Sala de Prensa

62
Diciembre 2003
Año V, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Herramientas cívicas para evaluar
la calidad de la información

Felipe Vargas Ortiz *

Al público se le atribuye ser la parte más débil del ensamble de comunicaciones que conforman los dueños de las empresas periodísticas, las fuentes, principalmente las que disponen de alto poder económico o político y el cuerpo de periodistas.

Desde el comienzo del periodismo, ha sido la empresa la más privilegiada en cuanto a regulaciones y protección por parte del Estado, porque las medidas de represión en contra de la libertad de expresión fueron sobre todo dirigidas contra las imprentas. De ahí que inicialmente haya sido considerada la libertad de empresa, o libertad de prensa, la clave para el establecimiento de un flujo sin restricciones de información y opinión, así como la garantía de la información "objetiva".

Particularmente en la segunda mitad del siglo XX, la atención se vuelca hacia el sector profesional de la información. Cientos de periodistas mueren en fuego cruzado o son asesinados por atreverse a informar en contra de los intereses de los grandes poderes públicos o privados. Durante la guerra civil en El Salvador, por ejemplo, perdieron la vida una veintena de periodistas nacionales e internacionales, muchos de ellos en atentados con evidencias de haber sido dirigidos a influenciar la información periodística. De ahí que, nacional e internacionalmente, se forman organizaciones con el fin de prevenir o denunciar los ataques contra la seguridad física o moral del personal de prensa o bien para asegurar el bienestar social del gremio.

En ese mismo período, se establecieron regulaciones alrededor de la identidad de las fuentes, de tal manera de protegerlas contra represalias provenientes de su ambiente de trabajo. Viene al caso, el del exinspector de armas Brian Kelly quien en julio de este año supuestamente se suicidó luego de que públicamente fuera revelado como la fuente periodística de una denuncia alrededor del tema de Irak que afectaba al Primer Ministro británico Tony Blair.

Más recientemente, la atención ha sido dirigida a la sociedad que consume la información de los medios de comunicación social, que en su gran mayoría desconoce cómo funciona la "fábrica" de noticias y por lo tanto, tiene poca capacidad para enterarse de cuánta verdad hay en los productos periodísticos.

Para los años noventa, se establecieron en varios países europeos y latinoamericanos instancias a favor de la defensa del derecho a la verdad para las fuentes y audiencias. Sea en la figura de los "ombusdman", defensorías del público lector o de "observatorios" se daba una respuesta a las necesidades del eje "débil" del sistema de comunicaciones. Con todo ello, esas instancias se convierten en intermediarias y aunque ejercen directamente un papel educativo para el público en general, no dotan de herramientas básicas para que la misma sociedad civil pueda evaluar la calidad de la información.

En otras palabras, al igual que la gente no está dispuesta a pagar por utensilios dañados, vehículos con fallas de fábrica o alimentos vencidos, tampoco tiene la voluntad de pagar directa o indirectamente mediante la publicidad, productos periodísticos con "fallas de fábrica", verdades infladas o medias verdades, o editoriales basados en estereotipos o en difamaciones.

Pero si bien es fácil detectar cuándo un televisor tiene desperfectos, o cuándo la leche está descompuesta, es más difícil saber cuándo la "verdad" periodística es precisa, completa o adecuadamente interpretada, independientemente si ello se debe a la falta de un apropiado control de calidad o a distorsiones originadas por presiones de altos poderes políticos, comerciales o personales. El sector profesional de la prensa, gracias a su formación y experiencia, tiene la capacidad para leer entre líneas y medir el grado de veracidad de una noticia. De igual manera, las fuentes de primer nivel como el Presidente de la República, líder de la principal oposición o de la iglesia, en el caso de El Salvador, también cuentan con el bagaje para medir el grado de aproximación a la verdad de una noticia o comentario.

Caso diferente es el de la gente que se informa con una lectura rápida del periódico o a través de la información altamente condensada de la televisión, radio o Internet. El sector de usuarios de la información periodística en su gran mayoría asume la veracidad y precisión informativa porque carece de las herramientas para hacer una lectura crítica del material que recibe.

Cómo leer los periódicos, ver televisión y escuchar la radio

La tarea de ayudar al público a realizar un lectura crítica de la información periodística que recibe diariamente, se hace mucho más fácil si son los mismos periodistas los que se encargan de preparar recomendaciones y alertas, de tal manera que el público receptor pueda poner luces rojas, amarillas o verdes según convenga.

El propósito de este trabajo se inclina más por mostrar la necesidad de diseñar las herramientas de lectura y audiencia, sin embargo se pueden adelantar algunos ejemplos de qué alertas poner para beneficio de los grupos consumidores.

1. Etiquetas

La gente debe ser alertada de los términos que utiliza la prensa, especialmente cuando se trata de ubicar conflictos.

"Guerra del fútbol"
Proyecta la idea de que la guerra entre Honduras y El Salvador en 1969 se debió a desacuerdos sobre los partidos clasificatorios para el mundial de fútbol y esconde razones importantes como los intereses de empresas estadounidenses exportadoras de bananos, la reforma agraria en Honduras y la falta de oportunidades en El Salvador que había obligado a decenas de miles de salvadoreños a emigrar ilegalmente a Honduras, así como la dictadura militar que dominaba a la nación salvadoreña como factor de agresión.

La Guerra del Golfo
Una invasión contra Irak en 1991, liderada por los Estados Unidos, se convierte en una guerra del "Golfo" y los invasores se vuelven "fuerzas aliadas", como en la reciente invasión contra la misma Irak por los ejércitos estadounidense e inglés. De esa manera los países poderosos que dominan o comparten intereses con las grandes empresas de comunicaciones, no invaden sino "liberan".

Terrorismo
Si grupos de oposición armados atacan con bombas sitios urbanos, se vuelven ataques "terroristas". Si las fuerzas de un país "democrático" realizan la misma acción con bajas civiles y aun de periodistas, son llamadas acciones de "represalias". Si en esas acciones pierden la vida mujeres y niños, estos son llamadas "daños colaterales".

Democrático
Una de las etiquetas más utilizadas es la "democrática". Prácticamente todos los gobiernos se autodenominan democráticos, los de España, Estados Unidos, Cuba, Israel, El Salvador, Canadá, Brasil y muchos más. En nombre de la democracia se invade, violan derechos ciudadanos y se mantienen gobiernos autoritarios.

2. Tratamiento desigual

Se rompe el equilibrio informativo cuando se utilizan calificativos en una agrupación, sin que se haga lo mismo con el resto.

Izquierdistas
Con frecuencia se utiliza "izquierdistas" para los partidos o asociaciones vinculadas a la izquierda, pero a las fuerzas de derecha, raramente se les llama "derechistas". Con ello, se enmarca la legitimidad de las instituciones no adjetivadas y la marginación de aquéllas que lo son.

Oposición
Muchas veces las asociaciones partidarias son calificadas por tendencias, existen "ortodoxos", "blandos", "duros", pero en el partido de gobierno aparenta existir una total unidad de pensamiento y acción. Este ejemplo se enfoca más a la situación salvadoreña.

3. Contenido no refleja el titular

Quizá uno de las fallas más fácil de detectar por parte del público usuario de la información periodística, es la discordancia entre el titular y el desarrollo de la noticia. Es bastante frecuente que en el titular se refleje una interpretación que desentona con lo dicho por las fuentes o que el periodista no llegue a presentar evidencias de lo destacado en los titulares..

4. Sexismo

La audiencia debe ser observadora sobre cómo es presentada la mujer en términos generales, si el medio se inclina más por proyectar la belleza física, que la contribución femenina en la ciencia, el deporte, la política y en el desarrollo del país. Cada vez es más aceptado que "hombre" no representa a ambos, mujer y hombre.

5. Información y opinión

Escuchar en la radio una noticia en la cual se mezcla la opinión del periodista con lo recabado de las fuentes, puede llevar a la persona usuaria a tomar como cierto lo no factual. Debe recomendarse poner la atención al quién lo dice. "París entero", "el pueblo salvadoreño condena" y aseveraciones similares deben ser descartadas por el público. Por regla general, la combinación de la opinión y la información se da más frecuentemente en momentos de conflicto social. Las personas consumidoras de información deben buscar siempre la fuente de la información, si no se atribuye a ninguna persona o institución en particular, probablemente se deba a fallas en la calidad profesional de la persona informadora.

6. Encuestas de opinión

Una de las formas más frecuentes de distorsión de las notas informativas reside en cómo se da a conocer al público los resultados de un determinado sondeo. Como regla general, las diferentes casas encuestadoras asumen interpretaciones que no están relacionadas con la encuesta realizada. El público debe ser alertado sobre el tipo de preguntas realizadas y las conclusiones adelantadas en el informe, sobre cómo se realiza la encuesta, en que parte del territorio nacional y sobre el porcentaje de error. Un 3 por ciento de error en un resultado de 42 por ciento sobre un 40, no está arrojando ningún ganador.

7. Fuentes

Si la persona usuaria de la información pone mucha atención a la atribución, probablemente tiene ya consigo una alta probabilidad de medir la calidad del producto recibido. Recientemente, varios entrenadores cubanos en El Salvador fueron acusados de ser espías de su gobierno, sin embargo el periódico utilizaba como fuente a una persona condenada por un atentado en la que perdieron la vida decenas de deportistas cubanos y que actualmente está encarcelada en Panamá bajo la acusación de planificar en El Salvador, el asesinato del presidente cubano. El periódico no aportaba ninguna evidencia, salvo ese testimonio parcializado, en contra de los entrenadores de Cuba. De igual manera, no podría tomarse en serio una acusación de corrupción contra funcionarios de gobierno de una fuente de un partido de oposición que no aportase las pruebas necesarias. Tampoco ayuda a la calidad informativa, las declaraciones de inocencia que frecuentemente transmiten personas capturadas por una variedad de delitos sin que el medio aporte elementos para equilibrar la información.

También hay que alertar a la audiencia cuando se atacan a ciertas fuentes porque no se encontraban "disponibles" u "ocupados en una reunión".

8. "Caen" asesinos de mujeres

Una persona lectora de un periódico debe tener cuidado de considerar culpable a un acusado a partir de la condena que da el periodista. Como regla general, debe considerarse que el acusado es culpable una vez haya sido condenado en un juicio. La prensa no debe asumir el rol de juez y a veces esa posición es llevada al extremo de que el periodista "lamenta" que un jurado de conciencia haya puesto en libertad a "un asesino".

9. Estereotipos

En la prensa salvadoreña, se simplifica al personal que trabaja en el transporte público, choferes y cobradores, como personas abusivas e insensibles, a miembros de las maras como violentos y a los diputados de la Asamblea Legislativa como corruptos, sin considerar casos personales. No todos los diputados son corruptos, ni todos los choferes son descorteses. El televidente puede encontrar el estereotipo porque casi siempre va acompañado de frases "otro", "nuevamente", "de nuevo".

10. La verdad periodística es elástica

El ponente ha expuesto en presentaciones anteriores, evidencias de que la verdad periodística es "elástica" porque responde al entorno social. Cuando los conflictos son de una gran dimensión como las guerras, provocan en el periodismo la multiplicación de omisiones, distorsiones, estereotipos y atribuciones inexactas. También la influencia de los gobiernos y de las partes encontradas aumenta en torno a la política editorial de los diferentes medios de comunicación social. El público, entonces, debe tomar en cuenta que la verdad periodística es "menos verdad" durante los conflictos sociales.

Los diez casos mencionados son sólo ejemplos de fallas profesionales que conoce el personal de la prensa, pero que el lector o televidente promedio por falta de formación no logra comprender. Los tiempos demandan ya que el público usuario de la información periodística sea alertado para que pueda detectar directamente, no a través de segundos o terceros, los niveles de calidad de la prensa nacional o internacional.

La escuela secundaria y las universidades pueden ser lugares para comenzar a hacer conciencia de que la sociedad debe aprender a defender su derecho a conocer las aproximaciones a la verdad que se le presentan en diferentes géneros por escrito o en forma digital. En forma paralela, la sociedad civil puede organizar grupos educativos que la orienten con ese mismo objetivo.

La forma que tomen las herramientas dependerá del público objetivo, y pueden ir de juegos a test de calidad. La creación de esos dispositivos de alertas que podrían trasladarse al verde de aceptación, amarillo de cautela y rojo de rechazo, ayudarían no sólo a una mejor interpretación de la realidad de parte de la sociedad, sino a crear incentivos para que el sector de prensa asuma con mayor seriedad el reto de elevar la calidad de sus servicios profesionales.

San Salvador, agosto de 2003


* Felipe Vargas Ortiz tiene una licenciatura en Periodismo de la Universidad de El Salvador y otra de Historia de Concordia University de Montreal, así como una maestría en Comunicaciones de la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente se desempeña como Secretario de Comunicaciones de la Universidad de El Salvador. Anteriormente ha sido profesor de periodismo de la UES, corresponsal y jefe de redacción de la Agencia Salvadoreña de Prensa. Esta comunicación fue presentada en la IV Bienal Iberoamericana de Comunicación (sociedad, información y conocimiento) realizada en San Salvador el entre el 17 y el 19 de septiembre de 2003, la cual se reproduce en SdP con la autorización de los organizadores.


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