Carta a la dirección
Las
verdaderas mentiras sobre el atentado
De: José Luis Dader
Enviado el: miércoles, 24 de marzo de 2004 12:37
p.m.
Para: Albarrán, Gerardo
Asunto: LAS VERDADERAS MENTIRAS SOBRE EL ATENTADO
Importancia: Alta
Querido
Gerardo:
He pasado varios
días sin responder a tu carta general del pasado
16 de marzo, a pesar de desear hacerlo de
inmediato, en primer lugar porque había dejado
el texto en Madrid, y en segundo lugar por
cotejar una serie de datos antes de hacerlo. El
motivo de mi interés es el de expresar mi
absoluto rechazo a una parte de la versión que
has dado en esa carta sobre el papel jugado por
unos (u otros) medios de comunicación españoles
durante la crisis de la investigación del
atentado y el supuesto papel jugado por el
gobierno del PP.
Sin duda los
datos de los que has partido son los que en
general fueron muy eficaces en propagar en las
primeras horas los medios del grupo PRISA,
incluso a través de bastantes corresponsales
extranjeros proclives a considerar muy
destacadamente las versiones de la realidad que
obtienen en las fuentes de PRISA (El País,
la SER, etc.), pero mucho menos diligentes para
contrastar esas versiones con
las aportables por muchos otros medios.
Pues bien: Hay ya suficientes evidencias
comprobadas (y no desmentidas por la SER ni El
País) para poder afirmar que lo ocurrido
informativamente entre el atentado del día 11 en
Madrid y el cierre de las urnas electorales el
día 15, es ante todo una flagrante y manifiesta
actuación de propagnda por parte de los medios
del Grupo PRISA, con demostrada difusión de
noticias falsas, atribuidas a fuentes que luego
han negado su autoría o que sencillamente no han
existido, tal y como demuestra una minuciosa
reconstrucción de los hechos publicada por el
diario El Mundo el domingo 21 de marzo,
titulada "72 horas de 'agit-prop' en la
SER", junto con el artículo de ampliación
firmado por Víctor de la Serna, al lado del
anterior, titulado "Periodismo moderno
reconvertido a 'agit prop'". Te invito a
tí, como a todos los interesados en este asunto,
a leer ambos trabajos para como mínimo empezar a
poner en duda quiénes han sido "los medios
de la prensa española que no han estado a la
altura de su sociedad", según tú
apuntabas.
De esa
información, en consonancia con lo que pudo
escuchar cualquier oyente directo de la SER
en las citadas 72 horas, destacan tres mentiras
absolutas, divulgadas por la SER como noticias
confirmadas, cuya falsedad total ha quedado
demostrada después y que sin embargo fueron
decisivas para extender entre el electorado la
imagen de que el gobierno estaba mintiendo y
reteniendo información, mientras que la SER
decía toda la verdad. La primera mentira
cronológica (aunque en contradicción con el
cambio posterior de interpretación de la SER)
fue comenzar afirmando que la policía les había
hecho llegar la identificación de 9 miembros de
ETA, autores del atentado, seis hombres y tres
mujeres, de los que el periodista radiofónico
afirmaba tener delante sus fotografías (esto no
fue más que un rumor que circuló por Internet,
sin material gráfico de ningún tipo, pero que
el periodista recreaba en su imaginación). La
segunda mentira fue a las diez de la
noche del jueves cuando la periodista Ana
Tarradellas afirmó que: "Tres fuentes
distintas de la lucha antiterrorista han
confirmado a la cadena SER que en el primer
vagón del tren que explotaba antes de llegar a
Atocha iba un terrorista suicida". Esta
cuestión ha sido luego rotundamente negada
por todas las fuentes involucradas y demostrada
como falsedad absoluta, a pesar de lo cual, el
director de informativos de la SER, Iñaki
Gabilondo, se permitía todavía a la mañana
siguiente repetir, dando incluso detalles como
que el terrorista suicida había sido
identificado por llevar tres capas de ropa
interior y todo el cuerpo rasurado. La tercera mentira
fue a cargo del periodista Javier Alvarez el
sábado a las 15.05 diciendo: "Novedades
(...) El Centro Nacional de Inteligencia cree que
el atentado es obra del terrorismo islámico.
Fuentes del CNI han confirmado a esta redacción
que todos sus agentes trabajan ya al 99% de
posibilidades de que nos encontramos ante un
atentado radical islamista" Esta
información fue luego desmentida por la
portavocía oficial del CNI, y en todo caso, lo
que en ese momento barajaba el CNI, como ya
había hecho público bastantes horas antes el
Ministro del Interior, es que "sin descartar
la autoría de ETA como probabilidad principal,
se estaba trabajando también en la línea del
terrorismo islámico".
Respecto a la
supuesta mentira descarada o retención de
información por parte del gobierno, la
desclasificación de documentos policiales y del
Centro Nacional de Inteligencia que ha realizado
en los últimos días el gobierno en funciones
del PP, ha dejado bien patente que la diferencia
en tiempo entre la obtención de pruebas o
indicios por los investigadores y la revelación
pública por el Ministerio del Interior ha sido
muy cercana a la simultaneidad, pudiéndose
destacar que casi nunca en la larga historia de
atentados sufridos en España un gobierno ha
revelado pistas de investigaciones a las dos o
tres horas de obtenidas (poniendo incluso en
riesgo la continuación de la investigación), o
realizar incluso detenciones certeras en poco
más de 48 horas. No quiero extenderme más,
aunque habría bastantes más cosas que añadir
respecto a cómo la SER y el canal de televisión
de PRISA estuvieron incumpliendo la legislación
vigente que prohibe la exhibición de actuaciones
políticas con inclinación manifiesta de voto
durante las 24 horas previas a las elecciones y
durante el propio día de la votación. Pero todo
ello muestra que si ha habido alguna
"degradación de buena parte de los
medios", como escribías en tu carta, esa ha
sido la de los medios del grupo PRISA. Es
cierto también que los errores y torpezas
del gobierno del PP en el manejo de esta crisis
han sido enormes, al mostrarse obsesionado en
insistir en la autoría de ETA. Pero una cosa es
su error y estupidez y otra muy distinta lo que
los agitadores de PRISA, en sincronización con
una parte del partido socialista, les ha estado
atribuyendo. El gobierno del PP
ni difundió datos falsos ni ocultó
información más allá del tiempo mínimo
transcurrido entre la obtención de información
por los agentes de la investigación, su
comunicación al gobierno y la rápida
evaluación de si la revelación de un nuevo dato
afectaría o no al seguimiento de nuevos
desarrollos de la investigación, tal y como
muestran los documentos desclasificados y ante
los que el Grupo PRISA no ha sido capaz de
aportar ni una sola prueba en sentido contrario.
Ante tan
evidente diferencia entre la versión de los
hechos que aquí recojo y la que tú nos
sugeriste (y aunque comprendo perfectamente que
no es culpa tuya que las fuentes que has conocido
así te hicieran pensar), te pido de manera
insistente que a la mayor brevedad posible
difundas esta réplica mía a todos los miembros
de la lista de correo a los que enviaste la
anterior versión, para que, cuando menos, puedan
saber que hay una parte importante de la
sociedad, los profesionales y los académicos de
España que no nos guiamos exclusivamente por las
versiones de la realidad que construye -muy
eficazmente por cierto- el Grupo PRISA.
Con el afecto de
siempre, te envío un fuerte abrazo,
José
Luis Dader
(N. de la R. Los textos de El
Mundo que Dader sugiere leer se encuentran
en:
http://www.elmundo.es/papel/2004/03/21/espana/1609512.html
y en
http://www.elmundo.es/papel/2004/03/21/espana/1609630.html).
Respuesta
de la dirección
En
primer lugar, gracias por tu aporte, José Luis.
Los datos que nos proporcionas permiten una
lectura más amplia del fenómeno mediático en
España durante esos terribles días. En cuanto a
las observaciones que haces a mi apreciación
personal de la conducta de una buena parte de los
medios de tu país, las tomo como lo que creo que
son, viniendo de ti: una invitación a tener una
mirada más completa de las cosas. Fue lo que
traté de hacer, por eso mis fuentes de
información el 11-M no son las que tú
mencionas. Ese día seguí la mayor parte de las
versiones en línea de la prensa escrita
española, y oscilé entre TVE y CNN. El
contraste en el manejo informativo fue brutal.
Por mi parte,
vivo a más de 9 mil kilómetros de cualquier
interés político sobre el destino electoral de
España. Tu país me importa por su gente, no por
el partido en su gobierno. Como simple observador
que soy, en este caso, la distancia me brinda
inmunidad a las parcialidades propagandísticas
que puntualmente describes (a las cuales, por
cierto, ni siquiera estoy expuesto: a nivel
global, PRISA resulta un grupo de medios de
influencia -si acaso- local). Tampoco me tragué
el burdo manejo de la señal internacional de la
televisión pública española, que ha vivido una
de sus peores horas. Yo no formo parte de la
crispación ideológica que envuelve a España
desde hace tiempo, campo fértil para la infamia
de todo signo. Eso es lo que resalté en el aviso
de actualización de SdP.
En cuanto a mi
interés por la prensa española, es el mismo que
puedo tener por la estadunidense, la turca, la
sueca, la brasileña o la hondureña. Me interesa
el periodismo que se hace en cualquier parte del
mundo, los resortes que lo mueven. Aprendo tanto
de sus virtudes como de sus vicios. Propago las
primeras, trato de explicarme los segundos. En
ambos casos, me refiero siempre a sus
consecuencias. A tres semanas del 11-M, sostengo
que la prensa española tiene más motivos para
reflexionar que para celebrar.
Gerardo
Albarrán de Alba
* José Luis
Dader es miembro del
Consejo Editorial de Sala de Prensa. Profesor titular del Área Periodismo
en Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.
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