de mil quinientos y cuarenta y un años a dos horas de la noche; habiendo llovido jueves y viernes, no mucho ni mucha agua, el dicho sábado se asegura como dicho es. Y dos horas de la noche hubo muy gran tormenta de agua de lo alto del volcán que está encima de Guatemala y, fue tan súbita, que no hubo lugar de remediar las muertes y daños que se recrecieron; fue tanta la tormenta de la tierra, que trajo por delante agua y piedras y árboles, que los que lo vimos quedamos admirados. Y entró por la casa del adelantado don Pedro de Alvarado, que haya gloria, y llevó todas las paredes y tejados como estaba, más de un tiro de ballesta: y, a la sazón, estaba en la recámara un comendador capellán del adelantado, y otro capellán de doña Beatriz de la Cueva, su mujer. Y queriéndose acostar. Entró el golpe de agua, que aún no era venida la piedra, y levantóles en alto; y fue con tanta fuerza, que estaba una ventanica pequeña abierta un estado del suelo, y, casi muertos, los arrojó grande trecho en la plaza. Y quiso Dios que, como estaba la casa del obispo cerca, fueron remediados aunque con gran trabajo. En la dicha casa no había hombre alguno porque ya la tormenta los había echado muertos, y a la desdichada doña Beatriz, que estaba con sus doncellas y dueñas; y como oyó el ruido y torbellino, fue dicho como el agua llegaba a la recámara donde dormía, y levantóse en camisa, con una colcha, y llamó a sus doncellas que se metiesen en una capilla que ella hacía y, ellas, hiciéronlo así; y ella se subió encima de un altar, encomendándose con mucha devoción a Dios, y abrazóse con una imagen y con una hija del adelantado, niña; y la gran tormenta que vino de piedra, a dar derecho a la misma capilla. Y del primer golpe cayó la pared, y todas las tomó debajo, donde dieron las ánimas de sus criados (...).”

Dejemos aquí esta relación.

Fue don Carlos Alfredo Chamier, en México, quien descubrió lo que llamó el primer reportaje escrito en nuestro continente por un tal Juan Rodríguez, vecino que fuera de Almolonga. (...) Ese trabajo publicado en la imprenta de Juan Pablos en la Nueva España, el año de 1541, es la “Relación del espantable terremoto que ha acontecido en las Indias en una ciudad llamada Guatemala”.

Don Carlos Alfredo Chamier dice que esta “Relación” es publicada 53 años antes de la que editó Antonio Ricardo, en Lima, en el año 1594.

La relación de Juan Rodríguez “resulta el antecedente más antiguo de la información periodística en América y puede ser clasificada dentro del género del reportaje”. Para don Carlos Alfredo Chamier, el autor de la relación, Juan Rodríguez, fue testigo de lo ocurrido en Almolonga el 11 de septiembre de 1541 y don Carlos argumenta que en su escrito Juan Rodríguez no se limita a relatar las impresiones que el desgraciado suceso dejó grabadas en su espíritu. Rodríguez investigó y obtuvo la opinión de varios sobrevivientes al desastre y así pudo informar más objetivamente, basándose en la interpretación ajena sobre los acontecimientos; con ello pudo dar a su narración un valor más que informativo ya que al hacer uso de la opinión ajena no se limitó a señalar a las personas por su nombre, sino que enumeró sus oficios y aún los apodos con que fueron conocidos (...) La emotividad del relato cuajado por la intensidad de los acontecimientos y de sus consecuencias posteriores, penetra con facilidad en el ánimo del lector a pesar de la difícil sintaxis de los escritos populares del siglo XVI.

Al presentar el trabajo de Juan Rodríguez, don Carlos Alfredo Chamier dice que “aún cuando se ha conservado la sintaxis del original, por creerlo conveniente, se ha modificado la puntuación a fin de evitar las equivocaciones a que fácilmente puede conducir el original”.

Es el siglo XVII, la destruida ciudad asentada en Almolonga, ya ha sido trasladada al valle “del Tuero, Pancán o Panchoy (...)”, donde florecerá por algo más de 230 años. Durante ese período llega a la ciudad de Santiago de Guatemala el obispo Fray Payo Enríquez de Rivera, quien con el deseo de publicar su “Réplica al ataque que se hiciera a su obra Aclamación por el principio Santo y Concepción Inmaculada de María” (Luján Muñoz 1977) se encuentra con que en la ciudad de Santiago de Guatemala no existe imprenta.

Ante esta situación, “da la comisión a Fray Francisco de Borja para que vaya por una imprenta a Puebla de los Ángeles (México) y, a un precio de $1,538 y un real de oro común, en reales de contado” (Luján Muñoz 1977), se compra la imprenta que ha de venir a la ciudad de Santiago de Guatemala.

Así, en el mes de julio de 1660, llegó a Guatemala la primera imprenta junto con José de Pineda Ibarra, quien acompañado de su familia y su servidumbre, se integró a la sociedad guatemalteca.

Han transcurrido 220 años desde el invento de Gutemberg.

Los primeros periódicos ya han aparecido en diferentes ciudades europeas. El que ha tenido mayor constancia y regularidad ha sido la Gazette de France de Teofastro Renandou, protegido del cardenal Richelieu. Esta gaceta se publica en 1631. Treinta años después (1661) se publica la Gaceta de Madrid. Pasarán otros años para que en 1722 se publique la Gaceta de México y Noticias de Nueva España. Siete años después, en la ciudad de Santiago de Guatemala, a finales del mes de noviembre de 1729 se publica la Gaceta de Guatemala, impresa por don Sebastián de Arévalo.

En esa época, el cuerpo de redacción estaba integrado por religiosos. Aunque era la época de la Ilustración, la vida de esta publicación fue efímera. Entre 1790 y 1793, la Sociedad Económica de Amigos del país reedita la Gaceta.

Fue don Ignacio Beteta, quien cincuenta años después de haberse publicado la primera Gaceta de Guatemala, publicó en 1797, la Nueva Gaceta de Guatemala.

En esta gaceta, dice León de Gandarias, “fue desplegada la noticia en todos sus aspectos y principió la elevación del criterio editorial y la divulgación de las ideas, abarcando todas las ramas del saber y tratando los asuntos civiles y eclesiásticos con un sentido amplio y liberal”.

En esta Gaceta aparecerán nombres como el de don Ignacio Beteta, Simón Bergaño y Villegas, de quien don Ramón A. Salazar, en su Historia del Desenvolvimiento Intelectual, dice que es sujeto empapado de la lectura de los filósofos del siglo XVIII, dotado de un espíritu vivo e inquieto y que no ocultaba sus ideas un tanto heréticas, lo que le valió el ser encausado por el Santo Oficio.

También escriben ahí el doctor Esparragosa, quien lo hace sobre medicina y cirugía, y el padre Goicochea.

Para el año de 1803, la Gaceta era un bien conformado periódico de 16 páginas.

Las Cortes de Cádiz promulgan la Ley sobre la libertad de imprenta en 1810. En Guatemala, esa Ley entra en vigor en febrero de 1811.

Copiemos con León de Gandarias el artículo primero de esa Ley: “Todos los cuerpos y personas particulares de cualquier condición y estado que sean, tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anteriores a la publicación bajo las restricciones y responsabilidades que se expresan en el presente decreto”. Esas restricciones, dice De Gandarias, “se referían a los escritos sobre religión”.

En estas notas también debe hacerse referencia a la publicación hecha por la Sociedad Económica, la que comenzó a publicarse a partir del 1 de mayo de 1815. Entre quienes integraban la junta encargada de redacción de este periódico estaban: “el doctor Fray Mariano López Rayón, provincial de La Merced; el canónigo José María Chinchilla, el señor Antonio Gutiérrez y Ulloa, y don José del Valle”. Según León de Gandarias, “los colaboradores del pequeño impreso de la Sociedad Económica fueron los más ilustres representativos de la intelectualidad: científicos y artistas, teólogos y escritores, técnicos y profesionales egresados de la Universidad de San Carlos de Borromeo”.

Años después surgirán los periódicos de la Ilustración.

En julio de 1820 aparece El Editor Constitucional, de Don Pedro Molina. Este periódico es impreso en la imprenta de don Ignacio Beteta, y en su etapa final adopta el nombre de El Genio de la Libertad.

El otro periódico es El Amigo de la Patria, cuyas publicaciones inician el 16 de octubre de 1820 y es editado por don José Cecilio del Valle.

Estos dos periódicos tendrán relevancia sobre todo en los albores de la Independencia.

__________
Bibliografía:

- Contreras R. Daniel, Breve Historia de Guatemala, Volumen 15 de la Biblioteca de Cultura Popular 20 de octubre, Editorial del Ministerio de Educación Pública, Guatemala, 2 de septiembre de 1951.
- Chamier, Carlos Alfredo, De cómo el periodismo en América se origino en Guatemala en 1541, Costa-Amic, Guatemala, marzo 1968.
- De Gandarias, León, Jornadas periodísticas, etapas notables de la Prensa Guatemalteca, Publicaciones de Diario de Centro América.
- Lujan Muñoz, Luis, José de Pineda Ibarra y la Primera Imprenta de Guatemala, Editorial “José de Pineda Ibarra”, Guatemala 1977.
- Martínez de Sousa, José, Diccionario General del Periodismo, Editorial Paraninfo, S. A. Madrid, 1981.
- Meléndez, Carlos, La Ilustración en el Antiguo Reino de Guatemala, Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), Costa Rica, mayo 1974.
- Milla y Vidaurre, José, Historia de la América Central, Editorial Piedra Santa, Guatemala, 1976.
- Pardo, J. Joaquín, Miscelánea Histórica, Guatemala siglos 16 a 19: Vida, Costumbre, Sociedad, Editorial Universitaria, Colección “Realidad Nuestra” Volumen No. 6, Guatemala 1976.
- Pardo, J. Joaquín, Efemérides de la Antigua Guatemala 1541-1779, Editorial Servi prensa, Guatemala.
- Pastor, Rodolfo, Historia de Centroamérica, Editorial Piedra Santa, Guatemala, junio 1990.
- Salazar, Ramón A., Desenvolvimiento intelectual de Guatemala, (Época Colonial, Tomo III) Volumen 13, Biblioteca de Cultura Popular 20 de Octubre , Editorial del Ministerio de Educación Pública, Guatemala, C. A.


* Ismael Avendaño Amaya es periodista profesional egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la misma universidad. Desde hace veinte años imparte los Cursos de Géneros Periodísticos y ha sido Director del Área Técnica en la Escuela de Comunicación de la USAC. Es profesor en la Universidad Francisco Marroquín, en la Universidad Mesoamericana y en la Universidad Mariano Gálvez. Ha colabroado en La Calle donde tu vivesEl Imparcial y La República. Conduce un programa radial en Radio Universidad. Ha publicado los libros Manual de periodismoManual técnico de diagramación de periódicos. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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