Entrevista con Santiago A.
Cantón
Desenmascarando
los rostros de la censura
John
Virtue *
El
mes pasado, Santiago A. Cantón, un abogado
argentino de 36 años de edad, presentó su
primer informe sobre Libertad de Expresión, como
el primer relator de la Organización de Estados
Americanos. Cantón asumió el puesto en
noviembre pasado. Antes de su nombramiento, fue
director de Información Publica de la OEA. Entre
1994 y 1998 fue director para América Latina y
el Caribe del National Institute for
International Affairs en Washington. El texto íntegro del
Informe puede ser consultado en las páginas de Sala
de Prensa.
John Virtue: ¿En qué se
diferencian las amenazas actuales contra la
libertad de prensa en América Latina de las de
hace 25 años?
Santiago Cantón: Desde mi
punto de vista, la principal diferencia entre las
amenazas a la libertad de expresión que ocurren
hoy en día, y aquellas que sucedían en décadas
pasadas, está dada básicamente por los
diferentes escenarios políticos en donde se
desarrollan estas amenazas.
Hace dos décadas muchos estados
del hemisferio tenían gobiernos dictatoriales,
los cuales por sí son una negación de la
libertad de expresión e inhiben el desarrollo de
ésta. Hoy en día, con gobiernos elegidos
democráticamente en todo el continente con
la única excepción de Cuba existe un
terreno más fértil para el desarrollo y
protección de la libertad de expresión.
J.V.: Algunos editores de
periódicos latinoamericanos afirman que el
enemigo número uno de la libertad de prensa en
América Latina ya no son los dictadores, sino
los políticos. ¿Está de acuerdo con esa
afirmación?
S.C: No es posible
generalizar y decir que los políticos son el
enemigo número uno de la libertad de expresión.
El enemigo número uno de la libertad de prensa
es el autoritarismo que, a pesar del retorno de
la democracia, continúa existiendo en algunos
países de la región.
J.V.: Usted ha dicho que
los principales problemas que enfrenta la prensa
son las amenazas institucionales y no
institucionales. ¿Puede decirnos a qué se
refiere en cada caso?
S.C.: La Relatoría esta
preocupada por cualquier tipo de problema que
dañe a la libertad de expresión, desde los
asesinatos y las amenazas a los periodistas,
hasta aquellos casos en los que se utilizan otras
formas que también constituyen un grave atentado
contra la libertad de expresión, como son las
leyes restrictivas o las sentencias de tribunales
de justicia.
J.V: Durante los últimos
años se han reportado varias demandas judiciales
contra periodistas, ¿considera usted que esto
representa una nueva táctica para inhibir y
controlar a la prensa?
S.C.: Las demandas
judiciales contra periodistas es una herramienta
frecuentemente utilizada hoy en día por
funcionarios públicos, con el objetivo de
acallar las críticas en su contra. La Comisión
Interamericana de Derechos Humanos elaboró un
estudio sobre las llamadas leyes de
desacato y concluyó que estas eran
incompatibles con la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, y restringían el debate,
fundamental en toda sociedad democrática.
J.V.: Teniendo en cuenta la
debilidad del poder legislativo y del poder
judicial en muchos países, ¿tiene la prensa en
América Latina un papel aún más importante
como vigilante de las democracias
latinoamericanas, que el que les corresponde a
los medios de prensa de los Estados Unidos,
Canadá o Europa Occidental?
S.C.: No quisiera hacer una
comparación entre el papel de la prensa
latinoamericana y la prensa de los Estados
Unidos, Canadá y Europa Occidental como
vigilantes de las democracias. Para desarrollar
un análisis serio y completo sobre el particular
deberíamos tomar en cuenta muchos elementos y
circunstancias históricas.
En lo que se refiere a las
democracias latinoamericanas, en muchas de estas
existe hoy en día una debilidad en sus
instituciones públicas encargadas del control de
las autoridades y de los ciudadanos. Por ejemplo,
el poder judicial en muchos casos es ineficiente
a la hora de investigar los hechos que llegan a
su conocimiento y sancionar a los responsables.
Por otra parte, la corrupción y el narcotráfico
han erosionado en numerosos casos las
instituciones públicas. Precisamente en esas
circunstancias la prensa se ha transformado en el
principal instrumento de vigilancia y control de
las autoridades y de los ciudadanos, trayendo al
debate público aquellos hechos ilegales o
abusivos que han evadido los mecanismos de
control propios de un estado de derecho, o han
encontrado en éstos un aliado o cómplice. Es
dentro de este contexto que en muchas ocasiones
la prensa se ha transformado en el instrumento
más efectivo de control y freno a aquellos actos
ilegales o abusivos cometidos por las autoridades
o particulares en democracia.
J.V.: ¿Tiene la prensa
latinoamericana la independencia, el
profesionalismo y los recursos financieros
necesarios para llevar a cabo su papel de
defensora de los derechos del público?
S.C.: No es posible hacer
una generalización sobre este tema, ya que las
circunstancias varían de país en país. En
algunos países existe un gran profesionalismo e
independencia, mientras que en otros el control
de la prensa por parte del Estado es casi
absoluto. Tengamos presente que este es un
hemisferio en donde existen democracias
fuertemente consolidadas por el paso de varias
décadas como las de Costa Rica y Estados
Unidos; mientras que en el otro extremo hay
un país como Cuba donde no existe democracia, y,
por lo tanto, no existe libertad de expresión.
J.V.: En Brasil y Panamá
todavía existen en los libros leyes de prensa
restrictivas establecidas por gobiernos
dictatoriales. En el resto de los países
latinoamericanos hay leyes de prensa. Sin
embargo, las organizaciones periodísticas
afirman que la mejor ley de prensa es la que no
existe. ¿Está usted de acuerdo con esa idea?
S.C.: No solamente en
Brasil y en Panamá existen leyes que restringen
la libertad de expresión. En muchos otros
países también hay este tipo de leyes, dictadas
durante gobiernos dictatoriales o autoritarios, y
que se utilizan frecuentemente hoy en día. Por
ejemplo, en Chile, leyes de la época del General
Pinochet están siendo frecuentemente utilizadas
e invocadas por el poder judicial. En la
actualidad, en 17 países del hemisferio existen
leyes de desacato.
En cuanto a si la mejor ley
de prensa es la que no existe, no quisiera
generalizar al respecto. Yo soy partidario de que
debe existir la menor regulación posible que
signifique un menoscabo o restricción a la
libertad de expresión, pero en determinados
casos se necesita una ley que regule la libertad
de expresión, para hacerla acorde con los
instrumentos internacionales de derechos humanos.
Esta afirmación mía puede dar lugar a un amplio
análisis, pero le quisiera poner un ejemplo.
Conforme a la Convención Americana sobre
Derechos Humanos toda persona tiene derecho
a la libertad de pensamiento y expresión. Esto
comprende la libertad de buscar, recibir, y
difundir informaciones e ideas de toda índole,
sin consideración de fronteras, ya sea
oralmente, por escrito, en forma impresa o
artística, o por cualquier otro procedimiento de
su elección.Pero la misma Convención
señala que estará prohibida por ley toda
propaganda en favor de la guerra y toda apología
del odio nacional, racial o religioso que
constituyan incitaciones a la violencia en contra
de personas o grupos. Asimismo, la Convención
señala, que los espectáculos públicos pueden
ser sometidos por ley a censura previa, con el
exclusivo objeto de regular el acceso a ellos,
para la protección de los menores. En las
circunstancias señaladas anteriormente, se hace
necesario que en los países exista una ley
especial que regule la libertad de expresión en
los aspectos señalados, para que esté acorde
con los instrumentos internacionales de derechos
humanos.
J.V.: En América Latina ha
sido una práctica común de los gobiernos y del
sector privado sobornar a los periodistas para
recibir a cambio una cobertura favorable o para
suprimir una cobertura desfavorable. ¿Cuán
serio es este problema hoy?
S.C.: Efectivamente, en
algunos países del hemisferio existe esa
práctica. En cuanto a la magnitud global del
problema, hasta ahora no existe un estudio al
respecto, pero todo hecho que signifique el
soborno de un periodista para tergiversar una
información, representa un hecho grave toda vez
que lo que se busca es desinformar y confundir a
la sociedad para que no pueda percibir una
realidad y formarse su propio juicio.
J.V.: ¿Qué tipo de
medidas punitivas puede tomar la Organización de
Estados Americanos contra los violadores de la
libertad de prensa?
S.C.: La Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, órgano
principal de la Organización de Estados
Americanos, es la encargada de velar por la
promoción y protección de los derechos humanos
en el hemisferio. Es precisamente ésta quien
puede conocer de aquellos casos en donde los
estados del hemisferio, ya sea por acción u
omisión, han cometido violaciones a la libertad
de expresión.
Una vez que la Comisión conoce de
un caso, emite un informe en el cual hace un
análisis de las circunstancias de hecho y
derecho de éste, y formula recomendaciones al
estado en particular. Sesenta días después de
la remisión del informe al Estado, la Comisión
evalúa si el Estado cumplió con las
recomendaciones formuladas. Entonces se puede
tomar dos decisiones: publicar un informe o
enviar el caso a la Corte Interamericana de
Derechos Humanos. La Comisión recientemente le
envió a la Corte dos casos sobre libertad de
expresión: uno contra el estado peruano, y otro
contra el estado chileno. Dentro de este
contexto, la Relatoría puede utilizar todos los
mecanismos a disposición de la Comisión, como
también nuevos procedimientos que la Comisión
crea conveniente para garantizar una mejor
protección de este derecho.
J.V.: La unión de varios
medios de prensa bajo un mismo propietario
como está ocurriendo en Colombia, por
ejemplo, ¿representa un peligro para la
libertad de expresión?
S.C.: Indudablemente, el
monopolio de los medios de comunicación afecta
la libertad de expresión. Este es uno de los
temas que la Relatoría podría considerar en
futuros informes.
J.V.: ¿Cuál cree usted
que sea la influencia de Internet en las
organizaciones de prensa ya establecidas?
S.C.: Creo que Internet
desempeña un papel fundamental en el mundo de
las comunicaciones. En lo que respecta a las
organizaciones de prensa, la Internet hace
posible que el flujo de información
periodística que estas producen llegue a un
mayor número de personas, y a su vez permite que
los medios de prensa se informen con más rapidez
de lo que esta sucediendo en otras partes del
mundo.
J.V.: Finalmente, ¿cuál
es la amenaza más fuerte contra la libertad de
prensa en nuestro hemisferio?
S.C.: Entre las principales
amenazas para la libertad de expresión en
nuestro hemisferio podemos mencionar el asesinato
de periodistas (en las últimas décadas más de
150 periodistas han sido asesinados), las
múltiples amenazas de que son objeto diariamente
los medios de comunicación y los periodistas en
general; la voluntad política de algunos
funcionarios públicos de acallar a sus críticos
a través de diferentes formas de hostigamiento;
la existencia y la no derogación de leyes
mordaza, contrarias a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y otros
instrumentos internacionales; la aplicación de
la censura previa, y la existencia de organismos
de censura de la libertad de expresión.
* John Virtue es editor de Pulso del Periodismo y subdirector del Centro de Prensa
Internacional de la Universidad Internacional de la Florida. Durante 17 años trabajó con United Press
International (UPI) en
Latinoamérica. En 1982 asumió la dirección de
el diario El
Mundo, de San Juan,
Puerto Rico. Agradecemos la generosidad de Pulso por permitirnos reproducir esta
entrevista, fechada el 1 de junio de 1999.
|