Una mirada de género a las
nuevas tecnologías
El viaje de las
internautas
(Proyecto
IRIS)
Los
ciudadanos tienen un derecho constitucional
al caos.
(Tribunal Supremo de los EE.UU., 1995)
Victoria Sendón de
León *
La existencia de
la Internet y el flujo en todas direcciones de la
Red está posibilitando nuevas relaciones de los
ciudadanos con los poderes estatales y de ellos
entre sí. Es algo que empieza a poner muy
nerviosos a los políticos, olvidando, tal vez,
que también ellos forman parte de esa
ciudadanía que piensa y dice y opina lo que le
viene en gana.
Cuando Bill Clinton
pretendió censurar determinados contenidos en
Internet y entrar a saco en la privacidad de los
usuarios, alegando los peligros que suponía la
difusión de pornografía infantil a través de
la Red, la Corte Federal declaró que, a pesar de
todos los problemas que se pudieran generar, los
ciudadanos tenían un derecho constitucional a
toda la información por muy caótica que fuera,
extremo ratificado y refrendado por el Tribunal
Supremo de los Estados Unidos.
Así pues, Internet se
está convirtiendo, tanto en el Ágora de las
antiguas ciudades-estado griegas, como en el
obligado Zoco de cualquier urbe oriental. Pero si
en aquellas, las mujeres, los extranjeros y los
esclavos estaban excluidos, se ha comprobado que
en la Red, ya en mayo del 2000, el número de
mujeres usuarias sobrepasaba al de varones en los
siete países más desarrollados. Y en EE.UU. se
alcanzan las mismas cotas de penetración entre
los estudiantes hispanos y de raza negra que
entre los blanquitos anglosajones.
Si bien los gobiernos de
China y Singapur pretenden que su uso se limite
al área de los negocios, impidiendo la función
de libre expresión, en este último país se les
ha ido de las manos. La única forma de poner
puertas al campo es la de desconectarse, como lo
han hecho Irán y Afganistán, aunque ya veremos
qué pasará con la conexión a través de los
teléfonos móviles.
Como ha dicho
recientemente Manuel Castells, Internet es
el corazón de un nuevo paradigma sociotécnico
que constituye en realidad la base material de
nuestras vidas y de nuestras formas de relación,
de trabajo y de comunicación.1
Funciones
de las Nuevas Tecnologías de la Información
(NTI)
De todo este largo
título me quedo sólo con la palabra
tecnologías. ¿Por qué? Porque lo
nuevo quedará pronto obsoleto, y porque el campo
que abarcan no se reduce a la información.
Lo de nuevas
posee un sentido dinámico que nos va a exigir a
las mujeres un esfuerzo continuado para no
quedarnos, esta vez, descolgadas de lo que estas
tecnologías suponen para nuestra causa. De
hecho, ya tenemos recorrida una trayectoria
significativa en el manejo de los
electrodomésticos y otros instrumentos de ocio y
trabajo, pero ahora se trata de salir
definitivamente al Mundo, un mundo que hemos
gestado y alumbrado durante milenios y que, por
derecho propio, nos pertenece. Nunca fuimos
ajenas a la tecnología, desde el cultivo de los
campos a la construcción de habitats, pero sí
es cierto que a partir de un momento dado hemos
sido relegadas a lo doméstico. Ha sonado la hora
de nuestro salto cualitativo a lo público, para
lo que necesitamos estas nuevas herramientas. El
ámbito de lo doméstico se nos ha quedado
pequeño, porque nuestro mundo es ya el Mundo.
Como decía Hermann Hesse en Demian:
El pájaro rompe el cascarón. El cascarón
es el mundo. Quien quiera nacer tiene que
destruir un mundo. Y a continuación
añadía aquello de que El pájaro vuela
hacia Dios. El dios se llama Abraxas, pero
en este caso la Diosa se llama Iris, que, como el
arco multicolor que une la Tierra y el Cielo,
Ella transmite los mensajes, las órdenes o los
consejos de la Diosa Hera.
La Información es uno de
los elementos que la Internet hace posible desde
y hacia cualquier punto de nuestro espacio y con
la inmediatez del tiempo real. Sin embargo,
nuestras redes no deberían reducirse a un
tablón de anuncios o a
pasquines de propaganda como han
hecho muchos partidos políticos, yugulando así
la práctica interactiva, de ida y vuelta, de una
auténtica Red. No obstante, la información en
sí nos otorga también la posibilidad de hacer
visible lo invisible, de sacar a la luz lo que
otros medios ocultan o ignoran.
Cuando la información se
torna interactiva, se establece la Comunicación.
Es entonces cuando esos símbolos que son las
palabras se llenan de sentido y su contenido va
más allá de lo formal y lo abstracto para
convertirse en un vehículo relacional a través
del cual emisor y receptor se alimentan
mutuamente. Esta relación es más intensa entre
las mujeres, que a través del lenguaje captamos
muchos más matices que los varones. De hecho,
las mujeres poseemos dos zonas receptoras y
emisoras del lenguaje: una en el hemisferio
cerebral izquierdo (igual que los hombres) y otra
en el derecho (exclusiva nuestra) que nos
permiten convertir lo más abstracto en
contenidos emocionales y a la inversa. Y en estos
aspectos deberíamos evitar prejuicios, pues si
bien la igualdad entre unos y otras se refiere a
una exigencia de tipo político o ético, las
diferencias innatas constituyen un asunto
científico, es decir, comprobado. Además, ya
desde la cuna, las niñas nos interesamos más
por la gente mientras que a los niños les
interesan más las cosas, lo que nos indica que
nosotras somos más aptas para proyectos
relacionales y de colaboración.
Lo que ha devenido como
estructuras innatas se debe a los diferentes
procesos de socialización que hemos vivido los
dos sexos. La realidad de tener que criar a la
prole y transmitirle una serie de pautas de
conducta y sentimientos, así como la lengua, ha
hecho que las mujeres tengamos un funcionamiento
y una estructura distintos, tanto respecto al
sistema sensorial como cerebral y nervioso. La
visión, por ejemplo, de las mujeres se extiende
periféricamente, abarcando en muchos casos un
campo de 180º, mientras que la visión masculina
es en forma de túnel. En el lenguaje nuestras
facultades son más plásticas, adaptándonos
más fácilmente a una nueva lengua. Pues bien,
la Internet supone la eclosión en nuestras vidas
de un nuevo lenguaje que sin duda provocará
cambios cognitivos y en el sistema de valores,
como puede significar el acceso de lo doméstico
a lo público virtual, teniendo que superar esa
agorafobia socialmente impuesta a la
que alude Bourdie en La dominación masculina.
La antropóloga Mª Jesús Buxó Rey, que ha
realizado trabajos de campo en este sentido,
afirma: En esta circunstancia, la
confrontación con otro sistema de valores y
quizás el cambio de los propios, forma parte de
la organización de una conciencia de grupo
sexual por parte de las mujeres: esto es, de un
sentido de su propia identidad, solidaridad,
propósitos y destino común.2
Tanto la información
como la relación comunicativa podrían quedar
reducidas a un parloteo inútil o a un círculo
vicioso endogámico si no se proyectaran en la
Acción. De lo doméstico habríamos pasado a la
privacidad, pero sin romper ese cascarón
claustrofóbico que a las mujeres nos subyuga,
pero que también nos castra. Eso que llaman
la práctica de la relación,
atribuyéndole la categoría de Gran Política,
está muy bien, ya que supera la ancestral
división, la rivalidad entre las mujeres y
dirime los conflictos, pero no olvidemos que para
caminar necesitamos las dos piernas. Claro que si
preferimos quedarnos sentadas en una silla... va
bene.
La acción significa la
plasmación de proyectos concretos, la
realización de campañas y la consecución de
fines políticos.
Mucho antes que las
aplicaciones de la Internet a la cultura
empresarial, esta nueva tecnología fue
rápidamente utilizada y asimilada por la
contracultura libertaria como un medio de
comunicación y acción autónomas respecto a los
estados. En este sentido fue antes un Ágora que
un Zoco. Las aplicaciones que poco a poco fueron
surgiendo en Internet se debieron a las
necesidades de aquellos grupos organizados en
redes internacionales: el correo electrónico,
las conferencias, los boletines o las listas de
correo fueron posibles a instancias de su
urgencia política.
En el momento actual las
redes de mujeres están creciendo inusitadamente,
y sus efectos políticos ya están
evidenciándose en multitud de campañas e
informaciones que potencian lo que anteriormente
refería respecto a una nueva conciencia de
identidad y de solidaridad. Recuerdo haber
leído, hace ya unos años, cómo dos amas de
casa afroamericanas organizaron, gracias a
Internet, una manifestación en EE.UU. de
ochocientas cincuenta mil mujeres negras contra
la discriminación. Con un ordenador instalado en
la cocina hicieron lo impensable. E igualmente,
la iniciativa de la Marcha 2000, coordinada por
las feministas canadienses, ha sido posible por
la existencia de las redes.
Un
mundo globalizado
Con la era electrónica
ha irrumpido en nuestra civilización el reino de
la simultaneidad, convirtiendo el tiempo en un
presente continuo y el espacio, en un mundo
global tal como pronosticó Marshall McLuhan.
El Ágora y el Zoco
circulan en un movimiento frenético en esa
globalización simultánea, de lo que deduzco que
los movimientos anti-globalización,
protagonistas hoy en el Ágora, no han atinado
con el nombre, ya que ellos mismos son posibles y
eficaces en virtud de esa globalidad. Más bien
podrían definirse como globalización
crítica o algo así, mientras que los
señores del Zoco dominan la
mercaglobalización, que se está
imponiendo en nuestras vidas desde el axioma de
que el mercado lo regula todo,
derivando en la conclusión demoledora de que
lo que no tiene precio, no vale.
En el momento presente,
la batalla entre el bien y el mal se libra en el
campo espacio-tiempo infinito y simultáneo que
sustentan las redes. Las altas finanzas por un
lado y la palabra liberadora por el otro. Las
primeras traen pobreza, ruina, acumulación de
capitales, narcotráfico, devastación
medioambiental, venta de armas y de seres humanos
como efectos colaterales. La segunda intenta la
información significante, la comunicación, la
acción política. El poder ya no se ejerce como
antes, de forma piramidal, sino de modo
reticular. Y el anti-poder o potencia crítica se
debate en el puro relativismo de miles de puntos
de vista y de estrategias. Pero no olvidemos que
en el principio era el Caos, tal como
rezan todas las Cosmogonías de los orígenes.
Esta realidad nos impone
nuevos modelos de pensamiento y de acción.
Nuestros tests de inteligencia sólo
existen para medir los logros del hemisferio
izquierdo sin tener en cuenta la existencia del
hemisferio derecho (cualitativo). La actual era
electrónica, en su inescapable confrontación
con la simultaneidad, presenta la primera amenaza
seria al dominio de 2500 años del hemisferio
izquierdo.3
Es curioso que el
hemisferio derecho sea considerado como el
propiamente femenino. Y no porque nosotras no
poseamos las cualidades espaciales y de
abstracción propias del izquierdo, sino porque
nuestros hemisferios pueden funcionar
simultáneamente al modo de la inteligencia
emocional. Tampoco es un invento. La neurología
más avanzada ha podido comprobar que ésta es
una realidad generalizada con mínimas
excepciones. Entre el 15 y el 20% de los hombres
poseen un cerebro feminizado; mientras que sólo
el 10% de las mujeres tienen cerebros
masculinizados. Está claro que tenemos la Red en
la cabeza.
Volver
a casa
Si bien la cibernética
se basa en la lógica digital binaria del 1-0
-que implica un pensamiento muy patriarcalizado
por sustentar conceptos que ordenan la realidad
por opuestos y exclusiones-, sus aplicaciones
informáticas escapan al corsé lógico
aristotélico-occidental.
La navegación
simultánea, caótica, no lineal, por el
hipertexto -que nos va remitiendo de un texto a
otro, de la información a la comunicación, del
sonido a la imagen- nos ofrece un mundo que
podemos ordenar a nuestro arbitrio. Su no
linealidad se adapta perfectamente a nuestra
capacidad cerebral femenina no jerárquica y
globalizadora. Las mujeres podemos hablar y
escuchar simultáneamente. El lenguaje indirecto,
pleno de matices, de segundas intenciones y de
ironías es propio de las mujeres y reflejan
mejor la riqueza de un mundo que no es lineal,
sino simultáneo, que no es diacrónico, pero
sincrónico, que no es simple, y sí complejo.
Estas facultades se deben
a que el cuerpo calloso, que constituye la
frontera entre los dos hemisferios, actúa en el
cerebro masculino como un auténtico tabique,
mientras que en nosotras constituye un puente que
interrelaciona los contenidos de ambas partes.
Volvemos, pues, a retomar nuestra función de
comunicadoras, maestras y mediadoras con el
mundo. Ahora sólo nos resta convertirnos en
internautas, en exploradoras de todos los mares y
sus bordes, de sus profundidades y misterios. La
aventura de navegar puede ser nuestra aventura.
Y en las tardes serenas,
recalar. Tal vez en bahías nunca vistas,
que diría Kavafis, pero que es como volver a
casa. Cuando me canso de navegar, me voy a la
barra de herramientas y pincho un icono que
representa una casita y en el que dice
Inicio. Ahí conecto de nuevo con la
página de Mujeres en Red, donde
solté amarras: es como volver a casa. Espero que
pronto tengamos muchas más casas, muchos puertos
acogedores a los que retornar, donde recalar en
las tardes serenas o en las noches tormentosas.
Entonces no busco, encuentro: mensajes, debates
de ideas, convocatorias y un montón de amigas
cercanas o lejanas con quienes conversar.
La globalización que
habitamos no tiene por qué significar perdernos
en una selva indómita o en un desierto de letras
solamente. Globalización no significa
homogeneización en una especie de sopa de
fideos. Lo más peculiar, lo más íntimo y
reconfortante hay que guardarlo con el celo con
el que se riegan las raíces que alimentan la
propia savia. ¿Nostalgia? ¿Melancolía? Tal
vez, pero también la alegría de la sororidad.
Quiero decir que el navegar sin rumbo, sólo por
jugar con la maquinita, tal vez no tenga un
sentido más allá del lúdico. Buscar, abrir
rutas, pero sabiendo dónde vamos o a dónde
volver puede llenar de significado la
navegación: Ten siempre a Ítaca en la
memoria. Llegar allí es tu meta...
Quiero decir igualmente
que los sitios o lugares de la Red en
los que habiten las mujeres, solidarias con otras
mujeres, guiarán cada vez más nuestras naves
hacia la bocana de esos puertos resguardados por
la escollera de la complicidad.
La Osa
Mayor y la Cruz del Sur
Ahora las cosas son mucho
más sofisticadas, pero los navegantes de todos
los mares, que se guiaban por la posición de las
estrellas, sabían muy bien que cruzaban la
línea imaginaria del ecuador cuando dejaban de
divisar la constelación de la Osa Mayor y la
Estrella Polar, que señala el Norte en nuestro
hemisferio, y empezaban a vislumbrar la Cruz del
Sur. Era emocionante, supongo. No sé si tanto,
pero me sigue conmoviendo recibir comunicaciones
del otro lado del mar, de nuestras hermanas de
Latinoamérica y el Caribe con ese entusiasmo y
esa urgencia de quienes construyen un Mundo
Nuevo, más cercano en la ida y vuelta que aquel
Nuevo Mundo que abordaron los conquistadores en
sus afanes imperialistas. Creo que las
compañeras del otro lado del Mare
Procelosum constituyen un ejemplo
magnífico de interconexión y eficacia política
con las que siempre podemos contar. Sin olvidar,
claro, a las ribereñas del Mare
Nostrum que también nos hacen llegar sus
mensajes, sus gritos a veces. Ahora tengo la
sensación de tener muchas más amigas por el
mundo.
Me he permitido esta
digresión sentimental -pasando del hemisferio
izquierdo al derecho- por contraste con esa Red
fría y hostil que es la otra cara de la
Internet, convertida en el centro de la economía
global de los mercados financieros, funcionando
también en tiempo real con sus ordenadores
conectados las veinticuatro horas del día. El
capital no descansa ni tampoco su cerebro, que
arroja dígitos y más dígitos, índices y
porcentajes en febriles transacciones, producto
tanto de vidas humanas sometidas como de selvas
arrasadas. Algunas mujeres identifican la
Internet con este tipo de especulaciones sin
alma, pero nosotras queremos persuadirlas del
aspecto amable y necesario de la otra cara de la
Luna, que será, en parte, lo que nosotras
hagamos de ella.
Avisos
para navegantes
Me temo que los
políticos profesionales serán los últimos en
enterarse de que la globalización cambiará
radicalmente los modos de la política al uso.
Por un lado, la vieja izquierda -con su necesidad
de controlar, de imponer un punto de vista y con
su sentido de la jerarquía y el organigrama-
dudo que pueda tomar un tren que ya ha pasado
frente a sus narices sin lograr sacudirle la
percepción. Por el otro, el satisfecho
neoliberalismo que piensa que todo va bien para
ellos porque son quienes gestionan la
globalización, ignoran que pueden ser
desplazados por ella, pues, en contra de lo que
suponen, ambos términos no se identifican.
Los progresos de las tecnologías punteras
son inseparables de la globalización, pero no de
la ideología que pretende confundirse con
ella, escribe muy acertadamente Viviane
Forrester.4 El liberalismo no hace más
que utilizar esa tecnología y manipularla, pero
no son la misma cosa y, por tanto, pueden tomar
distintos caminos.
Hasta ahora la
globalización económica está desplazando la
función de la política, que no hace más que
plegarse a ella, imponiendo así una dictadura
invisible por la ignorancia de los ciudadanos que
aceptamos este estado de cosas como efecto del
necesario desarrollo o del inevitable progreso. Y
simplemente se trata de que la política
económica ha sido reducida a la categoría de
business para un selecto club. Toda su lógica se
reduce a un neurótico círculo vicioso de afán
desmedido de lucro que tan elocuentemente
expresa, de nuevo, Forrester: El empleo
depende del crecimiento; el crecimiento, de la
competitividad; la competitividad, de la
capacidad para suprimir puestos de trabajo. Lo
que equivale a decir: para luchar contra el paro,
¡nada mejor que el despido!.
Constituye un error de
visión muy extendido el pensar que la Internet
ha surgido y crecido unida a la demanda de las
grandes empresas. Sabemos que su desarrollo está
vinculado a un tipo de informática abierta,
cuyos protocolos, creados en 1973-78, se
distribuyen gratuitamente y se autogestionan de
modo informal. Actualmente, el gobierno de
Internet lo ejerce una sociedad privada apoyada
por el Gobierno norteamericano, la ICANN, pero su
consejo de administración ejecutivo se elige por
rotación entre las personas que voluntariamente
quieran apuntarse a la ICANN. Los que así y todo
desconfíen de Internet pueden recurrir a otras
alternativas de software como Apache o Linux.
Por supuesto que Internet
es de gran utilidad para las corporaciones
financieras y para los negocios de ventas y
tráfico de cualquier cosa, pero también es
cierto que muchos movimientos sociales se están
organizando en base a la Red. Son movimientos en
torno a ideas y valores, así como a pautas
culturales comunes en los que las manipulaciones
no suelen prosperar. En relación con estas ideas
y valores la globalización puede tomar
derroteros inesperados, porque el otro error
radica en la creencia de que la globalización y
el neoliberalismo son indisociables: Por el
contrario, la globalización de ciertos valores y
responsabilidades nos acercaría a un mundo más
cercano a la utopía y cada vez más alejado de
los intereses del ultracapitalismo. La
globalización de los derechos humanos, de la
justicia, de la democracia, de la paz, de la
información, de la tolerancia, de la sanidad, de
la educación, de la ecología o de la paridad
política cambiaría el predominio de los
intereses financieros que dominan nuestro mundo.
Hasta ahora la dinámica
política ha ido tirando con la
democracia representativa, pero ya no. No va a
ser posible apuntalar el dique que pretende
detener la participación. Y cuando suba la marea
y desborde los ficticios parapetos..., la
democracia participativa iniciará una nueva era
en la política. Sin embargo, esto no significa
que los partidos estén llamados a desaparecer,
sino que más que nunca deberían estar de parte
de los ciudadanos frente a un poder económico
sin leyes ni restricciones: tendrán que elegir.
En un congreso celebrado
en Bilbao a finales de abril del 2001, Javier
Echevarría, autor de Los señores del aire,
informaba: No hay poder político en la
Red; ni ejecutivo ni legislativo ni judicial.
Somos telesúbditos de estos infofeudos,
refiriéndose a que las grandes multinacionales
han creado un nuevo poder feudal. Al mismo
tiempo, los políticos, convertidos en meros
gestores de este nuevo poder, han perdido
credibilidad hasta el punto de que dos tercios de
la humanidad no se siente representada por su
Gobierno.
Democracia
paritaria participativa
En realidad lo de
paritaria y participativa son dos conceptos que
se derivan necesariamente del más general de
Democracia. Lo que sucede es que la auténtica
democracia supone aún la asignatura pendiente de
nuestras sociedades, y la paridad no sería otra
cosa más que la consecuencia lógica de la
presencia de las mujeres en todos los ámbitos de
la vida y de lo público. Sin embargo, cada logro
esconde también sus propias trampas, pues la
participación creciente de las féminas en la
vida política o en otros ámbitos de decisión
se está convirtiendo en un concepto cuantitativo
que consiste en meter en las listas a
las chicas más domesticadas, a las del clan de
fulanito o de menganito, pero que nunca llegan a
formar parte del núcleo duro del poder.
Si las mujeres de los
partidos, las profesoras de las universidades,
las médicas o las jueces no son apoyadas desde
fuera por otras mujeres para acceder a puestos de
mayor responsabilidad o de decisión, nunca
serán verdaderas representantes de las mujeres
ni traspasarán las fortificaciones,
maquiavélicamente planeadas, por el poder
patriarcal. Y en este sentido, utilizar la Red
para plantear y presionar desde nuestras
propuestas sería decisivo. Ya no debería ser
concebible una política que no fuera interactiva
entre los ciudadanos y sus representantes.
Confío en que la
difusión y la inmediatez que supone la Internet
van a ir creando una conciencia cada vez mayor de
ciudadanía y, por tanto, de participación.
Sería imperdonable que este medio fuera invadido
por los intereses especulativos y que nosotras
abandonáramos el campo.
Los medios de
comunicación y los parlamentos deberían ser
frecuentados por nuestras informaciones,
reclamaciones, denuncias, peticiones y preguntas
con la normalidad que exigiría una política
participativa. De este modo ganaríamos la
batalla de la opinión pública. Hoy es posible y
sólo cuestión de organizarnos.
Una
experiencia
Hasta hace un par de
años, más o menos, sólo utilizaba el ordenador
para el tratamiento de textos y estaba encantada
por la simplificación del trabajo. Internet no
me llamaba la atención, pero Gusi Bertomeu me
abrió los ojos respecto a sus posibilidades al
contarme su proyecto de Eleusis: La Ciudad
de las Mujeres, al que le deseo una pronta
y feliz botadura. Así que, por aquello de no
despreciar lo que se ignora, decidí conectarme.
Conseguí la dirección de Creatividad
Feminista, que dirige Ximena Bedregal desde
México, y empecé a frecuentar la Web, lo que me
produjo la gran satisfacción de comprobar cómo
siguen militando las compañeras y amigas del
otro lado del charco.
Un tiempo después tuve
la suerte de conocer personalmente a Montserrat
Boix, a la que pedí me inscribiera en
Mujeres en Red, que es ya mi
referencia obligada de casi todos los días. A
través de esta Web recibo información puntual
de cómo va el movimiento de mujeres en España e
internacionalmente. Desde ella he podido
participar en campañas puntuales, en debates
interesantes, en aportaciones teóricas desde el
pensamiento feminista. Gracias a ella he
recuperado amigas que habían desaparecido de mi
horizonte y he establecido comunicación con
gentes lejanas geográficamente.
Con todo, más allá de
mi experiencia personal, observo que este enclave
en la Red ha conseguido aglutinar a parte del
movimiento que andaba disperso. Al no tener en
muchos casos lugares de encuentro físico, esta
casa virtual nos ha facilitado a las
antiguas y a las nuevas el volver a
interrelacionarnos de un modo muy intenso. Me
recuerda a aquellos primeros tiempos de la
transición cuando todo era tan vivo. Después de
las primeras elecciones la cosa se enfrió,
porque las feministas de los partidos se plegaron
a las directrices y los modos de hacer política
de los suyos. Las demás continuamos entonces
más o menos dispersas, más o menos itinerantes.
Pasados unos años de desconexión, o de
conexiones puntuales, la aparición de Mujeres en
Red ha conseguido aglutinar o relacionar a una
cantidad importante de mujeres que parecía se
habían refugiado en sus vidas privadas. Pues no:
estaban ahí. Personalmente, creo que parte de la
enorme actividad que está resurgiendo en el
Movimiento se debe a la voluntad potenciadora de
Mujeres en Red y a la propia capacidad de
Internet para relacionarnos.
Me resta por decir que
muchas mujeres feministas, desde la cátedra, han
implementado enormemente los Estudios de la
Mujer, pero desde las restricciones impuestas por
la Academia, que impide el debate vivo de los
foros alternativos. Algunas no han descubierto
que tendrían mucho más campo de acción desde
Internet, además de que una extraña inhibición
les impide participar en este foro abierto, e
incluso hay quienes desprecian o no se atreven
con las Nuevas Tecnologías. Estas mujeres, que
aún tienen mucho que decir y que aportar, están
un poco encerradas en sus cátedras o despachos
sin salir a la palestra. Una palestra importante
para seguir debatiendo y soñando; una palestra
en la que se diluyen los liderazgos y cada quién
se expone en campo abierto con sólo su palabra:
sin púlpitos ni cátedras ni lugares
preeminentes. Pensar sobre la marcha, decir desde
el presente, arriesgarse a las contradicciones...
como la vida misma. ¡Qué importa!
Espero fervientemente que
se multipliquen las ágoras en las
que seguir hablando, opinando, acercándonos y,
finalmente, reforzando la autoridad que todas
merecemos. Que Iris, la mensajera de las Diosas,
nos oiga. Y que nos diga qué opina.
_____
Notas:
1 Lección
inaugural en la Universidad Oberta de Catalunya.
2 Antropología de la Mujer. Anthropos.
Barcelona, 1988 pag.139.
3 McLuhan & Powers: La aldea global.
Gedisa. Barcelona, 1990 pag.72.
4 Una extraña dictadura. Anagrama.
Barcelona, 2001 pag. 15.
* Victoria
Sendón de León es
filosofa y escritora española, autora de "Sobre
diosas, amazonas y vestales", "La
España herética", "Más allá
de Itaca", "Agenda pagana",
"Feminismo holístico", "Marcar
las diferencias" y "Mujeres en
la era global", entre otros ensayos.
Como guionista y realizadora, ha producido
audiovisuales para televisión e
instituciones culturales. Este texto forma parte
de El viaje de las internautas. Una mirada
de género a las nuevas tecnologías,
edición de la revista Género y
Comunicación, que
realizó junto con Montserrat Boix y Cristina
Fraga, editado por AMECO, junio 2001, y ha sido
cedido a SdP por Creatividad Feminista (www.creatividadfeminista.org).
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