Apuntes
para una lectura crítica
del discurso noticioso de la televisión mexicana
Alvaro
De Gasperín S. * y Armando Torres R. *
Introducción:
"Lamentamos
el hecho dice Giovanni Sartori- de que la
televisión estimule la violencia, y también de
que informe poco y mal, o bien de que sea
culturalmente regresiva (como ha escrito
Habermas). Pero es aún más cierto y aún más
importante entender que el acto de telever está
cambiando la naturaleza del hombre". Es bajo
esta premisa que proponemos estos apuntes que
analizan el discurso televisivo actual,
utilizando casos significativos en el devenir
socio-político de México.
En este sentido,
el discurso de la televisión mexicana equivale a
ciertos contenidos noticiosos representativos del
espectáculo sensacionalista que la denominada
pantalla chica ha incorporado como parte de la
ahora famosa "lógica de rating", y que
ha llevado a muchos analistas por el camino de la
reconsideración sobre algunas regulaciones o
reflexiones de carácter ético (impuestas o
autoimpuestas) que deben abordarse ante este
fenómeno mediático, no exclusivo por cierto de
la televisión, pero sí ampliamente impactante
por las características propias de este medio de
comunicación masivo.
Así pues, y
utilizando elementos teóricos para poder hacer
una lectura crítica, proponemos en este trabajo
algunos ejes a considerar para analizar y
entender el discurso que algunos noticieros
quizás los más importantes y con mayor
audiencia y cobertura en México- han adoptado en
una peligrosa carrera por "ganar"
telespectadores, y quizás sin proponérselo
directamente, emerger como los testificadores de
la "realidad real" y encumbrándose
como instancias de justicia y ordenanza social.
Las emisiones de
los principales noticieros televisivos mexicanos
del viernes dos de abril, daban cuenta de una
información donde los reporteros de la
"fuente" política entrevistaban al
entonces Secretario de Gobierno del estado de
Quintana Roo, ubicado al sureste de México,
sobre el paradero del Gobernador de la entidad,
Mario Villanueva Madrid; el funcionario les
"reviraba" la interrogante a los
periodistas no como estrategia de defensa para
evitar declarar sino con una verdadera petición
de por medio: ¿ustedes saben donde está el
Gobernador?. Si saben algo de él me avisan,
porque yo no sé dónde está.
Más allá de la
anécdota relacionada con el desconocimiento que
el segundo hombre en importancia en el gobierno
de un estado de la República Mexicana tenía de
la ubicación de su jefe, este episodio
televisivo fue el primero de un nuevo caso de
corrupción política y narcotráfico en las
altas esferas de la administración pública
mexicana, que empezó a ventilarse en los medios
de comunicación meses atrás y que tenía un
desenlace parcial en donde el medio masivo, en
este caso la televisión, no iba a hacer
precisamente "medio" sino espacio
público de controversia, búsqueda judicial e
intercambio de declaraciones entre quienes
acusaban al todavía Gobernador de Quintana Roo
de una serie de supuestos delitos y el afectado
que se defendía de esos señalamientos.
A partir de ese
día la noticia sobre la desaparición repentina
del mandatario estatal se convirtió en
mercancía cotidiana para los consumidores de los
medios masivos mexicanos y algunos
norteamericanos (periódicos, revistas,
noticieros radiofónicos y televisivos)
aumentando el grado de expectación a medida que
se acercaba el fin del mandato sexenal de
Villanueva Madrid que concluiría, en el ritual
mexicano, con la entrega de la administración en
una ceremonia solemne a su sucesor, electo días
atrás.
El segundo
episodio de este fenómeno político-mediático
fue la aparición de quien ahora sí ya era
formalmente prófugo de la justicia mexicana
acusado por la Procuraduría General de la
República de por lo menos tres delitos graves:
vinculación con el narcotráfico,
enriquecimiento ilícito y falsedad en las
declaraciones patrimoniales con respecto a la
procedencia de los bienes muebles e inmuebles del
funcionario.
Y ciertamente el
miércoles siete de abril Mario Villanueva Madrid
-con orden de aprehensión en su contra dictada
por el Ministerio Público Federal- apareció
ante la opinión pública mexicana pero no ante
los representantes de la ley con su equipo de
abogados defensores como debería de ser, sino a
través de un video casero que difundió en esa
noche el principal programa de noticias de la
televisión mexicana llamado El Noticiero,
dirigido por el periodista Joaquín López
Dóriga y que se transmite en horario estelar por
el canal abierto más importante que tiene la
principal televisora privada del país, Televisa.
En el video,
anunciado con bombo y platillo por el conductor
del programa de noticias, Mario Villanueva Madrid
pidió "la intervención del presidente
(Ernesto) Zedillo para aclarar su caso, y acusó
al procurador general, Jorge Madrazo Cuéllar, y
al fiscal antidrogas, Mariano Herrán Salvatti,
de fabricar pruebas y beneficiar a testigos
protegidos, para encarcelarlo". (1)
Sobre este caso
pueden generarse varias interrogantes y posibles
explicaciones no estrictamente relacionados con
el binomio política-medios de comunicación como
por ejemplo ¿ por qué el exgobernador acude a
una instancia "electrónica" y no
judicial para delucidar su caso con las
autoridades mexicanas? ¿ por qué si ya era
sujeto de revisión por parte de la justicia
mexicana desde meses atrás por su
desenvolvimiento como funcionario público, se
"esperó" a que prácticamente pudiera
huir y posteriormente librarle la orden de
aprehensión? ¿ Por qué tuvo a nivel logístico
tantas facilidades para escapar?; sin embargo, la
intención no es escudriñar los laberintos de la
justicia y de la política mexicana, sino
analizar a los medios masivos, concretamente a la
televisión, desde la óptica de "que ya no
son sólo testigos o escenarios de los asuntos
públicos, sino parte activa en la construcción
de una agenda pública repleta de mitificaciones
y confusiones". (2)
La prensa
escrita del día siguiente informó ampliamente
sobre la noticia tomando como "fuente
informativa" al noticiero en cuestión, y
añadió datos como que "el 31 de marzo a
las 21:25 horas y en un lugar no identificado se
elaboró el video, es decir, cuatro días antes
de haber desaparecido públicamente después de
rendir su último informe de gobierno". (3)
Así los medios
impresos (diarios y revistas) básicamente de
circulación nacional, a diferencia del manejo
televisivo digamos sensacionalista, se dedicaron
a través de géneros periodísticos como el
editorial, el artículo, el reportaje y la
columna a analizar en los días posteriores todas
las implicaciones jurídicas, políticas y
sociales del caso, dando a los consumidores de
estos medios (muy limitado por cierto en el
ámbito mexicano) (4) más elementos de
análisis, es decir, aportaron al receptor
interesado marcos de referencia informativos para
construir a partir de ahí posibles escenarios
sobre el qué y cómo pensar, marcando una
distancia significativa con el medio electrónico
(la televisión) que sólo mostró el
"espectáculo" del video sin ofrecer al
televidente una propuesta donde el medio masivo
generara una orientación y juicio del hecho, ya
sea del conductor del noticiario (líder de
opinión) o de la televisora como tal.
Otro caso
similar en el manejo informativo a través de la
llamada "pantalla chica", presentado
días después por las dos empresas de
televisión más importantes en México, Televisa
y TVAzteca, fue el traslado del hermano del
expresidente de México, Carlos Salinas de
Gortari, de una prisión de alta seguridad
federal a una cárcel estatal en donde se
encontraba purgando una condena de 50 años.
Dada las
características del entorno político y el poder
e influencia que ejerció Raúl Salinas de
Gortari en los seis años en que su hermano fue
presidente de México, su encarcelamiento, juicio
y posterior sentencia habían provocado en los
últimos cuatro años diversos debates en todos
los niveles de la opinión pública mexicana,
siendo uno de los últimos episodios el logro por
parte de su equipo de abogados de que las
autoridades correspondientes accedieran al cambio
de cárcel.
La cobertura
informativa por parte de los principales
noticieros televisivos se centró básicamente en
el espectáculo de captar el momento del traslado
y de lograr la "primicia informativa"
de tener imágenes del preso en su nuevo
reclusorio; resulta significativo que dada la
dramática y sensacionalista premura del rating
por parte de las televisoras una, TVAzteca,
ofreció a los televidentes de su principal
noticiero nocturno Hechos imágenes de
una supuesta camioneta donde iba Raúl Salinas de
Gortari escoltado camino a la cárcel estatal,
sin embargo, El Noticiero, principal
emisión informativa de Televisa desdijo a su
competencia señalando que el vehículo
presentado por la otra empresa no era "y que
ellos sí tenían imágenes reales del transporte
y además las primeras tomas de Raúl Salinas de
Gortari en su nueva cárcel".
Ciertamente Hechos"
había grabado el vehículo equivocado y El
Noticiero había acertado en su filmación,
además de que esta última empresa presentó en
efecto las imágenes prometidas del reo, aunque
estas fueron de aproximadamente 20 segundos y en
donde presentan al sentenciado caminando en un
pasillo, acompañado de una persona no
identificada. Fue todo.
Dice Sartori que
"la televisión no es un anexo; es sobre
todo una sustitución que modifica
sustancialmente la relación entre entender y
ver. Hasta hoy, el mundo, los acontecimientos del
mundo se nos relataban (por escrito); actualmente
se nos muestran, y el relato (su explicación)
está prácticamente sólo en función de las
imágenes que aparecen en la pantalla". (5)
En este sentido
y en el marco del caso narrado, es importante
destacar que para el receptor de la televisión
"ver" las imágenes del traslado y del
reo en la cárcel significa básicamente ver
también la realidad, aunque al medio no le
preocupe o importe que el televidente la
entienda. La televisión así se convierte, como
relatora de la realidad, en la principal
testificadora de que las cosas suceden, de que
son reales, cuando simplemente el hecho pasa,
independientemente de que al receptor le
presenten imágenes de coches o personas.
Así, siguiendo
a Sartori, lo que mostraron -el relato y su
explicación- en esa noche los principales
noticieros de la televisión mexicana, sólo
estuvo en función de imágenes en la pantalla,
como simple y pura representación visual para un
espectador que satisfecho de ver, presumiblemente
creyó entender y sobre todo confirmar que se le
informó, aunque de hecho sólo recibió nociones
bajo la "autoridad de la imagen".
¿ Qué nos
dejan las experiencias antes relatadas, así como
otros casos equivalentes con respecto a la
televisión, las noticias y la comunicación?.
La televisión
como medio audiovisual es, hasta ahora, el más
influyente en nuestra sociedad, instrumento que
se reproduce a una velocidad asombrosa en
nuestros hogares, de fácil aceptación de sus
contenidos mediocres por su bajo costo para
el receptor- (porque ir al cine, por ejemplo,
implica salir de casa, transportarse posiblemente
a grandes distancias, pagar un boleto e inclusive
"las palomitas" y el refresco) y que no
exige esfuerzo y gran inversión económica.
Para nadie es un
secreto que la televisión actualmente se
encuentra sometida a la ley de la oferta y
demanda mediante un concepto azaroso conocido
como rating. Así, este medio descubrió que los
noticiarios eran tiempos muertos que podían
satisfacer una necesidad social pero que en la
mayoría de los casos no alcanzaban los puntos
altos de audiencia a menos que se reconstruyeran
en sus contenidos y formas de presentarlos.
Si el cine
desarrolló la expresión visual de la ficción
hasta límites artísticos a la que la
televisión principalmente limitada técnica y
económicamente nunca llegará- éste medio
audiovisual tenía que aprovechar una de las
características que le son esenciales: la
inmediatez de la imagen visual y con ello, el
aumento de garantías de verdad y realidad.
En esta
modalidad, no se puede hablar de alguien o de
algo sin enseñarlo, la noticia en vivo, a
través de sus vigilantes en el aire
(helicópteros) y en la tierra (autos o
motocicletas) dan cuenta de los acontecimientos
inmediatos casi tal cual suceden; cada vez es
más común encontrarnos en nuestros noticieros
los formatos que se desarrollaban en otros tipos
de programas.
Así la
televisión ha construido su discurso con esta
modalidad del programa de noticias pero aderezado
con una elaboración dramática: música de
fondo, el periodista como participante activo del
hecho, el plano visual impreciso, desenfocado,
movido, pero asegurándonos con ello el hecho de
ser real, buscando con esto llamar la atención
del espectador que se sienta a "ver" la
televisión, perdiendo así la dimensión de las
consecuencias que los hechos tienen o puedan
tener.
Pero en su
drástico recorrido por la búsqueda de rating
han vendido su alma al diablo, la publicidad ha
precedido o sustituido al juicio crítico del
emisor. Este nuevo "territorio visivo"
como lo llamó Furio Colombo, construye una
impresión de democracia principalmente por el
acceso aparente donde no lo hay en el territorio
real; la televisión aparece como una
prolongación de cualquier institución
democrática y, al asumirse como tal, lo más
natural es que su discurso sea tan poderoso y
validado como cualquier otra institución.
Pero su poder
"real" en ese territorio se diluye en
la realidad. Para el receptor no es demasiado
diferente, si Ellul tiene razón: "al
relajarse la tensión mental, disminuye el
control de los sentimientos y las emociones (...)
se produce cierta renuncia o evasión del mundo
real y alcanza su máxima intensidad la
impresionabilidad de la imagen" (6). Entonces, lo
importante no es la información, sino la imagen
y la oportunidad temporal que expresa.
Pero aclaremos,
si los noticieros tienen como función primaria y
prioritaria informar, entendiendo este término
como "un conjunto de mecanismos que permiten
al individuo retomar los datos de su ambiente y
estructurarlos de una manera determinada, de modo
que sirvan de guía de su acción" (7) habría que preguntarse
entonces si este tipo de búsqueda noticiosa
realmente informa al receptor; ya Sartori
discutía sobre el tema e incluía la idea de que
la información significa entender algo, es saber
y no sólo una acumulación de nociones.
Si el
acontecimiento que merece ser reseñado se
fundamenta en su posibilidad de ser grabado, no
es extraño que sea la entrevista el recurso más
usual de la televisión para procurarse de
información, pero también es cierto que como
dice Eco "entrevista quiere decir regalar el
propio espacio para hacerle decir lo que él
quiere aún cuando el entrevistado no tenga nada
que decir". (8)
Ejemplo de lo
anterior fueron las entrevistas que se
difundieron por las dos principales televisoras
mexicanas en sus noticieros con respecto a Daniel
Arizmendi, un famoso secuestrador que gustaba de
cortar orejas como medida de presión a los
familiares de las víctimas. Televisión Azteca y
Televisa tuvieron la exclusiva y las autoridades
permitieron con toda facilidad la exposición
ante las cámaras de televisión para que le
interrogaran fuera del proceso judicial; mención
especial requieren también las preguntas que se
dedicaron a hacer hincapié en las partes más
amarillistas y rojas del hecho, como aquellos
cuestionamientos sobre la manera de cortar
orejas, los instrumentos usados y una pregunta y
petición periodística antológica: ¿"Nos
puede mostrar sus orejas"?, a lo que Daniel
Arizmendi, sumisamente, mostró su oreja en un
dramático close-up.
En este caso
como el del exgobernador del video casero y
el del traslado del "hermano incómodo"
del sexenio salinista narrrados al principio del
texto- aparecieron como efectos oportunistas del
medio, más que como una propuesta informativa
donde el receptor obtuviera de la televisión un
juicio y una orientación y se fiara de la
opinión del crítico conocido o de la seriedad
de la televisora.
Consideraciones
finales
Los casos
anteriormente relatados - del exgobernador Mario
Villanueva Madrid, el traslado a otra prisión de
Raúl Salinas de Gortari así como la entrevista
a Daniel Arizmendi- nos ofrecen datos importantes
para revisar el papel de la información
noticiosa de la televisión en México que
podemos concentrar en dos situaciones de
análisis concretas:
Primero: el
rasgo de gran relevancia que el medio televisivo
ha tomado sobre otros medios al situarse sobre la
justicia legal, ya sea decidida por el sujeto
relacionado directamente con el acontecimiento o
con las circunstancias que legitimen la eficacia
del trabajo policiaco y remarque la monstruosidad
del individuo desnudado de su identidad social.
Segundo: la otra
característica importante y que se ha exaltado
últimamente es lo que algunos productores
consideran que es la mejor televisión, es decir,
la que reproduce en directo los hechos, la de los
noticiarios, el aumento de la incertidumbre.
Así, la apuesta
a lo impredecible, al shock, a lo que nadie pueda
creer, entre más novedoso -y si es en vivo o en
exclusiva es mejor- ha generado en muchos casos
la falta de una apreciación moral y ética sobre
los asuntos presentados no sólo desde el punto
de vista del emisor, sino hasta del receptor que
tampoco exige del medio un punto de referencia,
ya que por experiencia sabe que la televisión es
completamente irreflexiva.
Finalmente es de
observarse que sobre el medio en sí hay poco que
esperar; difícilmente esta vorágine puede
revertirse, sin embargo quizás educar a las
audiencias, apelar a ciertos términos de
regulación ética o utópicamente esperar un
cambio de rumbo en estos enfoques sobre la
producción y enfoque de los noticieros mexicanos
y en general de la televisión, puedan
convertirse en salidas a procesos que como lo
profetiza Sartori "están produciendo una
permutación, una metamorfosis que revierte en la
naturaleza del mismo homo sapiens". (9)
_________________
Notas Bibliográficas:
1.- Periódico La
Crónica Hoy. Edición para Internet. Nota
de Moisés Sánchez y Alejandro Páez. Jueves 8
de Abril de 1999. México.
2.- Trejo Delabre,
Raúl. Volver a los medios. De la crítica a
la ética. Editorial Cal y Arena. Mëxico,
1997. Página 24.
3.- Periódico La
Crónica Hoy. Edición para Internet. Nota
de Moisés Sánchez y Alejandro Páez. Jueves 8
de Abril de 1999. México.
4.- Cuando afirmamos que
"el consumo de medios impresos (diarios y
revistas) en México es limitado" queremos
remitirnos a unos datos sobre el tema que
consigna Raymundo Riva Palacio en un trabajo
recién publicado en la Revista Mexicana de
Comunicación (No. 57 Enero-Marzo de 1999)
llamado "Cultura política, medios de
comunicación y periodismo en México". Dice
el analista, comparando las ventas de periódicos
en México en relación con otros países que,
por ejemplo, "en 1995, mientras el diario
madrileño El País se vendía con una relación
de 125 ejemplares por cada mil habitantes, los
diarios mexicanos de mayor circulación
manifestaron tener la siguiente venta en la
capital: Esto (periódico deportivo), cuatro
ejemplares por cada mil habitantes, Excélsior,
La Prensa y Novedades, dos por
cada mil; El Financiero, La Jornada,
El Universal, Ovaciones 1ra.
edición, El Heraldo, Ovaciones
2da. edición y Reforma, un ejemplar por
cada mil habitantes del Distrito Federal.
En el caso de revistas, señala
el periodista, "hay una suficiente ventaja
(en su consumo) de la revista de espectáculos Eres,
seguida TV Novelas y posteriormente la
edición de Proceso, revista de temas
principalmente políticos, económicos y sociales
sobre México.
5.- Sartori, Giovanni. Homo
videns. La sociedad teledirigida. Editorial
Taurus. España, 1998. Página 36.
6.- Ellul J. La
palabra humillada. SM. Madrid, 1983. Página
161.
7.- Paoli, A. Comunicación
e Información. Editorial Trillas. México,
1990.
8.- Eco, Humberto. Cinco
textos morales. Editorial Lumen. España,
1998.
9.- Sartori, Giovanni. Homo
videns. La sociedad teledirigida. Editorial
Taurus. España, 1998. Página 36.
* Alvaro De
Gasperín Sampieri es maestro en Educación con
Especialidad en Comunicación y Relaciones
Internacionales, egresado del Tecnológico de
Monterrey (Campus Eugenio Garza Sada);
profesor-investigador del Departamento de
Comunicación y coordinador del Departamento de
Desarrollo Académico del Tecnológico de
Monterrey (Campus Central
de Veracruz).
* Armando Torres
Rodríguez es
maestro en Educación con Especialidad en
Comunicación, egresado del Tecnológico de
Monterrey (Campus Eugenio Garza Sada);
profesor-investigador del Departamento de
Comunicación del Tecnológico de Monterrey (Campus Central de Veracruz).
Esta es la primera
colaboración de ambos investigadores para Sala de Prensa.
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