Al-Hurra,
vocero del Pentágono
Sanjuana
Martínez *
San
Francisco, Cal.- Con el propósito de
mejorar su imagen en Medio Oriente y competir con
la cadena de televisión Al-Yazira, el gobierno
de Estados Unidos creó Al-Hurra, una cadena
televisiva en árabe que utiliza los recursos
propagandísticos de la Guerra Fría.
Al-Hurra
(El libre, en árabe) inició
operaciones en febrero último con un presupuesto
de 62 millones de dólares para este año.
Transmite 14 horas diarias con programas
fundamentalmente noticiosos y su señal llega a
22 países de Medio Oriente.
Al mismo tiempo,
el gobierno de George W. Bush puso en marcha
Radio Sawa y Radio Fard, estaciones que difunden
noticieros y música de Occidente y Oriente.
Según el
gobierno estadunidense, Al-Hurra y las dos
emisoras radiofónicas tienen como objetivo
promover la democracia. Pretenden
conquistar una audiencia de 310 millones de
árabes. Su creación es parte de una campaña
más amplia para lavar la imagen de
Estados Unidos en el mundo árabe que incluye
anuncios de radio, publicidad en la prensa de los
países de la región, una página Web
(opendialogue.org) y 25 millones de dólares en
becas para árabes que deseen estudiar en Estados
Unidos.
Estos medios
tienen como modelo a las emisoras de La Voz de
América y Radio Europa Libre, con las cuales
Estados Unidos pretendía contrarrestar la
propaganda soviética durante la Guerra Fría. Un
pasado que se creía superado.
El primer
programa de Al-Hurra fue una entrevista con el
presidente George W. Bush, quien declaró que el
nuevo proyecto mediático pretende
conquistar los corazones de los
árabes.
Los anuncios
promocionales de la nueva televisora muestran
unos caballos a galope, hombres que caminan en
sentido contrario frente a una multitud y ojos
que se abren, uno tras otro, con un texto que
dice: Tú piensas, sueñas, eliges, te
expresas, eres libre. Al-Hurra es como tú.
La nueva cadena
de televisión difunde desde Springfield,
Virginia, a través de los satélites Arabsat y
Nilesat. Cuenta con una plantilla de 200
periodistas árabes y estadunidenses. Está bajo
la supervisión de la agencia estadunidense de
proyectos audiovisuales en el extranjero, la
cual, a su vez, es controlada por el Comité de
Radiodifusión de Gobernadores (BBG por sus
siglas en inglés).
Nuestra
competitividad en Medio Oriente está dedicada a
la verdad y la libertad para abrir el debate
allí. Representamos una luz en medio del mercado
dominado por el sensacionalismo y la
distorsión, dijo el director de BBG,
Kenneth Y. Tomlinson.
Agregó que las
operaciones de la nueva televisora se basan en la
experiencia positiva de otros
proyectos del BBG como La Voz de América, Radio
Europa Libre, Radio Libertad, Radio Asia Libre y
Radio y TV Martí, que transmiten en 65 idiomas a
100 millones de personas. Entre los miembros del
BBG figura el secretario de Estado, Colin Powell.
Las
repercusiones en la prensa árabe ante la puesta
en operación de Al-Hurra han sido inmediatas. El
periódico Tishrin de Siria criticó la
iniciativa estadunidense: Esta televisora
es parte de un proyecto para recolonizar
territorio árabe. Estados Unidos busca
implementarla con una política de la zanahoria
amarrada a la estaca.
El Daily
Star, de Líbano, considera que
Al-Hurra es lo mismo que la gubernamental
Radio Sawa y la revista Hi. Un truco
entretenido, caro e irrelevante.
Muhamad Abdalá
Nab, columnista del sitio en Internet de noticias
Elaph muy visitado en el mundo árabe, fue más directo:
Mientras Estados Unidos continúe esta
política respecto de Israel, cualquier intento
de mejorar su imagen no será más que un intento
de vender una nueva cara para Satán.
En un artículo
titulado Pocas Hurras para Al Hurra,
Arnaud de Borchgrave, editor del periódico The
Washington Times, escribió: Al Hurra
es para los árabes un nuevo buque con la misma
mercancía: promoción de las políticas de
Estados Unidos a favor de los intereses de
Israel.
Para Tayseer
Alouny, periodista de Al-Yazira la cadena de televisión
árabe con sede en Qatar que cuenta con una
audiencia de 70 millones de personas, la nueva televisora es
sólo mera propaganda.
Entrevistado por
el semanario mexicano Proceso, Alouny corresponsal de la cadena
qatarí en Afganistán e Irak que ganó fama con
sus entrevistas a Osama Bin Laden, líder de la
red terrorista Al-Qaeda señala que Al-Hurra no
obtendrá el éxito esperado por el gobierno de
Washington: Seguro que los patrocinadores
de la televisión darán exclusivas para atraer
al público. Eso funciona a corto plazo, no a
largo plazo, porque los árabes ya sabrán de
qué se trata. Entonces, cuando los televidentes
busquen información fidedigna verán Al-Yazira,
no Al-Hurra. Así de sencillo.
La diferencia se
nota de entrada. En el caso del conflicto en
Irak, mientras Al-Yazira se refiere a los
soldados ingleses y estadunidenses como
fuerza de ocupación, Al-Hurra los
llama fuerzas de la coalición o
fuerzas de reconstrucción.
Alouny explica:
Fuerza de ocupación en Irak no
es un término de Al-Yazira, sino de los
estadunidenses. Hemos escogido el término de la
boca de un alto cargo del Pentágono durante una
reunión entre iraquíes, militares, jefes
tribales y otras personalidades. En esa reunión,
alguien del público le preguntó al oficial de
Estados Unidos sobre las fuerzas militares y
éste lo corrigió diciendo: Lamento
decirle que nosotros somos fuerzas de
ocupación. Lo dijo y lo tenemos
grabado.
¿Con esta
televisora Estados Unidos pretende mejorar su
imagen como país y la del presidente Bush?
Eso no
depende de palabras, ni de televisoras. El éxito
de una buena imagen de Estados Unidos depende de
su política. Los hechos desmienten todo, sobre
todo con sus actos en el conflicto palestino, en
Irak o en Afganistán. Anuncian una cosa y la
realidad es otra.
Para Alouny,
inaugurar las transmisiones con una entrevista a
Bush fue un gran error profesional.
Explica: La primera emisión de cualquier
medio de comunicación marca su identidad. En
este caso, el que aparezca Bush lo dice todo.
Está claro de qué lado están. Bush es odiado
entre los árabes y aparece como el financiador
de este canal. Simplemente quiere comercializar
su imagen. Los televidentes saben desde el
principio que Al-Hurra es el portavoz de la
política estadunidense. Y esto es totalmente
rechazado en el mundo árabe.
La
programación de entretenimiento de Al-Hurra
pretende difundir la cultura estadunidense
Esta
cultura está bien difundida en los países
árabes. Si se trata de Marlboro,
MacDonalds y Coca Cola, eso está bastante
difundido; el mundo árabe consume mucho de eso.
Ahora bien, hace falta que Estados Unidos ofrezca
una buena política que lleve a la convivencia
intercultural, a la tolerancia entre pueblos, no
a la tremenda agresividad que practica con sus
actos.
Alouny explica
otras diferencias entre Al-Yazira y Al-Hurra. La
primera televisora, dice, transmite desde el
lugar de los hechos y dejamos que la imagen
hable. Si no tenemos imagen no hay noticia.
Además, dice, Al-Yazira contrasta información y
trata siempre de equilibrarla con las
declaraciones de, al menos, las dos partes de un
conflicto: Lo mismo abre un espacio para los
palestinos que otro para los israelíes; uno para
los iraquíes contrarios a la ocupación que otro
para el Departamento de Estado, el Pentágono o
la Casa Blanca. Ello sostiene ha dado credibilidad a
Al-Yazira.
El periodista
afirma que Al-Hurra nace con el error de intentar
hacerles la competencia: En lugar de decir
que sacan un canal para informar a la gente de
manera profesional y equilibrada, dicen
directamente que es para hacer frente y
contrarrestar la fuerza de Al-Yazira. Esto nos da
más credibilidad a nosotros y se la resta a Al
Hurra.
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Sanjuana Martínez
es corresponsal en San Francisco del semanario
mexicano Proceso. Este texto fue pulicado en el número
1431 y se reproduce en SdP con la autorización expresa de su
editor internacional.
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