Esbozo
histórico del periodismo guatemalteco
Ismael Avendaño Amaya
*
¿Quién
conoce la que, dicen, es la primera crónica
periodística de América?
Dice así:
Sábado, a
diez de septiembre de mil quinientos y cuarenta y
un años a dos horas de la noche; habiendo
llovido jueves y viernes, no mucho ni mucha agua,
el dicho sábado se asegura como dicho es. Y
dos horas de la noche hubo muy gran tormenta de
agua de lo alto del volcán que está encima de
Guatemala y, fue tan súbita, que no hubo lugar
de remediar las muertes y daños que se
recrecieron; fue tanta la tormenta de la tierra,
que trajo por delante agua y piedras y árboles,
que los que lo vimos quedamos admirados. Y
entró por la casa del adelantado don Pedro de
Alvarado, que haya gloria, y llevó todas las
paredes y tejados como estaba, más de un tiro de
ballesta: y, a la sazón, estaba en la recámara
un comendador capellán del adelantado, y otro
capellán de doña Beatriz de la Cueva, su
mujer. Y queriéndose acostar. Entró el
golpe de agua, que aún no era venida la piedra,
y levantóles en alto; y fue con tanta fuerza,
que estaba una ventanica pequeña abierta un
estado del suelo, y, casi muertos, los arrojó
grande trecho en la plaza. Y quiso Dios que,
como estaba la casa del obispo cerca, fueron
remediados aunque con gran trabajo. En la dicha
casa no había hombre alguno porque ya la
tormenta los había echado muertos, y a la
desdichada doña Beatriz, que estaba con sus
doncellas y dueñas; y como oyó el ruido y
torbellino, fue dicho como el agua llegaba a la
recámara donde dormía, y levantóse en camisa,
con una colcha, y llamó a sus doncellas que se
metiesen en una capilla que ella hacía y, ellas,
hiciéronlo así; y ella se subió encima de un
altar, encomendándose con mucha devoción a
Dios, y abrazóse con una imagen y con una hija
del adelantado, niña; y la gran tormenta que
vino de piedra, a dar derecho a la misma
capilla. Y del primer golpe cayó la pared,
y todas las tomó debajo, donde dieron las
ánimas de sus criados (...).
Dejemos aquí
esta relación.
Fue don Carlos
Alfredo Chamier, en México, quien descubrió lo
que llamó el primer reportaje escrito en nuestro
continente por un tal Juan Rodríguez, vecino que
fuera de Almolonga. (...) Ese trabajo
publicado en la imprenta de Juan Pablos en la
Nueva España, el año de 1541, es la
Relación del espantable terremoto que ha
acontecido en las Indias en una ciudad llamada
Guatemala.
Don Carlos
Alfredo Chamier dice que esta
Relación es publicada 53 años antes
de la que editó Antonio Ricardo, en Lima, en el
año 1594.
La relación de
Juan Rodríguez resulta el antecedente más
antiguo de la información periodística en
América y puede ser clasificada dentro del
género del reportaje. Para don Carlos
Alfredo Chamier, el autor de la relación, Juan
Rodríguez, fue testigo de lo ocurrido en
Almolonga el 11 de septiembre de 1541 y don
Carlos argumenta que en su escrito Juan
Rodríguez no se limita a relatar las impresiones
que el desgraciado suceso dejó grabadas en su
espíritu. Rodríguez investigó y obtuvo la
opinión de varios sobrevivientes al desastre y
así pudo informar más objetivamente, basándose
en la interpretación ajena sobre los
acontecimientos; con ello pudo dar a su
narración un valor más que informativo ya que
al hacer uso de la opinión ajena no se limitó a
señalar a las personas por su nombre, sino que
enumeró sus oficios y aún los apodos con
que fueron conocidos (...) La emotividad del
relato cuajado por la intensidad de los
acontecimientos y de sus consecuencias
posteriores, penetra con facilidad en el ánimo
del lector a pesar de la difícil sintaxis
de los escritos populares del siglo XVI.
Al presentar el
trabajo de Juan Rodríguez, don Carlos Alfredo
Chamier dice que aún cuando se ha
conservado la sintaxis del original, por creerlo
conveniente, se ha modificado la puntuación a
fin de evitar las equivocaciones a que
fácilmente puede conducir el original.
Es el siglo
XVII, la destruida ciudad asentada en Almolonga,
ya ha sido trasladada al valle del Tuero,
Pancán o Panchoy (...), donde florecerá
por algo más de 230 años. Durante ese
período llega a la ciudad de Santiago de
Guatemala el obispo Fray Payo Enríquez de
Rivera, quien con el deseo de publicar su
Réplica al ataque que se hiciera a su obra
Aclamación por el principio Santo y Concepción
Inmaculada de María (Luján Muñoz 1977)
se encuentra con que en la ciudad de Santiago de
Guatemala no existe imprenta.
Ante esta
situación, da la comisión a Fray
Francisco de Borja para que vaya por una imprenta
a Puebla de los Ángeles (México) y, a un precio
de $1,538 y un real de oro común, en reales de
contado (Luján Muñoz 1977), se compra la
imprenta que ha de venir a la ciudad de Santiago
de Guatemala.
Así, en el mes
de julio de 1660, llegó a Guatemala la primera
imprenta junto con José de Pineda Ibarra, quien
acompañado de su familia y su servidumbre, se
integró a la sociedad guatemalteca.
Han transcurrido
220 años desde el invento de Gutemberg.
Los primeros
periódicos ya han aparecido en diferentes
ciudades europeas. El que ha tenido mayor
constancia y regularidad ha sido la Gazette de
France de Teofastro Renandou, protegido del
cardenal Richelieu. Esta gaceta se publica en
1631. Treinta años después (1661) se publica la
Gaceta de Madrid. Pasarán otros años
para que en 1722 se publique la Gaceta de
México y Noticias de Nueva España.
Siete años después, en la ciudad de Santiago de
Guatemala, a finales del mes de noviembre de 1729
se publica la Gaceta de Guatemala, impresa
por don Sebastián de Arévalo.
En esa época,
el cuerpo de redacción estaba integrado por
religiosos. Aunque era la época de la
Ilustración, la vida de esta publicación fue
efímera. Entre 1790 y 1793, la Sociedad
Económica de Amigos del país reedita la Gaceta.
Fue don Ignacio
Beteta, quien cincuenta años después de haberse
publicado la primera Gaceta de Guatemala,
publicó en 1797, la Nueva Gaceta de Guatemala.
En esta gaceta,
dice León de Gandarias, fue desplegada la
noticia en todos sus aspectos y principió la
elevación del criterio editorial y la
divulgación de las ideas, abarcando todas las
ramas del saber y tratando los asuntos civiles y
eclesiásticos con un sentido amplio y
liberal.
En esta Gaceta
aparecerán nombres como el de don Ignacio
Beteta, Simón Bergaño y Villegas, de quien don
Ramón A. Salazar, en su Historia del
Desenvolvimiento Intelectual, dice que es
sujeto empapado de la lectura de los filósofos
del siglo XVIII, dotado de un espíritu vivo e
inquieto y que no ocultaba sus ideas un tanto
heréticas, lo que le valió el ser encausado por
el Santo Oficio.
También
escriben ahí el doctor Esparragosa, quien lo
hace sobre medicina y cirugía, y el padre
Goicochea.
Para el año de
1803, la Gaceta era un bien conformado
periódico de 16 páginas.
Las Cortes de
Cádiz promulgan la Ley sobre la libertad de
imprenta en 1810. En Guatemala, esa Ley entra en
vigor en febrero de 1811.
Copiemos con
León de Gandarias el artículo primero de esa
Ley: Todos los cuerpos y personas
particulares de cualquier condición y estado que
sean, tienen libertad de escribir, imprimir y
publicar sus ideas sin necesidad de licencia,
revisión o aprobación alguna anteriores a la
publicación bajo las restricciones y
responsabilidades que se expresan en el presente
decreto. Esas restricciones, dice De
Gandarias, se referían a los escritos
sobre religión.
En estas notas
también debe hacerse referencia a la
publicación hecha por la Sociedad Económica, la
que comenzó a publicarse a partir del 1 de mayo
de 1815. Entre quienes integraban la junta
encargada de redacción de este periódico
estaban: el doctor Fray Mariano López
Rayón, provincial de La Merced; el canónigo
José María Chinchilla, el señor Antonio
Gutiérrez y Ulloa, y don José del Valle.
Según León de Gandarias, los
colaboradores del pequeño impreso de la Sociedad
Económica fueron los más ilustres
representativos de la intelectualidad:
científicos y artistas, teólogos y escritores,
técnicos y profesionales egresados de la
Universidad de San Carlos de Borromeo.
Años después
surgirán los periódicos de la Ilustración.
En julio de 1820
aparece El Editor Constitucional, de Don
Pedro Molina. Este periódico es impreso en la
imprenta de don Ignacio Beteta, y en su etapa
final adopta el nombre de El Genio de la
Libertad.
El otro
periódico es El Amigo de la Patria, cuyas
publicaciones inician el 16 de octubre de 1820 y
es editado por don José Cecilio del Valle.
Estos dos
periódicos tendrán relevancia sobre todo en los
albores de la Independencia.
__________
Bibliografía:
- Contreras R. Daniel, Breve
Historia de Guatemala, Volumen 15 de la
Biblioteca de Cultura Popular 20 de octubre,
Editorial del Ministerio de Educación Pública,
Guatemala, 2 de septiembre de 1951.
- Chamier, Carlos Alfredo, De cómo el
periodismo en América se origino en Guatemala en
1541, Costa-Amic, Guatemala, marzo 1968.
- De Gandarias, León, Jornadas
periodísticas, etapas notables de la Prensa
Guatemalteca, Publicaciones de Diario de
Centro América.
- Lujan Muñoz, Luis, José de Pineda Ibarra y
la Primera Imprenta de Guatemala, Editorial
José de Pineda Ibarra, Guatemala
1977.
- Martínez de Sousa, José, Diccionario
General del Periodismo, Editorial Paraninfo,
S. A. Madrid, 1981.
- Meléndez, Carlos, La Ilustración en el
Antiguo Reino de Guatemala, Editorial
Universitaria Centroamericana (EDUCA), Costa
Rica, mayo 1974.
- Milla y Vidaurre, José, Historia de la
América Central, Editorial Piedra Santa,
Guatemala, 1976.
- Pardo, J. Joaquín, Miscelánea Histórica,
Guatemala siglos 16 a 19: Vida, Costumbre,
Sociedad, Editorial Universitaria, Colección
Realidad Nuestra Volumen No. 6,
Guatemala 1976.
- Pardo, J. Joaquín, Efemérides de la
Antigua Guatemala 1541-1779, Editorial Servi
prensa, Guatemala.
- Pastor, Rodolfo, Historia de Centroamérica,
Editorial Piedra Santa, Guatemala, junio 1990.
- Salazar, Ramón A., Desenvolvimiento
intelectual de Guatemala, (Época Colonial,
Tomo III) Volumen 13, Biblioteca de Cultura
Popular 20 de Octubre , Editorial del Ministerio
de Educación Pública, Guatemala, C. A.
* Ismael
Avendaño Amaya es
periodista profesional egresado de la Universidad de San
Carlos de Guatemala, y
licenciado en Ciencias de la Comunicación por la
misma universidad. Desde hace veinte años
imparte los Cursos de Géneros Periodísticos y
ha sido Director del Área Técnica en la Escuela
de Comunicación de la USAC. Es profesor en la Universidad Francisco
Marroquín, en la Universidad
Mesoamericana y en la Universidad Mariano
Gálvez. Ha colabroado
en La
Calle donde tu vives; El Imparcial y La
República. Conduce un
programa radial en Radio Universidad.
Ha publicado los libros Manual de periodismo y Manual técnico de diagramación de
periódicos. Esta es su
primera colaboración para Sala de Prensa.
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