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INFORME
DE LA RELATORIA PARA LA
LIBERTAD
DE EXPRESION
Dr.
Santiago A. Canton
Relator
Especial para la Libertad de Expresión
INTRODUCCIÓN
En 1858, J.S.
Mill escribió: "Es de esperar, que haya
quedado atrás el tiempo en el que es necesario
la defensa de la libertad de expresión como una
de las garantías en contra de gobiernos
corruptos o autoritarios".
Desafortunadamente
en los últimos años en el hemisferio, alrededor
de 150 periodistas han sido asesinados, cientos
amenazados, y constantemente son desarrollados
mecanismos indirectos para poner límites a la
libertad de expresión, ya sea por vía de
legislación, sentencias de tribunales de
justicia, o iniciativas gubernamentales. Casi un
siglo y medio después del comentario de Mill,
sigue existiendo la necesidad de defender a la
libertad de expresión, y no únicamente en
contra de gobiernos dictatoriales, sino también
frente a gobiernos elegidos democráticamente.
Las últimas dos
décadas pasarán a la historia como
fundamentales en cuanto a cambios políticos.
Ciudadanos de todos los países dejaron atrás
los regímenes opresivos y autoritarios, para
recibir gobiernos más abiertos y elegidos a
través de procesos electorales. Elecciones
libres y transparentes se convirtieron en el
instrumento utilizado por la sociedad para
retornar al sistema democrático. Indudablemente,
éstas son una condición necesaria para que
exista democracia. Sin embargo, no son una
condición suficiente. Los regímenes
autoritarios no se van a convertir en
democráticos gracias a una sola elección o un
par de elecciones, por más libres, y
transparentes que éstas sean.
Para lograr un
desarrollo democrático participativo y estable,
no solamente son necesarias una serie de
elecciones, sino también que se desarrollen
otros elementos propios de las sociedades
democráticas, como son el respeto y
reconocimiento de los derechos humanos; un poder
judicial y legislativo independiente y eficaz, un
sistema de partidos políticos que faciliten una
comunicación fluida entre los ciudadanos y sus
líderes, una sociedad civil participativa, y
sobre todo una amplia libertad de expresión
basada en un libre acceso a la información que
asegure la existencia de una ciudadanía bien
informada para tomar sus decisiones.
Dentro de los
requisitos para una democracia estable y
participativa, indudablemente la libertad de
expresión adquiere una función primordial, ya
que sin ella es imposible que se desarrollen los
demás elementos para el fortalecimiento
democrático. De ahí, que en varias
oportunidades se haya considerado la libertad de
expresión como la libertad fundamental para la
existencia de una sociedad democrática.
Sobre el
particular, la Corte Interamericana de Derechos
Humanos ha expresado que "la libertad de
expresión es una piedra angular en la existencia
misma de una sociedad democrática. Es
indispensable para la formación de la opinión
publica. Es también conditio sine qua non
para que los partidos políticos, los sindicatos,
las sociedades científicas y culturales, y en
general quienes deseen influir sobre la
colectividad, puedan desarrollarse plenamente.
Es, en fin, condición para que la comunidad, a
la hora de ejercer sus opciones, esté
suficientemente informada. Por ende, es posible
afirmar que una sociedad que no está bien
informada no es plenamente libre."
Asimismo, para
que la libertad de expresión se desarrolle
plenamente, hace falta que se encuentre
efectivamente protegida por la voluntad política
de los gobiernos, que cuente con una legislación
adecuada que siente las bases legales para su
defensa, y un Poder Judicial independiente y
eficaz que garantice el ejercicio pleno de este
derecho.
El respeto por
la libertad de expresión ha progresado
significativamente en todo el hemisferio. En
comparación con décadas pasadas, en donde gran
parte de los países del hemisferio se
encontraban bajo gobiernos dictatoriales o
fuertemente autoritarios, la democracia ha
producido una mayor libertad de expresión. Sin
embargo, si las instituciones democráticas son
utilizadas como instrumentos para limitar la
libertad de expresión, la democracia no
encontrará un terreno fértil para continuar
avanzando sobre la sociedad. Por el contrario, si
existirá un terreno fértil para las tendencias
autoritarias que aun sobreviven el advenimiento
de la democracia.
Hoy en día en
varias democracias latinoamericanas existe una
debilidad en las instituciones públicas
encargadas del control de las autoridades y
ciudadanos. Por ejemplo, en muchos casos, el
Poder Judicial es ineficiente cuando se trata de
investigar efectivamente los hechos que llegan a
su conocimiento, y en su caso sancionar a los
responsables; la corrupción y el narcotráfico
han erosionado en numerosos casos las
instituciones públicas. En esos Estados, es la
prensa quien se ha transformado en el principal
instrumento de control de las autoridades y sus
ciudadanos, trayendo al debate público aquellos
hechos ilegales o abusivos que han evadido los
mecanismos de control o han encontrado en éstos
un aliado o cómplice. Es así, que la prensa en
muchas ocasiones se ha transformado en el
instrumento más efectivo de control y freno a
aquellos actos ilegales o abusivos de las
autoridades o particulares, lo que ha ocasionado
diversas situaciones de peligro para ésta.
Este es el marco
de análisis que utilizará la Relatoría para
evaluar la libertad de expresión en el
hemisferio. Sería limitado cualquier intento de
evaluar la libertad de expresión sin tener en
cuenta el contexto democrático en el que ocurre.
Elecciones libres, respeto a los derechos
humanos, poderes públicos independientes,
eficaces y libertad de expresión, entre otras,
son características fundacionales de la
democracia que no pueden ser evaluadas en forma
aislada.
Este primer
informe del Relator para la Libertad de
Expresión, considerando el poco tiempo que lleva
en su cargo, pretende ser el punto de partida de
una serie de informes tanto de carácter general
como temático. En esta oportunidad, se hará una
reseña en términos generales de los principales
objetivos que tendrá la Relatoría para la
Libertad de Expresión y se expondrán las
preocupaciones iniciales del Relator sobre la
materia.
En el Capítulo
I se hará mención a los antecedentes y
objetivos que consideró la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos para crear la
Relatoría para la Libertad de Expresión, el
plan de trabajo del Relator para sus tres
primeros años, y un recuento de sus principales
actividades en estos primeros cinco meses. En el
Capítulo II se hace una reseña de las normas
sobre libertad de expresión consagradas en la
Convención Americana sobre Derechos Humanos (en
lo sucesivo "la Convención") y la
jurisprudencia desarrollada por los órganos de
protección del sistema interamericano de
derechos humanos. Asimismo, se hace una breve
mención a los casos que se encuentran en
trámite ante la Corte Interamericana de Derechos
Humanos. En el Capítulo IV el Relator expresa
sus principales preocupaciones en materia de
libertad de expresión y trata tres temas
específicos, asesinatos de periodistas, leyes de
desacato y normas sobre colegiación obligatoria
de periodistas. Finalmente, en el Capítulo V el
Relator formula sus Consideraciones Finales y
Recomendaciones a los Estados miembros.
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