La ética
periodística en América Latina
Isaín
Mandujano *
Javier
Darío Restrepo es uno de los más notables
exponentes de la ética periodística en América
Latina. Sus más de 45 años de ejercicio en los
medios impresos y electrónicos en su natal
Colombia lo respaldan.
Cualquier foro,
ciclo de conferencias, taller y encuentro que se
realice en este continente, y en el que el tema
de la ética periodística salga a relucir, no
sería completo sin la presencia y discurso de
Restrepo, o al menos la reseña de su lucha por
elevar el nivel del periodismo latinoamericano en
ese ámbito.
Entrevistado en
el marco del Seminario Scripps Howard sobre
Ética Periodística para Medios de América
Latina, organizado por el Centro Internacional
para Periodistas (ICFJ), Restrepo escudriña
"los nuevos escenarios por los que se mueve
la prensa".
Restrepo nos
habla de cómo las crisis políticas, sociales y
económicas ponen en la disyuntiva a medios y
periodistas, de la crisis por la que atraviesa la
credibilidad, de la necesidad del defensor del
lector en los medios impresos y de la tendencia
actual por hacer del lector un producto más de
comercialización y el conflicto de los medios
cuando empiezan a depender de los publicistas.
Ha recorrido la
mayoría de los países de América, y tras su
observación y experiencia recopilada en su
contacto con los medios y periodistas percibe una
"crisis de credibilidad" en la prensa
pues, según él, está perdiendo distancia de
los hechos y los protagonistas que son y hacen la
noticia.
"Al tomar
partido por intereses buenos o malos, la prensa
esta perdiendo esa garantía llamada
credibilidad. Dejó de observar los hechos con
cierta distancia. Es una prensa que está mirando
la historia desde el poder, en muchos casos,
desde arriba. Los medios y periodistas están
perdiendo la perspectiva, les hace falta mirar al
mundo desde abajo", menciona el catedrático
de las universidades colombianas Pontificia
Javeriana y de Los Andes.
El bien común
ha pasado a segundo lugar y se están imponiendo
otros intereses, agrega Restrepo, horas después
de concluir el seminario Scripps Howard en
Washington, junto con otros 11 periodistas.
Sobre todo,
estas situaciones por las que atraviesa la prensa
en América Latina se reflejan en ámbitos de
conflicto, de crisis social, económica y
política, como lo que ocurre en Colombia,
Venezuela y Argentina actualmente.
"Cuando los
medios toman partido, pierden una norma y una
ventaja fundamental que es la de poner distancia
entre los hechos y sus protagonistas y el propio
periodista. Si el periodista toma partido tiene
la distorsión de visión de quien ve desde un
solo lado y el periodista tiene que ver desde
todos los lados", indica Restrepo.
Pero todo esto,
dice, no es sólo una cuestión técnica, sino
que debe ser la respuesta que el periodista debe
dar a la sociedad en situaciones de conflicto,
"que es cuando más se necesita de los
medios para saber que está pasando, y esa
visión de conjunto no la da la prensa que se
parcializa".
Además,
analiza, desde el momento en que el periodista se
parcializa pierde credibilidad, pues sus
lectores, televidentes o radioescuchas tienen
todo el derecho a pensar que a él solo le
interesa el punto de vista de sus partidarios;
por consiguiente, no tiene una visión completa.
"Es eso lo que está determinando la baja de
credibilidad hacia los periodistas y los medios
de comunicación".
Dice que en
Estados Unidos eso está pasando "tan
abiertamente", y que se ha venido acentuando
después de los atentados del 11 de septiembre,
pues "los medios condicionaron su
información a esos intereses gubernamentales,
tomaron partido porque ya no pudieron mantener la
distancia".
Restrepo, quien
participa en Fundación Medios para La Paz, un
grupo de periodistas que procura reducir la
beligerancia verbal del conflicto colombiano,
reconoce que es difícil para un medio mantener
esa distancia necesaria cuando se invoca a la
palabra "patriotismo", porque entonces
se cree que el medio tiene que manifestar su
patriotismo y dejar a un lado la distancia y
hacerse partidario de una campaña.
"Se pierde
de vista que el gran servicio que un medio de
comunicación le presta a una sociedad que está
en crisis y problemas es acercarla a la visión
real de los hechos", apunta el conferencista
y columnista del El Colombiano de
Medellín y de El Espectador de Bogotá.
Otro segundo
factor que incide en la baja de credibilidad es
también la crisis económica, pues cuando ésta
acosa a los medios, éstos empiezan a vender su
información y eso arrasa con la credibilidad y
si bien no lo hacen abiertamente lo hacen por
debajo de la mesa, al entablar acuerdos con
grupos económicos, con personas influyentes,
incluso con los mismos gobiernos.
"Pero esos
acuerdos siempre los detectan los lectores y
cuando un lector detecta eso primero siente que
le faltan el respeto y luego siente que no le
puede creer a un medio de comunicación que se
está acudiendo a ese tipo de cosas. Esto está
pasando mucho con los medios pequeños",
dice Restrepo.
Además, si en
otros tiempos eran las dictaduras militares
latinoamericanas las que cerraban diarios o
censuraban información, ahora este agravio se la
han adjudicado las crisis económicas. Son esas
crisis económicas las que están determinando
ahora la aparición de un factor muy importante
que opera silenciosamente, el publicista.
Dice que la
publicidad, como es sabido, contribuye para que
aparezca un periódico, pero es esa publicidad la
misma que está imponiendo su reglas, y una de
las más sospechosas, para Restrepo, "es
cuando la publicidad descubre que la mayor
credibilidad la tienen las noticias y quiere que
sus piezas publicitarias se parezcan a las
noticias".
Explica Restrepo
que con ello "se está dando ya la invasión
hacia un terreno que se había considerado
sagrado. Con la publicidad está comenzando a
dejar de serlo, en parte por las urgencias
económicas que tienen los medios y en parte
porque los publicistas descubrieron que no logran
convencer con todas las triquiñuelas
publicitarias, así que echan mano de la
credibilidad que le queda a la noticia y por ello
invade ese terreno. Lo grave no es que lo haga
sino que lo dejen invadir los encargados de
mantener las fronteras entre publicidad e
información".
Cuando hay
crisis económicas en los medios de
comunicación, "el publicista es el que
aparece como el salvador, ¿pero va a entregar el
dinero a cambio de qué?", se pregunta.
Responde a esa
pregunta con este argumento: "El producto
que los medios ofrecen a esos publicistas son sus
lectores y ahí es donde aparece la raíz de la
deshumanización y del irrespeto sistemático
hacia el lector en los medios de comunicación.
Los medios y periodistas generan material débil
o que no responde a las necesidades de sus
audiencias, y a cambio les dan simple diversión.
Con esto ha ocurrido algo más grave y es que el
medio de comunicación los ha vendido a cambio de
publicidad".
Es decir, el
publicista entrega los anuncios sólo cuando se
convence de que el medio tiene circulación, y
más si lo tiene entre personas con alto poder
adquisitivo, y lo que le importa es que ese alto
poder adquisitivo se vuelque para tener mayores
consumos que mejoren el negocio del publicista.
El reto para los
medios es independizarse de los publicistas, y
entonces pueden gozar de una cierta libertad y
sobre todo se recupera el respeto al lector... o
se ven doblegados a los publicistas bajo el
cuento de que no tiene dinero y entonces lo que
está en peligro es el lector, que se convierte
en un producto de venta.
Ante este
contexto, Restrepo dice que para no depender del
publicista el gran dilema que se plantea ahora en
los medios es "hacer medios austeros",
y ello implica que deben renunciar siempre a la
aspiración de tener la tecnología de punta al
servicio del medio de comunicación.
Restrepo indica
que aunque opten por utilizar tecnologías
modestas, pronto se darán cuenta de que eso
tiene una contraprestación muy positiva: no se
depende financieramente del publicista y se
adquiere un mayor credibilidad y se puede
trabajar con mayor libertad.
En Estados
Unidos y en cualquier parte del mundo, siempre
que los medios pierden credibilidad es porque se
han apartado de sus valores éticos. El valor
ético es que el periodismo, o cualquier otra
profesión, sea fiel a su propia naturaleza, que
no la destrocen, que no la hieran.
Considera
Restrepo que actualmente hay una realidad en la
cual todo el mundo está interesado en conocer
más lo relacionado con la ética periodística,
y por ende no ha encontrado en ninguna parte
rechazo contra el tema.
"Al
contrario, existe un interés creciente. Parece
que se estuviera tomando conciencia sobre la
necesidad de la ética hacia una dignificación
de la profesión. Pero todavía en América
Latina hay una cierta decepción por el hecho de
que la profesión no se haya dignificado
plenamente, más bien hay una idea general de que
los periodistas no son un gremio
respetable."
Ante esto
quienes están tomando muy en serio la ética
periodística son los medios grandes.
"Los medios
pequeños, tal vez abrumados por los muchos
problemas que tienen, sobre todo económicos,
piensan que esto es un tema para el que no tienen
tiempo suficiente, ya que muchos lo que piensan
es en sobrevivir", dice.
La inquietud
sobre el tema esta más viva en los medios de
comunicación grandes, ya que están requiriendo
de defensores del lector; ellos mismo lo
conseguen y lo pagan, y han encontrado además
que su fuerza como empresa está muy ligada a la
fuerza que tenga el valor ético dentro del
ejercicio profesional. Esto ayuda a elevar
también la técnica de su personal.
"De pronto
hay algún medio grande que en su manual de
estilo siempre incluye su código ético. La
importancia que tiene el código es que es una
orientación, una guía muy certera. Pero así
como existen muchos muy buenos, hay otros muy
malos que se quedan en cuestiones muy
transitorias que les restan tanto universalidad
como permanencia a esos códigos", concluye
Restrepo.
-¿Qué tan
efectivo ha sido el papel del defensor del
lector?, se le pregunta a quien ha sido realizado
esa función en los diarios El Tiempo y El
Colombiano de Medellín.
-Esta ayudando
mucho. Primero frente a los lectores, pues son
ellos quienes han sido por siempre una parte muy
subestimada por parte de los directores y
redacciones de periódicos, estos últimos
tienden a ser muy arrogantes y muy autoritarios.
La muestra de esto es que puedes examinar la
páginas de cartas al editor y de pronto le
publican su carta a la persona pero no le
responden, como si los medios y periodistas se
trataran de unas deidades que están tan altas
que no descienden al nivel de los mortales que
les escriben cartas.
"La gente,
cuando ve que lo toman en serio con sus cartas,
siente que ese es 'su' periódico, se siente
representado por ese periódico, y esa es la
mayor efectividad que tiene un defensor del
lector: aumenta la credibilidad del periódico.
Es un productor de credibilidad en las partes
donde circula."
Entre otros
reconocimientos, Restrepo posee el premio
Nacional de Periodismo Simón Bolívar, que le
fue otorgado en dos ocasiones (1985 y 1986) en su
país, y el premio Editorial Planeta (1995) por
uno de sus libros. En 1997, durante el I Congreso
Latinoamericano de Periodismo, recibió el Premio
Latinoamericano a la Etica Periodística otorgado
por el Centro Latinoamericano de Periodismo
(CELAP), auspiciado por la Universidad
Internacional de la Florida.
Restrepo tiene
también un consultorio ético en la página de
la Fundación Para un Nuevo Periodismo
Iberoamericano, organismo que preside el ganador
del Premio Nóbel de Literatura Gabriel García
Márquez, donde aconseja a periodistas
latinoamericanos sobre dilemas en los que se
encuentran envueltos.
* Isaín Mandujano es reportero del
semanario mexicano Proceso y de la Agencia Proceso en Chiapas desde
1998. Asistió becado al Seminario sobre Ética
para Medios de América Latina en Washintong.,
celebrada del 14 al 24 de julio del 2002. Esta es
su priemra colaboración para Sala de Prensa.
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