Medios y
tribunales: tensiones y realidades
Guillermo
Rothschuh Villanueva *
1.-
Importancia del tema.- La atracción que ejercen sobre
los medios los temas judiciales son de
primerísima importancia. Una revisión somera
sobre el anchuroso mundo de los medios escritos y
audiovisuales pone en evidencia que la agenda
cotidiana de los medios esta cargada de temas
judiciales. Las encuestas de opinión ratifican
el peso desbordante de las cuestiones jurídicas.
El último sondeo realizado por la Facultad de
Ciencias de la Comunicación, en marzo de 2003,
revela que la sección de los periódicos más
leída (considerando un máximo de tres secciones
por encuestado) son las páginas de sucesos
(19.3%).
Las distintas
investigaciones realizadas en el país por
diferentes firmas encuestadoras, demuestran
también que el interés por la nota roja y sus
implicaciones jurídicas no están confinadas a
un estrato social determinado. En un momento en
que los medios aflojan sus políticas
informativas ante las presiones del mercado, la
violencia en todas sus variantes y los conflictos
en todas sus manifestaciones terminan por
acaparar la agenda de los diferentes medios. El
caso de la niña "Rosa" resulta
paradigmático. Una sola razón basta para
explicar este fenómeno: los niveles de audiencia
determinan, hoy más que nunca, los mayores o
menores volúmenes de publicidad. La vida o
muerte de un medio de comunicación está
determinada por el lugar que ocupa en las
encuestas de opinión.
El interés
específico de los medios por los temas
jurídicos radica en parte en los criterios de
noticiabilidad arraigados en sus prácticas
dominantes. En razón de estos principios debe
recordarse que lo propio del Poder Judicial es lo
contencioso y que los medios disponen de un
apetito especial por la controversia. Nada atrae
tanto a los medios que las cuestiones anómalas y
singulares. En todos los lugares en donde hay
disputas los medios están presentes. Las litis
llevadas adelante por cortes y judicaturas
ejercen sobre los medios una atracción similar a
la que la miel ejerce sobre las moscas. Lo
anómalo y lo excepcional es lo propio de los
medios.
El paralelismo
entre las técnicas jurídicas de investigación
y las modalidades de investigación adoptadas por
los medios son muy parecidas. Como recuerda
Stella Martini, el interjuego del rol
detective-abogado-juez adquirido por los
periodistas ante determinados acontecimientos,
más la complejidad del escenario de las empresas
massmediáticas, hoy aportan de manera
decisiva al marco de la noticia. Jueces y
periodistas se montan sobre las pistas para
develar las causas y revelar al autor de la
infracción. En donde las técnicas son exiguas
la intuición juega un papel determinante. Jueces
y periodistas recurren a diversas fuentes para
enterarse y conocer quienes son los culpables de
la comisión de una fechoría. Estas similitudes,
aparte de otros factores socioculturales,
estrechan las relaciones entre ambos actores en
el discurrir de nuestras sociedades.
La credibilidad
creciente de los medios en Nicaragua obedece a
las propias condiciones del desarrollo histórico
del país. No se trata de un hecho reciente.
Durante el régimen somocista las debilidades
institucionales y los señalamientos de una
administración de justicia parcializada
desprestigiaron al aparato judicial. Amplios
sectores de la sociedad nicaragüense buscaron en
los medios una justicia que le era negada en los
tribunales. Esta situación acrecentó el poder
de los medios. Obtener una sanción positiva de
parte de la opinión pública era más digno que
la condena impuesta por unos tribunales
percibidos como corruptos. Desde entonces la
relación simbiótica entre medios y tribunales
en la historia contemporánea de Nicaragua quedó
sellada. Los medios habían establecido su
importancia para la consecución de una recta
administración de justicia en el país.
2.-
Lógica mediática y lógica jurídica.- Las lógicas con
que operan el aparato judicial y el aparato de
difusión de masas son distintas. Son dos
lógicas que chocan y se atraen. Al periodista le
interesa la primicia, al juez le importa juzgar
de acuerdo a los plazos establecidos. En esta
encrucijada los jueces deben guardarse de ser
arrastrados por el torbellino de los medios que
exigen que todo debe ser ya y ahora, porque toda
tardanza conspira contra los criterios que norman
su funcionamiento: la inmediatez y la
tempestividad como escala temporales de medida de
la información. No podemos olvidar que el tiempo
de los medios no es el tiempo de la justicia. El
uno apuesta a la inmediato y el otro requiere
tomar ciertas pausas.
Impuesta la
centralidad de los medios, la situación se torna
complicada para los administradores de justicia.
A los tribunales se les pide celeridad y
eficacia. Aun siendo diligentes y actuando con
prontitud los tribunales son percibidos como
aparatos demasiado pesados, faltos de gracia, sin
quiebre en la cintura y sin la agilidad
suficiente para dictar sentencia en tiempo y
forma. Los señalamientos diarios en contra de la
administración de justicia se focalizan en la
retardación de justicia. Se necesitará más de
un gesto y la aportación de cifras contundentes
para convencer a la ciudadanía de que la
administración de justicia marcha a paso
redoblado.
La referencia a
las lógicas temporales de los medios y de la
administración de justicia tiene el propósito
de poner el acento sobre un aspecto crucial:
evitar angustias profesionales a los impartidores
de justicia. Aun cuando el impacto de los medios
encuentra nuevos planteos -la oralidad del
juicio- los jueces no deben precipitarse. Tienen
que prevenir ahogos o premuras y observar el
tiempo social establecido para una recta
administración de justicia. Se trata de una
decisión capital. Nada ha sido más documentado
por las investigaciones en el campo de los
medios, que la certeza evidente de que el tiempo
de los medios impide la reflexión y perturba el
análisis. La instantaneidad impuesta por los
medios no debe ser asumida ni aplastar el tiempo
normado para la impartición de justicia. Los
jueces requieren del tiempo normado por las leyes
para deliberar, analizar y juzgar. Tienen que
apegarse estrictamente a los términos y plazos
establecidos. Ni un día más ni una hora menos.
En un país sensible a la retardación de
justicia, la ciudadanía interpreta estas
dilaciones como una de las distintas maneras de
violentar la ley.
La advertencia
formulada por Mauro Wolf resulta evidente:
existen situaciones en que la prisa y velocidad
impuesta por los medios resulta contraproducente.
La administración de justicia es una de estas
situaciones. Por mucha presión que reciban
jueces y magistrados de parte de medios y
periodistas, el tiempo de las decisiones
judiciales no puede regirse por el vértigo
informativo. La celeridad con que actúan los
medios y periodistas en muchas ocasiones puede
llevarlos a cometer excesos y condenas
apresuradas y hay que estar sabidos que una
imagen mancillada difícilmente se restituye. En
Nicaragua se han vivido situaciones como estas y
debe evitarse cualquier reedición futura. Al
final los medios son los grandes perdedores. Su
credibilidad resulta afectada.
Si el Poder
Judicial está urgido de conocer las lógicas con
que operan los medios, los periodistas están
siendo interpelados de la obligación de
apropiarse de las lógicas, ritmos y modalidades
que rigen la administración de justicia. Un
diálogo entre ambos actores resultaría
beneficioso no solo para ellos, lo sería
especialmente para una ciudadanía que se
desplaza entre la desconfianza y el desencanto.
En la medida en que la lógica de funcionamiento
de los medios se ha venido imponiendo, las demás
instituciones han sido debilitadas. La
percepción ciudadana sobre el pobre desempeño
de las distintas instituciones que conforman
nuestra sociedad se debe fundamentalmente a lo
que los medios informan o dejan de informar sobre
su actuación cotidiana. Con la agravante de que
la velocidad impresa por los medios las precipita
al vacío. La apreciación vertida hace más de
tres décadas en los Estados Unidos acerca del
desempeño del poder legislativo norteamericano,
resulta aplicable, de acuerdo a la lógica de los
medios, al resto de las instituciones: "A
veces, la gente tiene la sensación que al
Congreso le puede llevar treinta días preparar
una taza de café instantáneo".
3.-
Cuando se juzga a los jueces.- En la Nicaragua
actual judicaturas y tribunales, así como el
resto de las instituciones que conforman la
sociedad, son objeto de una fiscalización
permanente de parte de los medios de
comunicación. Al cumplir esta tarea los medios
asumen una de sus funciones más vitales:
instalarse como jueces y fiscales de la
actuación cotidiana de los dirigentes del
aparato estatal y de la sociedad nicaragüense en
su conjunto. El carácter y naturaleza de la
actuación judicial suscita el interés de los
medios por poner en perspectiva sus formas de
proceder y de administrar justicia. Sobre todo en
aquellos hechos y circunstancias en que se ven
involucrados miembros de la clase política.
Ante una
percepción de parcialidad manifiesta de los
tribunales, la ciudadanía en muchas ocasiones se
dirige primero a los medios para plantear sus
diferendos y hasta después recurren a los
tribunales de justicia. Esta actitud acrecienta
su importancia y ratifica la legitimidad de sus
políticas informativas. Estos antecedentes
convalidan la tesis de Gary A. Hengstler, en el
sentido de que los jueces deben estar persuadidos
"que su autoridad existe sólo en la medida
en que el público tenga confianza en la
integridad e imparcialidad de los
tribunales" encargados de impartir justicia.
Los medios
tienden a focalizar su interés sobre las
irregularidades, máxime si estas irregularidades
provienen de las instancias encargadas de una
recta administración de justicia. Las causas
abiertas contra miembros de la clase política
han concitado el interés de los medios y se han
convertido en un test inmejorable para juzgar a
los jueces. Su actuación está siendo sometida
al más escrupuloso escrutinio. Es la conducta de
los jueces la sometida al análisis. El
reconocimiento ciudadano a la actuación de los
medios se expresa mediante la aprobación de su
desempeño en las distintas encuestas realizadas
por diversos organismos de la sociedad civil.
Durante los últimos meses (marzo 2002-agosto
2003) el comportamiento de los jueces ha estado
sometido a una profunda evaluación. Lo que más
interesa en esta coyuntura a medios y ciudadanos
es el tipo de comportamiento expresado por los
jueces en la conducción de los procesos. Es la
manera en que los jueces han conducido las causas
lo que ha estado sujeto a examen y no sólo la
conducta de los procesados. A través de los
medios los distintos estamentos de la sociedad
nicaragüense toman el pulso a la administración
de justicia.
El equilibrio de
jueces y tribunales en el delicado desempeño de
sus funciones resulta precario. Las presiones
recibidas son múltiples y contradictorias, sobre
todo en sociedades como las nuestras en donde se
habla cada vez mas de una "judicialización
de la política y de una politización de la
justicia" circunstancias que tornan más
vulnerable al Poder Judicial frente al poder
mediático. Los cambios y transformaciones
realizadas en los últimos años por el aparato
jurídico nicaragüense se ven oscurecidos y
minimizados ante la percepción ciudadana de una
clara supeditación partidaria del Poder Judicial
ante la clase política. A jueces y magistrados
la ciudadanía los percibe como demasiado
proclives al poder. No los aprecia como
autónomos e independientes frente a los
distintos poderes públicos o privados. En este
juego de luces y de sombras las propuestas de
reformas a los poderes del estado propuestas por
el Ejecutivo gozan del beneplácito de la
ciudadanía.
Los tribunales
han quedado sometidos "cada vez más con
mayor intensidad, al ejercicio legítimo de los
derechos de información y opinión, a través
del ejercicio de la crítica a sus resoluciones
por la opinión pública y los medios de
información". Nada ni nadie queda fuera de
la mirada de los medios. La imagen y la
calificación que tiene la ciudadanía acerca de
la marcha de la justicia en Nicaragua se
alimentan del tipo de cobertura que brindan los
medios sobre el quehacer institucional del Poder
Judicial. La televisión en su afán
omniabarcante penetra con su mirada en cámaras y
recintos. Este creciente fenómeno obliga a
preguntarnos ¿Cómo garantizar la plena vigencia
de las garantías constitucionales y
democráticas (no declarar contra sí mismo,
libre defensa en juicio, presunción de inocencia
y demás institutos liberales del derecho penal)
frente al creciente fenómeno de la massmediatización
de la justicia? Frente a estas dos lógicas
contradictorias, lo que debe tratar de prevenirse
es la creación de tribunales paralelos en la
administración de justicia. Ante la percepción
de parcialidad, los medios tiran su apuesta por
eregirse en tribunales sustitutos.
Un examen
cuidadoso de esta situación debería conducir a
la prevención de riesgos. Es inevitable que los
medios y las distintas audiencias juzguen y
opinen. Los medios y la opinión pública no
pueden hipotecar sus compromisos ni su razón de
ser. La gravedad estriba en la tentación
recurrente de los medios de "acusar por la
mañana y juzgar por la noche", cerrando
incluso el derecho de apelación que asiste a
todo sentenciado. La prevención del experto
colombiano Darío Restrepo debe ser tomada
seriamente. A los medios les cuesta mucho
rectificar sus errores. ¿Podrá revertirse esta
tendencia? Se trata de uno de los temas más
controvertidos del ejercicio periodístico. Cada
vez más muchos periodistas asumen que parte de
su labor consiste no solo en plantear los hechos
y situaciones, sino que frente a una justicia
cada vez más enrarecida, le corresponde juzgar y
condenar todo aquello que consideren injusto.
Esta circunstancia ha conducido a "que la
opinión pública identifique a los medios con la
corte o la comisaría" y crea que el debate
debe darse en los medios y que las instituciones
encargadas de dirimir el tuyo y el mío salen
sobrando, se vuelven innecesarias. Una
conclusión errónea y precipitada.
4.-
Los medios y la cultura jurídica.- El ciudadano del SIGLO
XXI esta siendo conformado bajo los auspicios de
los medios audiovisuales y fundamentalmente de la
televisión. Para Giovanni Sartori la televisión
esta creando a un nuevo sujeto: el homo videns,
cuyos cimientos se sustentan en una premisa
simple y descarada: veo luego existo. En
las antípodas de esta concepción se ubica
Fernando Savater. Sus tesis sobre los alcances de
la televisión resultan más benevolentes.
Apegado a los axiomas de Neil Postman, el
filósofo español certifica que la revolución
provocada por la televisión en la familia,
"no estriba en que la televisión no eduque
lo suficiente sino que educa demasiado y con
fuerza irresistible; lo malo no es que transmita
falsas mitologías y otros embelecos sino que
desmitifica vigorosamente y disipa sin
miramientos las nieblas cautelares de la
ignorancia que suelen envolver a los niños para
que sigan siendo niños".
Después de las
tesis de Gramsci sobre el poder educativo de los
medios; las fundamentaciones de la escuela
francesa acerca de la existencia de las escuelas
paralelas, el aparato educativo formal y el
aparato educativo informal, constituido por los
medios; los desarrollos conceptuales de Armand
Mattelart; las tesis de Esteinou y las
constataciones alarmantes de Sartori ¿un
apocalítico en estado puro? ya nadie pone en
tela de juicio la capacidad educativa de los
medios. Las dudas surgen acerca de la manera en
que los medios llevan adelante el proceso
educativo. El error de ciertos especialistas -los
llamados contenidistas- ha sido pedirle a los
medios que asuman una función casi parecida a la
que asume el aparato educativo formal.
Los medios
educan a su manera. ¿Acaso la serie de
televisión Ally McBeal enseña menos de lo que
uno puede aprender en una disertación académica
sobre temas jurídicos en una aula de estudios?
La falta de dominio escénico en una época de
dominio mediático es ostensible. La cobertura de
los juicios orales en Nicaragua por los medios
audiovisuales, ha puesto en evidencia a unos
fiscales noveles que salen reprobados ante las
cámaras de televisión, frente a la desenvoltura
de los actores mediáticos a las que nos tienen
acostumbrados las series televisivas sobre temas
jurídicos. Los medios a través de distintas
aproximaciones al conocimiento de la realidad
jurídica a la vez que informan, ejercen una
función pedagógica. Nada más que su labor
educativa es más plástica, más flexible y casi
siempre lúdicas, lo que les proporciona una
enorme ventaja sobre el aparato educativo formal.
La contundencia
de esta realidad obliga a jueces y magistrados a
salir al encuentro de los medios. Apropiarse de
sus lógicas y dominar sus lenguajes se convierte
en una exigencia de los tiempos. Tienen que
conocer sus lógicas de producción y sus
diferentes filtros técnicos, políticos e
ideológicos. Su tendencia al esquematismo, su
maniqueísmo recurrente y la personalización
obscena. Los medios mediante la puesta en escena
de la realidad jurídica realizan una tarea
pedagógica. Aunque en muchas ocasiones
privilegien el entretenimiento y lo espectacular
no por eso dejan de ser menos efectivos en su
tarea educativa. En una referencia explícita a
las relaciones entretenimiento-educación,
Maxwell McCombs, al pasar revisión veinticinco
años después sobre la pertinencia de la
agenda-setting, explícitamente expone que la
línea divisoria trazada entre información y
entretenimiento resulta artificial. Para avalar
su tesis McCombs explica que "cuando la
comedia televisiva Designing Women subraya
la importancia del uso de preservativos en la
prevención del SIDA, el efecto puede ser tan
fuerte como todos los items noticiosos acerca de
los informes del Cirujano General y los anuncios
de servicio público en su conjunto".
Todo apunta en
Nicaragua a la necesidad de replantear el
diálogo establecido entre medios y tribunales.
Un cambio de esta magnitud pasa por la necesidad
de delinear una política de comunicación para
que la ciudadanía pueda tener una visión más
integral de los propósitos y objetivos del Poder
Judicial en su intención de cimentar una cultura
jurídica en el país. Una política de
comunicación que siempre será más que una
política de relaciones públicas y mucho más
que el carácter reactivo que asume el Poder
Judicial cada vez que tiene que afrontar hechos y
situaciones planteadas a través de los medios.
Establecer una política de comunicación amplia
y plural que permita un diálogo fructífero
entre jueces, periodistas y medios. Lo pretendan
o no, los medios impulsan a través de sus
prácticas y rutinas periodísticas cotidianas,
una cultura jurídica. Cabe preguntarse, ¿es la
más adecuada?
__________
Bibliografía:
- Konrad Adenauer Stiftung
(1997). Contribuciones 2/1997. Medios de
Comunicación y la Intermediación Política.
Abril-Junio.
- Konrad Adenauer Stiftung (2000).Contribuciones
2/2000. Imagen de las instituciones. Abril-Junio.
- Konrad Adenauer Stiftung (2002).
Contribuciones 2/2002. Comunicación y
confianza: El diálogo roto entre gobernantes y
gobernados. Abril-Junio.
- McCombs, Maxwell y Dixie Evatt (1995). Los
temas y los aspectos: explorando una nueva
dimensión de la agenda setting. En Comunicación
y Sociedad, Volumen VIII, Núm. 1.Pamplona.
- Wolf, Mauro (1997). Las influencia
discretas. En Cuadernos de
Información y Comunicación (CIC), No.3:
"El estado de la cuestión".
Universidad Complutense, Madrid.
- Facultad de Ciencias de la Comunicación
(2003). Encuesta General de Preferencia de
Medios y primera aproximación al estudio de los
patrones de uso y modalidades generales de
consumo televisivo en la ciudad de Managua. Universidad
Centroamericana, Managua.
- Hengstler, Gary A. (2003). La Función de
los medios en el aspecto cambiante de los
Tribunales de Estados Unidos. Escuela
Judicial, Managua.
- Relaciones entre medios de comunicación y
poder judicial. Escuela Judicial. Managua.
Sin autor. Sin fecha.
- Martini, Stella (nb). El periodismo, los
medios, y la justicia: las transformaciones de la
información en un espacio público en
inflexión. En Comunicación: campos de
investigación y prácticas, Red Nacional de
Investigadores en Comunicación: III Jornadas
Naciones de Investigadores en Comunicación.
Disponible en:
http://www.geocities.com/CollegePark/5025/mesa12a.htm.
Última visita 25/07/03.
- Sartori, Giovanni (2001). Homo videns: La
sociedad teledirigida.
- Edición Actualizada). Taurus, Madrid.
* Guillermo
Rothschuh Villanueva es
decano de la Facultad de Ciencias de la
Comunicación de la Universidad Centroamericana (UCA) en Managua, Nicaragua. Esta es su
primera colaboración para Sala de Prensa.
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