El nuevo
pensamiento feminista en la red:
información, gestión y participación
Alejandro
Barranquero Carretero *
1.
Introducción
A
comienzos del siglo XXI, Internet es una realidad
mítica que ya no sorprende a nadie. Los
iniciados la usan en progresión geométrica y
tras ellos el número de adeptos crece como si de
una nueva religión se tratase. Internet es
además una red omnipresente que totaliza y
envuelve, creando y acotando espacios de
identidad e intercambio simbólico que, a menudo,
nos hacen creer que el mundo es sólo uno.
Consecuencia de este afán globalizador es la
aparición de una corriente crítica de
pensamiento que discute el discurso hegemónico
masculino que subyace en la red.
El
ciberfeminismo y otras corrientes críticas de
pensamiento plantean desde comienzos de los 90
temas de sugerente actualidad como la relación
mujer-máquina, género e identidad en la red, el
nuevo cuerpo electrónico o el discurso
patriarcal en lo tecnológico, entre otras
cuestiones. Del lado del arte, pero vinculado
estrechamente a los postulados teóricos,
movimientos artísticos VNS Matrix u
Old Boys Network... o iniciativas
concretas como las de Francesca da Rimini,
Shigeko Kubota o Eva Grubinger reivindican una
toma de postura crítica y han sido objeto de
debate y controversia por sus sugerentes
aportaciones a un nuevo feminismo que tiene como
objeto de estudio el medio on line y
construcción del género.
Lejos de
plantear un estudio exhaustivo del ciberfeminismo
como cuerpo teórico o expresión artística, el
siguiente análisis pretende abordar otros
parámetros. Nos interesa, sobre todo, comprender
y valorar el origen y articulación del
ciberfeminismo en Internet, en tanto que
movimiento social y desde dos perspectivas
diferentes:
- Analizar el
uso de la red como herramienta de
comunicación, participación y gestión
del movimiento; y, en consecuencia, como
una de las principales fuentes de
articulación de lo social.
- Abordar la
red como objeto de estudio prioritario de
las ciencias sociales y las
organizaciones humanas.
A efecto de
acotar mejor el terreno de análisis, proponemos
partir de la metodología clásica elaborada por
David Hakken (1999),1 a partir de la cual se
clasifica el ciberespacio en seis categorías o
niveles de estudio:
- Características
básicas de las entidades en el
ciberespacio.
- Identidades
del "yo" que se forman en esas
identidades.
- Identidades
micro-sociales (Ej. amigos, relaciones
íntimas).
- Identidades
sociales intermedias (Ej. comunidades,
relaciones ciudadanas).
- Identidades
macro-sociales (nacionales,
transnacionales).
- Estructuras
político-económicas que se producen y
reproducen en el ciberespacio.
Nuestro
análisis se centrará en la dimensión de las
identidades sociales intermedias: redes, grupos
populares, comunidades virtuales, etc. Partiendo
del análisis teórico emprendido hasta el
momento, intentaremos abordar, a grandes rasgos,
algunas de las principales dinámicas que operan
en Internet para la construcción y dinamización
de procesos sociales.
El estudio no
pretende establecer una tipología, ni ser
representativo de las múltiples aportaciones
sobre el cambio social en Internet. Proponemos
tan sólo un primer itinerario por el universo de
las redes y movimientos que se expresan y
conforman en otro tipo de redes: las virtuales,
el ciberespacio.
De otro lado, se
propone una "deconstrucción" crítica
del debate actual ciberfeminista, con el objetivo
de averiguar carencias y debilidades - en sus
momentos iniciales - y en favor de nuevas líneas
de investigación que permitan subsanar los
primeros errores.
Cualquier
tecnología es motivo de reflexión y
"metarreflexión". Por ello, también,
los abordajes iniciales deben pasar por una
reorientación que ayude y enriquezca el
análisis posterior. Más allá de la utopía
tecnológica de conseguir que los desequilibrios
desaparezcan de la red, nuestra propuesta va
orientada a lograr que todos los grupos sociales
comiencen a estar representados de forma cada vez
más igualitaria en la colección de espejos del
mundo que es Internet.
En todo caso,
también somos conscientes de la dificultad que
conlleva cualquier estudio elaborado en nuevas
tecnologías, dada la inexistencia de unos
estándares fijos de análisis, y por la elevada
velocidad con que se producen los cambios en la
red, aún inmadura en muchos aspectos.
En conclusión,
estas líneas se encaminan a ofrecer una visión
panorámica del movimiento feminista en el
ciberespacio, entendido como "red de
movimientos sociales" (Melucci, 1994)2 modificable si cabe,
abierta a sugerencias, a nuevas propuestas y
transformaciones; aunque todo parece indicar que
Internet seguirá evolucionando hacia soluciones
diferentes e innovadoras que quizá superen las
actuales pero que, por seguro, habrán tenido un
punto de partida y referencia en las mismas.
2.
Internet y el cambio social: los movimientos
sociales
2.1. Movimientos sociales
en red
Internet ha
transformado nuestras categorías mentales,
nuestro modo de relacionarnos con el mundo y de
comunicarnos con él. Desde sus inicios, ha sido
el punto de arranque de múltiples
transformaciones y cambios sociales, con
implicaciones en todos los niveles del orden
humano: político, económico, jurídico,
cultural, etc. Dejando a un lado lo estrictamente
psicológico, la metamorfosis que las nuevas
tecnologías operan en el campo social parece
sustentar un nuevo conjunto de relaciones y
posibilidades que escapan a catalogaciones y
etiquetas clásicas.
Más allá del
determinismo tecnológico que algunos asignan a
Internet como motor del desarrollo histórico y
económico, en las sociedades se constata hoy que
el uso y aprovechamiento de esa tecnología de
alcance mundial ha dado lugar a nuevos
imaginarios y modos de expresión y relación
entre los sujetos sociales.
En Internet se
articulan un sinnúmero de debates e intercambios
sobre los temas más dispares, y es el punto de
encuentro de gentes con intereses y líneas de
actuaciones similares y divergentes. De hecho, el
ciberespacio como soporte material permite una
interacción social a través de la cual es
posible rebasar fronteras y distancias, siendo la
velocidad con que se efectúan tales flujos y su
capacidad de conectar a muchas personas a la vez,
elementos distintivos de esta nueva y potente
tecnología.
Estas
agrupaciones populares, que denominaremos en
adelante "movimientos sociales" o
"redes", han venido haciendo uso de
Internet, desde sus inicios, como canal de
comunicación, tanto para promover las relaciones
entre sus miembros como para alentar acciones y
objetivos políticos. Parte del actual movimiento
feminista, por ejemplo, no es más que una red
articulada donde se intercambian experiencias y
visiones, en la que se puede tomar parte desde
distintas partes del mundo, en cualquier momento
y sin más costes que el de una conexión normal
a Internet.
En este sentido,
las nuevas tecnologías han conseguido resultados
a veces espectaculares e inéditos en la
creación y articulación de nuevos movimientos,
así como en la consolidación de otros ya
existentes. Hoy en día, la red confirma su
centralidad en la dinamización de procesos
sociales, políticos, económicos y culturales.
En definitiva,
al igual que con otros medios de masas
(televisión, radio, cine, prensa,...), se puede
diferir que el tejido comunicativo crea tejido
social; o lo que es lo mismo, la comunicación
crea sociedad y propicia una determinada
articulación de lo social.
¿Podríamos
entonces afirmar que una comunicación
equilibrada sería sinónimo de una sociedad
plural e igualitaria? Sin duda, por la
experiencia acumulada hasta el momento, se
confirma que Internet ha favorecido nuevos
repertorios de recursos y acciones para los
movimientos sociales, en distintos sentidos:
- Los flujos
comunicativos on line configuran nuevas
dinámicas organizativas y propician el
surgimiento de redes sociales variadas
que, dada la alta interactividad
comunicativa, activan y potencian la
participación cívica, frente al
absentismo político.
- Por otro
lado, cualquier organización se
fortalece si desarrolla formas de
gestión integral de comunicación e
información. Las nuevas tecnologías
informativas son, en este caso, la
sustancia perfecta para consolidar una
buena política comunicativa
institucional.
Sin embargo, la
rapidez de difusión y asimilación de las
denominadas "nuevas tecnologías de la
información y la comunicación" aún no han
permitido estudiar en profundidad la centralidad
que están asumiendo dentro de los procesos
culturales. Faltan aún estudios definitivos pero
es incuestionable el enorme caudal de líneas de
investigación abiertas en este ámbito.
Pasamos a
continuación a observar cuáles son las
principales consecuencias del manejo de la red
para la construcción de movimientos sociales.
Los dividiremos en dos grupos:
- Funciones /
Ventajas: de qué forma se benefician los
movimientos al utilizar Internet como
canal de comunicación y organización.
- Disfunciones
/ Desventajas: qué problemas introduce
la red en la articulación de los grupos.
2.2. Ventajas y desventajas
de Internet para la formación de movimientos
sociales
Lejos de
mitificar las nuevas tecnologías informativas
como fuente de organización social, Internet es
hoy un espacio de enormes posibilidades para el
cambio social y la articulación de comunidades
humanas. Determinados rasgos peculiares de la red
contribuyen, en gran proporción, en el proceso
de formación, dinamización y organización de
los grupos sociales.
De hecho, a
pesar de ser un medio reciente, buena parte de
movimientos sociales del mundo utilizan el medio
digital como una forma privilegiada de
organización y, sobre todo, de acción,
difusión y comunicación. Pero, ¿cuáles son
estos rasgos?; ¿qué principio propicia que
Internet medie de forma tan contundente en la
difusión de ideas y conocimientos?; ¿qué
convierte a la web en fuente fundamental de
gestación y desarrollo de grupos de tan distinto
orden?
En primer lugar,
el medio on line permite importantes cambios
respecto a los media tradicionales. Observando
sus avances técnicos, se reconocen una serie de
rupturas frente a los medios clásicos, que
afectan primordialmente al carácter y alcance de
la comunicación social:
-
Interactividad o comunicación bidireccional
En Internet la comunicación es bipolar, lo cual
implica un modelo activo de receptor frente al
modelo pasivo tradicional de otros media. El
nuevo modelo concede al individuo el papel
protagonista en la acción, con iniciativa y
control sobre la comunicación, al tiempo que se
adapta perfectamente al sistema de participación
habitual en movimientos colectivos que, por lo
general, son autónomos, independientes y
deliberados en la consecución de sus objetivos.
-
Horizontalidad y estructura en red
La comunicación en Internet es horizontal, de
usuario a usuario; en contraste con la
comunicación vertical y jerarquizada, propia de
la mayor parte de los medios de comunicación y
de las instituciones sociales tradicionales. El
carácter no institucional y alternativo de la
comunicación en red la hace especialmente apta
para ser utilizada por gran número de personas
que no tienen acceso a los medios de
comunicación oficiales y que tratan, en su
lugar, de expresar opiniones e intereses
diferentes u opuestos a otros grupos sociales,
especialmente los dominantes. En suma, la
autonomía de la red brinda a los movimientos un
espacio de libertad que la estructura vertical le
venía negando.
A este respecto,
Diani (1992)3 define el
"movimiento social" como una "red
de interacciones informales entre una pluralidad
de individuos, grupos y/o organizaciones".
Si aplicamos el concepto a la nueva organización
on line de los movimientos, nos interesan varias
cuestiones:
- La
expresión "red". Los
movimientos encajan perfectamente con la
comunicación en red
Internet, ya que éstos han
sido definidos precisamente como redes.
- La
comunicación/interacción informal,
característica también del medio on
line (comunidades virtuales, correo
electrónico, foros
) es uno de los
elementos constitutivos de los grupos
sociales, en contraste con las relaciones
formalizadas y jerárquicas que tienen
lugar en el seno de otras instituciones.
-
Actualización constante e instantaneidad y
comunicación en tiempo real
La periodicidad de la información on line se
caracteriza por la posibilidad de acometer una
actualización permanente de los contenidos, lo
cual representa una ventaja con respecto a los
medios anteriores (prensa, radio y televisión).
El tiempo no es pues condicionante en la
comunicación on line y las informaciones pueden
ser actualizadas siempre que convenga.
La
consideración de Internet como un medio
instantáneo supone también la aceptación de la
inmediatez o posibilidad de información continua
por parte del usuario en cualquier momento.
- Alcance
global: Distribución directa, universal y al
mínimo coste
En la web se pueden distribuir de forma
virtualmente instantánea miles de copias del
mismo documento con un coste ínfimo. Este hecho
permite que los movimientos sociales que,
generalmente se gestan en un entorno local, se
difundan globalmente a través de un entorno
digital, de forma directa, inmediata y a coste
muy reducido.
- Unicidad o
integración comunicacional: Construcción
multimedia e hipertexto
La web permite presentar la información por
medio de texto, imágenes fijas o en movimiento y
sonido; es decir, a través de varios medios de
expresión (multimedia).
A esto se suma
su capacidad de hipertexto o escritura no
lineal. Se trata, en definitiva, de un gran
archivo de información que tiene la ventaja de
poder relacionar unos contenidos con otros - a
través de enlaces, iconos, menús... -,
completando la búsqueda realizada hasta los
niveles deseados de especialización.
Ambas
características, genéricas del diseño o
estructura de la información, también permiten
la mejora integral de la comunicación del
contenido, la hacen más atractiva, visual y
dinámica, hecho que beneficia, en gran medida, a
la difusión y participación comunitaria.
En segundo
lugar, es necesario subrayar que, en la corta
vida de la red, son comunes todo tipo de
prácticas sociales políticamente
transformadoras, que promueven un nuevo escenario
político-social-cultural, consecuencia directa
de las características técnicas antes
señaladas.
Conviene
recordar el ya clásico ejemplo de la
movilización zapatista en Chiapas (México),
iniciada en 1994. El esfuerzo mas relevante en el
sector de las comunicaciones fue precisamente el
realizado en Internet, que permitió establecer
relaciones informales y reuniones regulares de
cientos de grupos obreros, activistas indígenas,
antiglobalización
Partiendo de
este y otros hechos, Manuel Castells, uno de los
más importantes analistas del movimiento social
en Internet, considera que los
"cibergrupos" son hoy en día
especialmente decisivos para salir de ciertas
situaciones planteadas en esta sociedad de la
información. Frente a la presión, aparentemente
irresistible, de los grupos que controlan la
globalización económica y política, las
comunidades se atreven y vuelven a situarse fuera
de la cultura establecida, gracias, en gran
parte, a las nuevas posibilidades informativas
que ofrece el entorno web. "Los ciudadanos
podrán formar, y están formando, de hecho, sus
propias constelaciones políticas e ideológicas,
evitando las estructuras políticas
establecidas" (Castells, 2001).4
Sin ánimo de
sistematizar la extensa gama de relaciones que
propicia el medio on line, citaremos, entre
otras, las siguientes prácticas:
- Revalorización
de los movimientos sociales y políticos
preexistentes y de antiguas formas de
cultura militante, alternativa o
resistencia.
- Surgimiento
y consolidación de:
- Nuevas
formas de participación política,
cívica, popular y extensión de la
ciudadanía.
- Nuevos
actores y líderes sociales.
- Nuevos
discursos y narrativas.
- Nuevos
repertorios de protesta - huelgas,
mailbombings, sabotajes electrónicos,
movimiento hacker
-.
- Comunidades
exclusivamente virtuales.
- Nuevas
redes de solidaridad y cooperación
social.
- Nuevas
formas de diálogo y trabajo
multicultural.
- Potenciación
de la multidireccionalidad y, en
consecuencia, multiplicación de
discursos, movimientos, acciones e
intercambios sociales e
internacionalización de la solidaridad
en los conflictos: movilizaciones
internacionales, movimiento
antiglobalización, etc.
Aunque en este
espacio nos interesa sobre todo constatar los
beneficios particulares que obtienen las
organizaciones de la comunicación en red,
conviene detenerse también en algunas
consecuencias, no tan beneficiosas, de este nuevo
modelo informativo:
- Individualización
y atomización de la comunicación
Internet es una tecnología dirigida al
individuo en solitario, no al grupo, como
lo han estado en la última década el
teléfono móvil, el ordenador personal,
o la TV a la carta... Las audiencias,
fragmentadas hasta el límite de la
atomización, no hacen sino confirmar
aún más las tendencias actuales en un
mundo regido por el neoliberalismo donde
se valora al individuo como sujeto activo
de las nuevas tecnologías. (Guzmán
Franco y Correa García).
- Nueva
divisiones centro/periferia
Los expertos consideran que Internet ha
inaugurado un nuevo conflicto
centro-periferia basado en el acceso a la
información. La red es todavía una
tecnología cuya difusión está limitada
por cuestiones de renta y que queda
acotada a los segmentos más pudientes;
en términos sociológicos, puede ser
considerada una tecnología
"estratificante".
Hoy, el contorno tecnológico dibuja un
escenario donde hay un primer mundo
"conectado" frente a terceros
mundos "no conectados". Como
premisa básica debemos reconocer que
Internet veta y acota el acceso a
determinados colectivos, por razones
culturales (étnicas, lingüísticas, y
religiosas), económicas y políticas.
- Difusión
de discursos mitificadotes
Existe un ideario común que nos intenta
hacer creer que la red es un espacio de
libertad total, un paraíso democrático,
donde tienen cabida todo y todos.
Relacionado con lo anterior, el discurso
racional del progreso y de la
"sociedad de la información"
nos impide distinguir, en ocasiones,
situaciones de desequilibrio en muchas
dimensiones del ciberespacio.
- Instrumento
de dominación capitalista
Hay que recordar también que Internet
nació impulsada por intereses militares
y posteriormente económicos, como nuevo
puntal del sistema neoliberal y
globalizador de la información. La web
es hoy un gran mercado mundial de
comunicación, entendida como mercancía
y manejada por grandes grupos multimedia
privados; un lugar para fomentar la
cultura del consumo audiovisual y la
industria mediática, que casi siempre
responde a los idearios de los
principales emisores del mundo
cibernético.
La información como mercancía tiene
como consecuencia una uniformización
globalizante del conocimiento,
homogeneización cultural, pensamiento
único, además de consumo masivo y
explotación económica.
- Utilización
por grupos intolerantes
Al igual utilizan la red grupos con fines
sociales y planteamientos, el
ciberespacio puede servir también para
la difusión de otro tipo de ideas, de
carácter intolerante, xenófobas,
misóginas, extremistas o reaccionarias.
2.3. El debate teórico
sobre las implicaciones sociales de las
nuevas tecnologías informativas
Dos son los
principales agentes del análisis y la reflexión
teórico-prácticos sobre movimientos sociales y
nuevas tecnologías:
- El ámbito
social/institucional (las propias
organizaciones sociales, partidos
políticos, asociaciones, ONGs
)
- El
académico-universitario, desde las más
diversas disciplinas sociales:
sociología, antropología, ciencias de
la comunicación, estudios
culturales
Si bien
carecemos aún de estudios que sinteticen las
diferentes posturas que existen en torno a la
cuestión, nos interesa establecer a
continuación un breve recorrido por algunas de
las teorías más interesantes generadas en el
campo de la sociología y las ciencias de la
comunicación:
En el ámbito
hispano, el sociólogo Manuel Castells es una de
las voces más relevantes, gracias a la
publicación de un interesante compendio
teórico: la trilogía La Sociedad de la
Información. La red, desde su punto de
vista, constituye una de las más innovadoras
formas de participación ciudadana en la
actualidad, al ofrecer enormes posibilidades de
interacción y debate en foros electrónicos
autónomos. Tres rasgos fundamentales definen, a
su parecer, la interacción entre Internet y los
movimientos sociales:
- Crisis
de los movimientos sociales organizados y
emergencia de los movimientos en red
Según el investigador, asistimos en la
actualidad a una crisis de las
organizaciones tradicionales
estructuradas y consolidadas, como el
Estado y los partidos políticos y, en
relación con la ciudadanía, observamos
también el debilitamiento de la esfera
pública como espacio de lo político. De
otro lado, surgen nuevos actores
sociales, a partir de coaliciones
específicas sobre objetivos concretos,
en las que Internet emerge como un
sistema de comunicación posible y
estructurador. Así, en la sociedad de la
información se está produciendo, según
Castells, un salto de los movimientos
sociales organizados a los movimientos
sociales en red, partiendo de Internet
como estructura organizativa y uno de los
principales instrumentos de
comunicación.
- Tendencia
a los movimientos de valores e ideas
Los movimientos sociales en nuestra
sociedad se desarrollan, cada vez más,
en torno a códigos culturales y valores.
Existen movimientos reivindicativos
tradicionales, pero los más importantes
- ecologismo, feminismo,
antiglobalización
- son, por lo
general, movimientos de valores y, por
tanto, dependientes de la capacidad de
comunicación. La transmisión
instantánea de ideas en un marco muy
amplio, como el del ciberespacio, permite
una agregación mayor de miembros en
torno a estos grupos de valores.
- Internet
como conexión global-local
Cada vez más, el poder funciona en redes
globales, a la vez que la gente construye
sus consensos y formas de resistencia en
sociedades locales. El gran dilema que se
plantea es cómo, desde lo local, se
puede controlar e interactuar con lo
global. Internet se erige entonces como
una herramienta primordial para la
articulación de movimientos alternativos
locales al tiempo que globales. Así, por
ejemplo, los movimientos
antiglobalización serían un
conglomerado heterogéneo de grupos de
carácter eminentemente territorial con
proyección y consecuencias universales.
Desde esta
perspectiva Castells conecta con la visión de
Jürgen Habermas sobre la nueva comunicación. El
ciberespacio se presenta como una nueva esfera
pública que posibilita lo que el teórico
denomina "un debate público racional"
y que nos acercaría a una democracia más
participativa. La red y su multiplicidad de webs
permitirían, según esta perspectiva, una
multiplicidad de esferas públicas donde la
disonancia y la tolerancia son siempre
bienvenidas.
De otro lado,
desde un plantemiento psicosocial, Bert
Klandermans (1995)5 señala que las
condiciones psicosociales que posibilitan la
actuación de los movimientos sociales favorecen
también el uso de Internet. Las sintetiza en
tres:
- Identidad.
La identidad consiste en la construcción
de una identidad colectiva o sentimiento
de unidad y solidaridad común. En el
caso de Internet puede hablarse de la
creación de una comunidad virtual entre
aquellos internautas que simpatizan con
las mismas ideas.
- Generar
un sentido de eficacia. Implica que
las personas sientan confianza en lo que
son capaces de hacer para lograr el
objetivo del movimiento, hecho que sólo
es posible si cuentan con los recursos y
personal necesarios, además de buenas
redes de comunicación. En consecuencia,
el uso de Internet puede incrementar el
sentido de eficacia de organizaciones y
movimientos.
- Marco de
injusticia. Por lo general, los
movimientos sociales interpretan la
realidad a partir de un marco discursivo
en el que se denuncian situaciones que, a
la luz de los principios democráticos y
derechos humanos, no son legítimas y
deber ser corregidas. La red, dada la
flexibilidad de sus límites e
importantes vacíos legales de
regulación, permite, por el momento, la
expresión de opiniones de signo y origen
muy distinto.
Melucci plantea,
por otro lado, definir la comunicación en red en
tanto que "laboratorio de cultura", ya
que ésta permite generar alternativas de nuevos
valores y estilos de vida. De hecho, las nuevas
tecnologías han propiciado que "nuevas
voces" se atrevan a cuestionar la
construcción oficial de la realidad que, casi
siempre, llega impuesta. Además, reajusta la
noción de movimientos sociales para hablar de
"redes de movimientos sociales" o de
"áreas de movimiento" (Melucci, 1999)
y dada la autonomía y libertad que tienen estos
para propiciar la asociación múltiple, en un
tiempo parcial o de corta duración, teniendo
como condición la solidaridad entre sus
miembros, y el logro de objetivos específicos.
Desde esta
perspectiva cultural, es interesante también la
postura de Homi Bhabha, en The Location of
Culture (1994) que considera que en Internet
se pueden identificar rupturas de la lógica del
capitalismo avanzada, a las que denomina
"rupturas cibernéticas" o
"intersticios". En ellos se dan hoy
importantes procesos de negociación cultural
entre sectores de diferente índole. Estas
rupturas permitirían asimismo la inserción de
otras percepciones de la realidad, de nuevos
espacio-tiempos, así como de cuestionamientos
abiertos sobre el sistema capitalismo,
globalización..., al poder articularse
lejos de los principales centros emisores de
información.
Desde un
planteamiento similar, Michel Foucault asegura
que la red creada por las nuevas tecnologías de
la comunicación ayuda a crear multiplicidad de
discursos y prácticas discursivas que nos
acercan a una conformación de lo social más
pluralista y heterogénea. Ahora bien, si la
misma naturaleza de Internet favorece conexiones
múltiples entre poder y discurso al no
establecerse elementos (como el Estado) que
repriman sus límites, esa misma carencia de
límites sólo ha servido hasta ahora para
replicar muchas de las exclusiones y represiones
que de hecho se dan en la realidad.
2.4. Conclusiones
En función del
trayecto recorrido, podemos concluir que Internet
es un instrumento ideal para canalizar opinión,
demandas, solidaridad e incluso y proyectar
nuevas utopías. En palabras de Igor Sádaba, la
red se mueve en un próspero desequilibrio,6 un cruce de caminos o
campo de tensiones altamente prometedor.
Internet nació
en EE.UU. como un instrumento más del nuevo
sistema capitalista y globalizador. Sin embargo,
la propia dialéctica de los hechos ha provocado
que la sociedad en su conjunto y lo que solemos
conocer como "periferia" ubique sus
discursos y cuestionamientos en el propio espacio
cibernético.
A nivel
económico, por ejemplo, se percibe que el medio,
si bien favorece determinados parámetros de
mercado, también puede ser el mayor enemigo de
sí mismo: las transacciones cibernéticas
podrían, de hecho, paralizar el mercado
bursátil de todo el mundo en cuestión de
segundos. Y lo que se cuestiona a nivel
económico también se cuestiona a otros niveles:
social, cultural, político, etc. Esta misma
dinámica, abre una serie de posibilidades a los
grupos sociales para que inserten sus voces,
discursos y demandas en los
"intersticios" del mundo cibernético
de H. K. Bhabha y permitir el reconocimiento de
su existencia.
Internet conecta
pues con algunas de las aspiraciones más
profundas de la humanidad, posibilidades que se
abren en países como España, donde, según las
previsiones (Castells, 2000), en el año 2010
contarán con Internet el 80% de los hogares
españoles.
De otro lado,
Internet también debe entenderse como un nuevo
capítulo en la historia de los medios. Y, como
tal, participa de las utopías comunicacionales que vertebraron el
devenir de todos los anteriores. Así, se diría
estar cada día más cerca de la profecía de
Marshall McLuhan en Understanding Media
(Mc. Luhan, 1966), en la que se decía que
"el medio es el mensaje" y que los
medios son "traductores" de mensajes.
Internet, como medio-mensaje, no sólo traduce
las profundas contradicciones del actual sistema,
sino que también acaba actuando como mediación
o mediador de todo tipo de prácticas sociales y
culturales (J. Martín Barbero, 1998).7
Apuntados
algunos rasgos que describen la centralidad de
Internet en la dinámica social, nos interesa
ahora describir cómo se conforma un movimiento
social concreto el feminista, qué
nuevas expresiones adopta y qué novedades aporta
lo que hoy se denomina "ciberfeminismo"
o "movimiento ciberfeminista".
3.
Ciberfeminismo, una deconstrucción histórica
3.1. Fundamentación
Demos un paso
atrás para situarnos mejor en el contexto de
análisis. El movimiento feminista nació hace
más de doscientos años, en los albores de la
Revolución Francesa y las demás revoluciones
liberal-burguesas, reivindicando la consecución
de igualdades y derechos para las mujeres de todo
el mundo. Sin embargo, habría que esperar a los
primeros estatutos de libertades (Declaración
de Derechos del Hombre y del Ciudadano),8 para que el movimiento
diese un giro y se asimilase a lo que
históricamente se conoce como "movimiento
sufragista".
A partir de
aquel momento, en Europa Occidental y
Norteamérica se inició un conjunto de
actuaciones coordinadas cuyo primer objetivo fue
la consecución del derecho a voto. Desde
entonces, el movimiento feminista ha evolucionado
adoptando formas y soluciones muy diferentes.
Consecuencia de
las constantes transformaciones del pensamiento
durante la segunda mitad del siglo XX, se solapan
en la actualidad una larga serie de nuevos
planteamientos críticos: post-feminismo,
feminismo marxista, feminismo estructuralista,
etc.
Enmarcado en
este amplio contexto, el ciberfeminismo es un
movimiento que nació con la misma red, con
objeto de analizar las nuevas tecnologías como
vehículo de expresión de identidades y
discursos.
Los límites
para delimitar su origen no están muy definidos,
pero se acepta, por lo general, que la británica
Sadie Plant inauguró el movimiento al acuñar el
término "ciberfeminismo" en 1995,
argumentando la necesidad de abrir un espacio, el
ciberespacio, donde los humanos, en conexión con
la tecnología de la información, encontrasen
nuevas formas de construir el sujeto y la
identidad humana.
La historiadora
partía de la filósofa americana Donna Haraway y
de su ensayo clásico, Manifiesto Cyborg
(1991),9 en el que identificaba
un nuevo tipo de feminismo inspirado en la imagen
del cyborg, entendido como "un organismo
cibernético, un híbrido de la máquina y el
organismo". La idea de Haraway, a la que
volveremos más tarde, es que el concepto de
cyborg volvía borrosos los límites entre el ser
humano y la máquina, y ello, eventualmente,
hacía obsoletas las categorías de varón y
hembra, abriendo el camino a un mundo de
libertad, más allá de los géneros.
En septiembre de
1997 se celebró el Primer Encuentro
Internacional Ciberfeminista en la Documenta X de
Kassel, Alemania. La discusión del encuentro se
centró principalmente en definir qué era el
ciberfeminismo, qué aportaba y cuáles eran sus
objetivos en el nuevo entorno global informativo
y tecnológico.
Aunque entonces
se intentaron fijar algunos límites y apuntar
métodos y objetivos, el movimiento sigue siendo
hoy una corriente híbrida de trabajo, reflexión
y análisis sobre tecnologías de la información
y género. No se plantea pues un proyecto único,
ni siquiera un horizonte en el que puedan
converger las diferentes posiciones, sino que se
apuesta por el intercambio, la
interdisciplinariedad y la heterogeneidad de
discursos.
Y dado que aún
no existe un consenso sobre la definición
precisa del movimiento, éste parece optar por
definirse a través de diferentes actitudes hacia
el arte, la cultura, la política, la
comunicación o la tecnología. Con el
objeto de acotar algo más los términos de
nuestra reflexión, distinguiremos tres usos
básicos del término:
- Uso de los
ordenadores y las nuevas tecnologías
(principalmente Internet) para propagar
la causa feminista.
- Rama de la
crítica feminista que intenta
desenmascarar los presupuestos
patriarcales que hay detrás de los
ordenadores y la red, intentando que el
ciberespacio sea un lugar de
comunicación e intercambio simbólico
más equilibrado.
- Creación
de cibercomunidades y zonas autónomas
donde las mujeres puedan encontrarse a
sí mismas y reconstruir su identidad
fuera de la influencia de la mentalidad
patriarcal.
Concluiremos con
la ya clásica definición de Sadie Plant, según
la cual: "El ciberfeminismo es una
cooperación liberadora entre mujer, máquina y
nuevas tecnologías". El movimiento sería,
en definitiva, una nueva forma de activismo
feminista que emplea como canal y tiene como
objeto de análisis los nuevos medios de
comunicación tecnológicos y su relación con la
construcción del género y los discursos.
3.2. Rasgos
- Disparidad
de propuestas
Una de las características más interesantes
del ciberfeminismo es la enorme diversidad de
propuestas que subyacen en su seno, mayor incluso
que en el feminismo socio-político tradicional.
Así, las posturas van desde el extremismo más
radical hasta propuestas más moderadas e
integradas. No todas las corrientes están
consolidas. Sin embargo, existen algunas más
asentadas, que son las que a continuación se
exponen.
- Apuesta por
lo tecnológico
La primera gran ruptura del ciberfeminismo
con el movimiento feminista tradicional es
motivada por su rechazo de un activismo feminista
antitecnológico, que consideraba que la
tecnología se inscribía dentro de un discurso
patriarcal y que, por tanto, debía descartarse.
Para el ciberfeminismo, la tecnología es un
medio más para la difusión de ideas, sino es
uno de los canales más importantes para la
propagación del feminismo.
El dominio
patriarcal de la tecnología, critica el
ciberfeminismo, está sustentado en la
percepción popular de que la mujer es
"tecnofóbica"; es decir, que siente
desinterés e incluso rechazo o miedo de las
tecnologías. La creencia no es más que un
discurso misógino que, como tantos otros, se
instala sobre el imaginario femenino y acaba
influyendo en su relación con el objeto
tecnológico, sea Internet, el ordenador, la
máquina o, incluso, la misma
ciencia.
Desde posturas
más críticas hasta las más conformistas, se
afirma que el uso mayoritario de la tecnología
por parte de la mujer ha sido pasivo e
irrelevante, producto de su exclusión de otros
espacios de poder y toma de decisiones. Por lo
general, los productos de la tecnología fueron y
siguen siendo aún hoy diseñados por hombres. De
otro lado, muy pocas mujeres ocupan en la
actualidad posiciones visibles de liderazgo en el
mundo electrónico.
A pesar de que
algunas corrientes postulan que Internet
conseguirá anular las jerarquías, mediante el
intercambio libre de información, se acepta
mayoritariamente que la red está socialmente
inscrita en un marco económico, político y
social predeterminado y que la lucha es larga
para conseguir avances en pro de una
comunicación equilibrada e igualitaria en un
futuro.
- Critica de
la hegemonía masculina
Las razones de la hegemonía masculina en el
ciberespacio tienen diferentes orígenes. Por un
lado, en sus inicios, Internet fue creada como un
sistema para servir a las tecnologías bélicas;
por otro, su adscripción actual es
fundamentalmente económica, en un sistema
corporativo en el que la mujer, en muchas
ocasiones, no es incluida en los circuitos de
mercado sino como producto, o como sujeto
consumidor de sí misma.
Uno de los
mejores accesos a este tipo de teorías son las
tesis defendidas por Sadie Plant en su libro Zeros
and Ones -Ceros y Unos (1998).10 Partiendo de su
consideración de códigos culturales opuestos
habla de "Unos" masculinos y de
sus opuestos binarios, "Ceros"
femeninos, señala que la tecnología
actual es fundamentalmente femenina, y no
masculina, y argumenta que las estructuras de
poder deben hacerse igualitarias mediante un
proceso de descubrimiento y valoración de
elementos femeninos que nunca antes se han tenido
en cuenta.
Así escribe:
"La introducción del código binario
plantea un plano de equivalencias que socava la
base misma de un mundo en que lo masculino y lo
femenino siempre han desempeñado los papeles de
superestructura y de base material. En este
modelo de código binario se reemplaza a los
generadores habituales de valor (el falo, la ley,
el padre, etc.) y la tecnología se convierte en
una buena posibilidad para debilitar la
hegemonía masculina".
Ceros y unos
demuestra que las mujeres han estado siempre
inextricablemente unidas a la tecnología.
Utilizando la figura de la telefonista como
ejemplo, Plant defiende la idea de que la mujer
ha constituido habitualmente el núcleo laboral
de todo tipo de redes. Desde el telar eléctrico
a la máquina de escribir, llegando a la
telefonía, la tecnología ha sido, por lo
general, un objeto primordialmente femenino.
Plant también
polemiza y argumenta que las mujeres son
máquinas inteligentes, que la robótica es
femenina y que el cero - la nada dentro del
código binario -, que siempre ha sido
considerado el 0-tro, lo femenino, debe
convertirse en un sujeto activo de acción y
transformación.
Plant se
interesa por reconstruir la historia desde un
punto de vista único femenino. Siguiendo
libremente sus consideraciones y lejos de
sistematizar, proponemos a continuación una
panorámica, muy a grandes rasgos, de algunos de
los principales procesos en los que la mujer ha
actuado como agente activo en la construcción
del conocimiento científico y tecnológico a lo
largo de la historia:
- Primeras
sociedades: La tradición oral nos da
prueba del trabajo científico de las
mujeres en las primeras sociedades:
fabricación de utensilios, conocimiento
de la naturaleza, puestos
religiosos
- Edad
Antigua: Por lo general, se asignaba
a las diosas las construcciones de la
ciencia, el conocimiento de lo
espiritual, la medicina
- Edad
Media: El conocimiento emigra a los
conventos donde las mujeres encuentran un
espacio para la libertad y el estudio,
realizándose avances en el conocimiento
de productos farmacéuticos, sanatorios,
etc.
- Edad
Moderna: Las científicas son
relegadas al anonimato y a lo privado. La
invisibilidad oculta sus aportaciones en
física, matemáticas, biología
Sin embargo, durante los siglos XVII y
XVIII las mujeres de los salones
científicos recobran, en algún caso,
importancia: naturalistas, químicas,
botánicas, geólogas, astrónomas
- Edad
Contemporánea: A partir de la
Primera Guerra Mundial, las mujeres se
incorporan masivamente al mercado
laboral. Poco después, en el período de
Entreguerras, muchas mujeres se ven
obligadas a volver a las casas y
abandonar los puestos de trabajo que el
hombre reclama. Pero el proceso de
emancipación ya se ha iniciado y es
desde entonces imparable. Muchas
aprovechan para aprender y desarrollar
importantes conocimientos técnicos, y
también son numerosas las mujeres que
durante la Segunda Guerra Mundial y la
posguerra desarrollan equipos de
computación de los ejércitos y otras
corporaciones (Enigma, ENIAC...). Los
primeros nombres míticos (la astronauta
rusa Valentina Teleskova, Donna Shirley -
en la NASA -, Rosalynd Pickard, en la
inteligencia artificial) se incorporan a
la historia de la ciencia y la
tecnología.
El pensamiento
de Plant va más allá de estos límites y se
adentra en la compleja relación entre mujer y
máquina. Estos planteamientos, unidos a la
problemática en torno a la identidad y la
crítica al discurso hegemónico masculino en la
red, van a marcar el núcleo de buena parte de la
reflexión teórica ciberfeminista posterior. Con
esto enlazamos directamente con el apartado
siguiente: el de los cuerpos y las identidades.
Cuerpos e
identidades
Cuerpos e identidades es uno de los temas
más recurrentes en todo el discurso
ciberfeminista. En esta línea, una de las
aportaciones más interesantes y, de hecho,
pioneras en esta área de análisis es la de
Sandy Stone. Muy valorada dentro del movimiento
ciberfeminista, a pesar de estar voluntariamente
distanciada del mismo, Stone se centra en
investigar la historia del ciberespacio, y los
mecanismos del deseo, la identidad y el cuerpo
virtual.
Uno de sus
primeros ensayos, Will the Real Body Please
Stand Up?(1992),11 ayudó a formular las
claves de los debates contemporáneos sobre la
situación del cuerpo en las comunidades
virtuales. Stone afirma que las nuevas
tecnologías no son agentes transparentes que
eliminen el problema de la diferencia sexual,
sino medios que promueven la producción de
cuerpos sexuados en el espacio. Defiende que el
espacio virtual es, sencillamente, una metáfora
de nuestro espacio físico habitual, en el que se
reproducen las mismas prácticas y problemas.
Otra idea que
interesa a las ciberfeministas es la del cuerpo
virtual o la idea del cyborg. En un texto que se
adelanta al ciberfeminismo -The Dialectic of
Sex (1972)- Sulamith Firestone explicaba
cómo la cibernética ofrecería la posibilidad
de escapar de los confines del cuerpo y llevaría
a la liberación de la humanidad de la tiranía
de su biología.
En esta línea
de pensamiento, años después, muchas teóricas
feministas empezaron a reflexionar sobre la
situación del género y el cuerpo dentro del
ciberespacio. Donna Haraway, una de las
intelectuales más reconocidas del nuevo
feminismo, reactivó el debate y encaminó la
reflexión al ofrecer el concepto de cyborg en
1991. El cyborg, según Haraway, posibilita un
mundo más pluralista e igualitario y a que el
cuerpo, el icono sagrado de la esencia de la
mujer, deja de ser seña de identidad
irremediable.
En un mundo de
cyborgs la identidad se realiza de maneras
variadas, no precisamente a través del cuerpo,
sino más bien discursivamente, con lo que deja
de ser fija e inamovible y pasa a ser movible,
cambiante, múltiple y plural. En definitiva, el
nuevo ser traerá ventajas para las mujeres, cuya
identidad estaba basada, hasta hace poco, en la
visibilidad de un cuerpo excluido del sistema de
poder. A ello refiere la famosa frase de Haraway:
"Prefiero ser una cyborg a una diosa"
(Haraway, 2000). La idea del cuerpo posthumano
viene a reflejar la antigua preocupación
feminista de reconstrucción del cuerpo femenino
para llegar a su esencia y su posterior
reconstrucción basada en un nuevo sistema de
valores más integrado.
La cuestión de
la identidad, por tanto, sigue de cerca a la del
cuerpo. Se trata pues de buscar modos de
construcción más plurales, heterogéneos y
liberadores, que ayuden a deshacer los espacios a
los que tradicionalmente ha estado vinculada la
mujer, hecho al que puede contribuir, si se dan
determinadas condiciones, los espacios virtuales.
Enfrentamiento
de posturas
La idea con la
que abrimos el apartado "disparidad de
propuestas" enlaza con esta última. Una de
las críticas principales que ha recibido el
ciberfeminismo es precisamente la falta de un
corpus teórico unificado, hecho que desencadena
desacuerdos constantes y un activismo, en
ocasiones, radical e intolerante.
Sonia
Reverter-Bañón afirma que en el ciberfeminismo
actual coexisten multitud de discursos, pero
probablemente dos irreconciliables:12
- Netopía: a
la que preferimos denominar
"Posturas de dinamización y
avance": Aquellas posturas y
narrativas que consideran que el
ciberespacio representa la posibilidad de
una utopía o net-opía; es decir,
avances en la igualdad, el pluralismo y
la expresión equilibrada del género.
- Distopía:
a la que definiremos como "Posturas
de resistencia y defensa": Todas
aquellas que creen, por el contrario, que
aquello que caracteriza a la realidad
cibernética actual no es la utopía,
sino lo opuesto, la distopía. La mayor
parte de los discursos denuncian la falta
de representación femenina en el campo
de la telemática, la orientación
masculina de las ciencias, así como los
escasos modelos tecnológicos femeninos,
entre otras cuestiones.
Concretemos,
para finalizar, ambos conceptos:
Posturas
de avance/Netópicas
Dentro de las
posturas que apuestan por la utopía del
ciberespacio como foro democrático se
insertarían las importantes aportaciones de
Sadie Plant y otras.
Plant, como
señalamos, considera que la realidad virtual del
ciberespacio puede acabar con la visión del
mundo construida durante dos mil años por el
orden patriarcal. Equiparando la matriz de
cálculo de los ordenadores con la matriz
femenina, la pensadora argumenta que los sistemas
informáticos tienen más en común con las
mujeres que con los sujetos masculinos,
caracterizados por una identidad singular, fija,
unidireccional y no relacional. Añade además
que las telecomunicaciones globales y la
migración de capital desde Occidente están
resquebrajando las estructuras patriarcales,
posibilitando un poder económico para las
mujeres trabajadoras y multiplicando las
oportunidades de comunicación, educación o
información.
Desde otro punto
de vista, los movimientos feministas que podemos
englobar bajo la denominación de
"ciberpunk" cybergirls, webgirls,
riotgirls, badgirls, etc. arrancan de una
consideración menos crítica con la posición de
las mujeres en la red. Simplemente usan la red
para crear sus propias páginas web con una
intención paródica, irónica y, a veces,
apasionada contra los estereotipos usuales que la
sociedad asigna a las mujeres (Rosi Braidotti,
1998).
Posturas
de resistencia/Distópicas
Por otro lado,
dentro de la línea de resistencia del
ciberfeminismo, un buen número de discursos
señalan que la realidad del ciberespacio esta
muy lejos de las fantasías que acabamos de
comentar. Esta manera de reflexionar sobre las
tecnologías de la información es la que
también se denomina "ciberfeminismo
radical".
Según ésta, la
cibercultura no sólo no ha cambiado los
estereotipos de género, sino que incluso sirve
para acentuar más la opresión de las mujeres.
Una vez más, la tecnología occidental adopta
uno de sus más persistentes hábitos: la
tendencia a crear diferencias, organizarlas
jerárquicamente, y convertirlas así en
desigualdades. La distopía consiste precisamente
en hacer del ciberespacio un sitio de dominación
y alienación; no sólo para las mujeres, sino
también para todos aquellos excluidos,
especialmente por razones de religión, ingresos
económicos, etnia, etc. (Reverter-Bañón).
Ziauddin Sardar
(2000) afirma que en Internet se está
reproduciendo otra vez el proyecto de conquista y
colonización del mundo por parte de Occidente,
ya que está habitado en su mayoría por varones
blancos de clase media europeos o
estadounidenses, que crean páginas webs sin
ningún valor informativo; en ocasiones,
pornográficas y denigrantes para la mujer;
incluso informando de todo tipo de prácticas
masoquistas y aberrantes. Sardar señala que
curiosamente este grupo de usuarios de Internet
tiene el mismo perfil demográfico que los
lectores de la revista Playboy: ambos
están en el grupo de edad de 18 a 35 años, del
80 al 90 por ciento son varones, han tenido buena
educación y tienen una media de ingresos más
alta que el salario medio.
En respuesta al
cyborg de Haraway, muchas voces feministas
señalan que el sujeto sigue estando sexualizado.
En esta línea Claudia Springer (1996) observa
que, aunque los cuerpos humanos estén al borde
de convertirse en obsoletos, la sexualidad
permanece. De hecho, si observamos las diferentes
representaciones que aparecen en el ciberespacio,
la mayor parte están sexualizadas desde el punto
de vista masculino. También es interesante hacer
una lectura crítica del hecho de que muchas de
las mujeres que se conectan a Internet lo hacen
bajo identidad masculina para evitar el acoso y
el sexismo típico de las sesiones online. (Carol
Adams, 1996). El ciberespacio se presenta, según
otros, además de sexista, claramente clasista,
racista y etnocéntrico.
Discutidos sus
presupuestos, pasemos a revisar a continuación
cómo se plasma el ciberfeminismo en la práctica
artística y la relación de este supuesto con el
medio Internet y la organización de movimientos
sociales.
3.3. El ciberfeminismo en
la práctica artística
El siguiente
apartado no pretende describir exhaustivamente la
evolución del arte ciberfemista de los últimos
años. Dada la enorme variedad de propuestas y
aportaciones, nos centraremos:
- Definir, a
grandes rasgos, qué representa el arte
ciberminista en el contexto del "net
art" (arte en Internet).
- Valorar su
importancia en el proceso de formación
del "ciberfeminismo", como
movimiento socio-político.
- Analizar
aportaciones y controversias del arte
ciberfeminista en el panorama cultural
contemporáneo.
El término
"net art", con el que hacemos
referencia al conjunto de expresiones artísticas
configuradas y/o difundidas a través de
Internet, fue un concepto acuñado casi por
accidente. En 1995, durante la transmisión de un
e-mail anónimo, el artista esloveno Vuk Cosic
encontró un término legible
-"net.art"- que comenzó a utilizar
para referirse al arte en la red. El concepto se
difundió rápidamente entre las comunidades de
Internet, utilizándose para describir una enorme
variedad de prácticas artísticas.
El net art se
convirtió desde sus comienzos en un espacio de
confluencia y comunicación, facilitando que
artistas, aficionados o críticos intercambiaran
ideas y propuestas artísticas, sin una
definición precisa de términos.
Sin embargo,
como premisa, los "netartistas" se
propusieron, junto con el afán estético de
explorar las nuevas posibilidades artísticas y
comunicativas de Internet, construir una
comunidad más igualitaria en la que el arte
estuviera notoriamente presente en las
actividades cotidianas.
Para la agotada
cultura del arte de los ochenta y principios de
los noventa, Internet se convirtió entonces en
un auténtico descubrimiento. Al lado de un
sinfín de artistas de diverso signo, se situaron
personas vinculadas a las instituciones del mundo
del arte, con el objeto de comercializar y
explotar las nuevas propuestas. El movimiento
aparecía con un claro afán de ruptura con los
parámetros del mercado artístico anterior y, al
igual que ya hicieran Surrealistas, Futuristas u
otras Vanguardias, sus creadores tuvieron, en un
principio, una gran afición a publicar
manifiestos y suscitar polémicas antisistema.
Así, entre 1994
y 1998 tuvo lugar la eclosión de todo tipo de
propuestas y comunidades artísticas, permitiendo
a los netartistas trabajar y conversar al margen
de la burocracia y los ámbitos institucionales o
privados; y sin que ello les supusiera estar
marginados o necesitados de dicha comunidad.
Es por aquel
entonces cuando las primeras mujeres netartistas
empiezan a ocupar una posición representativa.
Rachel Baker, Beth Striker, Josephine Bosma, Shu
Lea Cheang, entre otras, son sólo algunos de los
primeros nombres que se suman al panorama del
primer net art.
Algunos
teóricos sitúan los orígenes del arte
feminista un poco antes, a principios de los
noventa. Por aquel entonces 1991
surgía en Adelaide (Australia) un grupo de
artistas y activistas que se denominaron a sí
mismas VNS Matrix (Venus) y escribieron el
primer Manifiesto Ciberfeminista.
Desde este
primer hito, el movimiento empezó a crecer y a
organizarse. En septiembre de 1997, se celebró
la Primera Internacional Ciberfeminista en
la Documenta X, celebrada en Kassel
(Alemania), una de las más importantes muestras
internacionales de arte contemporáneo. En ese
punto confluían dos tipos de ciberfeminismo, uno
teórico y otro artístico, que desde entonces
convivirían en el desarrollo de sus
aportaciones.
Desde entonces,
el arte ciberfeminista parece desarrollarse en
dos direcciones:
- por un
lado, el activismo político radical de
las anteriormente citadas VNS Matrix.
- por otro,
el trabajo más moderado de la Old
Boys Network - un consorcio
internacional de pensadores y artistas
ciberfeministas -.
Las componentes
de VNS Matrix, pioneras del
ciberfeminismo, aportaron tácticas de guerrilla
artística de vanguardia similares a las de
las Guerrilla Guirls a finales de los
ochenta y sustentaron con expresiones
artísticas y comunicativas los esfuerzos
teóricos emprendidos por pensadoras como Stone o
Plant.
VNS Matrix
estaba compuesto en un principio por Josephine
Starrs, Julianne Pierce, Francesca da Rimini y
Virginia Barratt, pioneras de una serie de
intervenciones ciberfeministas - como Bad-code,
un videojuego pensado sólo para mujeres -. Sus
acciones no dejaron indiferentes a la comunidad
artística. Para apreciar los radicales y
arriesgados planteamientos de VNS Matrix
merece la pena observar su manifiesto y su lema.
"El clítoris es una línea directa a la
matriz" ("the clítoris is a direct
line to the matrix"), intenta subrayar
una coexistencia material entre máquina y cuerpo
femenino, conectando con las ideas de Haraway y
centrándose en una utilización cruda, carnal y
expresiva del cuerpo en el ciberespacio.
Las VNS
Matrix, si bien en un principio no conocían
la obra de Sadie Plant, construyeron un activismo
con discurso propio centrado en torno a la mujer
y la tecnología. Sin embargo, todo el arte
ciberfeminista posterior, incluido el de las VNS
Matrix, seguirá las directrices de Plant y
otros teóricos. Es el caso de Shigeko Kubota
(integrante de Fluxus), Eva Grubinger o
Nancy Paterson, por citar algunos ejemplos.
Uno de los
conflictos más importantes en este nuevo arte
ciberfememinista se produjo cuando en junio de
1996 se envió el manifiesto de Anne de Haan
"La vagina es el jefe de Internet"
("The vagina Is the Boss on the
Internet") a Nettime, un foro de
discusión sobre cibersociedad y cultura. Los
moderadores de la lista dijeron que aquellos que
se interesaran por el feminismo llevaran la
discusión a otra parte, a plataformas de mujeres
como Old Boys Network. El cisma entre
estas dos facciones del ciberfeminismo se
agravaba una vez más, como ocurría cuando
Francesca Rimini, integrante de VNS Matrix,
describió el ciberfeminismo menos radical como
"una perorata cursi, esencialista y
autocomplaciente".
Desde un punto
de vista más moderado, Old Boys Network (OBN)
es uno de los grupos ciberfeministas más
antiguos e interesantes, cuya labor ha sido
esencial para introducir el debate ciberfeminista
en los circuitos internacionales.
Se trata de un
foro de discusión internacional,
fundamentalmente europeo, pero con numerosas
aportaciones norteamericanas, sudamericanas y
australianas
, que trabajan con los medios
de comunicación y las redes personales como base
y un discurso basado en la representación del
sexo en el entorno virtual. Una de sus mayores
aportaciones fue precisamente introducir la
denominada Primera Internacional
Ciberfeminista en el marco de la Documenta
X.
Algunos años
después de estas primeras tensiones y con dos
corrientes artísticas dominantes, el arte
ciberfeminista cuenta hoy con interesantes
aportes, pero también insuficiencias, que
pasamos a analizar a continuación.
3.4. Tensiones y
convergencias
Convergencias
teórico-prácticas
Una de las
características generales más interesantes del
arte ciberfeminista es su vinculación directa
con los postulados teóricos que lo organizan. La
causa directa de esta interrelación hay que
situarla en el origen tanto del pensamiento como
de la práctica artística.
La pensadora
británica Sadie Plant acuñó el término
"ciberfeminismo" en 1995, sin tener
conocimiento de las prácticas artísticas de VNS
Matrix (1991), movimiento del que se
impregnaría más tarde. De igual forma, las
australianas que, en un principio desconocieron
las tesis de Plant, desarrollaron una línea de
conocimiento paralela a la misma, adhiriéndose a
sus postulados en adelante.
En conclusión,
teoría y práctica, reflexión y praxis-acción,
estaban gestándose en diferentes partes del
mundo de forma aislada, pero respondiendo a la
necesidad de configurar un marco teórico que
hiciera frente a la desigualdad en un mundo
fuertemente tecnológico. Finalmente, los
postulados de unos y otros (teóricos y artistas)
coincidirían en la Documenta X de Kassel
en varias áreas conceptuales: cuerpo virtual,
discurso patriarcal cibernético, crítica a la
tecnofobia femenina
En definitiva,
un pensamiento divergente
comunicacional-artístico, de un lado, y
teórico-científico de otro, pero con tintes
similares, se adherían a una línea común hasta
el momento presente.
Tensiones,
fascinación y controversia
Con aún escasos
años de vida, el ciberfeminismo ha generado
períodos de "fascinación", por un
lado y de controversia, por otro, basados,
fundamentalmente en las siguientes premisas:
Divergencias
teóricas
Es preciso
recordar las dos líneas fundamentales de
reflexión y acción ciberfeminista y las
diferencias que se pueden establecer entre sus
propuestas: de avance o netópicas y de
resistencia o distópicas. Esta característica
ha ayudado, en ocasiones a cimentar y, en otras,
a hacer retroceder los avances del movimiento.
Extremismo
teórico
Parte del
ciberfeminismo crítico tiene como objeto
fundamental el dislocamiento del sistema, para lo
que utiliza como modelo teórico la provocación,
el desafío y la radicalidad. En ocasiones, el
extremismo de las propuestas ha generado
tensiones y rupturas en su seno, paralizando
algunos de los avances conseguidos.
Conexión con
las identidades marginales: femeninas
El feminismo, en
general, y el ciberfeminismo, en concreto, más
que muchos otros movimientos sociales o
artísticos, se presenta íntimamente conectado a
la memoria de identidades "marginales",
la femenina en este caso.
En este sentido,
se puede hablar del ciberfeminismo como un
movimiento socio-político que se adapta
perfectamente a la famosa consigna de Louise
Bourgoise - "Lo personal es político"
-. De otro lado, plantea un sugerente debate en
torno a la conformación de estas identidades en
nuevos "artefactos" tecnológicos
Internet.
Marco de
injusticia y compromiso político
Conectado con lo
anterior y siguiendo a Klandermans, podemos
resolver que buena parte de la búsqueda
ciberfeminista ha ido orientada a conseguir una
mayor democratización e igualdad en las
prácticas discursivas en el ciberespacio. La
solidaridad de toda una generación artística,
materializada en creaciones contundentes, es la
muestra confirmadora del alcance colectivo y
popular del compromiso social en el arte
ciberfeminista.
Victoria Vesna
sintetiza este punto. El ciberfeminismo, según
Vesna, conecta y difiere del feminismo anterior,
puesto que implica el fin de la era de un
pensamiento dogmáticamente correcto, dado el
propio espacio que internet ofrece a todo tipo de
manifestaciones artísticas e ideológicas
minoritarias. Así, la red abriría campo a
nuevas reinterpretaciones de la teoría feminista
clásica, enriqueciéndola y adaptándola al
presente tecnológico. De ahí el atractivo, y
también, las constantes controversias, que
atraviesan al movimiento.
Faith Wilding
también lo resume del siguiente modo: "Los
temas clásicos del feminismo, como subjetividad
femenina o separatismo están destinados a surgir
de nuevo. ¿Cuál es la materia que el
ciberfeminismo está cuestionando, teorizando y
activamente confrontando? Por supuesto la
respuesta superficial es el ciberespacio, pero
tal respuesta no es realmente satisfactoria. El
ciberespacio es solo una pequeña parte, ya que
la infraestructura [que origina y mantiene] este
mundo virtual es inmensa".
3.5. Nuevos abordajes
A pesar del
reconocimiento internacional que ha recibido, el
ciberfeminismo sigue constituyendo un marco
teórico problemático. Nadie sabe con exactitud
qué significa el movimiento. Sus cabecillas,
cuando no lo han abandonado por completo, a
menudo han hecho interpretaciones poco inspiradas
de temas políticos y tecnológicos.
Como han
señalado Faith Wilding y el Critical Art Ensemble
en su reciente estudio sobre ciberfeminismo:
"El territorio del ciberfeminismo es
extenso. Los objetivos de su lucha son el
ciberespacio, el diseño industrial y la
educación: es decir, todos aquellos campos en
los que el proceso tecnológico presenta un sesgo
sexista por el cual se excluye a las mujeres de
las posiciones de poder dentro de la
tecnocultura".
Por su
naturaleza misma, siguiendo a Wilding, el
ciberfeminismo necesitaría una práctica
descentralizada, múltiple, participativa, en la
que convivan muchas trayectorias diferentes.
No hay duda de
que todos estos diferentes discursos que se
engloban dentro del ciberfeminismo pueden ayudar
a crear una mayor concienciación sobre la
necesidad de establecer una relación más
equitativa entre los géneros y la tecnología de
la información. Pero, para que el ciberespacio
se convierta en un espacio en el cual no vuelvan
a surgir nuevas formas de poder y control, hace
falta la apropiación de una posición política,
firme, con menos fisuras.
Sin ánimos de
ser exhaustivos, proponemos, a continuación una
serie abierta de propuestas, ideas y
proyecciones, con las que, entendemos, debería
conectar el ciberfeminismo para avanzar y
consolidarse como movimiento social. Las
repercusiones globales del movimiento aumentarán
en tanto que se aprovechen los fines siguientes:
Abandonar los
márgenes para ocupar el centro
La tecnología
afecta a todos los campos de la vida - laboral,
social, privado, personal
-, por tanto hay
que incorporarse de forma activa a su uso y
disfrute y, en ningún caso, apartarla.
Las nuevas
tecnologías de la información no deben ser un
campo a conquistar, sino a proteger; es necesario
recuperar la presencia activa en la
comunicación, tejer redes, conectar lo
distante
Ocupar un espacio que pertenece y
ha pertenecido, en gran medida, a la mujer: la
comunicación, el lenguaje, las relaciones de
grupo
Al igual que en
el arte o en las ciencias, se precisa deconstruir
la historia y volver a articular una nueva
genealogía científica-tecnológica de la mujer.
Optimizar la
red como instrumento de difusión y
participación
Hay que sacar el
mayor partido a las ventajas que conlleva el
acceso y reparto de la información en la red que
sirve, en gran medida, para generar respuestas
diversas frente al pensamiento único,
alternativas que equilibren los flujos
económicos, sociales y culturales. De este modo,
se hace forzoso aprovechar las potencialidades y
ventajas de Internet para la comunicación,
gestión y participación, posibilidades que a la
larga pueden dar lugar a un nuevo orden más
justo e igualitario: acceso gratuito,
universalidad y multiculturalidad, inmediatez,
documentación, etc. Internet puede contribuir
además a:
- Considerar
lo global como complemento de lo local.
- Aprovechar
lo multicultural y el intercambio
universal de información.
- Reducir las
relaciones jerárquicas de poder y
permitir las mulitidireccionales; cambiar
el orden jerárquico
horizontal por el orden de
redes vertical.
Potenciar las
convergencias y trabajar en los contenidos
Es necesario
analizar antagonismos y desacuerdos y contribuir
a generar posturas político-artísticas más
integradas, así como estimular la autocrítica y
la reforma.
De otro lado, la
red es un buen marco para optimizar esfuerzos y
crear adhesiones, que ayuden a consolidar el
espacio simbólico femenino y potenciar la
identidad.
Incorporar el
punto de vista masculino
Por último,
apuntar un déficit de las corrientes de
pensamiento feministas anteriores, que podría
ser corregido si aprovechamos la extensión
universal de la red: la escasa incorporación de
puntos de vista masculinos al estudio del
género.
Con objeto de
buscar un futuro femenino más activo el ámbito
de las nuevas tecnologías, es prioritario
dinamizar el debate incorporando voces y
discursos masculinos, desde su estudio y
particular percepción.
Sin intención
de difundir unas normas estables, consideremos,
por último, otros tres aspectos que pueden
contribuir a un mejor conocimiento de la red en
su relación con los movimientos sociales:
En primer lugar,
habría que buscar el justo equilibrio entre el
optimismo y el pesimismo antropológico; o, en
términos de U. Eco, conjugar lo
"apocalíptico" y lo
"integrado" (1995).13 Internet no va a
resolver las enormes desigualdades entre los
grupos humanos; pero, bien utilizada, puede ser
un buen instrumento para contribuir a tal fin.
En segundo
lugar, la libertad de expresión, la democracia y
la igualdad pueden encontrar un buen aliado en la
red. Pero ese fin implica la existencia de una
esfera pública dedicada a la interacción
ciudadana, que, en todo caso, trabaje en
conexión con la articulación social en la red.
Y tercero,
consecuencia de lo anterior, tenemos que mantener
un compromiso para que las nuevas tecnologías
permitan la diversidad y la interdependencia, en
lugar de exclusividad, segmentación y
estratificación. También para mejorar las
comunidades geográficas, las identidades
(culturales, de género
) y no para hacerlas
desaparecer en hipotéticos universos libres
digitales.
Concluiremos
enlazando de nuevo con el pensamiento del
filósofo M. Foucault acerca de la relación
entre resistencia y creación, dos de los
conceptos que guiaron, directa o indirectamente
el discurso anterior.
Foucault
defiende que es en el interior de las relaciones
estratégicas como las que se establecen
en la web14 y de la voluntad de los
sujetos virtualmente libres, donde se pueden
encontrar las fuerzas que resisten y crean.
Así, en una
entrevista de 1984, un año antes de su muerte,
respondía: "Es sólo en términos de
negación que hemos conceptualizado la
resistencia. No obstante, la resistencia no es
únicamente una negación: es proceso
activo".
Ahí donde
empezamos, deseamos concluir: en la red como
medio de información y, sobre de acción,
trasgresión, transformación. Ubicando con mayor
precisión lo que se encuentra en juego en este
ámbito es como lograremos, en lo posible, pensar
estrategias, indagaciones, propuestas
para
consolidar un Internet espejo equilibrado del
gmundo.
_____
Notas:
1 HAKKEN, David (1999), Cyborgs and
Cyberspace? An Ethnographer looks to the
future, New York / London: Routledge.
2 MELUCCI, A. (1994) ¿Qué hay de
nuevo en los "nuevos movimientos sociales?. En
LARAÑA, E. y GUISFELD, J.: Los Nuevos
Movimientos sociales: de la ideología a la
identidad. CIS. P.119-149.
3 DIANI, M. (1992): The Concept of
Social Movement. En: The Sociological
Review, 40.
4 CASTELLS, M. (2001). La Galaxia
Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y
sociedad.
Plaza & Janés.
5 KLANDERMANS, B. (1995): Social
movements and culture. London, UCL Press.
KLANDERMANS, B. (1995): The social psichology
of protest. London, Blackwell.
6 Desequilibrio, en el sentido de
ventajas y desventajas antes señalados.
7 MARTIN BARBERO, J. (1998): De los
medios a las mediaciones.Comunicación, cultura y
hegemonía. México: Ediciones G. Gili.
8 El 26 de agosto de 1789 se aprueba por
Asamblea la Declaración de Derechos del Hombre y
del Ciudadano, sin referencia expresa a las
demandas de igualdad de género, durante la
Revolución Francesa.
9 HARAWAY, D. (1991), A Cyborg
Manifest, en Simians, Cyborgs, and
Women: The reinvention of Nature. London:
Free Association.
10 PLANT, S (1998): Ceros y Unos.
Editorial Destino. Colección Ciencias Sociales.
Barcelona.
11 STONE, A. R. (1992): Will the Real
Body Please Stand Up?. Michael Benedikt, Ed.
Cyberspace. First Steps. MIT Press.
12 La cursiva es nuestra.
13 ECO, U. (1995) Apocalípticos e
integrados. Madrid. Tusquets Ed.
14 La cursiva es nuestra.
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- CHACÓN, H.: "¿Puede
Internet (ó la lógica del capitalismo avanzado)
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http://www.creatividadfeminista.org/articulos/ciber_globalizinternet.htm
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