Rasgos
diferenciales de los
géneros periodísticos de opinión
Pastora
Moreno Espinosa *
RESUMEN: Los géneros de
opinión de un periódico impreso, nos pueden
vislumbrar toda la problemática de un hecho
histórico, político, social, cultural,
económico, etc., y no sólo eso, sino
también, la realización de un proceso de
investigación a través del suceso, con
relación a un determinado tema, partiendo de
una hipótesis hasta llegar a los últimos
resultados del mismo. Anteriormente, los
medios apostaban más por los géneros de
opinión, mientras que ahora esa importancia
ha descendido, lo que a su vez ha provocado
que los géneros informativos tengan una
mayor carga de opinión que antes. Para
referirnos en concreto a los rasgos
diferenciales de los géneros periodísticos,
temática de nuestra ponencia, en primer
lugar, hay que decir que la información y la
opinión no siempre aparecen separadas de
forma nítida en los textos periodísticos.
El estilo, la función que desempeñen y las
marcas gráficas y de sección que los medios
emplean para separarlos serán, pues, nuestro
objeto de estudio y los elementos que nos
permitan discernir el género ante el que nos
encontramos.
La
comunicación periodística es un proceso de
interrelación de individuos y grupos sociales,
cuya forma es el mensaje. Y los mensajes son
técnicas expresivas comunes a todo discurso.
Anteriormente,
los medios apostaban más por los géneros de
opinión, mientras que ahora esa importancia ha
descendido, lo que a su vez ha provocado que los
géneros informativos tengan una mayor carga de
opinión que antes.
Los géneros de
opinión de un periódico impreso, nos pueden
vislumbrar toda la problemática de un hecho
histórico, político, social, cultural,
económico, etc., y no sólo eso, sino también,
la realización de un proceso de investigación a
través del suceso, con relación a un
determinado tema, partiendo de una hipótesis
hasta llegar a los últimos resultados del mismo.
Los géneros de
opinión tienen tres características
fundamentales que les diferencian de los géneros
informativos e interpretativos. Éstas son:
- No trabajan
directamente sobre los hechos, ya que
éstos se han dado a conocer en la parte
del periódico dedicada a información.
- No
transmiten datos.
- Trabajan
sobre ideas y opiniones. Deducen
consecuencias teóricas, políticas,
culturales de lo que sucede.
Es un hecho
comprobado que el periodismo se constituye como
un proceso subjetivo, desde el momento en que es
realizado por una persona en concreto que tiene
su propia visión de la realidad.
Además de la
subjetividad innata que tiene todo sujeto, el
segundo hecho fundamental que hace al periodismo
subjetivo es la selección. Desde el momento en
que se selecciona qué información se incluye en
un medio y cuál se excluye, hay una opinión por
parte del periodista, así como en la ubicación
de esa información en el medio (no es lo mismo
que vaya al principio que al final), qué espacio
se le dedica, si lleva foto y cómo es ésta,
cómo se titula, qué se destaca en ella y desde
qué posición, etc. Todo ello son selecciones
que se realizan de acuerdo a unos criterios
subjetivos y que dejan entrever la opinión del
periodista con respecto al hecho del que pretende
informar o, a veces, desinformar.
Este tema de la
opinión/subjetividad en los medios algunas veces
es evidente para muchos lectores, pero otras
veces pasa desapercibido para una gran cantidad
de receptores de los medios de comunicación.
También, especialmente interesante es la
presencia de la opinión y la subjetividad en los
géneros informativos en general y en las
noticias en particular.
Partimos de la
hipótesis de que existe en la mayoría (si no en
todas) de las noticias de los diarios una
opinión más o menos oculta, a pesar de que
todos los medios se consideran a sí mismos como
objetivos e independientes. Esta opinión,
expresada de forma más o menos explícita según
los casos y que comienza con el mismo proceso de
selección que toda noticia conlleva en su
elaboración, pasa en muchos casos inadvertida
por parte del lector medio. Una opinión que, por
tanto, no se suele ver clara, a no ser que nos
encontremos ante periódicos sensacionalistas. Y
una opinión, en fin, que está presente en la
muchas de las noticias bien en forma más
interpretativa, o en forma más evidente de
juicio de valor.
De otra parte,
el lenguaje y las ideas que los medios de
comunicación transmiten tratan de corresponderse
con las de su público. Esto se manifiesta
especialmente en los géneros periodísticos que
José Luis Martínez Albertos, entre otros
teóricos del periodismo, engloba bajo el nombre
de "comments". En cuanto a la
terminología, los teóricos no mantienen una
postura homogénea. "Los términos
'artículo' y 'comentario' son usados en sentido
genérico para referirse a cualquier texto
periodístico de opinión y también para
designar a sendos géneros periodísticos de
opinión con características propias de
estructura y de estilo, así como un objetivo
propio",1 señalan E. Armañanzas
y J. Díaz Noci. En este punto hay que precisar
que cada teórico del periodismo sostiene una
terminología, aunque los rasgos propios de cada
género presentan cualidades que, por el uso,
permiten avanzar en el estudio de los mismos.
En cuanto a la
clasificación de los géneros de opinión, José
Luis Martínez Albertos habla de "cuatro
géneros fijos: información, reportaje, crónica
y artículo".2 Dentro del artículo,
que el autor toma en sentido genérico, incluye
el editorial, el comentario que equipara a
la columna, la crítica, el ensayo, el
artículo costumbrista
.
Además, el
profesor Martínez Albertos no ignora el caos
terminológico que existe frente a estos
subgéneros periodísticos: "En España se
hace un uso polivalente de la columna como
instrumento para el análisis y la
opinión".3 Lorenzo Gomis alude de
forma genérica al comentario: "El
comentario también tiene sus géneros y
subgéneros: además del editorial y el
artículo, son comentarios las cartas de los
lectores, las críticas (
) y el chiste
gráfico".4
Gonzalo Martín
Vivaldi5 se centra en el
artículo; y dentro de éste, habla del de
costumbres, del de humor y del ensayo, aunque en
el apéndice de su manual define también el
editorial y la columna.
Por su parte,
Esteban Morán Torres6 se refiere al editorial,
el comentario, la columna y la crítica, y
puntualiza que la confusión terminológica
presente en esta área "dificulta el
reconocimiento del texto de opinión del cual se
está hablando cuando mencionamos los vocablos
artículo, columna, comentario, que son los que
presentan mayor confusión, no sólo entre los
teóricos, sino entre los autores de los mismos
textos".7
Para referirnos
en concreto a los rasgos diferenciales de los
géneros periodísticos, en primer lugar, hay que
decir que la información y la opinión no
siempre aparecen separadas de forma nítida en
los textos periodísticos. El estilo, la función
que desempeñen y las marcas gráficas y de
sección que los medios emplean para separarlos
serán, pues, los elementos que permitan al
lector discernir el género ante el que se
encuentra. En este punto es significativa la
postura del catedrático de la Universidad
Complutense José Luis Martínez Albertos:
"El campo del estilo rigurosamente
informativo está perdiendo terreno y las
ganancias se trasladan al campo de lo
interpretativo".8
Como afirman
Armañanzas y Díaz Noci: "los géneros de
opinión parten casi siempre de acontecimientos
de actualidad, si bien ésta, en algunos
géneros, es más relativa que en los géneros
estrictamente informativos, y ofrecen también
elementos interpretativos. Pero aun van más
allá, y se ocupan de la reflexión profunda que
la información de actualidad no puede ofrecer a
los lectores".9
Otro de los
rasgos que caracterizan a los textos
periodísticos de opinión es que se producen a
raíz de un acontecimiento noticioso del que
previamente, o a la par mediante géneros
informativos, se ha informado a los lectores.
"Se presupone de esta manera que el receptor
dispone de ciertos elementos que ya sabe; no
solamente datos objetivos, también valores,
reglas de interpretación que se suponen
compartidas por la empresa periodística o el
autor del texto y los lectores. Será este acervo
común, que denominamos contexto, lo que
permitirá que el texto, alternativa entre muchas
posibles, obtenga también una interpretación,
la única entre las muchas posibles", como
sostienen Armañanzas y Díaz Noci.10 O al menos, la más
aproximada a la intención inicial del emisor. Es
importante el establecimiento de un consenso por
el que para un grupo de personas (por ejemplo,
los lectores de un periódico) se considera que
los intereses de toda la población son comunes,
y la expresión de ello es que se asumen
determinados valores. Y, consecuentemente, ello
tiene su reflejo en la lengua escrita, ya que se
asume que determinadas expresiones tienen
determinados significados. Así, una de las
funciones del periodista (cualquiera, pero
máxime para el de opinión) es conocer con
detalle cuáles son esos valores y expresiones de
su público, a la vez que, según Van Dijk,
"no omitir circunstancias que puedan influir
negativamente sobre la conclusión final, no
garantizar la validez general de una
justificación".11
Según Martínez
Albertos, los textos de opinión "no
trabajan directamente sobre hechos, sino sobre
ideas, deducen consecuencias ideológicas,
culturales, filosóficas
de unos
acontecimientos más o menos actuales".12 Para Lorenzo Gomis:
"La función de los comentarios publicados o
emitidos en los medios impresos y audiovisuales
es la de estimular y enriquecer los comentarios
del público, ofrecer argumentos, razones,
ejemplos, incitar a la audiencia a identificarse
con unos o con otros. Que el público comente lo
que pasa, se esfuerce por entenderlo, por prever
y prevenir e influir en ello".13 Pero los medios de
comunicación, siguiendo a Armañanzas y Díaz
Noci,14 no ejercen tanta
influencia a través de los comentarios que ellos
mismos emiten en los textos de opinión, sino al
dar cuenta de los hechos que han ocurrido, es
decir, al seleccionarlos, postura que Gomis
también sostiene: "La gran capacidad
persuasiva de la prensa no está tanto en
aquellos textos a través de los que trate
abiertamente de persuadir de algo por medio de
razones y argumentos, como a través de la imagen
continua de la realidad a través de los hechos
que el medio selecciona en cada noticia".15
Otro aspecto
interesante para comentar en este punto es el de
la responsabilidad. Armañanzas y Díaz Noci
sostienen que, "aunque por cautela en la
mayor parte de las publicaciones las opiniones
expuestas en los trabajos firmados son
responsabilidad de sus autores, lo cierto es que
el periódico casi siempre comparte de alguna
manera las tesis recogidas en los comentarios,
críticas, ensayos
que se publican en sus
páginas. El periódico elige sus firmas y, en
consecuencia, utiliza opiniones individuales para
expresarse".16
Para concluir
esta breve introducción a los rasgos
diferenciales entre el periodismo interpretativo
y el argumentativo, basta señalar en palabras de
Armañanzas y Díaz Noci, que "en la
opinión, bien sea como portavoz de una
publicación (el editorial) o de un autor
concreto (artículo firmado), se trata de
encontrar el significado de unos hechos; se
pretende entenderlos al igual que en la
interpretación pero, mientras ésta da el
sentido a las noticias, se abstiene de decir qué
hay que hacer; la función de opinar o
editorialista pretende influir en el lector con
recomendaciones y consejos sobre el curso de la
acción a seguir".17 La persuasión en los
textos argumentativos está sustentada, pues, en
el prestigio, en el reconocimiento público de
quien escribe. Armañanzas y Díaz Noci lo
consideran "el argumento de autoridad",18 tan empleado también en
Publicidad.
Finalmente, es
preciso recoger la postura al respecto de Lorenzo
Gomis: "De las opiniones conjuntas resultan
acciones en común. El medio sabe que el público
expresa su criterio y que la opinión estimula la
opinión. Se trata de persuadir, no de
coaccionar; lo esencial es establecer solidaridad
entre el influyente y el influido, y entre éste
y la colectividad".19
También en este
mismo sentido se manifiestan Diezhandino,
Bezunartea y Coca cuando afirman que
"existe una tendencia creciente a rodear de
una aureola excesiva de prestigio a los
opinadores".20
Por otro lado,
Armañanzas y Díaz Noci21 estructuran los textos
de opinión según el método del análisis del
discurso de Van Dijk: "El texto se divide
así en macroestructuras y microestructuras. La
macroestructura nos permite comprender, con leer
el texto, cuál es o cuáles son los temas
expuestos y, de otro lado, qué tipo de texto es
(género)". Hay muchos tipos, pero la que
interesa en este análisis es la argumentativa,
que incluye, siguiendo a estos autores,
"tanto la argumentación como la
demostración, deudoras de la retórica clásica
y de la nueva retórica de Ch. Perelman".
Van Dijk
sintetiza su esquema en hipótesis o premisa y
conclusión. En el medio nos encontramos con
muchas opciones válidas para la construcción
del texto argumentativo. Según
él, "así, las hipótesis se
subdividen en categorías y suposiciones, igual
que en la doctrina clásica de la argumentación
se distinguía entre una premisa mayor y otra
menor".22
Armañanzas y
Díaz Noci añaden que "pueden aparecer
refuerzos a la explicación principal, aún más,
pueden y deben aparecer argumentos: no se trata
sólo de explicar qué ha pasado, sino también
cómo y por qué ha pasado (o puede pasar). Se
trata de establecer una relación entre
precedente (un acontecimiento noticioso, en la
mayoría de los casos cuando se trata de un texto
periodístico de opinión) y las consecuencias,
presentes o futuras, reales o posibles".23
Sin embargo,
estas superestructuras se materializan en
microestructuras, basadas en la proposición,
compuesta por un predicado y varios argumentos.
Nos encontramos aquí, siguiendo con
construcciones complejas, con que la
construcción sintáctica debe estar al servicio
de la transmisión de hechos e ideas, es decir,
de presupuestos y consecuencias, y la complejidad
de éstas se refleja inevitablemente en la
articulación de las proposiciones.
Pero, en
general, Armañanzas y Díaz Noci24 advierten de que la
complejidad no quiere decir dificultad, sino
densidad. A continuación afirman: "Tras las
proposiciones se hallan las secuencias. Para que
el significado que el medio ofrece sea exacto, no
son suficientes las proposiciones aisladas.
Éstas se unen y articulan entre sí formando
secuencias". Por ello, en las secuencias
siempre existe coherencia.
Aparte de esto,
según su forma discursiva, los géneros pueden
tener diferentes tipos de mensaje:
- Un mensaje
con propósito informativo. Utilizan la forma
expositiva, descriptiva y narrativa.
- Un mensaje con propósito opinativo.
Utilizan la forma argumentativa. Dentro de
esta variante, podemos encontrar:
- El
Artículo
- La
Columna
- El
Editorial
- La
Crítica
- El
Comentario
- El
Suelto
El artículo
Es el género
periodístico que de manera personal interpreta,
informa, analiza los acontecimientos y establece
una tesis que luego constata. De los géneros de
opinión, el artículo es quizá el menos
confidencial de todos, del mismo modo que el
menos actual. Se caracteriza visualmente por su
extensión, que supera con creces a la de una
columna.
Su estructura
está compuesta por una proposición general que
explica el tema e introduce el texto, continúa
con detalles menores, más tarde analiza (es la
fase formativa), a continuación comprueba y por
último valora y concluye, además de apuntar las
diversas consecuencias y de hacer una llamada a
tomar postura respecto de lo que se está
tratando en el texto.
La intención
del artículo es la de despertar la conciencia
crítica de los lectores a través del análisis
y la interpretación pormenorizada de un tema.
El editorial
Es el género
que expresa el criterio del medio sobre los
hechos más destacables. Ofrece el punto de vista
institucional y, como consecuencia de ello, la
redacción se ve afectada por un cierto
protocolo, empleando un lenguaje menos personal.
Suele tratar temas de eminente actualidad aunque
no se limita a ellos. La finalidad de este
género es la de intentar influir en la opinión
pública.
Su estructura se
divide en tres partes, una informativa, en la que
avanza el tema y que sirve para abrir el texto,
una segunda interpretativa, en la que el autor
del editorial expone los argumentos y las
interpretaciones, y una última fase denominada
deliberativa o conclusiva. En ella se conceden
las últimas apreciaciones sobre el tema y se
cierra el texto.
La columna
La columna
analiza, interpreta y valora, y su finalidad
concreta es la de orientar al público sobre las
noticias.
Tiene tres
características: la periodicidad/actualidad, la
titulación fija y el carácter emotivo con el
que se expresa.
La columna
proporciona momentos de recreación, motivo por
el que se encuentra cerca de la literatura, tiene
total libertad temática y formal, hace uso
habitual de la ironía y se establece con
frecuencia una identificación entre columnista y
lector.
Este tipo de
género ha de reunir ciertos rasgos: ha de ser
original, nueva, tiene que captar el interés del
público, no debe estar escrita en un tono
propagandístico y ha de estar dirigida hacia un
beneficio social.
Su estructura es
completamente libre, aunque como modelo se puede
aceptar el convencional de entrada, desarrollo y
conclusión.
Dicha estructura
aunada a sus características específicas de
tono, lenguaje, título, espacio y periodicidad,
además de tema y la posibilidad de tratar uno o
varios asuntos en el mismo artículo, permite
clasificar a la columna de la siguiente manera:
- Columna de
opinión. Por su forma y tono serio, parece
un editorial. Sin embargo, todos los juicios
que en ella se expresan son responsabilidades
del columnista, quien así lo acepta mediante
su firma. Puede incluso no presentarse esta
diferencia en el uso del lenguaje y sólo
caracterizarse como columna por sus
cualidades formales: título, periodicidad y
espacios fijos.
- Columna de
información. Se le denomina de este modo a
la columna en la cual predomina la
información sobre el comentario o éste
infiere por la manera en que el columnista
trata la información. Él es quien ha
trabajado el material para integrar la
columna y, por lo mismo es responsable de lo
que escribe.
- Columna
humorística. Se escribe con el propósito de
divertir y entretener a los lectores. Su
temática es diversa y los comentario se
caracterizan por su ironía.
- Columna de
personalidades. El columnista se ocupa de
todas las personalidades de la comunidad que
destacan en algún momento o por algún
motivo. Así, puede referirse a los
funcionarios públicos, a los deportistas
ganadores de un premio o a los artistas
famosos. En suma, se ocupa de toda aquella
persona que resulta interesante para los
lectores.
- Columna
revoltillo. Esta columna es bastante
frecuente. Presenta a sus lectores un poco de
todo. Está formada por una gran variedad de
temas. Por ejemplo, el columnista comenta
algún acontecimiento en tono editorial y a
renglón seguido cambia de tono. Después
hace otro comentario, con el mismo tono serio
de un principio o con un enfoque picaresco.
Además de esto, en la columna revoltillo se
pueden hacer otras muchas combinaciones.
La crítica
La misión de la
crítica es la de orientar a la opinión
pública, razón por la que ha de ser
informativa. Es un género que está inserto en
el mundo de la cultura, del arte, y suele
circunscribirse a un lector interesado por este
ámbito y quizá por ello es un género aparte.
En concreto, se ocupa de la labor de un artista y
no de sus interioridades.
La crítica se
identifica, al margen de por la ficha técnica
que ha de llevar y que recoge los datos
fundamentales del objeto de análisis, por el
lenguaje que emplea, ya que de todos los géneros
de opinión, suele ser el más intelectual.
La estructura
que el crítico utiliza para este género es
totalmente libre. A menudo, en las publicaciones
que dejan espacio entre sus páginas para las
críticas se encuentran artistas o literatos de
reconocido prestigio que ofrecen su opinión
sobre tal o cual obra.
Las características
específicas de la crítica son:
- La ficha
técnica, con los datos más importantes de
la obra.
- Un título generalmente connotativo.
- Flexibilidad en la redacción del texto, en
el que suelen aparecer:
*Los
antecedentes de la obra, datos del autor
y producciones anteriores.
*El argumento o al menos, parte de éste.
*El veredicto del crítico sobre la obra.
Además, la
crítica ha de informar fielmente, evitar la
tendencia a la destrucción y al elogio, ser
ponderada y justa, analítica y sintética, de
espíritu reflexivo, de tono respetuoso,
ecuánime y, por último, de un estilo denso,
preciso, ágil y claro.
La
clasificación de la crítica puede ser muy
variada: literaria, de cine, teatral, de ópera,
de ballet, musical, deportiva, taurina (se pisa
con la crónica), entre otras muchas.
Su función,
por otra parte, ha de ser la de informar,
orientar y educar, aunque sí es necesario tener
muy presente a la hora de escribir una crítica,
que es importante no contar al lector lo que
éste tiene que descubrir en la obra.
El comentario
Es un género de
opinión caracterizado por su brevedad, que
acompaña generalmente a la sección de sociedad
o que tiene que ver con frecuencia con la
opinión de un entendido sobre cuestiones
livianas que no tienen una gran implicación
social.
Va firmado casi
siempre, y enjuicia temas candentes de cada
sección informativa. Se suele encargar a
especialistas, cuando no los firman los propios
jefes de sección. El hecho de que los
comentarios sean responsabilidad de personal de
plantilla del periódico es un punto a favor de
éstos, ya que demuestra que el diario dispone de
un grupo de profesionales capaces de enjuiciar un
acontecimiento aportando soluciones. Son textos
ligados al editorial, en la medida que se aleja
en su redacción del lucimiento estilístico para
profundizar en la información. El comentarista
tiene un margen mayor que el editorialista a la
hora de escribir, ya que se despoja de la
seriedad y rigidez propias del editorial para
comentar una noticia. Finalmente, en cuanto al
esquema del comentario, lo importante de cara a
su efectividad es cuidar el comienzo y fin del
mismo.
El suelto
Se trata de una
variante del editorial, que ocupa algunos huecos
de las páginas de opinión y que son pequeños
apuntes sobre cuestiones de actualidad que lo que
hacen es ofrecer una opinión sintética del
medio con respecto a algún tema. Pero el suelto
no es lo mismo que el editorial, pues, aunque
coincidan la mayoría de las veces en su autoría
institucional política, el editorial suele tener
una mayor extensión y una argumentación y unos
rasgos estilísticos diferenciados.
Para muchos
lectores, el suelto suple al editorial gracias a
su corta extensión, de ahí su importancia.
Suelen ser trabajos anónimos o firmados con
seudónimos. Están escritos en un tono más
desenfadado que el editorial, haciendo gala de
cierta ironía, párrafos breves, mostrando un
tono coloquial, sin retoricismos. Periódicos
como El Mundo o ABC otorgan a este
género unos espacios generosos. Los sueltos
también se diferencian de la simple nota, de la
gacetilla, porque no sólo informan sino que
juzgan y valoran.
En resumen, la
totalidad de los textos de opinión que se
publican en un diario no aparece en la sección
Opinión. El propio Libro de Estilo de El
Mundo apunta al respecto: "Los
artículos firmados pueden aparecer
indistintamente en esas páginas que abren cada
día el número de El Mundo (se refiere a
las de Opinión) o dentro de cualquiera de sus
secciones informativas, siempre que hagan
alusión a las áreas de interés de la sección
en que aparezcan".25 Además apunta que los
no firmados sólo se publican en las páginas de
Opinión.
Por otro lado,
el hecho de que cada articulista tenga un estilo
propio bien diferenciado repercute en la
afiliación de los lectores al medio. Es
interesante constatar aquí la complementariedad
que ejercen entre sí los textos informativos que
se publican en un diario con los argumentativos.
Normalmente refuerzan una misma idea, aunque
trazada con distintos matices.
La columna, el
comentario y la crítica son los tres géneros
argumentativos que más licencias estilísticas
ofrecen al opinador. El despliegue de recursos
lingüísticos es interminable, desde figuras
retóricas hasta juegos de estructuras. El lector
admite al firmante como el filtro entre la
realidad social y su propio ser. Lo sabe y existe
un compromiso explícito en que así lo haga.
Prueba de ello es que cada cual tiene sus
opinadores preferidos en cada diario. Y es que no
hay que olvidar que el opinador, antes que eso es
periodista, y su función es interpretar la
realidad. El modo en que lo haga es el que
definirá el género resultante.
En conclusión,
cada publicación periódica tiene su
personalidad comparable a la de cada ser humano y
manifestada externamente en el soporte físico
del papel, en su estructura y confección e,
internamente, en el lenguaje que emplea y la
ideología que transmite a través de ese
lenguaje.
Es necesario
destacar que el lenguaje empleado por cada
periódico responde, en general, al lenguaje del
grupo social o sociolecto de sus más asiduos
lectores.
En definitiva,
todo texto en un periódico, bien firmado por un
periodista de plantilla o por un colaborador, es
siempre una posición que compromete también al
periódico como institución.
_____
Notas:
1 E. ARMANANZAS y J. DÍAZ NOCI: Periodismo
y argumentación: Géneros de opinión, más
allá de la interpretación. Universidad del
País Vasco. 1996.
2 José Luis MARTÍNEZ ALBERTOS: Curso
General de Redacción Periodística.
Paraninfo, 1996.
3 Lorenzo GOMIS: El medio media: la
función política de la prensa. Seminarios
y Ediciones. Madrid. 1974.
4 Ibídem pág. 125.
5 Gonzalo MARTIN VIVALDI: Curso de
redacción. Paraninfo. Madrid.1976.
6 Esteban MORAN TORRES: Géneros del
periodismo de opinión. Eunsa. Pamplona.
1988.
7 Ibídem pág. 187.
8 MARTÍNEZ ALBERTOS, J.L., Op. Cit.
pág. 321.
9 ARMAÑANZAS, E. y DÍAZ NOCI, J., Op.
Cit. pág. 119.
10 Ibídem, pág. 120.
11 Teun A. VAN DIJK: La noticia como
discurso. Comprensión, estructura y producción
de la información. Paidós, Barcelona, 1990.
12 MARTÍNEZ ALBERTOS, J.L., Op. Cit.
pág. 311.
13 GOMIS, L., Op. Cit. pág. 114.
14 ARMAÑANZAS, E. y DÍAZ NOCI, J., Op.
Cit. pág. 123.
15 GOMIS, L., Op. Cit. pág. 115.
16 ARMAÑANZAS, E. y DÍAZ NOCI, J., Op.
Cit. pág. 125.
17 Ibídem, pág. 125.
18 Ibídem, pág. 127.
19 GOMIS, L., Op. Cit. pág. 121.
20 BEZUNARTEA, O; DIEZHANDINO, M. P. Y
COCA, C. "Fuentes y élites
periodísticas", en Estudios de
Periodística III. Pamplona. 1994.
21 ARMAÑANZAS, E. y DÍAZ NOCI, J., Op.
Cit. pág. 132.
22 VAN DIJK, T. Op. Cit. pág. 88.
23 ARMAÑANZAS, E. y DÍAZ NOCI, J., Op.
Cit. pág. 133.
24 Ibídem, pág. 133.
25 Diario El Mundo. Libro de
Estilo.
* Pastora
Moreno Espinosa es
docente de la Universidad de Sevilla, en España. Esta comunicación fue
presentada en la IV Bienal Iberoamericana de
Comunicación (sociedad,
información y conocimiento) realizada en San
Salvador entre el 17 y el 19 de septiembre de
2003, la cual se reproduce en SdP con la autorización de los
organizadores.
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