Discurso
periodístico y humor:
la construcción del género
María
Ximena Ávila *
Si bien
es cierto que el humor se ha presentado en
general como una zona de subversión del
discurso, como un lugar desde donde se
transgreden las generales de la ley, es cierto
también que una lectura historizada y nominal
del humor y los humoristas muestra que las formas
de lo que se llama "el discurso
humorístico" son también, y a pesar de sí
mismas, un lugar de poder.
Aclaremos que,
desde el punto de vista arqueológico, el humor
se muestra como la contraparte del efecto
triunfal del discurso hegemónico.
Pero si bien el
humor pone en duda lo que en una sociedad
funciona como verdadero y basa su política en la
trasgresión y el escepticismo, lo más notable
es que en relación con lo femenino ha operado
como un sistema de exclusiones, en el sentido de
que, hasta hace poco tiempo, las mujeres en el
humor eran personajes dibujados por hombres y
hasta aquellas que se manifestaban en su sesgo
más transgresor pensemos en Mafalda
pasaban por la mirada del sujeto masculino, lo
cual viene a demostrar, nuevamente en el terreno
de los discursos, que la diferencia sexual es,
más allá de lo biológico, una construcción
sociocultural.
Justamente, el
humor de Maitena viene a subvertir la tradición
del humor gráfico argentino en tanto discurso
hecho por sujetos masculinos. (Maitena es una de
las humoristas argentinas más personales.
Publica en el diario El País de Madrid,
en La Nación, en la revista femenina Para
Ti y en varios periódicos provinciales de
la Argentina, como La Voz del Interior
de Córdoba. Sus historietas también pueden
leerse en cuatro libros editados, que la
afianzaron como una de las voces más críticas
sobre el universo femenino. Sus textos y dibujos
se entrometen en la intimidad de la mujer: con
sus amigas, sus amantes, sus maridos, su vanidad,
siempre desde un humor que se origina en los
quiebres, rupturas y crisis sociales.)
La aparición
del sujeto femenino como "humorista"
crea nuevos umbrales de visibilidad y más aún
cuando estas manifestaciones emergen en
periódicos de tiradas masivas y no sólo se
restringen a la circulación en revistas cuyo
público está claramente definido como femenino.
Como sostiene
María Teresa Dalmasso: "Los medios masivos
cumplen un rol fundamental en la representación,
discursión y sobre todo visibilización de estas
transformaciones, sus avances y retrocesos, los
conflictos y resistencias que desencadenan"
(2001:17).
Al atravesar la
barrera de la exclusión genérica, la viñeta
incorporada diariamente al periódico se
convierte en el lugar desde donde se puede
constatar la transformación de la condición de
lo femenino.
Si bien el humor
gráfico es generalmente un discurso ubicado en
los márgenes del periódico, a su vez construye
sus propios márgenes y sus propios sistemas de
exclusiones. Esto corrobora la idea ya dicha
muchas veces, de que el orden de los signos se
corresponde con el orden social en el que están
insertos, una vinculación intersistémica entre
el mundo de los lenguajes y la naturaleza de lo
social.
El discurso
hegemónico, conservador, redundante y
"serio" que ubicamos en el centro del
sistema cultural, deja ver no sólo una periferia
donde se ubican los otros discursos, los "no
serios" (entre ellos, el humorístico), sino
también como en un despliegue múltiple, la
periferia de la periferia (humor hecho por
mujeres), y se muestra como un sustrato
articulador de las manipulaciones y ejercicios de
poder en el orden social.
Es justamente,
en los puntos de fuga del discurso, en sus
fisuras y fallas, donde pueden leerse las
intromisiones subversivas de otro lenguaje, otro
sujeto y otra escena.
Humor
y género
Desde el humor,
las marcas del género definen un entramado de
relaciones discursivas en el que las mujeres nos
dan otra versión de la historia oficial, otras
palabras en donde leer la construcción del mundo
social.
En el terreno de
los discursos, como dijimos anteriormente, la
diferencia sexual es una construcción
sociocultural. En el discurso del humor gráfico,
específicamente, Maitena rectifica la figura de
la mujer en un medio casi vedado para el género,
creando nuevos espacios de construcción social.
Además, sus manifestaciones en los medios
masivos de comunicación acaba con la limitación
de la mujer de publicar sólo en revistas cuyo
público está claramente definido como femenino.
El conflicto de género
(masculinofemenino) también saca a relucir
la diferencia entre yo y el otro, aunque sabemos
que actualmente hombres y mujeres comparten más
atributos que antes. Estos atributos han perdido
en gran medida su cualidad definitoria de
género, porque otros sujetos se han reconocido
en otras identidades sexuales cuya movilidad hace
posible combinaciones que desbordan en mucho el
esquema dualista tradicional.
En términos
históricos y sociológicos, si hablamos de
desigualdad, hablamos en primera instancia de
mujeres. Podríamos pensar inicialmente en una
serie de lugares de pertenencia, zonas asignadas
a lo femenino: la casa, el salón, el aula, la
oficina, la fábrica, según las diferencias ya
no sólo de sexo sino también de clase.
Como en el
siguiente ejemplo donde tomándose un café una
mujer le pregunta a otra:
¿En
serio a vos ser madre y trabajar no te llena de
culpa?
Y la otra mujer
responde:
No.
...Sólo tengo la permanente sensación de que
cada vez que estoy haciendo algo, debería estar
haciendo otra cosa.... (La Voz del
Interior 1/8/2003)
Aquí la zona
asignada históricamente a la mujer, en este caso
la casa y la crianza de los hijos, convive con el
aspecto laboral y profesional de la misma
manifestando irónicamente una supuesta
contradicción. El humor muestra de manera
irónica y crítica una situación-sensación a la que constantemente
se ve sometida socialmente, aunque sea de manera
implícita, la mujer-mamá-trabajadora.
En las viñetas elaboradas por
Maitena y denominadas "Superadas" es
posible analizar y explicar los procesos
socioculturales de producción de la diferencia y
la exclusión genérica, una "política
libertaria" (Flores, 2000) que, al mismo
tiempo, también señala las propias
contradicciones del género. Como en este ejemplo
donde se encuentran dos amigas en la que
supuestamente la más "superada" le
cuenta a la otra un enfrentamiento en su trabajo:
Entonces fui y le dije que estaba harta de
mezclar mis emociones en las relaciones de
trabajo y que ya no soportaba más ser
considerada una loca, una tonta o una pobre
mina...
Y la amiga le
responde:
¡Muy
bien, muy bien! ¿y por qué pensás que igual no
va a cambiar nada?
Responde la
primera:
Porque se lo dije llorando... (La Voz del
Interior 10/7/2003)
La
contradicción aparente muestra en realidad la
dificultad de las relaciones no sólo entre los
sexos sino también las laborales y la ironía
fina que sustenta la denominación de las
viñetas: "Superadas", apunta a una
crítica de la desigualdad, pero también de los
modelos culturales que la mujer asume
voluntariamente (por ejemplo el llanto como signo
de debilidad). En realidad, el humor muestra no
sólo el revés de la trama, sino los puntos en
los que ésta se deshace, se ahueca y muestra sus
propias contradicciones ideológicas.
La familia, el
trabajo, el amor, el sexo, los hijos, los padres
y los abuelos: todo cabe en el mundo de Maitena,
pero su visión es única porque en sus viñetas
lo que triunfa es el punto de vista de la mujer
de hoy. Los tiempos cambian, pero las relaciones
importantes de nuestra vida siguen estando ahí,
y aún lloramos delante de un teléfono que no
suena, aún sentimos el placer de ser deseadas y
a menudo pecamos de ingenuidad. Ese es el mundo
que retrata Maitena, y en sus historias la
ironía y la ternura andan de la mano,
convirtiendo el humor en una lección de
supervivencia
Humor
e identidad: la construcción del otro
En una
perspectiva antropológica, el problema de la
otredad está también vinculado inseparablemente
al de la identidad, es decir a un proceso de
apropiaciones históricamente situadas que
confieren sentido a un grupo social y le dan
estructuras significativas para asumirse como
unidad. Desde esta posición, las identidades
sobre todo las colectivas son
necesariamente heterogéneas y remiten a la
noción de otredad.
Marc Augé,
trabajando justamente sobre la disolución de las
identidades modernas, señala que "no hay
identidad en sí, ni únicamente para sí.
Identidad y alteridad están ligadas en una
relación dialéctica" (1993:35)
El
"otro" podrían ser muchos y diferentes
y Augé los distingue apropiadamente:
* el otro como
"ellos", en oposición a un nosotros
identitario (nosotros, los argentinos)
* el otro
interno a la cultura, que instituye un sistema de
diferencias que puede ser sexual, de clase,
económico, político, cultural, etc. (las
mujeres, los clientes, los alumnos, los pobres,
los enfermos, los locos, los artistas, etc.)
* el otro
íntimo, que no debe confundirse con el anterior,
y que como señala Augé está
presente en todas las culturas y cuya
representación universal responde al hecho de
que toda individualidad absoluta es impensable.
"La alteridad esencial o íntima" es
también representativa de una cultura.
Particularmente
en el discurso del humor, el otro es alguien de
quien nos reímos, que puede ser otros diferentes
u otros/nosotros mismos.
Si bien las
valoraciones de lo propio y lo ajeno están
sujetas a cambios históricos y en situaciones
diferentes, yo y el otro, lo propio y lo de los
otros cambian de posición, el humor deja ver
cómo en una misma época, distintos estratos
culturales construyen el mundo de manera
diferente.
Si tomamos al
lenguaje como el lugar en donde se construye
nuestro mundo íntimo, ligado siempre a ese otro
mundo con el que interactuamos permanentemente,
entonces en sus usos veríamos reflejados la
presencia del otro como "palabra
ajena", palabras cargadas de evaluaciones y
de historia, palabras que no pierden su fuerza
dialógica aunque sean utilizadas en nuevas
situaciones y contextos que las desvían de su
uso primario.
Por ejemplo, en
textos de humor gráfico como los que
consideramos en esta comunicación, el discurso
está sostenido sobre voces de otros (que
generalmente toma en sentido irónico o
paródico) e incorpora la palabra de los
hablantes de la vida cotidiana como "palabra
ajena".
Utilizando un
lenguaje complejo, las viñetas echan mano de
todo tipo de discursos en circulación y propone
las combinaciones más insólitas en su negativa
a asumir un sólo punto de vista o un sólo
sentido, mostrando la verdad relativa de las
cosas que una sociedad nombra.
Como ejemplo más actual de la
sociedad argentina, tomamos una viñeta de
Maitena, en la que se percibe claramente ese
"otro", en este caso "otroel
país donde ella misma vive", construido a
partir del discurso metafórico de la vida
cotidiana.
Frente a frente
dos mujeres conversan. Dice una:
...porque una de las características de este
país, siempre fue la movilidad social, el hijo
de un taxista podía ser médico y un cadete
podía terminar como gerente...
Y la otra
responde:
Si es
por eso, movilidad social sigue habiendo... el
hijo de un médico puede ser taxista y un gerente
puede terminar como cadete... (La Voz del
Interior 12/6/2003)
En este caso, el
otro (país que yo quería ), y por lo tanto,
objeto de deseo, se construye con metáforas y
comparaciones que, provenientes de la vida
cotidiana, tienen una fuerte carga social y
valorativa, y son entendibles en el contexto de
esta misma vida cotidiana argentina:
"movilidad social", "de taxista a
médico", "de cadete a gerente"
La inversión
paródica renueva el proceso nunca acabado de una
palabra a dos voces, cuyo efecto humorístico,
mantiene la construcción anafórica e invierte
la carga semántica: "de médico a
taxista", "de gerente a cadete".
Las
comparaciones muestran una situación cultural en
la que "el otro" (el país que yo
quería) expresa una posibilidad fracasada. El
recurso al humor es ciertamente un modo menos
doloroso de decirla y da sustento a la tensión
del quiebre para hacerla tolerable. A la vez, en
condiciones sociocultrales de crisis compartida e
ideales fracasados, apela a un "otro/a"
social en idéntica situación.
Bajtín (1986)
y, más aún, Lotman (1995) señalarían los
umbrales, las fronteras externas al texto, en las
que se advierten claramente las operaciones de
traducción posibles: "vida
cotidianatexto humorístico" y las
fronteras internas en las que la traducción se
vuelca en el lenguaje del humor gráfico y se
muestra como un diálogo estratégico e
ideologizado de la experiencia de la mujer en
nuestras sociedades.
__________
Bibliografía:
- AUGE, Marc; (1993) Los
"no lugares". Espacios del anonimato.
Ed. Gedisa, Barcelona.
- BAREI, S y otros (2000) La Argentina
Humorística. Ferreira Editor.Córdoba.
- BAJTIN, Mijail;(l985) Estètica de la
creaciòn verbal. Ed. Siglo XXI. Mèxico.
- :
(2002) Yo también soy. (Fragmentos sobre el
otro). Ed, Taurus, Madrid.
- DALMASSO, M.T.BORIA,A; (2003)
Discurso social y construcción de identidades:
mujer y género. Ed.CEA, UNC. Córdoba.
- FLORES, A. (2000) Políticas del humor.
Ferreira Editor. Córdoba.
- LAKOFF, G. Y JOHNSON, M.; (1998)
Metáforas de la vida cotidiana. Ed. Cátedra,
Madrid.
- LOTMAN, L. (1995) La semisofera I. Ed.
Frónesis, Valencia.
* María
Ximena Ávila es
docente de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina. Esta comunicación fue
presentada en la IV Bienal Iberoamericana de
Comunicación (sociedad,
información y conocimiento) realizada en San
Salvador entre el 17 y el 19 de septiembre de
2003, la cual se reproduce en SdP con la autorización de los
organizadores.
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