Marruecos:
La halqa,
un espacio público de comunicación popular
Mohamed
B. Boundi *
La
cultura popular sobrevive con muchas penas en el
seno de la sociedad marroquí por los múltiples
cambios que sufren los lazos tradicionales entre
el individuo y su entorno. Es el último refugio
de las masas en búsqueda de lo original, lo
autentico y lo personal para poder identificarse
con sus propias raíces.
El doble
protectorado de España en el Norte y de Francia
en el Sur del país no fue capaz de quitar a la
sociedad marroquí todos sus rasgos que
justifican su pertenencia al la comunidad
arabo-musulmana y limar sus creencias
tradicionales. La cultura oral, que sigue
desempeñando un papel aglutinador de las masas,
siempre ha encontrado en la plaza pública su
mejor expresión que se presenta como el núcleo
principal de la comunicación.
Concebida como
un lugar multidisciplinario, la plaza es el
pulmón de una aglomeración urbana, un punto de
encuentro de todos los oficios y el espejo de un
colectivo. Se llama la plaza del Suk
(socco), el mercado semanal o el rastro. Sus
peculiaridades la diferencien de la plaza en la
sociedad occidental medieval, por la sola razón
que sigue funcionando como antes y con el mismo
encanto y los mismos instrumentos.
En su
definición general, la plaza
(Asáha) es un conjunto de mini
plazas donde se mezclan muchos géneros. Cada
oficio y cada categoría de especie humana
actúan en su parcela que se llama
halqa, un círculo formado
espontáneamente de espectadores providenciales
para presenciar un espectáculo y contribuir en
su continuación mediante aplausos o
contribución voluntaria. La halqa es la mejor
expresión del espacio público tradicional en
Marruecos, un país conocido por sus enormes
contrastes, a caballo de la tradición ancestral
y de la modernidad occidental. Es el país árabe
más cercano del Occidente más industrializado,1 donde florece la cultura
tradicional, basada en la literatura oral, la
vulgarización de la música medieval y la
conservación del consumo de los santos. En la
plaza, o la halqa, todo se expresa en gestos y
palabras por un protagonista, que se llama
hlaïqui. Crea su propio espacio
privado, bien limitado físicamente en la plaza,
para marcar su parcela. Su afán es conseguir un
público fiel, generoso, comprensivo y solidario.
Un tejido de amistades nace y muere cada día
pero la halqa sigue su andadura cotidiana con
intercambios de simpatías, saludos cariñosos
entre habituales espectadores y un espectáculo
reiterado pero nunca aburrido.
Este espacio
obedece a una comunicación interactiva con un
protagonista (hlaïqui) que monopoliza la acción
y el espectador que da vida a la halqa por su
presencia.
Con la invasión
imparable de los medios de comunicación de la
sociedad, ha cambiado el perfil del espectador
pero el dueño del espacio sigue igual como todos
los días, las semanas y los años. Conserva la
misma vestidura, el mismo repertorio semántico y
la misma preocupación de defender su espacio, y
el pan cotidiano. La halqa gana a pulso a la
televisión pero sólo la edad vence al
protagonista de la halqa que, en el caso de unos,
hacen heredado el oficio de sus padres y lo
conservan hasta su muerte. El hlaïqui, igual que
el roquero, no se jubila nunca.
Cada ciudad en
Marruecos dispone de su propia plaza pública y
de sus halqas para respirar un aire nuevo
distinto del hogar. Después de un día largo, el
individuo se empeña en librarse de sus
preocupaciones rutinarias para fundirse en la
muchedumbre de la plaza entre personas anónimas.
Es el momento de entretenimiento que a veces
está prohibido a unas categorías sociales, como
a los niños o las chicas. Es un mundo de machos,
de chistes baratos y de cultura malsana.
Ese espacio es
el que sobrevive con sus inquietudes, sus
miserias y su magia. Ni el tiempo, ni la
tecnología ni tampoco la modernidad han podido
desplazar la plaza pública del entorno social.
La plaza Jemaâ
Fna de Marrakech (Sur de Marruecos) es, hoy por
hoy, el símbolo de la supervivencia de la plaza
pública en el mundo árabe. Nacida hace diez
siglos, conserva integralmente sus encantos, sus
misterios y su magia. Es un lugar para expresare
libremente en una sociedad atraída en dos
sentidos contrarios: la conservación de la
tradición y la modernización a pasos forzados.
La halqa es un
espacio que ofrece la posibilidad de investigar
los modos de comunicación entre un público
heteróclito (autóctonos y turistas) y
enriquecer la investigación sociológica y en
que punto los medios de comunicación de masas
puedan debilitar los lazos en la sociedad
moderna. Estudiar la halqa es una
manera de entender el papel del espacio público,
como se define en la literatura occidental, en
una democracia en transición y en un país
emergente, como Marruecos.
Las definiciones
por los teóricos de las ciencias sociales del
espacio público en Occidente pueden estar
perfectamente aplicadas al espacio público en la
orilla Sur del mediterráneo, que compartió el
mismo sentido y uso de la plaza pública muchos
siglos pasados, durante la presencia prolongada
de los romanos y tartajéenos en Afriquilla y
Mauritania (África del Norte). Esta demostrado
que en la producción social de su vida,
los hombres establecen relaciones definidas que
son indispensables e independientes de su
voluntad de producción que corresponden a un
estadio definido del desarrollo de sus fuerzas
productivas materiales.2 Es una necesidad social
agruparse y formar una red de lazos concretos y
afectivos en un espacio común que se convierte
al final en una Res Pública, un objeto colectivo
y una Res Nullíus. Jean Jacques Rousseau habla
del principio del interés general y la Escuela
de Frankfurt defiende el concepto de la
esfera pública que, en el fondo,
parece como la suma de los intereses de diversos
grupos sociales. Jürgen Habermas (de la misma
escuela) se ha preocupado de la evolución del
concepto del espacio público a partir del fin de
siglo XVII para desarrollar su teoría de la
esfera pública y su aplicación al
presente.3 Su teoría se basa en el
análisis de la evolución histórica de esta
esfera como una consecuencia del desarrollo del
capitalismo y del sistema democrático en Europa.
Trata de explicar que la esfera pública es un
ejercicio complejo porque abarca lo público y lo
privado en la manera de que la esfera del
mercado, la llamamos esfera privada; la esfera de
la familia, núcleo de la esfera privada, es la
esfera de intimidad. La esfera pública,
según el, se queda como la esfera de las
personas privadas reunidas en público que
tienen el derecho exclusivo de comentar productos
literarios y emitir opiniones políticas sin
temer la censura de las masas o la critica
racional. Se trata de una esfera pública
burgués, que floreció hasta finales del siglo
XIX antes de subir el efecto del tiempo y de los
cambios socio-económicos y desaparecer ante el
empuje de un fenómeno semipúblico del consumo
del ocio y de un producto cultural popularizado.
La esfera pública se convierte en la
esfera dónde se cuentan las biografías de
índole privado.4 La esfera pública,
dominada por el espíritu burgués, se encoge
cambiando progresivamente de coloración para
llamarse espacio público, lo cual se transforma
en un espejo por una multitud de caras, de
recursos más bajos para exponer sus miserias,
sus risas y sus fortunas. La expresión popular
se desarrolla en los dos casos lejos del palenque
político. Habermas defiende su teoría aplicada
a la situación de la sociedad europea del siglo
XVIII pero acaba introduciendo un matiz muy
progresista proponiendo la ampliación de la
discusión a un público más numeroso.
El espacio
público es más que una suma de intereses
individuales, es una esfera de personas
privadas reunidas en público5 o un lugar donde
se desarrolla la competencia de interesases
privados.6 Es un lugar de
prácticas sociales visibles de los actores de la
sociabilidad; los problemas e intereses se
comparten y se convierten en comunes para una
sociedad.7 Habermas debía
reconocer, tres décadas más tarde, que su
teoría se basaba en la síntesis de una
abundancia apenas dominada de contribuciones
procediendo de muchas disciplinas.8 Ante la incapacidad de
crear su propio espacio, el individuo, que es una
unidad dinámica del público, adhiere al espacio
público a través cualquiera de su expresión.9 En el siglo XIV en
Europa, los mercados fueron al mismo tiempo
lugares privilegiados por el intercambio de
informaciones, de sellar alianzas grandes y
efectuar transacciones profesionales.10 Con el desarrollo de los
medios de comunicación de masas, el individuo
parece preso del producto mediático más
digestible y les priva de la posibilidad de
tomar la palabra y de contestar.11 Es un consumidor
disciplinado, cauto y pasivo en la era de la
mercantilización de la cultura.12
El mismo proceso
esta perfectamente adaptado al actual estado del
espacio público en la orilla Sur del
Mediterráneo con dos excepciones fundamentales,
por el hecho de que cada grupo tiene una
historia y una memoria- propia de la
acción colectiva.13
Primero: como
los líderes de los movimientos sociales
inventan, adaptan y combinan distintas
formas de acción colectiva para estimular el
apoyo de gente que, en caso contrario podría
quedarse en casa,14 los dueños de la plaza
pública perfeccionan todo tipo de subterfugios
para ganar el interés de sus seguidores (aquí
el público).
Segundo, el
espacio público se ha desarrollado en esta zona
a pesar de la falta de sistemas democráticos
según los parámetros occidentales. Si la plaza
pública ha perdido su carácter de punto central
de la urbe en Europa, en el Magreb sigue
funcionando como kilómetro cero de
la ciudad.
El término de
la plaza pública en Europa ha merecido el
interés de los escritores, sociólogos y
politólogos por su multifuncionalidad en los
pasados antes de la era de industrialización.15 Con la expansión de la
riqueza creada por el florecimiento de los
negocios, el expolio de las colonias y el aumento
del índice de escolarización, la calle y la
plaza se redefinieron en la mirad del siglo XIX
más en términos de negocio que como
espacio público.16 De este modo, constata
John Rule, los cambios producidos tanto en
la agricultura como en la industria usurparon a
los pueblos (de Inglaterra rural) y a los
obreros, mineros y comerciantes el espacio y el
tiempo disponibles para sus juergas, diversión
sexual, bebida y peleas.17
En España, la
plaza sigue funcionando como un punto de
referencia turística y ocasionalmente se
convierte en un mercado, una feria de libro, un
taller abierto de pintura, espacio de actos
públicos, conciertos de música o encierre de
toros. Su arquitectura ayuda a crear un espacio
público dinámico, aunque sea cerrado, para
estructurar una actividad de diversión.18
Espacio
público, comunicación y patrimonio oral
En la orilla Sur
del Mediterráneo, la plaza conserva intacta su
función de principal lugar de la ciudad por el
hecho de que la vida urbana es bicéfala, con
unos rasgos muy marcados por la modernidad en la
arquitectura y la tradición en los
comportamientos y en el estilo de vida. La plaza
es a la vez un mercado comercial muy animado por
la mañana y por la tarde un espacio de
distracción y de convivencia. Está ubicada en
el centro, cuando se trata de un pueblo de
tamaño reducido, y, en un lugar retirado de las
casas, fuera de las murallas, cuando la ciudad es
de un tamaño medio o grande. Su importancia
traduce la deficiencia de los servicios
socio-culturales y la falta de ocupaciones
lúdicas sanas.
La plaza es el
punto más frecuentado en la ciudad: es a la vez
un escaparate social, además de un rastro, un
mercado de trueque de todo tipo de mercancía y
sobre todo una esfera pública literaria que se
puede concebir como la esfera de las
personas privadas reunidas en un público,
que puede expresare y dedicarse también a la
crítica de artes y de las producciones
culturales que a la del poder político.19 El estudio del modelo de
la esfera pública burgués, ideado
por Habermas, ayuda a esclarecer unos puntos de
similitud entre la esfera pública literaria en
Europa de los siglos XVII y XVIII y algunas
actividades desarrolladas en la plaza pública o
la halqa en la orilla Sur del
mediterráneo, especialmente en Marruecos.20 La esfera pública
literaria se ha sustituido gradualmente por el
espacio semiprivado y semipúblico del consumo
cultural no-literario y no político en Europa
por una multitud de factores determinados por el
desarrollo económico y del bien estar que exige
una gestión más racional del tiempo libre.
Este modelo de
esfera existía en el mundo árabe desde la
época preislámica y se ha generalizado con la
expansión del Islam en África del Norte (Magreb
hoy). Antes del surgimiento del Islam, los poetas
se emularon en el Socco de Okaz para
proclamarse en el mejor artista de la palabra. De
esta época, se ha heredado lo mejor de la
poesía árabe.
La esfera
pública se convierte en la esfera donde se da
cuenta de las biografías de ámbito
privado (Habermas) de mismo modo que en la
halqa el narrador crea su propio repertorio de
biografías en un espacio abierto en el aire
libre y nunca vallado. Como su nombre indica en
árabe: es un círculo que tiene en su centro un
protagonista (o más), que se encarga de formar
su propio espacio. Se presenta de diferentes
modos, según el género del espectáculo. Se
trata del espectáculo en su expresión pura o de
la narración de las biografías del profeta
Mohamed y los apóstoles, los videntes, la magia.
Por este aspecto, la halqa parece una fuente de
curiosidad por el turista occidental que nunca ha
conocido en su entorno este tipo de movimientos
sociales.
La halqa es un
espectáculo non stop y forma parte
de una cadena de halqas, de género distinto y de
protagonistas totalmente diferentes en el modo de
actuar. Así, la halqa desempeña un papel
social, artístico y moral. Es el modo de
comunicación de masas lo más antiguo en la
sociedad árabe. Los comunicados oficiales se
leían en los momentos de la reunión de las
halqas; los vecinos se encuentran en la halqa
para comunicarse y el protagonista,
hlaïqui, perfecciona cada día más
su técnica discursiva para crear una red de
amistades y de fidelidad con su publico.
Por
relación social debe entenderse una
conducta plural de varios que, por
el sentido que encierra, se presenta como
recíprocamente referida, orientándose
por esa reciprocidad. La relación social
consiste, pues, plena y exclusivamente, en
la probabilidad de que se actuará
socialmente en una forma (con sentido) indicable;
siendo indiferente, por ahora, aquello en que la
probabilidad descansa.21 La noción del
espacio personal interviene para
justificar la proximidad entre los componentes
del público de la halqa. En Oriente Medio,
las personas están normalmente más juntas de lo
que se considera aceptable en Occidente y
es probable que los occidentales que
visitan esta zona se sientan desconcertados ante
esta inesperada proximidad física.22 La distancia en la
cultura occidental se suele mantener en al menos
un metro cuando se entabla una interacción
focalizada con otros; si se está de pie junto a
otras personas la distancia puede disminuir. (A.
Giddens, 140) La distancia
personal, según Edward T. Hall es
la distancia normal entre personas sin
lazos de amistad y de intimidad en un encuentro
en un lugar público.23
Este espacio
público se define así como el mejor escenario
real y físico (visible) para desarrollar un
espectáculo durante las distintas etapas
históricas y desarrollar unas relaciones
sociales en un doble sentido: primeo, del
hlaïqui con el público; segundo,
entre los componentes de este público. El
hlaïqui suele situarse en una
distancia pública para convertirse
en el punto central de la halqa, de un radio de
tres o cuatro metros, según el número de
asistentes. (A. Giddens, 141). Al acabar el
tiempo de la actuación, vuelve a la realidad
cruda de la vida. En el seno del público, la
lucha por la conquista del espacio es permanente.
Es un espacio machista y de adultos que
desprecian las normas del pudor. Los asistentes
intentan proteger o ampliar el espacio personal
de toques o contactos no deseados. (A. Giddens,
142)
La halqa es el
lugar más idóneo para las parodias, las
sátiras, del canto de los distintos tipos de
música popular, de las improvisaciones de
violín y del laúd, de la darbouka
(tam tam marroquí) u otros instrumentos
musicales tradicionales. Los artistas
del día en la halqa se convierten en los
imprescindibles animadores de las fiestas
privadas de la noche.
La halqa no
tiene horario pero en general se organiza por la
tarde en las ciudades tradicionales antiguas,
después de la oración del Asr (la
tarde) debido a las obligaciones profesionales.
Sin público numeroso, la halqa no tendrá
ningún sentido. Según la tradición, se ubica
en unos lugares determinados como si se tratase
del teatro de la ciudad: en el mercado semanal o
apartada del centro de la ciudad. Tampoco tiene
una metodología empírica que exija del
protagonista de seguir algunas reglas rígidas.
Una limosna, en cada pausa, es un acto ritual que
justifica la dinámica de la halqa. La razón de
ser de la halqa es de facilitar un puesto de
trabajo y manera de ganarse la vida. El
protagonista es un artista, un actor útil y una
estrella dentro de su espacio. Pide
constantemente la confianza del público para
crear una dinámica de credibilidad en sus
relatos. La confianza en otras personas
solía basarse en la comunidad social (A.
Giddens, P. 849) porque la confianza
significa fiarse de sistemas abstractos. En
la era actual del auge de la información,
cuando las sociedades se orientaban más a
la costumbre y a la tradición, la gente podía
hacer las cosas de forma menos reflexiva.
(A. Giddens, P. 849)
Socialmente, el
hlaïqui es una persona despreciada
por los círculos cultos y burgueses: que lo
identifican con el charlatán, el producto del
diablo y el pervertido. Su función de agente
social está totalmente negada fuera de su
ámbito. Se le acusa de robar el alma de los
files para entregarla al diablo (Satán) y
divulgar una cultura abstracta, destructiva y
antirreligiosa.
La historia de
la sociedad occidental ayuda a sostener que
durante siglos, las elites han despreciado el
lenguaje popular como reflejo de la
ampliación de la distancia social entre los
estratos sociales.24
Tres tipos de
halqas se pueden tipificar como escenario de
actividades lúdicas:
1º La halqa
literaria (de los narradores): La
improvisación es la regla dominante por el hecho
de que los protagonistas (sobre todo los
narradores) son analfabetos o semianalfabetos. La
anécdota, los cuentos sobre el bien y el mal,
Dios y el Diablo, la segunda vida y
los cuentos de hadas forman parte del repertorio
de cada uno. El plagio de una película del Oeste
es una práctica no prohibida. Es imposible
seguir el hilo de un cuento sin perderse en un
mundo de vasos intercomunicadores y una técnica
que no se puede clasificar por falta de lógica.
Unos cuentos pueden durar un día como pueden
seguir atrayendo público semanas, meses o años
antes de conocer su epílogo. El mando de la
narración de otros cuentos lo toman otros
narradores después de la muerte de su primer
autor. A veces, la improvisación conduce a la
improvisación en el diálogo lo que crea una
confusión total en la sucesión de los actos del
mismo cuento.25 Las técnicas abundan
para paliar estos defectos: el espectáculo se
interrumpe por una carcajada, un aplauso forzado,
un baile improvisado o una canción de moda que
se interpreta como un refrán. Es la esencia de
la comunicación verbal u oral. Las historias de
la vida se componen de material biográfico que
se recoge sobre ciertos individuos y que,
normalmente, ellos mismos relatan. (A. Giddens,
P. 816) Se trata de un tipo de relación más
amplia que una simple interacción
focalizada.26
2º- La halqa
sanitaria: es la más atípica por
convertirse en un centro médico de campo al
agrupar los curadores, los vendedores de las
medicinas mágicas, de los productos
afrodisíacos, del embarazo, del aborto, de la
magia negra
Su público no suele ser más
joven. Es el punto de encuentro de los
desafortunados, familiares de los enfermos
crónicos que han perdido fe en el médico y en
el hospital; los enamorados frustrados, los
parados desgraciados, etc.
Es la halqa del
expolio del público que la frecuenta. Las
plantas y huesos de animales se venden como una
receta única fruto de un experimento acertado,
garantizando un resultado seguro. Con una
megafonía potente y gritos satánicos,27 el curador
vende muy cara su saliva inventando todo tipo de
retórica y de persuasión para intentar vender
unas dosis de alquimia que sólo Dios sabe de que
está compuesta y con un precio más caro que
cualquier medicina recetada por el medico.
Los videntes,
con más rigor, se aparten del público y
prefieren una charla íntima a solas con sus
clientes. Pertenecen a los dos sexos, cautos, de
voz segura que no vacila. Venden sólo palabras,
predicciones sobre el futuro y promesas de seguir
dando buenas noticias. Se consideran como los
psiquiatras de los pobres pero son maestros en la
lectura del alma del cliente. El precio de la
consulta no depende del caso del que se trata,
pero si al resultado prometido. Se exige la fe en
las palabras del vidente para conseguir el
objetivo. El vidente se presume de
Sharif (descendente de la familia del
profeta o de una secta religiosa) o poseedor de
la baraka (la suerte infalible) lo
que le atribuye un aura y el respeto obligatorio.
Los videntes de la plaza pública suelen dejar su
seña de identidad al público señalando su
afán de tratar los casos complicados en otros
lugares como a los domicilios de algunos
dignatarios, una zaouiya (santuario
de un santo) o una feria anual de alguna región.
Este personaje, en general totalmente inculto, se
caracteriza por el uso intencional de las
técnicas de la comunicación imperativa, el
dominio de la técnica de la entrevista directa y
la facilidad de la elección de las palabras
persuasivas. En todos los campos de la vida
social (el trabajo, los estudios, la familia, la
actividad de consumo, la política
) surge
la comunicación imperativa siempre que el emisor
quiera influir con una determinada carga de
presión para un fin determinado: hacer consumir,
hacer participar e incluso hacer creer (en el
campo confesional o en el de las ideologías).28
Este tipo de
halqa es el aspecto más sórdido de las
relaciones humanas que, en principio, pueden
desarrollarse en un ambiente de solidaridad y de
convivencia donde el espectáculo sea la prima y
la última meta del encuentro de los individuos.29 Para Goffman, la vida
social es como la representación de unos
actores en un escenario, porque nuestra forma de
actuar depende del papel que representamos en un
momento dado.30
3º- la halqa
zoológica: palomas, reptiles, primates,
avestruces, cabritos, perros, cuervos, burros,
etc.
son otros protagonistas de este
espacio público. Desempeñan un papel
complementario de sus propietarios aunque son
ellos las estrellas del espectáculo y de la
halqa. Estos animales no salen de laboratorios,
ni han frecuentado circos, simplemente son
producto de una alianza amistosa entre el hombre
y el animal, una unión perfecta de dos
protagonistas que buscan la vida a cualquier
precio. Sólo la halqa permite está acción
donde no intervienen ni autoridades veterinarias,
ni asociación de protección de animales
domésticos ni científicos. Los animales están
perfectamente adiestrados y adaptados a las
conductas humanas: ni muerden, ni se escapan ni
atacan al público en la halqa (que nunca está
vallada). El éxito del hlaïqui se
mide con el grado del adiestramiento del animal.
La comunicación entre el público y la halqa
convierte esta manifestación de afecto en la
expresión más perfecta del espacio público en
la era cibernética. El canal de la comunicación
sigue funcionando perfectamente paralelamente a
la generosidad del público en la vuelta ritual
de la cesta de las propinas. A veces son los
animales ellos mismos los que se encargan de la
colecta.
La halqa
funciona como un desafío a los nuevos
movimientos sociales, producto de la sociedad
altamente mediatizada y globalizada. Sigue
conservando sus tradicionales instrumentos de
comunicación (cultura oral y contacto directo),
de actuación (animales, jerga, artes
tradicionales) y su habitual público (rural,
inculto y adulto).
2º
La Halqa y la sociedad mediatizada
En su
definición básica, el espacio
público es propiedad de todos, del pueblo
y del Estado, y se puede regirse como un espacio
de debate entre ciudadanos en un sistema
democrático. Es un lugar dónde se desempeñan
de manera regular unas actividades culturales
populares y tradicionales en una época que
conoce habitualmente un evento (rituales
cotidianos, procesiones anuales, espectáculos).31 El sociólogo francés
Bernard Miège habla también de otro tipo de
espacio público que lo sitúa al nivel de
relaciones públicas generalizadas.32 Es el mismo Miège que
estima que la marchandisation (mercantilización)
constituye el aspecto de la evolución del
espacio público más desconocido, y que puede a
medio plazo revelarse en lo más
fundamental, la regulación mercantil
para controlar el conjunto de las prácticas
sociales. (1995, p. 173).33
Para Edgar
Morin, al lado de la cultura
nacional, producta de la escuela, hay una
cultura religiosa, que pertenece a la
iglesia, una cultura humana producta
de los artes y de la filosofía y una
cultura de masa producto de las
industrias culturales que completa las otras
culturas.34 La cultura, según en el
sentido antropológico propuesto por Morin es la
que alimenta según sus canales la vida
real del imaginario.
Estos dos
esquemas se pueden aplicar con total éxito en la
investigación de la sociedad occidental, donde
los medios de comunicación de masas ocupan el
espacio mediático y de comunicación en el
conjunto de las redes sociales. En la orilla Sur
del mediterráneo, los modos de comunicación
tradicionales siguen vigentes y dominan con una
enorme fuerza los lazos sociales. La débil
propagación de la prensa escrita a nivel
nacional y regional, la falta de cobertura total
del territorio nacional por los canales de
televisión y las emisoras de radio acentúan la
ignorancia de los efectos beneficiosos de una
comunicación mediatizada. Los medios de
comunicaciones desempeñan una función
absolutamente esencial, por constituir el nuevo
espacio público donde se forma el individuo, no
como simple individuo, sino, como sujeto producto
del mundo moderno y sujeto constitutivo por
consiguiente de la democracia, según el
filósofo francés, Alain Touraine.
En un artículo,
publicado en una revista italiana, (G. Bettin,
2002) los profesores Félix Ortega y Maria Luisa
Humanes, atestan que buscar los ejes
centrales del cambio social obliga a indagar en
el entramado institucional para tratar de poner
de relieve cuáles son los factores nucleares en
torno de los cuales gira el orden social.35 Esta última
observación constituye un punto de partida en un
intento de comparar la situación en la orilla
Norte del Mediterráneo y en la orilla Sur de la
misma zona. Las dificultades del cambio
social se ubican en la ausencia de una
estrategia de desarrollo sostenible y la falta de
continuidad de una política cultural y por
supuesto una política mediática. Los modos de
comunicación tradicionales resistan al acoso de
la invasión de otos estilos de vida más
desarrollados, a la cultura de masa36 y a las industrias
culturales (medios de masas, grupos y empresas
multinacionales de comunicación).37
En la era del
auge de los medios de comunicación de masa, la
defensa del patrimonio cultural, en la orilla Sur
del mediterráneo, sigue siendo una causa
nacional, una necesidad para preservar la
identidad cultural y un elemento aglutinador del
orden social. Es a la vez una causa
popular, una causa nacional y una causa de
civilización;38 es una batalla
permanente entre distintas corrientes y
tendencias39 porque nuestro
patrimonio es la historia de nuestro
entendimiento de nuestro pasado, nuestro
presente, nuestro Corán, la tradición del
profeta Mohamed y de todo lo que tenemos y tienen
la naturaleza y el hombre.40
En la plaza
pública, el individuo se encuentra con su
realidad y los elementos con los que se
identifica: el Reality Show se roda
en directo en la halqa, el vidente es una persona
física no virtual, el curandero no se viste de
una blusa blanca y habla el lenguaje que se
entiende en la calle, el bufón actúa según un
repertorio común. La introducción tardía de la
televisión en los hogares y el pobre contenido
de los programas televisados empujan el público
a frecuentar la halqa y escuchar los relatos del
hlaïqui aunque sean irreales.
Con la
procuración de un aparto de televisión como un
objeto indispensable en los hogares, en las zonas
urbanas, y la mejora del nivel cultural de las
masas, la halqa está perdiendo su audiencia. Por
lo contrario, en las zonas rurales, donde falta
todavía la luz eléctrica, y los mercados
semanales en los pueblos de las afueras de las
urbes, la halqa sobrevive al acoso de la
modernidad.
Tres
experiencias de tres hlaïquís describen la
actual situación de la halqa en la era de las
comunicaciones de masas.
1º
Entrevista con un hlaïqui de Baba Chaaba, en
Safi (250 Km. al Sur de Casablanca): Se llama
Brahim Lehlaïqui. Actúa en la gran plaza Sidi
Boudahab (El señor del Oro) en Safi. Sufre la
pobreza y la vejez; no tiene casa; no tiene
familia. Vive como un narrador ambulante entre
los mercados semanales en la provincia de Safi y
vuelve de vez en cuando a la Plaza Sidi Boudahab
para mantener el contacto con su poco pero fiel
público.
-¿Cuál es la
causa del retroceso del público de la halqa?
-Sobretodo la
generalización de la enseñanza, la entrada de
la televisión en los hogares y en los cafés y
la preocupación del público por el fútbol y
sus múltiples problemas. Los jóvenes no tienen
interés de ponerse en pie para escuchar antiguos
cuentos porque se han abierto los ojos en la
televisión, la televisión numérica y aman la
buena voz y la imagen. Yo ni siquiera tengo una
megafonía para hacer escuchar mi voz.
-¿Cómo lleva
su situación económica?
-Mi renta
depende de la buena voluntad del público y mis
ingresos medios en los mejores momentos son de 35
dirhams (3,5 euros), pero agradezco a Dios por su
generosidad.
2º Entrevista
con Sidi Al Alem, narrador en una halqa de Jemaa
Fna, en Marrakech. Es un hlaïqui con una
larga experiencia y gran conocedor de lo que
ocurre en el mundo al plano político y
económico. Los temas de su halqa tratan de los
progresos científicos, del átomo, de la
electrónica y de los componentes del universo y
del cuerpo humano.
- ¿Cuales son
los efectos de los medios de comunicación
audiovisuales en la halqa? (En un tono muy
confiando y sarcástico contesta):
- Sufrimos sólo
de la exigüidad de la plaza Jemaa Fna y de su
invasión por los comerciantes y vendedores de
comida a la costa de la superficie de la halqa.
- ¿Cuál es el
público de su halqa?
- Son de
distintas nacionalidades por el hecho de que
hablo muchas lenguas extranjeras además del
árabe.
- ¿Se puede
preguntarle en relación de sus ingresos?
- Conocen mis
ingresos un regreso perpetúo. El Estado debe
también interesarse en el papel que desempeña
el hlaïqui porque es un maestro que da lecciones
al público. De todas formas (en un tono
sarcástico), ¿ustedes son de hacienda o
curiosos verdes?
3º Entrevista
con Mhad Moula Rabab (Rabab: instrumento de
pequeño tamaño, semejante a la guitarra
española). Es un cantante popular en
berebere. Tiene una halqa en la plaza Jama Fna
(Marrakech) desde hace 50 años (según el).
Sufre la escasez de sus ingresos y del público.
- ¿Hay alguna
razón?
- La competencia
desleal y dura por parte de los medios
audiovisuales, sobre todo los programas y
películas en la televisión y los partidos de
fútbol.
- ¿Que piensa
hacer al respecto?
- Creo que ya es
momento de cambiar de oficio. Nunca dejaré que
mis hijos sigan mi ejemplo porque el oficio del
hlaïqui no tiene ninguna seguridad. De todas
maneras, voy a luchar contra la pobreza y
afrontar las necesidades de la vida, a pesar de
la competencia entre el hlaïqui y el progreso
que nos priva de nuestros recursos. Sólo Dios
triunfa.
Conclusión:
La halqa, un
punto de comunicación, de negocio y de
relaciones públicas. (Jemaâ EL Fna)
La plaza de
Jemaâ El Fna (O Jama Fna) es una mega-plaza que
se presenta como un conjunto de mini escenarios y
el punto central de la ciudad de Marrakech, la
segunda más importante de Marruecos en
población. Marrakech es a la vez ciudad
imperial,42 capital del turismo y
patrimonio universal.
Esta ciudad se
ha hecho famosa en el mundo por tres elementos:
el clima, el patrimonio arquitectónico y la
plaza Jema Fna. Esta plaza está situada en el
corazón de la antigua parte de la ciudad (la
medina) y reúne cada día una infinidad de
colectivos humanos, de oficios y de historias.
Es un teatro
abierto todo el día que ofrece la oportunidad a
toda persona que se cree apta a crear
espectáculo y diversión; es un mercado rico por
la diversidad y la frescura de sus mercancías;
es un libro abierto de relatos, lágrimas, risas,
consejos y pregones.
Jema Fna es la
expresión perfecta del espacio público en la
orilla Sur del Mediterráneo y el mundo
arabo-musulmán por sus rasgos peculiares. Si
Rabelais lo hubiera conocido, habría escrito una
biblioteca de libros sobre sus personajes.
¿Por qué Jema
Fna ha merecido tanto interés? Es un lugar de
mezcla cotidiana de los habitantes (marrakchís),
los visitantes y los turistas extranjeros. Su
nacimiento coincide con la fecha de la creación
de la ciudad, a finales del siglo XI, por los
almorávides, para convertirse en su
principal seña de identidad. Según la versión
popular los habitantes se agruparon para
presenciar el ahorcamiento de los autores de
delitos graves en la mezquita del
Apocalipsis, de el fin del
mundo lo que la atribuye la apelación
actual, Jema Fna. Con el paso del
tiempo, su función ha cambiado para convertirse
en un perfecto centro multifunción de
intercambios sociales, mercantiles y de
comunicación.
Ha resistido al
desgaste del tiempo, a la tiranía de la
administración, a las enfermedades medievales,
al acoso de los medios de comunicación de masas
y a los caprichos de los urbanistas. Hoy en día,
ofrece distracción, empleo y arte. Es una
verdadera encrucijada de transportes públicos,
de autobuses de turistas, de taxis, de vendedores
ambulantes, de una multitud de especies humanas y
de oficios.
¿Quién
frecuenta Jema Fna? El público de esta mega
plaza cambia y se mueve con el ritmo de las
temporadas, al compás del tiempo. Dos tipos de
público: el del día y el de la noche, los
vecinos y los forasteros, los adultos y los
niños.
Cada categoría
de público busca lo que le hace falta: comercio,
entretenimiento, tratamiento médico. Se
encuentran alrededor de un narrador, orquestras
que dan conciertos completos de música,
humoristas, bufones, bailarines, acróbatas,
domadores de animales, encantadores de serpientes
o comedores de cristal, espinas o tragafuegos,
fuego... Los astrólogos y videntes prefieren
actuar en privado y no recibir más de un cliente
al contrario de los arrancadores de muelas, que
les gusta enseñar sus dotes y milagros de curar
los dolores. El tatuaje con la hena
es uno los últimos oficios que han llegado a la
plaza para saciar la curiosidad del turista
ávido de llevar un recuerdo del país. El
escribano ocupa siempre su sitio, no lejos de los
astrólogos, bajo unos paraguas para protegerse
del sol del medio día.
La otra parte de
la plaza es el dominio de los comerciantes:
frutas, hierbas, especies, ropa, bolsos,
artículos de artesanía, libros antiguos,
collares del África negra, joyas de plata,
frutos secos, gafas de sol, restos momificados de
animales.
De noche, se
cambia el decorado para ceder el sitio a las
barbacoas, los banquetes para servir pinchos
morunos, brochetas de carne picada, pollo asado
con limón, cuscús con carne y verduras, tortas
con miel y té verde aromatizado a la menta
fresca. Cada stand es un salón de té o un
restaurante al aire libre.
Las comidas
están servidas en un ambiente mágico en medio
de los colores anaranjados y rojizos (de la
ciudad), del gran jaleo y el estrépito de los
coches y carrozas, y el griterío del aguador que
ofrece el agua bendita.
A pesar de su
tumulto, Jema Fna y Marrakech siguen guardando su
misterio. Muchos artistas, actores, cineastas,
poetas del Occidente se han quedado prendadas de
ellas. La lista es larga: Winston Churchill, el
fotógrafo Cecil Beaton, Marcelo Mastroanni, el
cantante francés Jacques Brel, el actor Alain
Delon, el filósofo Bernard Henri-Levy y el
escritor español Juan Goytisolo.43
Sólo una
ciudad conserva el privilegio de contener el
difunto patrimonio oral de la humanidad,
considerado por muchos con un desprecio
tercermundista. Quiero hablar de Marrakech, y de
la plaza Jama Fna, a sus inmediaciones, desde
más de veinte años, con intervalos regulares,
escribo, deambulo y resido, escribe Juan
Goytisolo, el intelectual español que más habla
de Marrakech en su obra.44
_____
Notas
1- Sólo
separado de España por el Estrecho de Gibraltar
y situado a unos 14 kilómetros de la frontera
Sur de la península Ibérica. Marruecos ha sido
un interesante laboratorio de análisis por parte
de antropólogos anglosajones
principalmente americanos--, así como de
antropólogos y politólogos franceses. España,
que podía haber contado con interesantes
reflexiones dadas sus relaciones antiguas con
Marruecos, ha entrado en la palestra de la
sociología política más tarde. (María
Ángeles Roque. La Sociedad civil en Marruecos.
La emergencia de nuevos actores. Icaria.
Antrazyt.IEMed 2002).
2- Karl Marx.
Prefacio de 1859 de la Contribución a la
crítica de la economía política.
3- Jürgen
Habermas. lEspace public.
Archéologie de la publicité comme dimension
constitutive de la société bourgeoise ».
Ed. Payot, Paris, 1993 (1962 por la primera
edición).
4- Idem.
5- Idem.
6- Idem.
7- Félix
Ortega: in La política y el periodismo en
el nuevo espacio público. (
) Con su
obsesión por la visibilidad, el nuevo espacio
público se dirige no a logro de objetivos y
valores comunes, sino a que las dimensiones que
debieran permanecer ocultas de unos pocos pedan
ser vistas por muchos.
8- Habermas:
artículo en francés intitulado: El
espacio público, 30 años después. Es la
traducción del prólogo del autor por la
edición XVII de su libro en alemán, en 1990.
Este artículo esta en Quaderni, número 18,
Dossier Les Espaces publics, páginas
161-191.
9- Habermas:
las ocupaciones que el público consumidor
de cultura amuebla sus ocios se desarrollan al
contrario en el seno de un clima social, sin que
tengan necesidad de seguir en forma de
discusiones.(P. 171). (lEspace
public. Archéologie de la publicité comme
dimension constitutive de la société
bourgeoise ». Ed. Payot, Paris, 1993 (1962
por la primera Edición).
10- Idem.
11- Idem.
P.179
12- Bernard
Miège: lEspace public: perpetué,
élargi et fragmenté », dans
« Lespace public et lemprise de
la communication » (bajo la dirección de
Paillart Isabelle). Ed. Ellug, Grenoble, pp.
163-175. (la mercantilización constituye
seguramente) el aspecto de la evolución del
espacio público que es lo más desconocido, pero
que puede, a plazo, revelerse lo más fundamental
(
) la regulación mercante (aspirando) a
controlar el conjunto de las prácticas
sociales (1995, p. 173).
13- Sydney
Tarrow: El Poder en movimiento. Los movimientos
sociales, la acción colectiva y la
política. P. 51. Alianza Editorial.
(Madrid, 1997).
14- Idem.
15-
E.A.Wrigley: En realidad, en los análisis del
mundo en desarrollo, hoy, industrialización y
modernización se utilizan con frecuencia como
sinónimos, o la primera se tarta como un aspecto
de la segunda... (Gentes, ciudades y riqueza: la
transformación de la sociedad tradicional. Ed.
Crítica. Barcelona: 1992) P. 73.
16- John Rule:
Clase obrera e industrialización
(Historia social de la revolución industrial
británica, 1750-1850. Editorial Crítica.
Barcelona: 1990. P.315.
17- Idem. P.
312. Howkins ha presentado el proceso de erosión
de estas costumbres como un proceso de
incorporación a un mundo de valores burgueses,
que se pone de manifiesto en el cambio de las
fiestas de de Pentecostés en los pueblos de
Oxfordshire, a principios del siglo XIX, de una
duración de una o dos semanas a principios del
siglo XIX, a un único día establecido en la
década de 1900. (Citado por J. Rule.)
18- El ejemplo
de la Plaza Mayor de Madrid.
19- Habermas,
citado por Nicolas Cori en un estudio intitulado
¿Es privado el espacio público?
Confrontación de los libros de Jürgen Habermas
y de David B. Truman.
20- Nicolás
Cori. históricamente, la esfera pública
se forma entre el siglo XVIII y el inicio del
siglo XVII en Inglaterra. Tres series de
acontecimientos se han ocurrido: el desarrollo
del capitalismo y los cambios mercantiles, el fin
de la censura previa por la prensa, el aumento
del poder del parlamento que empieza a ejercer un
control sobre el gobierno.
21- Max Weber:
Economía y sociedad. Ed. Fondo de
Cultura Económica. Barcelona 2002. P. 21).
La acción en espacial la social y también
singularmente la relación social, pueden
orientarse, por el lado de sus partícipes, en la
representación de la existencia de un
orden legítimo. La probabilidad de que esto
ocurra de hecho se llama validez del
orden en cuestión. (
) De hecho la
orientación de la acción por un orden tiene
lugar en los partícipes por muy diversos
motivos. (P. 25)
22- Anthony
Giddens: Sociología, Ed. Alianza
Editorial. Madrid (2002). P. 140.
23- Citado por
Anthony Giddens in Sociología, Ed.
Alianza Editorial. Madrid (2002). P. 141. Edward
T. may distingue cuatro zonas dentro del espacio
privado: distancia íntima, distancia personal,
distancia social y distancia pública, mayor de
tres metros y medio, reservada para quienes
actúan ante un público.
24- Stuart
Woolf: Por un lado, debe relacionarse con
el refugio en unas lengua extremadamente
restrictiva, une jerga, slang o argot secreto
compartido por un limitado grupo entre el
pueblo y que actúa como
fortalecimiento defensivo de los lazos de
solidaridad entre las profesiones u
oficios, in Los pobres en la Europa
Moderna. Editorial Crítica. Barcelona
1989. P. 64.
25- Idem:
Goffman distingue entre las expresiones que los
individuos ofrecen y las que se les
escapan. Las primeras son las
palabras y gestos del rostro que leas personas
utilizan para producir ciertas impresiones en los
demás. Las segundas son las pistas que éstos
pueden captar y que sirven para comprobar si se
está siendo sincero o falso. (P. 138)
26- Idem: Para
Goffman, una unidad de interacción focalizada es
un encuentro, y gran parte de nuestra vida
cotidiana consiste en encuentros con otros
individuos familia, amigos, compañeros de
trabajo que frecuentemente tienen lugar
sobre un fondo de interacción no facilitada que
se establece con otros que están presentes en la
misma escena. P. 135.
27- Miguel
Roiz: La sociedad persuasora: Control
cultural y comunicación de masas. Ed.
Paidós. Barcelona 2002. Página 127:
Formalmente, todos los mensajes contienen,
en mayor o menos medida, argumentos racionales
junto con información objetiva (la descripción,
por ejemplo); estos argumentos están asociados a
cierta carga afectiva o emocional, relacionada
generalmente con alguna de las cinco funciones
comunicativas de que habla R. Jakobson en cuanto
esferas de acción lingüísticas orientadas
hacia un mismo fin dentro de la comunicación. Se
trata de las funciones expresiva, conativa o
llamada, referencial o representación, enfática
o de concepto, poética y metalingüística
(Jakobson, 1985)
28- Miguel
Roiz: La sociedad persuasora: Control
cultural y comunicación de masas. Ed.
Paidós. Barcelona 2002. P: 94.
29- Abadía
Ben Atibou: Entra en este genero toda
persona que reúne la gente para
despojarle. Artículo intitulado: Al halqa
y labsat: géneros ante teatro en
Marruecos. Revista Teatro/Artes. Diciembre de
2002. Páginas: 48-49.
30- Goffman:
Este enfoque a veces se denomina modelo
dramatúrgico, pues concibe la vida social
como si fuera una obra de teatro. Citado por A.
Giddens in Sociología (2002). P. 139.
31-
Definición UNESCO.
32- Bernard
Miège: La expresión relaciones públicas
generalizadas parece por primera vez en el
libro Disonancias. Críticas de la
comunicación, en le que Yves de la Haye se
pregunta con Bernard Miège sobre el nacimiento
de una fase a partir de los escritos de Jürgen
Habermas (1984, p. 141).
33- B. Miège
: Lespace public: perpétué, élargi et
fragmenté, in Paillart Isabelle (bajo la
dirección, « Lespace public et
lemprise de la communicacion, Ed. Ellug,
Grenoble, pp. 163-175 (1995).
34- Edgar
Morin: LEsprit du Temps. Edición,
1975. Ed. Nevrose. (Francia).
35- Artículo,
publicado en G. Bettin, por Félix Ortega,
profesor de Sociología en la universidad
Complutense de Madrid, y María Luisa Humanes,
profesora de teoría de la comunicación en la
universidad de Salamanca: Mutamenti in
Europa. Munduzzi editore, Bologna, 2002, con el
título Il potere ella comunicazione,
pp. 137-169.
36- atestan
que buscar los ejes centrales del cambio
social obliga a indagar en el entramado
institucional para tratar de poner de relieve
cuáles son los factores nucleares en torno de
los cuales gira el orden social.
37- Eric
Macé/Université Paris III- Sorbonne Nouvelle:
« La cultura de masa no es una cultura
propia a los medios populares, pero es de hecho
universal (que quiere decir pública, colectiva)
y cada vez más globalizada a pesar de la
heterogeneidad de sus modos locales de
producción y de recepción. (En artículo
publicado en Cahiers Internationaux de
sociologie, Vol. CXII, 2002).
38- Idem. Eric
Macé: podemos llamar cultura de masa,
el conjunto de objetos culturales productos por
las industrias culturales (cualquier sea los
medos) destinados de un gran público
heterogéneo (grupos y individuos, contextos
sociales y referencias culturales). Dicho de otra
manera, el concepto de cultura de masa es útil y
necesario para dar cuenta de un campo a la vez
específico y relativamente hegemónico de la
producción, de las representaciones y las
practicas contemporáneas (y no sólo las de TF 1
y Hollywood, pero también de las impresionantes
producciones indianas, brasileñas y japonesas).
39- Faiz
Ismael (Siria): In actos del coloquio: Patrimonio
y acción política (1884). P. 35.
40- Idem.
Abdeslam Bourquiya (Marruecos del Partido
Progreso y Socialismo). P. 110.
41- Idem:
Mohamed Abad Al Jabri (Marruecos: Filósofo,
militante del partido de la Unión Socialista de
las Fuerzas Populares). P. 122.
42- Antigua
capital de las dinastías de Almorávides y
Almohades.
43- Condé
NasTraveler. Nº7. Special Marruecos. Pp. 60-81.
44- J.
Goytisolo: Jama Fna, patrimonio de la humanidad.
Le Monde Diplomatique. Junio 1997. P. 7.
______________________
Bibliografía/Referencias:
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constitutive de la société bourgeoise. Payot,
Paris, 1993.
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(1992).
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2000.
- El Nuevo Espacio público: Jean Marc Ferry,
Dominique Wolton y otros. Gedisa1998.
- Sociología. Anthony Giddens. Alianza
Editorial. 2002.
- Por una sociología de la vida cotidiana.
Jesús Ibáñez. Siglo Veintiuno editores.2002.
- Apocalípticos e integrados. Humberto eco.
Lumen. 1999.
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Cultura económica 2002.
- Política y cultura popular. John Street.
Alianza Editorial. 2000.
- ¿En qué sociedad vivimos? François Dubet
Danilo Martuccelli. Losada. Buenos aires.
1999.
- Culture et communication. Jean Caune. Pug 1995.
- Clase obrera e industrialización. John Rule.
Editorial Crítica. Barcelona 1990.
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Editorial Crítica. 1989.
- Mercados y manufacturas en Europa. Maxime Berg,
Ed. Crítica. Barcelona 1995.
- Gentes, ciudades y riqueza. E.A. Wrigley.
Crítica. Barcelona 1991.
- Patrimonio y acción política. Consejo
nacional de la cultura árabe: foro de
pensamiento y diálogo. Montreuill 1984. (árabe)
- Marrakech: Guía Je sais tout.
- Reis: Revista española de investigaciones
sociológicas. Nº 98 (Abril-Junio 2002).
- Artículo: Apocalypse médias: Le monde
diplomatique. Avril 1997.
- Artículo: Jemaa-el-fna, patrimoine de
lhumanité: Juan Goytisolo. Le Monde
Diplomatique, juin 1997.
- Artículo: Vida de un dramaturgo marroquí:
Mohamed Kaghat. Archives. Albayan. culture.
- Artículo: El espectáculo en el teatro
magrebí. Albayan.co.ae.
- Artículo: Défense des cultures menacées:
Juan Goytisolo: Discurso pronunciado el la
apertura de la reunión del jurado: 15 de mayo de
2001, de la selección de los patrimonios de la
humanidad, en la UNESCO.
- Artículo: Sociología de la cultura. Tahar
Lebib. Dar Kordoba. Casablanca 1986/87.
- Artículo: Teatro marroquí y globalización:
Nissrine Baghdad. Egipto. Revista: Teatro/artes.
Diciembre de 2002.
- Artículo: Al halqa y bsat: géneros ante
teatro en Marruecos. Revista Teatro/artes.
Diciembre de 2002.
- Artículo: Patrimonio teatral marroquí: el
espectáculo y el ante-teatro. Mohamed Slaoui.
Artículo.
- La cultura popular en la Edad Media y en el
Renacimiento: el contexto de François Rabelais.
Marxistas Internet Archive, diciembre de 2001.
- Entrevistas con un hlaiqui en Safi y dos en
Jemaâel-fnaa (exclusivas: transcripciones)
- Reportaje Al Qibla/Tve 2:
Jemaâ-el-fna (J. Goytisolo): 1992.
*
Mohamed B. Boundi
es periodista de nacionalidad española,
corresponsal de la agencia Maghreb Arabe Presse, investigador en sociolgía de la
comunicación y doctorando en cultura política y
opinión pública en la Universidad Complutense
de Madrid). Esta es su
primera colaboración para Sala de Prensa.
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