Comunicación
y educación universitaria:
un paradigma impostergable
Jorge
Cortés Montalvo *
RESUMEN: La
construcción de la sociedad global descansa
en el fenómeno de la pancomunicación, en
referencia a los flujos, correlaciones y
desarrollos tecnológicos entre información
y comunicación. Se advierte un rezago en
múltiples áreas de educación profesional
respecto a esta situación, fundamentalmente
en los procesos de análisis del componente
mediático que determina el conocimiento y
sentido de la actualidad mundial. Se plantea
una preocupación por la falta de una
estructura formativa de educación mediática
en las instituciones públicas de educación
superior y se propone su inclusión en cuatro
niveles de aplicación, salvando las
diferencias entre educación para la
información y educación para los medios. PALABRAS
CLAVE: Medios/ Educomunicación/
Educación superior/ información/ Sociedad
de la información y la comunicación.
Hace
apenas unos días sostenía el siguiente diálogo
con uno de mis estudiantes avanzados de ciencias
de la información:
-Profesor, ya se enteró que eliminaron a los
hijos de Sadam, dos ases de la baraja
-¿Cómo, quiénes?
-Los marines norteamericanos, por fin dieron con
ellos
-Los asesinaron
-No, murieron en un enfrentamiento, se
defendieron por varias horas con armas de alto
poder
-¿Cuándo fue eso?
-Apenas ayer
-¿Y cómo te enteraste tan pronto?
-Salió en todos los noticieros anoche, en CNN el
primero.
- Y eso te parece positivo
- Pues es un avance, Irak no estará
completamente liberada hasta que den con el
propio Sadam.
.........
Semanas atrás, días previos a los más
recientes comicios federales me comentaba la
mujer que atiende el almacén de comestibles:
-Ya vio doctor que el PRI va a recuperar las
curules perdidas en la Cámara de Diputados
-¿Qué le hace pensar eso?
-En las encuestas que publican los periódicos
los candidatos del PRI aparecen como favoritos
-y ¿les cree a los periódicos?
-Es que también en los noticieros de la radio
dicen lo mismo, además, compré un periódico
del D.F., El Universal y coinciden las
preferencias
-y usted ¿por quién va a votar?
pregunté-
-Pues si es que voto, yo creo que por el PRI
- y ¿por qué?
-hay doctor, a nadie le gusta estar con los
perdedores.
.........
Podría referir decenas de charlas de este tipo,
en donde las personas más o menos informadas
tienen firmes opiniones sobre multitud de
situaciones, asumen una postura que creen la más
acertada y norman su comportamiento con base en
tales posturas y opiniones.
Las personas por
lo regular se enteran de lo que está pasando en
el mundo a través de los medios de
comunicación, la información de primera mano,
es la que obtienen sólo en la medida y en los
formatos en que los medios dan tratamiento al
conjunto de asuntos que se privilegian y que
constituyen la agenda temática de los medios. En
realidad de lo que la gente se entera, es de lo
que dicen los medios de comunicación que ocurre
en el mundo, con las limitaciones de cada medio.
En consecuencia, la gente está al tanto de una
realidad social en cierto sentido creada por los
medios, que, aunque tenga relación y referencia
directa con la "realidad real" (valga
la redundancia), no es propiamente dicha
realidad, sino la realidad producida y adaptada
según el formato de cada medio, es decir, la
realidad de los medios, y a lo mejor no hay otra
manera. La gente cree pues estar enterada de lo
que pasa en su localidad, en la región, en el
país y en el mundo, pero es un conocimiento un
tanto sesgado o, en el mejor de los casos,
sumamente parcial, ya que la gente ignora como se
produce la noticia, las características
técnicas de su elaboración, selección y
tratamiento, así como buena parte de los
códigos y metalenguajes que se utilizan en los
medios a través de los cuales se difunde. Lo
anterior no constituye ninguna novedad, ya se ha
dicho y repetido, desde hace décadas, una y otra
vez, por múltiples autores e investigadores que
los medios tienen una gran capacidad para crear
"realidades" y presentarlas a sus
audiencias como "la realidad", y sería
un debate gastado a no ser porque esta situación
es del dominio de comunicadores y periodistas
expertos y de algunos académicos versados en el
tema, pero no para otros profesionistas y para el
público masivo, por lo general, legos en la
materia.
Sería inexacto,
sin embargo, pensar que cabe una actitud perversa
y maquiavélica en el proceder de los medios,
(con sus excepciones, claro). En su devenir,
ajuste, desarrollo y proceso de
profesionalización, los profesionales de la
noticia y en general los medios de comunicación,
hacen lo posible por ampliar y flexibilizar sus
formatos, por presentar la información de manera
objetiva (si cabe el término), clara,
comprensible y desde diversos ángulos. Muchos
periodistas se encuentran francamente
comprometidos con su oficio y ponen su empeño y
su talento para hacer el mejor periodismo
posible, asumen un compromiso, por lo menos, con
la credibilidad, en virtud de que de eso depende
la vida de cada empresa informativa. No es el
cometido de los medios, no obstante su capacidad
para, sin duda alguna, formar criterios, educar y
hacer escuela, servir propiamente como instancia
educadora, en el sentido lato del concepto.
Corresponde al ámbito académico, en todos sus
niveles y modelos, asumir la responsabilidad de
crear las condiciones para educar a las
audiencias y ponerlas en capacidad de leer más
allá de la nota periodística, para ver y
escuchar con ojos y oídos críticos la versión
radiofónica o televisiva de los noticiarios y
también, para estar en capacidad de producir sus
propios mensajes mediáticos.
La preocupación
que inspira esta participación, radica
fundamentalmente en la falta de una estructura
que comprenda, de manera incluyente, este
componente de la formación académica en el
ámbito de la educación superior en nuestras
instituciones públicas, en sus modalidades
universitaria y tecnológica y en general, en la
educación terminal.
Es verdad que en
las últimas décadas se ha puesto un especial
interés en incluir en los niveles elementales y
medios de la educación, contenidos de
educomunicación, incluso hay países donde esta
es obligatoria, pero la pedagogía reviste
características distintas a la andragogía, y se
ha descuidado, a nuestro parecer, la cuestión de
la educación para los medios en el nivel
universitario y extrauniversitario. Al menos eso
hemos detectado en nuestras investigaciones en
instituciones del norte de México.1
Existen notables
diferencias cualitativas de los programas
básicos de educación, dirigidos a niños y
adolescentes con diferentes niveles de desarrollo
intelectual y emocional, con respecto a los
adultos, que incluye a los jóvenes desde los 17
o 18 años que ingresan al nivel superior de
educación, estos tienen por lo regular otras
motivaciones y otras circunstancias de
aprendizaje, también los adultos que no estudian
propiamente en las instituciones educativas, pero
que de cualquier manera aprenden en "la
escuela de la vida," donde los maestros son
literalmente los medios de comunicación,
igualmente tienen otras motivaciones y otra
percepción del mundo y su realidad que un
escolar.
Nos encontramos
pues a brillantes profesionistas, a estudiantes
avanzados y en general, a la gente preocupada por
los avatares de la vida cotidiana, con un elevado
nivel de analfabetismo mediático y analfabetismo
informativo, aspectos ambos, que suelen
utilizarse como sinónimos pero que revisten
significados distintos. Entendemos por
alfabetización informativa, la capacidad
elemental para buscar, localizar, recuperar y
organizar datos e información aplicables a la
solución de problemas teóricos y técnicos, en
esto consiste la transformación de la
información en conocimiento.2 El éxito de este
proceso da lugar a la generación de nuevos datos
e informaciones que convenientemente organizados
y almacenados, permitirán eventualmente ser
aplicados a la solución de nuevos o diferentes
problemas teóricos y prácticos, en eso
consiste la transformación del conocimiento en
información, y así ad infinitum.
En cuanto a la
alfabetización mediática, rescatamos la
definición con que nos provee José
Martínez-de-Toda y Terrero:3
"Educación
para los medios es un proceso que busca
formar e informar en el sujeto un conjunto de
dimensiones educativas que empiezan por la
alfabetización mediática; es decir, generar
una mentalidad consciente, activa, crítica,
social y creativa. Tal educación debe
permitirle participar como generador, y no
sólo como audiencia pasiva en la cultura
popular contemporánea, tal como es
presentada en los medios masivos."
Ambos
componentes deberían sin duda estar comprendidos
en los programas educativos, y aunque la
educación para la información empieza a ser
relevante en los nuevos modelos curriculares, se
soslaya la educación para la comunicación o
simplemente se pondera como una competencia
secundaria. Podemos encontrar evidencias del
primero de ellos, pero en lo que respecta a la
educación mediática, su inclusión es acaso un
tanto nebulosa y asistemática, cuando no
inexistente.
La estructura de
los modelos de formación universitaria y
tecnológica en América Latina, han sido
comprometidos con la globalzación por
recomendaciones de organismos tales como la OCDE
(Organización Mundial para el Comercio y el
Desarrollo)4 y la UNESCO
(Organización de las Naciones Unidas para la
Educación la Ciencia y la Cultura), avalados por
el Banco mundial y el Fondo Monetario
Internacional.
Los tres
conjuntos de competencia en torno a los cuales se
sigue la propuesta formativa en la educación
superior son:
- [Competencias
de conocimiento] Saberes (relacionado con
la educación para la información, en el
sentido de que establece competencias de
adquisición o dominio de datos e
información) por lo regular, en la
sociedad de la información y el
conocimiento, de lo que se trata es de
aprender a identificar donde está la
información pertinente y como acceder a
ella, para distintos procesos de
carácter productivo y su aplicación
dentro de la disciplina. El
cuestionamiento o análisis de dicha
información, si es que se da, sigue un
criterio pragmático, es decir, se
evalúa si es o no útil a los procesos
particulares y si es o no accesible a
determinado tipo de usuarios.
- [Competencias
de aplicación] Haceres ( se refiere a la
habilitación en competencias técnicas o
de destreza y dominio de herramientas y
procesos de aplicación profesional) el know
how, asociadas con determinadas
necesidades de la estructura de empleo y
del mercado de trabajo en un momento
dado.
- [Competencias
actitudinales] que se orienta hacia los
valores, principios éticos y
deontológicos y en general a las
actitudes de los estudiantes y
profesionistas en su ejercicio
profesional, donde las actitudes tienen
más que ver con la lealtad, la
responsabilidad y el respeto al orden
establecido.5
Pero nuestros
flamantes egresados poco saben de los fundamentos
económicos y políticos en torno a los cuales se
articulan los constructos noticiosos y en general
mediáticos, aunque lo intuyan, carecen de
elementos precisos para identificar, por ejemplo,
que la oferta televisiva más elaborada se
organiza en torno a una propuesta de
entretenimiento centrada en la violencia
justificada o avalada por la supuesta defensa de
la "legalidad, la "libertad" y la
"democracia"; en concursos triviales,
series rosas, comicidad agresiva e irrespetuosa y
reality shows de mala factura y peor
calidad, o que la estructura noticiosa descansa
en torno a tres aspectos: eje farándula con su
propuesta de cultura "ligth" y los
chismes entretelones; eje de la noticia
espectáculo y el marketing político y el eje de
los deportes. La emisión radiofónica, al margen
de su sustento musical variado, favorece el talk
show con teléfono abierto y el
golpeteo o la apología política, combinados; o
la prensa escrita cuyo formato centra su
atención en el desastre, el escándalo, la
catástrofe y la política espectáculo...6 elementos todos que
coadyuvan a mantener, dar continuidad y
justificar una condición de atraso y
dependencia. No voy a entrar en detalle respecto
al entramado característico de los diferentes
formatos y de la manera como se reproduce este
orden de cosas, muchos autores han dado ya cuenta
de ello.7
El fenómeno de
la pancomunicación se está volviendo
omnipresente, no existe actividad en este mundo
globalizado, en esta sociedad de la información
y el conocimiento que no esté atrapado en la
trama de las tecnologías y los contenidos de la
información, de ahí la necesidad urgente de su
tratamiento en los programas de formación
profesional.
La visión
actual de las propuestas y la oferta de carreras
en las universidades públicas, está
convirtiendo a la educación profesional en una
mercancía, ya no tiene más el sentido de un
derecho a la cultura consagrado en una
constitución social, claro, en el discurso se
sigue y se seguirá manejando como tal, pero en
la realidad, tiende a convertir las profesiones
emergentes en fórmulas de capacitación y
calificación de fuerza de trabajo bajo los
parámetros dictados, principalmente, por los
grandes capitales internacionales, en donde el
conocimiento, es el valor agregado más alto de
todo tipo de productos, (y se espera que todo
quepa en este concepto). El propio derecho a la
información está inscrito en este perfil
mercantilista. Por tanto, si la educación para
los medios a nivel profesional no es, por el
momento, útil a los procesos productivos y de
servicios, su implementación no es importante,
puede incluso llegar a ser peligrosa.
No resulta
sorprendente, en este esquema, encontrar un
desconocimiento casi completo entre profesores y
estudiantes universitarios del sentido y
significado de estos conceptos, o, en el mejor de
los casos, una aguda confusión de las
dimensiones que se tejen en la relación medios y
educación, así, algunos profesores creen que
utilizar recursos o contenidos mediáticos en sus
clases y asignaturas es educación para los
medios, o que llevar cursos de manejo de nuevas
tecnologías en comunicaciones (computación,
distintos tipos de software, navegación en
internet, etc.,) lo es, o bien que la educación
para los medios es un área que corresponde
únicamente a las carreras de comunicación,
periodismo o ciencias de la información.
Existen sin
embargo matices y diferencias en cuando menos
cuatro campos de actividad que es preciso
puntualizar brevemente:
- La
educación con los medios comprende
la utilización de recursos mediáticos
en las actividades docentes, como apoyo o
complemento de los procesos de enseñanza
aprendizaje. Aquí caben también los
esfuerzos de televisión y radio
educativa, que datan, en este último
medio de 1947, cuando Radio Sutatenza, en
Colombia, inicio transmisiones para la
instrucción de adultos en el medio
rural.8
- Los
medios como educadores implica la
utilización de contenidos que aparecen
en los distintos medios como datos
ejemplificadores o de referencia,
incluyen también modelos a seguir y
tendencias de actualidad sobre las cuales
se trazan patrones de comportamiento o
criterios para la toma de decisiones.
- La
formación de profesionales de los medios,
que corresponde a la estructura de
programas de periodismo, ciencias de la
comunicación y la información y
disciplinas afines.
- Y
propiamente la educación para los medios
o educomunicación, que involucra un
conjunto de componentes y significados
tales como
- La
identificación de los ejes
fundamentales y las
características de los formatos
y soportes de cada medio así
como sus alcances y limitaciones.
- La
llamada epistemología de la
noticia; que comprende su origen,
modo o método de obtención,
valor de la noticia en su sentido
periodístico y criterios de
verdad.
- La
definición y características de
fuentes primarias y secundarias
que constituyen la materia prima
de sus contenidos, tratamiento y
problematización.
- Los
sesgos en la información.
- Los
intereses económicos y
políticos que subyacen en cada
empresa informativa.
- Los
códigos ocultos y lecturas
diversas a la información y su
relevancia y significado.
- Los
derechos y restricciones legales,
censura y autocensura.
- La
segmentación de la información
mediática, de acuerdo con las
características de las
audiencias, entre otros
Otro aspecto
ambicioso de esta propuesta formativa es enseñar
a los estudiantes y de alguna manera, a las
audiencias en general, a negociar los contenidos
mediáticos y a producir sus propios mensajes,
incluidos los mecanismos para situarlos en el
circuito de los medios.9
Algunos
esfuerzos han empezado a fructificar con la
oferta esporádica de cursos de actualización
para profesores, diplomados, inclusión del tema
en las revisiones curriculares, en las academias
y en los programas de educación continua,
básicamente.
Pero no es
suficiente.
La influencia
sutil que se ejerce en cuanto a posturas de
política institucional, o la fuerza de la
tradición o simplemente la resistencia al
cambio, determina lo que los profesores están
dispuestos a emprender en sus cátedras, muchos
son críticos, pero adolecen de la falta de
herramientas conceptuales y tácticas para
abordar una educación para los medios enraizada
de manera profunda en la concepción misma de la
educación superior. Me explico, en los
curriculums académicos no basta con incluir
asignaturas de análisis mediáticos, esta
práctica, debe ser de modo que atraviese todos
los contenidos y actividades académicas. Los
medios no son otra instancia más del entorno que
hay que conocer, son esencialmente el fundamento
de todo conocimiento del mundo y su actualidad,
los medios nos dicen, como bien apunta Esteinou,
lo que conviene saber y por qué, lo que debemos
saber, lo que es correcto o inadecuado, lo que es
normal y lo que es anormal, etc.10
Creemos que en
la medida en que se generalice en las
universidades e instituciones de educación
terminal esta práctica, encontraremos apertura y
espacios para nuevos formatos, funciones y
contenidos en los medios, y una mayor
participación para propuestas alternativas de
todo orden, que buena falta le hace a nuestra
compleja y conflictuada sociedad.
Los medios de
comunicación están paulatinamente dejando de
ser coto cerrado de empresarios, políticos y
periodistas y están abriendo su espectro de
participación, cada vez más a la cultura
general y profesional, pero advertimos en los
estudiantes y profesionistas noveles poca
instrucción para participar activamente en la
generación y puesta en circulación de sus
propios mensajes, y las audiencias en general,
todavía negocian por lo regular sus preferencias
informativas anclados en la propuesta de
entretenimiento y de la información
espectacular. Asumir el reto de incorporar
elementos de formación y educación para los
medios desde los objetivos institucionales, los
diseños curriculares y las propias actividades
docentes en la educación superior, es un paso
impostergable para conseguir que nuestros buenos
profesionistas, en todas las áreas de
formación, sean también, buenos comunicadores y
que nuestras audiencias, afronten con otra
mentalidad, la construcción de la tan anhelada
democracia latinoamericana.
________________
Notas y referencias:
1 CORTÉS, M. J. (2003)
"La educación para los medios en la oferta
educativa profesional en el norte de
México" en ÁMBITOS Revista Internacional
de Comunicación, Nº 9-10 Sevilla,
España (pp. 153-170).
2 La definición corresponde a la
American Library Association (1990), Presidential
Committee on Information Literacy . Final
reports. Chicago. p. 52.
3 MARTÍNEZ DE TODA Y TERRERO, J. (1999):
Las seis dimensiones de la educación para los
medios, (Metodología de evaluación),
Universidad Gregoriana, Italia.
4 OCDE, (1994): Políticas Nacionales de
la Ciencia y la Tecnología. México.
5 ANUIES (Asociación Nacional de
Universidades e Instituciones de Educación
Superior)(1999). La Educación Superior en el
Siglo XXI: Líneas estratégicas de Desarrollo.
México.
6 POLONIATO, ALICIA: (1995)
"Recepción televisiva y cultura: aspectos
críticos" en Tecnología y Comunicación
Educativas, año 8, núm. 21, ILCE, México.
7 Ver por ejemplo a CHOMSKY, N. y
DIETERICH, H.: (1995) La sociedad global:
Educación, mercado y democracia. Joaquin Mortiz
Eds. México; MATTELART, A.: (1993) La
comunicación mundo. Historia de las ideas y de
las estrategias, FUNDESCO, Madrid; y el ya
clásico SCHILLER, H.: (1979)Los manipuladores de
cerebros, Gedisa, Barcelona.
8 Estas transmisiones fueron la base de
lo que sería en 1949 Acción Cultural Popular
(ACPO). Señala Alicia Poloniato "Desde
entonces las experiencias instructivas y
educativas con este modelo se multiplicaron, ya
sea tomando como base ese modelo o bien adoptando
nuevas formas. Prueba de ello es la Asociación
Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER)
que coordina en 16 países de la región 36
programas de educación no formal que utilizan la
radio como canal básico de instrucción."
POLONIATO, A.: (1998) La lectura de los mensajes.
ILCE, México.
9 MURDOCK, G.: (1990) "La
investigación crítica y las audiencias
activas" en Estudios sobre las culturas
contemporáneas. Programa cultural. Vol. IV,
núm. 10, Universidad de Colima, México.
10 ESTEINOU MADRID, Javier. (2000):
"Globalización, medios de comunicación y
cultura en México a principios del siglo
XXI", en ÁMBITOS, revista Internacional de
Comunicación, N° 5. 2° Semestre, Sevilla,
España (pp7-49).
* Jorge
Cortés Montalvo es
doctor en Ciencias de la Información.
Actualmente es catedrático de la Facultad de
Filosofía, Letras y Ciencias de la Información
en la Universidad
Autónoma de Chihuahua, en
México. Esta comunicación fue presentada en la IV Bienal Iberoamericana
de Comunicación (sociedad,
información y conocimiento) realizada en San
Salvador entre el 17 y el 19 de septiembre de
2003, la cual se reproduce en SdP con la autorización de los
organizadores.
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